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Adenda. ¿Quién es Dios?

Feliciano Morales. Director-Editor de MAGAZINE PLAZABIERTA.COM

Sin la existencia no hay vida. No puede haber existencia donde no hay nada. Es decir, la nada es lo que hay antes y después de la existencia. Si nada existe es porque ha existido la existencia.

Consecuentemente, la nada es a la existencia lo que la existencia es a la nada. Dos estados diferentes. Imaginemos la constante expansión del universo, allí donde antes existía la nada ahora hay existencia.

El cuerpo se corrompe después de la muerte hasta concluir en cenizas que pasarán a formar parte de los nutrientes del suelo, todo es un ciclo que no termina.

Como dijo el químico, biólogo y economista francés, Antoine-Laurent Lavoisier: “La energía ni se crea ni se destruye sólo se transforma”, entonces se nos plantea la cuestión ¿a dónde va nuestra energía cuando desaparece la vida?.

Vaya a la tierra que se beneficia de nuestra materia o al cosmos, ambos forman parte de un todo infinito.

A Dios se le define como a un todo, alfa y omega, principio y fin, antes del principio no existía nada, porque el principio es el inicio de algo, y sin inicio no puede existir la nada.

El inicio ¿es energía o es materia?. El origen del Universo es el instante en que surgió toda la materia y la energía que existe actualmente. Materia y energía es el origen del todo. La existencia. 

Si Dios es todo, Él es materia y energía.

Si el universo está en constante expansión, es porque sigue existiendo esa materia y esa energía, con lo cual Dios existe, pudiendo afirmar que es el principio y el fin. El todo y la nada. Insisto, un Dios sin cara, sin dogmas, sin religión, sin diferencias…, el Arquitecto Superior del Universo.

¿Quién es Dios?

CARTA A MI MALTRATADOR

No me ha quedado otro remedio que pedir ayuda para poder salir de este abismo: no puedes obligarme a quedarme y resistir porque esté casada contigo. Esclavizada y a tu servicio, me acosas, chantajeas, manipulas y maltratas psicológicamente desde hace… ni me acuerdo.

Mar Outsiders (Campillo). Periodista

No puedo seguir coaccionada  ni vejada emocionalmente. Pretendes que vaya y vuelva a cualquier parte en el mínimo tiempo, y que esté preocupada sintiéndome responsable de cualquier cosa que pueda ocurrir si no hago las cosas como tú quieres.

Impides de todas las maneras posibles que pueda desenvolverme en mi trabajo y actividades, en definitiva, mi desarrollo profesional, realización como persona, como mujer, y ya no tener un futuro sino un presente.

Te notifico mi decisión de interponer una demanda de divorcio inmediatamente, y me libero de la obligada convivencia conyugal, colmada de conductas de control, asedio y manipulación, que han producido una lesión psicológica por desgaste, incapacitándome para defenderme ante tus abusos, actos retorcidos, malas palabras, persecuciones por la calle y constantes mensajes telefónicos.

Estoy sometida, desde hace mucho tiempo, a tu acoso afectivo e intimidación, ejecutados mediante pautas de sujeción que, como acosador, has ejercido al fingir depender emocionalmente de mi, tu víctima, hasta el punto de hacerme la vida imposible, saqueando mi tiempo amén de devorarme con tus manifestaciones continuas y exageradas de afecto, reclamaciones de cariño y atenciones continuas.

Has robado mi intimidad, además de contarle a todo el mundo detalles de nuestra vida personal, arrebatándome la tranquilidad y el tiempo para realizar mis tareas y actividades, que has interrumpido constantemente con tus demandas; apenas me has dejado respirar entre petición y petición, pero siempre con buenas palabras, inoportunas y agobiantes. Cuando he podido salir para ir a trabajar, atender a mi familia o visitar a mis amigas, a mi regreso siempre he sufrido represalias, ultrajes y amarguras.

Cuando he rechazado someterme a esta forma de acoso, te has quejado, llorado, desesperado, implorado, amenazado y realizado actos de maldad, torticeros y ladinos, que has justificado diciendo que todo lo haces porque me amas. Esto supone añadir el chantaje afectivo a la estrategia de acoso.

En los últimos meses, además, apelas a cualquier cosa para provocar en mi un sentimiento de culpa e incrementar el menoscabo emocional.

Eres un artista de la agresión insospechada, una forma de violencia psicológica sutil y elaborada que se ejerce disfrazándola de protección,  atención, buenas intenciones y deseos.


La culminación de tu plan fue impedir mi desarrollo como persona autónoma, dificultado ejercer mi derecho a la libertad, sin poder escapar del entorno artificial fabricado para mí.

Todo dices hacerlo por mi bien; jamás has permitido mi independencia, nunca, haciéndome creer que el día que faltes mi integridad valdrá bien poco.


Me has agobiado con demandas de ayuda, como si fuera una enfermera o tu madre, privándome del derecho a salir con mis amigas, de viajar a mi gusto o de desarrollar mi profesión, pasando horas sin dejar de vigilarme, observarme y paralizarme.

Para no estar solo me has convertido en chica para todo, no tengo autonomía, no puedo descansar (me llamas y me mandas mensajes y whatsapps a todas las horas). Soy una esclava (hago la compra, cocino, te acompaño a pasear, a tomar algo, etc.).

Otra forma de agresión insospechada son los consejos. Tus consejos sapientísimos han tenido siempre un matiz de amenaza y han sido otra forma de acoso.


O lo que es lo mismo, empeñarte en dar tu visto bueno a mis acciones, ofreciéndome tu parecer sin pedirlo o, por el contrario, vetando mis proyectos. Te has permitido incluso darle tu beneplácito a mi sexualidad, mientras me repetías incansablemente que era el amor de tu vida y te ibas con otras mujeres, de lo que también me has hecho responsable.

Aconsejarme sobre lo que tengo que hacer en una u otra situación y hasta prevenirme del desastre si no seguía tus recomendaciones, ha sido la puntilla. Te has opuesto con todas tus fuerzas a que hiciera cosas que ni te iban ni te venían, pero en las que tú no podías dejar de intervenir.

Tengo secuelas de tu violencia psicológica contra mí, pero esto no es nada para ti, maltratador, tu manipulación me hizo creer que todo son exageraciones mías, que tengo la culpa de lo que sucede y, por supuesto, que es mi deber pasar página y perdonarte siempre. Lo mismo has intentado hacer con mi entorno, de manera que todo el mundo opinara que eres un excelente cónyuge, compañero o amigo. Lo has intentado, pero la gente no es tonta. Mi entorno sabe lo que pasa contigo y lo que estoy pasando contigo. Son mi apoyo, no estoy sola.

Sí, tengo secuelas: el desarrollo una personalidad adictiva, psicótica y casi violenta. La misma escena o escenas similares se han repetido una y otra vez hasta dejar de producirme malestar, porque mi mecanismo de habituación funciona y mi cerebro dejó de responder. Este es el mecanismo que desempeña el papel más importante en la violencia psicológica, porque la víctima, yo, he llegado a aceptar mi situación como algo totalmente normal y la he incorporado a mi vida como una faceta más.

Me ha costado mucho admitir que estoy anulada por ti, no es que me haya acomodado, sino que me has anulado por completo.

No me dejas descansar, ni dormir. No dejas de atacarme y de intentar engañarme para que me quede contigo. Pero no voy a seguir.

Me marcho lo quieras o no. Vas a dejar de perseguirme, acosarme, culpabilizarme y maltratarme.

Déjame vivir, por favor, no me mates.

 

El testigo de la vida

Amparo Perianes. Editora MAGAZINE PLAZABIERTA.COM

Oigo un llanto desesperado, es de una niña de 90 años, se dice bien. Parece una larga vida, pero no lo es. La vida es corta, los días, los meses, los años, pasan sin que nos demos cuenta, un día te levantas y el pelo se ha vuelto blanco, la piel descolgada y los surcos de las arrugas cada vez más profundos. El cuerpo merma, las manos se vuelven huesudas y las articulaciones de los dedos se deforman.

La niña nonageneria no deja de llorar, su llanto atrapa mi corazón, su desconsuelo no encuentra respuesta. 

Le paso la mano por ese pelo blanco, lacio, bajo hacia su cara y le seco con las yemas de mis dedos las lagrimas que se hacen camino entre su piel marchitada, pero la niña no calla. Sus ojos grandes destacan en una cara cansada, perdidos en el infinito. La niña se encuentra sola, le digo que la quiero, pero no me oye. 

Me siento en el brazo de su sillón, siempre el mismo, le agarro las dos manos colocándolas entre la mía, la miro a los ojos, se ha percatado de mi existencia. ¿Cómo puede expresar tanto una mirada?. Sus pupilas se han clavado en las mías y con un gesto de agradecimiento sus lágrimas cesan. La niña ahora está en calma, ya no se siente sola, pero no habla. 

Una sonrisa aparece en sus labios agrietados. Ahora son sus manos las que agarran las mías para impedir que me vaya.

Han pasado algunas horas, en un silencio sólo roto por su débil respirar, un silencio que dice tantas cosas como las que no se han dicho a lo largo de una vida. Un silencio de agradecimiento que no merezco. 

La niña de 90 años está en calma. Ya me ha pasado el testigo de la vida.

Sobre la eutanasia

Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española

Supongo que legislar es complicado, incluso ingrato. Supongo, porque nunca me he visto en la tesitura de hacerlo, que buscar la justicia para los demás  es una tarea que debe de exigir una capacidad casi infinita de perspicacia, perspectiva y buena fe que parece inalcanzable. Tal vez por eso mismo intentar que la legalidad, el resultado del acto de legislar, se acerque a un concepto tan ideal como el de Justicia ya no es solo complicado, ingrato, es, finalmente, improbable.

Pero tal vez lo más preocupante, lo que hace que nuestro punto de partida apunte, desde antes de empezar, en una dirección equivocada, a un camino torcido, es comprobar en manos de quién dejamos la tarea.

Legislar debe exigir una tremenda pulcritud en la neutralidad, unas claras miras de lograr mejoras en la convivencia que sobrepasen la circunstancialidad del día de su promulgación y busquen un futuro lo más largo posible, una vocación indiscutible de facilitar la convivencia en armonía evitando las situaciones de preponderancia, de abuso y de perjuicio, administrando los derechos de cada uno sin permitir que nadie pueda olvidar las obligaciones para con los demás.

Esto lo entendieron muy bien los legisladores de la antigua Roma, tan bien, que a día de hoy el derecho romano sigue siendo la base fundamental de diferentes sistemas legislativos, incluido el español. Pero desde entonces, desde hace más de dos mil años, ese cuerpo legislativo se ha ido modificando para adaptarlo a nuevos tiempos, nuevos conceptos, nuevos derechos, nuevas obligaciones. Y el problema siempre ha estado en la mirada del legislador.

Porque los cuerpos legislativos no han sido neutrales nunca. Durante cientos de años se ha legislado sobre los interesas de los legisladores que estaban representados por la iglesia y la nobleza. Unos legislaban sobre la moral, confundiendo sus convicciones con normas de obligado cumplimiento, y los otros legislaban sobre el beneficio y la riqueza reservándose la parte del león y el control de acceso a esa riqueza, o simplemente al bienestar. Detentar el poder y el control eran los objetivos.

Esta situación pareció cambiar con la Ilustración, el nuevo concepto de ciudadano y la aceptación de los derechos individuales universales. El reconocimiento del individuo como referente de esos derechos y capaz de gestionar su propio entorno ético abre unas expectativas que desgraciadamente se frustran al poco tiempo, al poco tiempo histórico.

La irrupción de las ideologías como sistemas de convicciones que se alimentan de la preponderancia del colectivo sobre el individuo, del enfrentamiento sobre el acuerdo, de la imposición por ley sobre la formación evolutiva, hacen que la tarea de legislar recaiga en unas manos que buscan conseguir por la vía de la inmediatez legislativa la obligatoriedad social de compartir las ideas del gobernante y sus más allegados, convirtiendo, de paso, la discrepancia en una ilegalidad.

Pero si con todo lo apuntado la ley parece quedar en mal lugar, en peor lugar queda cuando se constata que las leyes de los distintos periodos se solapan porque nadie las deroga, dando lugar a esperpentos, o situaciones de absoluto agravio.

La legislación sobre la moral que en tiempos pretéritos impulsó el `predominio terrenal de la iglesia, se convierte hoy en una legislación que afecta a las convicciones éticas de los individuos, penalizando, a veces con rigurosidad, convicciones que comparten amplios segmentos de los legislados.

No se puede, no se debe, legislar la moral. No se puede legislar, no se debe, sobre conceptos y derechos que atañen al propio individuo y no implican en su aplicación a otros, a terceros.

Tal vez el último ejemplo, el caso del suicidio de Mª del Carmen Carrasco, haya destapado un problema que solo permanecía tapado para la administración, la acción de control del cuerpo legislativo sobre la vida del individuo. Resulta que el suicidio, la libre disposición de la vida propia, es un delito. Y resulta, como consecuencia, que cualquiera que colabore es también un delincuente con el agravante de que mientras el sujeto principal del delito resulta ya inalcanzable para la justicia, el sujeto colaborador se convierte en reo y perjudicado.

En el fondo subyace el concepto de eutanasia. En realidad el poso moral de nuestra educación nos lleva a un debate estéril entre eutanasia y cuidados paliativos, estéril porque son diferentes y complementarios. Existe una cobardía moral heredada que nos penaliza e impide dar una solución ética al problema. ¿Cuál es la frontera entre los cuidados paliativos y la eutanasia? , yo creo que simplemente la que separa la acción de la inacción.

Los que en algún momento hemos tenido que tomar decisiones sobre vidas ajenas, pero muy próximas, sabemos de la rémora moral que nuestra decisión supone, aún a pesar de tener la convicción ética de haber hecho lo correcto. Tomar la decisión de dejar morir a alguien que ya no tiene ante sí más que un futuro, en la mayoría de los casos corto, de intenso sufrimiento, de tortura médica, es complicado, y siempre queda la duda, el mordisco interior de dudar si se ha hecho lo correcto. Esa incertidumbre moral es, supongo, estoy convencido, mucho mayor cuando en vez de consentir pasas a ejecutar, cuando con el consentimiento del sujeto tú dispones activamente de la vida ajena. Yo, ahora, desde mi perspectiva, no me siento capaz ni ética ni anímicamente de una decisión de ese tipo, pero tampoco, bajo ningún concepto, me siento moralmente capaz de condenar a aquellos que dadas la circunstancias adecuadas si lo hagan. Y en eso si debe de intervenir la legislación, en definir las circunstancias adecuadas descargando a la ley de todo peso moral.

Agravar el sufrimiento moral que seguramente sufre Ángel convirtiéndolo en un delincuente, gravándolo económicamente para mantener su defensa, y obligándolo a la exhibición pública de su zozobra, es de una bajeza ética difícil de consentir. Que además eso se realice mediante un tribunal especial, especialmente concebido y diseñado, para delitos en los que la alarma social es la única justificación para perpetrar una desigualdad con la excusa de corregir otra, es de una vileza legal difícil de asumir.

El peso de la ley, que parece ser muy pesado, no debe de recaer sobre individuos que no han hecho otra cosa que actuar éticamente. No es ese su fin. Tampoco debe de permitir escenarios equívocos en los que puedan darse situaciones de asesinato encubierto. Pero precisamente por eso, se debe de acometer de una vez por todas le definición de los escenarios en los que la eutanasia ha de ser aplicable, aquellos en los que el sujeto pasivo aún puede expresar su libre consentimiento y su firme voluntad debido al deterioro de su calidad de vida. Si se ha legislado sobre el aborto, que para mí no es más que una forma de eutanasia por derechos interpuestos, no entiendo los escrúpulos éticos para afrontar el resto de supuestos, los relacionados con enfermedades degenerativas en fases terminales y de sufrimiento. Acabaríamos, legalmente, con situaciones que terminan siendo injustas para con el que sufre en primer término y con el sufrimiento de los que asisten impotentes a su dolor por extensión.

¿Para qué sirven los viejos?

Salvo los propios abuelos, generalmente el resto, son vistos socialmente, bien como molestos, como cargas, incluso, en muchos casos, con la repulsa de una cara arrugada y un cuerpo consumido, por el transcurso de los años, de toda una vida que, por la profundidad de los surcos de las arrugas, parece que nada cómoda.

Dice el profuso refranero español que “es de buen nacidos ser agradecidos”, en consecuencia serán unos “mal nacidos” quienes repudian a sus progenitores, ni siquiera por causa que lo justifique, si es que algo podría justificar el desarraigo familiar, sobre todo cuando nuestros ascendientes empiezan a dar guerra o a ser dependientes. Si tan despreciables son sus ascendientes para merecer su repudia, habría que preguntar a quienes adoptan tal actitud, qué parte de responsabilidad tienen ellos o qué hicieron por cambiar la situación.

Olvidamos con mucha facilidad lo que somos que, en gran parte, debemos a una herencia tanto genética como educacional, primero de nuestros progenitores, pero también del resto de ancestros, en lo que nos gusta y no nos gusta. Pero, socialmente son el tesoro de la experiencia, de la sabiduría que da toda una vida, de conocimientos de una vida dedicada al estudio o a la investigación pero, también, quienes han contribuida a lo largo de su vida laborar para tener una pensión digna y merecida.

De todas las etiquetas que se suelen poner a nuestros mayores, la que más me saca de mis casillas es la de calificarlos como “carga”, como sinónimo de “molesto”, de alguien que estaría mejor fuera de nuestras vidas, así muchas veces no se duda en dejarlos en esos “almacenes de almas” que son las residencias de ancianos; aunque, sin cuestionar el hecho de llevarlos a ese lugar cuando se precisa de unos cuidados especiales que no se les pueden dispensar en su domicilio o en el de sus hijos o nietos, o por desearlo el propio abuelo o abuela; pero también, cuando los hijos por sus ocupaciones, cargas familiares y, a veces, esclavitud laboral, no disponen de tiempo o espacio suficientes para dispensar unos cuidados a sus mayores. El problema no es éste, sino el del abandono que se hacen de los ancianos en residencias olvidándonos de su existencia, desconectando de ellos.

En cualquier caso, no se trata de demostrar que es mejor, si la asistencia personal en nuestros hogares a los mayores o en centros residenciales públicos o privados.

Son muchas las combinaciones de intereses en juego, bien de los propios abuelos pero también delos familiares, por este motivo nadie debe juzgar sin conocer bien la casuística, de manera que la decisión que tomen unos familiares respecto de sus mayores, de su adecuado cuidado, de las disponibilidades para su cuidado personal, espacio, economía, es una cuestión que cada cual debe decidir y adoptar, bajo su responsabilidad y conciencia, valorando todos los intereses en juego, pero fundamentalmente pesando en el bienestar de los mayores. 

Se trata de demostrar que son muchas las cosas que debemos a nuestros padres y abuelos, entre otras cosas que estemos en este mundo que, sin haberlo pedido, como algunos dicen para justificar su desarraigo, el caso es que lo estamos, con la oportunidad de haber vivido lo que hemos vivido, lo bueno y lo malo, porque hasta de lo malo debemos sacar lo positivo si lo hay y, sino, al menos, la experiencia, esa que a lo largo de los años nos harán tan sabios como son ellos: nuestros mayores.

Pero si tuviéramos que hacer categorías de mal nacidos ocuparían el grado más elevado los que son capaces de hacer daño a los ancianos, gente sin corazón, sin escrúpulos, deshumanizados, que deberían ser rechazados socialmente, incluso ser castigados con penas de cárcel, porque quien atenta contra la integridad física y moral de un anciano o anciana, contra su honor, incluso contra su intimidad, no solamente está actuando contra natura, sino contra toda la sociedad que, moralmente tenemos el deber de guardar estos tesoros de la vida que son nuestros mayores.

Quien trabajando en una residencia carece de la mínima sensibilidad como para maltratar a los residentes, debe ser conocida públicamente para garantizar a la sociedad que nunca más volverá a trabajar en este sector por su manifiesta incapacidad para desarrollar mínimamente ese trabajo que, si bien siendo conscientes de la dureza del mismo, nadie le obliga a desempeñar y menos de esa manera tan ignominiosa y cruel.

Esperemos que el ministerio fiscal, presente cargos contra esa empleada de la residencia de Hortaleza en Madrid “Los Nogales de Hortaleza y contra la propia dirección por no controlar a sus trabajadores y el trabajo desarrollado por estos, en concreto contra Mónica Moya Pérez, Bryan Israel Noboa Calle y María Josefa Trueba López, que ya están siendo investigados por la Justicia para depurar responsabilidades.

Exigimos que se incremente la vigilancia por parte de la Administración para garantizar uno de los derechos proclamados constitucionalmente como es promover el bienestar durante la tercera edad, mediante un sistema de servicios sociales que atenderán sus problemas específicos de salud, vivienda, cultura y ocio (artículo 50 de la Constitución Española), exigiéndola incluso, responsabilidad subsidiaria por no controlar actos tan execrables como el que aquí denunciamos y que esperamos nunca más se vuelvan a repetir.

También hacer un llamamiento a aquellos familiares que “depositan” en estos centros a sus ancianos para quedar limpios de toda carga sin preocuparse de cómo son tratados, de si son felices o no, de cómo se encuentran, denunciando inmediatamente a esos centros privados que lo único que persiguen es ganar dinero, legítimo en cualquier empresa, pero no de la forma que lo hacen algunos tratándolos de cualquier manera, sin sensibilidad y no dando respuestas a sus necesidades más esenciales y básicas, incluso mucho más, por el dinero que algunas cobran que no solo dilapidan la pensión, sino los ahorros de toda una vida.

El desierto vergel

Inopinadamente un viaje por ciertos espacios parece convertirse en un viaje por ciertos tiempos, y es que el desplazamiento por algunas carreteras locales de nuestra geografía rural, a velocidades convencionales, produce efectos que parecen pertenecer a la ciencia ficción y el tiempo se trastoca en nuestro avance. El tiempo y la desmemoria.

He hecho un precioso viaje a las entrañas del Alto Ebro, una región de una belleza particular, llena de aguas en pozos, de aguas en cascadas, de aguas en ríos, encañonadas, salvajes, que se retuercen por la geografía hasta que su búsqueda las hace coincidir y sumarse. Una región en la que el Ebro se transforma de fuente en arroyo, de arroyo en río y de río en ese caudal magnífico que se va asomando a la geografía peninsular hasta su desembocadura. s de Escalada e invita al visitante a recorrer sus calles antes o después de visitar sus parajes. Geografía física y geografía política, como se llamaban en mis tiempos de estudiante a las ramas de la geografía que estudiaban los aspectos naturales y los humanos.  Una llena de venas de agua y sombras de montañas y la otra llena de colores y fronteras que delimitaban las comarcas, las provincias, los usos y costumbres, los recursos naturales que identificaban y daban vida a los hombres que las habitaban.

La belleza de los parajes es conmovedora. La geografía física con sus relieves, sus cursos y sus líneas geodésicas se mantiene, si no imperturbable por el tiempo si al menos, constante en su belleza. Ese prodigio estético, que es la cascada de Orbaneja del Castillo, o ese profundo azul del pozo del mismo color en Covanera, o la belleza del cañón que encauza al Ebro en toda la región y que puedes contemplar en toda su grandiosidad en los miradores junto a Pesquera de Ebro, contrasta con un feroz decaimiento de la geografía política.

Un vergel casi desierto. Una ristra de pueblos enfilados por el Ebro en los que apenas quedan ojos para solazarse en el paisaje, para refrescarse en las aguas, para contemplar el vuelo de las rapaces que pueblan las paredes del magnífico cañón. Una comarca, El Valle del Sedano, en la que entre todos sus pueblos apenas suman el número de vecinos que consideraríamos mínimo para uno solo de ellos. Una comarca que sobrevive con el retorno de los propios en las épocas estivales, de vacaciones y algunos fines de semana, y con el turismo que sus bellezas naturales y culturales deparan a los que se asoman a ellas.

Todo está montado para ese tiempo, para ese escaso, efímero tiempo en el que la población recupera la geografía política. Pero el resto del tiempo, la mayor parte de los días del año, el lugar languidece como si la población, su escasez, fuera la sangre fría de un animal que hiberna a la espera de que vuelva el calor de sus habitantes.

Recorrimos varios pueblos, casi todos, y en todos ellos encontramos el mismo mensaje. No hay gente, no hay niños, no hay vida más allá de algunas paredes que acogen a los cuatro, a los ocho o a los veinte habitantes que aún se aferran a sus pueblos. Pasamos por Sedano, vimos sus iglesias, románico espectacular e incluso único como las columnas de la iglesia de Moradillo de Sedano, como la riqueza que las paredes de la de Gredilla de Sedano atesoran.  Pero no encontramos un bar en el que comer, ni allí ni hasta treinta kilómetros más adelante.

Nos lo decía Blanca, que tiene una panadería, la panadería, en Sedano: “Hace meses que cerró el único bar que daba comidas, y no parece que vayan a abrirlo de nuevo. Primero se llevaron a los niños a Escalada, luego cerraron el bar, este pueblo se va muriendo. A pesar de que aún nos queda el banco ya no quedan apenas habitantes. No más de veinte a diario.” No es la única que nos cuenta esas cuitas, también lo hace la esposa de José Ignacio Ruiz, carnicería Nacho, mientras nos despacha unas morcillas recién cocidas, aún calientes, exquisitas. El pueblo, los pueblos, languidecen y ya solo esperan el retorno temporal de los que viven en Burgos, en Santander, en Aguilar de Campoo o en Villarcayo. O el de los que viven aún más lejos y que por una temporada al año retornan a los paisajes de sus ancestros, o, incluso, a los suyos propios hasta que la necesidad, o la necedad, de un mundo mal construido los llevó a otras tierras. O, como último recurso, a los que se asoman ávidos de las bellezas físicas y políticas que guardan.

Nos lo corrobora José Santos Ruiz, Concejal de Cultura del valle de Sedano, habitante casi único y último agricultor en san Martín de Elines, a donde hemos ido para ver la Colegiata, mientras cargamos un saco de sus patatas. No queda nadie, no quedan agricultores, ni ganaderos, ni ninguna fuente de riqueza que pueda fijar a la población o atraer a nuevos habitantes.

Mientras recorremos estos parajes vemos en la televisión a los agricultores valencianos quejarse del precio al que les pagan las naranjas, de la importación masiva de naranjas de la China, de la “China, na, China, na te voy a regalar” que cantaba mi abuela en mis tiempos infantiles, en esos tiempos en los que la expresión “naranjas de la China” era sinónimo, ya, de camelo. Vamos, como lo del cuento chino y la miel pero en cítrico. Al parecer sale más barato, para los distribuidores, transportar de tan lejos un producto de menor calidad que cogerlo a la vuelta de la esquina. Les permite enriquecerse más para ser más exactos. Y mientras tanto los políticos legislan a favor de los distribuidores, a favor de las grandes superficies y penalizan fiscalmente, en realidad asfixian, a cualquier pequeño productor que intente hacer primar la cercanía y la calidad sobre el beneficio puro y duro de las grandes explotaciones o de la distribución, el verdadero tiburón de la cadena alimenticia, que ha quedado en manos de empresas que siendo extranjeras no sienten ni padecen los problema locales de este país que se despuebla a ojos vistas. Los productos de la tierra, antes sinónimo de calidad, de frescura y sustento de tantas familias, van siendo sustituidos por productos extranjeros, no siempre mínimamente aceptables y de una calidad muy inferior, y no siempre concordantes con lo que dicen ser o de donde dicen provenir en sus etiquetas.

Los pueblos, la España rural del mapa político, languidecen mientras vienen a Madrid a explicarnos que se mueren de soledad e indiferencia. En tanto miles, millones, de personas arrastran su vida por los suburbios de ciudades que apenas reparan en ellos para compartir sus restos, sus excedentes a veces en forma de residuo o basura.

Hacen falta leyes que corrijan este despropósito, hace falta recuperar el amor por la tierra, el gusto por lo cercano, el orgullo de lo propio. Hacen falta leyes, infraestructuras, tejido económico y social que permita repoblar los lugares que se pierden y que hacen que perdamos sus bondades y sus bellezas al mismo tiempo, en tanto la gente malvive y se hacina en otros lugares.

Como decía Blanca, la panadera de Sedano, “cuando en un pueblo cierra el bar ya es que no queda nada”. En esta país cuando en un pueblo cierra el último bar es que ya no queda nada de nada, ni siquiera consciencia política de que hay temas más importantes que ganar unas elecciones o presidir un gobierno, como conseguir un país próspero y preservar lo mejor de su geografía política, de esa geografía política de la que parecen no querer saber nada los políticos actuales.

El ser humano

Feliciano Morales. Director-Editor Magazine Plazabierta.com

Los diversos conceptos del ser humano confluyen en definirlo como una animal racional. Animal porque procede de la familia de los homo sapiens, y racional porque tiene la capacidad de razonar, de hecho el vocablo “sapiens” significa sabio.

Sin embargo, a pesar de los logros alcanzados a lo largo de los tiempos de los que evidentemente son protagonistas grandes hombres y mujeres, tenemos una historia que es una vergüenza porque igual que hemos evolucionado en la ciencia hemos involucionado en el humanismo hasta el punto que estamos acudiendo a un eclipse de los valores y de la dignidad del ser humano.

Cada vez son más los elementos económicos, políticos, sociales e incluso culturales que limitan la solidaridad y la libertad de elección del ser humano, imponiéndose cada vez más aquellas ideologías que en vez de potenciar la dignidad y el respeto hacia la persona en todas las relaciones que configuran su vida individual, comunitaria y social, potencian la confrontación y la destrucción de los valores humanos como la honestidad, la sensibilidad, la gratitud, la humildad, la prudencia, el respeto, la responsabilidad, entre otros muchos.

Hablamos de derechos. Derechos de las homosexuales, derechos de los animales, derechos de las mujeres, derechos de los parados, de los pensionistas…, pero no respetamos los derechos humanos, es más, los prostituimos a nuestro antojo para sustentar ideologías de todo tipo con el único objetivo de imponerse sobre las contrarias mediante una hermenéutica viciada en origen porque no parten de una conciencia histórica y social, se juzgan situaciones acontecidas en un marco histórico determinado con elementos actuales cargados de una serie de prejuicios y expectativas que convierten el argumento en un engaño o mentira que suponen un obstáculo a una interpretación seria que den solución a problemas y procesos sociales actuales.

Es por ello que, una de las cualidades que definen al ser humano, cual es la capacidad de raciocinio, cada vez está más limitada por corrientes de opinión marcadas por ideologías interesadas, manipuladoras, y lo que es peor fragmentadoras de los grupos sociales. Si a esto unimos la sobrada muestra de la capacidad destructiva del ser humano a lo largo de la historia, no solamente en relación a sus congéneres sino de nuestro hábitat, hace que cada vez se pueda cuestionar más la auténtica naturaleza humana, salvo que admitamos que estamos ante una especie animal mala por naturaleza.

Dijo Thomes Hobbes en su obra El Leviatán (1651) que, el hombre es un lobo para el hombre, «Homo homini lupus», con ello pretendió la defensa de la razón práctica sin perder la vista a los otros, es decir, del resto de individuos que conforman el grupo, tanto en la acción moral como en la política.

A diferencia del lobo que es gregario, siguiendo una tendencia a agruparse en manadas, predominando el grupo y su defensa frente agresiones externas, el hombre es segregario, estando encaminada su actuación irracional  a destruir el grupo, a dividirlo, a destruirlo; lo que evidencia los horrores de los que es capaz la humanidad para consigo misma.

Mientras perdamos la expectativa de que el hombre es un fin y no meramente un medio y, por ello digno de respeto en todas las relaciones y manifestaciones que configuran su vida, estaremos convirtiendo las sociedades actuales en una jungla de animales irracionales, crueles y, lo que es peor, destructivos, peor que el lobo al que se refiere Hobbes.

Se hace absolutamente necesario en este momento de un existencialismo vertiginoso, promover todas aquellas facetas humanas tendentes a satisfacer las necesidades y aspiraciones del hombre, mediante un reconocimiento recíproco de los hombres en su dignidad, de manera que la relación del individuo con la naturaleza y con los demás seres humanos tengan como fin el progreso de la humanidad y no su destrucción.

Si no empezamos a actuar así, si la política, los avances científicos, tecnológicos…, en definitiva si nuestra propia existencia no la ponemos a servicio de los demás, con el fin de corregir todas aquellas irregularidades, diferencias, injusticias que atentan contra nuestra propia dignidad, estaremos abocados al fracaso de nuestra propia existencia, transformándonos en seres humanos instrumentalizados y degradados.

El espíritu y la materia: miscelánea del avance de la Teoría de la Mente

Mar Outsiders (Campillo). Periodista

 

A pesar de considerarme una mujer informada y moderna, todavía tengo los pies juntillos y los talones hincados en el mundo máquina; aún cuando han sido extensas mis lecturas sobre los fenómenos cuánticos, pasar al mundo holístico y al papel de la conciencia en una realidad no objetiva, y que no existe independientemente de la conciencia del observador, otrosí, donde la conciencia está íntimamente relacionada con la naturaleza de la realidad… es hacer un salto científico olímpico de la certeza a la incertidumbre, de lo absoluto a lo relativo, de lo separado a lo unido. Y ya se sabe, entre los pies sale lo que no se piensa ni se entiende.

 

Glenn Perry, “Robando el Fuego de los Dioses: Nuevas Direcciones en Investigación Astrológica“

https://astrologiaexperimental.com/2013/01/19/un-nuevo-paradigma-para-la-investigacion-astrologica-el-punto-de-vista-de-glenn-perry/


 

 

Si fuera cierto que la conciencia humana afecta a la realidad, no podría ser de manera cualitativa, porque no con solo pensar podemos convertir un árbol en una mesa. Pero sí existe una interrelación fundamental entre la conciencia (mi yo / auto-conocimiento) y el mundo: la que evita que existan de manera independiente.

¿Está la conciencia por encima de  la materia? ¿Cómo se forma la autoconciencia, la empatía, la capacidad de desarrollo social, y por ende la cultura? Parece ser que la naturaleza del electromagnetismo le da a cada acción (electro) una memoria correspondiente (magnética), y así el ser humano se vuelve “consciente de la conciencia”. Un instante antes del Big Bang (sonido) fue la Luz (la conciencia como radiación). Toda la materia es entonces Luz (e = mc2) todo el tiempo (e = hf).

 

Sin detener el diálogo interno no se percibe la conciencia pura ni se alcanza el punto Ømega

La conciencia objetiva interactúa con los cerebros subjetivos para producir mentes individuales llenas de ondas: Ømega, en el llamado sueño lúcido,  estado que sigue al estado de onda cerebral Delta, la del  sueño profundo; Beta es la de la conciencia normal; Alfa, la de la mentalidad meditativa y Theta la del observador que sueña (cuando  estamos “en la luna”).

Estoy empezando a pensar que el viejo paradigma mecanicista de la materia es un vehículo para impedirme dar el salto cuántico que me permita la ascensión a la conciencia.

 

Os presento a Raúl Arrabales, científico cognitivo, con un fuerte enfoque en Psicología, Inteligencia Artificial y Neurociencia, pero también interesado en Filosofía de la Mente, Lingüística y Antropología. Es un informático que trabaja en robótica, big data, ciencia de datos, análisis, aprendizaje automático, aprendizaje profundo, computación cognitiva y conciencia de la máquina:

http://www.conscious-robots.com/

¿De qué está hecha la conciencia?, ¿Podemos medirla?

En física cuántica son posibles muchas cosas, como que las partículas puedan ser al mismo tiempo materia u onda, o sea, materia y no-materia. La idea de que la materia es la sustancia fundamental de la realidad deriva de los muchos fenómenos invisibles que aún tenemos que detectar y comprender. Al ser nuestras percepciones visuales incompletas, se produce un sesgo conceptual tenaz que interfiere con la formulación de un modelo más amplio, profundo y preciso, que aborde preguntas como: qué es la conciencia y cómo se relaciona con la realidad.

“Lo más impresionante de la física es que muchas veces parece magia. Pero a diferencia de ésta, sigue unas reglas muy claras, el método científico. Y con él podemos demostrar que los electrones pueden atravesar barreras, las partículas pueden comunicarse instantáneamente a distancia, las cosas pueden estar en varios sitios a la vez y… pues claro, también saben hacer el truco más conocido del mundo de la magia: el del sombrero y el conejo. Esto lo hace el universo continuamente en todo el espacio. El vacío es el sombrero y el conejo son todas las partículas conocidas: electrones, positrones, muones, kaones… todas. Es decir, el sombrero del universo tiene un doble fondo de donde saca continuamente partículas de la nada. ¿Pero cómo puede ser esto posible, tener algo de la nada? ¿Y la conservación de energía?”. TheBigVanTheory

Todo es energía, los pensamientos también. El espacio que consideramos como el único Universo, con una sola realidad, contiene muchas realidades paralelas, a las que a menudo se hace referencia como las dimensiones o planos de la realidad.

¿Estoy creando mi realidad? ¿Es el universo una construcción mental?

Yo soy un constructo llamado persona y estoy dentro de un constructo llamado universo / mundo. Soy el vehículo o la apertura que utiliza la conciencia fuente para mirar y experimentar uno de los muchos entornos que ha creado. Me encamino, mientras me invade la turbulencia cuántica, hacia una realidad no-mecánica, inmaterial, mental y espiritual.

Algunos científicos presuponen que la conciencia humana es el resultado de un proceso colateral de crecimiento de la entropía en el cerebro:   https://actualidad.rt.com/actualidad/261112-encuentran-fuente-conciencia-cerebro-humano

Para terminar, si todo esto nos parece muy marciano, siempre podemos volver la vista hacia Hildegarda de Bingen, que en su “Liber vitae meritorum” decía: “¡Hombre, hazte humano!”.

http://www.hildegardiana.es/5pdf/libro_meritos_de_la_vida.pdf

¿Quién es Dios?


Feliciano Morales. Director-Editor Magazine Plazabierta.com

He tratado de eludir enfrentarme a esta pregunta, no por la respuesta, sino de la forma en que ésta es aceptada o rechazada por quien se haya atrevido a entrar en estas profundidades, y por las formas en que dicha aceptación o rechazo se manifiesta. 

También, quiero dejar claro que no pretendo abordar este tema desde una perspectiva religiosa y hacer de la respuesta a tal pregunta algo dogmático, entre otras razones porque encasillar todo no es de mi agrado. Me es imposible aceptar algo si no lo entiendo porque mi fe es más bien poca y, a veces, mi corazón duro… y la carne débil.

Por otra parte, tengo verdadero horror a esos dioses a los que se les pone cara, porque las caras han causado y siguen causando mucho daño. Dioses que se emplean al antojo del usuario teísta. Jeová, Dios, Alá, Buda, pero también, los dioses del amor, de la fortuna, de la salud… de la guerra… Elijan el bazar espiritual ha abierto sus puertas.

No soy digno de tener un dios con cara y, ante la pregunta de si pueden existir otros dioses que no sean los que la religión de cada uno nos ha inculcado, la respuesta debe ser afirmativa.

Los más ateos, algunos de ellos llevando el ateísmo como una religión, que paradoja, aseguran, ya que ellos nunca se preguntan por estar por encima de dioses, niegan la  existencia de cualquier dios con el único fundamento que no se puede probar, pero además, porque, poniendo en relación con el  aspecto dogmático de las religiones éstas atentan contra la libertad del individuo. Y no les falta, en cierto modo, razón: para afirmar que algo existe hay que probarlo.

No puedo, y pretendo menos aún, imponer una creencia sobre algo. Las cosas son o no son, existen o no existen, son tangibles o no lo son

Tras algunas lecturas del Nuevo Testamento, y algo del Antiguo, estoy convencido que de la misma manera que si hubiese leído el Corán o cualquier otro libro sagrado, que he empezado a hacerlo, el resultado sería el mismo para mi. El rechazo de los dioses con cara, y menos un dios que premia a los buenos y castiga a los malos…. 

Perdonen le petulancia, necesito un Dios más grande, más infinito… sin número de serie y menos con un manual de funcionamiento bajo el brazo. No puedo con esos dioses y, menos aún con quienes los defienden desde el fanatismo. Desde un fanatismo terrorista no sólo con víctimas de carne y hueso, sino también con víctimas ideológicas al actuar contra su libertad de pensamiento, de actuación, de decisión; es decir, anulando a las personas.

Así pues, si el ateísmo es no creer en un dios con cara, soy ateo, pero si el ateísmo es no creer en ningún dios, entonces, la cosa cambia.

En mi creencia no cabe el chantaje, con promesas o velas a cambio de favores sobrenaturales. Tampoco para tener tranquila mi conciencia pensando en el paraíso. Ya me vale con tenerla sobre mis derechos y deberes civiles para enredarme en problemas de conciencia teísta. 

Mi Dios no se acomoda a las necesidades del hombre, más bien al contrario, porque el Dios en el que creo es un todo y es un nada, es la expansión, lo infinito, la creación de la vida, el alfa y el omega, la explosión y expansión constante del universo, las energías que surgen cuando explosiona una Supernova, o la que se concentra en su interior al nacer. Dios es el universo, es la persona que tenemos enfrente, el planeta en el que vivimos y no respetamos, por eso necesitamos acomodarnos a ese Dios.

Todos y cada uno estamos unidos por un árbol de la vida que nos hace parte de un todo, lo que al final debía traducirse en un respeto “quasi sagrado” a todo cuanto nos rodea, a quienes igual que nosotros forman parte de es Dios, de ese polvo cósmico y/o energía cósmica en constante expansión. Eso demuestra que mi Dios es tangible, que existe.

La rebelión de las emociones

Francisco Javier Marín Mauri, doctor en psicología.- Experto en mediación ante conflictos sociales.

Nuestro cerebro es, hoy por hoy, la máquina de adaptación y de aprendizaje más compleja del universo. Máquina biológica por cierto, perfectamente diseñada para la vivencia y para la supervivencia.

También es verdad que muchas personas pasan por la vida o la vida por ellas, sin quitarles siquiera el sello de fábrica, desconociendo sus potencialidades por la simple pereza en muchas ocasiones, de tener que utilizarlo. Nada supera, de momento, en velocidad de procesamiento de información a esta máquina bioquímica y bio-eléctrica. Así pues estamos ante un verdadero prodigio de la evolución. Con sus más de cien millones de células nerviosas o neuronas, son capaces de efectuar entre ellas más conexiones interneuronales que partículas atómicas hay en el universo conocido.

Como podemos apreciar en la figura dos, nuestro cerebro está lejos de ser una masa indiferenciada, todo lo contrario, está compuesto por zonas perfectamente integradas a través de canales de comunicación perfectamente coordinados entre sí (figura 2).

En cada zona se delimita una función humana concreta, el lenguaje, la memoria, las emociones, el razonamiento numérico y todo lo que nos podamos imaginar. Pero no debemos creer que nuestro máquina biológica es tan simple, ya que su comportamiento es tan complejo que nos ha llevado años de estudio conocerla un poco más. Cada vez, podemos decir que vamos conociendo más nuestro órgano rector por excelencia.

Figura 2

                                                          

El cerebro pues trabaja de forma mancomunada, en donde una zonas intervienen en el funcionamiento con otras. Tanto es así, que si una zona es afectada por algún traumatismo, otras pueden suplir sus funciones.

Así es la maravilla de máquina que tenemos dentro del cráneo: Rapidez, equilibrio y coherencia, tres principios primarios reguladores de la actividad cerebral. Con ellos nuestro cerebro es capaz de asegurar la adaptación al entorno de una manera rápida y eficaz.

Aquellas capacidades que nos hacen humanos se debe a que tenemos un máquina con herramientas suficientes para ello, pero también se debe a que la interacción que se produce con el entorno es tan coordinada como una baile sincronizado entre genotipo y fenotipo, dando como resultado la conducta, la acción final de todo un sistema.

Más abajo en la figura 3 podemos ver las partes fundamentales de nuestra máquina.

Figura 3

Podemos diferenciar que en realidad no hay un solo cerebro sino dos, son los hemisferios cerebrales unidos entre sí por una protuberancia llamada cuerpo calloso. Esta estructura es fundamental para que lo que hace o procesa un hemisferio, lo conozca el otro.

LA SALIDA DE LAS CAVERNAS

 El Día en que el ser humano se planteó perder el miedo a los elementos y salir fuera a investigar que era todo aquello de fuera de la caverna donde vivía, se produjeron dos procesos cognitivos simples pero de mucha transcendencia:

Empezó a entender lo que más temía. La curiosidad hizo que la realidad fuese vertebrada de forma más coherente. Por tanto, la realidad se hizo predecible. Todo ello le llevó a pensar que necesitaba algo fuera de él mismo para poder seguir conociendo su realidad. Una expansión de sí mismo, de sus capacidades, habilidades, destreza y fuerza. Ese día nacieron las herramientas. Las cuales, reorganizaron el trabajo de forma diferente, haciéndolo más efectivo.

Bien es cierto que no existe la linealidad tal y como se ha descrito. Ya que el proceso es largo en el tiempo y plagado de ensayos y errores, como forma fundamental de aprendizaje. De este modo la estructuración distinta del trabajo, obligó a estructurar la realidad también de forma diferente, con lo que fue posible, casi de forma obligada, esa extensión de nuestras capacidades cognitivas (dando lugar ya a las cognitivas extendidas)

CAPACIDADES EXGENDIDAS EN EL FUTURO

Desde Las cavernas hasta nuestros días, las herramientas para organizar y ejecutar el trabajo se han ido modificando y haciéndose, no solo más complejas, sino más globales. Gracias al proceso socializador del ser humano, hemos conseguido que todos tengamos acceso a esas mismas herramientas.

A nuevas herramientas disponibles, hoy día tangibles y virtuales, diferente forma de estructurar nuestra realidad, en donde, no solo hay elementos materialmente tangibles sino también virtuales exactamente igual de reales que los primeros. Evidentemente nuestras habilidades cognitivas vuelven a experimentar un proceso nuevo de expansión hacia esta nueva forma de construir la realidad inmersa dentro del mundo digital. 

Obviamente, nuestras capacidades expandidas ante estos ecosistemas de herramientas insertos en las nuevas tecnologías, son más complejas porque también implican mas funciones cerebrales y más redes neuronales, desarrollando aun más lo que se denomina en neuropsicología “plasticidad neuronal”. No es más que una adaptación, no ya de nuestro cerebro, sino de nuestro encéfalo y sistema nervioso central ante la nueva información procesada en los lóbulos cerebrales

Con todo ello, si hablamos de cogniciones, también hemos de hablar de emociones. Entendidas como un nueva forma de producirse y de activarse ante el uso de estas mismas herramientas que las nuevas tecnologías nos ofrece. Tanto es así que ya no deberíamos hablar de emociones, sino mejor aún de “tecno emociones”, término acuñado por la doctora Mar Souto Romero, profesora de la Unir.

Los sistemas emociónales que entrar en acción cuando interactuamos de manera correcta, o simbiótica, así como la forma de clasificar esas emociones, son totalmente diferentes a como lo hacemos en la interacción de manera presencial. Es decir, también podríamos estar, no solo a cogniciones o capacidades expandidas, sino también antes emociones igualmente expandidas, “LAS TECNOEMOCIONES”. 

No es baladí lo anteriormente expuesto, ya que estas emociones expandidas o tecno-emociones,  hacen que nuestro funcionamiento cerebral, también llamado mente, desarrolle nuevas formas de afrontamiento ante las mismas. Por desgracia los estudios en este campo son escasos, centrándose los que hay, también escasos, en la dependencia capaz de general el uso inadecuado de estas herramientas tecnológicamente nuevas.

¿EMOCIONES EN LA EMPRESA?

Muchas grandes compañías entendieron el papel del sistema emociona en el rendimiento y en la productividad de las emociones. Google, sin ir más lejos, hace tiempo cambió el concepto del trabajo, haciendo posible que muchos trabajadores tuviesen la iniciativa de crear sus propios entornos en donde desarrollar su actividad. Por ejemplo trabajando desde casa. Así el trinomio estoy bien-me siento bien-trabajo mejor es cada vez más real y efectivo. Con la conjunción de estos tres elementos se consigue no solo producir más, producir mejor, con más calidad en el servicio que ofrecemos y, sobre todo, un mayor compromiso con la empresa.

Sin embargo, esto no es nuevo. Todo cambia desde que las páginas webs 2.0 cambian nuestra forma de interactuar con las TIC (Tecnologías de información y comunicación). Lo cual en nuestro puesto de trabajo hemos de relacionarnos con aplicaciones, ecosistemas de herramientas inteligentes que nos obliga a construir una realidad interactiva. Un intercambio de información entre la herramienta y nosotros en donde hemos de tener presente los datos de nuestra empresa o de nuestro puesto de trabajo. Nos obliga e elaborar perfiles de búsqueda con el fin que nuestros sistema informático nos ofrezca de manera selectiva lo que buscamos y que sea lo mejor para nuestro servicio o producto. ¿Cómo se organiza nuestro sistema emocional ante esto? Buena pregunta.

Quizá en esa década se termine de desarrollar otra realidad aun más excitante que las páginas 2.0. Las páginas proactivas o también llamadas páginas 3.0. Estas pueden definirse como aquellas plataformas o herramientas online capaces de ponerse en contacto de manera inteligente con otras webs usando un lenguaje natural. Dicho con otras palabras, son las webs semánticas. 

Hoy día esta tecnología se ha desarrollado en buscadores: https://www.thebrain.com/https://hotelmix.co.uk/quintura.html,Pero su desarrollo es exponencial. 

Volvemos a preguntarnos la misma cuestión que hacíamos anteriormente: ¿Qué papel desempeña nuestro sistema emocional ante estas nuevas herramientas proactivas aplicados a nuestra empresa o trabajo? Habría que cuestionarse también ¿cómo es afectado y de qué forma se reorganiza para interactuar de una manera adecuada con estos sistemas? Estamos hablando de herramientas online capaces de entender el lenguaje humano. En esa nueva dimensión o nueva era los chatbots a través de la inteligencia artificial son capaces de interactuar de manera activa con el usuario. Incluso serán capaces de mantener conversaciones habladas con el usuario. Empresas como Wannabot ya están desarrollando este producto (lenguaje hablado en el chatbot) para su aplicación en la empresa.

El panorama en la investigación de esta y otras variables es más bien pobre. No sabemos muy bien como nuestras tecno-emociones son moduladas y adaptadas a estos sistemas proactivos de navegación sin que ello afecte a nuestro trabajo o empresa. ¿Qué nivel de autoestima es necesario para obtener un rendimiento adecuado? ¿Cómo se ve esta variable afectada? Que emociones son las más adecuadas y las menos adecuadas para que nuestro trabajo usando estas TIC sea provechoso para nuestra empresa, ¿Qué emociones debemos entrenar y de qué forma para que nuestras carencias psicológicas no usen esta tecnología, favoreciendo una dependencia psicológica?

Las empresas tendrán que tener en cuenta las variables psicológicas en la selección de personal pero de forma diferente. Con el fin que la relación que haga el empleado con este nuevo ecosistema sea rentable, pero también beneficioso, no solo para quien las usa, sino para la empresa. Con ello se debe obtener un ambiente corporativo de trabajo y también de bien-estar.

Cambios de conceptos empresariales

 Es obvio que si damos la importancia que debe tener la tecno-emoción en el mundo empresarial para mejorar la calidad del producto fabricado o servicio ofrecido, parece de cajón que tengamos que hablar de cambios en los conceptos empresariales más comunes. Quizá el más obsoleto de ellos es de de competitividad. Este concepto no favorece un entorno en la empresa y en el desarrollo del trabajo precisamente relajado, sino más bien hostil. De esta forma, se percibe al compañero como rival al que superar, favoreciendo la disgregación. 

 El concepto nuevo que habrá que tener presente en el balance de resultado de las empresas es el de cooperación. Antítesis de la competitividad salvaje del actual sistema.  Tanto es así que el éxito empresarial se mide por el beneficio financiero, con lo que tenemos empresas dirigidas a la producción a cualquier precio. Por otro lado, el beneficio económico se mide por el PIB (Producto Interior Bruto). Si la economía debe estar al servicio del ciudadano y no sólo al servicio del beneficio, las nuevas empresas han de fomentar y tener muy presente el valor de las emociones cara a la creación de un bien-estar y felicidad en el puesto de trabajo.

Esto nos lleva a un modelo de empresa basado en la cooperación a nivel intra e interempresarial. Tanto es así que las nuevas políticas económicas podrían hacer reducciones fiscales y de impuestos a aquellas empresas que presenten en sus balances de resultados, valores como la cooperación, la honestidad, la responsabilidad y en definitiva que el empleado se identifique con el proceso productivo inmerso en lo bien que se siente mientras trabaja.

Son los principios de la teoría del bien común de Forbes en donde se podría comenzar a poner en valor el sistema emocional de los empleados de una empresa. Sobre todo, mediante el uso de las TIC y canalizando esas tecno-emociones hacia formas adecuadas dentro de la producción.

VIABILIDAD DE LA EMOCION COMO VALOR

Pionera en España de este tipo de empresas que ponen en sus resultados el grado de satisfacción personal de sus empleados en el proceso productivo y con auditoria realizada (https://issuu.com/limoniumcanarias/docs/informe_final_ebc_limonium_canarias), es LIMONINUN CANARIAS (http://www.limoniumcanarias.com/), haciendo viable otra forma de crear empleo de manera sostenible y, sobre todo,  humanizada.

A nivel global más de 1.700 empresas y municipios en todo el mundo son conscientes de este valor que las emociones representan y en nuestro país, además del consorcio de Zaragoza más municipios de Extremadura, Alicante y Salamanca están evaluando como tener en cuenta el sistema emocional del trabajador en su interacción con las TIC. Es un principio, ya que nuestro sistema emocional no termina de madurar hasta la segunda década de vida del ser humano, localizándose el juicio práctico en el lóbulo frontal cerebral, es obligado que incluso los planes de formación y reciclaje que las empresas ejecuten tengan muy presente la forma en que sus empleados afrontan su relación con las TIC y como estas interacciones afectan el sistema emocional. Es necesario sepan identificar aquellas emociones originadas por estas interacciones virtuales (tecno-emociones) para poder analizarlas y procesarlas de una manera adecuada.

Hombres y mujeres XL

Feliciano Morarles. Director-Editor Magazine Plazabierta.com

Quizá el título de este artículo lleve a muchos a pensar que vamos hablar de hombres y mujeres obesos que tienen que recurrir a tallas super grandes para poderse vestir. Pues no, aunque no descarto algún día tratar este tema, entre otras cosas porque me afecta personalmente al ver que progresivamente aumenta mi peso en parte por falta de deporte o una vida más activa y, el resto porque me resulta difícil contenerme ante un buen plato de comida.

 Sin embargo, y para mi desgracia, no se corresponde mi talla de ropa con esa otra a la que quiero referirme que, no es otra cosa que la talla humana, aquella que representa a hombres y mujeres que anteponen el deseo de un mundo mejor al propio de vivir en su zona de confort, dicho de otra manera, en su mundo de yupi con gafas de color acomodaticias para no complicarse la vida.

Podría hacer una relación de grandes  hombres y mujeres que a lo largo de la historia han contribuido a hacer un mundo mejor, pero esa no es la intención, sino analizar el porqué de tanta insatisfacción personal y social.

Resulta penoso que la vida de muchas personas se reduzca a lo puramente material o a la satisfacción inmediata de sus deseos, reduciendo su vida a actos de un mero transitar por el mundo con las orejeras puestas y en línea recta, persiguiendo esa zanahoria que le han colgado delante de sus narices, que nuca llegarán a alcanzar pues ya se han encargado de colocársela de manera que no pueda cogerla para vivir en una continua frustración que le prometen solucionar con panaceas, ideologías, religiones, dogmas o mediante un consumismo de insatisfacción continúa.

Así somos las mayoría de las personas, nos definen o delimitan un mundo ficticio donde la felicidad se relaciona con poseer, consumir, o peor aún, vivir de puertas para adentro, donde el resto del mundo no importa. Sin darnos cuenta y, aquí radica el gran problema de nuestra sociedad, que nuestra falta de compromiso por transformar el mundo que nos rodea, nos está llevando a un precipicio, tanto emocional, en lo que respecta a nuestra persona, como también social.

Sólo tenemos que detenernos  un instante para observar que el mundo que nos rodea es un mundo de insatisfacción constante que nos lleva a una conducta compulsiva no sólo de poseer cosas, sino también, porque somos incapaces de encontrar nuestro sitio, no como el lugar en el que uno se establece para vivir, sino como seres sociales, como parte integrante de algo mayor al que no podemos sustraernos, porque queramos o no, depende como funcione nuestro entorno social para que nuestras vidas sean mejores o peores.

La falta de implicación social de quienes individualmente formamos parte de esta comunidad de vida hace que ésta se anquilose, o peor aún, se vayan formando corpúsculos tóxicos que, al final, repercuten en nuestra existencia como individuos, donde las ideologías nos constriñen a ciertos comportamientos antisociales por su radicalidad o confrontación.

Entonces ¿cuál es la solución para mejorar nuestra pobre existencia?

En principio evitar los extremos, la confrontación y la dispersión que tanto interesa a quienes llevan las riendas del poder con el objeto de atraer a simpatizantes que les elijan, conscientes que el en el caos por ellos mismos creado con unas cuantas migas de pan son suficientes para arrastrar a los insatisfechos.

La razón nos lleva a comprobar que dos fuerzas antagónicas ejercidas sobre un objeto al final al final éste termina rompiéndose, siendo esto lo que está pasando en las sociedades actuales, tanto democráticas como dictatoriales, en las primeras por la diversidad de partidos contrapuestos sin el mínimo deseo de cambio mediante políticas de confrontación o porque carecen de las ideas y capacidad suficiente para conseguirlo, y en las segundas porque todo poder absolutista implica por necesidad y naturaleza una resistencia.

Es por ello que, el cambio social debe partir de un cambio personal, en una asunción de derechos y deberes necesarios para que el sistema funcione, evitando los abusos de poder. Cambio personal que consiste simple y llanamente en ser mejores personas, en potenciar la generosidad hacia los demás, la tolerancia, en sentir a los demás miembros de nuestro entorno social como parte de un todo que es también nuestro.

¿Utopía?, no…, sólo basta con convertirnos en hombres y mujeres XL, con valores, principios y un sentimiento social, con el convencimiento que individualmente cada uno de nosotros somos células sociales que solo mediante una simbiosis de transformación interior personal podemos conseguir un mundo mejor.

Sino lo intentamos, aunque nada más sea por alcanzar nuestro equilibrio personal, nunca comprobaremos que el cambio es posible. Grandes hombres y mujeres lo hicieron y lo consiguieron. Esa será nuestra legado para quienes vengan detrás, para nuestras familia y amigos. Poco a poco podemos conseguir que las cosas cambien sin esperar a que otros lo hagan, porque todos como seres sociales tenemos el deber de hacerlo.

Las cadenas del miedo (video)

 

Franciso Javier Marín Mauri, doctor en psicología.- Experto en mediación ante conflictos sociales. ||

En este video el Dr. en Psicología, D. Francisco Javier Marín Mauri, nos explica que el miedo es una reacción natural y cómo podemos superarlo.

Si ten encuentras o padeces determinadas fobias no dejes de ver este video o recomendarlo a quienes sepas que se encuentran en una situación similar a la tuya.

Obtusos mentales

Feliciano Morales. Director-Editor Magazine Plazabierta.com

Habréis oído más de una vez que no es lo mismo oír que escuchar, al igual que tampoco lo es ver y mirar. Muchos pensarán que es lo mismo, pero no es así, hay una gran diferencia, son términos completamente distintos, aunque uno forme parte del otro en ambos casos.

En la actualidad, donde el acceso a la información cada vez es más fácil debido al avance de las comunicaciones, sobre todo en internet, tal vez por la rapidez con la que ésta se mueve, no reparamos en ella, una lectura rápida y una información sesgada, a veces, porque interesa al comunicante, hace que nos quedemos en los superfluo sin entrar en el fondo del asunto.

Pongamos como ejemplo los posts que se publican en la redes sociales, unas veces porque están limitados a un número determinado de palabras y otras porque aunque tienen un enlace a una web (link) nos quedamos con el extracto, sin entrar en el vinculo para recabar toda la información que el comunicante desea transmitir. Es curioso observar como cuando el post contiene un video, si éste dura más de dos o tres minutos, es abandonado por el usuario por considerarlo demasiado extenso y aburrido, incluso cuando la información que se transmite es puramente lúdica. En definitiva, buscamos información rápida, formándonos con ello una opinión errónea o limitada.

El citado ejemplo es el que mejor nos transmite la diferencia entre los términos indicados al inicio y que podemos simplificar en el siguiente esquema:

Mirar = ver + interpretar
Escuchar = oír + interpretar

Como podemos observar, se trata en ambos casos de prestar atención a lo que se ve y se oye.

Las principales diferencia serían, por lo tanto, las siguientes

  • Mirar y escuchar pertenece al orden interpretativo del lenguaje frente a ver y oír que se incluye en el territorio fisiológico.
  • Mirar y escuchar implica la interpretación del lenguaje dando significado a la imagen o sonido  versus a ver y oír que conlleva percibir simplemente dicha imagen o sonido.
  • Mirar y escuchar es activo frente a ver y oír que es pasivo. Podemos dejar de mirar y escuchar cuando queramos.
  • Mirar y escuchar implica la realización de un esfuerzo físico y mental. Mientras que para ver y oír no es necesario dicho esfuerzo.

Así, las diferentes formas de mirar y escuchar, en cuanto que llevan implícita una interpretación de los que se ve y oye, implicaría las siguientes acciones

  • Apreciativa
  • Selectiva
  • Discernitiva
  • Analítica
  • Empática
  • Activa.

Por lo tanto, según lo expuesto, el esfuerzo es necesario para que lo que vemos y oímos, sea asimilado y, por consiguiente, no quedarnos solamente en lo superficial.

En mi anterior artículo “a esos lectores que nunca me leerán”, cuyo objetivo era despertar el amor por la lectura, me refería, precisamente, en el error apreciativo del mensaje escrito cuando nos quedamos solamente con una parte del mismo por la citada inmediatez con la que nos comunicamos; lo que lleva al obtuso lector a una idea errónea o parcial del mensaje que con osadía se permite criticar con la merma mental que ello supone.

La referencia a una mente obtusa no pretendo utilizarla en un sentido peyorativo o de poco respeto a las personas que actúan de tal manera, sino para referirme a una pauta opuesta al razonamiento y que, por consiguiente, opuesta también al libre pensamiento, habida cuenta que con ella el sujeto con una mente obtusa es incapaz de captar las normas de la comunicación que implican las acciones de mirar y escuchar, lo que se traduce un una escasa habilidad mental o en una inflexibilidad ante el mensaje que se transmiten, casi siempre por influencia ideológica excluyente.

Es por ello que, si deseamos ser respetados en nuestros mensajes debemos también respetar aquellos que también se nos transmiten, sin que esto signifique que debamos de estar de acuerdo con ellos, pero si esforzarnos en entenderlos y analizarlos en su justa medida, para después criticarlos. Si no actuamos conforme a estas normas, no sólo de simple convivencia y de respeto a los demás, sino de formación de nuestro razonamiento, no nos debe sentar mal que nos llamen obtusos mentales, porque en realidad nos estaremos comportando como tales.

Fuentes:

http://www.escuchaactiva.com/articulo_diferencias_oir_escuchar.htm

https://ladiferenciaentre.info/oir-y-escuchar/

Entrevista a José Chamizo 22 2 2019

Programa Dirigido por Javier Mauri, con la colaboración de Magazine Plazabierta. com

José Chamizo

Nacido en Los Barrios, Cádiz, el 16 de Agosto de 1.949.

 Realizó estudios primarios en Los Barrios y durante el curso 1959-60, comenzó el Bachillerato en el Colegio Salesiano de Ronda (Málaga).

 Licenciado en Historia de la Iglesia por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.

–      Diplomado en Biblioteconomía por la Ciudad del Vaticano.

–      Licenciado en Historia Contemporánea por la Universidad de Granada.

–      Tesina de Licenciatura y cursos de doctorado en la Universidad de Cádiz.

El ocho de octubre de 1978 fue ordenado sacerdote en Los Barrios por el Obispo Dorado Soto. Fue destinado a la Parroquia de Nuestra Señora de la Palma de Algeciras.

Durante estos años fundó junto a Juan José Téllez el Colectivo del Sur, cuyo órgano de expresión fue la revista “Cucarrete”. Colaboró como escritor en la revista Flor de Tintero (Los Barrios) y en diversos periódicos.

Su actividad teatral se inicia a finales de los años setenta en el Teatro Estable de Algeciras. Con posterioridad, en el año 1983, funda el grupo de Teatro Mejorana, con el que representa distintas obras de teatro firmadas por él. Publica el guión de una de sus obras de teatro “Arquetipos” en 1987.

Para escuchar el programa de radio haz clic en el siguiente enlace:

https://archive.org/details/22.02.19Q…

Pensamiento libre y crítico. Aprender a discutir (video)

Feliciano Morales. Director-editor plazabierta.com

no es fácil ser librepensador, no es fácil dialogar y discutir para descubrir la verdad, porque casi siempre queremos imponer la nuestra como una verdad absoluta, y verdades absolutas no existen, verdad que solamente podrá obtenerse mediante la exposición y confrontación de razonamientos y argumentaciones contrarias entre si. En este video aprenderás a discutir y confrontar ideas desde la razón sin resultar un papagayo o corto de mente.

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