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Adenda. ¿Quién es Dios?

Feliciano Morales. Director-Editor de MAGAZINE PLAZABIERTA.COM

Sin la existencia no hay vida. No puede haber existencia donde no hay nada. Es decir, la nada es lo que hay antes y después de la existencia. Si nada existe es porque ha existido la existencia.

Consecuentemente, la nada es a la existencia lo que la existencia es a la nada. Dos estados diferentes. Imaginemos la constante expansión del universo, allí donde antes existía la nada ahora hay existencia.

El cuerpo se corrompe después de la muerte hasta concluir en cenizas que pasarán a formar parte de los nutrientes del suelo, todo es un ciclo que no termina.

Como dijo el químico, biólogo y economista francés, Antoine-Laurent Lavoisier: “La energía ni se crea ni se destruye sólo se transforma”, entonces se nos plantea la cuestión ¿a dónde va nuestra energía cuando desaparece la vida?.

Vaya a la tierra que se beneficia de nuestra materia o al cosmos, ambos forman parte de un todo infinito.

A Dios se le define como a un todo, alfa y omega, principio y fin, antes del principio no existía nada, porque el principio es el inicio de algo, y sin inicio no puede existir la nada.

El inicio ¿es energía o es materia?. El origen del Universo es el instante en que surgió toda la materia y la energía que existe actualmente. Materia y energía es el origen del todo. La existencia. 

Si Dios es todo, Él es materia y energía.

Si el universo está en constante expansión, es porque sigue existiendo esa materia y esa energía, con lo cual Dios existe, pudiendo afirmar que es el principio y el fin. El todo y la nada. Insisto, un Dios sin cara, sin dogmas, sin religión, sin diferencias…, el Arquitecto Superior del Universo.

¿Quién es Dios?

CARTA A MI MALTRATADOR

No me ha quedado otro remedio que pedir ayuda para poder salir de este abismo: no puedes obligarme a quedarme y resistir porque esté casada contigo. Esclavizada y a tu servicio, me acosas, chantajeas, manipulas y maltratas psicológicamente desde hace… ni me acuerdo.

Mar Outsiders (Campillo). Periodista

No puedo seguir coaccionada  ni vejada emocionalmente. Pretendes que vaya y vuelva a cualquier parte en el mínimo tiempo, y que esté preocupada sintiéndome responsable de cualquier cosa que pueda ocurrir si no hago las cosas como tú quieres.

Impides de todas las maneras posibles que pueda desenvolverme en mi trabajo y actividades, en definitiva, mi desarrollo profesional, realización como persona, como mujer, y ya no tener un futuro sino un presente.

Te notifico mi decisión de interponer una demanda de divorcio inmediatamente, y me libero de la obligada convivencia conyugal, colmada de conductas de control, asedio y manipulación, que han producido una lesión psicológica por desgaste, incapacitándome para defenderme ante tus abusos, actos retorcidos, malas palabras, persecuciones por la calle y constantes mensajes telefónicos.

Estoy sometida, desde hace mucho tiempo, a tu acoso afectivo e intimidación, ejecutados mediante pautas de sujeción que, como acosador, has ejercido al fingir depender emocionalmente de mi, tu víctima, hasta el punto de hacerme la vida imposible, saqueando mi tiempo amén de devorarme con tus manifestaciones continuas y exageradas de afecto, reclamaciones de cariño y atenciones continuas.

Has robado mi intimidad, además de contarle a todo el mundo detalles de nuestra vida personal, arrebatándome la tranquilidad y el tiempo para realizar mis tareas y actividades, que has interrumpido constantemente con tus demandas; apenas me has dejado respirar entre petición y petición, pero siempre con buenas palabras, inoportunas y agobiantes. Cuando he podido salir para ir a trabajar, atender a mi familia o visitar a mis amigas, a mi regreso siempre he sufrido represalias, ultrajes y amarguras.

Cuando he rechazado someterme a esta forma de acoso, te has quejado, llorado, desesperado, implorado, amenazado y realizado actos de maldad, torticeros y ladinos, que has justificado diciendo que todo lo haces porque me amas. Esto supone añadir el chantaje afectivo a la estrategia de acoso.

En los últimos meses, además, apelas a cualquier cosa para provocar en mi un sentimiento de culpa e incrementar el menoscabo emocional.

Eres un artista de la agresión insospechada, una forma de violencia psicológica sutil y elaborada que se ejerce disfrazándola de protección,  atención, buenas intenciones y deseos.


La culminación de tu plan fue impedir mi desarrollo como persona autónoma, dificultado ejercer mi derecho a la libertad, sin poder escapar del entorno artificial fabricado para mí.

Todo dices hacerlo por mi bien; jamás has permitido mi independencia, nunca, haciéndome creer que el día que faltes mi integridad valdrá bien poco.


Me has agobiado con demandas de ayuda, como si fuera una enfermera o tu madre, privándome del derecho a salir con mis amigas, de viajar a mi gusto o de desarrollar mi profesión, pasando horas sin dejar de vigilarme, observarme y paralizarme.

Para no estar solo me has convertido en chica para todo, no tengo autonomía, no puedo descansar (me llamas y me mandas mensajes y whatsapps a todas las horas). Soy una esclava (hago la compra, cocino, te acompaño a pasear, a tomar algo, etc.).

Otra forma de agresión insospechada son los consejos. Tus consejos sapientísimos han tenido siempre un matiz de amenaza y han sido otra forma de acoso.


O lo que es lo mismo, empeñarte en dar tu visto bueno a mis acciones, ofreciéndome tu parecer sin pedirlo o, por el contrario, vetando mis proyectos. Te has permitido incluso darle tu beneplácito a mi sexualidad, mientras me repetías incansablemente que era el amor de tu vida y te ibas con otras mujeres, de lo que también me has hecho responsable.

Aconsejarme sobre lo que tengo que hacer en una u otra situación y hasta prevenirme del desastre si no seguía tus recomendaciones, ha sido la puntilla. Te has opuesto con todas tus fuerzas a que hiciera cosas que ni te iban ni te venían, pero en las que tú no podías dejar de intervenir.

Tengo secuelas de tu violencia psicológica contra mí, pero esto no es nada para ti, maltratador, tu manipulación me hizo creer que todo son exageraciones mías, que tengo la culpa de lo que sucede y, por supuesto, que es mi deber pasar página y perdonarte siempre. Lo mismo has intentado hacer con mi entorno, de manera que todo el mundo opinara que eres un excelente cónyuge, compañero o amigo. Lo has intentado, pero la gente no es tonta. Mi entorno sabe lo que pasa contigo y lo que estoy pasando contigo. Son mi apoyo, no estoy sola.

Sí, tengo secuelas: el desarrollo una personalidad adictiva, psicótica y casi violenta. La misma escena o escenas similares se han repetido una y otra vez hasta dejar de producirme malestar, porque mi mecanismo de habituación funciona y mi cerebro dejó de responder. Este es el mecanismo que desempeña el papel más importante en la violencia psicológica, porque la víctima, yo, he llegado a aceptar mi situación como algo totalmente normal y la he incorporado a mi vida como una faceta más.

Me ha costado mucho admitir que estoy anulada por ti, no es que me haya acomodado, sino que me has anulado por completo.

No me dejas descansar, ni dormir. No dejas de atacarme y de intentar engañarme para que me quede contigo. Pero no voy a seguir.

Me marcho lo quieras o no. Vas a dejar de perseguirme, acosarme, culpabilizarme y maltratarme.

Déjame vivir, por favor, no me mates.

 

La nada.

Amparo Perianes. Editora MAGAZINE PLAZABIERTA.COM
Caronte cruza el río Estigia transportando en su barca las almas de los difuntos, óleo de Alexander Litovchenko. (1889) (Public Domain). Foto editada por Ángela Zapatero – plazabierta.com


La cábala casuística del pensamiento

degenera en una negritud de blancura azul purpurina.

Transportadas las almas, navega la Barca de Caronte

conduciendo a los  espíritus desencarnados hacia LA NADA.

 

El inconsciente, con su consciencia de NADA.

 

Pura, efímera, infinita, equidistante, silenciante …

 

En un tono cambiante…

 

En un espacio inocupado…

 

En palabras indefinidas… 

 

donde todo principio roza su fin

 

Donde todo fin llega a LA NADA.

 

 

Un ángel en Marsella -1.940- 3ª parte

Montserrat Prieto. Escritora y Redactora letras PLAZABIERTA.COM

En las calles de Marsella se percibía una tensa desconfianza, un hervidero de gente de toda condición y nacionalidad transitaba por ellas intentando sobrevivir. El peligro acechaba en cualquier insospechado rincón, los aviesos delatores eran consumados artífices del camuflaje siempre dispuestos a la caza de víctimas a las que delatar, se requería bastante habilidad para detectar su presencia y evitar ser descubiertos.

Varian Fry

En la frontera la policía reforzaba los controles, mientras Albert Hermann se afanaba por encontrar nuevas alternativas. Varian, decidió ampliar el equipo con el fin de esquivar la vigilancia de Vichy. Bill Freier, un refugiado austriaco caricaturista, falsificaría la escritura y los sellos. Mary Jane Gold, una rica americana, colaboraría con la causa. Daniel Beneditte, ex secretario de la prefectura de la policía en París, batallaría contra las argucias de la administración francesa, sería un apoyo indispensable y uno de sus más fieles amigos. Hans y Lisa Fittcot eran guías, alemanes exiliados buscados por la Gestapo, residían en Bagnols. Los recursos económicos aportados por el Comité se agotaban, necesitaban conseguir efectivo por otros medios sin alarmar a la oficina de Nueva York. Cada visado expedido representaba una vida que salvar y para quienes no podían viajar con su identidad crearían documentación falsa. Hermann le presentó a uno de sus contactos, un corso mafioso llamado Charles Vinze Leone, probritánico y antifascista. Charles le propuso una solución al problema, el tráfico de divisas. Había gente preocupada y dispuesta a pagar bien para mantener a salvo su dinero en un banco norteamericano. 

El precursor del Surrealismo, André Breton, se hallaba en una situación límite, considerado como un peligroso anarquista por el régimen de Vichy. Un día Varian se cruzó con varios oficiales nazis en el hotel, el momento de trasladarse había llegado. Alquiló una estupenda villa en los alrededores de Marsella, llamada Air-Bel, se instaló allí junto a Breton y su familia. Los artistas surrealistas refugiados, ocultos en los aledaños de la ciudad, acudían a la villa los domingos para compartir juntos la agónica espera, Hans Branner, Wilfredo Lam, Victor Sach, entre otros. Intentaban aligerar el tiempo creando juegos de la baraja, adivinanzas, collage. Denominaron a la vivienda como el “castillo en espera del visado”. 

Varian Fry-Villa Air Bel

El monstruo del nazismo alargaba sus tentáculos devastando cuanto alcanzaban a su paso. Perseguían cada vez con más saña, sistemáticamente, personas e ideas, ya fuesen judíos, políticos, comunistas, así como pintores, filósofos, compositores, cineastas, escritores, todos corrían el riesgo de caer víctimas del abominable régimen. París, la ciudad abierta a los derechos humanos, acostumbrada a la riqueza plural y diversa, la emblemática y hermosa ciudad de la luz languidecía, sin artistas, sin obras, sin museos. Las nuevas obras encontradas se clasificaron, cuadros y tapices del “arte degenerado” desfilaron como mártires camino del patíbulo, pinturas de Cézanne, Gauguin, Renoir, etc. El consentidor Gobierno de Petain cerró los ojos ante tan deleznable persecución. 

En la frontera la situación empeoraba, las hostiles patrullas disparaban con demasiada facilidad, sin tregua. Hans y Lisa descubrieron un camino abrupto y antiguo a través del monte, había sido utilizado por contrabandistas, una ruta tremendamente dura y complicada aunque mucho más segura. La llamaron “la ruta F” de Fittcot. Idearon un plan sencillo, infalible, con el fin de imposibilitar la infiltración de algún delator. Cada protegido llevaba un trozo de papel de color con un número escrito en un extremo, Hans disponía de la otra mitad, los dos trozos tenían que encajar y contener la misma numeración, entonces podía estar seguro de que no se trataba de ningún impostor. En seis meses lograron evadir a más de cien refugiados a través del escarpado sendero, entre los que se encontraban Fassbender y su esposa. 

Varian Fry y algunos de sus protegidos: André Breton, André Masson y Jacqueline.

El devenir de los acontecimientos convulsionó aún más la agitada vida del intrépido grupo y la angustiosa incertidumbre de los exiliados. El 23 de octubre de 1.940 Hitler se desplazó hasta Hendaya para entrevistarse con Franco. De aquella opaca reunión surgieron tácitos acuerdos. El equipo de Varian detectó que un agente de la Gestapo era quien inspeccionaba las solicitudes de visado español, sin su permiso no se autorizaba ninguno. Varias personas fueron detenidas y conducidas a cárceles españolas para ser posteriormente deportadas a Alemania. 

Franco con Hitler – Encuentro Hendaya, octubre-1940

Vichy estrechaba el cerco a su alrededor y el tiempo estipulado con el Comité había concluido pero él no pensaba abandonar a aquellas personas. En el grupo extremaron la vigilancia y las precauciones, hablaban con los grifos abiertos, buscaban micrófonos y hacían maniobras de distracción. Para mayor seguridad decidieron entregar la información confidencial a los refugiados que iban a salir hacia Estados Unidos. Los informes estaban escritos a máquina en tiras finas de papel, pegadas entre sí, enrolladas e introducidas en una funda de goma y después en un tubo vacío de dentífrico. También tuvo que desprenderse de la valiosa agenda en la que figuraba la lista con sus contactos clandestinos. Fue acusado ante el Consulado de falsificar documentos y colaborar en la evasión de extranjeros refugiados. El Cónsul le pidió que abandonase Francia, él se negó con rotundidad hasta que hubiese alguien que le sustituyera. El régimen de Vichy veía su presencia como un gran inconveniente y se esforzaba por encontrar pruebas.

A final de año, en diciembre de 1.940, Petain visitó las ciudades de la zona sur, entre ellas Marsella. La policía irrumpió de improviso en la villa. Les incautaron máquinas de escribir, revólveres y documentos. Al descubrir un dibujo de Breton representando a un gallo galo con una inscripción que decía: “El terrible cretino de Petain”, detuvieron a todos. Les encerraron en un carguero atracado en el puerto junto a otras seiscientas personas, les acusaron de ser sospechosos de alterar el orden público. Desde el atípico encierro los oprimidos podían escuchar el júbilo de la fiesta, la exaltación de los seguidores Petainistas, los vítores dedicados a un histriónico Mariscal que se anticipaba servilmente a los ignominiosos deseos del Tercer Reich. ¿Hasta cuándo pensaban retenerles? -pensó Varian indignado por el trato vejatorio

Próximo capítulo, el desenlace.       

Capítulos anteriores:


Historia y entusiasmo

Miguel Escudero. Profesor titular de Matemática Aplicada en la UPC y escritor

El profesor Ricardo García Cárcel se jubila este año de su cátedra de Historia Moderna de la UAB. Escritor, investigador y premio Nacional de Historia, García Cárcel ha formado también a un puñado de historiadores que le reconocen como maestro. La clave de este magisterio no es solo una necesaria humildad, sino su ejemplar entusiasmo por el conocimiento crítico del pasado, siempre concreto, desarrollado en innumerables horas pasadas sin desmayo en los archivos de Historia. Un trabajo dedicado a ‘recomponer la mentalidad de los hombres de otra época’, como pedía Lucien Febvre, y configurar un proyecto de futuro. Acaba de salir un libro coordinado por los profesores Doris Moreno y Manuel Peña: Diálogos con la historia (Cátedra), subtitulado ‘Ricardo García Cárcel y el oficio de historiador’ y en el que han colaborado más de treinta historiadores, entre ellos su viejo amigo Carlos Martínez Shaw (“hermanos siameses en muchos aspectos”, dice éste) y el legendario John Elliott.

Ricardo García Cárcel

Cuenta Ricardo García Cárcel que ya de pequeño quería ser historiador y que la Historia era para él una fijación personal; su padre, que tanto le empujó a ser recto, estudioso y un extraordinario trabajador, hubiera preferido otra carrera para él, pero nunca se opuso a la decisión que su hijo Ricardo adoptó. En una larga entrevista que los coordinadores del libro le hacen, García Cárcel explica que su director de tesis Juan Reglà le propuso irse con él a la UAB. Llegó en 1972, desde su Valencia natal, y durante un período tuvo que vender enciclopedias para ganarse la vida. Al año siguiente leyó su tesis doctoral, un mes antes de que muriera el profesor Reglà. En 1978 ganó la oposición de adjunto y poco después logró la cátedra.

Tengo la suerte de ser su amigo y admiro y comparto su método de ‘comprender y hacer comprender, no juzgar’. Enfoca la historia desde las mentalidades y no desde las ideologías; es alérgico al espíritu dogmático y tiende a la heterodoxia. Contribuye a elaborar un relato veraz que no dependa de la identidad de quien lo haga. Fiel a sí mismo, busca hacer lo que su conciencia le dicta. De Francisco Tomás y Valiente señala que “era puro encanto personal”. Estoy esperando con ilusión y con especial confianza y deseo, nuevos y ricos frutos intelectuales de Ricardo García Cárcel en estos próximos años. ME

El testigo de la vida

Amparo Perianes. Editora MAGAZINE PLAZABIERTA.COM

Oigo un llanto desesperado, es de una niña de 90 años, se dice bien. Parece una larga vida, pero no lo es. La vida es corta, los días, los meses, los años, pasan sin que nos demos cuenta, un día te levantas y el pelo se ha vuelto blanco, la piel descolgada y los surcos de las arrugas cada vez más profundos. El cuerpo merma, las manos se vuelven huesudas y las articulaciones de los dedos se deforman.

La niña nonageneria no deja de llorar, su llanto atrapa mi corazón, su desconsuelo no encuentra respuesta. 

Le paso la mano por ese pelo blanco, lacio, bajo hacia su cara y le seco con las yemas de mis dedos las lagrimas que se hacen camino entre su piel marchitada, pero la niña no calla. Sus ojos grandes destacan en una cara cansada, perdidos en el infinito. La niña se encuentra sola, le digo que la quiero, pero no me oye. 

Me siento en el brazo de su sillón, siempre el mismo, le agarro las dos manos colocándolas entre la mía, la miro a los ojos, se ha percatado de mi existencia. ¿Cómo puede expresar tanto una mirada?. Sus pupilas se han clavado en las mías y con un gesto de agradecimiento sus lágrimas cesan. La niña ahora está en calma, ya no se siente sola, pero no habla. 

Una sonrisa aparece en sus labios agrietados. Ahora son sus manos las que agarran las mías para impedir que me vaya.

Han pasado algunas horas, en un silencio sólo roto por su débil respirar, un silencio que dice tantas cosas como las que no se han dicho a lo largo de una vida. Un silencio de agradecimiento que no merezco. 

La niña de 90 años está en calma. Ya me ha pasado el testigo de la vida.

Sobre la eutanasia

Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española

Supongo que legislar es complicado, incluso ingrato. Supongo, porque nunca me he visto en la tesitura de hacerlo, que buscar la justicia para los demás  es una tarea que debe de exigir una capacidad casi infinita de perspicacia, perspectiva y buena fe que parece inalcanzable. Tal vez por eso mismo intentar que la legalidad, el resultado del acto de legislar, se acerque a un concepto tan ideal como el de Justicia ya no es solo complicado, ingrato, es, finalmente, improbable.

Pero tal vez lo más preocupante, lo que hace que nuestro punto de partida apunte, desde antes de empezar, en una dirección equivocada, a un camino torcido, es comprobar en manos de quién dejamos la tarea.

Legislar debe exigir una tremenda pulcritud en la neutralidad, unas claras miras de lograr mejoras en la convivencia que sobrepasen la circunstancialidad del día de su promulgación y busquen un futuro lo más largo posible, una vocación indiscutible de facilitar la convivencia en armonía evitando las situaciones de preponderancia, de abuso y de perjuicio, administrando los derechos de cada uno sin permitir que nadie pueda olvidar las obligaciones para con los demás.

Esto lo entendieron muy bien los legisladores de la antigua Roma, tan bien, que a día de hoy el derecho romano sigue siendo la base fundamental de diferentes sistemas legislativos, incluido el español. Pero desde entonces, desde hace más de dos mil años, ese cuerpo legislativo se ha ido modificando para adaptarlo a nuevos tiempos, nuevos conceptos, nuevos derechos, nuevas obligaciones. Y el problema siempre ha estado en la mirada del legislador.

Porque los cuerpos legislativos no han sido neutrales nunca. Durante cientos de años se ha legislado sobre los interesas de los legisladores que estaban representados por la iglesia y la nobleza. Unos legislaban sobre la moral, confundiendo sus convicciones con normas de obligado cumplimiento, y los otros legislaban sobre el beneficio y la riqueza reservándose la parte del león y el control de acceso a esa riqueza, o simplemente al bienestar. Detentar el poder y el control eran los objetivos.

Esta situación pareció cambiar con la Ilustración, el nuevo concepto de ciudadano y la aceptación de los derechos individuales universales. El reconocimiento del individuo como referente de esos derechos y capaz de gestionar su propio entorno ético abre unas expectativas que desgraciadamente se frustran al poco tiempo, al poco tiempo histórico.

La irrupción de las ideologías como sistemas de convicciones que se alimentan de la preponderancia del colectivo sobre el individuo, del enfrentamiento sobre el acuerdo, de la imposición por ley sobre la formación evolutiva, hacen que la tarea de legislar recaiga en unas manos que buscan conseguir por la vía de la inmediatez legislativa la obligatoriedad social de compartir las ideas del gobernante y sus más allegados, convirtiendo, de paso, la discrepancia en una ilegalidad.

Pero si con todo lo apuntado la ley parece quedar en mal lugar, en peor lugar queda cuando se constata que las leyes de los distintos periodos se solapan porque nadie las deroga, dando lugar a esperpentos, o situaciones de absoluto agravio.

La legislación sobre la moral que en tiempos pretéritos impulsó el `predominio terrenal de la iglesia, se convierte hoy en una legislación que afecta a las convicciones éticas de los individuos, penalizando, a veces con rigurosidad, convicciones que comparten amplios segmentos de los legislados.

No se puede, no se debe, legislar la moral. No se puede legislar, no se debe, sobre conceptos y derechos que atañen al propio individuo y no implican en su aplicación a otros, a terceros.

Tal vez el último ejemplo, el caso del suicidio de Mª del Carmen Carrasco, haya destapado un problema que solo permanecía tapado para la administración, la acción de control del cuerpo legislativo sobre la vida del individuo. Resulta que el suicidio, la libre disposición de la vida propia, es un delito. Y resulta, como consecuencia, que cualquiera que colabore es también un delincuente con el agravante de que mientras el sujeto principal del delito resulta ya inalcanzable para la justicia, el sujeto colaborador se convierte en reo y perjudicado.

En el fondo subyace el concepto de eutanasia. En realidad el poso moral de nuestra educación nos lleva a un debate estéril entre eutanasia y cuidados paliativos, estéril porque son diferentes y complementarios. Existe una cobardía moral heredada que nos penaliza e impide dar una solución ética al problema. ¿Cuál es la frontera entre los cuidados paliativos y la eutanasia? , yo creo que simplemente la que separa la acción de la inacción.

Los que en algún momento hemos tenido que tomar decisiones sobre vidas ajenas, pero muy próximas, sabemos de la rémora moral que nuestra decisión supone, aún a pesar de tener la convicción ética de haber hecho lo correcto. Tomar la decisión de dejar morir a alguien que ya no tiene ante sí más que un futuro, en la mayoría de los casos corto, de intenso sufrimiento, de tortura médica, es complicado, y siempre queda la duda, el mordisco interior de dudar si se ha hecho lo correcto. Esa incertidumbre moral es, supongo, estoy convencido, mucho mayor cuando en vez de consentir pasas a ejecutar, cuando con el consentimiento del sujeto tú dispones activamente de la vida ajena. Yo, ahora, desde mi perspectiva, no me siento capaz ni ética ni anímicamente de una decisión de ese tipo, pero tampoco, bajo ningún concepto, me siento moralmente capaz de condenar a aquellos que dadas la circunstancias adecuadas si lo hagan. Y en eso si debe de intervenir la legislación, en definir las circunstancias adecuadas descargando a la ley de todo peso moral.

Agravar el sufrimiento moral que seguramente sufre Ángel convirtiéndolo en un delincuente, gravándolo económicamente para mantener su defensa, y obligándolo a la exhibición pública de su zozobra, es de una bajeza ética difícil de consentir. Que además eso se realice mediante un tribunal especial, especialmente concebido y diseñado, para delitos en los que la alarma social es la única justificación para perpetrar una desigualdad con la excusa de corregir otra, es de una vileza legal difícil de asumir.

El peso de la ley, que parece ser muy pesado, no debe de recaer sobre individuos que no han hecho otra cosa que actuar éticamente. No es ese su fin. Tampoco debe de permitir escenarios equívocos en los que puedan darse situaciones de asesinato encubierto. Pero precisamente por eso, se debe de acometer de una vez por todas le definición de los escenarios en los que la eutanasia ha de ser aplicable, aquellos en los que el sujeto pasivo aún puede expresar su libre consentimiento y su firme voluntad debido al deterioro de su calidad de vida. Si se ha legislado sobre el aborto, que para mí no es más que una forma de eutanasia por derechos interpuestos, no entiendo los escrúpulos éticos para afrontar el resto de supuestos, los relacionados con enfermedades degenerativas en fases terminales y de sufrimiento. Acabaríamos, legalmente, con situaciones que terminan siendo injustas para con el que sufre en primer término y con el sufrimiento de los que asisten impotentes a su dolor por extensión.

Notre Dame sobrevive

Feliciano Morales. Director-Editor de MAGAZINE PLAZABIERTA.COM 

Un día me enseño un buen y querido maestro en un magnífico taller, que todas las piedras que hay en una catedral tienen importancia, desde los cantos rodados que forman la argamasa que une sus piedras, hasta las piedras más maravillosas colocadas en su frontal, desde las piedras que soportan los cimientos que nadie ve, hasta las más labradas por la manos de expertos canteros y talladores.

Esta magistral lección que nunca olvidaré me ha venido a la cabeza el pasado lunes, cuando el sol empezaba a ponerse por occidente, la llamas de un incendio, al parecer accidental, empezaban a extenderse por el tejado de una de las más icónicas Catedrales de nuestra Planeta, Notre Dame, de París, que de la misma manera que Qusiamodo la hubiese protegido con sus enormes brazos, abrazaban la bella torre aguja hasta que sucumbió al calor que derritió el plomo de su estructura, provocando un vuelco en el corazón de todos los que contemplábamos encogidos las imágenes retransmitidas por los medios. 

Considerando, en primer lugar, que nada es espontaneo, sino que todo tiene un origen, que la línea de investigación se haya centrado en una causa accidental, no colma las expectativas de muchos que creemos que puede tener su origen en una negligencia profesional, aspecto difícil de esclarecer si tenemos en cuenta que fuego ha eliminado cualquier prueba existente. 

Pero, volviendo al inicio, la desgracia acaecida ha evidenciado un aspecto muy importante de estas construcciones magnas, como es la firmeza de su edificación, la ciencia y maestría de quienes dirigían los trabajos, la constancia de quienes golpe a golpe de mallete y cincel en mano, consiguieron que las piedras encajaran unas sobre otras hasta conseguir que la construcción se elevase hacia el cielo con la belleza que tiene. Maestros y aprendices con un solo empeño erigir una construcción dedica a la gloria y a la grandeza de Dios. Una obra casi perfecta salida de las manos del hombre.

No importará para algunos el fin de las catedrales, pero sí, excepto para los que estén ciegos o no quieran, o peor aún, no deseen ver la belleza de su arte, el tesoro que representa y que alberga en su interior.

Pero, hay un tesoro mayor que el que evidencia tan magnífica joya, en este caso, la Catedral de Notre Dame, a la que vemos mal herida, pero todavía con la firmeza de una digna construcción que le dice al mundo, aquí sigo porque magnificas personas me construyeron, como otras, igualmente magníficas, me cuidaron, que me protegieron en las revoluciones; pero también, porque todavía necesito cobijar entre mis muros a esas gentes que buscan la paz, como aquellas que gozan de mis arcos, de mis rosetones, de mis capiteles, de las cruces, cálices, custodias, órganos… que quienes me construyeron crearon pensando en mejorar el mundo.

 Notre Dame está herida, como lo están los corazones de los franceses, pero también de muchos de los seres humanos de este planeta, porque cuando la belleza trasciende a lo puramente material, cuando la belleza alcanza cotas tan altas de magnificencia en su construcción y en el destino de su existencia, el daño que sufre repercute en quienes consideramos que forman del Patrimonio de la Humanidad.

Puesto que estamos en Francia, de las tres palabras que representan la Revolución Francesa que termino con el absolutismo, “igualdad, libertad y fraternidad”, debemos verlas impresas por el fuego de Notre Dame en los corazones de todas las personas del mundo, para que podamos ver que las Catedrales son más que monumentos, son el trabajo encomiable de personas que la edificaron, cumpliendo cada uno con su función, con un solo fin, elevar nuestro trabajo al sin fin del universo.

 Dedicado a ese Maestro que me ayudó a entender mejor las piedras de las catedrales y a todos los que como él en todo el mundo trabajan como aquellos maestros y aprendices, por mejorar el mundo. Tarea ardua, difícil, pero no imposible… Se trata de ir golpe a golpe, como los canteros, intentando ser mejores.

Una excelente escritora forense

Miguel Escudero. Profesor titular de Matemática Aplicada en la UPC y escritor

Hay un libro técnico reciente que me ha entusiasmado, se trata de ‘Las desventuras del dinero público‘ (Ed. Marcial Pons). Su autora es Mercedes Fuertes, catedrática de Derecho Administrativo en la Universidad de León. Atiende aquí a tres proyectos de grandes infraestructuras que han supuesto un notable incremento de la deuda pública española: el almacén Castor (hidrocarburos en el subsuelo), unas autopistas radiales y una concesión ferroviaria. Sus fracasos han ocasionado contundentes golpes financieros, un gran roto para las cuentas públicas. Mi admiración por estas páginas se basa en el rigor y la claridad con que se desarrollan estas historias jurídicas. Escritas espléndidamente y con la precisión de una sabia cirujana, Mercedes Fuertes prescinde de las notas a pie de página y de cualquier inclinación a la pedantería. De este modo y gracias a sus lances de esgrima, lectores legos en la materia -como es mi caso- pueden encaminarse por entre estos intrincados asuntos, donde se asiste a sobresaltos de centenares de millones de euros a pagar.

Cuando las empresas concesionarias ven defraudada de forma estrepitosa, su confianza en lograr pingües beneficios, ¿quién paga los desperfectos? No siempre rige el principio lógico de ‘riesgo y ventura’ del contratista. Ante la perplejidad de los ciudadanos, serios pagos suelen caer en sus espaldas, y no solo sobre los consumidores. ¿Qué aspectos jurídicos fallaron? ¿Qué daños producidos fueron responsabilidad del concesionario, por su imprudencia? ¿Se hicieron de modo honrado y riguroso los análisis de mercado y las previsiones de coste-beneficio? Inquieta, señala la autora, que aparezcan los mismos protagonistas en toda una retahíla de actuaciones repetidas. 

Con frecuencia los costes de las obras se multiplican y los presupuestos quedan sobrepasados. Aquí se especifica que en enero de 2007, un presupuesto de 500 millones de euros llegó en diciembre a 1.200. La profesora Fuertes alude a los peajes en la sombra. Expropiaciones, indemnizaciones, cánones de mantenimiento, valor de las instalaciones, recuperación de costes. Se impone aplicar un principio de sostenibilidad financiera: “Toda actuación que conlleve un incremento en los costes deberá atraer otra de reducción equivalente”. Al fin, la política es “el bastidor en el que es preciso encajar” todas estas cuentas y sus posibles corrupciones. 

NO, NO ES HACERSE UNA CHAPA GRACIOSA: LA NATURALEZA DE LA PROSTITUCIÓN NO CAMBIA SEGÚN DEL CONTEXTO EN EL QUE SE PRODUCE

Mar Outsiders (Campillo). Periodista

El origen del término “hacerse una chapa” es muy discutido y son varios los posibles orígenes que se le dan. Pero es anterior al que se extiende actualmente sobre el imaginario popular, que vincula un servicio sexual entre un hombre joven y un cliente maduro. Señor/a lector/a: tenga la gentileza de elegir el que le resulte más convincente.

Cartel de publicidad tarifaria, de chapa litografiada, en la puerta de un antiguo burdel

Fue en la década de los ’80 del siglo XIX, cuando comenzó a usarse en los burdeles las llamadas latas, chapas o discos de metal, para verificar la cantidad de trabajo realizado por la prostituta y tener un control del dinero que correspondía al explotador y a la mujer. La chapa era comprada a la madame o regente del prostíbulo y luego entregada por el cliente a la mujer con la que iba a tener relaciones.

Chapa de pago del prostíbulo Petit Trianon de Rosario, Argentina

Hacerse una “chapa graciosa” es un apotegma usado dentro del fenómeno del trabajo sexual vip de escorts, personas de compañía, call girls/boys,.., para entendernos: la prostitución de lujo, lo que la modernez actual posiciona en cobrar por atender experiencias sexuales, porque no es lo mismo éso que trabajar en un lupanar o en una esquina. ¡Sí, llevamos siglos de clichés!

Lo vemos en el cine y en nuestro entorno, los usuarios son empresarios, promotores, jugadores, pilotos o un jefe que puede “posicionar”. No se trata exclusivamente de SEXO, la Girlfriend Experience requiere conversación, belleza y brillantez, para acompañar al cliente a fiestas, restaurantes carísimos, incluso viajes de negocios. Y una persona con estrecheces económicas puede sentirse tentada: diversión, dinerito, lujo: ¿por qué no?

Si no se cae en manos de psicópatas profesionales, se presenta como algo normal irse con alguien que tiene contactos o que puede ubicar en determinado lugar.  Y los originales que abren esa puerta llegan a pensar que controlan lo que sucede… ¿No es un autoengaño?, ¿no se pierde siempre?  Se les escapa un matiz: para las personas con poder no es una cuestión de dinero, sino de control y clasismo. Llaman a una agencia de escorts y alquilan una vagina con categoría y, por ende, a una mujer con clase pegada a ella. Lo mismo ocurre cuando se contrata a un varón Vip… Si son menores, hablamos de otra cosa.

Y así, ayudados por Hollywood, entre otras drogas, jóvenes universitarias/os se obnubilan pensando en disponer de todos los privilegios, sin saber que van a perder lo más importante: la serenidad sexual.

Seguro que recordáis esta película; reflejaba el trabajo sexual como algo glamoroso y romántico, y afirmaba el bienestar de la mujer en su desempeño:

https://www.youtube.com/watch?v=T3Y16is7DNA

 

Tal vez sea un error pensar que todas las personas que abren esta puerta han tenido alguna clase de problema de índole sexual (abusos) o de dependencias (drogas). Una ambición desmedida o afán por caprichos lujosos puede empujar a este mundo, de manera transitoria, porque no se percibe el daño a la dignidad. No se repara en el resultado degradante.

Una serie de TV, la segunda temporada de ” The Girlfriend Experience”, muestra la prostitución de alto standing como el terror sin horror tangible: un espectáculo lleno de complejidad misteriosa y psicología fracturada, de un juego entre hombres poderosos y mujeres que se manejan en las intrigas de los negocios:

https://www.youtube.com/watch?v=A2F4Drc15fM

Y entre otras películas inolvidables:

La elegante y surrealista película de Luis Buñuel sobre un ama de casa aburrida y trabajadora sexual a tiempo parcial, ofrece una visión astuta y escabrosa sobre las relaciones sociales y de género.

Y hay una trampa: atacar socialmente a las prostitutas para que las esposas se sientan privilegiadas y traguen con todo. Recordemos que durante mucho tiempo el control económico ha estado bajo la tutela del varón.


La prostitución va desde el trabajo libremente elegido y muy bien  remunerado hasta la explotación y la práctica de la esclavitud”. The Sex Sector: The economic and social bases of prostitution in Southeast Asia. Coord. Lin Lean Lim, Oficina Internacional del Trabajo, Ginebra, 1998. ISBN 92-2-109522-3.

El  principal,  si  no  el  único,  motivo  es  el  económico. Por lo tanto, es un negocio para quienes se lucran de una situación de inferioridad, entendiendo esa inferioridad como el abuso de autoridad, ya sea de tipo sexual, moral, económico, jerárquico… Se ha convertido en un trabajo más, y no lo es. Y es que el dinero está en el centro de todo este engranaje; la prostitución es hoy uno de los mayores negocios del mundo gracias a la Globalización económica.

Pero, ¿dónde se acumulan los beneficios? Desde luego, no en las mujeres prostituidas, si quiera en las de “alto standing”. Al margen de los “beneficiarios económicos”, hay un beneficiario directo y mayoritario: el hombre como usuario.

“Unas 300.000 personas se dedican a la prostitución en nuestro país, pero solo el 5 % la ejercen de forma voluntaria, la mayoría de ellas desde centros o agencias profesionales de alto nivel, en grandes capitales como Madrid, Barcelona, Bilbao o Sevilla. Muchas de estas mujeres, que realizan este trabajo libremente, se encuentran en escorts. Las trabajadoras de estas empresas deben cubrir ciertos niveles de belleza, salud, educación, no limitándose a la simple actividad sexual, sino que los servicios van más allá, incluyéndose las conversaciones interesantes y el acompañamiento a eventos sociales”.

Observatorio Cívico Independiente (Alianza Evangélica Española)

NO, NO ES HACERSE UNA CHAPA GRACIOSA: ES ALIMENTAR A LA BESTIA.

“La gran ramera… sentada sobre una bestia escarlata… que tenía siete cabezas y diez cuernos”, (Apocalipsis 17:1-3). La bestia que la porta es una representación profética de los gobiernos del mundo

La misma persona que contrata un servicio sexual, es un marido y/o un padre, una esposa y/o una madre. La deconstrucción política, social y cultural de la prostituta o el chapero es un movimiento de transformación que URGE.

¿Para qué sirven los viejos?

Salvo los propios abuelos, generalmente el resto, son vistos socialmente, bien como molestos, como cargas, incluso, en muchos casos, con la repulsa de una cara arrugada y un cuerpo consumido, por el transcurso de los años, de toda una vida que, por la profundidad de los surcos de las arrugas, parece que nada cómoda.

Dice el profuso refranero español que “es de buen nacidos ser agradecidos”, en consecuencia serán unos “mal nacidos” quienes repudian a sus progenitores, ni siquiera por causa que lo justifique, si es que algo podría justificar el desarraigo familiar, sobre todo cuando nuestros ascendientes empiezan a dar guerra o a ser dependientes. Si tan despreciables son sus ascendientes para merecer su repudia, habría que preguntar a quienes adoptan tal actitud, qué parte de responsabilidad tienen ellos o qué hicieron por cambiar la situación.

Olvidamos con mucha facilidad lo que somos que, en gran parte, debemos a una herencia tanto genética como educacional, primero de nuestros progenitores, pero también del resto de ancestros, en lo que nos gusta y no nos gusta. Pero, socialmente son el tesoro de la experiencia, de la sabiduría que da toda una vida, de conocimientos de una vida dedicada al estudio o a la investigación pero, también, quienes han contribuida a lo largo de su vida laborar para tener una pensión digna y merecida.

De todas las etiquetas que se suelen poner a nuestros mayores, la que más me saca de mis casillas es la de calificarlos como “carga”, como sinónimo de “molesto”, de alguien que estaría mejor fuera de nuestras vidas, así muchas veces no se duda en dejarlos en esos “almacenes de almas” que son las residencias de ancianos; aunque, sin cuestionar el hecho de llevarlos a ese lugar cuando se precisa de unos cuidados especiales que no se les pueden dispensar en su domicilio o en el de sus hijos o nietos, o por desearlo el propio abuelo o abuela; pero también, cuando los hijos por sus ocupaciones, cargas familiares y, a veces, esclavitud laboral, no disponen de tiempo o espacio suficientes para dispensar unos cuidados a sus mayores. El problema no es éste, sino el del abandono que se hacen de los ancianos en residencias olvidándonos de su existencia, desconectando de ellos.

En cualquier caso, no se trata de demostrar que es mejor, si la asistencia personal en nuestros hogares a los mayores o en centros residenciales públicos o privados.

Son muchas las combinaciones de intereses en juego, bien de los propios abuelos pero también delos familiares, por este motivo nadie debe juzgar sin conocer bien la casuística, de manera que la decisión que tomen unos familiares respecto de sus mayores, de su adecuado cuidado, de las disponibilidades para su cuidado personal, espacio, economía, es una cuestión que cada cual debe decidir y adoptar, bajo su responsabilidad y conciencia, valorando todos los intereses en juego, pero fundamentalmente pesando en el bienestar de los mayores. 

Se trata de demostrar que son muchas las cosas que debemos a nuestros padres y abuelos, entre otras cosas que estemos en este mundo que, sin haberlo pedido, como algunos dicen para justificar su desarraigo, el caso es que lo estamos, con la oportunidad de haber vivido lo que hemos vivido, lo bueno y lo malo, porque hasta de lo malo debemos sacar lo positivo si lo hay y, sino, al menos, la experiencia, esa que a lo largo de los años nos harán tan sabios como son ellos: nuestros mayores.

Pero si tuviéramos que hacer categorías de mal nacidos ocuparían el grado más elevado los que son capaces de hacer daño a los ancianos, gente sin corazón, sin escrúpulos, deshumanizados, que deberían ser rechazados socialmente, incluso ser castigados con penas de cárcel, porque quien atenta contra la integridad física y moral de un anciano o anciana, contra su honor, incluso contra su intimidad, no solamente está actuando contra natura, sino contra toda la sociedad que, moralmente tenemos el deber de guardar estos tesoros de la vida que son nuestros mayores.

Quien trabajando en una residencia carece de la mínima sensibilidad como para maltratar a los residentes, debe ser conocida públicamente para garantizar a la sociedad que nunca más volverá a trabajar en este sector por su manifiesta incapacidad para desarrollar mínimamente ese trabajo que, si bien siendo conscientes de la dureza del mismo, nadie le obliga a desempeñar y menos de esa manera tan ignominiosa y cruel.

Esperemos que el ministerio fiscal, presente cargos contra esa empleada de la residencia de Hortaleza en Madrid “Los Nogales de Hortaleza y contra la propia dirección por no controlar a sus trabajadores y el trabajo desarrollado por estos, en concreto contra Mónica Moya Pérez, Bryan Israel Noboa Calle y María Josefa Trueba López, que ya están siendo investigados por la Justicia para depurar responsabilidades.

Exigimos que se incremente la vigilancia por parte de la Administración para garantizar uno de los derechos proclamados constitucionalmente como es promover el bienestar durante la tercera edad, mediante un sistema de servicios sociales que atenderán sus problemas específicos de salud, vivienda, cultura y ocio (artículo 50 de la Constitución Española), exigiéndola incluso, responsabilidad subsidiaria por no controlar actos tan execrables como el que aquí denunciamos y que esperamos nunca más se vuelvan a repetir.

También hacer un llamamiento a aquellos familiares que “depositan” en estos centros a sus ancianos para quedar limpios de toda carga sin preocuparse de cómo son tratados, de si son felices o no, de cómo se encuentran, denunciando inmediatamente a esos centros privados que lo único que persiguen es ganar dinero, legítimo en cualquier empresa, pero no de la forma que lo hacen algunos tratándolos de cualquier manera, sin sensibilidad y no dando respuestas a sus necesidades más esenciales y básicas, incluso mucho más, por el dinero que algunas cobran que no solo dilapidan la pensión, sino los ahorros de toda una vida.

Mis colores, mi Cádiz

José Enrique Centén Martín. Historiador y ensayista.

La Naturaleza nos brinda tres plantas que coinciden en su crecimiento y en el mismo lapsus de tiempo siendo sus colores, el rojo de la amapola, el amarillo del trigo y la flor de la malva, esa espontaneidad de colores son la bandera de aquellos que murieron y de los que vivimos deseando una España justa en la forma de Estado. Lo definió magistralmente el escritor y político José de Espronceda1 cuando asociaba la igualdad con: “la emancipación de las clases productoras, hasta ahora miserables siervos de una aristocracia tan inútil como ilegítima. Ella sola es la fianza de la Libertad, así como de la Fraternidad y el símbolo de su fuerza”. Por esto: “el primer grito es el de Fraternidad para que el triunfo de la Libertad sea cierto”.

Detalle Monumento a las Cortes de Cádiz

Esos colores y mi Cádiz son ejemplos a seguir y llevar en el corazón, la ciudad dio la 1º Constitución “La Pepa” en 1812, y en su Artículo 2 decía: “La Nación española es libre e independiente, y no es ni puede ser patrimonio de ninguna familia ni persona.”

También fue un hito de tenacidad ante el asedio que sufrió desde febrero de 1810, y donde las tropas napoleónicas fueron derrotadas el 24 de agosto de 1812, sin entrar en la ciudad.

Los s. XIX y XX, fueron siglos convulsos donde el pueblo español soportó invasiones, guerras carlistas durante 67 años y dictaduras que causaron gran mortandad por represalias políticas, e inestabilidad que llegó hasta 1975 total 167 años, protagonizado principalmente por los dos mayores genocidas españoles, Fernando VII y Franco.

Espronceda nació en 1808 y hasta su fallecimiento en 1842 fue testigo y actor importante en este convulso país, como el:

– Pronunciamiento de Torrijos con Juan Van Halen en 1817 con la pretensión de restablecer la Constitución de 1812 a Fernando VII.

– Levantamiento de Rafael del Riego, el 1 de enero de 1820 en Cabezas de san Juan (Sevilla) consiguió que Fernando VII jurara “La Pepa” el 10 de marzo.  

– La invasión de los Cien Mil Hijos de san Luis en abril 1823, con la restauración absolutista de Fernando VII.Riego derrotado, detenido y arrastrado por la calle del Humilladero en un serón hacia el patíbulo de la plaza de la Cebada en Madrid, fue ahorcado y posteriormente decapitado.

– El asesinato de Mariana Pineda en mayo de 1831, por bordar la bandera Tricolor contra el absolutismo borbónico, con el lema “Libertad, Igualdad, Ley”.

– Regreso de Torrijos, exiliado desde 1823 en Inglaterra, en 1831, vía Gibraltar entró en Málaga blandiendo tres palabras “Patria, Libertad e Independencia”, nueve días después fue fusilado.

Por la República y sus colores muchos lucharon y fueron derrotados, pero la llama no se extinguió, llegará el triunfo definitivo2 y se hará realidad el pensamiento de Espronceda.

¿Cómo no vamos a tener esperanza los republicanos españoles?

1.- Espronceda, participó en las barricadas de París en julio de 1830 contra la entronización de Luis Felipe (último rey de Francia) y representante del liberalismo financiero, similar a la situación actual con los Neoliberales españoles. En 1834 las ideas republicanas de Espronceda comienzan a ser ampliamente conocidas en los círculos políticos y literarios de Madrid, consiguiendo una sólida reputación como escritor, así como por su pensamiento político y social a través de diversos artículos en periódicos o en el Ateneo, falleció el 23 de mayo en 1842, dejando su impronta de rebelión moral y la política, y una muy elevada creación artística como poeta representativo del Romanticismo español.

2.- Los escépticos, los monárquicos y los Neoliberales españoles pregonan continuamente que ya ha habido dos Repúblicas fracasadas en España, sin entrar en los motivos pongamos el ejemplo de Francia. 1ª República desde 1792 a 1804, abolida por el Imperio de Napoleón Bonaparte que gobernó hasta 1815. Entra Luis XVIII reina hasta 1824, sin hijos, a su muerte le sucedió su hermano Carlos X hasta 1830 (último Borbón), fue derrotado por la revolución de 1830 (cuadro de Eugène Delacroix), es entronado Luis Felipe I de Francia (participó Espronceda en su contra), de nuevo una Revolución en 1848 dió paso a la 2ª República hasta 1852, abolida por el 2º Imperio con Luis Napoleón, este fue derrotado en 1870 por los Prusianos. En 1875 fue aprobada en la Asamblea Nacional la 3ª República por un solo voto (353 a 352), duró hasta 1940 con la II Guerra Mundial y Francia en guerra e invadida. La IV República desde 1946 a 1958, fue la reedición de la III, y la V República desde 1958 hasta hoy. Cinco distintas pero una sola forma de Estado más justo.

República

Debate electoral

Ángela Zaptero. Ilustradora.

“Los que hacen imposible la revolución pacífica harán inevitable la revolución violenta”.
John F. Kennedy

Fuego

Donde hay cenizas hubo fuego.
Pero nadie habla si su humo era de neumáticos o de cartas de amor.

Un ángel en Marsella -1.940- 2ª parte

Un ángel en Marsella -1.940-

Montserrat Prieto. Escritora y Redactora letras PLAZABIERTA.COM

 

Varian Fry descendió con determinación la escalera monumental de la estación de San Carlos en Marsella. Llevaba consigo dinero, pasaportes, y cuidadosamente oculta entre el forro de su ropa la valiosa lista, elaborada por el Comité de Rescate de Emergencia. Volvía a Europa cinco años después de haber aterrizado en Berlín, donde había sido testigo de la xenofobia y la brutalidad que destilaba la doctrina nacionalsocialista, de ahí su preocupación por la suerte que pudieran correr las personas que debía rescatar. Tenía 32 años, no sabía por dónde empezar  y solamente disponía de tres meses para llevar a cabo tan precipitada y complicada misión.

Hitler en la Torre Eiffel

Era 14 de agosto de 1.940 cuando se instalaba en una de las habitaciones interiores del Hotel Splèndide. Lo primero que hizo fue dirigirse al consulado de su país para obtener información, allí se encontró a una muchedumbre agolpada en espera de conseguir un visado. Su viaje carecía del aval oficial del gobierno norteamericano y al no recibirle el Cónsul comprendió que su tarea entrañaría mayor dificultad de la prevista. A pesar de tal contrariedad no se desanimó. Para los exiliados que permanecían inquietos en las puertas de la ciudad los obstáculos a salvar eran innumerables. Las esperanzas de escapar en algún buque quedaban frustradas por la policía, controlaban los embarques con excesivo esmero. El compromiso adquirido por el Mariscal Petain con Hitler era precisamente impedir la fuga de refugiados. 

Varian se organizó de inmediato convirtiendo la habitación del hotel en su centro operativo. Escribió a las personas de la lista con dirección conocida. Consiguió localizar a Franz Hessel y Alma Malher ocultos bajo nombre falso en un hotel marsellés. Apenas habían transcurrido unos días desde su llegada y la prensa local divulgaba la noticia. Le Petit Provenzele hacía mención a “un ángel caído del cielo” que llegaba con los bolsillos repletos de pasaportes y dinero. Los extranjeros requerían una serie de documentos importantes, el visado del país de acogida, un salvoconducto para poder circular por el interior del territorio y una autorización de salida para cruzar la frontera. Y el Gobierno de Vichy no se mostraba dispuesto a expedirlos. Marsella se había convertido en un callejón sin salida para ellos. 

El Gobierno de Vichy fue un régimen político instaurado en Francia durante la II Guerra Mundial, el 1 de julio de 1940, y cuya duración se prolongó hasta agosto de 1944

Muchos refugiados que no figuraban en su lista acudieron a él solicitando su ayuda. Escuchaba conmovido sus desgarradoras historias. Estaban muy alterados, sin papeles, sin dinero, solos con sus vidas rotas. La única compañía que llevaban consigo, la mayoría de ellos, era una desvencijada maleta conteniendo retazos de sus recuerdos más vitales, entre la ropa desgastada se hallaban algunas inestimables fotografías, unas cartas familiares o en el mejor de los casos una joya heredada. Varian sabía que aquellos que estuviesen dispuestos a escapar debían dirigirse a Portugal, país neutral. Una vez en Lisboa podrían zarpar en algún barco rumbo a Gibraltar, Las Antillas, el Norte de África o Nueva York, pero había que llegar hasta allí. 

Desbordado por la inesperada situación se le ocurrió la idea de formar un equipo. Había conocido a un joven judío alemán perseguido por los nazis, llamado Albert Hermann, le entregó un pasaporte con un nuevo apellido y le contrató. Miriam Davenport era una norteamericana de familia burguesa que había estudiado Historia del Arte en París, se transformó en una diligente secretaria. Charles Foset, también norteamericano, alegre, aventurero y luchador, fue el hombre comodín, hacía de todo. Eran idealistas, creían en la libertad y en los derechos humanos. 

Crearon un itinerario por el que salir clandestinamente y llegar a Lisboa a través de España. Aprovecharon las semanas posteriores al Armisticio, cuando predominaba la confusión y los controles eran escasos, para que muchos de los protegidos de Varian escapasen provistos de un visado de tránsito español, atravesando a pie los Pirineos. Era un camino largo, agotador, pero no tenían otra opción. A Franz Hessel y Alma Malher les retuvieron en la frontera, finalmente los aduaneros les permitieron continuar el viaje. Las últimas partituras inéditas de su fallecido esposo, el compositor Gustav Malher, viajaban dentro de su equipaje, así fue como consiguió salvarlas. 

La red de evasión trazada por el equipo funcionaba, el rumor se extendió y la larga cola de gente esperando en el hotel se acrecentó. Las quejas del establecimiento no tardaron en llegar, la policía se personó y detuvo a todo el mundo. Varian mintió sin vacilar, explicó que estaba haciendo una investigación sobre las necesidades básicas de los refugiados para auxiliar a los más vulnerables. La Prefectura le advirtió, debía atenerse a la legalidad. El Cónsul americano le lanzó otro aviso, las relaciones con Berlín y Vichy eran buenas y su misión no debía alterar el equilibrio diplomático. 

Ideó una nueva forma de encubrir sus actividades creando un centro norteamericano de socorro, oficialmente aportaban una ayuda económica a los exiliados pero en realidad el equipo continuaba con su programa de repatriación. En aquellos días, concretamente el 26 de septiembre de 1.940, un trágico suceso les marcó profundamente. El filósofo judío Walter Benjamin, al que habían ayudado a escapar, fue descubierto por la policía española en un control, le amenazaron con devolverlo a la frontera francesa. Estaba exhausto a causa del calvario que había soportado y llevado por el pánico a caer en las garras de la Gestapo ingirió una dosis letal de morfina en la habitación del hotel. 

Petain, en un mensaje de radio dirigido a la ciudadanía justificó la colaboración con Hitler diciendo que era para mantener la unidad del país. El Gobierno de Vichy activó, en octubre de 1.940, unas leyes que afectaban al status de los judíos, se les prohibió participar en la prensa, el cine y la función pública. Las redadas masivas en los barrios parisinos se incrementaron. En los Campos Elíseos los guardias rodeaban los cafés controlando e interrogando a hombres y mujeres, exigiéndoles la documentación. Detenían e internaban en campos especiales a los extranjeros de raza judía, infligiéndoles un tormento infrahumano. Dormían sobre la húmeda arena, la carne de rata se convirtió en un manjar, la carencia de agua potable y la dejadez de los carceleros franceses en higiene provocó que las fiebres tifoideas causasen estragos, y la disentería se volviese endémica. 

El equipo trabajaba intensamente y se reunía al atardecer para tomar decisiones. Se enteraron que los nazis estaban registrando los campos de la zona sur en busca de los refugiados que debían ser deportados a Alemania. Goebbels les llamaba “cadáveres en período de espera”. Varian resultó ser la única esperanza de muchos intelectuales. De nuevo se veía impelido a tomar una vital e incuestionable decisión añadiendo nombres a una lista que no dejaba de crecer. El Comité en Nueva York no compartía los cambios pero él lo ignoró. Mientras tanto no podía conciliar el sueño, tenía pesadillas y se preguntaba cómo evitar que la Gestapo deportase a las personas de su lista internadas en los campos. De pronto surgió una ayuda providencial del vicecónsul Hiram Bingham Jr., que le ofreció su colaboración, desobedeciendo las órdenes de sus superiores.

Fin de la segunda parte 

 

 

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