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Los errores (video)

Basta de frustracciones

Helios Manzano Sánchez-Pantoja ♦ Pensador, divulgador molesto

 

 

Jueves, 22 de agosto de 2019

En este video de ToDo a Zen, aprenderemos a cómo hacer frente a estos errores y no sentirnos frustrados por ello. A veces iniciamos una acción que nos saca de nuestra zona de confort para ir a un sitio donde nunca hemos estado para lograr algo que deseamos y muchas veces nos entra miedo: ¿habré cometido un error?…

No te lo pierdas… aprende a ser más feliz en ToDo a Zen… y pásaselo a tus amig@s y contactos… te lo agradecerán.

 

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El destino de los dioses

♦ Director-Editor de plazabierta.com

 

Domingo, 18 de agosto de 2019

Para muchas personas nuestro destino esta escrito, viviendo con una resignación todos los acontecimientos negativos de la vida. “Dios lo quiso”, “esa era su destino”, “es mi sino”, son algunas de las frases más comunes para aceptar lo acontecido como si todos tuviésemos escrito en algún sitio todo cuanto vivimos.

Aceptar esa concepción de la vida me resulta cuanto menos absurdo, además de irracional, eso sin entrar a valorar una concepción tiránica de la Divinidad, en contraposición a la limitada existencia del ser humano, porque un Dios que impone un destino no sería más que la representación de un poder tiránico. 

 Tal aceptación del destino ha llevado a las religiones a hacer del poder divino un baluarte del control de sus fieles, preocupados más por temor del castigo divino que de lo divino de la vida, en su más amplia concepción, es decir, vivir con orden y libertad, dado que el desorden conduce al libertinaje y éste al caos. Hasta el punto de convertir a Dios y de cuanto le rodea en un merchandising con prolijos rendimientos económicos para hombres que dicen ser siervos de Dios; incluso pactando con el poder civil para el control de mentes habidas de la droga de las religiones.

Me viene al pelo ese pasaje del Evangelio de S. Mateo 21:12 que dice así: «12 Jesús entró en el templo y echó de allí a todos los que compraban y vendían. Volcó las mesas de los que cambiaban dinero y los puestos de los que vendían palomas. 13 «Escrito está —les dijo—: “Mi casa será llamada casa de oración”;[b]pero ustedes la están convirtiendo en “cueva de ladrones”»

Y el hombre ha vuelto a sus orígenes, cuando adulaban a dioses hechos de piedra y sacrificaban en el peor de los casos a una virgen en ofrenda por un año de buenas cosechas. De la misma manera hoy se enciende velas con formas de las diferentes partes de la anatomía humana enferma y sanada por un milagro, denominados exvotos. Recuerdo las ofrendas a San Antonio de mi suegra cuando no encontrábamos algo, aunque en este caso sí funcionaba, a pesar de que el donativo algunas veces superaba el valor de lo extraviado. 

En fin, al final la relación con Dios se convierte en un mercadeo a través de ofrendas por un mejor destino. “Dios mío si me curas la enfermedad que tengo salgo de rodillas en la procesión del Viernes Santo”… que está bien y respeto profundamente, allá cada uno con su forma de vivir. En definitiva, promesas a cambio de una mejor vida para nosotros y para los nuestros.

No pretendo convencer con mis argumentos, sino, sólo decir que, si hay alguien que piensa como yo que sepa que no se encuentra solo o sola. Pero, pidiendo disculpas de antemano, aunque mi intención no es ofender, un Dios como máquina expendedora de milagros me resulta un dios muy pequeño, porque no voy a ser yo quien niegue los milagros, pero de ahí a “toma y dame”, no, no lo acepto.

No acepto esta figura de un dios que pasa de ser tirano a dadivoso, en un chasquido de dos. Un dios que impone un destino que maneja a su antojo y en función de las ofrendas que reciba, me parece una historia más digna de una mente humana que de una divina. 

Y… ¿cómo es mi Dios?. Aquí, como he dicho en otras ocasiones, habría que entrar en profundidades muy profundas porque mi Dios no tiene cara y mucho menos una abultada melena y barba blanca que llega hasta sus pies, donde nos encontramos postrados todas las almas esperando el juicio final. Mi dios no tiene espada. Mi Dios es todo lo que me rodea, eres tú, es la vida, es el todo y es el nada,  el principio y el fin, en constante cambio, es el universo, los universos, la energía y la materia…la globalidad de todas ellas, no sé si me entendéis. 

Un Dios así no puede imponer barreras, porque Él no las tiene. Somos el resultado de nuestro libre albedrío, de la causalidad entendida como relación causa-efecto y del orden y prioridad que damos a nuestras acciones. Orden como manifestación de nuestra sabiduría, y del equilibrio para saber de que lado queremos estar, ¿del bien o del mal?, o lo que es lo mismo, del lado del humanismo o de la tiranía.

Lo más fácil, claro está, es mejor escudarnos en decir: “este es mi sino”

 

Entrevista a Fernando Sánchez Turrión

La importancia del mindfulness en nuestras vidas

 
Amparo Perianes ♦ Redactora plazabierta.com

 

Lunes, 12 de agosto de 2019

Después de más de dos años al lado de este gran maestro de vida, he aprendido lo importante que es prestar atención a todo aquello que nos rodea, intentando disfrutar o hacernos amigos de nosotros mismos, de la vida, de cada instante, no me he resistido a descubrir quién es Fernando Sánchez Turrión y mostrarlo a quien tenga interés en la práctica del mindfulness.

Fernando Sánchez Turrión

Fernando nació en Bilbao en 1967. Inició sus estudios de Física en la Universidad del País Vasco en 1985. Se trasladó a Salamanca en 1987, donde finalmente se licenció en 1998 después de haber cursado también un año de Biología. Cuenta con un título de postgrado: Experto en lenguas y culturas de India e Irán.

Comenzó a practicar hatha yoga en 1991 y a impartir sus primeras clases en 1992, actividad en la que no ha cesado desde entonces. Obtuvo el título de profesor de yoga a través de la Asociación Internacional de Profesores de Yoga Sananda en 2006, año en el que comenzó a hacer una aproximación al mundo de la psicología por su propia cuenta, especialmente a la psicología transpersonal.

Practica meditación desde hace veinticinco años. Lo último: mindfulness, y en concreto MBSR (Mindfulness Based Stress Reduction, Reducción del Estrés Basada en Mindfulness), MSC (Mindful Self-Compassion) y MBCT (Mindfulness Based Cognitive Therapy).

Es Trained Teacher del programa MSC y Teacher in Training del programa MBCT. Actualmente dirige Satya Mindfulness, Escuela de Mindfulness, Yoga y Compasión.

Ha publicado tres libros: Rugidos de almas (Mandala, 2007), Vibhuti, en lotos y cenizas (Dédalo, 2009) y Los discípulos del señor Pez, perfiles de un yoga imaginario(autoedición, 2011).

Sentados en una terraza de una conocida cafetería de Salamanca, me siento con Fernando e iniciamos esta interesante entrevista de este experimentado profesor de mindfulness.

Por todas partes se habla del mindfulness, pero ¿de qué se trata?

Así es, es algo que se escucha cada vez en más círculos, pero que quizá no se logra comprender bien del todo. Históricamente el término mindfulness fue acuñado por el estudioso de la lengua pali T. W. Rhys Davids, una lengua emparentada con el sánscrito que se hablaba en la India antigua, hacia finales del siglo XIX. El término hace referencia al manejo y uso que se le puede dar a la atención según la meditación budista. De hecho, el séptimo paso del camino budista es la recta atención, sati. Este término, sati, es el que habitualmente traducimos por mindfulness. En castellano nos referimos a él como atención o conciencia plena.

¿Es cuestión entonces simplemente de estar atento?

Eso es sólo una parte; de hecho, una parte muy pequeña. Ante todo mindfulness hace referencia a una forma muy concreta de experimentar las cosas. Podríamos decir que mindfulness es experiencia atenta, experiencia en primera persona. Resaltamos esta cualidad de primera persona que tiene la experiencia. Esto quiere decir que no es lo mismo hablar de mindfulness que experimentar el estado de mindfulness. Lo podemos comparar al sabor de una manzana, por ejemplo. Para conocer cuál es el sabor de la manzana tienes que probar la manzana. Ninguna explicación, por muchas palabras que tenga, puede sustituir al sabor de la manzana. Mindfulness es el sabor de esta experiencia en primera persona cuando uno comienza a estar atento a lo que está pasando momento a momento.

¿Deduzco entonces que no es una idea tan moderna como podemos pensar?

Digamos que las prácticas de mindfulness son técnicas antiguas vestidas con ropajes modernos. Hay que tener en cuenta que este tipo de meditación se ha practicado durante siglos, siempre en el contexto de ciertas tradiciones contemplativas, no sólo en el marco del budismo. El mindfulness, tal como lo entendemos hoy día, también bebe de otras tradiciones y de otras prácticas, como el yoga, por ejemplo.

¿Es entonces un tipo de meditación?

Podríamos decir que sí, pero con algunos matices. En esencia, como he comentado, muchas de las técnicas de mindfulness se basan o están inspiradas en antiguas prácticas contemplativas. Sin embargo, estas prácticas se realizan fuera del contexto de las tradiciones de las que proceden. Nos hemos quedado con las herramientas después de haberlas sacado del contexto, en muchos casos dogmático y metafísico, de estas tradiciones. Y esto, en mi opinión, es un gran avance, ya que nos permite acercar estas técnicas tan valiosas a toda la población, sin necesidad de pertenecer a una determinada escuela o dogma, y sin tener que dar por sentados determinados presupuestos metafísicos. Claro que esto también tiene sus riesgos, como la comercialización excesiva del mindfulness o la falta de ética en su aplicación, algo que ya se está denunciando en algunos círculos.

Por tanto, nos quedamos con la fenomenología, con la experiencia en primera persona que comentábamos antes, ya que eso es a ciencia cierta algo de lo que sí podemos dar cuenta en todo momento.

¿Y cómo se produjo este proceso de descontextualización? ¿Cómo surgió la idea en el mundo moderno?

Aquí tenemos que hablar del artífice de lo que hoy conocemos como mindfulness, de Jon Kabat-Zinn, profesor emérito de medicina de la Universidad de Massachusetts. Él era un gran entusiasta del yoga y del budismo y eso le llevó a aplicar estas técnicas a personas con dolor crónico en la década de los 70. Fundó la Clínica de Reducción de Estrés en dicha universidad. En concreto, creó un protocolo, un programa estructurado de 8 sesiones, un día a la semana, que incluía todas estas técnicas y los resultados fueron francamente positivos. Es lo que se llamó programa de Reducción de Estrés Basado en Mindfulness, o MBSR por sus siglas en inglés, que está funcionando perfectamente en todo el mundo desde 1979, siendo uno de los protocolos de mindfulness sobre los que más investigación se ha realizado.

Tengo entendido que estas prácticas son útiles para muchos otros problemas.

Ésa ha sido una de las consecuencias del éxito de este programa pionero, aunque no me gustaría referirme a los avances en mindfulness en términos únicamente utilitarios. Es cierto que ha habido una gran explosión de estas técnicas debido a sus beneficios para regular el estrés, las emociones, la ansiedad, el estado de ánimo; de hecho, se han creado muchos otros programas que se basan en el MBSR para trastornos específicos. Tenemos que dar un voto de confianza a toda la investigación que se está realizando, y que ha crecido exponencialmente en las últimas tres décadas. Por ejemplo, tenemos el programa MBCT (Mindfulness-based Cognitive Therapy), desarrollado por los Drs. Williams, Teasdale y Segal, que ha demostrado ser tremendamente útil para la prevención de recaídas en depresión, con una eficacia similar a la de la medicación antidepresiva. Tenemos otros programas también muy útiles para personas con adicciones, etc.

Todo esto es fantástico, y la investigación sigue creciendo, pero me gustaría resaltar que lo que buscamos con la práctica de mindfulness es algo que va mucho más allá de la reducción de unos pocos síntomas.

¿De qué se trata entonces?

Yo diría que se trata de un cambio de perspectiva, de una forma diferente de ver las cosas y, en definitiva, de una forma diferente de vivir y de ser. En mis clases muchas veces digo que se trata de crear espacio, pero no un espacio físico-literal, obviamente es una metáfora, sino un espacio de consciencia, una perspectiva interna desde la que uno tiene una mayor libertad de acción. En este lugar uno deja de ser un autómata, uno deja de reaccionar de forma compulsiva, uno deja de ser una marioneta de las circunstancias, para pasar a responder de forma creativa y sabia a los estímulos, también a las situaciones difíciles. En cierta forma uno pasa a tener cierta libertad de elección. Ante un enfado o en una fuerte discusión con alguien, por ejemplo, ya no eres presa fácil de las emociones, de la frustración, de la ira, de la rabia. No es que no las sientas o no las vayas a tener. Más bien dejas de identificarte tanto con ellas, las ves venir, te haces amigo de ellas, surfeas la ola emocional en lugar de sucumbir automáticamente. En dos palabras, pasas de ser víctima a ser un aprendiz de la vida. Y todo ello aderezado con un toque de benevolencia, de buena voluntad, que te hace ver las cosas desde tu lado más amable. Sonríes ante la dificultad en lugar de apretar los dientes. Pero, claro, todo esto requiere cierto entrenamiento. Volvemos así a la práctica.

¿Se puede uno entrenar para ser amable?

Sin ninguna duda. Al igual que la atención, que es la base del mindfulness, esta amabilidad, bondad y generosidad naturales se pueden entrenar. De hecho, todas estas cualidades son la base de la compasión, un elemento también muy importante en el camino budista. En realidad estos dos términos se complementan, mindfulness y compasión, y según todos los expertos no puede haber un entrenamiento verdadero en mindfulness si falta la compasión. Tradicionalmente decimos que son las dos alas del pájaro de la sabiduría. Entendemos la compasión como el deseo natural de que todos los seres estén libres de sufrimiento y la motivación por aliviarlo. Hay por tanto aquí un componente activo muy claro. Y esto también nos lo podemos aplicar a nosotros mismos, podemos aplicarnos esta compasión así entendida cuando sufrimos. Esto es lo que ha tratado de estudiar la investigadora pionera Kristin Neff: cómo es esta experiencia “autocompasiva”, cómo se puede cultivar esta cualidad y qué consecuencias tiene para el individuo. Como era de esperar, la investigación ha venido a ratificar algo parecido a lo que ya hemos encontrado con mindfulness, una mejoría en el bienestar general, mayor satisfacción vital y mayor conexión social, entre muchas otras cosas. Además, Kristin Neff ha creado junto al psicólogo clínico Chris Germer el protocolo MSC (Mindful Self-Compassion), basado en el MBSR, para cultivar la habilidad de la autocompasión con muy buenos resultados. Nosotros lo estamos aplicando en Salamanca desde hace tres años.  

Hablábamos antes de comercialización. ¿No se tratará tan sólo de una moda pasajera?

En gran parte es una moda. Pero ¿qué no fue en su día una moda? Miremos donde miremos, todo empezó así en algún momento. Algunas cosas se quedaron, otras no. Es cierto que en el mundo del mindfulness estamos viviendo una gran explosión de programas, de protocolos, de posibles aplicaciones. Es seguro también que no es un remedio para todo o una varita mágica que nos va a resolver la vida. En mi opinión, en muchas ocasiones se sobredimensionan sus efectos, pero es muy posible que en un futuro cercano seamos capaces de separar la paja del grano, aunque ahora haya mucha paja. Tenemos que alentar a las personas que se acercan al mindfulness a que disciernan lo que realmente vale de lo que no. Por todo ello me parece fundamental que las personas que imparten estos programas tengan una buena formación. 

Este me parce un punto importante. ¿Cómo puede saber una persona que se apunta a un curso de mindfulness si éste es de verdad?

Conviene saber quién es el profesor, saber cuál es su formación. Existen protocolos oficiales estandarizados, entre los que están los que ya hemos mencionado antes: MBSR, MBCT, MSC. Hay muchos otros. Pienso que estas formaciones son un aval que garantiza que uno va a ponerse en buenas manos. Recientemente se ha creado la Red Española de Programas Estandarizados de Mindfulness (redprogramasmindfulness.org), en parte con esta finalidad. Por tanto se están dando pasos en esa dirección. Yo personalmente abogo por una profesionalización de la enseñanza del mindfulness. Hay que hacer entender a la gente que no vale cualquier cosa.

¿Pueden ser los psicólogos profesores de mindfulness?

Pueden serlo si tienen una formación en mindfulness, al igual que cualquier otra persona que tenga una formación en mindfulness, salvo para formaciones específicas que se vayan a aplicar a una población clínica. En estos casos si será necesario contar con un profesional con determinado perfil. De hecho, en mi opinión, en muchas ocasiones es mejor no ser psicólogo para trabajar con mindfulness, o quitarse el gorro de psicólogo si uno lo es. Y todo por la sencilla razón de que, como profesionales, no estamos ahí para arreglarle la vida a nadie. Eso ya no sería mindfulness, sino terapia. No somos terapeutas, el mindfulness no es una terapia. Llámalo si quieres intervención psicoeducativa, que es lo que se suele decir ahora. Simplemente estamos tratando de estar al lado seres humanos como nosotros para mostrarles un camino, unas herramientas para que ellos por sí mismos realicen la transformación que necesitan o sean capaces de ver lo que tengan que ver.

Tal vez exista el riesgo de que la psicología se apropie del mindfulness, en parte creo que ya lo ha hecho, pero no necesitamos eso. El mindfulness, la meditación, si se quiere entender así, ha sido patrimonio de las tradiciones contemplativas durante siglos y ahora se acaba de emancipar de ellas para convertirse en una disciplina independiente. Lo único que necesitamos entender es que algo tan básico y elemental como la atención y la amabilidad son cualidades humanas universales que se pueden cultivar en cualquier circunstancia y en cualquier entorno.

Algunos yoguis y profesores de yoga afirman que el mindfulness es una meditación descafeinada.

Es posible. Yo también afirmo que probablemente la mayor parte del yoga que se enseña hoy día en occidente no es más que fitness o algún tipo de gimnasia. Creo que existe ese prejuicio hacia el mindfulness por parte de algunos profesores de yoga, pero no es más que desconocimiento. Yo simplemente les diría que en los programas de mindfulness enseñamos procedimientos y aplicamos consignas y protocolos que ni siquiera remotamente se enseñan en la formación tradicional de la meditación del yoga o del budismo. Y es en estos métodos, protocolos y procedimientos donde está la novedad y el avance que hace que el mindfulness se desmarque de las disciplinas contemplativas tradicionales. En parte, creo, es una cuestión sobre cuál es nuestro criterio de autoridad, pero eso es ya otra historia.

Nunca será tarde para inventar un mindfulness para yoguis.

Para terminar, ¿para quién, por tanto, puede ser recomendable el mindfulness?

Básicamente para todo el mundo, en especial si lo que uno quiere es iniciar un camino de autoconocimiento. Todos aquellos que aspiran a una vida relajada tienen en esta práctica una buena oportunidad para empezar. Si sufres de una u otra forma, como todo ser humano, la práctica de la atención plena te puede ser de gran ayuda. Si quieres estar en conexión con la vida y darle sentido a tu paso por el mundo, el mindfulness es una puerta maravillosa.

Desde aquí me atrevo a afirmar que la práctica del mindfulness, y de la meditación bien entendida en general, puede suponer un paso evolutivo para la espacie. Estamos dando esos pequeños pasos hacia una forma diferente de ser, hacia una forma diferente de reaccionar, una forma que a veces puede parecer completamente anti-intuitiva, pero ahí está la gracia y el valor de estas enseñanzas.

Y ahora que estamos celebrando los 50 años del alunizaje, de ese “pequeño paso para un hombre…”, pienso que eso no es nada en comparación con los millones de pasos que ya hemos dado las miríadas de meditadores anónimos de todos los tiempos con el simple gesto de sentarnos sobre nuestros cojines, sillas y bancos de meditación, meditadores pasados, presentes y futuros. En mi opinión esta es la verdadera re-evolución.   

La sabiduría

♦ Director-Editor de plazabierta.com

 

Sábado, 10 de agosto de 2019

En mi anterior artículo sobre el enorme poder de la fuerza interna que hace que alcancemos logros que pensábamos inalcanzables, hacía referencia a la sabiduría como parte esencial de la razón.

Sabio procede del latín tardío «sapĭdu que quiere decir juicioso. Por lo tanto la sabiduría sería aquello que se caracteriza por su juicio y prudencia. Es el conocimiento profundo que se adquirirá gracias al estudio y también a la experiencia.

Es por ello que, la fuerza interna sin la sabiduría no es más que una fuerza bruta, sin pulir, que hace errar a las personas que se creen en poder de la «verdad absoluta», pues si algo sabe el sabio, como dijo Sócrates es «sólo se que no se nada», que hace que los buenos maestros, en el sentido más amplio de su expresión, es decir, aquellos que transmiten la sabiduría, sean conscientes de su eterno aprendizaje.

Fuerza bruta que hace que empeñemos nuestra palabra en conocimientos que se nos escapan por nuestra limitada sabiduría o que aceptamos como estereotipos sin preguntarnos el «porqué». Eso hace que el ignorante, entre los que me incluyo, sea imprudente, en contraposición a la prudencia del sabio.

«El sabio busca no hacer y deja que las cosas sigan su curso» que, según la filosofía del Tao-te-king, es de sabios no interferir, dejar que las cosas sigan su curso, pero para lograrlo es necesario un entendimiento de la realidad, del conocimiento de los mecanismos de la mente y de la naturaleza, una confianza en esa naturaleza…, en el universo… en Dios…

También el sabio es humilde, porque sabe que es un engranaje para que el universo de la sabiduría siga expandiéndose, y seremos privilegiados de convertirnos en sus aprendices… por los siglos de los siglos… Seremos unos necios si nos convertimos en maestros en manos de maestros que encaramados a un pedestal se creen ser el único conducto de transmisión entre lo divino y lo humano, investidos de una soberbia espiritual que hace que todo lo que sale por su boca trascienda cierto olor apestoso de endiosamiento, como hijos de un dios menor, como lo es el de la estupidez humana, el de la osadía, el de la necedad.

Reconocer la existencia de un dios menor supone reconocer la existencia de un Dios mayor que, al margen de las creencias religiosas de cada cual, yo concibo por la fuerza universal, como el infinito, como el principio y el fin, como la fuerza que hace que el universo esté en continua expansión, como el universo que surgío de la nada, como la nada de los universos que desaparecen dando lugar a otros nuevos. 

Sólo la verdad presidida por el orden del universo es la auténtica verdad, de ahí que el verdadero sabio deje fluir a las fuerzas de la naturaleza… la inteligencia capaz de canalizar la sabiduría hacia fines justos, en uso de un libre albedrío heredado de ese Dios universal.

Hay pautas en la naturaleza que se repiten o están presente en muchas manifestaciones de la vida, lo que hace que nos planteemos la existencia de orden superior, tal es el caso de la representada por el «número áureo», también llamado número de oro, razón extrema y media,​razón áurea, razón dorada, media áurea, proporción áurea y divina proporción​.

Es un número irracional,​representado por la letra griega φ (phi) -en minúscula- o Φ (Phi) -en mayúscula-, en honor al escultor griego Fidias, y que podemos constatar:

En el cuerpo humano, entre otras medidas, es la distancia de la cabeza al codo y al ombligo. También la distancia desde la base del cráneo a su extremo superior, y también el ancho del abdomen. Y si la dividimos aún más, nos indica la posición de la nariz y la línea del pelo.

En la naturaleza los pétalos de muchas flores, se distribuyen siguiendo una secuencia de Fibonacci: las lilas tienen 3, los ranúnculos 5, etc.,  Esto ocurre, pues una organización de esa forma, garantiza una distribución óptima. Lo mismo pasa con las semillas en la flor del girasol, la distribución sigue la misma sencuencia.

También, las ramas de los árboles surgen usando una secuencia de Fibonacci, al irse sucesivamente dividiendo en dos, forman otra vez esta secuencia. 

Los huracanes y las galaxias en espiral, tienden a formar una espiral dorada, incluso nuestro propio ADN contiene el númeroPhi, puesto que un ciclo completo de la molécula, mide 34 por 21 angstroms. Sí, 21 y 34 son números consecutivos, de la serie de Fibonacci.

Pero, increíblemente también lo vemos en los productos de diseño, la arquitectura, la pintura, la fotografía, en cuanto a su composición espacial.

¿Casualidad?…

Por ello las leyes de la propia naturaleza son buenas, no porque emanen de Dios, porque si así fuera no dejarían de ser leyes tiranas por ser impuestas, sino que son buenas porque Dios es perfecto, dígase el Universo en su propio orden, y desorden convertido en orden en su propia expansión.

No es ninguna tontería depurar nuestra fuerza bruta interior, ello nos ayudará si cabe a ser más sabios, o mejor dicho, menos tontos.

EL AMOR, EL DESENCANTO Y EL PERO, PERO, PERO DE LOS PATRONES Y LOS MAPAS MENTALES.

Mar Outsiders (Campillo) ♦ Periodista

 

Martes, 6 de agosto de 2019

El desencanto lúcido tiene el lirismo consistente de la indolencia. Es el pero, pero, pero de los remolinos emocionales remontando asociaciones delicadas en un intento de regeneración del amor. Menos mal que los psicólogos nos han explicado que detrás de cada emoción/sentimiento hay una IDEA mental, una información guardada a nivel inconsciente que cristaliza en creencia, algo que damos por real ya que se convierte en “nuestro mundo”.

«Lleva mucho tiempo saber que ese famoso yo nunca se pierde, pero tampoco se encuentra realmente». Gregor von Rezzori
https://www.clereviewofbooks.com/home/2019/7/2/fascism-and-fracture-on-gregor-von-rezzoris-abel-and-cain

Hoy os hago un planteamiento apasionante en el que va salir triunfador el amor, pero no como solución romántico-sentimental, sino como la única salida posible al atolladero en que ha quedado atrapado el ser humano. Al final es el amor el que salva al Don Juan de Zorrilla, a Raskólnikov de Dostoyevski, y a ti y a mí.

La confluencia de almas no es flor para quien no fluye en su propia oscuridad. Las conexiones subterráneas convergen con el encanto escondido bajo diversas actitudes: en la sincronía, en la imaginación activa, en la cultura y siempre, en las maneras (la otra educación).

Tratamos simplemente de no caer por el precipicio del agotamiento. Es la desvinculación de los estados emocionales o de relaciones que podrían originar apegos. Optamos por desaparecer y nos convertimos en lechuga.

Al sacar de nuestras vidas al amor romántico, la mayor parte de las tendencias narcisistas desaparecen de la identidad psicológica y espiritual. Cierras una puerta, se abre una ventana: acabamos con la mente condicionada y aparece la impermanencia.

Así nos bate el desafío de las relaciones: o nos desatascamos o nos quedamos sin alma…

Estatua del padre de los Panero en un fotograma de “El desencanto”, de Jaime Chávarri
https://www.youtube.com/watch?v=QLG2Yv5tO04

El objetivo es liberarnos mientras, la polarización campa a sus anchas: solo somos capaces de manejar ciertas emociones y funciones relacionales. Cuando conocemos a alguien y comenzamos una relación, evaluamos inconscientemente sus cualidades, atributos, tendencias y capacidades emocionales. Gradualmente, insidiosamente e inconscientemente, a medida que la relación avanza, emerge un poderoso proceso psicológico de asignación de roles emocionales.

Por si fuera poco, lo que hemos vivido anteriormente nos condiciona. Y si las circunstancias de vida presente son peleagudas… No es caos, son la desgana y el agotamiento los que nos empujan a pegar la vuelta.

Existe una gran cantidad de teorías psicológicas que intentan conceptualizar por qué ocurre. Se formulan alrededor de una multitud de emociones y funciones de rol en cualquier punto de una relación.

https://sepimex.wordpress.com/2014/12/10/que-funcion-tienen-las-emociones/

Sabemos lo que debemos hacer, ya que no suele ser algo que no entendamos, al revés es algo que sí entendemos muy bien. Pero tendemos a postergar o prevenir, y un mes se convierte en un año, que se convierte en una década. Esta incapacidad no es un defecto de carácter, sino que parece ser uno de los elementos centrales de la condición humana.

Actuar y resolver provocaría un cambio, interrumpir el status quo y la rutina a la que muchas personas se aferran y donde encuentran consuelo. Crearía un límite entre el pasado y el presente, marcando el paso del tiempo, la inevitabilidad de la pérdida y la nostalgia de lo que una vez fue y lo que nunca pudo ser. Paradójicamente, tiene el efecto de hacer que la persona se sienta mal, engendrando autocrítica.

Hacer un cambio, está imbuido de una sensación de fracaso , inicia el miedo a lo desconocido y desencadena ansiedad por no saber si las cosas finalmente saldrán bien. La situación personal en el presente se ha convertido en una parte tan importante de la identidad de las personas que se supone que es personalmente definitoria y permanente cuando, de hecho, todas las cosas en la vida, incluso la vida misma, son impermanentes.

El ser humano está bien arraigado en una narrativa compleja, construida con el tiempo, sobre la prueba o el enigma que le causa angustia, hasta parecer irresoluble.

En “La Vida es Sueño”, Calderón ponía en boca de Segismundo la audaz alternativa ante la aparente inconsistencia de la vida: “Atrevámonos a todo”.

Los psicólogos actuales recomiendan acabar con los «efectos de expectativa«, esas actitudes inconscientes que una persona incita en otros, y que no están vinculadas a ningún factor o característica directa u obvia. Los efectos de la expectativa son, en esencia, los precursores de las indicaciones neurobiológicas. Estas señales no se reconocen conscientemente; en cambio, activan sutilmente una forma estilizada de pensar y sentir acerca de otras personas y, gradualmente organizan y dan forma a las respuestas que están alineadas con las mismas. Más allá de nuestra conciencia e intencionalidad, estamos comunicando neurobiológicamente nuestra historia a otros de manera que, en última instancia, parece perpetuarse esa historia.

 

Nuttin (1985) , declaró que todavía es un reto para la investigación psicológica, la representación de las complejas relaciones que acontecen entre los deseos y afectos humanos, las metas y planes de acción sobre el mundo percibido y pensado’ y la actividad psíquica.

 

Cada uno de nosotros tenemos una plantilla relacional inconsciente que determina a quién amamos, por qué los amamos y cómo nos aman, y muy poco sobre esta plantilla de nuestras propias elecciones o incluso nuestras preferencias están bajo nuestro control consciente.

El auto- conocimiento y auto-control de las emociones se puede asemejar a las nociones de auto-eficacia, auto-determinación y causación personal.

Metacognición y emociones, «aprender a aprender», para llegar al equilibrio emocional
https://journals.copmadrid.org/psed/art/6ba3af5d7b2790e73f0de32e5c8c1798

Lo que sucede debajo de la superficie, y lo que realmente motiva a dos personas a unirse, es una dinámica inconsciente que llamada «reclutamiento». Y el reclutamiento es un proceso que generalmente no termina bien, debido a la naturaleza desconcertante del amor, ya que o los amantes románticos no son héroes más grandes que la vida, ni son capaces de detener el tiempo.

La verdadera intimidad no hace promesas, enfrenta «heroicamente» lo que venga, sin más.

Pero: ¿cómo llegar a una combinación de amistad profunda, conexión con el alma, propósito emergente y tierno apoyo empático sin indulgencia?

Tal vez, respetando los límites emocionales y físicos sin invadirlos. Con una pasión emocional y sexual tranquila y profunda. Siendo sinérgicamente algo más que la suma de partes individuales.

 

Las inseguridades

Helios Manzano Sánchez-Pantoja ♦ Pensador, divulgador molesto

Sábado, 3 de agosto de 2019

Muy buenos días amigos y amigas de todo a zen.

Vamos a hablar de las inseguridades y los miedos. A todos nos pasa que nos avergonzamos de nuestras inseguridades y nuestros miedos, hasta el punto de ocultarlas al resto de las personas.

Sin embargo, no solo es algo de lo que no debemos avergonzarnos. Es algo que hay que mantener ahí. 

En el momento en que te diriges a algo que deseas, el miedo y las inseguridades van a hacer su aparición, y eso está bien porque te obliga a estar alerta contigo mismo. Si no, iríamos a lo loco y probablemente lo estropearíamos todo.

Esos miedos, que por muy elevado o elevada que te encuentres siempre van a aparecer, son tus mejores aliados.

Generalmente, cuando una persona dice que ha aceptado sus miedos, pero no ha hecho este trabajo interior, lo que en realidad ha hecho es resignarse a ellos sin aprender a vivir con ello, y obliga al resto de personas a resignarse también a ellos. 

No es así, Si los conoces, y entiendes su papel en tu historia, entonces puedes convivir con ellos, y aprovecharlos para conocerte mejor, y lograr tu objetivo haciendo una maniobra redonda.

Como dijo Don Juan “a la guerra como al amor, hay que ir con miedo, con respeto, con los ojos bien abiertos, y con absoluta confianza.

Muy buenos días!

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El poder del ser humano

♦ Director-Editor de plazabierta.com

 

Viernes, 2 de agosto de 2019

 

 

¿Quién de pequeño no ha soñado con los super-héroes?, ¿Quién de pequeño no se ha visto con la capa de superman o superwoman salvando el mundo de los más atroces ataques de seres sin alma, sin piedad, sin piedad y corazón que sólo persiguen la destrucción o el poder a cualquier precio?.

No nos damos cuenta que el peor enemigo del ser humano es el propio ser humano, nuestro mal aprendizaje, nuestros errores, nuestras frustraciones hacen que perdamos la fuerza interior que tenemos. Es tan amplio el poder que obra en nosotros, son tan grandes nuestras fuerzas internas que bien administradas pueden lograr que alcancemos metas que nos parecen inalcanzables.

Pero no todos los logros dignifican al ser humano, sino sólo aquellos que tienen su base en la nobleza y en fuerza de nuestro coraje guiada por la razón y la disposición habitual para hacer el bien, que no es otra cosa que la potenciación de nuestras virtudes. Sino es así, sólo dispondremos de una fuerza bruta amparadas en la ignorancia y en la miseria, abocadando al fracaso nuestros proyectos porque aunque alcancemos la meta autoimpuesta no nos harán dignos.

Cuando una persona no es digna no merece el respeto de los demás, tan sólo en los más indulgentes la compasión por desperdiciar su potencial  interno y estar perdido en un frágil mundo que sólo responde  a ese  egoísmo personal que hace de su Dios el dinero y la apariencia social.

Sino somos capaces que nuestros nobles ideales gobiernen nuestras acciones, lo único que lograremos es que los demás no nos valoren como personas, tan sólo, a lo sumo, obtener el temor reverencial de aquellos subordinados a su tiranía.

 Una fuerza incontenida lo único que puede causar es la destrucción, sólo la fuerza interna bien encauzada construye y hará que nuestra construcción brille y sea admirada por los demás, como admiramos las pirámides y las bellas catedrales construidas por expertas manos en tallar la piedra.

La razón y la justicia deben convertirse en las madres de nuestros actos. La razón como la habilidad en virtud de la cual el ser humano no sólo logra reconocer conceptos, sino también cuestionarlos, y que hace que nos diferenciemos de otras especies animales, dependiendo esta razón de  nuestra sabiduría que, no es otra cosa que el conjunto de conocimientos amplios y profundos que se adquieren mediante el estudio o la experiencia, conduciéndonos a ser sensatos y prudentes, pero, sobre todo, a acertar, o al menos, que nuestros juicios sean tenidos en cuenta por los demás. Y la justicia como norma de convivencia que limite aquellas acciones indignas. Si no respetamos el hecho de nuestra existencia como personas individuales, entonces crearemos desorden en el mundo humano.

El ser humano debe ser bueno, no en un sentido religioso, ni porque haya un Ser Supremo que nos castigue el día del Juicio Final, lo cual dependerá de las creencias de cada persona, sino porque la bondad es el único camino que hace al ser humano grande y digno, mereciendo el respeto de los demás, pero más aún el respeto a uno mismo porque no dejamos de ser parte de una construcción infinita y perfecta que es el universo.

Sólo una persona que se tiene respeto a si misma podrá infundir respeto en los demás, por eso no nos deben disturbar quienes guiados por el egoísmo parecen tener más suerte en la vida, porque la suerte que han alcanzado, si se puede llamar así no es más que un edificio hueco construido sobre arenas movedizas.

Si anhelamos cambiar el mundo lo podemos hacer, empezando por cambiar nosotros mismos.

VOLVER AL TRABAJO TRAS EL CÁNCER

Mar Outsiders (Campillo) ♦ Periodista

Martes, 16 de julio de 2019

La tasa de supervivencia al cáncer, gracias a los avances en el diagnóstico y mejores tecnologías de tratamiento, cada vez es mayor. De las personas sobrevivientes, las que se encontraban en su mejor momento laboral, tienen una difícil cuando no imposible reinserción laboral, no solo por los efectos del tratamiento.

En su número de octubre de 2015, la revista Time reflexionaba sobre
los retos ante el cancer. Es un impresionante texto periodístico:
http://Why Doctors Are Rethinking Breast-Cancer Treatment

Los sobrevivientes de cáncer regresan a su actividad laboral, si la tenían, desprovistos de un plan de reintegración. Quienes que se encontraban desempleados rara vez disponen de algún plan de reiserción laboral. Muchos sienten una profunda sensación de aislamiento durante su período de baja por enfermedad, y muchos terminan siendo diagnosticados de depresión. Volver al trabajo puede mejorar la calidad de vida de muchos pacientes que han superado el cáncer.

Pocos estudios han abordado el estado de evaluación de la aptitud para el trabajo, y efectos secundarios como fatiga, linfedema y dolor tras el tratamiento agudo, no reciben una evaluación médica antes del regreso a la actividad laboral. De hecho, una gran cantidad de personas no reciben una evaluación médica antes de reintegrarse en su trabajo.

Los obstáculos para volver al mercado laboral son abundantes. Desde la perspectiva del lugar de la actividad, podríamos mencionar la carga de trabajo (o el sistema del mismo), la ausencia de un programa de rehabilitación y la falta de apoyo legal / financiero. Desde la perspectiva social, desborda la falta de “tacto” colectivo y la percepción de que el cáncer no es una responsabilidad social ni un desafío común.

Y si incluímos la exigencia de tener la capacidad de volver al mismo nivel anterior o al del trabajador medio, la quimera se convierte en pesadilla.

La solicitud de programas de retorno es una reivindicación, que con perspectiva social mejoraría la comprensión sobre el cáncer, y que a través de la educación aclararía su percepción, factor clave para los empleadores.

 

“Se calcula que hay más de 230.000 afectados por cáncer y, de ellos, 90.000 están en edad laboral. Los datos del CNIO aseguran que en unos años 1 de cada 2 hombres padecerá algún tipo de cáncer, y 1 de cada 3 mujeres también.  En el año 2018 más de 25.000 personas se encontraban en estado de extrema pobreza a causa de esta enfermedad. PLAN DE INSERCIÓN LABORAL POST-CÁNCER. Necesito seguir viviendo:

https://www.change.org/p/administraciones-locales-inserci%C3%B3n-laboral-post-cancer-necesito-seguir-viviendo-c7ed6e27-eb1d-49e1-b5fb-26bd9c185745

La reintegración laboral y social de los sobrevivientes, ahora de mediana edad pero cada vez más jóvenes, y que formaban parte de la fuerza laboral en el momento del diagnóstico, es esencial. Por lo tanto, volver al trabajo es un elemento importante y un signo de un regreso a la normalidad.

«Las células cancerosas malignas muestran un alto grado de adaptabilidad, conocida como plasticidad». El Médico Interactivo

Actualmente, los procedimientos establecidos para ayudar a volver al trabajo son prácticamente inexistentes. Los empleadores, los defensores legales, los proveedores de atención médica, los patrocinadores de los servicios de apoyo y las agencias gubernamentales deberían ayudar a eliminar la discriminación y minimizar los efectos adversos del cáncer en el empleo, apoyando al mismo tiempo a los sobrevivientes a corto y largo plazo.

El cáncer se considera una enfermedad crónica en la UE y los EE. UU.  Pero no se abordan los problemas del regreso al trabajo.

Un examen adecuado requiere una comprensión clara de cómo atender y proteger los intereses del empleado y aquí es donde aparece el conflicto: al relacionarlos con las inquietudes del empleador. En consecuencia, se debería dar prioridad a un papel adicional: el mediador entre el médico y el empleador, cuya capacitación, apoyo y recursos podría ayudar a facilitar el empleo y la retención de empleo entre los empleados enfermos de cáncer.

 

Los retornos escalonados, cambios en las tareas de trabajo (por ejemplo, menos físicos, atención al cliente), es decir, los cambios en el entorno físico y servicios de asesoramiento y terapéuticos, deben acompañarse de programas de apoyo dentro de las empresas, para garantizar que los sobrevivientes de cáncer puedan volver a trabajar de manera estable y mantener sus trabajos.
En la última década, se ha puesto mayor énfasis en incluir a las personas con enfermedades discapacitantes (incluido el cáncer) en la sociedad y en el mercado laboral. Esto ha sido fomentado por un movimiento en toda Europa, que ha logrado la implementación de una legislación que incluye, en algunos casos, esquemas obligatorios de cupos de empleo, leyes contra la discriminación, derechos de protección laboral y políticas específicas del mercado laboral. No podemos olvidar que los sobrevivientes de cáncer también son miembros de la sociedad, y deben recibir apoyo social y alternativas para la reintegración.

La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) planteó la necesidad de elaborar un Plan Integral de Atención a los Largos Supervivientes de Cáncer. Su objetivo es abordar de forma sistemática la atención de este colectivo de personas, y considera que las Autoridades Sanitarias, las Asociaciones de Pacientes, las Sociedades Científicas y los Grupos Cooperativos (GGCC), que realizan investigación independiente en Oncología, deberían abordar este creciente problema de una forma coordinada. ISBN: 978-84-695-8843-7.

La Plataforma de Pacientes reivindica medidas que favorezcan la inserción laboral de las personas con enfermedad crónica (abril 2.019).

Trailer. ‘Ser paciente en España’. Capítulo 2: Laboral

 

PROBLEMAS A BATIR EN CUANTO A LA LEGISLACIÓN LABORAL:  
 
.- La no contratación por razón de la enfermedad tras un proceso de selección. El aspecto fundamental para resolver la cuestión planteada es que se pueda probar que las razones que han motivado la no contratación son discriminatorias, ya que la ley lo impide.
.- La cuestión de si es posible el despido por estar de baja a causa de la enfermedad. El Estatuto de los Trabajadores introduce entre las causas objetivas de extinción del contrato laboral las faltas de asistencia al trabajo, aun justificadas si son intermitentes.
.- La razón del despido por la enfermedad. El Estatuto de los Trabajadores establece como causa objetiva de extinción del contrato la ineptitud del trabajador conocida o sobrevenida con posterioridad a su colocación efectiva en la empresa.
 

ALGUNAS ACCIONES PARA LA ESPERANZA:

“En España contamos con multitud de estudios e investigaciones que hablan de incidencias médicas de los pacientes oncológicos, pero muy pocos que se refieran al impacto que produce la enfermedad en el ámbito socioeconómico de los pacientes y sus familiares. Kilian, trabajador social de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) en La Palma.

El Servicio Andaluz de Empleo (SAE) trabaja desde el año 2005, en un Programa de Inserción Laboral con el objetivo de promover la inserción socio-laboral de este colectivo, un itinerario personalizado de inserción laboral a pacientes de cáncer y sus familiares en primer grado que sean demandantes de trabajo, tras el protocolo de colaboración suscrito en materia de orientación profesional con la Asociación Española contra el Cáncer (AECC).

 

  • La Fundación Randstad y AECC firmaron un programa de un año de duración para favorecer la inserción laboral de personas que hayan padecido cáncer, (2015).
  • La AECC sirve de eje vertebrador de las acciones relacionadas con la inserción laboral de las supervivientes de cáncer. Ejerce una acción facilitadora de relación/comunicación entre los diferentes estamentos públicos (sanidad, empleo, asuntos sociales, igualdad) y las mujeres. Los resultados obtenidos en Almería han planteado la extensión del Programa a otras provincias.

Neuroliderazgo

Francisco Javier Marín Mauri, doctor en psicología.- Experto en mediación ante conflictos sociales.

15 de julio de 2019

A MODO DE INTRODUCCION

En la mayor parte de las empresas competitivas españolas, el rol del líder dictatorial, excluyente y rígido pasó a los anales de la historia empresarial de este país. Cierto es, que aún existen empresas ancladas en plena segunda revolución industrial y claro, así les va. 

Las formas de liderazgo han ido evolucionando conforme lo ha hecho la empresa y, a su vez, estas lo han hecho conforme el concepto de trabajo también ha ido cambiando. De aquel concepto esclavista del imperio romano hasta nuestros días en que el trabajador se considera el principal activo de la empresa, ha llovido mucho. Esta concepción del trabajo, que se considera como una forma más de desarrollo personal del trabajador, ha ido revolucionando incluso los procesos productivos organizacionales. A pesar de ello, aún hay empresas que no han llegado a salir de las cavernas, empresas dirigidas curiosamente por personas jóvenes, que siguen creyendo en el dicho “la letra con sangre entra”. Estás empresas conciben la actividad productiva como una guerra en la que ellos, los directivos o los dueños, quieren vencer siempre. Esto provoca un error de percepción, ven al empleado no como un activo, sino como alguien que hay que controlar y dominar por encima de todo.

Toda esta concepción tumorífica para la economía de un país, aun existe para nuestra desgracia, en donde se usa el pisoteamiento de los derechos laborales como una forma más de control y de hacer competitiva a la empresa. De ahí que fuera el líder el que fuera el encargado de portar ese látigo para hacer que la gente trabajara sí o sí.

Por fortuna las cosas cambian porque cambian las personas y también lo hacen los conceptos y la lógica así como la coherencia, imperan allí donde se les deja imperar.

¿QUÉ ES EL NEUROLIDERAZGO?

 En 90 % del total de información que procesa nuestro cerebro y que utiliza en la toma de decisiones, lo hace en modo inconsciente. Lo que quiere decir, que sólo un 10% de nuestras decisiones las tomamos de forma consciente. De esta forma, de los 400.000  millones de bits por segundo que procesa nuestro cerebro, tan solo 2.000 millones lo hacen de forma consciente. Así pues, el neuroliderazgo consiste en aquellas capacidades investigadas por las neurociencias para hacer consciente aquella información procesada por nuestro cerebro de forma inconsciente.

Desde el año 2005 en que se acuñó este concepto ha ido evolucionando a la misma velocidad que lo han hecho las neurociencias en su investigación del funcionamiento cerebral, pero esta vez vinculando sus hallazgos al mundo de la empresa, con el fin de poder dirigir mejor a los empleados a través del neurolíder, quien debe mejorar su comprensión de la conducta de sus subordinados.

El líder formado en este tipo de gestión conoce el funcionamiento cerebral, veamos algunos ejemplos:

GESTIÓN DE LA MEMORIA Y LA EMOCIÓN

La forma de guardar nuestros recuerdos no es la misma siempre y depende del tipo de recuerdo que estemos archivando. No es lo mismo archivar y luego recuperar un recuerdo de una fecha, o la matrícula de un vehículo que el aroma de un café o lo que sentimos con el nuestro primer beso. No se guarda igual el recuerdo emotivo que el recuerdo cognitivo.

 Así pues, la presencia de un recuerdo de tipo emocional es más fácil de vivenciar de nuevo que un recuerdo de tipo racional o cognitivo, ya que éste primer tipo de recuerdo dura más en el tiempo. Extrapolado al mundo de la empresa y del liderazgo, nuestra forma de relacionarnos con nuestros compañeros de trabajo está en función no de lo que pesamos sobre ellos, de nuestras creencias, sino del conjunto de emociones que nos produce por el número de ocasiones que hemos interactuado con ese compañero más atrás, aunque sea más difícil recordar los asuntos que tratamos en aquellas reuniones. Se tiende pues a recordad mejor aquellos contenidos de encuentros que se han desarrollado en tono emocional agradable y positivo.

Si amig@s, algunas veces… No se puede.

Helios Manzano Sánchez-Pantoja ♦ Pensador, divulgador molesto

13 de julio de 2019

En esta nueva era de la new age, que lo único ha hecho es cambiar a “Dios” por “el Universo”, vivimos rodeados y abrumados por un absurdo exceso de positivismo mal entendido.

Escuchamos a todas horas “Hay que estar bien, porque si no todo te sale mal”. Y, hala… Al agobio diario hay que sumar la culpa y el estrés de saber que, si no nos sale bien es porque no estamos las 25 horas del día al 500% de nuestra capacidad de “estar bien”.

Es ridículo tratar de eliminar emociones, como el que quita pelusas del ombligo. 

Aquí cada cosa tiene su tiempo y su lugar, y el trabajo consiste en entender y aprender a usar esas emociones, que no son positivas y negativas de por sí, más allá del uso que les demos.

Si te has dado con el meñique en las esquina de la mesilla de noche al levantarte, y no te permites ese ratito de blasfemias inocuas, forzando la sonrisa, el cuerpo te va a estar recordando todo el día que no le permitiste el desahogo, y probablemente por la noche el dedo te siga doliendo. Si se te ha muerto el canario, guarda luto y llora un rato.

Es lo natural.

Lo que no es natural es amarrarte un cable a la comisura de los labios, y sonreír a fuerza de que deje de llegarte sangre al cerebro.

¿Y si te viene un tigre de frente? ¿Le vas a sonreír? Porque no es bueno sentir miedo, según las sabias enseñanzas del Gurú.

No tengas miedo del tigre, porque el estrés es malo para el cuerpo. Mejor corre despacito, poniendo la atención en la respiración…. Aconseja el tigre.

Y Bon Apettit!

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El juicio final

♦ Director-Editor de plazabierta.com

5 de julio de 2019

Nadie da la voz de alarma ante lo que estamos a punto de convertirnos.  No se trata de derrotismo,  sino de la inminente destrucción del ser humano por el propio ser humano. 

Y no sólo me refiero a la constante degradación de lo biológico que,  a pesar de los avances de la medicina y de la ciencia en general,  por nuestra inconsciencia y falta de responsabilidad cada día mayor con nuestro planeta estamos convirtiendo nuestro hábitat y el de la fauna en general, en un estercolero,  con el consiguiente riesgo cada vez  mayor para nuestra salud. Pero, nuestra supina idiotez cuando más se hace evidente es cuando nos relacionamos con nuestros congéneres  yendo nuestra actitud destructora más allá de nuestra materia, me refiero a la destrucción del espíritu, del alma, de aquello que todos tenemos dentro y que nos hace ser mejores personas.

El corazón del ser humano es cada vez más impermeable a los sentimientos, se va volviendo tan negro y duro como el carbón con el paso del tiempo, aquellos sedimentos que almacenamos con nuestra experiencia van solidificándose y, en vez de utilizarlos como experiencia formando parte de nuestro aprendizaje, los transformamos en arma arrojadiza contra quienes nos acompañan en este camino de la vida. Los convertimos en frustraciones haciendo responsable al resto de mortales, creando una coraza a nuestro alrededor para evitar que los demás nos vuelvan a hacer daño, lo que nos hace cada vez empatizar menos con sus problemas y necesidades.

Está bien que las experiencias negativas nos hagan ser precavidos, pero de ahí a la desconfianza y al odio hay un paso importante. De todo se aprende, de lo bueno y de lo malo, pero para que tales experiencias no nos hagan sufrir debemos catalizarlas en nuestro interior, provocando una proceso de aprendizaje, adquiriendo consciencia que nuestra vida, como la de todos, al igual que el tablero del ajedrez está formada por cuadros negros y blancos sobre los que inexorablemente debemos pisar para afrontar cada una de las partidas que se nos presentan en el juego de la vida.

Cuando el rencor se apodera de nosotros, sin darnos cuenta estamos sobrepasando la barrera del mal, nos hace ser desconfiados y vengativos, sumiéndonos en un mundo de tinieblas que poco a poco nos lleva a la oscuridad más absoluta, hundiéndonos cada vez más en ese pozo de fango del que nos resultará imposible salir, provocando nuestra propia destrucción y la de los demás, con confrontaciones absurdas, confundiendo dignidad con soberbia.

Hace unos días observaba a dos amigos discutir y aprendí que es cierto eso que se dice que “no hace daño quien quiere sino quien puede”. Los dos acumulaban experiencias negativas de la relación entre ambos, pero mientras uno usó el camino del reproche el otro aprovechó pare reconocer sus errores y pedir perdón, perdón que no fue logrado ante el resentimiento de quien quería utilizar el momento como venganza. Quien no lo otorgó continuó con su frustración, mientras que el otro quedó liberado de sus cargas emocionales. Indudablemente de esa pretendida contienda salió vencedor quien no penetró en lado oscuro de la vida. 

En definitiva, se trata de evitar que nuestros sentimientos negativos nos destruyan y sólo hay un camino para conseguirlo, ser cada día mejores o al menos pretenderlo, y para ello solamente tendremos que hacer un esfuerzo, primero de autocrítica y después de comprensión hacia los demás, porque, comprenderlo todo, como dijo Lev Tólstoi, es perdonarlo todo. Aunque realmente no se trata de perdón, se trata en transformar nuestro corazón en algo tan bello como el diamante, más duro que el carbón pero que transforma el rayo de luz que a través de él penetra en un haz de colores maravillosos que nos hará más felices.

El triunvirato

Helios Manzano Sánchez-Pantoja ♦ Pensador, divulgador molesto

4 de julio de 2019

 

Hay muchas formas de concebir a la Santísima Trinidad. Unos lo hacen en forma de misterio convenientemente irresoluble, otros lo extrapolan a otras religiones, y otros…. Como yo, lo hacen de la manera que les da la gana….

En este caso, de una forma útil, cercana, y nada mística.

Dividamos, para este ejercicio, a tu persona en tres.

A saber:

  1. Tu mente subconsciente
  2. Tu Cuerpo

Hago esta subdivisión porque tenemos una contradicción constante en casi todo lo que hacemos y pensamos, pero siempre se nos olvida meter un factor…. El Cuerpo. Ese olvidado, que se lleva todo lo peor del día, y el que al final nos aplasta contra el sofá, aunque aún la mente no esté en posición de relajarse… A esa mortífera mezcla la llamamos “Insomnio”.

Nos creemos que todo está en nuestra cabeza, y no es así. El cuerpo tiene su propia voz, necesidades, opinión, e incluso ilusiones y expectativas… 

Y tiene una tremenda ventaja y desventaja. El cuerpo no sabe la diferencia entre dentro y fuera. Por eso cuando recuerdas aquel suceso trágico en el cual le dijiste a la chica que la querías, y ella te mandó a freír monas, tu cuerpo vuelve a producir esa sensación de dolor… Porque para él, está volviendo a pasar.

E, igualmente podemos calmar al cuerpo imaginando el objeto de su zozobra, pero de manera positiva. Así pensará que está sucediendo eso que anhela, y por lo menos un rato le tenemos contento. 

En ese momento, notarás que la energía sube que no veas…

En definitiva, es imprescindible entender que no siempre somos nosotros los que hablamos… A veces si, pero a veces es la mente subconsciente, y a veces es el cuerpo. Y aunque siempre hay que escucharles, no siempre hay que hacerles caso.

Aprender a usar uno para calmar al otro es un arte con unas aplicaciones impresionantes… Tanto es así, que seguiremos charlando de esto en artículos posteriores.

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La Vida Eterna

Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española

3 de julio de 2019

Concebir el futuro es una actividad importante. Desde la magia, desde la ciencia o las artes, fundamentalmente la literatura, asomarse a lo que vendrá ha sido, es y será, un ejercicio con gran predicamento social.

 

En muchas ocasiones hay personas que desconsideran esa búsqueda como una concesión a la fantasía, como una pérdida de tiempo o como un ejercicio inútil ya que no llegaran a vivir lo imaginado. Cada uno tiene sus valores, sus inquietudes y sus percepciones, y son difíciles de discutir.

A mí me interesa el futuro, tanto el que me tocará vivir, de mañana en adelante, como el que seguramente no llegaré a conocer, ese que con tanta facilidad llamamos lejano olvidándonos de que ya en su momento le habíamos llamado así al presente que vivimos.

Intentar imaginar el futuro es un ejercicio de responsabilidad. Imaginar el futuro proyectando hacia adelante las tendencias y corrientes que vivimos actualmente y la evolución que hemos vivido es una forma de ser más consciente de los errores cometidos y de las consecuencias que las decisiones actuales pueden tener en nuestros descendientes.

Tal vez el ejemplo más claro, más palpable, sean las consecuencias climáticas, me niego a caer en el tópico del cambio, que las decisiones para un consumo desaforado han provocado, y como esas consecuencias condicionan el futuro. Lo terrible sería ignorar lo que sucede y no extrapolar la actualidad para saber qué mundo vamos a legar a los que vengan detrás.

Quitando de nuestro argumentario las mancias y las ciencias, a veces tan cercanas que limitan, si hacemos un repaso por la literatura nos encontramos una cantidad ilimitada de obras, de mayor o menor calidad, que intentan contarnos ese futuro, obras que pertenecen a esa rama de la ciencia ficción que se llama anticipación. Y si bien muchas se recrean en la fantasía, o en los viajes espaciales, o en los avances técnicos, o en los seres que podamos encontrar, otras, y muy serias, intentan hacer un retrato de la sociedad futura, de su entorno, de sus valores, de sus logros y de sus fracasos.

Novelas como “Farenheit 451”, “Un Mundo Feliz”, “1984” o “Sueñan los Androides con Hormigas Eléctricas”, por nombrar solo las más conocidas, son un claro ejemplo de estas últimas, y todas ellas son distopías. Todas ellas recrean un mundo en el que el poder se retroalimenta, la riqueza se acumula en unos pocos, o desaparece, y la sociedad es incapaz de encontrar los cauces para corregir esos errores. Todo queda confiado a las manos de algún rebelde ocasional con más posibilidades de testimoniar un fracaso que de alcanzar a lograr alguna solución.

Sí, es verdad que la distopía es más fácil de contar y tiene más lectores que la utopía, no lo olvidemos, pero también es verdad que los síntomas que se perciben alrededor no dan para imaginar grandes alegrías.

La pérdida sistemática de derechos individuales en favor de derechos colectivos, casi siempre miedos y casi siempre, posiblemente, inducidos o alimentados, la pérdida de valores éticos, cuando no su decadente confusión, y la implacable y cada vez más acentuada brecha entre ricos y pobres en nombre de un ultra liberalismo suicida, como respuesta a unas políticas socialistas que han ido de fracaso en fracaso, hacen concebir un futuro con pocas esperanzas.

Y es esa brecha entre ricos y pobres, esas estadísticas que nos dicen que un reducido porcentaje de la humanidad, donde digo reducido dígase exclusivo, acumula más bienes que la inmensa mayoría, que en gran parte vive en la miseria, es la que hace que la posibilidad de que la humanidad viva momentos de injusticia y opresión sea la más plausible. Pero no una injusticia cualquiera, que de esa ya tenemos mucha, no una opresión cualquiera, que esa ya la sufrimos, en muchas ocasiones sin ni siquiera ser conscientes, si no de las más profundas e intolerables, las que afectan a la vida.

La biotecnología en particular y la medicina en general, avanzan a un ritmo que ha llevado a algunos visionarios, por ejemplo José Luís Cordeiro, a asegurar que a mediados de este siglo el hombre podrá matar a la muerte, o sea, logrará ser inmortal. Que la medicina y la tecnología juntas podrán solventar cualquier dolencia, carencia o accidente que el hombre pueda sufrir. No sé si la fecha es válida, ni sé si ese planteamiento tan absoluto es cierto, pero lo que sí sé es que si ese planteamiento fuera cierto solo lo sería para aquellos que pudieran pagarlo. Que las mafias podrían vender vida, que el dinero podría comprar vida, y que habría una inmensidad de la raza humana que moriría contemplado la perpetuación de unas castas poderosas que les negarían el acceso a la posibilidad de vivir más tiempo. Que la muerte pasaría de ser la gran igualadora a la más despiadada clasista.

No quiero imaginarme ese mundo. No quiero imaginarme un mundo en el que la vida, la duración de la vida, sea un valor de referencia. Un mundo en el que vivir más o menos dependa del estatus social, del poder logrado, de la cercanía conseguida a las fuentes de riqueza. No quiero imaginar la absoluta abyección en la que se llegaría a caer por logar un tiempo más. No quiero imaginar la desesperación de ver morir a un hijo, a una pareja, a unos padres, en la impotencia más absoluta, mientras otros acumulan vida más allá de lo racional. No quiero ni imaginarme un mundo en el que la vida prolongada sea un lujo solo al alcance de unos pocos. No quiero mirar al sistema sanitario de la mayoría de los países de este mundo y proyectarlo sobre un futuro en el que la medicina otorgue una vida de mayor duración, de mayor calidad.

No, a veces es mejor no imaginar, a veces es mejor cerrar los ojos y morir a tiempo.

La perespectiva del Tiempo

Los chascos

 

Diccionario mediante, un chasco es

(Voz onomatopéyica.)

  1. s. m.Decepción, desengaño o sorpresa que produce un suceso o una contestación inesperados o adversos.

Si lo dice el diccionario… Pero ¿Qué es adverso? ¿Por qué es adverso?

“Tío, me he declarado a la chica que me gusta, y me ha dicho que no, vaya chasco”

Tía, me han rechazado el currículum en la empresa que me daría el sueldo que quiero”

Casi todo el mundo se desanima en estos casos, y mucha gente pone un THE END a la historia que quería comenzar, ante una, dos o tres negativas por parte de la parte interesada en el asunto… 

Es normal, en la mayoría de los casos estamos educados para “conservar la dignidad” en el caso de una negativa, y salir con la cabeza alta (y la autoestima en los pies) por la puerta de atrás.

¿No será que no hemos tenido paciencia para ver el final de la historia? ¿Qué, por miedo al “CHASCO”, por temor a “HACER EL IDIOTA” nos hemos desvinculado de nuestro deseo en cuanto hemos oído o interpretado una negativa a conseguirlo, ya sea por parte del exterior, o de algunas de las “sabias” voces del interior?

Así es, amig@s. El temor a hacer el ridículo, el vernos a través de los ojos de los demás como que nos hemos estrellado… Esa famosa escena en la que, rodilla en suelo nos declaramos en un restaurante, y ante la negativa y posterior huida de la interfecta, miramos a los que nos están mirando y decimos “¿No os fastidia que os pase esto?”

Nos aterroriza tanto hacer lo que consideramos un ridículo a ojos de otros, que rápidamente nos alejamos de nuestro deseo, y nos aseguramos de no volverlo a intentar.

No es así. La autoestima no se pierde por intentarlo las veces que haga falta. Lo que baja la autoestima hasta subsuelos inalcanzables es DEJAR DE PERSEGUIR lo que queremos. Y lo que la eleva hasta el cielo, lo consigamos o no, es saber que hemos puesto toda la carne en el asador.

Y os digo más. La actitud que genera ese discurso interior de “lo merezco, y voy a hacer todo lo posible por conseguirlo me digan lo que me digan desde fuera” se refleja en el exterior… Esa energía se siente, y abre muchas puertas que parecían cerradas, e incluso desoculta puertas donde parecía que solo había paredes.

Y si no se consigue, todo ese tiempo que has empleado en fortalecerte, formarte, trabajarte interiormente… Todo es premio te lo llevas tu. Y, lejos de deprimirte, sales tremendamente renovad@ de la experiencia, con una enorme confianza en tus capacidades, que sin duda te serán de gran utilidad en el siguiente proyecto…

…Que, probablemente sea el que de verdad te conviene.

Mirad la historia en su conjunto, con perspectiva… Recordad que solo vosotr@s podéis poner el THE END a la historia que queréis comenzar… 

Solo vosotr@s, y nadie más.

¡Y sed felices!

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Misticismo y esquizofrenia

21 de junio de 2019

 

 

 

Hablar acerca de la lúgubre e infame situación que se crea al mezclar misticismo con esquizofrenia, es, por descontado, un error demasiado común entre las élites y los pintores de cámara; una sórdida búsqueda de la excelencia, exclusivamente compatible con el olor a escroto de un poeta y el alcohol que éste destila cuando piensa. Es un coto privado en el que nadie tiene derecho a entrar sin pagar un alto precio; una vergüenza asintomatica que se ríe sin saberlo, de sí misma.

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