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Historias escritas por franciscobreijomarquez
Francisco R. Breijo-Márquez. Doctor en Medicina. Full Professorship of Clinical and Experimental Cardiology at East Boston Hospital, Boston. Massachusetts. (On voluntary leave, currently) Redactor de Plazabierta.com.

Por si cuela el veintiocho de los corrientes

Francisco R. Breijo-Márquez. Doctor en Medicina. 

Pocas cosas tengo claras. Pocas. 

Pero una de las que se salvan de la negrura es la seguridad impepinable de que el Murphy ese -o como quiera que se llame el muy   bellaco – la tiene tomada conmigo. Y no me abandona cual desodorante televisero en sobaco ajeno.  Eso si que lo tengo claro-cristalino. 

Ayer. Sin ir más lejos. Sobre las 14.05 pm. Suena mi timbre atronadoramente insistente. No suelo atender al mismo , salvo que la estridencia sonora afecte tanto a mis delicadas membranas timpánicas que me levante totalmente predispuesto a enfrentarme en singular combate al acosador de mis más íntimas fronteras. 

En este caso, sin fisgar por la mirilla, no era un acosador, era una acosadora vestida de punta en blanco con ‘fular’ rosa estampado de mariposillas malvas muy acorde con su falda a media pierna de tonos amelocotonados exhalando un perfume tipo pachuli con dejes de aromas orientales más intensos que inundaron todo el piso y todavía perdura; acompañada de un individuo vestido de no sé qué. 

Amablemente le digo a la fustigadora impertinente que qué puedo hacer por ella, en nombre de mi natural amor al prójimo y mi desprendimiento habitual hacia mis semejantes menos allegados, al tiempo que le reprocho muy cortésmente que eso no eran formas – ni siquiera maneras – de asustar al personal humano con tanto timbrazo impertinente y machacante (el día menos pensado he de ir al mediamark ese a comprar un timbre con tonos de “claro de luna” beetoveniano, sin dilación)

Se me presenta como una funcionaria del ayuntamiento, o del juzgado…(o de los dos al tiempo, que no me acuerdo bien), para darme la buena y envidiable nueva  de que he sido elegido por no sé quién para ser presidente de mesa electoral el día veintiocho de los corrientes así como que mi presencia en tales menesteres es totalmente inexcusable. Tras solicitarle su identificación preceptiva – que por cierto casi nunca hacen – le comento amistosamente que eso ya lo sé, que no hacia falta que se molestase en describírmelo, por Dios, que qué menos, que para eso estamos, para ayudarnos los unos a los otros sin ánimo alguno de endiñarle una puñalada trapera por la espalda en cuanto se diese la vuelta  ni nada parecido. 

Aprovecho para preguntarle que si había visto al portero del inmueble, que de vez en cuando – mucho – se escaquea y se marcha a tomar muchos potes al bar de la esquina y a estar de perpetua cháchara con los parroquianos que haya por ahí. 

Con su campechana simpatía – era más agria y dominanta que un funcionario beocio recién aprobada la oposición por enchufe, la verdad – me contesta que ella no ha visto a nadie, ni ganas. Que firmara en un papelajo la comunicación que me endiñaba y que considerara un honor el haber sido elegido presidente de una mesa electoral. Por más que le insistí en que tenía un cuadro crónico de diarrea intestinal con repercusiones mentales, contestó que era inexcusable. ¡Inexcusable! 

A mi me lo iba a decir tan bella mocita remilgada. ¡A mi! Que estoy de honores presidenciales electorales hasta el corvejón y más allá.   

El Murphyese de los colindrones más mugrientos no se aleja de mi ni por despiste pasajero. Dale que dale…¡tres veces había tenido ya tal honor inexcusable! Y tres veces acabé para el arrastre hasta las tres de la madrugada pasadas en un juzgado con las actas de los resultados de las votaciones. 

¡A mi me lo iba a a decir tan infecto personaje!

Y eso que esta vez tenía bastante convencido mi voto. 

Como no hago otra cosa que endilgarme todas las palabras, frases y promesas – los hechos no, …¿para qué? – de todos y cada uno de los candidatos de los distintos partidos a competición, y todos -absolutamente todos y todas- me parecen a cuál mejor (primorosos, educados, seductores, altruistas y sus etcéteras…¡que es imposible dilucidar cuál va a ser más beneficioso para nuestras más ínfimas necesidades! A cuál mejor…imposible decidirse por uno solo), pues mi decisión era votarlos a todos, tomando todas y cada una de la papeletas de todos y cada uno de los partidos y meterlas en un mismo sobre, aunque abultase y costase introducirlo por la hendidura de la urna. 

Igual ahora lo hago así ya que he sido premiado con el honor de ser presidente de mesa electoral y para eso mando yo entre vocales, apoderados, gulusmeros y toda esa panda que suele acompañar la honorable mesa electoral. ¿O no?

 Yo lo haré y si cuela…cuela.

Tengo entendido que solo tienes el honor de presidir una mesa electoral si sabes leer, escribir y las cuatro reglas. Pizca más o menos. 

Y que es dificilísimo escaquearte por más que aduzcas enfermedad o deficiencia.

Pero ésta vez voy a intentar que no me pillen en renuncio alguno. Aduciré que me está aflorando la enfermedad de “Von Schnitzler– Rosenzwig” consistente en fases hiperagudas de desorientación y daltonismo con unas dosis de hipermetropía y movimientos involuntarios (o muy voluntarios) de las extremidades distales con tendencia a meter los dedos de las manos en los ojos de los concurrentes. 

Es una enfermedad rara y benigna, con tendencia a la resolución espontanea. Pero que cuando da…da, como cualquier niño de cinco años ya sabe comprender.

Por si cuela. Que tantos honores me desbordan y sonrojan mi natural modestia.

Y si cuela, le coloco en los morros a la deliciosa funcionaria la decisión. Al muchacho acompañante no le digo nada, que el estuvo calladíto y sin molestar.

¡Por si cuela!

P.S.-Mecaguen en el Murphyese o cómo se llame… y en toda su calaña. 

¿A que no me libro de tan excelso honor?

cuela el veintiocho de los corrientes

Enfermedad de SUDECK

En varias ocasiones, uno de mis editores y yo mismo, hemos tratado el tema de estrenar una nueva sección dedicada a la Salud en el sentido más amplio y más riguroso posible. Es una tarea harto dificultosa para exponer en un diario no especializado en la materia.

Al menos para este escribiente, que ya ha tenido experiencia en otros medios de comunicación general; tanto radiofónicos como televisivos; tanto en castellano como en american-english. 

Si. Demasiado difícil si se pretende llegar a que la audiencia lega en tales menesteres llegue a comprender- siquiera someramente – de qué va la cosa.

Por una parte (y dada la complejidad de la terminología médica en general) se puede caer en tecnicismos que no entendería ni el más pintado, con la obvia consecuencia de que el oyente-leyente no se entere ni papa de lo que se está diciendo, y el consiguiente fracaso a la hora de transmitir aquello que se pretende. Por otra parte, la vanalización de la terminología empleada, puede llegar a hacer pensar que el conferenciante- escritor, sea uno de los paletos que tanto abundan por esos mundos de Dios.

¡Vaya que es espinoso! Se lo asegura el firmante.

    Pero, en fin, como algo escribí ya sobre la Fibromialgia, escribiré sobre otra de las enfermedades – si, enfermedades – menos conocidas y mas desagradecidas (hasta ahora, que la cosa parece prometer) a los tratamientos actuales: “la enfermedad de Sudeck” o , como un servidor la llama, la «“enfermedad de los mil nombres”». 

Una de las enfermedades que más casos de suicidio provocan (en la experiencia del firmante, junto a la “neuralgia del trigémino incontrolable” y la “neuropatía post-herpética severa).

Porque difícil de tratar lo es, cierto, pero no va a quedar por nombres y denominaciones: si no mil, de siete no bajo. 

    Me ha inclinado a escribir sobre ella una persona que la sufre y que, durante un tiempo (benditos amores fugaces y siempre eternos), fue de mi importancia cabal. 

De seguro que, al menos una persona de las que tenga a bien leer este pequeño escrito sabe de lo que escribo por padecerla. Espero que también me comprenda y entienda la dificultad anteriormente mencionada en describirla. Por su complejidad y porque no tengo muchas palabras, que digamos.

    La cosa (Sudeck) empieza porque, poco a poco y de tapadillo, se va alterando una parte del sistema nervioso que – paradoja – se llama “simpático”, que de simpático tiene lo que «carrastaca en audiencia». 

En cuestiones de epidemiología y tal, de lo que se conoce hasta hoy con diagnósticos ciertos y confirmados, se da más en mujeres, entre los cuarenta y sesenta años, suele iniciarse tras un traumatismo previo, sobre todo caídas con fracturas óseas o ligamentosas. Y en extremidades, bien superiores (brazos, antebrazos, muñecas y dedos), bien inferiores (muslos, piernas, pies y dedos). Aunque puede ocurrir en cualquier edad, en cualquier sexo y en cualquier lugar, seamos serios.

    La cosa (Sudeck) no tendría mayor importancia si la consolidación de tales traumatismos conllevase a una ausencia de sintomatología presente en tales casos. Sobre todo el dolor, que es el dirigente fundamental. 

Pero ¡ah amigos!, la cosa cambia cuando , a pesar de toda consolidación, el dolor persiste, cada vez más insoportable e inagotable – los cambios en temperatura, sequedad, y después, frialdad y humedad de la piel, son ‘pecata minuta’ en los sufrientes: ¡que se me quite el dolor y luego…ya se verá!  Poco más o menos deben pensar.

El dolor es difuso, imposible de localizar en un determinado punto. Intenso e incapacitante hasta el frenesí. Diurno, nocturno y a toda hora de reloj. ¡Insufriblemente interminable!

En ocasiones – muy pocas, la verdad – sin comerlo ni beberlo…pumm…desaparece de la noche a la mañana sin saber el cómo ni el porqué. 

Suele ser un dolor como palpitante, ardiente e inacabable en sitio enrojecido, caliente e hinchado (suele producir el llamado «síndrome comparticional o compartimental»). Meses después del inicio, la piel se motea,se abrillanta y se hace fría. Pero el dolor persiste inintermitentemente…el muy bribón.

Conforme va pasando el tiempo y la enfermedad persiste, los músculos adyacentes se atrofian y se contracturan (de ahí la importancia de la fisioterapia temprana. Yo conocí a un mozalbete fisioterapeuta que, según él, había tratado cientos de Sudeck…¡me reservo la opinión,aunque es nítida! Máxime cuando la incidencia de tan maldita enfermedad es nimia (1: 100.000, pizca más o menos). Pero, oye, cada uno presume de lo que quiere aunque carezca de lo que dice tener.

    El tratamiento actual y común es muy poco agradecido, francamente. 

* Fisioterapia en periodos activos y de descanso (ambos son imprescindibles).

* Bloqueadores alfa y antagonistas del calcio. Guanetidina y Calcitonina. Cientos de antiinflamatorios – esteroideos y no esteroideos- . O sea y para mejor compresión: derivados de cortisona y de Ibuprofeno, por poner los más conocidos.

* Antidepresivos a tutiplen. 

* TENS, magnetoterapia, laserterapia …y otros tantos.

* Y muchos más, de carácter totalmente empírico y sin base fisiopatológica alguna. ¡Mogollón…vaya!

    Al igual que escribí en el articulo acerca de la Fibromialgia, las esperanzas de los sufridores de tan execrable enfermedad deben permanecer intactas e «in crescendo», a ser posible:

Una panda de magníficos y sabios atorrantes,- amigos míos todos, de investigaciones y farras -, y referentes en el campo de la neurología, algología, y sus demases, todos juntos y en bendita compaña, están en la “Fase II” de investigación con una serie de terapéuticas extremadamente prometedoras. Tanto así que, a pesar de estar en tal Fase, se están consiguiendo en pacientes voluntarios sometidos a las mismas, éxitos de más del 85 % de remisión total del puñetero Sudecken un periodo superior a los tres años sin síntomas tras la exposición a tales terapéuticas. 

Lo que no es moco de pavo ni por asomo. ¿No les parece?

    Pueden preguntarse por qué no las explico aquí. Con toda la razón quizá. Pero no puedo hacerlo todavía – queda poco para poder hacerlo-; Primero porque está, como he dicho, en Fase II.  Y sería muy atrevido adelantarse a los acontecimientos. Segundo porque mis amigotes que están en la faena, me despellejarían vivo o muerto…y también con razón. Y tercero porque, algo – muy poco – comenté a la persona anteriormente mencionada, bajo palabra de honor de no decir ni mu, no tuvo otra mejor que comentárselo a su médico de confianza. 

¡Oh traición imperdonable! ¡Habráse visto!

Y claro ¡…hasta ahí podíamos llegar! (lamento sinceramente si aún le persisten sus síntomas, de todo corazón).

    Pero ¿esperanza a corto plazo? ¡Vaya que sí!

P.S.– ¿Lo ves estimado editor cómo es difícil escribir sobre estos temas? Guardarme estas posibilidades de resolución como si de un secreto benedictino se tratara me resulta altamente frustrante. Pero no me queda otra.

Acerca de la naturopatía y sus congéneres

Josep Pàimes

Partiendo de la base de que es un término que significa, etimológicamente, todo lo contrario a lo que pretende, empezamos bien. La primera en la frente. Para que nos quite Dios de los malos pensamientos y acciones subsiguientes. Si se viniese a llamar algo así como “Naturoterápia” pues, aún tendría un pase.

Pero ¿Naturopatía? Significaría enfermar (pathos) por la naturaleza (natura). O sea, otro disparate .

Y no es un servidor, precisamente,  un acérrimo defensor a ultranza de la ciencia pura, dura e incontestable. Ni de lejos, oiga. Que siempre he dicho que, si una persona “se cura” de una neumonitis- por poner un ejemplo- poniendo en la cabecera de su cama una cebolla (lo he oído, eh) durante las noches, y los resultados de tal curación son evidentes mediante pruebas médicas al uso…¡pues bendita cebolla!

Aunque , si bien no simpatizo con los acérrimos científicos alópatas…imaginen con los fanáticos intransigentes “naturópatas”.

Ni punto de comparación. Y tenemos para dar y regalar a los dos bandos.

A los dos bandos, como lo escribo. Mas no hay color en mis preferencias. Como es natural , que no es color naturopático.

Últimamente estoy oyendo y leyendo acerca de una de las ramas que incluyen en la Naturopatía y que se viene a llamar “Homeopatía”.

Es decir, el tratamiento por lo igual o semejante. Todo lo contrario que la “Alopatía”.

También he oído – y hasta visto en una conferencia vestido de sabiduría incontestable- a un tal Josep Pàmies que el tío es capaz de curar el autismo y otros estropicios tipo cáncer, ELA (y otras calamidades) prácticamente incurables por la medicina occidental (Alopatía) en un ‘abrir y cerrar de ojos’.¡Benito y su purga, vamos!

Las Instituciones responsables de tales desmanes han tomado cartas muy serias en el asunto. O eso creo porque eso dicen.

Claro que, que un servidor sepa, están tomando cartas en tales asuntos durante más de sesenta años. O mucho más. La carta debe ser, además de muy seria, muy larga. Por lo visto. Puesto que los resultados a tales estulticias brillan por su total carencia.

El tipo ese – Josep Pàmies– y sus congéneres bien tranquilos que están y buenos cuartos que siguen cosechando. Un poco de lejía disuelta en agua – no es preciso que sea agua del Carmen siquiera- unas hojas de hinojo (u otras hojas campestres) salpimentado y rebozado con jugo de berenjenas más o menos frescas y…todo curado, sin necesidad de cebolla. Absolutamente todo curado y sin secuelas que puedan dar lugar a reclamaciones desagradables. ¡Ahí es ná y ahí me las den todas!

«El tipo ese – Josep Pàmies– y sus congéneres bien tranquilos que están y buenos cuartos que siguen cosechando. Un poco de lejía disuelta en agua – no es preciso que sea agua del Carmen»

 

Otro punto en el que, sin conocer en demasía francamente, se ha puesto el grito en el octavo cielo y, posiblemente, con razón es la Homeopatía.

Un servidor conocía muy someramente ese tipo de terapia. Tratar las enfermedades con el mismo (o semejante) componente que las produce pero en dosis infinitesimales. A modo de ejemplo, una picadura de avispa se trata con dosis infinitesimales de ‘apis mellifica’,que también sirve para orzuelosconjuntivitispicaduras de insectosen general, alergiasdolorgeneral, otitisfiebre de henoreumatismoquemaduras, mal de amores y otros demases.

La cosa no invita mucho a creer en tales remedios curalotodo. Francamente.

Lo conocía un servidor muy someramente eso de la homeopatía. Pero algo le sonaba. Ahora más, claro…me he tenido que empapar para escribir esta minucia.

Están los “oficiales” y los “arúspices contemporáneos” que echan chispas en pendencia permanente defendiendo sus métodos de curación total y absoluta.

Pero ‘la casa sigue sin barrer y hasta el techo de cochambre’debido -sin duda- a que las instituciones responsables todavía no han terminado de leer la carta anteriormente citada.

Un servidor de todos ustedes pertenece a los “oficiales”. Gracias a Dios, pero sin fanatismos. Repito lo de la cebolla, la neumonitis y el placebo. Placebo – para todo aquel lector, lectora, señora o señorita que no conozca el término o para que se usa- es todo aquel producto que, sin tener actividad alguna, puede producir curación o mejoría. Es algo que se utiliza constantemente en ensayos clínicos bien elaborados, para saber la eficacia de un determinado fármaco frente al que no hace nada de nada (Placebo, repito).

Sin embargo, algo he de decir a todos aquellos “oficiales”, que crucifican la técnica homeopática en absolutamente todas sus cataduras, que las vacunas y los anticonceptivos, por poner otro ejemplo conocido, no dejan de ser , de alguna manera, técnicas homeopáticas. Como lo estoy escribiendo.

La vacunas suelen utilizar – tampoco es cuestión de profundizar aquí sobre ello, que me cuesta mucho espacio- elementos productores de una determinada enfermedad en forma ‘muerta’ o atenuada a fin de que el organismo produzca sus defensas (anticuerpos) contra ellas y venzan. Los anticonceptivos al uso, utilizan hormonas femeninas en dosis bajas para que el hipotálamo, la hipófisis (no entremos en esas cosas, por ahora), y ovarios inhiban la producción natural de sus hormonas y…no hay preñez que ocurra (salvo que se tome algún tipo de antibióticos: hijos de betalactámicos hay a tutiplén).

O sea, pura homeopatía. Lo queramos o no. Tratamiento con lo igual o semejante.

Lo verdaderamente perverso de este tipo de chamanes de pacotilla, es que inducen al abandono total de las terapias convencionales y adecuadas.

Y así pasa lo que pasa. Que no hay cebolla que lo remedie.

Respecto a las vacunas, añadir que los insensatos y botarates “pro anti-vacunas” son, precisamente de la corriente naturópata- homeopática (que he tanteado a unos cuantos, conste).

 

«Lo verdaderamente perverso de este tipo de chamanes de pacotilla, es que inducen al abandono total de las terapias convencionales y adecuadas.»


Demostrando, como es evidente, el grado de ignorancia, ineptitud, torpeza e incultura de las que derrochan a grandes espuertas.

Y el tema y sus soluciones pendientes del asunto de la carta o la carta del asunto. Que para el caso, da igual.

P.S.- Las frases solemnes y prometedoras de falacias ampliamente repetidas en todo discurso que se precie, son la manera más fácil de comprender que quien las soflama no deja de ser un inútil imperecedero. ¡Estamos petados de ellos (y ellas)!

Soneto a mamá

 

 

Debe hacer un montón de tiempo que alguien, ( a quien conozco mucho…o tal vez nada), escribió ,- en una destartalada habitación de la sexta planta en un extinto colegio mayor universitario-, una especie de poema de catorce versos en rima consonante pensando en su madre y en los trastos y sermones que, día tras día y sin tregua, le remachaba reiterativamente:

“¿Es que no piensas venir? Mira que no estas en un convento de clausura y, algún fin de semana, bien estaría dejarte ver por estos andurriales. ¡Vamos, digo yo!”.

Y así era.

A ser posible, volver cuando fuera extremadamente imprescindible: Semana Santa, Navidades y verano. O sea, vacaciones y chimpún. Pizca más o menos. Debió ser así. Pizca más o menos…

Quiero recordar que era así

¡Ummm.!.. pizca más o menos (otra vez):

< “ No es que no vuelva porque me he olvidado

de tu olor a tomillo y a cocina…

de lejos, dicen que se ve más claro,

que no es igual quien anda y quien camina.

Supe que el amor tienen ojos verdes;

que cuatro palos tiene la baraja;

que nunca vuelve aquello que se pierde

y…la marea sube, y luego…baja.

Supe que lo sencillo no es lo necio,

y que no hay que confundir valor y precio.

Y que un manjar puede ser…cualquier bocado

si el horizonte es luz ¿y el rumbo? …un beso.

No es que no vuelva porque me he olvidado.

Es…que perdí el camino de regreso

¡Mamá! “ >

(Pondré al final de los presentes el enlace del poema de una de las canciones más bellas y sentidas que uno tipejo cual el firmante, pudo, `puede y podrá oír y…escuchar)

Eso, más o menos, escribió este amigo al que cada día creo conocer menos y alejarse más.

Hoy, querida mamá,…hoy me toca decirte a ti tus mismas palabras; tus mismos regaños:

“¿Es que no piensas venir? Mira que no estas en un convento de clausura y, algún fin de semana, bien estaría dejarte ver por estos andurriales. ¡Vamos, digo yo!”.

 

Para ti siempre, mi amada Mamá.

Allá dondequiera que hayas ido; sin dejar señas ni direcciones.

Donde quiera que hayas decidido tu viaje, sin maletas, sin abalorios ni coloretes, sin contemplaciones, ni adioses eternos ni chascarrillos que mentar.

¡Como debe ser!

¡Valiente y firme hasta la envidia!

 

Querida Mamá…

(El enlace prometido: https://www.youtube.com/watch?v=tgHtlIMXf5I)

Todo el equipo de plazabierta quiere transmitir a nuestro muy querido amigo y articulista de este medio, el Dr. D. Francisco R. Breijo-Marquez y a toda su familia nuestro más sincero pésame por tan lamentable pérdida… Un fuerte abrazo amigo.

Compostela eterna

Santiago De Compostela
Quizá porque la última vez que me acogió era más joven; y bien sabido es que, cuanto más joven… mayores se te hacen las cosas que amas. Compostela la vi más pequeña.
Pero siempre,eterna.

Empedernido amante de ‘piedras’, nada tiene que envidiar este País a otros considerados – por vaya usted a saber – cómo más bellos y con más abolengo. ¡Nanay!

Compostela, junto a Toledo y Granada han sido – y así seguirán siendo- las ciudades españolas que me resultan siempre hechiceras, mágicas…seductoras.

Y he vuelto a almizclarme de medievo gallego hasta empapar el más diminuto de mis sentidos. Poco tiempo…suficiente.

Compostelaes piedra. Todo es piedra. Piedras mudas que no paran de hablarme.

En cada paso que dé por sus empizarradas calles, mojadas eternamente por esa imperceptible lluvia que cala hasta la médula, siempre seré aquél caballero vestido de morrión, gorguera y con espada envainada, sin ánimo de extraer; o pobre plebeyo, hambriento y pordiosero, del siniestro Fonseca.

Pero me transportarán ineludiblemente a aquellos tiempos. Siempre seré eterno peregrino sin camino al que rendir.

Tal vez porque fue el camino primero que tomé antes de estremecerme al ver- a la vuelta de la esquina- las dos infinitas agujas pendientes (y alertas siempre) de saltar hasta los cielos, siempre que vuelvo a Compostela le digo al taxista que me deje en la Iglesia de San Francisco. Desde allí tomo, andando, la rúa homónima, me embeleso con la arquitectura de la que pudo ser mi facultad y, en la esquina del arco (acústica perfecta), me topo sin previo aviso con las dos torres, casi iguales, de la parte frontal de la actual Catedral, permanentemente en obras. Apuntando a la gloria (en su Pórtico no fue posible volver a sublimarse…¡obras!)

Más atrás se adivina la torre del Reloj, dando esas campanadas que ya no oirán los estudiantes que, habiendo terminado sus carreras universitarias, partirán a sus orígenes. Como dice – y aún se escucha- la célebre balada tunesca.

El Obradoiro se me brinda en todo su esplendor. Peregrinos con bastón y sin vieira (¡qué pena) lo pueblan intermitentemente y en distintos colores, diferentes al marrón preceptivo. Párome en cada detalle de los tres monumentos circundantes, Reyes Católicos incluido. Sigo hacia el Palacio de Xelmirez. Vuelvo a fascinarme y me bifurco.

Decido –una vez más- seguir la rúa de mi izquierda, rodeando el edificio catedralicio. Llego a Praza PrateriasQuintana. Persiste mi embeleso inagotable. Sus cuatro caballos en medio, una mujer con estrella. Las escalerasestudiantiles al fondo. La Porta do Perdón a lado izquierdo. Casa do Cabido inexcusable.  Rodeo la catedral y vuelvo al punto de partida.

«El Obradoiro se me brinda en todo su esplendor. Peregrinos con bastón y sin vieira (¡qué pena) lo pueblan intermitentemente y en distintos colores, diferentes al marrón preceptivo


Escojo esta vez la otra rama de la bifurcación: Rúa do Franco (desconozco si es en honor y gloria del dictador), guirilandia donde las haya. Directa, con múltiples callejuelas a patear, hasta Parque de la Alameda. ¡Lindo, lindo!.

Paro en el Café Casino. Los cielos siguen derramándose, pero opto por la terraza. Me pide el cuerpo un buen café y me lo sirven tal. Lo saboreo hasta la última gota. Sin bastón, ni vieira (solo con gorra e impermeable) reemprendo el camino.

Me pierdo por las callejuelas adyacentes a la de rúado Franco. Y la maravilla me sigue embargando. ¡Qué de cosas no conocía, descubrí u olvidé!

Me hago un ‘piscolabis’ en «O 46» (es una taberna de ‘viejos’ donde todavía sirven el Riveiro en taza y te ponen tapas de buen pulpo ‘a feira’). Me despejo en el parque de la Alameda y.…vuelta a empezar. O a retornar.

La lluvia fina me sigue acompañando. No es ni calabobos ni sirimiri… es compostelana.

Reyes Católicos para abajo, rúado Hortas, desciendo cuidadosamente por aquello de los resbalones, llego a rúa Pomba y a mi hotel: «Pazos Alba» (le puse cinco estrellas en uno de tres a los ‘pesaos’ del google maps –o cómo quiera el patrón que se diga- que solo hacían que preguntarme).

Rendido de kilómetros y belleza, me tumbo y amanezco sin rechistar a tomar un café ‘americano’. ¡A matizar! Y… Volver a empezar. Por si el más basto de los detalles me pasó por alto.

Misa de doce en la Catedral. Botafumeiro en pleno rendimiento (diminuto…diminuto). Incienso hasta la desesperación. Gregorianosllenanmis oídos. Abrazo al santo patrón. Visita a una especie de urna plateada y grande que dicen que es donde reposan los restos del insigne apóstol.  Y poco más…y hasta la próxima.

Todo esto está escrito en primera persona del presente de indicativo. No es cierto. Nada hubiese sido igual sin que estuviera a mi vera la mejor compañera de viaje que jamás tuve ni tendré: mi hija María Dolores Breijo. A quien tanto amo y que, sin ella, solo hubiese sido un viaje de puro retorno.

¡Gracias por tan lindo viaje hija mía! Sin tu compaña no hubiese sido ni la media de la mitad.

¡Sólo nos queda Jerusalén! Aunque las gaitas no nos acompañen.

¡Romay Compostela ya están cumplidas!

P.S.- Por unos días, solo por un pequeño rato, me olvidé de temas tan insoslayables como un gobierno nuevo y sin rumbo conocido. Plagado de personal capaz que no sabemos si apañará tanto asunto de acuciante arreglo. Ni de tener que deliberar que las «victorias, fueren las que fueren, siempre se consiguen en retaguardia».

¡ Lashanah Habaah Bi Yerushalayim, amada hija y camarada: falando galego!

El patrón electrocardiográfico Breijo: Palpitaciones que te despiertan por la noche, sudoración nocturna, bajos niveles de litemia….

PATRON BREIJO

 

El recurrente refranero español al afirmar que «nadie es profeta en su tierra», unido a que los talentos en este país no se valoran lo suficiente, es el caso de nuestro colaborador habitual el Doctor en Cardiología D Francisco Ramón Breijo-Márquez, considerado por los compañeros a nivel mundial como un «Top Ten» de los mejores cardiólogos del mundo.

En este caso el Dr. Breijo-Márquez, no nos sorprende con su talento literario y su perspicaz forma de percibir el mundo que nos rodea, sino con un profundo estudio sobre su especialidad médica acerca de la disminución de la sístole eléctrica cardíaca que, pone encima de la mesa síntomas comunes de aquellos que sufren el llamado Padrón electrocardiográfico Breijo:  Palpitaciones que te despiertan por la noche, profunda sudoración nocturna y sentimientos de mareo mal interpretados,  sensación de dolor torácico inespecífico… Estudio al que pueden acceder nuestros lectores interesados en el tema haciendo clic aquí.

La presencia de un patrón electrocardiográfico de Breijo hace que el corazón sea mucho más vulnerable a las arritmias graves e incluso a la muerte súbita cardíaca.  Estudio, del que nos interesa resaltar las siguientes conclusiones efectuadas por el citado especialista:

«Cualquier paciente que acude a nuestro hospital con síntomas de palpitaciones nocturnas (lo que provoca que se despierte del sueño normal), si están acompañados de sudoración profusa, náuseas o vómitos, molestias torácicas atípicas y síntomas considerados como leves o psicosomáticas, si son repetitivas, deben evaluarse en profundidad, sin dejar ningún elemento de diagnóstico ignorado. Cualquier paciente con tales características debe tener un examen completo de sus antecedentes. En especial centrado en la existencia de síncopes o pérdida de la conciencia, como si el paciente hubiera sufrido convulsiones en la infancia, tratado con antiepilépticos y sin foco electroencefalográfico epileptogénico que pueda justificarlo.

Es imprescindible realizar un estudio electrocardiográfico.Evaluar todos y cada uno de sus parámetros. Se hace énfasis especial en la longitud de las ondas, los intervalos y los segmentos.

La presencia de un patrón electrocardiográfico de Breijo hace que el corazón sea mucho más vulnerable a las arritmias graves e incluso a la muerte súbita cardíaca.

Siempre que se encuentre en un electrocardiograma con un corto intervalo PR y QTc, se debe estar muy alerta y ser cuidadosos con el paciente.

Los niveles de litio en sangre deben evaluarse de manera obligatoria, ya que todos los pacientes con Patrón Breijo tienen niveles bajos o muy bajos.»

Dalsyflor Virginem

Virginem Dalsyflor Virginem

 

Estoy muy enfadado conmigo mismo tras este acontecimiento farmacológico de nueva generación – o de generación espontanea- que ha salido a los mercados de una población castellano-manchega que se llama -según he podido recabar- Moral de Calatrava;en Ciudad Real.

Uno que presume de estar al loro de todos los acontecimientos y novedades terapéuticas que afloran a los mercados farmacéuticos tras las duros y cotejados parabienes de la Federación de Drogas y Alimentos (FDA, en sus siglas) o, en su defecto, la ‘Agencia Europea del Medicamento’, no disponía de dato alguno acerca de la existencia de tan milagroso fármaco. Si bien, a mi humilde saber y entender, las tales agencias y federaciones están siendo día a día más flojitas, más permisivas (siempre y cuando las papeletas con el perfil de Grover Clevelandcorran a raudales por sus dependencias,) mi desconocimiento era absoluto. Y me molesta. Me molesta mogollón.

Por lo que pone en el prospecto (en este caso, en la propia caja envoltoria) sería muy conveniente dejarlo en alcance total de los niños, de cualquier edad, sexo o condiciones externas (también internas).

He intentado -no en exceso, la verdad- ponerme en contacto con las autoridades sanitarias expertas en dichos menesteres, a fin de valorar la composición cualitativa y cuantitativa, las indicaciones, posología, efectos adversos, efectos indeseados, efectos secundarios, interacciones, farmacocinética, farmacodinamia, organos y sistemas de absorcion, metabolismo y excrección, gradiente de intoxicación y sus demás y preceptivos etcéteras, sin resultado alguno hasta el momento.

He indagado en los mejores buscadores médico-científicos que normalmente utilizo para estos menesteres; desde Scopus hasta Medline, pasando por PubMed. En castellano, en inglés y en argot de la baja Eslavia. Y ni flores a María.

‘ Res de res’ que diría elPuigdemont ese que ya no lo aguanto ni en fotografía de primera comunión.

«Dalsyflor Virginem» que se llama. Con un par.

Lo de “Dalsy” me suena. Creo que es una marca comercial para ibuprofeno, que quita todos los males en los infantes, por lo visto. Fuere un roto, un descosido o una manera bastante imprudente con que algunos padres (y madres) le endiñan al infante cuando anda uno poco follonero y gritón -síntomas impepinables de que el niño (y también la niña) debe tener o fiebre o dolor de encias porque le están saliendo los dientes. O ambas al la vez, que es mejor y más efectivo.

Edad partido por cuatro – o eso quiro recordar – y ya tienen la dosis exacta a endilgar al muchacho (y muchacha). Si, eso de Dalsy me suena. Pero ¿lo de «Dalsyflor Virginem»? ni la más arcaica idea.      Claro que puede ser porque el ‘marqueting’ manchego es especial y muy, muy elitista. De otra forma, no se entiende. Y para mi que va a ser eso. El ‘marqueting’ manchego, es mucho más eficiente y barato que todas las majaderias de los marquetingS anglosajones. Ni comparación.

El caso es que me he quedado pasmao. Que va a resultar que ese si que va a ser la total y absoluta Panacea.

El principio activo parece ser que se llama “María” -sin especificar qué tipo de ‘María’ -. El señor Rafael Melgar,párroco a la sazón tanto de la parroquia de “Moral de Calatrava”, Ciudad Real, como responsable de tan excelso descubrimiento, recomienda  -y casi que lo ordena- la toma indiscriminada del mismo todos los “primeros jueves de mes’ (en mis tiempos eran los primeros viernes de cada mes, en los franciscanos, con el cristo de Medinaceli, y en colas interminables, junto a mi mamá en su etapa de beaterío), con el fin de aunar a todo el personal y las tradiciones más inmaculadas ante estos tiempos que corren, tan deplorables ellos.

«El principio activo parece ser que se llama “María” -sin especificar qué tipo de ‘María’ -. El señor Rafael Melgar,párroco a la sazón tanto de la parroquia de “Moral de Calatrava”, Ciudad Real, como responsable de tan excelso descubrimiento, recomienda  -y casi que lo ordena- la toma indiscriminada»


El cometido final, segun el citado cura, es valorar si surte efecto (eso no se hace señor reverendo, la especulación es mu malita) y se consigue que los rezos a la Virgen y a las flores de mayo crezcan en proporciones incalculables. O eso dicen que dice el señor eclesiástico.

De entre todas mis dudas e ignorancias, me quedan dos que tampoco he conseguido resolver: El P.V.P(Precio de Venta al Público); y si crea adicción al rezo floral de todas las estaciones y mensualidades. Que podría ser y no está contemplado.

Espero que , al menos, el P.V.P no sea la voluntad. Nada es más gravoso que la “voluntad” cuando estas rodeado de vecinos cotillas y fisgones. Por aquello del “qué dirán”. Te sale la voluntad por un ojo de la cara acompañando a un riñón medio turulato.

Y en Norteamérica y Europa dándose de guantazos acerca de cuales son los dinteles para prescribir o proscribir medicamentos para la “Tensión”. O para el “Azucar en la sangre”. Por poner dos candentes ejemplos. ¡Vamos qué!

Puede parecer simpática la proposición del clérigo. Pero a un servidor no le parece así. ¡Menuda se está montando con medicamentos conocidos y ampliamente utilizados, como para poner en venta otros que no aparecen ni en el Google!

Para colmo, el mosén solo invita a engullirlo a las madres. A los padres ni caso, oiga, ni mencionarlos.

P.S.– Me ha chocado la noticia. Así la leí y así la escribo. No iré a pedir explicaciones al tal Rafael Melgar, porque estoy plenamente seguro que tendrá mil y una excusa y otras tantas indulgencias si no me chivo.

¡Fijo! Con la Iglesia hemos topado…

Sin noticias de Gurb (Depósitos del Sol)

Gurb

 

Ayer, sobre las doce a.m. llegué a las puertas de mi inestimable biblioteca de los Depósitos del Sola devolver un libro que tomé prestado hace unos días de un tal Stephen King – que debe ser un vendedor impresionante de novelas por lo que tengo entendido- de cuyo título ni me acuerdo ni me apetece acordarme. De quinientas páginas no menguaba. Eso seguro. Con el respeto que puedan merecer sus incondicionales, el supuesto literato no me gustó un pelo. Demasiada recreación en crímenes seriados , harto conocidos, y el típico inspector de policía a punto del retiro, con tendencia inveterada a empinar el codo más de lo conveniente; atuendo sucio y desarrapado y una inteligencia innata, sustentada por una no menor intuición, y que no hay quién le rechiste por muy borracho y réprobo que nos pueda resultar.

Bien es cierto también que era la primera vez que leía un ejemplar de los tantos y tan afamados que el susodicho autor ha escrito. Quede bien claro.

A las doce a.m. pizca más o menos fue. Toqué el botón del ascensor y me acomodé en la segunda. Cerrando, eso sí, la puerta de la biblioteca para no alterar la temperatura acomodada en las dependencias. Pues hubiese faltado más.

Veo a Amparo, le significo el ejemplar que voy a devolver y me pido otro libro de un tal Víctor del Árbol,porque me gustó el primero que leí del autor. Francamente me gustó. Leeré toda su obra. Ojalá no me decepcione.

Lo he escrito en varias ocasiones.

Para un servidor, el Arte-en todas sus facetas- es bueno o malo, encomiable o reprobable en virtud de quien lo valore.

No de estulta clarividencia de críticos ni tanto pamplinero pedante, no. De uno mismo, que al fin y al cabo es a quien le impresiona en uno u otro trino el presunto arte.

Siempre lo he dicho y seguiré diciéndolo. No me colaré por la boca de embudo alguno por el mero hecho de que el pintoresco ‘cultureta’ de medio pelo (o de melena refinada) intente meterme en las mientes una beldad o bazofia inapelable, so pena de caer bajo el más despectivo gesto de su semblante. No.

Un servidor tiene sus libros de “culto”. Me resultan litúrgicos. Solemnes. De inevitable y contumaz lectura al menos una vez al año (El King ese no forma parte de ellos, conste). Y tengo varios, de veras.

Por no alargar mucho, ni rallar al lector (o lectora), en estas lidias, expondré tres de ellos . Mejor…cuatro.

“Nada y así sea”. Oriana Fallaci. 1973. Rústico. 323 páginas.

“El nombre de la Rosa”.Umberto Eco. 1980. Rústico. 534 páginas sin apostillas.

“Ensayo sobre la ceguera”. José Saramago. 1995.Rústico. No recuerdo el número de páginas. Con apostillas.

“Sin noticias de Gurb”. Eduardo Mendoza. 1991. Rústico. 144 páginas. Múltiples apostillas de parte de un autor que, a mi buen parecer, merece algo más que un premio Cervantes. El Zimmerman ese, jamás me agradó. Pero los suecos, suecos son. ¡Y a zamparnos decisiones…!

El PRIMERO me llevó a codiciar ir sin más contemplaciones a salvar vietcongs a mansalva. Laos, Camboya, y…Vietnam, evidentemente.

El SEGUNDO me dejó impresionado en todos sus aspectos. Y así continúo. Todo lo escrito ‘a posteriori’,me resulta pura paja inservible e inleíble – a más de plagio-. Meros intentos de meliflua reconstrucción de tramas, tiempos y paisajes. Una impresionante novela de investigación y misterio severamente plagiada con disfraces más o menos oportunos. Anaud no la desdijo en su película en absoluto.

El TERCERO,me dejó patidifuso varios meses. Creo que aún lo estoy. Sigo siendo y pareciendo un otro ciego que, viendo, no veo.

Y el CUARTO...¡ay el cuarto! El alborozo pleno. La risa interminable. ¡Ay el cuarto…!

Bien. Pues ayer, me dice Amparo que hacen una representación -o algo parecido- en la propia biblioteca sobre “Sin noticias de Gurb”.

Me acoplo sin rechistar, como es natural.

Amparo me pone en antecedentes:

«Mira que es un “cuenta cuentos”. Mira que no te va a gustar. Y mira que no se cuánto más».

No obstante, opto por sentarme y ver el espectáculo de unas adolescentes que, por muy por la faena de agradar al personal expectante con una gracia y salero que no se la salta un gitano del ‘Gypsy King’ (¿otra vez el King?) ese – o como se llame- y a la espera de gozosos aplausos al terminar su representación, muy todo eso y mucho más por parte de las dos chicas actuantes…

¡Hicieron fosfatina al pobre jefe de Gurb (pura inteligencia) y al propio Gurb!

Si bien alabo a las actuantes, deploro la ayuda que puedan tener desde las autoridades más competentes en tales menesteres culturales.

No digo yo que no se acuda a la representación, todo lo contrario.

Pero, aquellos que sean realmente amantes infinitos del infinito Jefe de Gurb (y del propio Gurb), por favor no sean displicentes con las muchachas. ¡Bastante hicieron con lo que disponían!

Queramoslo o no, hacen cultura a pesar de sus ‘cultos’ superiores. Que ni les ayudan ni se asoman. Y eso va por todos los ‘cultos superiores’ de todos los paisajes españoles.

Además, ya escribí también que me encontré de casual al Gurb ese -que me cae fatal, por indecente- vestido de putifindra vieja buscando vil negocio por el Gabanna, y le reproché todas las malandrinadas que le hizo al pobre Jefe. O sea, que me sé del paño. Ante cualquier duda, no duden en consultarme.

 ¡Eso no se puede hacer, hombre!

Con lo genialmente hilarante que es el Jefe del Gurb ese.

Y, con la exquisitez puesta en carcajada permanente de don Eduardo Mendoza.

Mas, no dejen de leer “Sin noticias de Gurb”. Aunque no tengan la menor gana de tener noticias de tan abyecto cochino.

Un servidor lo vuelve a leer cada primeros de Junio.

Una liturgia.

Solemnidad estival inexcusable.

Facebook

Husmear

 

Un servidor se hizo socio, o integrante, hace unos seis o nueve años. No lo recuerdo exactamente. Por ahí andará la cosa. El margen de tiempo me lo dejo amplio por aquello de no errar. Que soy asquerosamente perfeccionista y no quisiera…

Y tan contento que estaba.Oiga.

Total, apenas utilizo la red. Si acaso- y muy de vez en cuando- para saber el estado transformado de Fernando Breijo (que me parte la caja de la risa, casi siempre). O porque, si ton ni son, me aparece en la bandeja de entrada de mi correo, un correo de Facebook diciendo que alguien me ha citado en la susodicha red.

Que, por cierto, por más que ponga esos avisos de mención en la carpeta de ‘correo no deseado’ (o ‘spam’, para los que no dominen el excelso idioma de la pérfida Albión y sus colonias. Pobres ignorantes que ni catalán saben), caso excesivamente omiso me hace y…¡pumba!…me vuelve a aparecer en el principal. Y vuelta a empezar.

Cuando tengo ánimos y ganas, claro está, hago eso. Que es la minoría de las veces, para qué me voy a engañar si la procrastinación es mi única bandera, por lo visto. Pero es que me cansa mucho, la verdad, eso de dar una orden a un artilugio que -se supone- debe obedecerme sumisamente, y sin embargo se pasa mis órdenes por el forro. Entonces, para qué me voy a enfurruñar. Como no puedo fusilarlo al amanecer – o a la hora que me salga de mis entretelas , que tampoco me voy a poner exquisito – pues lo dejo hacer, me quejo por dentro con cierto berrinche acompañado de varias y obtusas blasfemias que hasta yo me reconcomo. Y punto, pelota y final. Sin necesidad de llamar a Segis, que por lo conocido, es un hacha en estas lides, según el mismo me refiere y que no me mareo en comprobarlo.

Lo dicho, no entro mucho en el Facebook. A dios gracias.

Porque en otro caso, vaya usted a saber lo que usted sabría de mi sin saberlo yo. Es curiosa la cosa.

Del resto de las innumerables redes, ni me he apuntado. Hay una que, por más que lo intento (dos veces por lo menos), no sé ni inscribirme. Instagram o algo así creo que se llama: total, no voy a poner fotos ni a gulusmear…

Cuando, por una de esas, abro la redecita de Facebook, lo primero que me pregunta la muy chismosa es que en qué estoy pensando. Como hacen siempre las recelosas novietas cuando estas diez o doce segundos sin hablar, pensando en la ‘inconmensurabilidad del ser, bailando entre la razón pura, la práctica y hasta la dialéctica’ -algo bastante frecuente en un servidor. Modestias aparte.. ¡Qué tostón, la virgen!

Me he enterado, por no sé qué medios (jijiji, que risa me da), que la redecita de Facebook, (que tiene millones de seguidores y adeptos), se está chivando de todo lo que pones en ella. Y que transmite tales conocimientos a merced del mejor postor. A mi eso no acaba de parecerme muy bien que digamos.

Menos mal que yo hago caso omiso de sus indicaciones, y no he publicado que soy el verdadero inventor del golden gate  además de otras obras cuya autoría no es precisamente la que se pregona. Verbigracia, la torre eiffel, o el gran cañón de colorado – cuyas esquirlas las ordene limar para que no se hiciese nadie daño si caía por él. O, puestos a recordar- ya que son tantas mis pericias- el creador de la teoría del big-bang (exigiendo, eso si, que Sheldon Cooper fuese mi protagonista indiscutido) y el descubridor de la penicilina y la tomografía axial computerizada.  En tan solo dos de mis múltiples habilidades y sapiencias: de arquitecto y científico. Que me quedan cuatro ristras más, por lo menos.

En otras facetas de mi inagotable sabiduría, tampoco puse en la red de marras que también fui yo quien insto y asesoró a islero dónde debía endilgarle la corná a manolete, a fin de que no saliese de rositas del trance. Dos opciones tenía el morlaco: o la yugular o la femoral. Escogió la segunda.

O que, a modo de ejemplo de nuevo, fui yo que le soplaba al oído a Edison todo lo que tenía que aportar como invento suyo, puesto que mi naturaleza natural es muy sencilla y humilde. Y detesto las pomposidades y las entrevistas con flashes.

Pues menos mal. Menos mal que no lo puse. En otro caso, todos mis amigos de Facebook, me hubieran retirado el saludo. Por petulante y mas que probable embustero. Amigos, por cierto, que no conozco en persona ni al 95%. O más.

Tampoco he puesto nunca lo qué estaba pensando, ni mi estado de ánimo ni ná de ná de esas cosas tan íntimas que, como persona cabal, me limito a contar a mis amiguetes en voz bramadora para que se entere el resto de la parroquia, en mis baretos cotidianos.

¡Pues faltaría más!

No. No le he dicho nada al Facebook ni de mis intimidades ni de mis intenciones, ni logros, que son abundantísimos. Tampoco de mis trastornos existenciales ni de mis diarreas mentales inacabables. ¡Pues si! para eso estamos, para que se entere todo quisqui.

Y de dónde vivo, dónde he vivido y a quien dedico el tiempo libre, ya ni le cuento. Hasta ahí podíamos llegar.

A mi, el tal Mark Elliot Zuckerberg – le he hecho un copia/pega como es normal- si bien no me ha hecho de momento nada, quién me dice que no va a chismorrear todo lo que exponga, entre otras cosas.

«No. No le he dicho nada al Facebook ni de mis intimidades ni de mis intenciones, ni logros, que son abundantísimos. Tampoco de mis trastornos existenciales ni de mis diarreas mentales inacabables. ¡Pues si! para eso estamos, para que se entere todo quisqui.»


Pues eso podíamos hacer. Y que se coloqué aqui la guardia civil, el mossad, la cia, el Al-Mukhabarat al-‘Ammah (esto también lo hice en copia/pega), el cni las vegas (el de miami me gusta menos), o vaya a saber usted cual. Y me enchironen.

O me haga dimitir de mis varios e interesantisimos cargos conseguidos a fuerza de sudor y enchufes, por chorizo y embustero.

No, amigos, no. Que no soy como la Cifuentes esa- que me cae genial, por cierto- y que seguro que presuntamente se ha inventado un máster y la muy locuela lo ha publicado en el Facebook y …así pasa lo que tenía que pasar. Por más que un docto rector universitario meta las patas hasta los corvejones mas encubiertos, intentando deshacer el entuerto sin tener en cuenta en absoluto aquello de que es mejor ser gilipollas y callar, que hablar y demostrarlo.

¡Que no, vaya! ¡Que no le digo al Facebook en qué estoy pensando! Y mucho menos a qué ni a quién dedico el tiempo libre.

¡Pero bueno! que indiscreto pretende ser quiere ser el muy granuja del Facebook.

Y ahora ¿qué?

 

AhoraqueAlgo harto estoy de que noticias que se pregonan como importantísismas, y de acuciante solución, se queden, en menos que gallo alguno cacaree, en pura agua sucia y emborronada.

Y sin intención alguna de retomar el tema. Y menos de solucionarlo aunque solo sea en su intento.

¡Hala! Se sueltan. Encorajinan una miaja. Enrabietan un ápice y…a otra cosa mariquita linda, adiós que te vaya bien. Y a mi también.

Que ya nos han llegado otras que también merecen nuestra consideración y están más de moda. Total para el mismo resultado: ‘olvido de la precedente y candela recia a la presente’.

Hasta aburrir de tanto machaque, que lo único que consigue -al menos a este menda- es la insensibilización más absoluta. Ni frío, ni calor, ni siquiera tibieza.

¡Así nos va! ¡A todos, oiga !

¿’Algo harto’ he escrito? ¡Qué va! …Hasta las narices bajando, anatómicamente,  hacia partes más pudendas que mi natural recato me impide mentar. Y un poco más allá si cabe.

Aquí no hay un dios que ponga remedio, ni siquiera paliativo, a tanta tropelía inacabable. ¡Ni dios padre todo misericordioso, que se lo digo yo!

Mire usted que sabía cómo se iba a poner en la usanza más candente el feminismo y su aceptable huelga.

O cómo queremos ser voluntarios para buscar al infortunado Gabriel (niño de mis entretelas) o acabar con las necesidades ajenas sin lanzarnos de una vez a rellenar una solicitud de voluntariado que nunca rellenamos. Y menos rubricamos. Pero se quedan en el baúl de nuestras posibles buenas acciones y mejores intenciones.

O cómo, tras el sensacionalista escándalo de los ‘médicos sin especialidad homologada’ estaban poniendo sus exiguos conocimientos ( y sus manazas) en personas que desconocían su ‘tema’ y se ponían en manos de sus ‘discernimientos’ clínico-diagnósticos más caducos dentro de la confianza de que estaban ampliamente capacitados para el desempeño de unas funciones que, hasta que quede demostrado lo contrario, no le corresponden.

Según mis inacabables y fidedignas fuentes, la cosa sigue como antes de la denuncia de un Jefe de Servicio. Y ustedes (y un servidor) aguantándolo . Y tragando. Y, – de momento , que espero sea fugaz- permitiéndolo.

Hasta que me recupere de esta abulia insensible que me embarga y abotarga. O hasta que me reconozca con la suficiente fuerza moral y profesional en estas tierras que, no por ser indígena, pueden resultarme hostiles. Y eso que ya se me van ablandando y siendo más predispuestas.

Les aseguro que podría exponer aquí mismo decenas de casos similares y de mi propia cosecha. Pero no dejarían de ser anécdotas sin más cometido que ese ‘corre-ve-y dile’ que tanto detesto.

Cuando el gobierno regional -o cómo se diga- de Cospedal, las memeces de su abyecto consejero de sanidad me resultaban indigestas y mediocres. Y así lo escribí públicamente en varias ocasiones.

Tomé el gobierno de Page con ilusión descomunal. Así se lo hice constar, tanto personalmente como por escritos. Pero las ilusiones van mermando en proporción directa a los resultados obtenidos e imbuidos en mis seseras.

Nada ha cambiado. Si acaso el famoso ‘talante zapaterista’.

Si un consejero era arrogante y bocachanclas, el actual es callado , sin prisas y a verlas venir.

También escribí alguna vez que, una vez ganadas las elecciones , no fuesen a caer en la arrabalería de sus predecesores. Ya saben…eso de la herencia recibida y otras mandangas.

Pues, como si quiero otro plato de arroz caldoso mi Catalina amada ,mientras espero operarme.

Menos mal que la señora Leal (creo que esa es su gracia) ha dicho por todos los medios a su alcance que no hay que preocuparse; que todo está bajo el más estricto control. Que las listas de espera estan bajando a pasos agigantados día tras día (todavía no tengo datos, amigo Mora, para cotejar resultados; ni previos ni actuales. Aunque para mi que están pizca más o menos), que la prioridad del SESCAM son el personal sanitario vernáculo y cualificado. Que los de la oposición son muy malos y perversos en demasía ,porque intentan alarmar a la gente con el más nimios de los detalles, echándose a la yugular y dando mucho por el saco…que nada más lejos de la realidad (de la de ella, naturalmente). Y ocultan. Y ocultan. Y ocultan…

¿Usted quiere que su infante sea valorado por un pediatra de los de verdad, especializado? Pues, la lleva muy clara. Como cualquier ciego de Saramago. Si acude a un centro de salud cualquiera, lo más probable es que sea atendido por un ‘mal llamado’ generalista. Y en zona de urgencias – hospitalarias y extra-hospitalarias- ídem de ídem.

 

«¿Usted quiere que su infante sea valorado por un pediatra de los de verdad, especializado? Pues, la lleva muy clara. Como cualquier ciego de Saramago

Lo sé y lo digo porque he bregado en tales menesteres desde mis propias entrañas. Según mis datos, Pediatría como especialidad MIR no lleva más de veinte años en España. Y Urgencias, sencillamente no existe como especialidad.

He escrito tres ejemplos de temas harto candentes al día de hoy (mañana, ya veremos): Feminismo y sus justas reivindicaciones. Ayuda a los prójimos más necesitados, con nuestra barriga llena.

Por la parte que me corresponde, quisiera solución a todos ellos.

En el último de ellos, tomo parte interesada. Y mi oposición a que no encuentre solución es irreductible.

Menos mal que estoy pendiente del SELECTA ese y de que salga ya de una maldita vez. Porque puntos, lo que se dice puntos, tengo un ‘puñao’.

Y vivir de titiritero, con el alma en vilo y colmado de incertidumbre…no lo tolera ya ni mi edad, ni la sensatez que me pueda asomar.

Amigo Page. Amigo Jesús, Amigo Cortazar. Amigo Mora.

Rodeaos de buenos delegados – el mejor jefe es aquel que sabe delegar bien- o la miseria os vendrá en una año. Aproximadamente.

Desde el cariño os lo propongo. Porque caer, lo que se dice caer…me caéis de perlas. Pero resultados prometidos no veo muchos, no.

Sabéis perfectamente que los lobos os esperan a la mínima para despellejaros en la mínima. Lo sabéis perfectamente. ¿Qué habéis hecho al respecto?

¿Y ahora qué?

¿Ahora qué vais a hacer? Seguramente lo de siempre.

Igual que vuestros predecesores.

Igual que vuestros sucesores.

¡Nada!

(En el más amplio espectro de las cuatro letras; en mayúsculas y resaltada)

 

 

Médicos embusteros consentidos

 

Que tengo una capacidad de asumir toda la cantidad de despropósitos e insensateces con que me topo  diariamente en la practica de mi oficio, ni siquiera yo lo dudo ya. ¡Quién me lo iba a decir hace dos o tres años! Ya me creo todo, por difícil que me resulte engullirlo (de hecho, no puedo ni quiero jalarmelo).

Eso de « porque yo lo digo; porque está en la Ley; porque viene en el artículo 45-barra- bis, elevado al infinito…y otros etc varios» no me lo creo ni siquiera habiéndome puesto  hasta el esfinter digestivo distal de la burundanga  esa, que todavía no sé qué es exactamente (¿escopolamina?)

No acabo de apearme de mis merecidísmas vacaciones y me entero que, hoy (….¡hoy! ) está en boca de toda la basca lo de los “Médicos que ejercen de especialistas sin tener título oficial que ampare y avale tal ejercicio”.

Determinados políticos ponen el grito en el cielo porque en España, otros políticos estén permitiendo tan inmenso atropello.

¡Pero , hombre (o mujer), por dios bendito…si en vuestra legislatura sucedía lo mismo! Y aquí todos calladitos por si entraban moscas inoportunas en la bocaza abierta de para en par.

El hecho de que mi capacidad de asombro se vaya habituando a tanto disparate no quiere decir, en absoluto, que apechugue con tales (de ser así…me trago un litro de burundanga de esa, mire usted lo que le digo; y a ver que pasa).

Más por canas que por sabiduría, quizá, me sé de memoria todos los desmanes que están sucediendo y que, en más de una ocasión, he tenido que obviar mi vomitera de asco. Esta vez no. Esta vez canto alto, claro y sin gallo que me desdiga ni me ningunee.

¿Cómo voy a tragarme que estos (y estas) individuos (e individuas), están ejerciendo de médicos especialistas tan tranquilamente porque el “título de especialidad” no ha llegado desde sus respectivos paises a los cajones del ministerio correspondiente puesto que es largo y cansado el camino de la homologación?

¿Acaso una titulación de especialista es más costosa de conseguir que una homologación de “Médico de Familia”? Respuesta rotunda: Para nada.

Al tiempo que se homologa el titulo de general, se hace también el de especialista. Y no tarda más el uno que el otro en absoluto.

Salvo que se dé una particular circunstancia: Que no se tenga titulo de especialista en el país de origen e intenten (y consigan, por lo visto) meterla doblada en éste- por carencia de ellos, dicen- .

La acrimonia se me hace doble. Primero porque se admitan en servicios especializados a la espera de una más que supuesta homologación de una más que supuesta especialidad médica. Segundo, porque  – además – tales supuestos especialistas, se ríen de nuestro inmaculado sistema nacional de salud por la capacidad infinita que tiene de tragarse las trolas más inverosímiles.

«tales supuestos especialistas, se ríen de nuestro inmaculado sistema nacional de salud por la capacidad infinita que tiene de tragarse las trolas más inverosímiles».

¡Ufff! Me llevan los demonios.

El compañero de Puertollano que ha denunciado tal situación en su hospital, está a punto de convertirse en mi héroe. Si no fuera porque ha tardado mucho en hacerlo; y eso puede oler a chamusquina apestosa en este paisanaje tan dado a inventarse defectos ajenos.

Curiosamente, los individuos (e individuas) que están haciendo tales desmanes, porque así se les consiente, son de la otra parte de charco. Frontera estadounidense para abajo. Al menos la mayoría.

 

Ciudadanos Puertollano piden explicaciones a la Junta por la contratación de médicos sin titulación homologada en el hospital

¿Casualidad? Me acojo al derecho que me asiste a dudarlo. Y sin respeto alguno ni al pecador ni al absolvente.

¿Qué es porque faltan médicos especialistas? Pero bueno…cuántos médicos españoles están en el paro o acogiéndose a los más infames contratos para trabajar, cobrar lo que tengan a bien y…conseguir puntos? ¡A otros perros con tales huesos!

Yo todavía recuerdo a los MESTOS – Médicos especialistas sin titulación oficial- y tuvieron problemas en sus desempeños hasta el corvejón. Pero, puestos a escoger, denme de estos y no de aquellos.

Son la vergüenza de todo país ¿civilizado? que los acoja. O , lo que es peor,…que los defienda.

Y aún he podido ver en un youtube, a uno de ellos acusandonos a los que estamos en contra de sus pillerias, de que somos xenófobos a más no poder (¿has leído bien lorito?, pues no defeques).

De ser así…bendita xenofobia , oigan.

Y maldita la permisión descontrolada basándose en las excusas más peregrinas que puedan concebirse.

En la experiencia y conocimiento que uno tiene del sistema sanitario-académico de tales paises, salvo raras excepciones que siempre confirman la regla, la preparación para ser experto especialista dista millares de millas de la conseguida en este país. Y si hablamos de la preparación de los famosisimos estados unidos de América…para no contar.

Estimados políticos. ¿pero qué intentan colarnos por el gaznate? Un respeto silvuplé.

Estimados Colegios oficiales de médicos ¿qué estáis haciendo al respecto? (¡eh Fernando!)

Pues POR LA PARTE QUE ME TOCA…me resulta intolerable y así lo hago constar. Aunque me quede sin contratos basureros de tres al cuarto y medio pelo añadido. ¡Hala!

Atentamente, el que firma y tiene un número de 02.1608. (que no ha homologado su titulo especializado desde los USA, por la sencilla razón de que todavía no le ha salido de sus sacrosantas mucosas testiculares)

Una albaceteña en Catalunya

No pude ver en directo la declaración ¿solemne?- de la independencia de catalunya del estado español; ambas con minúsculas, por supuesto. Tareas más importantes para el menda me lo impidieron. Ir a trabajar sin ir más lejos. Y, lo que es más importante…trabajar.

Después de aguantar todas las distintas cadenas televisivas durante más de dos semanas – hasta la que emite mi “Big Bang Theory”, y mi idolatrado doctor «Sheldon Cooper» ,que de “Asperger” solo tiene ciertos matices -, pues , francamente, me trae al pairo tanta información mal informada sobre la parte nordeste de esta península llamada ibérica. Desde ‘Portbou’ hasta ‘Sôl de riu’ (y su correspondiente viceversa, claro está, según miremos el mapa) pues anda uno más o menos hasta ese moño del que carece.

¡Muchacho! Era llegar a casa ,tras luchada y encarnizada jornada laboral, poner la tele, hacer el zapin ese, y dale que dale…en todas estaba el tema :

«Que si sí, que si no. Que si esta la bailo yo».

Y dale que dale al pandero y a las maracas. Zumba y zumba con catalunya.

 No podía ver a mi Sheldon y amiguetes, ni a mi Homer, ni  a mi Francisca (que es malisima, por lo visto; como la de “Falcon Crest” la Ángela Channing esa. O peor), ni nada de lo que me divierte (también veo documentales de la dos, no crean: sobre todo cuando salen cocodrilas).

Hasta el “First Date” ese quitaron, con  la de risas que me hace y las apuestas que hacemos mi mami y yo (alrededor del 95% del los tíos, dicen que SI, los muy imbéciles, por mucho que no haya quien se trague a su presuntuosa partenaire (o como se diga). Y, claro, pierdo la apuesta.

Nada que no fuese catalunya y la que iban a liar ante el sacrosanto ‘ciento cincuenta y cinco’ que, por lo que atisbo y pregunto, solo sabían de su existencia los opositores a cualquier plaza a ocupar en cualquier administración publica del estado español (catalunya también). Y tampoco mucho, la verdad-.

Yo creo que ya nos da igual, como el ocho y el ochenta, de tan cargante y chinchorrera información mal informada; y mas cargante si cabe, de los profetas de lo ya sucedido. Que tiene guasa la cosa (o no tanta, que son unos berzas y además plúmbeos hasta la marchitación y el empalago elevados al infinito doble. Y siempre los mismos, siempre los mismos).

Eso creo. Al menos por lo que a uno respecta.

Bueno, como he dicho, me perdí el ‘directo’ de la egregia proclamación de la república independiente de catalunya. Y de las brillantes manifestaciones del puigdemont, del rajoy y -lo que más me molestó perderme-, de las de un tal alvaro de marichalar, del que algún día escribiré; en inglés , ni decir tiene : las tres perfectas patas de un banco.

Pero, Mari Tere (López Rodriguez, para más señas), que es muy avispada y pizpireta – a más de perfecta enfermera de UCI y que no para de contarme todos ‘sus males – , me manda por vía guasap un vídeo de 16 segundos donde un periodista -que no se ve- pregunta al personal callejero que qué le ha parecido la decisión de independencia catalana.

Y no hay otra que la opinión de una señora, menuda, pelo corto y plateado, gafas, voz arrabalera, contestando sin que nadie le haya preguntado y de Albacete. Repito…de Albacete.

Y no hay otra que la opinión de una señora, menuda, pelo corto y plateado, gafas, voz arrabalera, contestando sin que nadie le haya preguntado y de Albacete. Repito…de Albacete.

« Estamos ‘encantaos’. Porque ya nos vamos a sacar al ‘estao’ español de encima. Y…soy de Albacete…¡soy de Albacete! Ya estoy hasta los pelos» (Textual. Sic. …como se lo escribo, oiga).

«« Estamos ‘encantaos’. Porque ya nos vamos a sacar al ‘estao’ español de encima. Y…soy de Albacete…¡soy de Albacete! Ya estoy hasta los pelos» (Textual. Sic. …como se lo escribo, oiga)»

Para mearse de risa y hacer volar todas las palomas de plaza real, plaza san jaume, las tres ramblas y todos los alrededores, incluyendo Albacete por supuesto.

No sé si poniendo el “enlace” del vídeo aqui podrán ustedes verlo y sacar sus conclusiones. Yo lo intento. Aunque de piratería ando bastante flojo.

No se lo pierdan. Para enmarcarlo y colgarlo -junto a la señora, pero por los sobacos, no por el cuello…no seamos crueles del todo- en el rincón más oscuro del salón. Junto al arpa de Becquer. Pizca más o menos.

P.S.- Y Teruel también existe. Y no dice ni pío.

 

Mientras la ciudad amablemente duerme…

No es que uno pene de ese insomnio que, según algunos, resulta pertinaz y recalcitrante (precisando y requiriendo los mal llamados somníferos, que no dejan de ser benzodiacepinas con distintos motes y resultados similares). Ni mucho menos: una vez llegada ‘mi hora’, conforme voy agachando la chola camino de la almohada y antes de rozarla, ya estoy sopa cual marmota antes de febrero.

Pero,a veces, seguramente tal como a usted, se empecina el cuerpo en no dejarse derrumbar para pasar a la quinta esencia de los sueños reparadores. Es muy de vez en cuando pero, cuando me pasa, es desesperante; más que nada porque trabajo en menos de una hora y llegaré grillado hasta el cuarto café por lo menos. Hoy me ha tocado, mire usted por Dios. Para más inri, me da repelús sobar en el catre.

Debe ser por aquello de los ‘ritmos circadianos’ (Premio Nobel de Medicina este año). Estoy seguro.

Entonces me pongo a leer, mientras la ciudad amablemente duerme (o sea, sobre las tres a.m. , y algo de silencio puedo escuchar). A ver si me entra la modorra, pero ni flores.

Y decido leer. Si. Pero cosas de mi oficio. Cosas de esas que, como buen procastinador que soy y seré, digo: ¡Bah…mañana las leo! Pero me las he soplado todas en menos de ocho horas de agripnia impuesta por mis neurotransmisores.

Bueno, todas-todas no. Pero dos, si que si.

Una de ellas ha sido la impresión que ha sacado Milton Packer – un afamado cardiólogo norteamericano y conocido por mi, cachéese en cualquier buscador – acerca de la relación que hay entre médicos especialistas y de atención primaria por allá,  por  la Columbia de Nueva York (por estos lares se ‘deben’ denominar ‘Médicos especialistas en medicina familiar y comunitaria’, que parece quedar más resultón y mucho más enjundioso) al entrevistarse con algunos médicos de atención primaria de por su zona y alrededores (que el hombre ya tiene una edad para mucho trajín viajero).

Y el pobre Milton se echa las manos a la mollera en pura estupefacción y desespero.

Escribe un articulo titulado: Patient Care vs Primary Care: Is There a Problem Here?” (Atención al paciente frente a la atención primaria: ¿Hay algún problema aquí?, pizca más o menos).

Viene a preguntar a los de ‘primaria’, que cómo solucionan problemas como la Diabetes y la Insuficiencia cardíaca. Sigo leyendo y, mi conclusión es que si no le echaron con patada en los glúteos mayores, poco le faltó al bueno de Milton.

Tuvo respuestas de índole distinta pero con final coincidente: ¡Detestamos a los especialistas! Todos le recibieron – o casi- con una mirada muy fría y distante cual bicho repulsivo. Como queriendo decirle sin palabras: ¡Pero tú de qué vas, tío (o broder). Estás bromeando, ¿verdad? 

Un médico de atención primaria le dijo: «Odio a los especialistas, especialmente a los cardiólogos (ay…socorro), son tan arrogantes, piensan que lo saben todo y piensan que yo no sé nada, que no quieren realmente ayudar a la gente, sólo quieren ganar dinero ellos! El impacto le golpeó como un tsunami (sic). Se quedó triste y profundamente aturdido.

¡El bueno de Milton! Lo despacharon con cajas destempladas a tutiplén.

Por lo que escribe Milton (yo siempre le llamé por su nombre de pila, ea) otro médico de primaria le soltó en todos los morros : «Cuando llamo a un especialista porque quiero su consejo, lo único que quieren saber es si el paciente necesita un procedimiento, si les pregunto sobre el uso de los medicamentos, no tienen tiempo para mí. Me cortan bruscamente y me conectan  con una de sus enfermeras … En cualquier caso, es una experiencia terrible y que no pienso volver a hacer. Mira, no hago procedimientos, veo a docenas de pacientes al día, es un desafío imposible, no tengo tiempo ni personal para llenar formularios de pre-autorización (aqui se llaman de ‘interconsulta’). para atender las necesidades de mis pacientes; los especialistas ciertamente no hacen eso ni de coña.

La cosa continúa.

Preguntó, tímidamente y con la pajarita chorreando en sudor (estoy seguro….¡conociéndole como le conozco), que si los médicos de atención primaria estaban preocupados en proporcionar los mejores medicamentos para sus pacientes. Que había muchos nuevos fármacos para la diabetes y para la insuficiencia cardíaca. Algunos eran mucho mejores que los medicamentos más antiguos.

¿Nuevas drogas? el médico de atención primaria continuó. «Hay un montón de nuevas drogas, pero ciertamente no voy a escuchar la propaganda de los representantes de las compañías farmacéuticas, ¡son tan condescendientes como los especialistas! Además, estos nuevos medicamentos son demasiado caros, los pacientes no pueden pagar los copagos y las compañías de seguros requieren todas estas formas. ¡No vale la pena ni los dineros!

Y la cosa sigue y sigue. Pero no quiero -tampoco me apetece, la verdad – extenderme en el tema.

Me ha llevado más de tres horas en leerlo, comprenderlo y partirme la caja con el bueno de Milton con lo que él esperaba oír y las respuestas que obtuvo.

Hablaré con él. Que aunque más viejo – y más maestro – que este servidor, uno también peina algunas canas. Y se conoce ambos ámbitos – especialista y primaria- y está empapado de tanto desatino.

Igual le invito a que dé unas charlas por esta España mía. O, simplemente, a tomar unos potes por mi pueblo, donde también se va a empapar a base de bien. Como le dé un patatús al ver más disparates que allí- que eso es seguro- y calarse de cómo van aquí las tientas, me lo llevo a urgencias, lo abandono en la puerta y que cualquier residente follonero (de esos que te dan lecciones por teléfono, cual si un dios transformado se tratase) le atienda. Ya si eso.

Como ya he comentado, me conozco ambos ámbitos. Primaria menos, la verdad. Pero, si un sufriente (o parecido) te entra a consulta solicitando un “volante” para el trauma, el reuma, el derma y un ‘análisis completo de todo’ (así, de sopetón) a más de una repetición de profusas recetas que no le dan en la farmacia porque están caducadas, sin estarlo, es para decir pues eso…que ahí me las den todas.

 

«Como ya he comentado, me conozco ambos ámbitos. (…). Pero, si un sufriente (o parecido) te entra a consulta solicitando un “volante” para el trauma, el reuma, el derma y un ‘análisis completo de todo’ (así, de sopetón) a más de una repetición de profusas recetas que no le dan en la farmacia porque están caducadas, sin estarlo, es para decir pues eso…que ahí me las den todas. «



Siempre he pensado (y a veces, dicho) que cuando un compañero de tareas primarias agarre un fonendo, debe ser feliz. Digo yo.

¡Ah! Y como no hagas lo que dicen, te montan un expediente disciplinario de mil pares, con empleo y sueldo suspendido, por cualquier soplagaitas que imagina su puesto imperecedero. Que tiene más que el Espartero- o su caballo, o yo no sé ahora…que tengo sueño-.

Y mi buen amigo Milton en las nubes y en completo embeleso. Y yo sin dormir.

Y lo que se me queda en las teclas. Y que ya iré contándolo. Y que…¡para qué seguir!

Bueno si…¡seguiré ! Si solo salgo medio esquilmado de ésta, que es la suya.

Y mientras tanto, la ciudad está durmiendo amablemente. Claro que ya es bien amanecida. Y los botes de cubatas reposan suavemente en mis aceras.

P.S.- Más de mil palabras, Charo Cutillas.

 

 

 

Un tal marhuenda

A modo de Introito: 

Este artículo ya fue escrito; por mí naturalmente.

Pero, me viene al pelo el individuo éste a propósito del escrito de Olga Sánchez Rodrigo.

Si  me da por comer sopa, está en ella el muchacho, y si no… también.

Al meollo:

Me gusta tanto el tipejo que cuando sea mayor gozaría pareciéndome a tal figurín. Es la sabiduría hecha persona, mire usted.

Pero, sabiduría de la sabia. El tío sabe de todo; da igual el “tema del día” en los debates radio-televisivos -varios, inaguantables y permanentes- en los que participa; sea cual fuere la materia el tío lo sabe todo y a la perfección.

Tanto domina el argumento a debatir ese día que, por muchos contertulios que participen, si les toca el turno de palabra, el tío se queja amargamente al moderador/a diciendo cosas así como: “… me están interrumpiendo…”, “…tenía yo la palabra…”, “…así es que no se puede…”, “…si no me dejan exponer mis criterios mejor me voy…” (que ni se va, ni se espera que se vaya, claro). Todo esto, eso sí, con incesantes interrupciones al contertulio/a que está hablando en esos momentos.

Con lo cual, o está uno muy pendiente de las intervenciones del resto- incluido el moderador/a- o no oyes nada más que su atiplada voz. Y solo ves su careto con gafas negras y grandes y sus manos en posición de oración nocturna de “jesusito de mi vida”, hablando, quejándose y, sobre todo, interrumpiendo.

¡El debate es mío!, parece creer y hacer creer. O eso me hace pensar a mí, que más que un debate es un monologo cuando no una majadera perorata (entiéndase como oración, discurso o razonamiento molesto e inoportuno, o todos a la vez).

No sé por qué, me recuerda a aquel niñato empollón y torpe, siempre vestido con la misma ropa –el muy guarro- y con maletín de ejecutivo y que fue mi compañero de clase,- que no amigo-, en el INEM (antes se siglaba así: Instituto Nacional de Enseñanza Media); que no solo era repulsivo, es que insultaba su sola presencia. Que no era el “más listo de la clase” ni en sus sueños más perversos; pero- mire usted- daba toda esa apariencia y, para colmo de colmos, la asumía como cierta.

Un imbécil que, cuando Don Ramón (eminente profe de Filosofía) preguntaba al foro (entiéndase aula, de 40-45 alumnos, que lo éramos, y sin quejarse ni dios) algo sobre Sócrates, por un ejemplo, el muy soplagaitas era el primero en levantar el dedo cuando no la manaza entera sin el menor respeto al respetable (o sea, nosotros) para decir algo así como que el tal Sócrates fue un hombre muy malo porque se aprovechaba de los niños y niñas atenienses y por eso lo condenaron a cicutarse.

Don Ramón, educado él, decía: ¡Vale, ¿otra intervención?! Y el capullito de alelí- o de crisantemo- comenzaba con sus aspavientos y gritos atiplados quejándose de que nunca le dejaban terminar, que si era su turno, que se le interrumpía constantemente (y eso que estábamos todos callados en silencio profundo) que si… ¡yo qué sé cuanta quincalla en tan poco tiempo!

Pero es que, si el profe de Biología preguntaba al foro (aula, ya saben) sobre, por ejemplo, “Las variaciones fisiopatológicas de las caimanas del Nilo durante la menstruación”, el tiparraco volvía a levantar el dedo- o la manaza- como si ,no sólo supiese el más ínfimo detalle sobre tal reptil y sus efluvios, sino para impresionar al profe y, per ende, al aula entera. Que al final, ni sabía qué era la menstruación, ni dónde estaba el Nilo, ni qué coño era esa palabreja de “fisiopatológicas”.

Pues sí; este tal Marhuenda me lo recuerda  mucho, pero que mucho.

Tanto es así que, cuando lo vi por primera vez en uno de los debates televisivos- es asiduo de ellos y en distintas cadenas-, pensé ¿mira que si fuera el tontarra del compañero de INEM? Pero creo que no, aunque tengo que investigarlo más profundamente, porque son cual dos gotitas de agua en la estupidez, falta de respeto al respetable y – por supuesto- a la  cortesía y recato.

Lo dicho, el Marhuenda ese, que tanto sale en debates, sobre todo políticos, (pro-pépéro, él) se cree el dios del mambo de los mismos.

Que son tantos los debates diarios y en tan distintas cadenas en los que participa (yo no sé cómo le invitan porque pesaíto es un rato, y creo que por una pasta gansa) que uno se plantea si le quedará tiempo de dirigir su propio Periódico.

“La Razón” (¡cuántas paradojas, señor, señor!) creo que se llama y que hace una defensa incondicional a Rajoy y todos sus edecanes, tengan o no la “razón”, válgaseme la redundancia.

«Lo dicho, el Marhuenda ese, que tanto sale en debates, sobre todo políticos, (pro-pépéro, él) se cree el dios del mambo de los mismos

Uno piensa que, como la Razón, en sentido filosófico, sea lo que escribe y lo que habla este chirimbolo en los distintos y varios debates, pues yo empiezo a detestar a Aristóteles y a toda su recua, y además me chivaré a la Santa Inquisición proponiéndole que quemen todos sus libros (los que quedan, que muchos fueron ya quemados allá por el S.XIII y posteriores). Que me borro de admirar a tal supuesto sabio.

Sr. Marhuenda (Francisco o Paco), he cambiado de opinión ¡hala!, de mayor no quiero ser como usted y mucho menos como lo que representa: La payasería mayor del reino español.

P.S.- Y es que me resulta como un pepito-grillo de las narices: si sintonizo RNE, ¡toma!…es debatidor; si pongo “Al Rojo Vivo”…otra de bravas y oído cocina. Y sigue, y sigue…y sigue, como el conejo de las pilas alcalinas.

¡Que angustia, por dios bendito!

El paciente sin paciencia

Entre las  múltiples y ostensibles virtudes que singularmente me identifican, la Paciencia no figura en la inconmensurable letanía de méritos que poseo.  Eso según lo que me cotorrean  largo, tendido  y de guisa tediosamente repetitiva, los congéneres más íntimos. Y , de tener una poca, debe figurar en la letra minúscula de tal lista.

A pesar de que siempre he rebatido tan perversas aseveraciones en contra  de mi inestimable valía con los argumentos más hacendosos e irrebatibles. Aunque sin resultado positivo alguno a mis réplicas.

Tal vez, en algún despiste, haya podido dar esa remota impresión de impaciencia. Sería posible, pero improbable y -desde luego -remota.

Salvo que quede altamente demostrado lo contrario, por supuesto. Que en esto de demostraciones fiables, reproductibles  y , per ende- honradas, andamos colmadamente desangelados. De cacareo plumbeo y charlatanería baratijera sobrados vamos…y a tutiplén.

¡No sé!… igual llevan una adarme de cacumen los que, de tal manera intentan baldonar  mi frágil y sensiblero espíritu, algo remilgado y mojigato quizá.

A pesar de que ,tengo entendido que, cuando más de dos homólogos arguyen  similares (cuando no idénticos) pareceres en contra de los tuyos, lo más constante  es que la razón y veracidad esté de  parte de los parejos; cosa que no me queda muy clara todavía, pero bueno…: «algo llevará el río cuando se oye».

Un servidor, si bien es cierto que cuando “culo ve, culo desea”, tampoco exije que el deseo se cumpla inmediatamente, no. No soy como el de la leyenda esa en que alguien ruega encarecidamente a Dios  que le conceda Paciencia pero ¡ya!  ¡No..ni de lejos! Si lo sabré yo.

Un tiempo prudencial no sólo es juicioso, sino necesario.

Mas hay veces -muchas/muchas- que tal prudencial tiempo se convierte , sin hechizos que lo trasteen , en todo lo contrario: desolador, insensato e impertinentemente intolerable.

¿Verbigracia? – Dirá usted, bienquisto lector que tiene a bien leerme, y sin escasearle un ápice de caletre-.  Voy a ello.

Uno (quizá usted también) anda ya  harto  amoscado  con aquello de las « Listas de espera, con parca esperanza ».  Sobadas , criticadas y despellejadas hasta la arcada. Y sin enmienda aparente que las apacigüe. En función del partido político reinante, ni decir tiene.

Ni decir tiene tampoco que el escribiente se refiere a las Listas de espera sanitarias”, y no a otras  “colas” diversas (cine, mercadonas, itéuves y demás fanfarrias que también sufrimos los apostillados impacientes -me sé un truco aprendido en uno de esos supermercados que ya les contaré, ya -)  ya que todo podría  ser tergiversado, o lo que es peor…”sacado de contexto”.  Al menos en  las Listas a las que un servidor pretende referirse.

            El otro día sin ir más lejos ( en realidad ciento setenta y cinco días sin exageración) , un familiar  fue citado por las «autoridades expertas» para ser sometido a un “pre-operatorio” , sugerente de intervención quirúrgica inminente, consistente en una determinación analítica   y un electrocardiograma  más o menos artefactado, a fin de valorar si era o no susceptible de una intervención de “cataratas”. ¡Cataratas…ahí es ná!

Dado que un servidor no es muy proclive a enchufismos, prebendas a devolver, ( boleto de ida y vuelta), encajes de bolillos, babosos largoterismos -altamente apreciados por el politicastro de turno -. ni otras veleidades al paño,  pues…”burla burlando” queda uno a la espera – nunca mejor escrito- de la “llamada prometida”. O del  WhatsApp , E-mail o carta certificada. Uno siempre ha sido más del “When in Rome, do as the Romans do”. Sin criterios a  imponer, ni  socorridos ‘usted no sabe con quién habla’. Pero..ni flores marchitas siquiera, mire usted. ¡ Ochenta y un  días desde estudio pre-operatorio y ni una llamada de caridad cristiana!

Dado que un servidor no es muy proclive a enchufismos, prebendas a devolver, ( boleto de ida y vuelta), encajes de bolillos, babosos largoterismos -altamente apreciados por el politicastro de turno -. ni otras veleidades al paño,  pues…”burla burlando” queda uno a la espera – nunca mejor escrito- de la “llamada prometida”

Total  que me arrimo a las ocho treinta y cinco horas aeme a firmar un contrato titiriteíco de 24 pavos/hora al lugar correspondiente, que no es otro una zona funcionariamente superpoblada de un Hospital  Universitario  y …de paso…a brote pronto, bajando las escaleras de un primer piso y sin intencionalidad alguna, veo un letrero que dice “Atención al Paciente” (no Atención al Público…¡qué va!…solo al paciente… los sanitarios no tienen Paciencia, ( esa cosa de la  cual  cojea un servidor según las lenguas vipéreas) y allí que que me planto. Un buenos días obligatorio, una  retirada de gorra y gafas solares, y me coloco en el pupitre más a mano de una oficina diminuta  y petada:

– Señorita, por favor – digo a la funcionaria: (pelirroja de bote, gafas  ‘culovaso’ en armadura de pasta negra con dibujos en tonos grises a juego,   pinganillo a modo de diadema  y medio amable), ¿cuándo debería “tocarle” la intervención quirúrgica programada de unas catataras “oculo-cristalinas” a fulano de tal y cual que resulta ser  mi familiar más amado y cuyo estudio “pre-operatorio” fue realizado hace  exactamente ochenta y  un día?

– Espere que lo consulte me dice…(sic) .

Tras saber cómo estaba la cuñada del suegro de su sobrino político que tenía fiebre  alta : 37 º C. vespertinos, termometrados en axila izquierda, a causa de  una más que probable  Gripe ; también supe  a su través – de la señorita, digo – que las cosas   pintaban  “mu chungas” y que  antes  era otra cosa ,  por fin me comenta que ‘dicen que le acaban de decir’ que la lista de espera va por julio, o sea que, hasta dentro de dos o tres meses…ni me ilusione ni me haga cábalas ni comeduras de tarro porque puedo coger ansiedad, además de una Gripe muy mala que es la verdadera responsable de tanto desaguisado salarial y colapso  sanitario (¿?).

– ¡ Ozú! Le contesté con mucho tronío. Maldita Gripe ¿verdad? — Pero, señorita, si tengo entendido por los incuestionablemente veraces medios comunicativos que los políticos en funcionamiento han reducido las “Listas de Espera” hasta límites insospechados con respecto a los regidores previos.

— ¡Ja, ja! Me grita ella sin reír y con un “atchuuus” salpicante y francamente desagradable antes de coger su bolsa de clines. — ¡Qué ingenuo! Prosigue.

— Pero, las pruebas pre-operatorias de hace ochenta y un día ¿no podrían tener valores diferentes? Me atrevo a preguntarle.

— ¡Ah, eso preguntáselo al médico!

— Vale. Deme cita con él. Respondo.

— ¿Cita? Pero ¿no le acabo de decir que hay interminables “Listas de Espera”? ¡Ay señor, parece usted tonto. Tenga paciencia…tenga paciencia por dios.

Un servidor se limita a decirle “gracias”, tomo buena nota (total para nada).

Ahora voy con los que rigen en estas lides.

Partido Popular. Partido Socialista Obrero Español ( con sus compinches al tanto-… ¡del resto de politicofílicos, ni escribo!-  : ¿Otra vez cual cuento de acabar jamás cual ‘gallo  pelao’, y el abominable pues anda que tú “ o  el aborrecible “ Y  tú más?

¡Anden ya y váyanse con mal  pie dónde quiera que el español de a pie les permita largarse! « ¡Mala peste a Capuletos y Montescos! Me hirieron y no los herí». , que dijo Mercuccio, en pluma de Guillermo Shakespeare, mientras esperaba una operación  de la puñalada trapera que le endiñaron.

¿De veras tienen un “Protocolo” de prioridades? ¿Va por número? ¿Quién da la vez?

¿Va la cosa de gravedad? ¿de edad? ¿de lameculismo? ¿de todo a la vez ‘agitado, no mezclado’? ¿Para qué un preoperatorio con meses de antelación a la posible intervención? O ¿ es que- realmente-no sirve para nada? (un servidor podría hablar largo sobre el tema)

¡Ni ustedes (Psoe), ni los  anteriores (PP)… ni el que tenga a bien ponerse delante de este mostrenco son capaces de dar una respuesta medianamente creíble de cómo va la cosa. ¡La Gripe dicen…!

Para más colmo atiborrante, van y se basan en pura palabrería redundantemente  zafia, sin indicadores veraces de aumento/disminución de “Listas de Espera” que corrobore y coteje datos actuales y precedentes. ¡Así, como si fuéramos gilipollas! Que va a ser que lo somos.

¿Que no tengo Paciencia? ¡Anda ya! … La reboso… junto con la celebérrima  honestidad infructífera.

¡Que es por la Gripe…dicen!

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