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Historias escritas por carlosmuñozplazabierta
. Madrid, 4 de agosto de 1968. Madrileño de 4ª generación. Compagina su labor literaria, con la escultura y la pintura. Deportista y amante de la naturaleza, aprovecha cualquier excusa para huir de su Madrid  e ir a cualquier sitio “con un poco de verde”.

Igualdades

 

Sábado, 12 de octubre de 2019

© Edición Plazabierta.com
foto original by Carlos Muñoz

Si contara los dedos de mis manos tres veces, llegaría a la conclusión de que he desperdiciado, al menos, una cuarta parte de las auténticas posibilidades que proporciona la vida. Un número impar y múltiplo de cinco, que me hubiera abierto, eligiendo debidamente las coordenadas de espacio y tiempo, cualquier puerta, cualquier vagina, cualquier subasta de cuerpos inertes. Supongo que algún francotirador de aviesas intenciones disparó contra mí un proyectil cargado con tópicos e innecesarias previsiones, acertándome de lleno en la cabeza; convirtiéndome en un timorato con ganas de incesante rutina. Ahora la mesura gobierna un destino provisional que acabará como era de esperar; tumbado en una cama de matrimonio, con los calzoncillos bajados, esperando que el viento de octubre hinche los visillos del dormitorio

El Maestro del arte

 

Lunes, 30 de septiembre de 2019

Decía mi maestro, y ya no lo dice porque mucho tiempo ha que murió o mejor sea dicho, que desapareció, que uno no conoce a una mujer si nunca la ha pintado, si no ha recreado con óleos, acuarelas o un simple carboncillo, sobre un fino lienzo o el más sencillo de los cartones, sus labios carnosos, la tez pálida o morena por el viento acunada, el brillo de sus cabellos bajo el sol, o tal vez, bajo la regordeta luna de una noche de verano…..

…Si cada pelo del pincel no ha recreado una y mil veces el contorno suave y ondulado de sus caderas, si los ojos no han visto, aún cerrados, el desnudo pubis, perfumada selva del paraíso….Si la mirada de ella, no se clavado de lleno y para siempre en la viva pupila del artista….

Grande hombre era él, ¡Y mejor pintor vive Dios!, que era tan de puro real que yo mismo, Don Diego Velázquez, el que luego fuera pintor de reyes y bufones, y según dicen y seguramente sigan diciendo, bendecido por la mano del propio Dios, dije de él de, don Carlos de Ecija, amigo y también mi secreto Cicerone entre los mundos de la realidad y el sueño y las noches de mujeres hermosas y de vino a raudales, que nunca llegaría a alcanzar, por mil años que viviera la perfección de formas en el pintar que el Maestro de Ecija manifestaba con tan solo una paleta de colores, sus delicadas manos y el conocer incisivo del azul turquesa de sus ojos….”Diego Velázquez?….aprendiz de vos para serviros “ le decía siempre con el mayor de los respetos y la devoción…..Y él reía, mientras me cogía por el hombro y pedía otra jarra de vino…

Entrara yo a su tutela a la edad de seis o siete años, no más…Allí, además de pintar y ser pintado, se duerme, se come, se bebe y de todo se hace, pues los chiquillos que entramos de aprendices, con lo puesto atravesamos la puerta del taller, a lo sumo con una muda limpia de ropa y par de escudos que alguna dama pía, amante de los niños y de los cuadros del maestro soltara en nuestras manos de infantes para pinceles nuevos y aceites de linaza para hacer las mezclas….

Aquel día, primero de Julio, día que nunca olvidaré, siete niños aguardaban a la puerta de su casa, yo uno de ellos…..Madre me díó un beso y con un trapo me sonó los mocos “Algún día mi Diego, serás un hombre grande…:”, tras eso y sin decir más nada dobló la esquina de la calle de la Cruz Rota….

Una señora con más años que el propio mundo, abrió la puerta y nos mandó entrar.

Tras un pasillo lóbrego y sombrío que hacia que de mi joven mente surgieran los mil y un monstruos y pesadillas, un enorme y luminoso jardín con una fuente de una granada en medio se abrió, como las blancas alas de una paloma asustada por el ruido de un trueno lejano…

Y allí estaba él, sentado en la pequeña fuente mirándonos, viendo lo que cada uno de nosotros podríamos dar de sí….

Repartió a cada infante un pequeño cartón y un carboncillo y nos pidió que dibujásemos la fuente tal y como cada uno la viera. Volteó un reloj de arena y esperó….

Después, no pasaría más de media hora, recogió nuestros trabajos y fuera viéndolos uno por uno…

-Este… de quién es? –decía levantando uno de los dibujos con su mano-

-Mío señor –respondió unos de los chiquillos-

-No me vales zagal, gracias….

Así, uno por uno fue despachando a seis de los siete que allí nos encontrábamos….

Finalmente llegó al mío y quedose un buen rato mirándolo….

-A la fuerza tiene que ser el tuyo, no quedamos más que tu y yo…..

No le respondí….

-Porqué has pintado así la fuente? –me preguntó-

Giró el dibujo y me lo mostró…..

Era el ojo de un pájaro grande, negro y brillante en el que se reflejaba, como en un espejo convexo, la fuente de la granada….

-No lo sé Maestro, justo antes de manchar con carbón el cartón ,vi como la fuente se mostraba como de espejo en los ojos de ese cuervo que tiene su excelencia, ahí, atado a ese palo de una pata. Me dio pena pues parecíome que el animal tenía sed….Me sentí pájaro y con el ala, pinté la fuente….

El Maestro no dijo nada, se acercó a mí y sonrío satisfecho…..

Los años pasaron y no aburriré al lector con los cientos de estudios y horas de trabajo bajo luz tenue de las velas en iglesias y en estancias vacias, llenas de mil ideas, de mil locuras…

….Sólo sé que un día también de Julio, Carlos de Ecija, díjome que ya era hora de que la gloria y la fama llamaran a mi puerta, que me había enseñado casi todo lo que sabía y que nunca tenido había mejor maestro por aprendiz…..

-Cuando llegue el momento volveremos a vernos amigo Diego….

Nuestros senderos se separaron y los años casi hiciéronme olvidar los días tan gratos del pasado….

La fortuna y la fama comenzaron a sonreírme por doquier hasta tal punto que fuera llamado por nobles y adinerados burgueses, que fuese nombrado caballero de la muy noble orden de Santiago, que el propio Rey nuestro señor me llamara para ser su pintor….

Pidiome su majestad que elaborase un cuadro de grandes dimensiones en el que quedase de una manera diferente, retratada él, junto con toda su real familia….

….Y así hice. Durante muchos meses fue abriendo con mi pincel el lienzo y sacando los colores y los rostros que ya estaban allí; la estancia iluminada, el aire denso y dulzón de la estancia, el sopor del mastín y la contenida pena del enano….

Uno de los últimos días, solo, mientras daba los últimos retoques a aquel cuadro….él apareció. Como por arte mágico mi antiguo maestro estaba allí conmigo…..Se quedó mirando al cuadro durante un buen rato sin decir nada….Después me miró y díjome……

-Parece que te enseñe bien Maestro, más a esta puerta del fondo le falta algo….trae, déjame tu paleta….

Aún atónito por su presencia le di los colores y el pincel sin vacilar…..

El, mojó con delicadeza tan sólo la punta del pincel con un ligero color pardo, muy parecido al de las hojas de los robles en otoño y delicadamente cubrió con él una pequeña parte de la puerta que al fondo del cuadro yo estaba a punto de concluir…..

-Ahora sí……ya sabes todo lo que sé no puedo enseñarte más…..

En ese momento el mundo se me vino encima y sumido por una especie de trance, caí al suelo, despertando después de lo que me parecieron años en los brazos de unos lacayos que me habían descubierto de esa guisa al traerme algo de comer….

La gran pintura quedó del sumo agrado del Rey y de toda la corte. Otros grandes pintores la alabaron y seguramente la alaben a lo largo y ancho de los tiempos, después de que yo haya muerto y mis blancos huesos sirvan de polvo blanco para pintar estrellas pero, cada vez que miro al cuadro, en el pasillo que abre la puerta del fondo, no dejo de ver la sombra de mi Maestro que va y viene nerviosa dentro de él, salvando a la muerte, seguramente buscando otras realidades, otros sueños y otro chiquillo al que enseñar su saber…

LOS SEGMENTOS

 

Domingo, 22 de septiembre de 2019

A trescientos catorce metros del desvío que corre en recto hasta la tahona, Benito González, de profesión agricultor, fue atropellado por un coche de color rojo, marca Renault, modelo R-5 propiedad de Don Anselmo, también de apellido González, párroco de la localidad donde se produjo el accidente, Alcubiña de las Piedras; una pequeña aldea perdida en la inmensidad de La Mancha. 

Ninguno de los dos se vio venir. Benito, azada en mano, iba pensando cabizbajo en todo aquello que nunca sería, en que, de todas las realidades posibles, le había tocado la peor; trabajando las tierras de otros y hundiéndose cada día un poco más en la tierra plana del horizonte. Acabaría muriendo, soltero, sin descendencia y sin haber conocido más nada que las cuatro calles del pueblo. Don Anselmo, por su parte, manos en el volante, se quejaba en silencio de la desidia de sus feligreses, cada día menos en número y cada día menos convencidos de la fe que siendo niños se les había inculcado.

Con esos pensamientos en la cabeza,  Benito cruzó la comarcal C-33 como lo hacen los perros.

Y Anselmo, sumido en su pequeña desgracia, no vio como su coche se echaba encima de un bulto que estaba en medio de la vía.

Tras un ruido seco, Benito se encontró a cuatro metros del suelo. Volaba, flotaba, no lo sabía, apenas tenía noción de dónde se encontraba. Después, un fundido el negro,  cubrió la escena.

¡Ay, madre mía! 

Anselmo salió del coche aturdido. A unos diez metros, en la cuneta derecha, yacía el cuerpo de Benito, todo lo largo que era, boca arriba y aún sujetando con fuerza la azada. El cura corrió hacia él, levantándose la sotana para aligerar sus pasos. Pero antes de que llegara, Benito abrió los ojos y se incorporó lentamente, quedando sentado en el suelo y sin pronunciar palabra alguna. Tan solo tenía una pequeña brecha en la cabeza de la que manaba, eso sí, un abundante manantial de sangre.

El páter llegó a su lado y al fin pudo reconocer al que se había elevado a los cielos sin ser el Hijo de Dios.

-Benito, hijo, ¿Estás bien? ¿Cómo te encuentras? ¡Dime algo, por lo más sagrado!

Benito sólo limito a mirarlo fijamente durante unos segundos y después, con toda la fuerza de su brazo derecho, hundió la azada en el cráneo huérfano de pelos del don Anselmo, que de pie y con el instrumento clavado, se limitó a dar unos dubitativos pasos, antes de caer de bruces sobre el hormigón de la carretera. 

Unos cuantos temblores y después se quedo muy quieto, alimentando la tierra con el vivo rojo de su sangre.

El caer de la tarde no se hacía esperar, más la escena se había quedado congelada en el tiempo. Hasta cierto punto la escena era hermosa, con Benito sentado en el suelo, Anselmo tirado a escasos metros y los últimos rayos de sol decorando sus cuerpos de oro.

Antes de que la gibosa luna menguante fuera lanzada a los cielos, Benito se levantó, recogió la azada de la cabeza del Anselmo y cruzo la carretera como los perros.

Y cabizbajo volvió a pensar en todo aquello que nunca sería, en que, de todas las realidades posibles, le había tocado la peor; trabajando las tierras de otros y hundiéndose cada día un poco más en la tierra plana del horizonte. Acabaría muriendo, soltero, sin descendencia y sin haber conocido más nada que las cuatro calles del pueblo.

Mientras, en la distancia un coche abría los ojos a la noche y con velocidad se acercaba a Benito. Era María, la hija de Doña Inés, ambas vecinas del pueblo. Sumida en la tristeza, se preguntaba la razón por la cual Héctor, su novia, la había dejado plantada meses antes de la boda, por una Ucraniana de Nombre Imelda.

No se vieron venir…

Transmundo

 

Viernes, 13 de septiembre de 2019

 

El tiempo se pierde
Porque nos sobra;
Igual que unos calzoncillos,
Una muda limpia
O los últimos veinte minutos
De una película porno.

 

No me mires
Con ojos de Aye-Aye,
Joder,
Coño;
El tuyo, obviamente;
Ese vergel que no sale
En los documentales
Por ser ignoto,
Y virgen en su justa medida.
Mío.


Hablaba de pérdidas
Y fíjate,
En este momento
Todos los caminos
Me llevan
A ese reloj de arena roja,
Que vimos en aquel escaparate de baratillo.

Una historia triste

 

Miércoles, 4 de septiembre de 2019

 

 

«Desde hace algunos años, Jorge escribe en su no-diario las cosas y acciones que se ha propuesto hacer en el día, pero que finalmente no ha realizado. Es un minucioso compendio de frustraciones en la que una frase se repite por encima de todas jornada tras jornada:

«…de nuevo, no he tenido valor para hacerlo. »

 

 


Jorge vive con su madre, María del Carmen, y ella escribe un diario al más puro estilo, narrando sus experiencias de los últimas cuatro décadas. Una frase se repite durante los últimos meses:
«Jorge sigue sin tener valor para hacerlo, tiene que decidirse, y pronto.»
Como todos los jueves, Jorge prepara la comida de los jueves; lentejas y boquerones fritos. Pone la mesa y después, lleva a su madre en brazos desde el dormitorio hasta el comedor, sentándola delicadamente sobre una silla previamente ablandada con un par de cojines. Comen.
-Cada vez haces mejor las lentejas, hijo.
– Gracias, madre. Hoy las he puesto un poco más de zanahoria y he añadido un chorrito de vinagre mientras cocían. Así tienen un toque como…
-¡A antiguo!
-Eso, madre a antiguo, para que recuerde los buenos tiempos. ¿Se acuerda cuando padre nos decía
«unas buenas lentejas no las hace cualquier mindundi; que son los platos sencillos los de sabor más inalcanzable»?
-Cómo voy a olvidarlo, Jorge…anda, trae los boquerones…
A María del Carmen le había cambiado el semblante risueño que se había pintado.
Boquerones fritos. Comen.
-Cada vez haces mejor los boquerones, hijo.
– Gracias, madre. Hoy los he frito con harina de maíz. Así tienen un toque como…
-¡A antiguo!
-Eso, madre a antiguo, para que recuerde los buenos tiempos. ¿Se acuerda cuando padre nos decía
«unos buenos boquerones fritos no los hace cualquier mindundi; que son los platos sencillos los de sabor más inalcanzable»?
-No, no puedo olvidarlo, Jorge…Hijo, ¿Cuándo vas a decidirte, por fin?
Jorge miró a la ventana y respondió:
-Ya está hecho madre, ya está hecho…
A los pocos segundos, una terrible explosión sacudió toda la ciudad.
-Anda, hijo trae el postre.
-Sí, madre.
Flan. Comen.
Un hilo musical de gritos y ambulancias con el ojo fuera de la orbita, hacía que el caramelo del flan supiera mejor que nunca.»

Tu lengua en mi boca

 

Viernes, 30 de agosto de 2019

La frecuencia con que una lengua ajena se introduce en nuestra boca, es inversamente proporcional al número de veces que pensamos en ello; una situación harto curiosa en la que, la idealización del hecho en sí es tan perfecta que, cuando la realidad se muestra al fin, bífida y anhelante, ni con mucho alcanza a la imaginería que nuestras neuronas han esculpido. Esta es la condición humana; un sainete mental de cojones.

La pecera

 

Sábado, 24 de agosto de 2019

«Vive Julio encerrado, deformando sus cuatro paredes con la libertad que no tiene.

De un lado para otro va y viene desquiciado, moviendo de rápido los ojos y abriendo grande, muy grande su boca, intentando gritar, o qué sé yo.

En las tardes de luz baja, su mundo se vuelve algo más hermoso y yo, yo me quedo mirándolo, con mi nariz pegada al universo que en ese momento nos une; lugar cristalino, desesperado.

Deseo.

A las seis y cuarto, mi nuevo cuerpo de pez, flota hinchado y muerto en la pecerita redonda del salón y Julio me mira mientras que, con su mano, saca delicadamente del agua lo que de mí queda.

-Gracias –dice mientras acaricia mi lomo púrpura-.

-Vamos…

Julio ha cruzado la calle y descalzándose, ha saltado a la playa, andando torpemente hasta la orilla del mar y allí se ha sentado, conmigo aún entre las manos, esperando que al fin la marea, llene de olas la realidad.»

Mi universo

 

Sábado, 17 de agosto de 2019

© ÁngelaZ´19

Dicen que el universo está sembrado de majanos; alguien con el epílogo colgado del cuello, acumuló toda la materia sobrante en una cantidad innumerable de pequeños montículos llenos de huecos y espacios redondos y húmedos; el Paraíso nombrado por todos en la seca garganta de la credulidad. El abandono cubrió aquellos lugares de una fina capa de vanagloria; el primer germen de una vida giroscópica. Ignoro lo que sucedió a continuación, pues parto de una cantidad ingente de incongruencias que sólo me conducen a la obviedad de mi propio reflejo.

Il tempo

 

Sábado, 10 de agosto de 2019

Es al mirar al cielo cada mañana, antes de salir a la calle para mendigar como niño harapiento, de pelo afeitado al cero, descalzo, de negra mugre y pulgas todo mi cuerpo lleno, cuando soy durante un instante feliz….
Vivo debajo del puente de Saint Jacques, en la pequeña ciudad de Amboise, con tejados de negra pizarra y su hermoso castillo coronando como de un rey todo el valle del Loira…..


….Allí, junto con dos chiquillos más lo comparto todo….o nada, mejor dicho, pues nada tenemos, si acaso los ojos grandes y el estómago siempre vacio…..Francois, el pelirrojo, siempre sonriendo y mostrando los dientes que le faltan, apenas tendrá once años , Denain, con su piel morena, casi negra y su mirada de gato siempre alerta y yo, el niño sin nombre, sin padres, sin pasado….


De mi vida anterior muy pocos recuerdos tengo, casi de pesadilla son: Un lugar blanco y muy brillante, monstruos de hierro produciendo un tremendo ruido, casas enormes y altas que se perdían en el cielo, una sonrisa blanca de mujer, caricias…. y tras eso, un enorme agujero de pura oscuridad…..Después, un abrir de ojos y encontrarme aquí, tumbado en el suelo, bajo la atenta mirada de los que ahora son mi única familia….


-Denain….Crees que estará muerto?…….
-Que va hombre, no ves que está sudando…..lo muertos no sudan. Despierta, despierta tú….!!!
Francois me da un par de tortas en la mejilla y abrí los ojos……
-Lo ves!…no está muerto…..
…De eso han pasado creo que tres años…..
Al principio casi ni hablar sabía….balbuceaba algunas palabras sueltas, sin sentido y me era muy difícil entender a aquellos dos chicos y al resto de la gente que me rodeaba…..
Ahora vamos de iglesia en iglesia…un día a la de Saint Michael…..otro al Sacre Coeur….
….Esperamos a que los distinguidos caballeros y damas, al salir de los oficios a bien tengan por darnos una limosna….
-Ay caballero!, unos centavos para este pobre niño que de hambre se muere……distinguida dama de piel blanca como la nieve, apiádese de este pobre infante de piel y huesos formado!!!!…
…A sus ojos somos invisibles, como la brisa de la tarde….
No sacamos mucho…entre los tres a lo sumo para una hogaza de pan al día…..
Es primavera y toda la Ciudad de Amboise bulle nerviosa ante la llegada del Nuestro Rey soberano Francois I, por Dios puesto para gobernar los destinos de toda Francia….
Durante unas semanas el soberano se ha instalado en el pequeño castillo a la espera de un hombre que de lejos viene, un sabio entre sabios, alguien que conoce todos los secretos que aún no han sido revelados…..He oído a uno de los soldados que aquel hombre viene una ciudad llamada Florencia a nos menos de diez jornadas de Amboise…..
En las calles no se habla de otra cosa y gran parte de la corte de París, con toda su pompa y lujo se ha venido aquí, a orillas de este hermoso río que manso discurre entre álamos….
-Mejor que mejor –dice Denain frotándose las manos- mucha gente rica acudirá a rendir homenaje al rey y seguro que alguna moneda de plata cae seguro, si sabemos poner una mirada tierna claro…..A ver, vamos a ensayar…..
Los tres ponemos los ojos más llorosos y tristes que podemos y nos miramos. No podemos contener la risa y estallamos en un sinfín de carcajadas tirándonos al suelo….
Una tibia noche nos ha sorprendido y cansados nos acomodamos en unos soportales, junto a los caballos atados cerca de la posada de “Le Troi Diables”…..
Mis hermanos se han quedado dormidos pero yo no puedo, una y otra vez, aquellos primeros recuerdos de mi vida dan punzadas sobre mi cabeza….
A lo lejos escucho el ruido presto de los cascos de unos caballos que se acercan….Se trata de un carruaje descubierto, protegido por dos soldados de su majestad, lanza en mano….
En él, un hombre entrado ya en canas, con una gran melena y barba blanca va sentado….Su semblante es serio, como el del que busca algo…..
Me he puesto de pié y he salido del soportal para verle mejor…..Es el gran sabio que el rey espera, sin duda.
-Eh tú niño aparta!!! –dice uno de los soldados gritando y a punto de darme un golpe con su mano-
Aquel hombre, al oir las voces giró la cabeza hacia mí, clavando su mirada hasta lo más profundo de mi alma….
Yo conocía a aquel hombre, le había visto antes muchas veces…..
-Para, para!!! –mandó al cochero-.
Aquel hombre descendió del carruaje y se acercó a mí…..
-Hola! –me dijo esbozando una sonrisa- a tí he venido a buscar a estas tierras de Francia. Me reconoces?.
Yo di un par de pasos hacía aquel anciano gigantón y gran parte de mis recuerdos se abrieron en dos…..
-Le-Leonardo????……e-res tú????…..
-Si Alain soy yo, al fin te he encontrado. Mucho tiempo y en muchas épocas he estado antes de dar contigo y mira es ahora, en mi propio mundo y momento en donde te he hallado…..
…Leonardo, aquel loco hombre que encontré una tarde al salir del cine “Ideale”, después de ver por cuarta vez “Viaje en el tiempo”, mi película favorita……
Estaba en la calle, algo desorientado y diciendo un montón de cosas extrañas a los que pasaban por allí….
-En que época estamos????…….Que año es?????…..Dónde estoy…..????
Nadie le hacía caso, pero yo me acerqué a él y respondí a sus preguntas.
-Señor, estamos en el año 2009 y ésto es París………
Los ojos se le salían de las órbitas y al punto empezó a dar saltos y gritos de alegría……
-Lo conseguí, lo conseguí….!!!!! Me quemarán por ésto pero…..al carajo!!!!!….
Yo no entendía nada pero pude observar como en su mano una esfera de color azul brillaba con una luz tan intensa casi como el propio día…..
El me la mostró orgulloso…..
-Mira, mira que preciosidad, el trabajo de toda mi vida, de la vida de Leonardo, el inventor de inventores…..
-Que es eso señor? –le pregunté curioso-
-Es…es…se acercó a mí y me susurro al oído….una máquina del tiempo……
Mis deseos se hacían realidad…..
-Señor……
-Llámame Leonardo niño…..Leonardo…..
-Yo soy Alain….
-Un placer muchacho….
-Leonardo, de verdad que con esa bola uno puede viajar por las épocas que uno quiera?….a mí me encantan los romanos y……
Un grupo de gente se había arremolinado en torno a nosotros y un par de gendarmes de acercaban…..
-Me llevas contigo inventor de inventores????
El frunció el ceño, como si durante unos segundos sopesase mi pregunta…..
-Está bien, agárrate a mí con todas tus fuerzas y no te sueltes bajo ningún concepto…..
Y eso hice….
Justo cuando uno de los gendarmes dijo llevándose la mano derecha abierta a la sien para saludar….”Hola buenas tardes, por favor, documentación”, Leonardo escribió con su dedo unos signos y símbolos sobre aquella esfera y, en un instante el mundo desapareció, siendo tragados por una especie de negro torbellino que chupó hacia quién sabe dónde…..
….Y en ese instante me solté…….
Una suave lluvia empieza a pintar de brillo de espejo todos los tejados de Amboise…..Leonardo y yo estamos el uno frente al otro…..
-Cuando de nuevo el mundo se hizo real yo aparecí en mi taller de Florencia pero tú, tú ya no estabas conmigo, debiste de soltarte, apareciendo en un lugar muy distante del punto de retorno….ven, te llevaré a casa….
Francois y Denain aún duermen. No quiero despertarles. Leonardo me ha dado cuatro monedas de plata y he dejado dos a cada uno, justo delante de su cara para que cuando despierten, sea la alegría lo primero que vean…..
….Acompañé a Leonardo al Castillo y bajo su tutela y cuidado, durante varios meses, él me enseño todo su saber y la construcción y correcto uso de la bola brillante, que a lo largo de los años había perfeccionado…..
-Ahora podrás viajar donde tú quieras, por fín podrás ver a esos romanos que tanto te gustan…..
-No vendrás conmigo?….
-No Alain, no….a mí me quedan muy pocos días de vida, cuatro para ser exactos……Después quiero que vuelvas a tu tiempo y que cuando hayas crecido des buen uso al mayor de mis inventos…..conoce todo aquello que desees y aprende como yo le hecho…..más nunca reveles a nadie nuestro gran secreto……
El gran Leonardo Da Vinci murió en Amboise, cuatro días después…..una preciosa mañana de 1519 y fue enterrado en un pequeño panteón siempre bañado por la luz del sol y rodeado un por jardín de blancas azaleas y pensamientos…..
…Antes de volver a mi tiempo, cogí una de las flores, un pequeño pensamiento morado….tras eso, dibujé los signos correctos en la esfera de luz azul, regresando tras un espacio negro y frío, al instante en el que salía del cine….
Cerré los ojos y los volví a abrir deseando que todo hubiese sido un sueño, pero no, la esfera azul estaba en mi mano derecha y la flor en mi izquierda……
…Han pasado muchos años y en el ya viejo cine “Ideale” reponen “Viaje en el Tiempo”. No he podido resistirme…..la he vuelto a ver cuatro veces….
Es media tarde…..Y en el mismo lugar le espero….
He dado unos cuantos pasos y allí está él de nuevo, en la calle, algo desorientado y diciendo un montón de cosas extrañas a los que pasan por allí….
-En que época estamos????…….Que año es?????…..Dónde estoy…..????
Mil hormigas recorren mi cuerpo de nuevo…..
Me acerco él…..
-Señor estamos en el año 2029 y esto es París………
-Hola Leonardo…….bienvenido de nuevo…..
El me mira con su mirada de águila sorprendido
-Alain!!!! Que gusto verte de nuevo amigo!!!….eres ya todo un hombre….
Nos abrazamos…..
Un grupo de gente se arremolina en torno a nosotros y un par de gendarmes se acercan…..
-A Roma????…..
Una suave brisa se ha levantado y el húmedo olor del Sena pinta nuestros cuerpos de inmortalidad….

Talismán

Jueves, 25 de julio de 2019

“Hace hoy cuatro años, un mes y siete días, que perdí un talismán; la única y humanizante razón por la cual, recogía pedazos de palabras del suelo y los unía para formar el puente colgante que me hacia cruzar cada segundo, al lado más amable de la incongruencia. Siempre iba conmigo, al persistente abrigo de mi memoria; y no tenía si acaso que morir un poco, para sentir el prohibido goce de su energía entre los labios. Una Mañana, aquel maravilloso amuleto, se arrancó de las frases aún no pronunciadas, dejándome con un montón de buena suerte en forma de excrementos de gaviota sobre mis hombros. No he vuelto a saber más nada de él; aunque a veces, en determinadas tardes del verano, aún cuando creo percibir su lánguido perfume.”

Dios y yo

Jueves, 18 de julio de 2019

“Con Dios mi relación
no está basada
en mantras, devoción o desvaríos,
no somos un equipo victorioso;
aquí dos pordioseros
con principios.

Él no pide de mí sino alimento,
la sorda compañía del amigo,
silencio enriquecido
por un tiempo
que añade corazón
a mi egoísmo.

Compartimos la sangre,
las mujeres y el vino,
el barro, los sepulcros,
la carne y el camino;
somos lo que no somos,
un infierno distinto.”

II.

“Bendecido el humano,
Dios se muere,
Pues de su majestad
Al agua sacia;
Páramo de rosarios y dos manos
Que el amante desnuda
En su nostalgia;
Quiero ser en la espina
Su veneno,
El siervo que traiciona a las guadañas.

Lleno de involución
Pido tu carne;
La Cruz que en de mis noches
Se hace espada.”

Proceso mental

11 de julio de 2019

 

La elaboración de un proceso mental, confiere automáticamente un poder especial al ser que lo ha originado, dotándole de una innecesaria capacidad verbal que le imposibilita para realizar mecanismos más complejos; una puerta blindada que ofrece la creación, para que nada ni nadie pueda alcanzar el límite máximo de omnipotencia. Un modo muy práctico de engendrar esclavos que no tengan noción alguna de su efectiva y lamentable condición. Es triste, pero la parcialidad traza líneas rectas en un universo curvo; una traición construida de antemano por un distribuidor de mala suerte.”

Puertas

29 de junio de 2019

Son en las madrugadas del invierno, cuando las calles aún no existen y tienen que ser de nuevo inventadas por los mendigos en sus sueños, o ser sacadas temerosas de una cajita de puros llenas de recuerdos de la infancia, en donde, cientos de puertas de todos los tamaños y colores vuelan por el brumoso cielo iluminado por una luna complaciente, única testigo del milagro que sucede, esperando ser abiertas para desvelar todos sus secretos.

Cada una tiene un nombre fuera, el de persona que debe de abrirla más, la inmensa mayoría de ellas, siempre permanecerán cerradas, estropeándose con el paso del tiempo y oxidándose su cerradura, quedando atascadas para siempre, cayendo al suelo triste y siendo tragada por una lastimera boca de riego que canta eternamente su pena.

Más aquel día, tres horas antes de que el sol saliera, al menos, una de ellas se abrió. Sin saber como, tal vez impulsada por una suave brisa, una hermosa puerta azul se coló por alguna rendija en el portal de mi casa, metiéndose dentro del ascensor y quedándose allí esperando, esperándome. Ella sabría que vendría.

Después de despertarme, abrí la ventana y di gracias a cada estrella y también a la luna, por tener ojos de esperanza, me vestí de azul, como hago siempre y salí con las manos en los bolsillos, rumbo a una ilusión.

El ascensor estaba ya en el rellano de mi piso, con sus maderas viejas y pintadas de granate, su luz de sábana blanca, secada a la brisa de un verano de hace muchos años y su espejo, reflejo agradecido de tantos besos.

Entré y pulsé el botón de bajada. La voz del ascensor, dándome los buenos días, me empezó a llevar hacía la planta baja.

Me miré en el espejo y vi que detrás había una brillante y estrecha puerta azul, de ese azul tan bonito con el se pintan los barcos y las poesías que hablan del mar….En ella mi nombre escrito con pequeñas caracolas «Destino».

Entre los cristales del ascensor, pude ver entre la oscuridad y el silencio, cómo en los pisos tercero y segundo, un sinfín de luciérnagas guardaban aún el dormir tranquilo de los habitantes de las casas.

Llegué a la planta baja, pero continué descendiendo, más y más abajo. Todo se llenó de luz, y yo cada vez me hacía más y más pequeño.

La casa desapareció de repente y me encontré todavía dentro de la cabina del elevador flotando en ningún sitio, como cuando era niño, y jugaba a las orillas de un caudaloso río de leche con chocolate con aviones y barquitos papel.

Fue en ese momento, cuando supe que debía de abrir aquella puerta, pues ella necesitaba mostrarme su interior y yo debía de volver a reír otra vez.

Ni siquiera tenía cerradura, sólo tuve que empujar hacia dentro suavemente y con los pasitos cortos y los deberes de «Mates» en una mochila verde, y entrar.

Volví a jugar con la arena del parque, hice de cada hormiga una amiga y de cada hormiguero un castillo lleno de valientes caballeros, mi padre me volvió a llevar de la mano al cine, mi madre, colocándome una servilleta de cuadros para no mancharme, me preparó las albóndigas con tomate que tanto me gustaban.

Vagué por aquel mundo maravilloso, durante horas, paseos por la playa, el olor de los lapiceros…un abrazo…

La puerta se volvió a abrir, tenía que irse….y yo con ella…

La cerré con suavidad y ella haciéndose lluvia, entró en mi boca y el sabor de las nubes de aquel paseo por el parque de hace tantos años me hizo volar.

Dejé de flotar y el ascensor me llevó hasta la planta baja de mi casa. Abrí el portal. Las calles ya existían y olían a moneda de cinco pesetas.

Miré al cielo y el brillo de las primeras pinceladas del sol en mi cara dibujaron la sonrisa mas hermosa. Después con las manos en los bolsillos, me fui andando lentamente hacia la plaza de la fuente, silbando y sin pisar las rayas de las baldosas.

Sofisma

27 de junio de 2019

Escapar del ombligo de un piano,
Roer el tiempo, lo mismo que un ratón
De campos magnéticos,
Abrasar las columnas vertebrales
Con el agua bendita que escupen los santos;
Todo cambiaría; un universo con los sofismas
Jugando a unas tabas sin verdugo.

Me gustaría ser de Poliespán;
Así las ideas sórdidas rebotarían contra
Los millones de gránulos de mi cuerpo
Y se irían al lugar en el que siempre debieron
De estar:
En el interior de un tubo fluorescente fundido o,
En su defecto,
En el cerebro hueco con el que nacen aquellos
Que se aman a dos manos.

En esta tarde de junio y hielos,
El grito ha tirado veinte decibelios al suelo
Y yo, he aprovechado
Para hacer un círculo en la arena.

Misticismo y esquizofrenia

21 de junio de 2019

 

 

 

Hablar acerca de la lúgubre e infame situación que se crea al mezclar misticismo con esquizofrenia, es, por descontado, un error demasiado común entre las élites y los pintores de cámara; una sórdida búsqueda de la excelencia, exclusivamente compatible con el olor a escroto de un poeta y el alcohol que éste destila cuando piensa. Es un coto privado en el que nadie tiene derecho a entrar sin pagar un alto precio; una vergüenza asintomatica que se ríe sin saberlo, de sí misma.

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