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Historias escritas por pedroplaza

(León, 12/1953) es Catedrático de Matemáticas desde 1977. Ha sido profesor de la Universidad de Barcelona y de la Universidad Politécnica de Cataluña. Su interés se centra en dimensión cultural de la Matemática y su función en la Historia del Pensamiento, sobre lo que ha publicado 12 libros, numerosos artículos y ha impartido cursos, seminarios y conferencias en Universidades de España y LatinoAmérica y en Centros de Profesores sobre Historia, Filosofía, Epistemología y Didáctica de las Matemáticas. Es también coautor de Libros de  Texto. Desde hace un tiempo también publica periódicamente en las redes sociales y en prensa digital.

MIGUEL HERNÁNDEZ, POETA DEL PUEBLO

Pedro Miguel González Urbaneja ♦ (León, 12/1953) es Catedrático de Matemáticas desde 1977. Ha sido profesor de la Universidad de Barcelona y de la Universidad Politécnica de Cataluña.

 

Jueves,  31 de octubre de 2019

►«Aquí estoy para vivir
mientras el alma me suene
y aquí estoy para morir
cuando la hora me llegue,
en los veneros del pueblo
desde ahora y desde siempre.
Varios tragos es la vida
y un solo trago es la muerte».

― MIGUEL HERNÁNDEZ. “Sentado sobre los muertos”

►«Cantando espero a la muerte, que hay ruiseñores que cantan encima de los fusiles y en medio de las batallas».

― MIGUEL HERNÁNDEZ. “Viento del pueblo

►«Recordar a MIGUEL HERNÁNDEZ que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela,… Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel mortal, iluminarlo con su valentía y su martirio, enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo». 

― PABLO NERUDA. «Mensaje para Miguel Hernández». Triunfo (nº 575, 06.10.1973).

Esta semana celebramos el 109 aniversario del nacimiento de MIGUEL HERNÁNDEZ (30.10. 1910–28.3.1942), un poeta de gran importancia en la literatura española del siglo XX, que destacó por la hondura y autenticidad de sus versos, reflejo de su compromiso social y político.

De clase media baja, Miguel fue pastor de cabras desde muy temprana edad. Escolarizado de forma muy precaria, fue obligado a abandonar los estudios para dedicarse en exclusiva al pastoreo. Mientras cuidaba el rebaño, MIGUEL HERNÁNDEZ leía con avidez y escribía sus primeros poemas.

Los libros fueron su principal fuente de una instrucción totalmente autodidacta. Los grandes autores del Siglo de Oro: Cervantes, Lope de Vega, Calderón de la Barca, Garcilaso de la Vega y, Góngora, fueron como sus principales maestros.

Debido a cierta reputación que logró gracias a las publicaciones en varias revistas y diarios, el poeta pudo viajar a Madrid, en 1931 y conocer de primera mano la obra de los escritores de La Generación del 27.

En un nuevo viaje a Madrid MIGUEL HERNÁNDEZ es nombrado colaborador en «Las Misiones Pedagógicas» y en la Revista de Occidente; comienza los sonetos de “El rayo que no cesa” e inicia su amistad con Vicente Aleixandre, Pablo Neruda, Juan Ramón Jiménez, José María de Cossío y otros importantes escritores.

Su poesía se vuelve, por entonces, de forma meridiana cada vez más social y manifiesta a las claras un compromiso político con los más pobres y desheredados, de modo que  al estallar la Guerra Civil Española, en 1936, MIGUEL HERNÁNDEZ se decanta ideológicamente de forma palpable; se alista en el bando republicano y se afilia al Partido Comunista de España. Combate en diversos frentes de guerra del Bajo Aragón, Andalucía y Extremadura.

En el verano de 1937 MIGUEL HERNÁNDEZ asistió al II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas, celebrado en Madrid y Valencia, donde conoció al peruano César Vallejo. Más tarde viajó a la Unión Soviética en representación del gobierno de la República. Al regresar en octubre escribe el drama “Pastor de la muerte” y numerosos poemas que serán recogidos más tarde en su obra “El hombre acecha”.

El 19 de diciembre de 1937 nació su primer hijo, Manuel Ramón, que murió a los pocos meses, el 19 de octubre de 1938. A Ramón le dedicó el poema “Hijo de la luz y de la sombra” y otros poemas recogidos en el “Cancionero y romancero de ausencias”. El 4 de enero de 1939 nació su segundo hijo, Manuel Miguel. A Miguel le dedicó las famosas “Nanas de la cebolla”. Finalmente escribe un nuevo libro: «Vientos del pueblo«, que destina y dedica a la 6ª división, de paso por Madrid.

Acabada la Guerra Civil Española MIGUEL HERNÁNDEZ fue condenado a la pena capital por su actividad de comisario político comunista en el Ejército republicano. Luego fue conmutada por una condena 30 años gracias a la intervención de José María de Cossío y otros intelectuales amigos, entre ellos el obispo Luís Almarcha y los escritores Carlos Sentís y Rafael Sánchez Mazas.

En 1941, MIGUEL HERNÁNDEZ fue trasladado al reformatorio de Adultos de Alicante, donde compartió celda con Antonio Buero Vallejo. Allí enfermó. Padeció bronquitis, tifus y tuberculosis. Falleció en la enfermería de la prisión alicantina el 28 de marzo de 1942, con tan sólo 31 años de edad.

Una de las composiciones poéticas de MIGUEL HERNÁNDEZ más famosas y que más eco ha tenido ha sido VIENTOS DEL PUEBLO. En ella quiso el poeta describir la naturaleza del pueblo español, a través de la diversidad regional, como inconmensurable riqueza de un pueblo, en unos momentos muy complicados de su historia, la de los años 30. 

Salvando las distancias, los momentos actuales que atraviesa España también son de gran complejidad, y en algún aspecto guardan cierta similitud con los de los años 30, al menos en lo que se refiere a la dramática interferencia del pensamiento único del nacionalismo desintegrador (heredero de anacrónicos y extemporáneos sistemas políticos populistas) en la convivencia de nuestros pueblos y regiones y sus secuelas sobre la fractura en las relaciones sociales y familiares, que desde hace varias décadas provoca. Por eso conviene recordar algunos de los versos del celebre poeta que nos recuerdan la hermandad, las virtudes populares y su fuerza frente a la imposición de yugos irracionales.

Como poeta del pueblo MIGUEL HERNÁNDEZ está en el corazón y en la mente de muchos españoles.

MATEMÁTICA, ARITMÉTICA, METÁFORA Y POLÍTICA.

Pedro Miguel González Urbaneja ♦ (León, 12/1953) es Catedrático de Matemáticas desde 1977. Ha sido profesor de la Universidad de Barcelona y de la Universidad Politécnica de Cataluña.

 

Jueves,  17 de octubre de 2019

 

 

PROPIEDADES ARITMÉTICAS Y POLÍTICAS (PARA LOS ESPAÑOLES) DEL NÚMERO 155.

► «El político piensa en la próxima elección; el estadista, en la próxima generación».

▬  Otto-Leopold, VON BISMARCK.

► «Mi ideal político es el democrático. Cada uno debe ser respetado como persona y nadie debe ser divinizado».

▬  Albert EINSTEIN.  

► «Los científicos se esfuerzan por hacer posible lo imposible. Los políticos, por hacer lo posible imposible».

▬  Bertrand RUSSELL.

► «En la política es como en las matemáticas: todo lo que no es totalmente correcto, está mal».

▬  Edward KENNEDY.  

En física nuclear, un NÚMERO MÁGICO es un número de nucleones (ya sean protones o neutrones) de un núcleo atómico que otorga mayor ESTABILIDAD al mismo, frente a la DESINTEGRACIÓN nuclear.

Por extensión matemático-político-metafórica vamos a llamar MÁGICO al número 155, porque cumple una propiedad aritmética realmente curiosa y una función política esencial en la situación actual de la nación española.

El número 155 cumple una propiedad excepcionalmente interesante en relación con sus divisores primos:

A partir de la descomposición factorial de 155: 155 = 31 x 5,

si sumamos todos los números primos comprendidos entre los divisores primos, 5 y 31, de 155, incluidos ambos. 5 y 31, que son:

● 5, 7, 11, 13, 17, 19, 23, 29, 31,

resulta:

► 5 + 7 + 11 + 13 + 17 + 19 + 23 + 29 + 31 = 155, 

es decir, reaparece precisamente el número original 155.

Por eso decimos que desde el punto de vista aritmético el número155 es MÁGICO.

Para LOS ESPAÑOLES de la actualidad, el NÚMERO 155 también es MÁGICO, porque gracias al ARTÍCULO 155 de la CONSTITUCIÓN de 1978, que fue votada por el 88,54 % del total de los españoles (con derecho a voto), y el 90,5 % de los españoles residentes en la región de CATALUÑA (con derecho a voto), el texto contenido en el ARTÍCULO 155 garantiza la estabilidad territorial de la NACIÓN ESPAÑOLA, frente a los intentos sediciosos de segregación territorial y por tanto de desintegración de la nación más antigua de Europa, ESPAÑA. 

Y todo ello desde LA LEGALIDAD, en el régimen de libertades que TODOS LOS ESPAÑOLES nos hemos dado, a partir de la CONSTITUCIÓN DE 1978.

De modo que al NÚMERO 155 además de asignarle el epíteto de MÁGICO, por sus excelencias y virtualidades aritméticas, los españoles podemos también concederle el calificativo de VENERABLE, por ser la garantía de la indisoluble unidad de la NACIÓN ESPAÑOLA, patria común e indivisible de todos los españoles, según reza el artículo segundo de la CONSTITUCIÓN.

Pedro Miguel González Urbaneja

Catedrático de Matemáticas

NOTAS LEGISLATIVAS:

https://es.wikipedia.org/wiki/Art%C3%ADculo_155_de_la_Constituci%C3%B3n_espa%C3%B1ola_de_1978  :

El artículo 155 de la CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA de 1978 es un artículo que dota al Estado de un mecanismo coactivo para obligar a las comunidades autónomas que incumplan las obligaciones impuestas por la CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA de 1978 u otras leyes, o que atenten gravemente contra el interés general de España, al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o a la protección del mencionado interés general. Está incluido en el Título VIII (De la Organización Territorial del Estado), Capítulo tercero (De las Comunidades Autónomas).

El precepto se inspira claramente en la figura de la llamada «coerción federal» (Bundeszwang), prevista en el artículo 37 de la Ley Fundamental de Bonn (CONSTITUCIÓN ALEMANA). Tal inspiración se advierte incluso de manera inequívoca en la redacción del artículo 155, que coincide en lo esencial con la dicción literal del precepto Constitucional Alemán.

CONDORCET: LA MATEMÁTICA COMO FUNDAMENTO DE LA POLÍTICA Y LA EDUCACIÓN

Pedro Miguel González Urbaneja ♦ (León, 12/1953) es Catedrático de Matemáticas desde 1977. Ha sido profesor de la Universidad de Barcelona y de la Universidad Politécnica de Cataluña.

 

Jueves,  3 de octubre de 2019

►«Esclareced las ciencias morales y políticas con la luz del Álgebra».

Nicolas de CONDORCET (1743-1794)

 

La ciencia fue en el ámbito socio-político de la Revolución Francesa una de las fuerzas inspiradoras de los profundos cambios de una época decisiva para la historia de la humanidad. 

En la exaltación de la razón y la destrucción de los últimos vestigios feudales, la ciencia desempeñó una función directora reconocida por casi todos los gobiernos de la Francia revolucionaria. Así lo señala CONDORCET en su “Proyecto de Decreto sobre la Organización General de la Instrucción Pública:

►«Todos los desaciertos de un gobierno y de una sociedad se basan en errores filosóficos que, a su vez, provienen de equivocaciones en la ciencia natural».

 

Más allá de una concepción de la historia con protagonismo de los factores económicos, sociales y políticos, para CONDORCET es el progreso del espíritu el responsable del avance de la civilización y, en particular de la ciencia, que se constituye, a través de la INSTRUCCIÓN DEL PUEBLO, en la única forma de liberación del hombre contra la superstición y el despotismo, efectos de la ignorancia; de modo que la Educación, vertebrada por el conocimiento de las ciencias, se convierte en el principal instrumento de la promoción auténtica de los derechos del hombre.

La Revolución Francesa determinó el fenómeno de la politización de la cultura y de la ciencia. Para los revolucionarios progreso histórico y progreso científico viene a ser lo mismo, ambos deben proporcionar liberación y felicidad al hombre. Se hace general en la mente de los científicos la convicción  de CONDORCET de vivir en un «siglo filosófico» en el que la ciencia debe tratar de «recuperar el tiempo perdido» y en el que «para el filósofo, la posteridad representa lo que el otro mundo es para el hombre religioso». «Conocer para transformar», como poco más de medio siglo después apuntaría Marx.

En la época prerrevolucionaria, bien alimentada por la Ilustración, la ciencia vinculada a la técnica, será el factor dinámico por excelencia de la sociedad. La politización de la que se habla hay que entenderla como encuentro entre el entusiasmo científico y la pasión histórico‑social, al incluir en una misma concepción del mundo los problemas de la Ciencia y del Estado, del Conocimiento y de la Libertad, de la Técnica y del Progreso social. Es una politización necesaria y espontánea que transforma a los científicos e intelectuales en políticos, es decir, en hombres que con su ciencia y sus ideas han decidido influir en la historia.

CONDORCET fue, junto con Gaspard Monge una de las figuras más sobresalientes en la reforma de la anticuada maquinaría administrativa del Estado y en particular del establecimiento de una nueva y moderna Educación, pública, libre y basada en principios científicos. CONDORCET fue el verdadero espíritu inspirador del Comité de Instrucción que presentó a la Asamblea Legislativa su esquema en 1792, para fijar los estándares del nuevo sistema educativo francés, en el que, por cierto, la Matemática constituía una parte fundamental del Plan de Estudios. La vieja Academia científica en la que el saber era patrimonio de unos pocos, que consideraba la ciencia como una vocación personal, que prescinde de la utilidad social, es abolida por la Convención Nacional el 8 de agosto de 1793. En su lugar se crea el “Instituto Nacional de Francia”, que se vinculará, poco después, a tres nuevas y prestigiosas instituciones científicas: La Escuela Normal, la Escuela de Medicina y la Escuela Politécnica, que tendrán la misión de formar un equipo de profesores, técnicos y científicos especializados, preparados para resolver los problemas que plantea la nueva sociedad. Siendo nombrados para enseñar en ellas a los hombres más eminentes, la Revolución creó el tipo de profesor científico asalariado y publico, que a lo largo del siglo XIX sustituirá gradualmente al gentilhombre aficionado o al científico en relación de clientela privada de la época anterior.

Como experto en ciencia política, CONDORCET defendió la Educación pública para todos los ciudadanos, los derechos constitucionales, la igualdad de derechos para las mujeres y para todos los seres humanos, sin distinguir razas ni creencias religiosas.

Su gran capacidad intelectual y de reflexión analítica y su alto nivel de conocimientos, le valió la atención de Voltaire (quien le llamaba el «filósofo universal») y también la admiración de su profesor, el gran matemático D’Alembert, padre de la Enciclopedia, junto con Diderot. Centrado en la ciencia, en 1765, CONDORCET publicó su primera obra sobre las matemáticas, titulada “Essai sur le calcul intégral”.

El 25 de febrero de 1769, fue elegido miembro de la Real Academia de Ciencias de Francia y más tarde lo sería también de las de Berlín, Turín, Bolonia, San Petersburgo y Filadelfia. Tuvo contacto habitual con los filósofos y matemáticos (D’Alembert, Condillac, Diderot, Voltaire, Helvétius, Turgot,…) que admiraban sus artículos de matemáticas, brillantes especialmente en el Cálculo Integral, Probabilidades y Matemática Social, en lo que fue un auténtico pionero.

CONDORCET formó parte de la «Comisión de Pesos y Medidas» de la Academia de Ciencias (que incluía un grupo de científicos de gran altura: Laplace, Monge, Lavoisier, Coulomb, Lagrange, Legendre, ..) que propuso a la Asamblea Constituyente adoptar el principio de un sistema unificado de pesos y medidas, UN SISTEMA MÉTRICO DECIMAL, con el espíritu universalista de los visionarios de la Revolución, que tenían la conciencia de trabajar para toda la humanidad y pretendía erradicar el sistema tradicional, considerado como una reliquia del feudalismo, para alumbrar un nuevo sistema que pudiera ser aceptado en todo el mundo. En palabras de CONDORCET a la Asamblea Nacional:

►«La Academia trató de excluir todos los elementos arbitrarios, todo lo que pudiera despertar sospechas sobre el interés particular de Francia,… ».

 

CONDORCET fue uno de los primeros en aplicar sistemáticamente las matemáticas en las ciencias sociales. En 1785 publicó el “Ensayo sobre la aplicación del análisis a la probabilidad de las decisiones sometidas a la pluralidad de voces” (es decir, de decisiones por mayoría), donde exploraba la llamada PARADOJA DE CONDORCET o “paradoja de la votación” que es una situación en que las preferencias electorales colectivas son cíclicas (no transitivas), aunque las preferencias individuales no lo sean. Lo cual es paradójico porque implica que la voluntad de las mayorías entran en conflictos entre sí; en otras palabras es posible que en un procedimiento de elección falle el criterio «siempre-un-ganador». Cuando esto ocurre, usualmente se debe a que las mayorías en conflicto están formadas por diferentes grupos de individuos.

CONDORCET Tuvo un papel muy relevante en la Revolución Francesa, abogó por un camino racionalista y defendió las causas liberales. Fue elegido miembro de la Asamblea Legislativa y presidente de esta Cámara en 1792. Publicó un importante artículo para el “Journal de la Société” pidiendo “La admisión a los derechos de ciudadanía para las mujeres”.

Tal vez su mayor contribución legislativa fue el programa para diseñar el sistema educativo francés, aprobado más tarde y que se ha mantenido vigente en líneas generales desde entonces. CONDORCET criticó los excesos revolucionarios que se estaban cometiendo contra los girondinos moderados, a los que apoyó durante el “El Terror” de 1793, lo que le granjeó poderosos enemigos. Tuvo que huir, y mientras estuvo escondido escribió su célebre: “Esquisse d’un tableau historique des progrès de l’esprit humain” (“Bosquejo de un cuadro histórico de los progresos del espíritu humano”, 1795). En esta obra perfiló el progreso de la especie humana a través de nueve etapas, empezando por la primitiva. También esbozó el concepto de una décima etapa donde, en gran medida a través de la Educación, podría alcanzarse la perfección humana. Al sospechar que su refugio ya no era seguro, CONDORCET intentó escapar. Fue descubierto en Clamart, pueblo cercano a París, y encarcelado; al día siguiente fue encontrado muerto. 

El “Esquisse” de CONDORCET es un cuadro histórico del progreso de la mente humana. Quizá nadie haya formulado con tanto énfasis la confianza en el progreso de la humanidad, la preocupación central del pensamiento de la Ilustración. CONDORCET Sostuvo que la expansión del conocimiento en las ciencias exactas, naturales y sociales conduce a un mundo cada vez más justo de libertad individual, de riqueza material, moral y de compasión del ser humano hacia sus semejantes.

CONDORCET tuvo la visión del hombre como en continuo avance hacia una sociedad utópica, y destacó que para que esto sea posible el hombre debe unirse sin distinción de raza, religión, cultura o género. Para él la Nación necesitaba ciudadanos ilustrados para la Democracia, y por eso la Educación debía ser verdaderamente pública. La Democracia implica ciudadanos libres, y la ignorancia es la fuente de la servidumbre. Los ciudadanos tenían que contar con los conocimientos necesarios para ejercer su libertad y comprender los derechos y leyes que garantizan su disfrute y debían de establecer reglas políticas y mecanismos legales que asegurasen el futuro. Aunque la Educación no puede eliminar los contrastes diferenciales en el talento, todos los ciudadanos deben tener los mismos derechos para tener una formación cívica, libre y responsable.

Echegaray, polifacético genial en Ciencias y Humanidades

Pedro Miguel González Urbaneja ♦ (León, 12/1953) es Catedrático de Matemáticas desde 1977. Ha sido profesor de la Universidad de Barcelona y de la Universidad Politécnica de Cataluña.

 

Jueves,  19 de septiembre de 2019

► «No hay sobre la tierra placer que iguale al placer de labrar la dicha ajena».

► «El pensamiento no puede estar encerrado dentro de fórmulas teológicas: el pensamiento necesita espacio, necesita libertad,… necesita grandes hipótesis, grandes tentativas, grandes equivocaciones a veces…, para alcanzar con enérgica fuerza, con fuerza propia, la verdad en la ciencia, la verdad en la filosofía».

▬  Del discurso pronunciado por José de ECHEGARAY el 5 de mayo de 1869, en el Congreso de los Diputados.

José de ECHEGARAY (1832–1916) fue un ecléctico personaje de la España de finales del siglo XIX y principios del XX, con excelentes resultados en todas las áreas culturales en las que participó. Ingeniero, físico, dramaturgo y político, se le considera el más importante matemático español del siglo XIX. Fue, además, el primer español en recibir un Premio Nobel (de Literatura, en 1904 y compartido con Frédéric Mistral). Fue miembro de la Real Academia de la Lengua Española, presidente del Ateneo de Madrid, de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, de la Sociedad Española de Física y Química y de la Sociedad Matemática Española. Escribió numerosas obras de carácter científico, sobre todo de Matemáticas y 67 obras de teatro de las cuales 34 fueron en verso.

ECHEGARAY había ingresado, en 1848, en la Escuela de Ingenieros de Caminos de Madrid, en la que se licenció, con el número uno de su promoción, en 1853. Al año siguiente comenzó a dar clase en esta Facultad, y fue profesor de diversas materias (Matemáticas, Hidráulica, Geometría Descriptiva, Cálculo Diferencial y Física) hasta 1868.

En su juventud ECHEGARAY fue un lector compulsivo. Leyó con fruición a Homero, Goethe, Balzac,…, lecturas que alternaba con las de matemáticos como Gauss, Legendre, Lagrange o Galois.

En 1866, leyó su discurso de ingreso en la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, con el título «Historia de las Matemáticas Puras en nuestra España». Fue una disertación muy  polémica que tuvo una gran repercusión en los diversos medios, tanto académicos, como sociales y políticos, por su tono áspero y negativo. Presidió esa entidad durante dos etapas.

ECHEGARAY produjo importantes publicaciones científicas y realizó relevantes aportaciones a las Matemáticas y la Física. Cumplió además una función muy notable para la ciencia española, pues introdujo en nuestro país la Geometría del gran matemático francés  Chasles y la famosa “Teoría de Galois”.

En 1869, ECHEGARAY fue designado Director General de Obras Públicas. Este mismo año fue nombrado ministro de Fomento (Obras Públicas), cargo que ocupó hasta 1871 y al que regresó en 1872, antes de ocupar el ministerio de Hacienda en diversos períodos. En 1874 fundó el Banco de España,que tendría carácter de Banco Nacional con monopolio de emisión de billetes, de ahí el antiguo billete de 1.000 pesetas, expedido el 17 de septiembre de 1971, en el que aparece la efigie de ECHEGARAY. Miembro del Partido Radical, fue senador vitalicio y presidente del Consejo de Instrucción Pública.

Al margen de la política, José de ECHEGARAY participó de forma muy activa en la vida cultural de la época. Figuró entre los socios fundadores de la “Institución Libre de Enseñanza”, a la cual apoyó económicamente y en la que asistió impartiendo diversas conferencias. Presidió en 1898 el Ateneo de Madrid, la Real Sociedad Española de Física y Química en 1903 y la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, entre 1903 y 1908.

No obstante, el teatro fue la ocupación que marcó de forma categórica la biografía de ECHEGARAY, tras el estreno de su primer drama, “El libro talonario”, el 18 de febrero de 1874. A partir de esa fecha y durante más de 30 años, ECHEGARAY llegó, con éxito, a multitud de escenarios ─sus piezas teatrales eran representadas en París y Berlín e incluso llegaban a los sitios más recónditos de Iberoamérica─ con obras como “En el puño de la espada” (1875), “El gladiador de Rávena” (1876), “Lo que no puede decirse” (1877), “El gran Galeoto” (1881), “El prólogo de un drama” (1890), “Mariana” (1891), “El hijo de Don Juan” (1892), “Mancha que limpia” (1895), “El estigma” (1895), entre otras obras, de espíritu un tanto “tardorromántico”, fruto del ingenio que le permitía desarrollar la liberación de sus tareas profesionales y gubernamentales, y el regreso a sus verdaderas ocupaciones vocacionales, la Ciencia, y sobre todo la Dramaturgia.

ECHEGARAY mantuvo su actividad científica y literaria hasta el final de su vida. Su amplia obra no dejó de crecer en la vejez: en la última etapa de su vida escribió 25 tomos de Física matemática. Con 83 años comentaba con humor: 

► «No puedo morirme todavía, porque si he de escribir mi Enciclopedia Elemental de Física matemática, necesito por lo menos 25 años más».

Ingeniero, matemático, físico, profesor, escritor, político, orador, dramaturgo,…, ECHEGARAY representó la idea del “hombre total” y alcanzó la excelencia en todos los campos que abordó. Fue una figura innovadora, cuya amplitud de miras hacían de él un genio entre dos fértiles aguas: las Ciencias y las Humanidades.

‘1984’ O CUANDO DOS+DOS PODÍA SER CINCO

Pedro Miguel González Urbaneja ♦ (León, 12/1953) es Catedrático de Matemáticas desde 1977. Ha sido profesor de la Universidad de Barcelona y de la Universidad Politécnica de Cataluña.

 

Jueves, 5 de septiembre de 2019

►«El nacionalismo es el hambre de poder alimentado por  el autoengaño. … El nacionalista no sólo no desaprueba las atrocidades cometidas por su propio bando, sino que además tiene una notable capacidad para ni siquiera enterarse de ellas.

Todo nacionalista se obsesiona con alterar el pasado. Se pasa parte de su tiempo en un mundo de fantasía en el que las cosas ocurren como deberían, y transferirá fragmentos de este mundo de fantasía a los libros de historia cada vez que pueda».

George ORWELLNotes on Nationalism, 1945.

George ORWELL (1903−1950),seudónimo de Eric Arthur Blairfue escritor periodista británico, cuya obra lleva la marca de sus experiencias personales vividas en tres etapas de su existencia: 

 a) su posición en contra del imperialismo británico  de las fuerzas coloniales en Birmania durante su juventud; 

 b) a favor del socialismo democrático, ante las condiciones de vida de las clases trabajadoras de Londres  y París;  

 c) en contra de los totalitarismos nazi y estalinista en su participación en la Guerra Civil Española.

Son muy significativas las palabras de Orwell en “Mi guerra civil española”:

►«Ya de joven me había fijado en que ningún periódico cuenta con fidelidad cómo suceden las cosas, (…). En realidadhe visto que la historia se escribe no desde el punto de vista de lo que había ocurrido, sino desde lo que tenía que haber ocurrido según las distintas “líneas de partido”. (…) Estas cosas me parecen aterradoras, porque me hacen creer que incluso la idea de verdad objetiva está desapareciendo del mundo. A fin de cuentas, es muy probable que estas mentiras, pasen a la historia. (…) El objetivo tácito de esa argumentación es un mundo de pesadilla en el que el jefe, o la camarilla gobernante, controla no solo el futuro sino también el pasado. Si el jefe dice de tal o cual acontecimiento que no ha sucedido, pues no ha sucedido; SI DICE QUE DOS Y DOS SON CINCO, DOS Y DOS SERÁN CINCO. Esta perspectiva me asusta mucho más que las bombas».

Orwell es uno de los ensayistas en lengua inglesa más importantes de los años treinta y cuarenta del siglo XX. No obstante, es más conocido por sus dos novelas críticas con el totalitarismo, publicadas después de la Segunda Guerra Mundial: ”Rebelión en la granja” (1945) y “1984” (1949). 

Precisamente el pasado 8 de junio  de 2019 se cumplió el 70 aniversario de la publicación de la novela “1984” en la que Orwell crea el concepto de “Gran Hermano, que desde entonces pasó al lenguaje común de la crítica de las técnicas modernas de control social. Y define la ‘neolengua’ como una adaptación del idioma, en la que se reduce y se transfigura el léxico con fines represivos, fundamentándose en el principio de que todo lo que no forma parte de la lengua, no puede ser pensado.

El término “orwelliano” se ha transformado en sinónimo de las sociedades u organizaciones que reproducen actitudes totalitarias y represoras como las representadas en la novela. La novela ‘1984’ tuvo un gran éxito y se ha convertido en uno de los libros más influyentes del siglo XX. Es una de las obras cumbre de la trilogía de obras de ciencia ficcióndistópica del siglo XX, junto a la novela “Un mundo feliz” (1932) de Aldous Huxle y Fahrenheit 451 (1953) de Ray Bradbury.

El personaje principal de ‘1984’ es Winston Smith, trabaja en el Ministerio de la Verdad y su función es reescribir la historia, lo que ironiza el ideal que declara en el nombre del Ministerio.

Winston se une a la ambigua Hermandad por mediación del líder O’Brien. Paulatinamente va comprendiendo que ni la Hermandad ni O’Brien son lo que aparentan, y que la rebelión, al cabo, quizá sea un objetivo inalcanzable.

 Después de años de trabajar en su destino, Winston Smith adquiere consciencia de que las correcciones de la historia en los que radica su trabajo son parte de una gran mentira, y descubre la farsa intencionada de todas las informaciones que proceden del Partido Único. En su aspiración de evadir la omnipresente vigilancia del Gran Hermano, encuentra el amor de Julia, una joven rebelde decepcionada del sistema político. A través de una historia confusa y enmarañada, por sutiles mecanismos relacionados con el lavado de cerebro, el lenguaje, la psicología  y la inventiva, encaminados al control físico y mental de todos los individuos, la educación totalitaria de la juventud, etc., Orwell relata la historia trágica y en apariencia emancipadora de Winston Smith y Julia, que tratan de evadirse de un sistema donde la intimidad y el libre pensamiento están prohibidos.

Cuando descubren que los supuestos «miembros de la resistencia» formaban parte también del dispositivo represor, los protagonistas son confinados por la Policía del Pensamiento y se los somete a tortura en el Ministerio del Amor

●  A WINSTON SE LE OBLIGA A RECONOCER QUE UN ENUNCIADO EVIDENTEMENTE FALSO COMO “2+2=5” ES EN REALIDAD VERDADERO. 

Winston termina, después de largos y crueles meses, admitiendo en su interioridad que la verdad es lo que el partido dice y no lo que su intelecto concluya, o lo que sus sentidos perciban.

►► Contexto histórico:

●  La novela “1984” expone una extrapolación de prácticas del comunismo, derivadas de las experiencias de Orwell en la Guerra Civil Española, sobre todo los sucesos de mayo de 1937, que describió en su obra “Homenaje a Cataluña”.

●  El Ingsoc, la ideología del estado totalitario en el que transcurre la novela, es una corrupción del Socialismo inglés.

●  La «V» del emblema del Ingsoc es una parodia de la «V» de la victoria manejada por los aliados en la Segunda Guerra Mundial. Esta «V» se utiliza también en el envase de los cigarrillos de la Victoria y de la ginebra de la Victoria.

●  La «reescritura del pasado», trabajo de Winston Smith en el Ministerio de la Verdad, era una práctica usual en la Unión Soviética, además de las falsedades frecuentes en la propaganda de guerra.

●  El Gran Hermano es un calco, hasta en los más nimios detalles físicos del personaje, de Stalin y el culto a su personalidad.

● Emmanuel Goldstein, el Enemigo del Pueblo, está inspirado en Trotsky, siendo comunes a ambos personajes, el real y el creado por Orwell, las características siguientes:

—  Los dos participaron y fueron personajes relevantes en las primeras etapas revolucionarias.

—  La descripción del aspecto físico de Goldstein coincide con la de Trotsky.

●  Winston Smith es un chiste histórico, ya que Winston, en el momento de escribir la novela, era una alusión a Winston Churchill, y Smith es el más común de los apellidos ingleses. 

●  La Habitación 101 es una alusión al Despacho 101, que Orwell ocupó mientras trabajaba para la BBC  durante la Segunda Guerra Mundial.

●  Las bombas voladoras son una referencia a las V-1  y V-2  alemanas. 

●  El uniforme negro del Partido Interior que viste O’Brien se debe al uniforme de gala que utilizaban los miembros de las SS alemanas.

●  El uniforme azul que usan los miembros del Partido Exterior está relacionado con el uniforme azul que usaban los miembros de la Falange Española  de carácter fascista.

Por su magnífico análisis del poder y de las relaciones, dependencias y sumisiones que crea a su alrededor, 1984’ es una de las novelas más inquietantes y atractivas del siglo XX, con una proyección hacia el futuro en todo tiempo y lugar, y en particular muy próxima a nosotros.

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