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Historias escritas por felicianoplaza
Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Director-Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Lealtad y amistad

Hablar de amistad no es una tarea fácil sino recurrimos a los acostumbrados tópicos y frases hechas como “un amigo es un tesoro”, “los amigos son la familia que se escoge”, “una persona sin amigos es como un libro que nadie lee”, etc, etc, etc. Palabras bonitas que si no van acompañadas de hechos no es más que simple palabrería.

El origen etimológico de la palabra amistad, aunque no ha podido ser determinado con exactitud, hay quienes afirman que proviene del latín “amicus”, que a su vez derivó en “amore”, es decir amar. Pero, ¿realmente amamos a nuestros amigos?.

Es fácil decir, yo quiero a mis amigos, es fácil llevarse bien con ellos cuando ambos están en la misma sintonía o cuando todo va sobre ruedas en relación a la amistad. Sin embargo,  no resulta tan fácil cuando las cosas se complican, cuando nuestro amigo nos critica, nos advierte que hay cosas que mejorar para mantener los lazos de unión entre ambos o, simplemente cuando al amigo no le van las cosas bien, cuando empieza a tener problemas de cualquier índole, cuando es objeto de crítica por los demás, cuando es juzgado por una conducta o actitud equivocada, o no. Este es el momento en el que realmente debemos estar a la altura de la circunstancias, cuando el amigo se convierte, o eso nos parece a nosotros, en una carga, en alguien al que hay que apoyar cuando los demás le dan la espalda o cuando las cosas en su vida no van, ni como el quisiera, ni como nosotros desearíamos. Seguro que todos hemos dejado alguna amistad por el camino, o varias, a veces porque ha sido imposible mantener a flote esa relación que, en su momento pensábamos que iba a ser para toda la vida, pero que la falta de sintonía, quizá porque no ha habido la intención que la hubiese ante la exigencia de intentar comprender al otro o sólo porque era imposible mantenerla ante posturas antagonistas que socavaban nuestros principios. También, porque alguien se haya podido meter por medio minando maliciosa o inconscientemente los lazos de unión con nuestro amigo, o porque hemos tenido que elegir apoyar a un tercero ante el agravio de nuestro amigo.

Motivos, muchos hay para que la amistad se rompa, pero seguro que también los hay para intentar salvar una relación que, en principio consideramos abocada a fracaso, por egoísmo, por soberbia, o por aquello que, “yo primero y luego los demás”.

Desde luego que hay amigos que resultan tóxicos cuando una desgracia les acompaña como una carga de la que no logran desprenderse, o porque no saben. Que tiran de nosotros constantemente ante problemas cuya solución le corresponde a ellos, a veces con une egocentrismo desmesurado que les hace convertirse en el protagonista de cualquier circunstancia, buena o mala, amigos éstos a los que posiblemente haya que intentar redirigirlos o simplemente dejarlos descansar, en standby, hasta que su toxicidad desparezca o encuentre sosiego en un especialista o en otros amigos menos desgastados y con mas mano para indicarle el camino , pero sin dejarlos en la cuneta, porque como en el matrimonio, cuando alguien tiene un amigo lo debe tener para lo bueno y para lo malo, para la salud y para la enfermedad y, porqué no, hasta que la muerte nos separe.

Es decir, el salvavidas de la amistad es la lealtad, el no esconderse cuando el amigo nos necesita, cuando necesita nuestro apoyo, nuestro amor, el confort de nuestro abrazo, el saber que estamos ahí, sin necesidad de hacer aspavientos, sin retórica, sin dar publicidad a nadie, siendo compasivos, siendo guerrero frente a terceros que lo agravian o lo persiguen, con causa o sin ella, pero sobre todo, no desapareciendo cuando pueden convertirse en el ojo del huracán por el motivo que sea, sin entrar a juzgar, sin esconderse frente el agravio con o de terceros por el miedo que a nosotros también nos señalen

Dedicado a mis amigos, pocos pero buenos….

El mundo no está hecho a nuestra imagen y semejanza

Hace unos días un buen amigo hablando de las ideas, del librepensamiento y de la tolerancia hacia quienes no piensan igual que nosotros, me comentaba que cuando a veces se sigue un proyecto común, la soberbia nos hace que queramos imponer y dar por superiores o válidos nuestros pensamientos e ideas frente a la de los demás, echando la zancadilla a aquellos miembros del mismo grupo que no piensan igual que nosotros, en definitiva queremos que el grupo se transforme a nuestra imagen y semejanza, yo el primero que me acuso de tal conducta.

Nos olvidamos que los grupos, como tal, son plurales y, querer imponer una línea de actuación hace que el grupo pierda su carácter democrático y plural para convertirse en un grupo adoctrinado, puede que ideológico, pero sin ideas. 

Los grupos, son entes vivos, en los cuales, aparte de las normas internas de funcionamiento que todos deben respetar y unas pautas básicas  de organización cuyas líneas, si bien son infranqueables para que el grupo no pierda su razón de ser, su esencia la determinan todos y cada uno de los miembros, donde el respeto mutuo a los demás y a sus pensamientos, la positividad y la conciencia de límites hacen que el grupo pueda funcionar  adecuadamente. 

La humildad, en vez de la prepotencia, nos llevará a comprender que la verdad ni siquiera la tenemos nosotros, de manera que lo que dicen los demás siempre tiene una faceta importante, pero tampoco como verdad absoluta, sino como complemento de lo que cada uno individualmente pensamos y decimos, lo cual determinará una conciencia de límites de nuestra actuación en relación con la de los demás miembros, de nuestra libertad de pensamiento.

El grupo no es monopolio de nadie, de manera que si no es democrático en su funcionamiento, a pesar de que pueda existir una estructura jerarquizada, al final el grupo se distorsionaría para convertirse en una agrupación o unión de seres alineados, en los que el libre pensamiento no tiene cabida.  Para que el grupo cumpla con su fin debe convertirse en una comunidad de ciencia, donde las opiniones e hipótesis se contrasten y se comprueben. No se convence con la fuerza, sino con la razón y los hechos. 

“Para que el grupo cumpla con su fin debe convertirse en una comunidad de ciencia, donde las opiniones e hipótesis se contrasten y se comprueben. No se convence con la fuerza, sino con la razón y los hechos.” 

La planificación, el ritmo y la programación de sus líneas de actuación darán continuidad al grupo, evitando que se estanque o se convierta en algo estático. Si no hay dinamismo en el grupo se perderá el entusiasmo y el deseo de formar parte de él. Los nuevos miembros deben sentirse parte activa, deben ser protegidos, pensando que son la sabia nueva del grupo, eso sí, evitando que su lógico desconocimiento del grupo pueda llevarle a comportamientos desmesurados que puedan afectar al resto.

Es muy importante, asimismo, para que el grupo funcione, el conocimiento mutuo de todos sus miembros, sabiendo lo que hemos hecho cada uno en relación al mismo, pero, sobre todo, no puede obligarse a los demás a estar de acuerdo con las ideologías de los demás, por ello, es importante, delimitar un marco de referencia ideológico basado en el libre pensamiento.

Sobre todo, debemos comprender y concienciarnos, que el mundo no está hecho a nuestra imagen y semejanza, que los grupos los conforman una suma de fuerzas individuales, entendidas éstas como impulso de su movimiento, no como imposición de nuestras ideas y pensamientos.

Divergentes


A veces nos creemos mejores que los demás, hablamos de valores, criticamos nuestro entorno, incluso a nuestra familia, a nuestros hermanos y, en vez de buscar soluciones, unirnos para hacer una sociedad mejor, nuestro ego, hace que nos pongamos la zancadilla, que nos pisemos los unos a los otros. Estamos ávidos de criticar, de imponer nuestro criterio. Esto hace que huyamos de la autocrítica, nos convertimos en ortodoxos, seguimos la letra, pero no el espíritu. 

Nos unimos a grupos, a organizaciones, cuyo espíritu siendo buenos los convertimos en herramientas que arropen nuestras ideas, nuestro modo de vida, como una vestimenta que oculte nuestras propias miserias para aparentar lo que no somos, como refugio de nuestras imperfecciones humanas, como apariencia de una bondad que dista mucho de serlo.

Esta es la miseria del ser humano, la manifestación de nuestra soberbia. Recurrimos a símbolos que cada cual manipula a su propio antojo para dividir en vez de para unir, a pesar de su carácter universal, ocultándonos detrás de ellos para erigirnos en jueces de la conducta ajena. Nos creemos hombres y mujeres buenos, dignos de esos símbolos, y distamos mucho de serlo, ensuciándolos con nuestra propia conducta.

“Esta es la miseria del ser humano, la manifestación de nuestra soberbia. Recurrimos a símbolos que cada cual manipula a su propio antojo para dividir en vez de para unir, a pesar de su carácter universal, ocultándonos detrás de ellos para erigirnos en jueces de la conducta ajena.”

Nuestra mediocridad se ampara en ideas, en conceptos, que convertimos en ideologías vacuas que tratamos de imponer, rechazando a quienes no las secundan como enemigos, en vez de buscar en las ideas de los demás un complemento o afirmación de las propias. Rechazamos todo lo que no lleve nuestra marca o la del grupo al que pertenecemos, no porque hayamos comprobado su posible ineficacia, sino porque no son nuestras y, quizá, porque aceptándolas o razonando sobre ellas, nos demos cuenta del error de las nuestras.

Nos sometemos a líderes  incapaces de dirigir, cuyo liderazgo legitiman en elecciones, a los que les da miedo la libertad. Incapaces de poner orden porque prefieren moverse entre dos aguas, en la tibieza del espíritu, asistiendo impasibles a la ruptura que no a la diversidad de los grupos que dirigen. Niegan que el grupo se resquebraja por la intolerancia de sus miembros, para que nadie cuestione su liderazgo. No asumen su responsabilidad por cobardía, recurriendo de nuevo a esos símbolos que los miembros del grupo prostituimos para vanagloriarnos de conductas que predicamos pero que no vivimos. 

Nos autodefinimos como libre pensadores, pero no somos más que papagayos que repetimos consignas, a veces aprendidas como modo de vida y otras impuestas para ser aceptados en el grupo en el que estamos.  Porque el libre pensamiento está en aceptar a otros que opinan de forma diferente, sin verlos como enemigos. Pero, preferimos crear complots para destruirlos.

Nos da miedo ser divergentes por convencimiento, por la responsabilidad que ello implica, pues no se trata de excluir y no aceptar a los que piensan diferente, sino de intentar complementar, de sumar en vez de dividir. Preferimos ser sumisos a que nos encasillen como diferentes y por ello como peligrosos por la incapacidad de algunos de pensar que en esa divergencia puede estar la solución a ciertos problemas.

En definitiva, se puede criticar sin destruir, se puede criticar después de la autocrítica, se puede pensar diferente sin con ello pisar las cabezas de los demás. Se puede ser divergente con la finalidad de construir y no destruir. Es libre pensador el que crea y no el que destruye.

Tele 5. Entre el morbo y la compasión

El rescate de Julen se ha convertido en un hecho que ha puesto de manifiesto la solidaridad de la que nuestro país ha hecho gala cuando la desgracia ha hecho acto de presencia de forma pública. Atentados terroristas, aviones que se estrellan al despegar o aterrizar, trenes que descarrilan, edificios que explosionan, incendios, derrumbamientos, y un largo etcétera. Somos un pueblo que empatiza con el dolor ajeno; pero ¿lo hacemos cuando este dolor es más privado?, ¿cuándo la desgracia se ceba con el vecino de enfrente?, ¿cuándo la desgracia es continua en una zona de nuestro pueblo o ciudad?, ¿cuándo vemos que un indigente se está muriendo de frio en el banco de un parque?. Claro, hay instituciones para su asistencia, para eso están los servicios públicos, incluso los indigentes se mueren de hambre y de frío porque quieren, porque no quieren asistir a los refugios para que no los controlen, porque les gusta deambular de un lado para otro sintiendo la libertad a pesar de que su cuerpo se hiele de frio, o en invierno o en verano el sol aterrador les pegue al asfalto, porque les gusta curtir su piel con las inclemencias del tiempo.

Esta referencia a la injusticia social, sólo es un pequeño ejemplo de la gran solidaridad que existe en nuestro país, de lo grandes que somos, de lo compasivos que nos volvemos cuando nos encontramos con la desgracia ajena de frente, sin esperarla, y como de duros nos volvemos cuando a lo que tenemos que hacer frente es a esa falta de justicia social. Se podría decir que somos caritativos cuando esa caridad se convierte en un espectáculo que satisfaga nuestro propio ego, y que no falte, algo es algo, y menos da una piedra.

Pero, valga esta introducción para retomar el tema inicial, el que nos ha mantenido en vilo durante trece días, en los que muchos hemos elevado nuestra plegarias pidiendo por su supervivencia aunque en nuestro fuero interno estábamos seguros que era imposible que un niño tan pequeño pudiese vivir todavía. Nos hemos convertido en padres de ese niño sin serlo, ni sentir lo mismo que sentían sus verdaderos progenitores, porque ese dolor tan desgarrados sólo lo pueden sufrir ellos. Nos hemos sentido orgullos de sus rescatadores, un equipo de más de trescientas personas que no han descansado todo ese tiempo con el único fin de que se cumpliera un milagro que finalmente no se ha cumplido, de su hazaña, de haber sido protagonistas de un rescate que se ha convertido en un hito de España por su enorme complejidad, de unos héroes que han huido de las alabanzas de un país, porque como han manifestado sólo hacían su trabajo. 

Pero ha habido un contrapunto en toda esta historia, como es el espectáculo de algunos medios de comunicación, en especial la cadena que siempre juega con el morbo, Tele 5, convirtiendo en un circo mediático lo que para muchos ha sido un sufrimiento desinteresado durante esas casi dos semanas que ha durado el rescate, sobre todo el que montaron la tarde anterior al rescate del niño y que duro hasta la media noche, fallándoles lo más importante, que no se produjera durante su emisión, no se pudo consumar lo que el programa especial liderado por Ana Rosa buscaba, hurgar en el dolor de una familia, de un pueblo, incluso de un país. Morbo disfrazado de compasión. Morbo disfrazado de noticia. 

“… ha habido un contrapunto en toda esta historia, como es el espectáculo de algunos medios de comunicación, en especial la cadena que siempre juega con el morbo, Tele 5, convirtiendo en un circo mediático lo que para muchos ha sido un sufrimiento desinteresado durante esas casi dos semanas que ha durado el rescate”

Y un gran numero de tele espectadores pegados a la pantalla esperando ver como los rescatadores sacaban el niño en sus brazos, menos mal que no se ha visto. Menos mal que alguien ha puesto cordura en este juego de los medios, poniendo las distancias necesarias para que se dejara de especular con lo que para los rescatadores ha sido un esfuerzo sobre humano. 

Hay una línea muy delgada entre el derecho a la información y el espectáculo que algunos medios hacen al amparo de este derecho. Hay una línea muy delgada entre el morbo y la compasión, y Tele 5, como siempre se ha situado al lado del morbo.

España en crisis. Políticas inservibles

No se puede caminar ente dos aguas a no ser que quien lo haga se llame Moises y lo haga por mediación divina, sin correr el riesgo de morir ahogado en el intento. Igual que no se puede defender como constitucionalistas la unidad de España y luego pactar con quienes pretenden su división, no en comunidades autónomas respetando la pluralidad territorial y cultural existente en el territorio español sino desde una posición secesionista.

Muchas y muchos entendimos la necesidad de echar de la Moncloa al Partido Popular ante una forma de gobernar totalmente autoritaria además de los reiterados procesos judiciales de imputación de altos cargos del partido por corrupción; pero, sobre todo, por el olvido de esa parte de la ciudadanía que estaba siendo machacada por una economía neoliberal; pero también, mucha y muchos fuimos conscientes que la forma de hacerlo no era la adecuada, y no en referencia a la moción de censura que era pedida a voces, sino en previsión de lo que venía después, la necesidad de negociación con los partidos nacionalistas e independentistas para mantenerse en el poder y sacar adelante los proyectos de ley.

La forma adecuada hubiese sido convocar elecciones, como prometió inicialmente Pedro Sánchez una vez llegara a la Moncloa, pero no lo ha hecho y no lo hará ante la inminencia de las elecciones municipales y autonómicas, pues el resultado hubiese sido un marcador irrefutable para los resultados de éstas, pudiendo elevar a las alturas al PSOE o sepultarlo durante, al menos una legislatura.

Lo dicho, obviamente, también es predicable respecto a Unidos Podemos, quien también se ha movido en la tibieza respecto al tema autonómico, siendo lo único que han conseguido hasta el momento en cuanto a su apoyo al PSOE el aumento del salario mínimo interprofesional. Un pequeño logro si tenemos en cuenta otras demandas sociales, entre ellas una de cuyos demandantes depende en gran parte que los resultados electorales se inclinen hacia un lado u otro de la balanza, como son los pensionistas que, justamente piden un incremento de la pensiones,  en cuanto que las mínimas alcancen el montante de aquel salario mínimo, así como en un incremento proporcional en cuanto al resto,  y una revisión anual de acuerdo con la subida del IPC.

En definitiva, ante un panorama político tan caliente e incierto, es lógico que Vox se eleve con promesas que quieren oír quienes están hartos de ver como la pelota se mueve en el tejado de los partidos mayoritarios, PP y PSOE, sin resultados aparentes en cuanto a la mejora del país, cuyas políticas se limitan a criticar al contrario para tapar la ineficacia y miserias propias. Sin que el radicalismo de Unidos Podemos arrastre a nuevos electores al haber alcanzado techo según ha evidenciado el marcador político de las elecciones andaluzas, territorio donde siempre ha gobernado el PSOE, posiblemente por su apoyo a éste.

Estamos, sin lugar a dudas, ante un circo político donde lo malabares y las payasadas para gobernar son los que llenan su pista principal, con un director de escena fatuo que no está a la altura de las circunstancias, y cuya solución no está en el cambio de actores sino en el cambio de políticas claras que contribuyan al interés general y no al interés sectario o partidista. Mientras esto no se produzca ir a votar es una perdida de tiempo porque, en definitiva, ganará quien sea, subirán y bajarán en los resultados unos y otros dependiendo de quien haya vendido mejor el humo de sus políticas, pero todo seguirá estando igual. 

Se trataría pues de cambiar los principios que rigen las políticas, de una revolución social donde la igualdad, la libertad y la fraternidad impregne cualquier actuación política, dejando fuera a quienes no se comprometan a este cambio real y no al desequilibrio social y económico que inevitablemente dará al traste a los actuales sistema democráticos por su falta de autenticidad y falta de justicia social, con polarizaciones políticas cada vez más extremas, donde la confrontación irá en aumento, abocándonos a un colapso social sin precedentes. 

“Se trataría pues de cambiar los principios que rigen las políticas, de una revolución social donde la igualdad, la libertad y la fraternidad impregne cualquier actuación política, dejando fuera a quienes no se comprometan a este cambio real”

Se necesitan políticas de solidaridad y no de caridad hacia los más débiles en este sistema capitalista que sólo beneficia a los poderosos. Dejémonos de dogmas económicos, pues la economía tal y como se entiende actualmente tiene los días contados frente a una economía solidaria. Dejémonos de dogmas políticos basados en el pasado histórico cuyas bases no son las mismas que rigen los Estados actuales. Dejémonos de dogmas sociales basados en filosofías existencialistas para pasar a filosofías más humanistas.

Basta de ideologías para dejar paso al libre pensamiento pues de esta manera seremos auténticamente libres y comprometidos con nuestros semejantes. Se necesitan políticos que, por encima de todo, sean seres sociales auténticos, ejemplarizantes, perdiendo miedo a la expresión del pueblo manifestada en referéndums o consultas ciudadanas.

El resto se llamará democracia, pero no dejará de ser una oligarquía de partidos políticos basada en un sistema representativo donde el ciudadano sólo es tenido en cuenta cada cuatro años, para emitir el voto y, después, si te he visto no me acuerdo.

Se trata simplemente de voluntad de política de construir sociedades más humanas, donde no se den mendrugos de pan a los que no tienen qué comer, sino las herramientas para proporcionarse ellos su comida. Se trata de llamar a las cosas por su nombre: explotadores a los que se sirven de la mano de obra barata para incrementar sus beneficios. Usureros a los que conceden ayudas económicas que ahogan a sus deudores. Asesinos a quienes proporcionan armas para que otros maten en conflictos bélicos en vez de buscar soluciones pacíficas. Malvados a quienes quitan el techo con una especulación inmobiliaria insoportable. Hipócritas a quienes dicen una cosa y luego hacen otras.

El futuro del mundo está en nuestras manos, en la de todos, no sólo en la de los políticos, nosotros somos responsables cuando emitimos nuestro voto de a quién elegimos, pero también de dar ejemplo con nuestras actitudes, o buscamos ser más humanos repartiendo lo que nos sobra, buscando el equilibrio, la justicia social, o estamos abocados al caos. Es cuestión de tiempo.

O buscamos la integración en vez de la exclusión, o el mundo dejará de ser nuestro hogar para convertirse en nuestro infierno.

Misántropos lobotomizados

Existen determinadas personas que con el desprecio más absoluto se convierten en seres misántropos no por la deshumanización de cuanto nos rodea, sino porque se creen superiores a los demás, con el convencimiento de que su interior es un templo que deben preservar de la contaminación del mundo exterior, lo que les impide empatizar con los que sufren, porque su soberbia les lleva a ser distantes y despreciativos con el resto del mundo.

Muchos de estos ortodoxos de la espiritualidad, en sus diferentes manifestaciones, religiosa, humanista, filosófica, etc., se convierten en seres sectarios, agrupándose a otros semejantes que practican la misma intolerancia, discriminación u odio hacia quienes no practican su fanatismo espiritual, creando facciones violentas dentro de la sociedad o grupo social del que forman parte.

Son divergentes grupales, cuyo desprecio al resto de la humanidad los convierte en seres egoístas y egocéntricos, mal nacidos que no son agradecidos con las cosas buenas que les proporciona el resto de la sociedad; despreciables por mucho que nuestra compasión con la desgracia humana nos pida benevolencia y comprensión con ellos, intentando averiguar la causa de su deshumanización y desarraigo con sus congéneres.

Los hay quienes renuncian a sus propias raíces, a sus orígenes, porque piensan que el cordón umbilical con sus progenitores les sitúa por debajo de donde ellas y ellos consideran deben estar o están. No les importa el sufrimiento de quienes le dieron la vida y, muchos menos, aún, la necesidad de comprender sus actitudes de exilio social y familiar voluntario. 

Se amparan en proyectos de vida donde la exclusión sectaria y permanente es para ellos una medida profiláctica de un mundo que consideran contaminado, pero que no hacen nada por cambiarlo, sometiéndolo a un asilamiento constante porque piensan que constituyen un peligro para su espiritualidad. Se alejan mucho, por tanto, del concepto humanista e integrador de los libre-pensadores. Son dogmáticos, doctrinales, incapaces de pensar y actuar por ellos mismos. Son robots de no se sabe que ideologías o creencias. Son patéticos insufribles. 

Son pobres desgraciados, con los que la compasión no funciona por su insociabilidad, eso los convierte en peligrosos socialmente, parecen seres lobotomizados, para los cuales la única salvación es sacarlos del mundo donde se encuentran y someterlos a un buen tratamiento psiquiátrico o psicológico. El problema es cómo aislarlos de la causa de su desgracia, máxime cuando por su mayoría de edad voluntariamente han elegido ese camino.

Avances y retrocesos

  • La voluntad política deja mucho que desear a la hora de materializar sus políticas en contra de la pobreza.
  • Necesitamos una Economía Solidaria

 

Muchas personas piensan que este mundo va a mejor porque cada vez hay más avances tecnológicos, porque la expectativa de vida de los seres humanos cada vez es mayor gracias al avance de la medicina y de la ciencia…  Pero, ¿quiénes son los que realmente se benefician de este presunto progreso?.

El progreso supone un desarrollo continuo, gradual y generalizado de una sociedad en los aspectos económico, social, moral, científico, cultural, etc., por tanto hablar de un progreso global de todo el planeta no sería más que una falacia al basarse en una generalización apresurada. Es decir, debemos tener en cuenta el grupo social al que se atribuye dicho progreso para corroborar si éste realmente existe, lo que evidencia la existencia de desigualdades de unos grupos en relación a otros.

La culpa de esta situación de desigualdad la tiene el capitalismo moderno que, si bien ha aumentado el número de ricos, apenas ha mejorado el sector de la población mundial más miserable y desfavorecido que continúa superando el 30% de la humanidad que evidencia el grave problema del subdesarrollo.

En Estados Unidos se calculan unos 36 millones de pobres; unos 18 millones en la Europa Occidental. En el mundo hay al menos en extrema pobreza unos mil millones de seres humanos, lo que nos permite aseverar que el progreso existe pero de él no se beneficia todo el mundo por igual.

Existe  una falta de humanismo derivado del sistema económico capitalista, basado en la propiedad privada de los medios de producción, así como en la importancia del capital como generador de riqueza y en la asignación de los recursos a través del mecanismo del mercado.

Resulta evidente, por otra parte, que la pobreza constituye un problema político y social, no en vano en las campañas electorales entra a forma parte de los programas en los que los diferentes partidos políticos orientarán su política. Si bien algunos pretenden atajarlo desde políticas neoliberales donde se propone que se deje en manos de los particulares o empresas privadas el mayor número de actividades económicas posible lo que incrementará la riqueza de la que se beneficiarán el resto de la sociedad, propia los partidos de la derecha, los de la izquierda defienden, sin embargo, un mayor intervencionismo público para corregir las desigualdades.

En todo caso, la voluntad política deja mucho que desear a la hora de materializar sus políticas en contra de la pobreza, convirtiéndose en la mayoría de los casos en un escaparate para obtener el mayor número de votos, pero que, una vez acceden al poder, “si te he visto no me acuerdo”, centrando su atención en un sistema macroeconómico que, por capitalista, se tiene más en cuenta o se protege a quienes tienen en su manos la mayor parte de la riqueza que a los pobres, justificándoselo en que el motor de la economía está en manos de aquellos, en sus inversiones empresariales, olvidando que la solución a medio plazo está en un equilibrio entre el capital y la mano de obra, situación que, evidentemente exige una cesión en su posición de los ricos al verse aminorados sus beneficios a corto plazo, ya que el equilibrio finalmente beneficiaria su situación, y la de todos, a largo plazo al aumentar el consumo, lo que a su vez exigiría aumentar la producción, por lo tanto nuevas inversiones en mano de obra y renovación de equipos.

Todo ello, se traduce en la necesidad de potenciar una mayor solidaridad social de los de arriba en relación con los de abajo, porque de otra manera el mercado mundial en la producción de bienes y servicios está en peligro de hacer aguas y, además, así se conseguiría evitar los repliegues de la economía con situaciones de recesión económica, o lo que es lo mismo un mayor progreso a nivel mundial.

Alargar la situación actual, seguir potenciando el sistema capitalista esta abocando al mundo a su propia destrucción, a hacer que la grieta entre pobres y ricos, entre países pobres y países ricos, sea cada vez mayor, con aumento de la inmigración, de la sobre explotación de recursos, de confrontaciones, de luchas por la supervivencia. Es necesario un cambio, una revolución pacífica, que persiga evitar el dominio de unos sobre los otros. Algo no muy complicado de hacer, pero que ni los políticos ni los que tienen el dinero en su manos están dispuestos a llevar a cabo, porque los primeros sólo buscan soluciones a corto plazo que puedan rentabilizar electoralmente y, los segundos, porque piensan que su situación de privilegio va a durar toda la vida. 

Algunas y algunos pensarán que ésta es una visión pesimista y derrotista no basada en datos científicos y, puede que tengan razón. Pero, es una visión empírica que no excede de los límites de la experiencia, de ver cómo se van desarrollando el devenir de los hechos. Éxodos de personas que huyen de sus países ante una muerte segura, conflictos bélicos basados en el dominio y en la explotación de los recursos naturales, fundamentalismo religioso en el que se amparan personas al no encontrar respuesta a sus interrogantes de vida a su situación precaria, explotación laboral en países tercermundistas por parte de grandes emporios, oligopolios por empresas energéticas que chantajean a los gobiernos como parte fundamental de su desarrollo económico, nueva confrontación, en este caso económica entre los EEUU y los países del Este, en este caso debido al crecimiento del dragón chino, con el que Rusia pretende crear un bloque, con líderes incendiarios y expertos en la confrontación.

Acabamos de pasar una crisis económica a nivel global, y lo que se esperaba que fuese una recuperación económica en ascenso se ha transformado en un lento caminar que sólo ha beneficiado a las grandes fortunas, a las grandes empresas que, en una gran mayoría siguen explotando la mano de obra. Cada vez son menores los salarios y más las horas de trabajo. Además según los expertos se avecina una recesión económica, que ya se está experimentando y que anuncia una nueva crisis, quizá peor que la que nos ha dejado. 

Entonces, a aquellos que piensan que todo lo que aquí se dice es especulación, cabría formularles la pregunta: ¿Qué harían si sus hijos y ustedes no tuvieran para comer y el vecino de enfrente viviese en la opulencia?, ¿dejarían morir a sus hijos?. Es un simple dilema que quien quiera basarse en la moral o en la ética dirán que habría que buscar soluciones más pacíficas. Pues de eso se trata en el hoy y en el ahora, sin escudarnos en nuestros representantes políticos para no hacer nada. Podemos empezar por un consumo más ético, no aferrándonos a esas marcas que sabemos que sus beneficios se basan en la explotación de los más débiles, por exigir la dignidad que nos corresponde como trabajadores, a exigir nuestros derechos, a elegir a representes políticos que ofrezcan soluciones reales y no uno humo.

Depende de todos, depende de tener una visión real y más amplia que no se ciña a nuestro pequeño mundo, a nuestra zona de confort inmediata. 

Catastrofismo, es posible, pero no veo otra cosa, sólo una servidumbre moderna al capitalismo al que hemos convertido y seguimos convirtiendo en nuestro dios.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La vuelta al cole

“Ya llegó el final de la navidad, para muchos un motivo de alegría porque después de unos días sin parar de comilonas, compras y de tener a los niños en casa todo el día con más hiperactividad que nunca recreándose en los regalos de Santa Claus y los Reyes Magos y, aunque nosotros, los más afortunados volvamos al trabajo, será un descanso tener a los niños ocupados en los colegios y en sus quehaceres diarios impuestos, en la mayoría de las ocasiones por los padres para hacer del niño el mejor niño del mundo, el más listo, el más deportista, en definitiva, el más competitivo.”

 

La traición de Vox

 

 

Las ansias de poder de nuestros gobernantes no tiene límites, tal ha sido el pacto entre el PP, C´s y Vox para hacerse con el gobierno de Andalucía.

 

El bloque de la derecha ya ha sufrido su primera fractura antes de la sesión de investidura a favor de Juan Manuel Moreno del PP, consecuencia de la oposición de Vox que, como todos sabemos, retirará su apoyo si no se retiran algunas medidas contra la violencia machista; aunque, está por ver, si este partido de ultraderecha mantiene sus amenazas hasta el final en su oposición a las ayudas  contra la violencia de género que habían pactado los otros dos partidos, o si bien éstos sucumben a las condiciones de Vox. Cualquier cosa es posible cuando de lo que se trata es de hacerse con el poder en la Comunidad Autónoma de Andalucía.

 

El pacto de gobernabilidad entre estas tres formaciones políticas no deja de ser un adelanto de lo que puede pasar en el resto del país ante las próximas elecciones generales. Es decir, un auge de la derecha cuyo vagón de cola representado por el Partido de Santiago Abascal tendrá la llave en su mano respecto a que la balanza se incline hacia la derecha o hacia la izquierda en la gobernabilidad del Estado.

El pacto de gobernabilidad entre estas tres formaciones políticas no deja de ser un adelanto de lo que puede pasar en el resto del país ante las próximas elecciones generales.

 

Resulta inasumible que ante el panorama que tenemos en España en relación con el gran número de víctimas consecuencia de la violencia de género que han perdido sus vidas a manos de parejas o ex parejas, amen de quienes sufren y no la denuncian que, un partido que se autodenomina democrático, pero que todos sabemos representa la derecha más rancia, herederos del Franquismo, se oponga a cualquier medida que sirva para proteger a las citadas víctimas que, dicho sea de paso, siempre serán pocas para terminar con esta lacra social.

 

Inasumible, pero también vergonzoso que este partido amante del franquismo y de lo que éste representó, manifieste en boca del líder de la citada formación en Andalucía, que: “En política social todos siguen, con sumisión lanar, los mandamientos de la dictadura de género. ¿Dónde está el cambio?“. Pero más aún que, los otros dos partidos, puedan haber pactado con esta formación que, dicho sea de paso, ha contado con el apoyo masivo de los votantes del PP y C´s.

 

Todos nos lleva a pensar a los más suspicaces que esto podía estar orquestado de antemano para buscar una solución intermedia como podría ser una eventual modificación de la normativa autonómica contra la violencia de género, una vez se hiciesen con el gobierno, pues no debemos descartar la política o, al menos, el sentimiento patriarcal de los votantes tanto el PP como C´s en relación a este tipo de violencia.

 

Sea como fuere, todo tiene un límite que se ha sobrepasado con el acuerdo inicialmente alcanzado por parte del PP y C´s con Vox, pues supone una manifestación clara de hacerse con el poder a cualquier precio que, en fechas futuras veremos si se mantiene o no, o si habrá algún tipo de cesión en sus pretensiones por parte de aquellos, lo que les convertiría en fariseos disfrazados de patriotas. Eso sí, de patriotas a la antigua usanza.

 

Vamos, una vergüenza elevada a la enésima potencia que para muchos estaría dejando ver la verdadera cara de la derecha española. Una derecha de camisas azules y saludo fascista.

 

Tomando prestado los versos de Gustavo Aldolfo Bécquer “volverán las oscuras golondrinas…”, en nuestro caso el oscuro aguilucho en sus balcones el nido a colgar.

Un alma errante que descansa en el universo

Todo el equipo de Plazabierta.com Magazine, quiere transmitir su pesar a nuestro compañero Rafael López Villar, por la perdida de su padre. D.E.P.

 

Cuantas veces has desnudado tu alma ante esa enfermedad que mantenía ausente a tu padre, esa enfermedad que se apodera de las mentes, de los recuerdos, esa enfermedad que no entendemos.

Cuando hablabas con él tu corazón se desgarraba porque su alma errante vagaba por un mundo desconocido.

Tus recuerdos se atropellaban cuando se los contabas a pesar que no te entendía. Recuerdos de toda una vida con él compartida.

Tu escritura te sirvió de desahogo en transmitir a quien quisiera entenderte tu sufrimiento, que yo sí entiendo. 

Su alma itinerante ya ha encontrado el reposo y tú, amigo mío, a pesar del desconsuelo el descanso que necesitas. 

En ese lugar del universo donde las almas descansan nos encontraremos.

En ese lugar de tu universo él permanecerá para siempre.

Rafa, sabes que te quiero y siento mucho tu duelo.

 

 

 

La falsedad farisaica de los hombres serpiente

Vivimos la vida continuamente juzgando a los demás, a la vecina de enfrente porque sacude el mantel por la ventana, a los compañeros de trabajo porque se hacen los remolones o sobresalen más que nosotros, a nuestros amigos porque no responden a nuestras muestras de amistad, a nuestros hermanos porque no se comportan como nosotros en los problemas familiares y, así podríamos seguir con un largo etcétera hasta salir de nuestro entorno más inmediato y juzgar al mundo mundial por los mismos errores que nosotros cometemos, por actitudes similares a las nuestras, por los mismos egoísmos, egocentrismos, o simplemente porque piensan de forma diferente.

Nos hemos convertido en jueces implacables de la vida de los demás, en jueces sin ningún tipo de compasión, crueles, como si hubiésemos sido elegidos por una mano poderosa porque somos mejores que el resto, cuando en realidad somos iguales, incluso peores, porque nuestra falta de magnanimidad y comprensión esta arrinconada en esa parte de nuestro ser, donde el olor a azufre cada día se hace más intenso.

“Nos hemos convertido en jueces implacables de la vida de los demás, en jueces sin ningún tipo de compasión, crueles, como si hubiésemos sido elegidos por una mano poderosa porque somos mejores que el resto”

Nos ponemos nuestra sotana invisible para en nombre de un Ser Todopoderoso juzgar la moral de los demás cuando la nuestra deja mucho que desear, siendo, además, la relación con ese Ser una relación acomodaticia, sin compromiso, olvidando virtudes tales como la compasión, la caridad, la humildad, que hace que no tratemos a los demás como nos gustaría que nos tratasen a nosotros mismos.

Otros se ponen la toga de juez, porque se creen más justos que los demás, sin ni siquiera dar la oportunidad a quienes juzgan de defenderse, porque  son jueces cobardes, de naturaleza soberbia, y con las mismas imperfecciones del sometido a su juicios o quizá peores. Jueces que no saben ni les apetece, por su crueldad, buscar el equilibrio en la balanza de su justicia interesada, buscando solamente el placer de creerse superior al resto.

También los hay de los que juzgan en la oscuridad, quizá los más peligros porque son los que se ponen el traje invisible para que nadie los vea, moviéndose con la sinuosidad y el sigilio de las serpientes, procurando no dejar rastro de su movimiento para que nadie les pueda exigir el mismo comportamiento que ellos exigen de los demás, y que cuando tienen al sometido a su juicio a su alcance saltan sobre ellos clavándole sus colmillos, o instigando o colaborando con otras serpientes más hábiles para inocularles  el veneno de una justicia basada en dogmas, ideologías o creencias que siempre han sometido la libertad de pensamiento.

Pobres desgraciados. Jueces llenos de prejuicios. Hombres y mujeres anormales cuya pobre vida no da para más. Incapaces de ponerse en el lugar de los demás, de empatizar, de comprender. Cobardes malintencionados que se rodean de un aura de perfección pero  que, cuando te acercas a ellos huelen a incienso de sacristía. Seres pobres de espíritu, que en vez de perder el tiempo en amar lo dedican a observar los errores de los demás. Tibios, de moral retorcida, de los que nos tenemos que cuidar porque su falsedad farisaica puede hacer mucho daño.

Una navidad en un mundo ausente.

 

 

Hoy es noche buena y mañana navidad, dame la bota María que me voy a emborrachar. Tal vez eso es lo que hiciese sino fuera porque no estoy solo, emborracharme para olvidar, sentirme ausente como mi padre desde hace algunos años, tú, vivo, pero ausente por esa enfermedad que te ha condenado a vivir sin recuerdos. Una enfermedad tortuosa y cruel. Una enfermedad de la que no sé si la consciencia intermitente te genera sufrimiento. El mío no importa, el tuyo sí. Yo lo administro como puedo, aunque a veces me derrumbe como hoy, porque mis besos en tu cara no han llegado a tu corazón,  que al mío destroza.

Los recuerdos me invaden. Veo tus desvelos por mí en los momentos de esta vida que me hicieron estar en el subsuelo. Tu compasión y compañía cuando estuve perdido y sólo. Tu generosidad incondicional. Tu amor sin límites, aunque en ocasiones con ese chantaje emocional de quien no sabe pedirte el amor de otra manera. Tu consuelo cuando estuve enfermo. Tus desvelos al píe de mi cama.

 Todos son recuerdos, los recuerdos que tú ya no tienes, papá, y que si los tienes no sé dónde se encuentran. Siento que cuando aún te comunicabas conmigo me llamaras mal hijo por sacarte de tu casa y dejarte en ese sitio convertido en un almacén de almas perdidas, donde los cuidados especializados sólo sirven para mantenerte vivo. Siento que tus cuidadores son mejores que yo.

 Padre, perdóname por no saber sentir tu amor ausente. Padre, perdóname por no poderte cuidar. Padre perdóname por no saberte amarte cuando demandaste mi amor. Padre perdóname por no saber penetrar en tu mundo sin recuerdos. Padre perdóname por sufrir egoístamente porque no te tengo.

Padre, te amo, pero tú ya no lo sientes. Padre, te necesito, pero tú ya no puedes saberlo. Padre, cuanto me gustaría que me devolvieses los besos que te doy. Padre, echo de menos la navidad a tu lado, verte en ese sillón orejero, el derecho, al lado del de mi madre cantando  villancicos, comiendo los mazapanes y el turrón con nuestras regañinas porque temíamos que no quedasen para nosotros, llorando por recordar a los ausentes.

Padre, no se si he sabido amarte, no se si he sabido ser el hijo que esperabas. Padre, que egoísta he sido por anteponer mis deseos y necesidades a las tuyas, por esos momento en los que te regañaba porque no sabía entenderte, porque no comprendía tu enfermedad. Padre, cuanto daría por tenerte de nuevo conmigo.

 Padre, feliz navidad. Aunque ahora no sepas el día en el que vives. Ójala sintiera que eres feliz por un momento y que vuelves a estar conmigo.

 

#Todas somos Laura. Algo más que un hashtag

A vueltas con la prisión permanente revisable


No querría contradecirme con mis opiniones anteriores en contra de la prisión permanente revisable, aunque mi sentimiento de impotencia y repulsa a la violencia machista y al asesinato de la zamorana Laura Luelmo me hace pensar y replantearme de nuevo tal cuestión.

Lo cierto es que, en otros países donde subsiste la cadena perpetua, incluso la pena de muerte, me lleva a considerar la ineficacia de este tipo de condenas por delitos de sangre, pues no sólo no disminuyen sino que incluso aumentan, estando muy por encima de las tasas de mortalidad por homicidios y asesinatos en nuestro país, uno de los más seguros, colocándose en el décimo cuarto puesto con menos crímenes del mundo, teniendo menos delitos que la media europea pero más personas encarceladas.

Legislar en caliente, modificando el Código Penal a golpe de la casuística por los delitos de los que estamos hablando o de cualquier otros, nos lleva a una vía poco eficaz, además del peligro de no cumplir con el principal objetivo del Derecho Penal que es la rehabilitación del preso que, dicho sea de paso, en momentos como el acaecido en el que se sesga la vida a una joven como Laura me importa más bien poco, pues el sentimiento de frustración e incluso venganza hace que me pida el cuerpo el deseo que, quien lo hizo se pudra en la cárcel, quizá donde debería haber estado por su larga trayectoria delictiva, habiéndose así evitado esta muerte de una persona maravillosa y comprometida socialmente contra la violencia de género.

Así pues, ante una medida demostrada ineficaz como la prisión permanente revisable, hace que nos preguntemos cuál sería la vía adecuada para poder combatir la  delincuencia en este tipo de delitos, sobre todo contra este tipo de delincuentes, depredadores sexuales, donde también se ha demostrado que cuando se les deja el libertad, por penas muy por debajo de las que merecen, vuelven a reincidir.

Permítaseme utilizar un tweet de nuestra querida Laura, que dice así: “te enseñan a no ir sola por sitios oscuros en vez de enseñar a los monstruos a no serlo, ese es el problema”. Efectivamente, ese es el camino, reeducar no sólo al delincuente sino también a aquel sector social con una educación patriarcal que les lleva a considerarse mejores o superiores a las mujeres, algo tremendamente complicado, cuando delito es fruto de una anormalidad patológica y, cuando las prisiones, al margen del esfuerzo en dicha reeducación a través de programas penitenciarios encaminados a dicho fin, especialmente el de la reinserción, son una escuela de delincuencia por la convivencia con otros presos, donde el más fuerte y agresivo es el más respetado e incluso admirado entre los reclusos, apreciando la vida delictiva de los demás como un poder de supervivencia por imitación que luego llevan a la vida en sociedad.

 

“Efectivamente, ese es el camino, reeducar no sólo al delincuente sino también a aquel sector social con una educación patriarcal que les lleva a considerarse mejor o superior a las mujeres, algo tremendamente complicado, cuando delito es fruto de una anormalidad patológica…”
“Efectivamente, ese es el camino, reeducar no sólo al delincuente sino también a aquel sector social con una educación patriarcal que les lleva a considerarse mejor o superior a las mujeres, algo tremendamente complicado, cuando delito es fruto de una anormalidad patológica…”

 

Todos los que estamos siguiendo las noticas sobre el caso del que estamos hablando, dicho sea de paso, morbosas en cierto modo por la reiteración y por lo explícito en la exposición de los hechos, incluso aveces no contrastados por los periodistas, haciéndose eco de ciertas fases de la investigación, aún sin concluir, o tergiversándolos; hemos oído como su autor confeso en las diligencias policiales, se negó a participar en los citados programas mientras estuvo en prisión, tratándose de una persona sumamente violenta que, incluso llegó a agredir a algún funcionario de prisiones y amenazando de muerte al guardia civil que lo detuvo en su anterior asesinato. Por lo tanto ¿sería la solución mantenerlo en prisión permanentemente evitando de esta manera que estos individuos constituyan un peligro social, como de hecho son?.

Esta pregunta hace que vuelva al inicio de esta exposición en cuanto al planteamiento de la pena de prisión permanente revisable para que no constituyan una amenaza social. Y, por lo tanto, la respuesta debería ser afirmativa, a pesar de la ineficacia en cuanto a la reinserción social del penado. Pero éste no es el objetivo de dicho tipo de condena, sino la protección de un valor superior cual es la vida o la integridad física de las víctimas, potencialmente todas las mujeres que viven pacíficamente en sociedad en el caso de las agresiones machistas y sexuales; pero también de toda población en general que gozamos de nuestra libertad con respeto a los derechos y libertades del restos de personas que nos rodean.

No debemos de olvidar que quienes son responsables de este tipo de delitos son los que los perpetran, como el indeseable y mal nacido que ha causado la muerte de Laura. Son ellos realmente los responsables y nadie más, aunque los poderes públicos tienen el deber de poner todos los medios necesarios para proteger a las ciudadanas y ciudadanos de este tipo de personas; por ello, quizá mantenerlos entre rejas permanentemente sea la solución pues su hábitat no puede ser la calle por el peligro que representan, esto acompañado de otras medidas que lleven a la revisión de sus condenas cuando se tenga la total seguridad de que no volverán a reincidir, como los programa penitenciarios de reeducación y reinserción aludidos, tratamientos psicológicos o psiquiátricos, aparte de otras medidas cuando quedan en libertad tras el cumplimiento de sus penas, como es el seguimiento vigilado por las fuerzas y cuerpos de seguridad, y la información a la comunidad en que se integran del peligro potencial que pueden suponer.

Quizá algunos juristas, los más puristas, cuestionen mi formación jurídica al respecto, pero no puede hablarse de reinserción ante personas patológicamente peligrosas, salvo que irrefutablemente quede demostrado que han dejado de serlo, porque en casos como el que nos ocupa debe primar un bienes o valores jurídicos superiores como son el de la paz social e integridad física de las personas, desgraciadamente en la mayoría de los casos mujeres, pero también hombres y niños. Planteamiento, este último, que no debe hacerse desde el posicionamiento del deseo de venganza, que también, pues el delincuente debe pagar por el mal causado a la víctima, pero también por la deuda contraída con la sociedad en general por sus actos delictivos. En definitiva se trataría de proteger valores jurídicos superiores al de la reinserción, que ya se encuentra implícita en la condena, o al menos así debería ser, haciendo obligatorios la participación en los mencionados programas.

No existe justicia sino se equilibran o miden las penas en atención a los tipos de delitos y menos aún si las ciudadanas y ciudadanos de este país, de los cuales emana aquella según el artículo 117 de nuestra Constitución, no nos sentimos protegidos y seguros frente a los delincuentes más peligros y tampoco compensados por el daño social causado por ellos, no imponiendo los derechos del delincuente a los del resto de la sociedad, habida cuenta que las víctimas ya no puede ser compensadas desgraciadamente, pero sí sus familiares y el resto de la sociedad, aunque el coste penitenciario, otro de los aspectos sometido debate, aumente. Coste que tampoco debe ser excesivo si tenemos en cuenta que los encarcelados por delitos de sangre constituyen una minoría entre la población recursa cuya condena es por otros delitos menores o patrimoniales.

En conclusión, y echando mano de los Derechos Humanos, no se pueden negar los derechos del recluso, ni eliminarlos, ya que eso nos convertiría en una sociedad despiadada e injusta, pero, tampoco, podemos anteponerlos a los de las víctimas que son las que realmente pierden el valor más preciado que es el de la vida.

Finalmente, sólo me cabe un deseo, que en el próximo años llueva sobre este mundo un poco más de humanidad y justicia, y que no se produzca una víctima más, ni por violencia de género ni por cualquier otro tipo de motivación perversa y anormal.

No al fascismo

La ignorancia lleva a muchos a creer que el fascismo es una ideología de derechas, cuando no es así. Realmente el fascismo es una ideología y un movimiento político de carácter totalitario y antidemocrático, aunque algunos veces se disfrace de partido político, lo que está haciendo que este movimiento se extienda por toda Europa como una reacción a una política globalizada que hace que los Estados pierdan parte de su soberanía a cambio de la unión a otros que facilite, sobre todo, la fuerza económica y el control democrático externo de todos los Estados que se unen y que, aunque en el caso de la Unión Europea el fascismo galopante englobe una ideología de derechas, sin embargo éste también puede ser de izquierdas.

Dicho de otra manera, este radicalismo totalitario que enferma a la democracia y que, como se ha dicho aparece disfrazado de una apariencia democrática, siendo admitidos en los diferentes Estados en los que ha hecho presencia con el carácter de partidos políticos, pone de manifiesto una tolerancia democrática que no debería existir por el peligro que supone para su supervivencia. Irrumpen en la vida democrática de mano de unos Estatutos blanqueados que no se corresponde posteriormente con sus acciones.

Tal es el caso de los sucedido en nuestro país con Vox que, aún a pesar de su rechazo a la organización territorial del Estado en Comunidades Autónomas, ha obtenido unos excelentes resultados en las recientes elecciones Andaluzas con doce escaños en su parlamento; amen de otras políticas totalitarias en contra de la propia Declaración Universal de los Derechos Humanos, como el rechazo basado en la expulsión de inmigrantes de nuestro país, a la libertad sexual de las personas como parte integral de la personalidad de todo ser humano, a la libertad religiosa con el establecimiento de un estado confesional católico, incluso  a la libertad ideológica y de pensamiento, por su rechazo a quienes no piensan como ellos, basado en un patriotismo demagógico de épocas pasadas; a la libertad de las mujeres atacando su derecho al aborto y, a su igualdad frente a los hombres  porque, al parecer, han venido a quitarles su trabajo y dignidad; a la defensa de un capitalismo  radical y, una larga lista de proposiciones que suponen un ataque a nuestra propia Constitución, esa misma que les ha permitido acceder a las instituciones democráticas.

“Tal es el caso en nuestro país con Vox que, aún a pesar de su rechazo a la organización territorial del Estado en Comunidades Autónomas, ha obtenido unos excelentes resultados en las recientes elecciones Andaluzas con doce escaños en su parlamento, amen de otras políticas totalitarias en contra de la propia Declaración Universal de los Derechos Humanos”

Ahora bien, el fascismo de derechas suele venir acompañado también a un fascismo de izquierdas en cuanto a un rechazo a los actuales Estados democráticos en los que impera una política socio-económica neoliberal basada en la libertad de mercado, donde el capitalismo cada vez va restando espacio a los derechos de los ciudadanos más débiles frente a sistemas donde los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Fascismo este último que propugna una ruptura con los sistema democráticos actuales demonizando todo lo que huele a capital, en vez de buscar el equilibrio económico o de fuerzas que, en vez de ser antagónicas deberían complementarse; pues tan necesario resulta el capital en la creación de nuevas empresas, como la mano de obra para que la producción y los mercados existan, siendo el principal problema la no consideración de los trabajadores como un activo empresarial o, lo que es lo mismo, una inversión que contribuya a aumentar la producción y, por lo tanto los beneficios empresariales, traduciéndose  en una inversión en estos activos mejorando las condiciones laborales y económicas de los trabajadores, todo lo contrario a lo que está ocurriendo en casi todos los países democráticos donde los beneficios empresariales se multiplican exponencialmente, mientras que los salarios y condiciones laborales de los trabajadores son cada vez peores.

“… fascismo este último que propugna una ruptura con los sistema democráticos actuales demonizando todo lo que huele a capital, en vez de buscar el equilibrio entre fuerzas económicas antagónicas, pues tan necesario resulta el capital como la mano de obra para que la producción y los mercados existan.”

Volviendo a lo acaecido en Andalucía, tan cuestionable es el acceso de la extrema derecha a su asamblea legislativa y quizá ejecutiva, dependiendo de los futuros pactos de gobernabilidad, como el haber espoleado a la ciudadanía por cierta izquierda para salir a la calle con el fin de manifestar su rechazo a dicho radicalismo neo-fascista, cuando los culpables de la presencia de Vox en la vida democrática de esta Comunidad Autónoma y posiblemente en el Estado, según se prevé en cuanto a la intención de voto en las próximas elecciones generales, son el resto de partidos políticos; habida cuenta que sabiendo, como el resto de los ciudadanos que nos consideramos democráticos de sus intenciones antidemocráticas se les ha permitido dotarles del estatus jurídico de partido político, primero mediante una legislación que sirva de barrera a este tipo de ideologías fascistas que en nuestro país cada vez han venido ganando más terreno al habérseles permitido o haberse legalizado asociaciones post-franquistas; además de no promover en el momento actual acciones legales para su legalización.

Los radicalismos no son buenos, vengan de un lado o del otro, la convivencia y equilibrio de fuerzas es necesario, tal es la experiencia histórica que, nos demuestra como la dictaduras de izquierdas como las de derechas, han llevado a confrontaciones motivadas por el imperio de ideas totalitarias, donde la masacre de derechos y libertades, además de personas, ha sido evidente.

Fascismo es tanto extender el brazo derecho con la mano abierta como extender el brazo izquierdo con el puño cerrado. Fascismo es querer imponer las ideas propias sean de izquierdas o derechas, rechazando o pretendiendo someter al ostracismo político a quien no piensa igual que ellos. Fascismo es cualquier tipo de totalitarismo venga de donde venga. Fascismo es la alabanza de dictaduras pasadas independientemente del signo político. Fascismo es la lucha de clases, por no permitir el equilibrio entre factores económicos como el capital y la mano de obra. Fascismo es ir en contra de los Derechos Humanos. Fascismo es el rechazo a nuestros semejantes por sus pensamientos ideas u opiniones, por su religión o su credo, por su condición sexual, por su sexo y por su lugar de nacimiento. Fascismo es todo aquello que vaya en contra de la justicia social. Fascismo es cuando se instiga a la violencia callejera en contra de la Constitución. Fascismo es todo lo que suponga represión y vaya en contra de la  libertad. Fascismo es, en definitiva, la intolerancia frente a los demás y a su libertad de pensamiento.

Un mundo de fantasía caprichosa

En los últimos días las musas se han acordado de mi después de haber estado de vacaciones, y las fantasías se agolpan en mi cabeza. Pero no quiero hablarles de esas fantasías que me aproximan a mi infancia sino de otro tipo de fantasías, los montajes que todos nos hacemos para justificar determinadas opiniones o conductas y que hace que los adultos mostremos nuestra inmadurez, transformando la realidad en un mundo imaginario que acomodamos a nuestro capricho porque de esta manera somos más felices o nos complicamos menos la vida. Es decir, por complacencia.

De esta manera transformamos la realidad en nuestra realidad, la verdad en una verdad aparente, la razón en una falacia, sintiéndonos satisfechos de pensamientos  que nos empeñamos en transmitir al mundo que nos rodea como verdades absolutas que, además, defendemos de forma encarnecida cuando encontramos a alguien que las cuestione.

El problema viene cuando este comportamiento no es predicable a una sola persona, sino cuando se traslada a un grupo social pretendiendo influir,  creando corrientes de opinión que no se corresponden con la realidad sino en un montaje manipulado, no tanto intencionadamente, que también, sino por no acudir investigar la realidad de los hechos, lo que se traduce en un infantilismo acomodaticio, carente de la suficiente reflexión y estudio como para poderla defender como una tesis plausible. Y, todavía es peor, cuando esta opinión se trata de imponer rechazando a todo aquel que no piense igual que el grupo en cuestión.

Cada día existen menos pensadores y, menos aún, pensadores libres, personas capaces de demostrar con razonamientos una proposición u opinión basada en una reflexión efectuada con el suficiente sosiego y estudio del tema del que hablamos. Nos convertimos en eruditos sin serlo, cogiendo retazos de opinión que no son nuestros convirtiéndolos en propios. En definitiva, estamos en presencia de una sociedad infantil ya que, como los niños, nos montamos un mundo irreal que nos hace ser más felices porque no nos mantiene en nuestra zona de confort, “quasimodo geniti infantes”, como bebes recién nacidos, pero con el agravante que no lo somos.

“Cada día existen menos pensadores y, menos aún, pensadores libres, personas capaces de demostrar con razonamientos una proposición u opinión basada en una reflexión efectuada con el suficiente sosiego y estudio del tema del que hablamos”

Cuando nacemos somos seres puros con un mundo interior virgen que, a medida que vamos creciendo, vamos llenando absorbiéndolo como si fuésemos esponjas con nuestras experiencias y con lo que vamos aprendiendo del mundo exterior, actuando en este estadio de nuestra vida más por imitación de nuestros mayores y nuestro entorno que por convicción propia, contaminándonos a medida que vamos creciendo por influencia ajena en nuestro mundo interior.

He aquí el problema, como seres sociales a veces pesa más la influencia exterior que nuestro mundo interior. Sólo y exclusivamente porque no hemos trabajado este último, es decir, nos abandonamos a la inercia de movimientos sociales y corrientes de opinión, sin plantearnos el porqué de las cosas y, muchos menos de investigar sobre el tema. En pocas palabras, nos convertimos en borregos sociales, sin opinión ni criterio propio, subyaciendo a este comportamiento la comodidad y  una moral acomodaticia.

En definitiva, estamos en presencia de un infantilismo social que cada día contamina más la realidad, la verdad de las cosas, en su sentido genuino. Una sociedad que en vez de ir evolucionando en el pensamiento y en la razón, involuciona, confundiendo la verdad con la fantasía, moviéndose en un mundo de medias verdades, a veces manipuladas con intención de que nos movamos en una determinada dirección sin saber muchas veces hacia donde nos lleva.

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