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Historias escritas por Colaborador

Carnot, otro matemático revolucionario

Por Pedro Miguel González Urbaneja. 

 


► Las ciencias son como un hermoso río, cuyo curso es fácil de seguir, cuando ha adquirido cierta regularidad; pero si uno quiere volver a la fuente, no la encontrará en ninguna parte, porque está en todo lugar; se extiende tanto que alcanza toda la superficie de la tierra; es lo mismo si uno quiere regresar al origen de las ciencias, se encontrará solo oscuridad, ideas vagas, círculos viciosos; y uno se pierde a sí mismo en las ideas primitivas».

▬ Lazare CARNOT. Essai sur les machines en général (1783).

Lazare CARNOT (1753−1823) tuvo una apasionante vida. Fue un ferviente republicano que tuvo a su cargo la administración militar con una posición política fundamental a lo largo de las vicisitudes de la Revolución Francesa. Al ver amenazado el éxito de la revolución, tanto por la confusión interna como por las amenazas exteriores, organizó los ejércitos y los condujo a la victoria. A pesar de su republicanismo, evitó siempre pertenecer a las camarillas políticas de la Revolución y con un alto sentido de la honradez intelectual y política, trató de ser imparcial en la toma de decisiones.

Tras una meticulosa investigación absolvió a los monárquicos que habían sido acusados de mezclar vidrio en polvo con harina destinada a los ejércitos revolucionarios, pero se sintió obligado en conciencia a votar a favor de la ejecución del rey. Enfrentado con Robespierre, este había formulado la amenaza de que al primer desastre militar, CARNOT perdería la cabeza en la guillotina. Pero CARNOT se había ganado la admiración de sus compatriotas debido a sus éxitos militares. Cuando se propuso en la Convención su arresto, los diputados se alzaron espontáneamente en su defensa, aclamándolo como «El organizador de la Victoria» y fue la cabeza de Robespierre la que cayó en lugar de la suya.

A lo largo de su fascinante vida política, pasó de la Asamblea Nacional a la Asamblea Legislativa, formó parte de la Convención Nacional y del poderoso Comité de Salud Pública, del Consejo de los Quinientos y del Directorio, sin embargo al rehusar apoyar en 1797 el golpe de estado civil, se ordenó inmediatamente su deportación. Su nombre fue suprimido de los cargos del Instituto de Francia y su “Silla de Geometría” se adjudicó por unanimidad al General Bonaparte, a quien había encumbrado, al nombrarle para dirigir la campaña de Italia.

El ostracismo político al que fue sometido CARNOT resultó ser muy beneficioso para la Matemática, ya que le permitió terminar su famosa y original obra “Réflexions sur la métaphysique du Calcul Infinitésimal” de 1797, donde realiza un análisis histórico sobre los problemas infinitesimales, en relación con lo heurístico y lo apodíctico, es decir, el descubrimiento y la demostración, donde inicia la preocupación por el rigor y los verdaderos fundamentos del Análisis matemático.

CARNOT realizó avances inusitados en la llamada Geometría Sintética (o Geometría Pura), donde además de de generalizar resultados de los “Los Elementos” de Euclides (en su obra “De la corrélation des figures de la Géométrie” de 1801), consiguió resultados de geometría espacial análogos a teoremas bien conocidos de la geometría plana (en sus obras “Géométrie de position” de 1803 y “Essai sur le théorie des transversales” de 1806)

En 1800 CARNOT fue elegido Ministro de la Guerra por Napoleón (que había sido su protegido), pero sus abiertas convicciones republicanas no eran coherentes con el cargo, y definitivamente se retiró de la vida pública.

Durante los Cien Días, CARNOT sirvió a Napoleón como Ministro del Interior, y se exilió tras la Segunda Restauración Borbónica. Murió en Magdeburgo (Prusia).

Su hijo mayor Sadi Carnot fue el creador de la Segunda Ley de la Termodinámica y da nombre al famoso ciclo de Carnot. Su segundo hijo, Lazare Hippolyte Carnot, fue un estadista francés. Su nieto Marie F. Sadi Carnot fue ingeniero y Presidente de la III República Francesa, desde 1887 hasta su asesinato en 1894, a manos de un anarquista italiano que sería guillotinado al poco.

Garzón en Cataluña: Sostenella que no enmendalla.

Jordi Cuevas Gemar * || Licenciado en Derecho e Historia || Secretario de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista||
Vicente Serrano** ||Miembro de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista||

10 de julio de 2019

 

Cuando se hizo público que IU suspendía su protocolo de colaboración con Esquerra Unida i Alternativa a causa de las reiteradas deslealtades de J. J. Nuet, y que el coordinador general de IU, Alberto Garzón, celebraría una asamblea para presentar su nueva plataforma Esquerra Unida Catalunya en la población barcelonesa de Sant Adrià de Besós –patria chica del magnífico escritor Javier Pérez Andújar–, algunos pensamos que esta medida llegaba tarde y que era, además, claramente insuficiente. Pero tras asistir, con más reservas que expectativas, a dicha asamblea –que no fue asamblea sino mitin–, hemos podido comprobar que la propuesta de Garzón para Cataluña es aún más decepcionante de lo que  habíamos llegado a imaginarnos.

Desde luego, llegaba tarde: como poco, cuatro años tarde, pues ya se tenía que haber afrontado el problema en 2015, cuando Nuet pactó con Podemos, a espaldas de Izquierda Unida, sus listas en Cataluña para las elecciones generales –en aquellos días en que Pablo Iglesias aún decía en público lo del pitufo gruñóny lo de las indeseables mochilas de los comunistas–, y la presencia de Izquierda Unida en el Congreso quedó reducida, a causa de esa traición, a dos tristes diputados. En aquel momento, un amplio sector de la militancia de Esquerra Unida i Alternativa denunció –denunciamos– abiertamente la situación, y ofrecimos nuestro esfuerzo militante a Alberto Garzón para que IU pudiese presentar listas en las cuatro provincias catalanas. Pero Garzón, entonces, prefirió irresponsablemente renunciar a que Izquierda Unida pudiese tener representación en Cataluña, y siguió dándole palmaditas en la espalda a su buen amigoJoan Josep Nuet, desoyendo aquel viejo consejo de filosofía oriental que nos daba, hace años, el grupo humorista argentino Les Luthiers: “Si alguien que dice ser tu amigo te clava un cuchillo por la espalda… desconfíade su amistad”. 

En aquel momento, la decisión de Garzón nos resultó, a muchos, absolutamente incomprensible. Aunque más tarde por fin la entendimos: Garzón necesitaba los votos de Nuet en el Consejo Federal de Izquierda Unida para imponerse, y desalojar del poder, al entonces aún Coordinador General Cayo Lara: el último auténtico líder que ha creído de verdad en el proyecto de Izquierda Unida.

Aunque podríamos remontarnos aún más atrás: hasta la II Asamblea de EUiA de octubre del 2000, en la que el antecesor de Nuet, Jordi Miralles, se hizo con la Coordinación General mediante procedimientos poco claros (o sea: mediante tremendo pucherazo) para poder meter a la organización, como convidada de piedra (sin ningún poder real ni capacidad de influencia alguna, pero con un cómodo sillón para sus reales posaderas), en los gobiernos tripartitos de PSC, ERC e Iniciativa per Catalunya. (Posteriormente, Miralles fue defenestrado y condenado al ostracismo por el propio Nuet, cuya ambición personal nunca ha sabido de lealtades.) O incluso hasta la propia fundación de EUiA en 1998, cuando quienes propugnaban –propugnábamos– la constitución de una federación de Izquierda Unida en Cataluña fuimos injustamente excluidos de los órganos de gobierno de la organización, contraviniendo los acuerdos previamente alcanzados, y a pesar de haber sido unos de los más decididos impulsores del proyecto.

Pero, decíamos: además de tarde, decepcionante e insuficiente. 

Ciertamente, más de 250 personas abarrotaban el salón de actos del Centro Cultural de Sant Adrià para asistir al acto de Alberto Garzón. Pero calificarlo, como hizo en su presentación Cristina Simó, de “día histórico” puede resultar incluso patético: sobre todo, si se compara con la convocatoria de hace 22 años, que logró movilizar a miles de militantes para la creación de una auténtica alternativa de izquierdas en Cataluña. Oportunidad perdida para haber creado la federación catalana de IU. Los mismos prejuicios que en aquellos años lo impidieron –miedo a ser acusados de sucursalistas, mantener una organización diferenciada en Cataluña (cosas de la tradición y nada que ver con el federalismo), defender el significante vacío del “catalanismo popular” (que nos trajo la inmersión lingüística), etc.– hoy se han mantenido. Si las expectativas eran pocas –crear la federación catalana de IU–, la decepción, en cambio, ha sido enorme.

Ninguna autocrítica, ningún propósito de enmienda. Perseverancia en los reiterados errores de varias décadas.

Hablar de la larga orfandad de una alternativa de izquierdas en Cataluña, como también hizo Simó, tiene un corolario: EUiA nunca fue la organización de izquierdas que necesitábamos en Cataluña. Podríamos decir que esa fue la única autocrítica que pudimos oír en todo el acto… aunque nos parece, más bien, que debió tratarse de un lapsus linguaetraicionero.

Joan Mena y Nuria Lozano, en sus respectivas intervenciones, reiteraron el mismo discurso: recuperar EUiA, mantenerse en la tradición política del catalanismo popular, seguir trabajando dentro de Catalunya en Comú, situarse equidistantes en una supuesta guerra de banderas y repetir ciertos memes sobre la desigualdad y las injusticias sociales que cualquiera de los asistentes podría haber suscrito: incluso Nuet, el gran artífice del desencuentro.

El diputado de En Comú Podem Joan Mena –contumaz defensor de la inmersión lingüística y del actual modelo educativo en Cataluña, y uno de los promotores del primer «referéndum» independentista del 9N– afirmó sin ambages que el objetivo de las personas allí reunidas no debía ser crear una federación catalana de IU, sino «recuperar EUiA dentro de los acuerdos de su VII Asamblea»; asamblea en la que se aprobó, bajo la influencia de sus sectores más nacionalistas –y por si alguien necesita que se le recuerde–, «la necesidad de abrir un Proceso Constituyente en Cataluña, así como de establecer alianzas entre federalistas, soberanistas e independentistas, para avanzar hacia la República Catalana libremente federada.» Tras lo cual afirmó, en una velada pero muy insuficiente crítica al transfuguismo de Nuet, que «EUiA no nació para ser el apéndice de la socialdemocracia catalana, ERC». (¿»Socialdemocracia catalana», los nacionalpopulistas radicales de ERC? ¿Ése es el concepto de socialdemocraciaque se tiene, realmente, en Izquierda Unida o en el PCE? Lo de definir a ERC como “socialdemocracia catalana” demuestra una vez más la enajenación/desconocimiento/buenismo/ingenuidad de una dirección política desnortada.) Y acabó rematándolo con la afirmación de que el Estado de las Autonomías había fracasado por «el inmovilismo» del Estado –es decir, no por la deslealtad ni la insolidaridad reaccionaria del nacionalsecesionismo–, y que la alternativa frente a eso no podía ser otra que «el blindaje de la soberanía de los pueblos del Estado.»

En una línea muy parecida, la miembro del Consejo Político Federal de Izquierda Unida Nuria Lozano se mostró estentóreamente indignada por el hecho de que, desde sectores nuetistas, a los promotores de la iniciativa de reconstituir el referente catalán de Izquierda Unida se les hubiese comparado «con los del 155», o con Ciudadanos. Dirigió también algunas críticas a ERC y PDeCAT «por hacer políticas de derechas» (pero ninguna crítica al desafío procesista a la legalidad vigente, ni a la fractura social que el Procésha generado en Cataluña), y reiteró que «Catalunya en Comú es la apuesta estratégica de la izquierda catalana, y se han equivocado quienes la han dado por muerta.»

Cuando intervino por fin Garzón, lo hizo para decir que habían venido desde IU Federal «a apoyar la iniciativa de los compañeros y compañeras de Cataluña» (es decir: que nadie creyese que IU intervenía motu propriopara poner orden en su casa; seguimos con la retórica de siempre de la organización nacional soberana). Y criticó (de nuevo en velada alusión a Nuet) «ciertas actitudes personales que entorpecen la defensa de los derechos públicos», al tiempo que siguió defendiendo «la confluencia con personas de otras tradiciones políticas distintas a las nuestras (¿Con quiénes? ¿Con nacionalistas, con populistas…?), porque eso es lo que debe caracterizar a la izquierda».

Y ni un ápice de autocrítica: tan sólo se refirió de pasada al «tacticismo de algunos dirigentes» (sin nombrarlos, J. J. Nuet o Elisenda Alemany), y eso fue todo: no criticó nada del proyecto, ni hizo ninguna autocrítica hacia sus propias decisiones, de cómo ha apoyado sistemáticamente durante los últimos cuatro años a esos «líderes oportunistas», «tacticistas», a los que ahora atribuye toda la responsabilidad de «los momentos difíciles que ha pasado la organización en los últimos meses». Ni una palabra de disculpa ante los compañeros y compañeras a los que él mismo había dejado tirados hace cuatro años, muchos de los cuales estábamos en la sala en ese mismo momento, y a los que ahora venía a reclamar la reconstrucción de EUiA, que no de Izquierda Unida en Cataluña.

Y para acabar, cómo no, una nueva referencia al «reto territorial», y un ataque tópico al «españolismo rancio que se expresa políticamente en PP, Ciudadanos y VOX» (pincelada gorda y totum revolutum), que se retroalimentaría con el «independentismo unilateral, que a veces actúa como ese españolismo reaccionario» (seguimos a vueltas con la falsa equidistancia), y frente al cual lo que hay que hacer es «reconocer la plurinacionalidad de España, en una República Federal que respete las identidades para no extender el odio» (pero, ¿es que el actual modelo de estado no ha respetado, acaso, la «identidad catalana»? ¿Y qué hay de la «plurinacionalidad» dentro de Cataluña, y del respeto a la identidad de quienes nos sentimos españoles, andaluces, extremeños, o ciudadanos del mundo, a la vez que catalanes?)

En resumen: que la supuesta asamblea no tuvo nada de asamblea, se quedó en la categoría de mitin de los de andar por casa. Una mesa con cuatro ponentes a los que aplaudir y punto. Un mitin para no cambiar nada, para perpetuarse en los mismos errores que han llevado a IU a la casi irrelevancia política, a ser muletas de una pseudo izquierda peronista/populista que inicia su declive una vez el tsunami del 15M deja de tener fuerza, una vez los poderes mediáticos que lo auparon consideran que mejor volver al clásico bipartidismo PP y PSOE. 

Tarde, mal y decepcionante. Mucho nos tememos que seguiremos huérfanos de izquierda en Cataluña. Y para tan parco viaje, no es menester tanta alforja.

Parafraseando a Cervantes:

Garzón, incontinente,

caló el chapeo, requirió el micrófono

miró al soslayo, fuese y no hubo nada.

Barcelona, 05 de julio de 2019

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* Jordi Cuevas Gemar

Militante de Esquerra Unida i Alternativa y del PSUC Viu desde la constitución de ambas organizaciones, en 1997/1998, y hasta su salida de las mismas en 2018, por la situación de subalternización y la falta de un discurso propio de la izquierda catalana ante el desafío antidemocrático, autoritario e insolidario representado por el Procés.

** Vicente Serrano Lobato 

Participó en la Asamblea Constituyente de EUiA, numero 2 en la lista alternativa “Corriente Federal” que obtuvo un 10% de votos y presencia en el Consell Nacionaly en la Comisió Nacionalde EUiA. Fue miembro de su primera Permanente (Ejecutiva) y fue expulsado antiestatutariamente de la misma. En la segunda Asamblea abandonó EUiA por el sesgo nacionalista que tomaba la formación. Nuet fue el redactor del protocolo de corrientes internas de EUiA que pretendió y consiguió laminar la “Corriente Federal”.

Ilusión, oficio y estructura

© Norberto García Hernanz. Poeta .Colaborador

12 de junio de 2019

 

“UNA MIRADA EN EL TIEMPO”   Exposición de   FERNANDO PLAZA

 

De todas las palabras que venían a mi cabeza esta tarde, contemplando detalladamente la obra reciente del pintor, y ante todo creador, Fernando Plaza, estas tres son las más representativas de lo que su buen hacer me transmite.

Y así veo en primer lugar ilusión, como entusiasmo emanado de sus cuadros donde el artista pasa de unos medios plásticos a otros, de unas texturas a otras, de unos motivos argumentales a otros, sin perder frescura, sin que el color decaiga, sin que la delineación específica disminuya, obteniéndose además, como consecuencia, el acabado preciso en el momento adecuado, sin añadidos superfluos, como lección de madurez, en la inocencia del aprendizaje continuado, que no cesa.

Y es ese aprendizaje impenitente, el que nos lleva a la segunda palabra sugerida, a través de la aparente ingenuidad y sencillez que surgiendo de las obras, nos hace cómplices de aquella búsqueda permanente de Fernando.

Esa segunda palabra es oficio, porque la ilusión apuntada no tiene otra opción, en el trabajo pormenorizado, que desembocar en conocimiento profundo de lo que el artista se trae entre manos y quiere transmitir. 

 Ya sea un apunte, un boceto, un collage, un oleo, una acuarela, incluso un mural o una escultura, todo revela oficio y dominio de las técnicas, como si Fernando Plaza estuviera por encima de ellas, anteponiendo su impulso creador al medio elegido para transmitirlo.

inauguración exposición

Y una vez alcanzado el oficio, queda la guinda del pastel que es conseguir un estilo propio, una impronta que todos los cuadros delatan, con un colorido expresividad y plasticidad acertados, que nos comunican directamente con el creador, que habita detrás de los pinceles.

Este estilo propio, desarrollado y madurado a lo largo de una amplia experiencia, está fundamentado, en el caso que nos ocupa, en la estructurade lo representado, a través de una geometría específica, escenificada con lineas rectas y curvas, arcos, círculos, etc… que se encargan de facilitar el acercamiento del espectador a las obras.

Es como si Fernando no se conformara con “contarnos” lo que su fuerza interior quiere transmitir, mediante las técnicas aprendidas pacientemente, sino que en un afán, pienso, que pedagógico, deseara completar la información, reconducir nuestra mirada hacia los lugares específicos en los que él cree que el cuadro resultará más fácilmente abordable.

Ese esmero y cuidado, provoca por un lado el efecto deseado de acercamiento y por otro, el apuntado estilo propio que en este ya consumado artista, tiene aún por delante caminos personalísimos que transitar.

Al contrario que otros creadores experimentados, abocados a un quehacer cerrado y manido que les impide el acceso al éxito, Fernando Plaza tiene aún en la manga, varios ases con los que seguirá ganando partidas de arte, en las que su estilo personal a buen seguro nos continuará sorprendiendo positivamente en futuras exposiciones.

En resumen, ilusíon, oficio y estructuraformalizando un estilo propio admirable que nadie debe dejar de contemplar.

© Norberto García Hernanz. Poeta .Colaborador

 

Haz clic aquí para descargarte el catálogo de la exposición y poder ver los cuadros

Exposición «UNA MIRADA EN EL TIEMPO»

5 de junio de 2019

Este mes de junio en la Biblioteca Pública de Segovia se muestra una exposición de la obra de FERNANDO PLAZA con el título de “UNA MIRADA EN EL TIEMPO”. El  artista nos invita a contemplar y reflexionar sobre una época donde el arte conceptual y atemporal han influenciado en su trabajo.

La muestra pretende que el observador a través de las imágenes, sienta que se adentra en sus sueños y sentimientos más profundos. 

El autor se expresa de esta forma: 

“Mi visión del Arte

Muchos pintores contemporáneos dicen que en su vida han realizado un solo cuadro y lo repiten hasta la perfección. Eso significa que lo tienen muy claro desde el principio y se conocen muy bien a sí mismos.

Yo, sin embargo, pienso que todo es una evolución y en mi expresión personal existe una transformación de aprendizaje y de liberación de estereotipos culturales anclados en la realidad”.

Espero que disfrutéis del paseo por sus obras este mes en la Biblioteca Pública de Segovia.

Otro día más.

16 de mayo de 2019

Estíbaliz Costa. Colaboradora. 

Me desperté sobresaltado: he pasado una mala noche, pero ya no es novedad.             Poco a poco empiezo a desperezarme y noto un dolor punzante en la espalda: no acabo de acostumbrarme al  viejo colchón de la habitación de invitados. No me parece bien dormir con ella después de lo que pasó. Los párpados me pesan, debo tener unas ojeras horribles, pero hace días que no me miro al espejo. Consigo levantarme, no sin antes escuchar cómo todos mis huesos crujen al unísono.

Echo un vistazo por la pequeña ventana, aún no ha amanecido. Sin novedad, el mismo paisaje de siempre y la misma valla a la que le hace falta una buena mano de pintura… o dos. 

Detrás de la valla, kilómetros de campo se abren ante mí. Elegimos esa casa para alejarnos del bullicio de la ciudad. El jardín, ahora tan poco cuidado, está cubierto de escarcha. 

Viene a mi mente, como el mejor tráiler de una película romántica, un recuerdo del anterior verano.  Ella estaba sentada sobre la hierba, bebiendo té helado con un libro entre las manos, retorciéndose un mechón de pelo de la nuca, mirándome de reojo como siempre hacía. Inevitablemente, también recuerdo el día en que todo se torció.

Despejo esos tristes pensamientos de mi cabeza.

Voy a la cocina a preparar café, cargado para mí, con leche y dos cucharaditas de azúcar para ella. No me quito de la cabeza la descolorida valla del jardín. Debí pintarla la primera vez que me lo pidió.

Me bebo el café de un sorbo y subo las escaleras al dormitorio principal. No quiero hacer ruido: tiene muy mal despertar. Empujo la puerta con suavidad y enciendo la pequeña lámpara de la mesilla. Ahí está ella, con ese camisón azul bordado que le regalé por su cumpleaños. 

Tiene los ojos cerrados, y presenta una apariencia tranquila. Tiene una pierna desarropada, qué fallo, ayer no debí taparla bien. La arropo como es debido. Lo último que quiero es que coja frío. Quizás hoy le apetezca tomar un largo baño caliente, más tarde se lo prepararé. Es tan preciosa cuando duerme… Le doy un beso en la mejilla y no puedo evitar que un escalofrío recorra todo mi cuerpo al ver su cuello degollado, no acabo de acostumbrarme. Otro día más.

© Estíbaliz Costa

Ganadora del primer premio de CEPA Colmenar Viejo y segundo premio de concurso de INTERCEPAS de la Comunidad de Madrid

La deslealtad de los secesionistas catalanes a la II República

Rodrigo Vázquez de Prada y Grande. Periodista. Director de Crónica Popular

Un año antes de que se realizara La retirada, la marcha hacia el exilio de cientos de miles de españoles republicanos de la que se cumplen ahora 80 años, tuvieron lugar unos hechos realizados por los separatistas vascos y catalanes que, desgraciada y lamentablemente, enlazan a la perfección con el problema político más grave de nuestros días. Sin duda alguna, el más grave al que se ha enfrentado España desde que, tras la Transición, el pueblo español recobrara las libertades y derechos democráticos: el golpe de Estado de los secesionistas catalanes perpetrado en septiembre de 2017 y en torno al cual se está celebrando la vista oral ante la sala de lo Penal del Tribunal Supremo.

Los hechos se conocieron en marzo de 1938 y dejaban a las claras la baja catadura moral y política de los secesionistas. Mientras el Gobierno legítimo de la II República, presidido por don Juan Negrín, mantenía la defensa de la República contra el golpe de Estado de Franco y los militares- – “resistir, resistir y resistir” había pedido el presidente Negrín-, los separatistas vascos y catalanes desarrollaban gestiones secretas y al margen del Gobierno en pro de la mediación de Gran Bretaña para la paz por separado para el País Vasco y Cataluña. Un episodio más en el catálogo de deslealtades con España aquel que entonces se perpetró contra la II República y la Constitución de 1931 por parte de los secesionistas catalanes y vascos, antecesores de los golpistas cuyas actuaciones han quedado grabadas en video para la Historia universal de la infamia. 

Unos hechos, en fin, que provocaron ya entonces una contundente denuncia de la deslealtad del secesionismo, en la misma línea que en 2017 se pronunciara el Jefe del Estado, el Rey Felipe VI, cuando rechazó “la inadmisible deslealtad” de los independistas catalanes, en un discurso que supuso un fuerte aldabonazo en la conciencia de los millones de españoles constitucionalistas. En los años treinta del pasado siglo, uno de los políticos de más valía del socialismo español, Indalecio Prieto, había clamado contra ese proceder de los independentistas catalanes en plena República española. Y, pocos años después, el presidente del Gobierno republicano, Juan Negrín, manifestaba encolerizado su absoluto rechazo de las graves maniobras de los independentistas, realizadas, además, en los momentos cruciales de la guerra civil.

Realmente, se trataba de una operación de deslealtad con la II República en tres actos y una suerte de proemio. Su máximo protagonista, el ex militar y fundador de ERC, Francesc Maciá, que, ya en 1926, bajo la dictadura del general Primo de Rivera, había escrito ya el proemio, organizando el llamado “complot de Prats de Molló”: una invasión armada desde Francia, donde se encontraba exiliado, para provocar en Cataluña una insurrección general y proclamar la República catalana, separada del resto de España. Su detención por la gendarmería francesa, impidió aquella incursión armada y lo envió desterrado a Bélgica, país que se convertiría, 92 años después, en un “santuario” para otro secesionista catalán, el golpista fugado de la justicia española, Carlos Puigdemont.

Con este antecedente, el acto primero tuvo lugar en el mismo momento en que se estaba gestando la proclamación de la II República española. El 14 de abril de 1931, adelantándose unas horas a su proclamación en Madrid, Maciá volvió a repetir su intentona separatista. Eran las 2:30 de la tarde de aquella fecha histórica, cuando, asomado al balcón del Ayuntamiento de Barcelona, Maciá proclamó “el Estado Catalán”, que – según decía en su alocución- procuraría integrar en la Federación de Repúblicas Ibéricas. ERC, el nuevo partido formado por la fusión de Estat Catalá y Partido Republicano Catalán, había obtenido una mayoría en las elecciones municipales del 12 de abril. Y, al igual que sucedería en 2017, para Maciá aquella mayoría, le daba pleno derecho a hablar “en nombre del pueblo de Cataluña”. Su primera proclamación de independencia de Cataluña sería seguida de otras dos en la misma jornada: una de ellas a media tarde y la otra a última hora del día, una vez que se conoció la proclamación de la II República en la capital de España y que el Rey Alfonso XIII abandonaría nuestro país.

El Estado catalán duró tres días. Maciá renunció a su pomposa declaración de independencia tras el acuerdo con el Gobierno Provisional de la II República, en nombre del cual negociaron con él dos ministros catalanes, Marcelino Domingo y Lluis Nicolau d´OLwer, y el socialista Fernando de los Ríos, que se comprometieron a presentar en las futuras Cortes Constituyentes un Estatuto de Autonomía para Cataluña. Es decir, exactamente, lo que se había concertado en el Pacto de San Sebastián, acuerdo al que dado su asentimiento el partido Estat Catalá, liderado por Maciá, que participó en aquella articulación del republicanismo español celebrada en agosto de 1930.

Poco tiempo después, Indalecio Prieto declararía en Las Cortes, con ocasión del debate del Estatuto catalán: “En los 32 años de vida política que llevo, no he conocido un caso de deslealtad más característico que el realizado por los republicanos catalanes…” Como recuerda la directora de la Real Academia de la Historia Carmen Iglesias, en su estudio sobre Las Constituciones de 1931 y 1978, el dirigente socialista acusó a los secesionistas de “haber creado en Cataluña un “Estado de hecho” para forzar a las Cortes Constituyentes y al país a sancionar lo que habían realizado en contra de lo que solemnemente se había acordado en el Pacto de San Sebastián” (1) 

El segundo acto, tuvo lugar tres años más tarde, el 6 de octubre de 1934. Lo protagonizó el sucesor de Maciá al frente de la Generalitat, Lluis Companys, que, a las ocho y diez minutos de la tarde de aquel día, nuevamente proclamó el Estado Catalán, en este caso, señalaba él, dentro de la República Federal Española. En su discurso, pronunciado desde el palacio de la Generalidad, se arrogaba también, al igual que lo había hecho Maciá tres años antes, hablar en “nombre del pueblo y del Parlamento” y justificaba su decisión en que “las fuerzas monárquicas y fascistas que de un tiempo a esta parte pretenden traicionar a la República, han logrado su objetivo y han asaltado el Poder”. Hacía suyo, por tanto, el desacertado análisis efectuado por la izquierda española en aquel momento y duramente rebatido por el historiador comunista David Ruiz en su obra Octubre de 1934. Revolución en la República española (2), análisis según el cual el triunfo de las derechas en las elecciones de aquel año recreaban en España el Gobierno de Dolfuss en Austria y el asalto del fascismo a las instituciones democráticas.

Este segundo acto de la deslealtad secesionista duró mucho menos que el urdido por Maciá. Se acabó en diez horas. Pero, como un ejemplar contrapunto a la deslealtad secesionista, brilló la gallarda lealtad a la II República y a su Constitución de uno de los militares de más prestigio en la historia del Ejército español, el general Domingo Batet Mestre. Un militar al que el historiador norteamericano Stanley G. Payne describe en su obra Los militares y la política en la España contemporánea, como “un liberal que había participado en las conspiraciones contra Primo de Rivera”, “hombre de familia rica y de opiniones liberales” (3) y queen aquel momento, era general en jefe de la IV División Orgánica, que así se llamaba entonces la Capitanía General de Cataluña tras la reforma militar de Azaña. 

Fiel a la Constitución y al Gobierno de la II República, el general Batet rechazó tajantemente ponerse a las órdenes de Companys “para servir a la República Federal que acabo de proclamar“, tal como le conminó éste, y declaró el estado de guerra aplicando la Ley de Orden Público de 1933, con arreglo a lo que le pidió el Gobierno presidido por otro catalán, Alejandro Lerroux. 

Frente a lo que le instaba desde Madrid el general Franco, encumbrado entonces por el ministro de la Guerra, Diego Hidalgo, notario extremeño y militante del Partido Radical, que le nombró asesor militar personal, el general Batet minimizó el uso de la artillería contra los defensores del proclamado Estado catalán, aunque no pudo evitar que murieran cuarenta y seis personas: treinta y ocho civiles y ocho militares. Y, poco tiempo después, a las seis de la mañana del día 7, Companys se rendía al general Batet. Unas horas antes, había huido del palacio de la Generalitat por las alcantarillas, y terminaba su huída en Francia, su consejero de Gobernación, Josep Dencás, que, pocos meses antes, se había declarado al vicecónsul italiano en Barcelona como “ferviente militante fascista camuflado”.

El desenlace de este segundo acto de deslealtad está dotado de perfiles que merece la pena recordar en estos momentos en que los golpistas catalanes están siendo juzgados por el Tribunal Supremo. Las diversas analogías saltan a la vista en ambos procesos. De un lado, la autonomía catalana fue suspendida indefinidamente por una ley aprobada el 14 de diciembre, a propuesta del Gobierno. De otro, Companys y todos los integrantes del gobierno de la Generalitat fueron condenados por el Tribunal de Garantías Constitucionales, en junio de 1935, como autores de un delito de rebelión miliar, a 30 años de prisión. Un año después, sin embargo, el Gobierno del Frente Popular indultó a todos ellos…sin que ello supusiera en ningún momento, tal como se demostró posteriormente, conversión alguna de los independentistas en respetuosos demócratas del orden constitucional de la II República.

Exiliado en Francia, Companys fue detenido allí por la Gestapo, que, en agosto de 1940, lo entregó a las autoridades franquistas, que lo condenaron y ejecutaron. Tres años antes, había corrido la misma suerte, el militar constitucionalista que puso fin a su delirio independentista, el general Batet, condecorado con la Laureada de San Fernando, la máxima distinción militar, por su defensa del orden constitucional de la II República y haber abortado con la máxima celeridad y el mínimo de pérdidas humanas el golpe de Estado de Companys. El 18 de febrero de 1937, había sido fusilado, tras haberse negado a secundar el golpe de Estado de Franco. 

Tal como relata Hilari Raguer, historiador y monje de Montserrat, en su obra El general Batet. Franco contra Batet: crónica de una venganza (4),Batet sufrió con una admirable dignidad hasta su muerte el rencor del dictador, cuyo odio visceral residía en dos actuaciones impecables del general catalán: ser autor de uno de los informes que conformaron el Expediente Picasso sobre el “desastre de Annual” y los militares africanistas y por no haber intervenido en Cataluña en 1934 con la misma dureza que había aplicado el general Yagüe contra los mineros de Asturias…

Pero, al mismo tiempo, Hilari Raguer subraya la entereza final ante la muerte de un militar que dirigió a los soldados que le iban a fusilar unas palabras estremecedoras y de una gran gallardía: “Disparadme al corazón, os lo pide vuestro general”. Como recuerda el historiador británico Paul Preston en el prólogo al libro de Hilari Raguer, Franco se cuidó de vejar con un sádico refinamiento la sentencia condenatoria, incluyendo su expulsión del Ejército bajo la acusación de «su probado desamor a España”.

El tercer acto de la deslealtad secesionista con la II República, tuvo lugar, como indico el comienzo de estas líneas, en 1938. Lo relata el historiador Enrique Moradiellos, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Extremadura y autor de la más amplia y rigurosa obra sobre el presidente de Gobierno de la II República, el doctor Juan Negrín (5) y de otros trabajos anteriores sobre la posición que mantuvo Gran Bretaña en relación con la guerra civil española en general y con los secesionistas catalanes en particular (6). 

La operación secesionista en Gran Bretaña comenzó a finales de abril de dicho año, cuando, Josep María Baptista i Roca, que se titulaba “amigo personal del presidente Companys, Jefe del Estado de Cataluña” (sic), se presentó al Foreign Office “para saber si había alguna posibilidad de concertar un armisticio en España”, aunque, en realidad, su pretensión, tal como confesó al subsecretario de Exteriores británico, sir Alexander Cardogan, era “salvar a Cataluña”. A partir de este momento, Baptista i Roca continuó sus entrevistas en el Foreign Office, con el apoyo del gobierno autónomo vasco y acompañado personalmente por José F. de Lizaso, representante personal en Londres del lendakari del Gobierno Provisional Vasco, el peneuvista José Antonio Aguirre (7).

Un año antes, en mayo de 1937, en vísperas de la caída de Bilbao ante las tropas franquistas, Lizaso había empezado por su cuenta una gestión unilateral con Gran Bretaña, poniendo como condición de la mediación británica el reconocimiento del “derecho de autodeterminación de los pueblos” y anunciando al mismo tiempo que las tropas vascas no seguirían luchando fuera de Vizcaya, puesto que España “era un país extranjero y hostil”. Prácticamente, los mismos términos en que se expresaba un memorándum suscrito por los gobiernos catalán y vasco, en junio de 1938, que condicionaban la mediación británica a que tanto Cataluña como Euzkadi estuvieran representadas “directamente” en cualquier conferencia de paz (8). 

Todas estas gestiones, tanto la de los secesionistas vascos como las de los catalanes, primero cada uno por su lado y luego conjuntamente, fueron hechas al margen por completo de la embajada en Londres de la II República, cuyo titular era entonces Pablo de Azcárate, padre del que fue dirigente del PCE, Manolo Azcárate y reconocido diplomático e historiador, que había dejado su puesto de Secretario general adjunto de la Sociedad de Naciones para desempeñar aquel cargo en la capital británica. Su antecesor en la embajada había sido el escritor asturiano Ramón Pérez de Ayala que, después de haber formado parte de la Agrupación al Servicio de la República, y tomado posesión del cargo de embajador en 1932, terminó inclinándose a favor del bando franquista, por lo que presentó su dimisión.

Sin embargo, a pesar de estar hechas de espaldas a la embajada española, llegaron a oídos del presidente Negrín. Según subraya Enrique Moradiellos, la información le pudo haber llegado a través de los espías británicos conocidos muchos años después como “los cinco de Cambridge”:un potente grupo de altos funcionarios de los servicios de inteligencia de Gran Bretaña que, al tiempo, servían a la URSS como agentes de la KGB debido a sus firmes convicciones comunistas y del que formaban parte desde el periodista Kim Philby al historiador del arte y asesor artístico personal de la Reina de Inglaterra, Anthony Blunt que lo nombró sir de la Corona Real y. muchos años después, en 1979, fue destituido de su cargo de conservador de las colecciones reales, por la premier conservadora Margaret Thacher, la “dama de hierro”. 

Resulta altamente probable que miembros de este grupo fueran la fuente que informó al Gobierno de la II República. Durante los años de la guerra civil española, uno de integrantes de “los cinco de Cambridge”, Donald D. Maclean, era precisamente uno de los funcionarios del Foreign Office encargados de tramitar y analizar las gestiones de los catalanes y vascos, mientras que el considerado como responsable de este equipo de espías de la KGB, el periodista Kim Philby, se encontraba en España, en la zona franquista, como corresponsal del prestigioso The Times (9), lo que le permitía moverse en España con suma facilidad y contactar, si así lo precisaba su trabajo de inteligencia, y aunque tuviera que ser a través de personas interpuestas, con miembros del Gobierno republicano.

Como quiera que fuere, el presidente Negrín conoció los turbios manejos de los secesionistas catalanes y vascos y, reflexionando con profunda amargura sobre lo que estaba ocurriendo en Londres, pronunció entonces unas palabras escasamente conocidas todavía hoy en día pero que ponen en evidencia tanto su frontal rechazo de los nacionalismos independentistas como el amor a España de un estadista de profundas convicciones socialistas como él. Un político que, además, fue uno de los mejores científicos y catedráticos que tuvo nunca la Universidad española, formado en Alemania y que, dotado de una gran altura intelectual y políglota, podía hablar en su idioma – como lo hizo- con los grandes estadistas de su tiempo:

No estoy haciendo la guerra contra Franco para que nos retoñe en Barcelona un separatismo estúpido y pueblerino. De ninguna manera. Estoy haciendo la guerra por España y para España. Por su grandeza y para su grandeza. Se equivocan los que otra cosa supongan. No hay más que una nación: España. No se puede consentir esta sorda y persistente campaña separatista y tiene que ser cortada de raíz si se quiere que continúe siendo ministro de Defensa y dirigiendo la política del Gobierno, que es una política nacional.

Nadie se interesa tanto como yo por las peculiaridades de su tierra nativa: amo entrañablemente todas las que se refieren a Canarias y no desprecio, sino que exalto las que poseen otras regiones, pero por encima de todas esas peculiaridades, España.

El que estorbe esa política nacional debe ser desplazado de su puesto. Antes de consentir campañas nacionalistas que nos lleven a desmembraciones, que de ningún modo admito, cedería el paso a Franco, sin otra condición que se desprendiese de alemanes e italianos. 

En punto a la integridad de España soy irreductible y la defenderé de los de afuera y de los de adentro. Mi posición es absoluta y no consiente disminución” (10).

La pertinencia y actualidad de estas palabras de Negrín sobrecogen todavía hoy. Al menos a mí. Y no cabe duda alguna de su autenticidad. Las recogió de sus labios, directamente, uno de sus colaboradores más cercanos, otro socialista de la primera hora, el periodista Julián Zugazagoitia, que fue director de El Socialista, ministro dos veces de la II República, primero de Hacienda y después de Gobernación y, finalmente, secretario general de Defensa, cartera que Negrín aunaba con la presidencia del Gobierno. Un socialista muy próximo a Indalecio Prieto primero y a Juan Negrín después, al lado del cual permaneció hasta el último momento de la guerra civil.

Zugazagoitia – que en su prólogo a esta memorable obra, había escrito “no hay peor enemigo del español- y de lo español- que el español mismo”(11)- murió fusilado en las tapias del Cementerio del Este de Madrid el 9 de noviembre de 1940, tras haber sido condenado a muerte en Consejo de Guerra celebrado en julio de dicho año, tal como recuerda el historiador Santos Juliá en un texto biográfico de Zugazagoitia de gran valor (12). Se había exiliado a Francia y en París fue detenido por la Gestapo, que lo entregó a la policía franquista junto a Companys y el anarquista Joan Peiró, ex ministro de Industria de la República. 

Zuga, así lo llamaban sus compañeros de partido, reprodujo estas palabras de Juan Negrín en su libro Historia de la guerra en España, que escribió en París, entre 1939 y 1940, cuando todavía estaban muy frescos los recuerdos de la incivil contienda, teniendo, además, a la vista las notas que tomaba día a día a lo largo de una dilatada vida política. Su Historia de la guerra en España fue editada por primera vez en la Argentina, en 1940, con ese título y, posteriormente, en 1968, en París, por la editorial Librería Española, fundada por el republicano español Antonio Soriano, como Guerra y vicisitudes los españoles, con un prólogo espléndido de Roberto Mesa, catedrático de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid y vicerrector de la UCM con el socialista Francisco Bustelo como Rector, que escribió otro prólogo para la edición de esta obra editada por Ediciones Éxito en 1978 (13). Posteriormente, fue editada varias veces por otras editoriales, entre ellas Crítica y Tusquets.

En su libro, Zugazagoitia apostilla las palabras de Negrín con el siguiente comentario: “El propio Azaña no se hubiera pronunciado con más vehemencia. En este tema, los dos presidentes eran correligionarios” (14 ). 

Rodrigo Vázquez de Prada y Grande. Periodista. Director de Crónica Popular

Notas:

(1)Carmen Iglesias, No siempre lo peor es cierto. Estudios sobre Historia de España, Galaxia Gutemberg, Círculo de Lectores, 2008, pág. 658.

(2)David Ruiz González, Octubre de 1934. Revolución en la República española, Síntesis, 2008.

(3)Stanley G. Payne, Los militares y la política en la España contemporánea, Ruedo Ibérico, París, 1968, págs. 202 y 258.

(4)Hilari Raguer, El general Batet. Franco contra Batet: crónica de una venganza, Ediciones Península, Barcelona, 1996.

(5)Enrique Moradiellos, Don Juan Negrín, Editorial Península, 2006.

(6)Enrique Moradiellos, El gobierno británico y Cataluña durante la República y la guerra civil, El Basilisco, nº 27, Oviedo, 2000, págs.. 21-36; Enrique Moradiellos, Neutralidad benévola. El gobierno británico y la insurrección militar española de 1936, Oviedo, Pentalfa, 1990.

(7)Enrique Moradiellos, obra cit., págs. 369.

(8)Enrique Moradiellos, obra cit. pág.368.

(9)Enrique Moradiellos, obra cit. Pág. 372; Ch. Andrew y O. Gordievsky, KGB. The Inside Story, cap. 6 y págs. 167 y-170.

(10)Enrique Moradiellos, obra cit. págs. 372 y 373. Julián Zugazagoitia, Guerra y vicisitudes de los españoles, Editorial Éxito, 1978, tomo II, págs.454.

(11) Julián Zugazagoitia, obra cit., tomo I, pág 15.

(12) Santos Juliá, Julián Zugazagoitia, prólogo a Guerra y vicisitudes de los españoles, Barcelona, Tusquets, 2001, páginas I-XXXI.

(13) Julián Zugazagoiti, obra cit., págs.7-13.

(14) Julián Zugazagoitia, obra cit., pág. 454.

Crónica Popular

Proceso al procés: El secesionismo, en la estación términi de su impunidad

Rodrigo Vázquez de Prada y Grande||

Periodista. Director de Crónica Popular||

España inicia 2019 en la recta final del proceso al procés. El martes, 12 de febrero, comenzará ante la sala de lo Penal del el Tribunal Supremo, el juicio a los máximos autores del golpe de Estado del secesionismo catalán en septiembre y octubre de 2017, en sesiones del Parlamento autonómico vulneradoras en cascada de la Constitución española y del Estatuto de Cataluña.Es decir, España aborda en estos próximos días el problema más grave para nuestra democracia surgido desde la promulgación de la Constitución de 1978, sin duda alguna, la mejor carta magna que ha tenido nuestro país desde los albores del constitucionalismo, en 1812.

España inicia 2019 en la recta final del proceso al procés. El martes, 12 de febrero, comenzará ante la sala de lo Penal del el Tribunal Supremo, el juicio a los máximos autores del golpe de Estado del secesionismo catalán en septiembre y octubre de 2017, en sesiones del Parlamento autonómico vulneradoras en cascada de la Constitución española y del Estatuto de Cataluña.Es decir, España aborda en estos próximos días el problema más grave para nuestra democracia surgido desde la promulgación de la Constitución de 1978, sin duda alguna, la mejor carta magna que ha tenido nuestro país desde los albores del constitucionalismo, en 1812.

spaña inicia 2019 en la recta final del proceso al procés. El martes, 12 de febrero, comenzará ante la sala de lo Penal del el Tribunal Supremo, el juicio a los máximos autores del golpe de Estado del secesionismo catalán en septiembre y octubre de 2017, en sesiones del Parlamento autonómico vulneradoras en cascada de la Constitución española y del Estatuto de Cataluña.Es decir, España aborda en estos próximos días el problema más grave para nuestra democracia surgido desde la promulgación de la Constitución de 1978, sin duda alguna, la mejor carta magna que ha tenido nuestro país desde los albores del constitucionalismo, en 1812.

Y lo hace en un clima enrarecido en grado sumo, en el que muchos españoles asisten indignados y perplejos a la continuidad de la “inadmisible deslealtad” del secesionismo catalán con el sistema democrático que les ha permitido dirigir la política de la Comunidad Autónoma de Cataluña y observa que el estéril y bravucón desafío supremacista corre pareja a una acción de gobierno dirigida por el presidente Pedro Sánchez cada vez más contestada desde las propias filas socialistas. 

Las consecuencias del secesionismo

Básicamente, además de la creación de un problema realmente serio en nuestra democracia, los contornos particulares que perfilan esa situación creada por el secesionismo son los siguientes: la dejación irresponsable por parte del Parlamento autonómico catalán de la mínima labor legislativa encaminada a resolver con lo que Lenin llamaba “políticas prácticas” los problemas de quienes – sobre todo, la clase trabajadora- los tienen cada vez con mayor intensidad en su vida diaria; una peligrosa fractura de la convivencia entre catalanes creada por el irresponsable independentismo y su patética política de los sentimientos como nunca antes había existido; la práctica desaparición de la lengua oficial de España, el castellano, en la enseñanza pública, algo impensable en cualquier otro país europeo; la persistencia del adoctrinamiento en los mitos nacionalistas y en la hispanofobia, tanto desde los centros docentes como desde los medios audiovisuales autonómicos, convertidos unos y otros en el más potente instrumento de manipulación de conciencias; el deterioro progresivo del orden público, vulnerado por los petulantemente autodenominados comités de defensa de la inexistente República, que se permiten cortar carreteras y sembrar de estiércol las entradas a los juzgados. 

Y, en fin, la creciente profundización de la crisis económica de aquella región desde 2017. Una profundización de la crisis económica, expresada no solo en la fuga de 5.085 empresas, que decidieron trasladar su sede social fuera de Cataluña, entre ellas el Banco Sabadell, CaixaBank, Cellnex, Abertis y Colonial, sino también en otros índices como los que reflejan el aumento del paro y el descenso de las inversiones, de la entrada de turistas y de la creación de empresas. 

Como corolario de este cúmulo de desastres, todo ello, lamentablemente, está poniendo en riesgo y llevando por delante muchos de los valores y principios sobre los que se asienta nuestra democracia. Y, al mismo tiempo, está reduciendo progresivamente el número de votantes de la izquierda, gran parte de la cual camina enfangada entre el discurso nacionalista y la demagogia peronista del populismo podemita, la antítesis de lo que su teoría y su praxis política exigiría. O, por decirlo de modo más claro, está provocando la más profunda crisis de la izquierda española, para atajar la cual se está levantando la voz de formaciones de nuevo cuño, como La Plataforma La Izquierda Hoy, en Madrid, e Izquierda en Positivo, en Barcelona. 

Desgobierno y cesiones desde el sanchismo

Una crisis, en fin, en la que “el sanchismo”, esa irreconocible versión un tanto podemizada del principal partido de la izquierda, el PSOE, literalmente desgobierna desde La Moncloa caminando sobre el filo de la navaja, lanza a la opinión pública propuestas que no ha estudiado con el rigor que se debe exigir a todo gobierno y, creyendo que su apelación al diálogo con el secesionismo podrá calmar su decidido objetivo independentista, juega peligrosamente con “la indisoluble unidad de la Nación española”, sobre la que se fundamenta nuestra Constitución, tal como proclama su artículo 2º. 

Una deleznable operación que, al igual que se puede decir de la destrucción de Izquierda Unida por Podemos y sus aliados internos y, en realidad, del propio PCE, si hubiera sido inspirada desde las cavernas de la inteligencia al servicio de la reacción, no hubiera podido ser diseñada y aplicada de mejor manera. 

En la hemeroteca y las televisiones ha quedado registrado todo un catálogo de auténticas cesiones al separatismo regaladas por Pedro Sánchez, la última de las cuales, la propuesta de añadir un relator a una extraña “mesa de partidos”, ha terminado soliviantando de nuevo, y con razón, a quienes mejor representaron al PSOE de Gobierno y Estado, como Felipe González y Alfonso Guerra, situados públicamente al lado de los llamados “barones” socialistas. En la presentación de su libro La España en la que yo creo, quien fue vicesecretario general del PSOE durante veinte años y vicepresidente del Gobierno desde 1982 hasta 1991, lanzaba un duro interrogante a los miembros del Gobierno de su propio partido: “¿Nadie es capaz de comprender que están calcinando la democracia al atender los requerimientos de un grupo de salteadores de la nación?”

El fin de la impunidad para el independentismo

En este complejo marco político, en estos próximos días comienza la hora de la verdad para el secesionismo. La cuenta atrás para el final de la impunidad del patético grupo de iluminados que tanto daño están haciendo a España. A la España en el corazón de Pablo Neruda, a la España de Blas de Otero. A la España democrática que, tras cuarenta años de dictadura franquista, reconquistó las libertades en un proceso de Transición que alguien tan poco sospechoso de conservador como el hispanista norteamericano Herbert R. Southworth, autor, entre otros, de “El mito de la Cruzada de Franco” (Ruedo Ibérico, 1963) calificó como “una experiencia única en el mundo“.´ Porque, conviene recordar de vez en cuando estos datos, a Southworth se debe haber acuñado el carácter de verdadera originalidad de nuestra Transición, mal que les pese a los secesionistas y a sus acólitos izquierdistas.

En marzo se cumplirá un año en que el juez del Tribunal Supremo Pablo LLarena dictó el impecable auto de procesamiento por rebelión, desobediencia y malversación de caudales públicos contra la cúpula del secesionismo. A la cabeza de este equipo, el fugado de la justicia ex presidente de la Generalitat, Carlos Puigdemont, el ridículo residente en Waterloo, al que sucedió en calidad de vicario otro personaje, carlista y xenófobo, digno de figurar, como él mismo Puigdemlont, en una rememoración del Celtiberia Show de su paisano, el escritor y periodista catalán Luis Carandell. 

Y aquel riguroso auto de procesamiento fue confirmado en el mes de mayo por la sala de lo Penal del Tribunal Supremo, que consideró “suficientemente razonable” calificar los hechos como delito de rebelión porque existió “un alzamiento con un uso torticero del poder para conseguir la independencia de Cataluña al margen de la ley”.

Como era previsible, desde entonces, tanto el juez Llarena como la Justicia española en general fue continuamente descalificada desde el secesionismo con una campaña internacional que, sin embargo, no ha logrado aportarle el apoyo de ningún país, pese al desatino de la resolución de los tribunales de Bruselas y de Schleswig-Hollstein. Estaba cantado que así sucedería. 

Sin embargo, al mismo tiempo, desde algunos medios próximos a la izquierda líquida y desde círculos cercanos al ex juez Baltasar Garzón, el amigo del ex policía Villarejo- ¡Qué magnífico “retrato de familia” la conversación de éstos y la Ministra de Justicia, grabada por el ex policía corrupto!- , se ha venido poniendo en cuestión la existencia del delito de Rebelión en la conducta de los altos cargos de la Generalitat y del Parlament. Una suerte de condescendencia de hecho con el secesionismo, ocultada tras la apariencia de una discusión de naturaleza jurídica acerca de una supuesta desproporcionalidad en el encaje penal de los hechos, pero que, en cualquier caso, representa un extraño intento de rebajar la gravedad de unas conductas cuya gravedad no puede quedar impune. 

Frente a tales embates, sin embargo, la justeza en la calificación de aquellas formulada por el juez Pablo Llarena cuenta con el respaldo de las más prestigiosas personalidades del Derecho español. Así, por citar algunas de ellas, merece la pena recordar que, ya en agosto de 2017, el catedrático de Derecho Constitucional Javier García Fernández, calificaba en El País con total claridad de golpe de Estado la aprobación en el Parlament de las leyes de referéndum y de transitoriedad jurídica y la celebración del referéndum que conduciría, de triunfar el “sí”, a la proclamación de la República catalana, tal como después ocurrió. Citando expresamente la definición de golpe de Estado acuñada por el inspirador de la teoría pura del Derecho, el austríaco Hans Kelsen, el profesor Javier García Fernández explicaba entonces que “la única diferencia entre los anteriores golpes de Estado que ha habido en la Historia y el de los independentistas es que este se anuncia a bombo y platillo y nos cuentan las medidas que adoptarían en caso de fracaso. El procés es un golpe de Estado como un castillo, sin carros de combate pero con los mismos efectos políticos y jurídicos. No es muy diferente de otro proceso, el que pusieron en práctica los nazis en 1933”.

Y, en septiembre de 2018, otro catedrático de Constitucional, Jorge de Esteban, sin duda el más riguroso especialista en la Constitución de 1978, escribía en El Mundo que “poco antes de la de 2017, el Govern había logrado que una mayoría aprobase dos leyes que constituían un claro golpe de Estado o rebelión sui generis, pues, según señala el artículo 472 del Código Penal “son reos del delito de rebelión los que se alzaren violenta y públicamente para derogar , suspender o modificar total o parcialmente la Constitución”. 

Y en similares posiciones se manifestaron también, en recientes fechas, el catedrático de Derecho Penal de la Universidad Complutense de Madrid, Enrique Gimbernat, y el ex fiscal Anticorrupción, Carlos Jiménez Villarejo, en sendos artículos reproducidos en Crónica Popular. O la Unión de Fiscales Progresistas, asociación a la que pertenecía la actual ministra de Justicia, Dolores Delgado, cuya última declaración glosa en estas mismas páginas Jiménez Villarejo.

Lo dicho. En unos días, los supremacistas secesionistas catalanes comenzarán el recorrido hacia la estación términi de su impunidad. Y de nada les valdrá ya ni el estiércol esparcido por los izquierdistas nacionalistas ante los juzgados catalanes, ni la continuidad de las bravuconadas verbales de Torra, Torrent y Artadi, ni la propagación de la nueva leyenda negra que difunden internacionalmente contra España, financiada con fondos públicos. Al igual que sucedió en 1981, con la condena de los golpistas del 23 F, la democracia española se fortalecerá cuando todo el peso de la ley caiga sobre quienes crearon a nuestro país la situación más grave jamás registrada desde la reconquista de las libertades y derechos democráticos.

Rosa Luxemburg y el humanismo socialista

Comunicado de Izquierda en Positivo

Izquierda en Positivo recuerda que este 15 de enero se cumplen cien años del asesinato a sangre fría de Rosa Luxemburg, Karl Liebknecht y otros dirigentes del grupo Spartacus, o Liga Espartaquista, sector escindido del Partido Socialdemócrata de Alemania a causa de la deriva nacionalista de dicho partido, cuya claudicación ante las tendencias chovinistas e imperialistas de la derecha alemana había contribuido en gran medida a la carnicería de la Primera Guerra Mundial.

Rosa Luxemburg, partidaria de no desvincular la lucha por la emancipación de la mujer de la lucha por la justicia social y la emancipación de la clase obrera, se negó a encasillarse en el incipiente movimiento feminista, pese a formar parte, junto con Clara Zetkin, de las primeras luchadoras por esa causa. De la misma manera que, polaca de familia y nacimiento, se opuso a las tendencias insolidarias propias del nacionalismo polaco (en su época, gran parte de la actual Polonia formaba parte del Imperio Ruso). En esa misma línea, discrepó abiertamente de la política dominante en el partido de Lenin, favorable, aunque con muchos matices, al derecho de autodeterminación. Un escrito suyo titulado “Sobre la guerra, la cuestión nacional y la revolución” dice, por ejemplo: “En el momento actual el nacionalismo lo absorbe todo. Desde todas partes naciones y nacioncitas se presentan a reclamar derechos de constitución en Estado. Cadáveres rejuvenecidos surgen de los sepulcros centenarios, infundidos de un nuevo impulso primaveral, y pueblos ‘privados de historia’, que no habían constituido hasta ahora organizaciones estatales autónomas, muestran una violenta inclinación a la formación de Estados.”

Fundadora, junto a Karl Liebknecht, del Partido Comunista de Alemania (31 de diciembre de 1918), su concepción del socialismo era inseparable de la democracia, razón por la que criticó las tendencias dictatoriales que ya apuntaban en diversos partidos hermanos. En consecuencia, pese a ser firme defensora de la Revolución Rusa de Octubre de 1917, criticó sus excesos, convencida de que ninguna medida impuesta desde arriba puede sustituir a la voluntad popular en la lucha por la igualdad y la libertad.

En el torbellino de luchas sociales que sacudieron Alemania al final de la Gran Guerra, su defensa de la creación de una república auténticamente democrática hegemonizada por las clases trabajadoras chocó con la reacción de los sectores conservadores de todo signo, donde convergieron la derecha militarista representada por el general Wilhelm Groener y el ala más moderada del Partido Socialdemócrata Alemán, dirigida por Friedrich Ebert (quien sería el primer presidente de la llamada República de Weimar). Para reprimir el movimiento revolucionario se utilizó especialmente a los “Freikorps” (milicias derechistas formadas por soldados y oficiales licenciados tras la guerra, que constituyeron el embrión de las futuras SA y SS nazis). Finalmente, un comando de las mencionadas milicias, con el visto bueno del ministro de Defensa, el también socialdemócrata Gustav Noske, secuestró y torturó primero, y asesinó después, a Liebknecht y Luxemburg, arrojando el cadáver de ella a un canal de Berlín, por lo que tardaría cuatro meses en ser hallado.

Izquierda en Positivo quiere reivindicar aquí la memoria de esta luchadora ejemplar por la justicia, la igualdad y la fraternidad entre los trabajadores de ambos sexos por encima de fronteras y estrechos intereses sectoriales.

Barcelona, 14 de enero de 2019. Grupo Promotor IZQUIERDA EN POSITIVO

La Rusia de hoy y la Unión Europea

 

 

 

PASADO, La Rusia de Hoy. La conferencia presentada el 17 de octubre tiene por objeto además de analizar la situación de los conflictos actuales de intereses de Rusia en relación con la UE, comprender las razones profundas de la desconfianza mutua existente tras la caída del muro de Berlín y del fin de la guerra fría. La incorporación de nuevos países como Polonia Hungría y otros a la Unión Europea procedentes de los antiguos países pertenecientes al pacto de Varsovia. La partición de Ucrania y la recuperación por Rusia de la península de Crimea y para mantener su salida al mar negro, desplazándose la influencia de Rusia hacia acuerdos con Kajastán y a otros países del Cáucaso.

La situación mundial ha pasado inicialmente, por tanto, de una política bipolar URSS-EEUU como resultado de la segunda guerra mundial, hacia un mundo unipolar con predominio de EEUU, terminando actualmente en una situación más compleja con una emergencia económica con fuerza de China, y en menor medida de otros países del lejano Oriente como India y Pakistán, con presencia significativa de Corea del Sur, con una recuperación de Vietnam, así como con el mantenimiento de la influencia de Japón.

Consolidándose en otras zonas actores políticos como Irán y Turquía, estando siempre presente el conflicto latente árabe israelí como factor de inestabilidad regional y comandando la presencia de Arabia Saudí en el área de influencia de base sunita. La invasión de Irak por un conjunto de fuerzas aliadas comandada por EEUU, dando como resultado un país en permanente inestabilidad, así como, la invasión de Afganistán por los soviéticos, la presencia posterior de EEUU ante su derrota militar, dando lugar a un conflicto inacabable, influyendo de forma constante en el resto de los conflictos regionales de la zona.

La aparición del ISIS en otro conflicto en Siria, con la práctica destrucción del país tras varios años en una guerra inacabable, dando lugar a una mayor presencia de Rusia como actor político regional emergente con bases en el mediterráneo.

Desde el punto de vista económico la dependencia europea del gas de procedencia rusa hace que, independientemente de las circunstancias políticas indicadas, la influencia de Rusia en la política europea sea destacable. La posible injerencia rusa en el proceso electoral de EEUU con la elección de Donald Trump es otro factor que muestra su influencia en los equilibrios mundiales.

Rusia desde el punto de vista geográfico es un país inmenso que supone la sexta parte de la extensión del globo, pero con sólo unos 149 millones de habitantes frente a unos 255 millones de EEUU, 1150 millones de China, los 879 millones de India o los 511 millones de la Unión Europea.

La complejidad humana de Rusia es muy grande existiendo más de 120 nacionalidades con multitud de idiomas, pero teniendo el ruso como factor unificador. La complejidad de su influencia es debido a la heterogeneidad de sus fronteras y de su presencia en la evolución histórica en multitud de países de su entorno. Su clima es inhóspito en una gran parte del territorio, pero con grandes riquezas naturales que le hacen tener un gran potencial económico y político.

La conferencia hace primero un repaso de los principales hitos históricos que conforman este país tan vasto, haciendo hincapié en su influencia europea y su relación con España.

Los hitos esenciales suponen la constitución por Iván IV el terrible en 1560 de un estado centralizado que une un inmenso territorio con la frontera de los turcos y por otro lado con los polacos. Con los que mantuvo una fuerza por la hegemonía regional con constantes conflictos. Con anterioridad en 1240 los tártaros provenientes del extremo oriente ocuparon el territorio europeo de Rusia durante 200 años, sometiendo a los rusos. La capital en esta época era Kiev.

La expansión rusa se hace bajo el reinado de Catalina II esposa de Pedro I que le sucedió en 1721 y que era de origen prusiano y que fomentó la apertura al resto de países europeos y expandió el imperio hasta el extremo oriente, derrotó a los cosacos que se habían rebelado e introdujo la influencia de la ilustración francesa.

La presencia rusa en España empezó en 1525 y 1527 con una Embajada a Carlos V, como emperador de Alemania. En 1667 y en 1681 tuvieron lugar las primeras embajadas rusas a España, encabeadas por el príncipe Potiomkin, En 1723 se abrió un consulado ruso en Cádiz. En 1727 se abrió la primera Embajada de España en Rusia, con el duque de Liria al frente.

La revolución ocupó el espacio del antiguo imperio ruso con un modelo político autoritario, primero con Lenin y luego con Stalin y que participó de manera decisiva en la segunda guerra mundial frente a la Alemania nazi, tras un primer acuerdo con ella que dividió Polonia en dos. La centralización de la economía provocó una gigantesca producción, pero muchos problemas de distribución.

Aparece en el siglo XX una curiosidad mutua entre ambos países, haciendo que la literatura rusa, como las grandes obras de Dostoievsky fueran traducidas al español y la española, como la de Blasco Ibañez al ruso. El debate político en la izquierda española se hizo en base a tres viajes: Anguiano, Pestaña y Fernando de los Ríos, el primero provoca la escisión del PCOE y luego del PCE en el socialismo español, Pestaña convence a la CNT de alejarse de la influencia soviética, postura similar a la de Fernando de los Ríos en el PSOE. Se forman diversos grupos políticos de izquierda vinculados a posiciones troskistas.

La Asociación de amigos de la URSS se forma en 1934, que mantuvo una gran influencia en los conflictos políticos españoles, destacando en ésta Wenceslao Roces traductor de la literatura rusa que ocuparía la subsecretaría en el ministerio de Instrucción Pública de Jesús Hernandez. En la guerra civil, Rusia cobra un papel esencial al ser el único país con Méjico, que apoya a la República española. El primer barco de apoyo llega en octubre de 1936. La III internacional junto con otros grupos hace una movilización de apoyo y forman las brigadas internacionales alcanzando la cifra de 45.000 personas de procedentes de todo el mundo. Llegan a España alrededor de 2300 asesores militares rusos que resultaron, en muchas ocasiones, esenciales en la guerra civil en el bando republicano. Stalin

El embajador en Rusia es Marcelino Pascua que recibe el encargo de Negrín de trasladar el grueso del oro del banco de España para financiar la ayuda militar soviética. Por otro lado, se hace una operación de sacar los niños de los frentes al estabilizarse éstos, siendo varios los países de acogida, pero el contingente a Rusia no puede volver al iniciarse la II guerra mundial, no volviendo en parte hasta 1956 en el buque Crimea, otra parte se quedaron por razones familiares en diversas zonas rusas.

Franco apoya al nazismo formando la división azul que participa en la invasión de Rusia, tras la derrota, una parte tarda en volver al ser hechos prisioneros.

El discurso anticomunista de Franco no coincide con las relaciones comerciales que se establecen con envíos de naranjas y limones intercambiados por petróleo y tractores. En otro aspecto existen intercambios culturales, viniendo a España los ballets rusos y marchando cantantes y equipos de futbol españoles a Rusia.

En 1977 se establecen relaciones diplomáticas, siendo Samaranch y Perinat dos de los embajadores españoles a destacar. En 1984 viaja Juan Carlos a Rusia por primera vez.

En la URSS se produce después de la época de Breznev, la perestroika de Gorbachov y la modernización política y económica del país, pero que se traduce al final en el golpe de Estado de Boris Yeltsein y la privatización de las antiguas empresas estatales. Constituyéndose una oligarquía económica a partir de antiguos funcionarios del partido, dando lugar a la situación actual con el gobierno de Putin de tintes autoritarios.

La guerra de Chechenia en el Cáucaso produce la desmembración en multitud de Estados, posteriormente se forma la Comunidad de Estados Independientes CEI como Ucrania y Bielorusia en la parte europea, incluyendo hasta 10 estados procedentes de la antigua URSS, con un modelo político descentralizado, Georgia se separa definitivamente. Los estados bálticos se desvinculan definitivamente de Rusia y el último conflicto parte Ucrania en dos con una parte prorusa y otra apoyada por la UE, volviendo la península de Crimea a Rusia, clave en la situación militar como salida por el Caspio hacia el Mediterráneo.

La situación económica actual hace que Europa tenga una dependencia del gas ruso, especialmente Alemania. Hay cada vez más intercambios económicos con España creándose muchas empresas mixtas y existiendo un creciente turismo ruso especialmente en el levante español.

Desde el punto de vista científico existe una mayor relación entre la Academia de Ciencias rusa y el CSIC que en el pasado, lo que redundará en el futuro en un intercambio y conocimiento mutuo. La especial vinculación económica de Rusia con Cuba, tras la crisis de los misiles con los EEUU, ha provocado una presencia del español en muchas universidades rusas, a pesar de la cada vez menos influencia rusa en dicho país.

El auge del turismo mutuo y las mejores relaciones económicas harán un futuro con mayor conocimiento mutuo.

© Angel Luis Encinas.

Profesor en Universidad Complutense de Madrid.

Departamento de Filología Románica, Filología Eslava y Lingüística General.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia le ha concedido recientemente a Ángel Luis Encinas la condecoración «Por la amistad y por la cooperación» por toda su carrera científica.

Libros del autor aquí



El orgullo loco y sus reivindicaciones

 

El pasado, 10 de octubre  día de la salud mental. Han salido a la calle asociaciones y familiares en Madrid en una marcha de Atocha a Sol.

Con lo que no contaban era que el Orgullo Loco estaría ahí para hacerse escuchar.

El Orgullo Loco es un grupo asambleario de activistas en salud mental en primera persona que anhelan despertar consciencias de todo colectivo con respecto al orgullo de su diversidad y presentarse ante la sociedad, así como mostrar su oposición al sistema de salud mental actual.

Y es que ellos, están más cercanos al sistema de Finlandia, Suecia o Finlandia.

Quieren salir de la invisibilización y el silencio, pidiendo igualdad ante todos los seres humanos.

Y aunque coreaban sus eslóganes en el discurso de las asociaciones de la salud mental, tienen claras sus propuestas que no han podido leer, al no ser asociación, pero si han podido difundir su manifiesto. Esto es lo que piden urgentemente:

1. Respeto integral de los DDHH en salud mental.
2. Implementación de mecanismos ágiles de recapacitación para poder garantizar su autonomía.
3. 0 contenciones y el fin de la tortura psiquiátrica.
4. Mayor formación para los profesionales de la salud mental e implementación de opciones no coercitivas.
5. Su participación directa real en las decisiones políticas y sociales que les afecten.
6. Protección especial para la infancia y adolescencia.
7. Fomentar e incentivar especialmente la lucha contra la discriminación, con un lenguaje inclusivo.
8. Respeto y dotación presupuestaria a los derechos sociales que afectan a las personas con diversidad mental.

Y es que, como bien dicen: «estamos locas y sabemos lo que queremos».

 

@ Susana Nérida

Campaña #MeMad

 

 

La campaña #MeMad en Twitter fue promovida por el lingüista y activista por la diversidad mental Hugo Rovira de Saralegui para agrupar en esta etiqueta testimonios sobre el estigma, la discriminación, la violencia, la exclusión, la segregación y la invisibilidad de las personas con sufrimiento psíquico, locas y locos y a las activistas de los colectivos en primera persona como Flipas-GAM y el Orgullo Loco, a fin de que sean visibilizados en los medios de comunicación y concienciar a la sociedad.

Las condiciones laborales de nuestro colectivo son complicadas y precarias, incluso teniendo la discapacidad. Muchas de nosotras no podemos acceder al campo laboral, tenemos que sobrevivir con escuetas pensiones que nos condenan a riesgo de pobreza.

La asociación que los medios de comunicación establecen entre “enfermedad mental” y peligrosidad y violencia no hacen más que aumentar el estigma, siendo además excusa para las medidas coercitivas que se aplican en la práctica psiquiatra.

En los ingresos psiquiátricos se vulneran nuestros derechos tanto humanos como constitucionales. Exigimos el fin de los ingresos involuntarios, la sobremedicación y el uso de contenciones mecánicas.(Prácticas que el Relator de la ONU considera tortura en su informe de 2017.)

Denunciamos también un sistema en el que la precariedad, el paro. las abusivas condiciones laborales, el individualismo y la explotación generan cada vez más sufrimiento psíquico, además de suicidios en la población.

Cualquier persona es vulnerable de sufrir problemas de salud mental y de necesitar los servicios de salud mental, así que esta lucha es de todas.

Algunos de los testimonios recogidos describen situaciones como:

«En el día de la salud mental nos representan familiares y asociaciones, pero nunca se tiene en cuenta nuestro sufrimiento psíquico, que es el que visibilizamos con esta iniciativa.«

«El sufrimiento va desde una depresión, querer verte más delgada, problemas familiares o del entorno a los propios del estigma.«

«Si queremos trabajar en muchos sitios tenemos que mentir para poder conseguir el trabajo, aún teniendo discapacidad, pues está mal visto.»

«La sociedad piensa de nosotros que somos violentos, por las películas de miedo y los medios de comunicación, cuando la realidad es que la mayoría somos víctimas de la sociedad.»

«En cuanto a los ingresos psiquiátricos, van policías a tu casa que, aún sin hacer nada, te inmovilizan y te hacen daño

«Por llegar tarde a comer, por no querer comer, o por cualquier otra cosa te castigan atándote de pies, manos y abdomen, lo cual dificulta respirar y ya ha causado varias muertes«.

«Te dan pastillas y te sobremedican, sin explicarte qué estás tomando, y si pides explicaciones amenazan con pinchártelas«.

«Un pasillo estrecho para pasear donde pasar las horas, una tele para toda una planta donde a menudo ponen temas insustanciales. Y, sino estás muy drogado por la medicación, 4 libros que te duran dos días.»

«Eso a lo mejor de los casos, porque sino funciona pasan al electroshock, descargas eléctricas en el cerebro con las que pierdes memoria hasta con la conversación que estás teniendo.»

«Todo esto vulnera los derechos humanos y por supuesto, causan traumas, hasta el punto de no querer ir a urgencias cuando te encuentras mal.»

«Los condicionantes socio-económicos como el paro, la precariedad y la exclusión social son graves escollos para nuestro bienestar. Muchas son las personas cronificadas a causa de no poder afrontarlos. Lo cual contribuye y es catalizador de todo el maltrato y la estigmatización del sufrimiento psíquico.»

«Por no hablar de la contención química de emociones y deseos, hasta la falta de apetito sexual.»

Es por esto que desde Flipas Gam, El Orgullo Loco y Activament, lanzamos propuestas como grupos de apoyo mutuo, arteterapia o el activismo en salud mental.

Colectivo #MeMad

La merienda

 

 

 

Estábamos sentados el uno junto a la otra, ella, y entre palabra y broma una pizca del relleno de su bocadillo quedo pegado a su labio inferior. Inicialmente pensé que se desprendería o sería engullido con el siguiente bocado, pero dada la persistencia de aquella brizna alargué la mano en un gesto que hoy valoro como de excesiva intimidad pero que no fue más que casi un acto reflejo.

Mi dedo pulgar rozó un instante de más, una pulgada de más de lo imprescindible su labio y sus pestañas cayeron un instante de más, un parpadeo de más, en el contacto. Aquel gesto posó mi dedo que recorrió el camino inverso sin conseguir despegarse de unos labios que se entreabrieron y emitieron un suspiro quedo.

No pude recuperar mi dedo que con suavidad y firmeza recorrió sus labios una y otra vez en un movimiento de hipnóptico vaivén sobre aquella boca que emitía bocanadas cada vez más profundas de un aire que parecía provenir desde otros labios. Sus ojos se entrecerraron y finalmente un leve estremecimiento recorrió su cuerpo y un suspiro surgido de más abajo del estomago salió de su boca ya ligeramente abierta. Después un instante de inmovilidad, un instante de silencio, un instante en que mis entrañas, las suyas, se retorcieron en un espasmo eléctrico.

El tiempo, el sonido, el movimiento volvieron a ser lo que fueron. Las palabras siguieron justo donde un instante antes estuvieran y nadie, tal vez ni nosotros entonces, reparamos en lo sucedido, ni nunca se repitió, ni nunca el hecho traspasará la berrera de nuestra mutua memoria, la memoria de apenas unos segundos, de apenas un orgasmo.

© Boticheli

De muerte herido

Imagen by Carlos Barberena

 

 

Me falta el aire. No es calor el que reseca mi garganta.

No puedo respirar, siento que mi cuerpo está agotado, no soy capaz de pensar.

Solo el zumbido del motor es lo que percibo del exterior, un zumbido que va en aumento. No puedo levantar el pie del acelerador. Quiero llegar pronto a un destino que ni siquiera me he marcado. 

Tal vez me pare ese acantilado con el mar a sus pies. Un mar azul teñido de sangre.

¿Cómo se puede vivir en un mundo en el que todo te ahoga, donde el ruido es tan fuerte que  anula mis sentidos?. Ruido, demasiado ruido.

Proyectos para un futuro que no existe.

No puede existir bondad en un hombre cuya alma está vacía y el corazón solo impulsa la sangre que se ha subido a mi cabeza.

Tal vez no merezca lo que tengo.  Es el destino que me he forjado por ser y haber sido siempre un cobarde incapaz de dar un paso adelante viviendo  de la inercia que otros marcan en mi deambular por un mundo sin sentido,  casi tan muerto como yo, al menos de muerte herido.

Descartes

La lluvia

 

 

Ayer llovió. Nunca había pensado en lo que el tiempo influye en nuestras vidas. Ayer llovió mucho y las colas en el cine se hicieron interminables, imposibles. Por eso no pudimos encontrar entradas para la película que habíamos elegido y decidimos ir al sótano de ensayos a escuchar música –Jaques Brel naturalmente- y charlar y reírnos. Incluso tu amiga Marga y su hermana estuvieron de acuerdo con el plan.

No se en que momento empezasteis a besaros, no se en que momento estuvimos todos desnudos. Con claridad solo recuerdo que hubo un momento en que me deje ir porque las fuerzas ya no me respondían para seguir tantos cuerpos, tantas caricias, y la música. Jaques Brel en el casete parecía el único inagotable de los cinco.

En la tele han dicho que mañana va a llover. Podíamos quedar para ir al cine. Invita a tus amigas y coge otra cinta, aunque sea de Jaques Brel.

Boticheli

La computación cuántica activo futurible

 

 

La cantidad de información digital que se genera en nuestro mundo es cada vez mayor. No sólo existe información digital generada humana, sino que también las máquinas a través de la inteligencia artificial generan su propia información. Tanto  es así, que desde hace unos años  se viene buscando alternativas viables para cuando llegue el día en que nuestras máquinas no tengan ni velocidad ni almacenamiento suficiente para manejar tan basta cantidad de información, tanto estructurada (lenguaje escrito) como no estructurada (Música, gráficos, etc..).

Uno de los sistemas informáticos más prometedores es la computación cuántica, basada obviamente en las teorías de la física cuántica. Pero comencemos por el principio: COMO FUNCIONA la informática CLASICA?, la de todos los días.

La unidad básica de información de nuestro portátil se llama bit. Es un término anglosajón (binary digit), dígito binario. Este concepto se utiliza en nuestra informática tradicional para nombrar a una unidad de medida de información que se maneja en nuestra computadora equivalente a la selección entre dos estados o alternativas que tienen la misma probabilidad de darse, carga o descarga. Carga sería la asignación del dígito 1 y descarga número 0.

código binario

Definamos ahora el término Byte (bait) creado en 1957 por Buchholz, nada más y nada menos que en 1957.Se define como una unidad de información digital equivalente  cuatro bits en su origen, con posterioridad se adoptó la medida estándar de un byte por cada ocho bits.

En este punto conviene describir que existen unos circuitos de denominados puertas lógicas que son los encargados mediante algoritmos matemáticos de verificar el estado de carga de cada transistor

Una vez conocidos estos conceptos podemos decir que nuestros ordenadores se basan en estas unidades de información conformando un sistema mecánico de trasmisión, análisis y almacenamiento de información.

 

1: hay energía en ese transistor

            0: Transistor vacío

Toda información que llega o sale de nuestros portátiles o equipos informáticos en general se basan en dos estados posibles alternativos 1 carga 0 no hay carga. Llegados a este punto, hemos de añadir que cada bit consta de seis transistores o chips (fig 1) en donde se almacena nuestra información en forma de energía.

                                                       FIGURA 1

Es uno u otro, pero no pueden darse en simultáneo. Aquí se presenta el primer problema de la computación tal y como la conocemos. Como la información que manejamos es cada vez mayor y más compleja, se necesita mayor cantidad de bits para que nuestros ordenadores sean cada vez más rápidos y con más capacidad de análisis de esa información, es decir, cada vez se precisan más bits de información. Lo que significa más transistores, o lo que es lo mismo, chips cada vez más pequeños pero hasta cierto límite, ya que los nanochips no funcionan. Son incapaces de retener la energía que deben.

Dicho así, llegará un momento en que nuestras máquinas no podrán manejarse con tanta información. Está información no sólo es generada por humanos, sino también por máquinas con inteligencia artificial

El panorama parece no ser demasiado halagüeño, la verdad. El gran colapso digital. En esta línea se ha venido desarrollando la aplicación de las teorías de la física cuántica a la informática. La idea que una partícula subpartícula atómica pueda transportar energía sin materia, nos mete de lleno en un universo totalmente distinto y por ello, a una realidad muy distinta a la que conocemos.

Mientras el proceso en nuestra informática es mecánico o sea, lento y limitado, en la computación cuántica es rápido e ilimitado. Mientras el bit era la unidad básica de información, en la informática cuántica es el cubits (fig 2)

cubits

FIGURA 2

Este elemento es la representación del pilar mismo de lo cuántico una partícula o subpartícula atómica capaz de transportar energía pero sin materia. Esta unidad básica no es 1 ó 0 puede ser ambas cosas en función de su estado en forma de partícula o en su estado de honda. Depende de ese mismo estado así viajará a través del espació cuántico en forma de honda de luz o en forma de partícula.

Esto, conlleva un tipo de puertas lógicas que generan nuevos algoritmos matemáticos que al poder analizar más información que la informática binaria, nos hace accesible a la solución de problemas que hasta ahora no eran posibles. Para tener una idea un solo ordenador cuántico puede manejar sin problemas toda la información generada tanto humana como no humana del mundo.

A la posibilidad de trabajar con ambos estados a la vez 1 y 0, con carga sin carga también se le denomina superposición de estados.

No obstante, no tengamos fantasías futuristas, ya que no se puede tener un portátil cuántico en casa. Este es uno de los inconvenientes que enuncio.

Imposibilidad de usar esta tecnología en casa, ya que requiere de un sistema de aislamiento para que las partículas no se unan entre si de forma no deseada a una temperatura de -272 grados centígrados.

Imposibilidad de realizar un mantenimiento casero, debido al desgasto tan rápido del sistema hay que estar restaurándolo muy a menudo con alta tecnología, ya que el sistema de superposición de estados se destruye cuando se observa directamente.

Importante coste financiero de la fabricación y de su mantenimiento.

El gozo en un pozo. ¿Qué solución hemos de optimizar si parece que estamos abocados a usar tecnología cuántica?.  ¿Acaso  no hay otras opciones?. Haberlas las hay pero no tan prometedoras como la expuesta más arriba.

De esta manera la tendencia es la de construir varias computadoras cuánticas e instalarlas en diferentes puntos del planeta a modo de servidores a través de los cuales usted y yo podríamos conectarnos. La compañía IBM ya cuenta con 16 de estos aparatos. Y España?.

Con todo ello lo que parece probable es que se abra aún más la brecha digital (Diferencias que existen entre los que podrán usar las nuevas tecnologías y los que no). Es aconsejable que cada país tome cartas en el asunto no solo en las cuestiones técnicas sino también en políticas económicas acordes con los tiempos venideros que sean auténticas puertas lógicas fiscales

© Doctor Francisco Javier Marín Mauri, 9 de junio 2018

Doctor en Psicología por la universidad de Sevilla

Doctorando en ciborgantropología.

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