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Historias escritas por vicenteplaza
Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVOy de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista. Autor del ensayo EL VALOR REAL DEL VOTO. Editorial El Viejo Topo. 2016

El desgobierno de Cataluña

Vicente Serrano|Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVO y de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista

Desde final de diciembre tan solo una ley ha aprobado el Parlament de Catalunya, una baja actividad frente a las 2 leyes orgánicas, 3 ordinarias y 7 decretos leyes del Congreso de los Diputados. Si a ello unimos la desaparición del Governde sus funciones ya que todo su trabajo es alimentar un procésde enfrentamiento al Estado, podemos concluir que Cataluña se halla sumida en el desgobierno. 

Mi madre, de 90 años, solicitó el mes de julio del pasado año incrementar su nivel de dependencia, cuatro meses más tarde la visitó una doctora y en enero le rechazan la solicitud… parece que le falta un punto… ¡recortes hasta en los puntos! Las políticas sociales del proces.  

Las listas de esperas se alargan, las suplencias médicas no se cubren…. Hablan de conciliar la vida familiar y lo que hacen es recortar el horario de los Centros de Atención Primaria. Tal vez la solución sería contratar más personal. La precarización en los contratos a médicos y enfermeras hace que los formados en Cataluña emigren… no a Alemania, no, a Aragón u otras zonas de España. Atención primaria y pediatría es donde más se sufren los recortes.

Legislan poco pero las pocas propuestas que hacen es para des-regularizar, privatizar, aun más, los servicios públicos. El anteproyecto de Ley “Contratos de servicios a las personas” ha sido denunciado por Marea Blanca como una barbaridad contra los derechos de la ciudadanía. 

Reproduzco aquí unas notas de Toni Barbará de Marea Blanca de Cataluña

Bon día Vicente, Unas líneas apresuradas y algunos materiales…

Paradoja!! Parlamento bajo mínimos mientras se gesta una Ley de “contractes de serveis a les persones” a que hace referencia todo el hilo anterior (no reproducible por la extensión)y donde verás la gravedad del tema y la respuesta frontal que desde Marea Blanca manifestamos en sede parlamentaria…

No se revierte la situación anterior: Listas de espera desesperantes, jubilaciones y bajas sin cobertura, carencia de profesionales y en especial en Atención Primaria y Pediatría (han ido emigrando fuera de Cataluña, a Europa o a otras CCAA por el maltrato contractual de aquí -bajos salarios, alta precariedad-)

Saturación insoportable de Servicios de Urgencias. Recortes de horarios de atención en Atención Primaria para “conciliar vida familiar” sin considerar que  lo que des-concilian es a la población más frágil.

Huelgas de médicos, en Atención Primaria y en el Institut Català de la Salut  primero y en toda la red de Catasalut después. Se consiguen migajas en la negociación.

Atención Primaria la llave de todo el sistema, a la cola de Europa y de España: Del 25% del gasto (inversión!!) sanitario que la OMS recomienda dedicar a Atención Primaria y del 20% promedio en la CE, España dedica menos del 15 % y Cataluña menos del 14% !!! Así no hay quien soluciones nada.

Presupuestos presentados de la Generalitat que NO resuelven, revierten, ni recuperan nada (ni en salud ni en dependencia, ni en enseñanza, ni en Renta Garantizada de Ciudadanía, ni….) 

Las externalizaciones/privatizaciones siguen recibiendo conciertos y recursos públicos (bien escasos per se) y no se “desprivatiza” nada (En Valencia p ej. han revertido a lo público el Hospital de la Alzira y están a punto de lograrlo en el de Denia…)

La mercantilización es la norma.

La Consellera (Alba Vergés) solo atiende a actos con las patronales y de agenda de su partido ERC, no ha recibido todavía (antes del parto, ni del post parto) a la Marea Blanca de Cataluña.  Puro discursito dilatorio y ocultando la realidad que se sigue degradando sobre lo ya recortado. 

…Seguiremos… Salud!!

El Govern incumple resoluciones parlamentarias varias (no venta de terrenos públicos a empresas privadas, etc.) Están muy ocupados asistiendo, ahora, a las vistas del proceso contra lo políticos presos por el golpe del 1 de Octubre. Si es necesario desconvocan comisiones o se ausentan de estas para que no haya quórum y no se celebren, lo mismo con los plenos…

Lo más grave es que el Govern, a día de hoy, todavía no tiene aprobada su propuesta de presupuestos pero acusa a la oposición de boicotearles.

La inacción del Governes palmaria, el Parlament esta secuestrado y parado. Los “adalides de la democracia” no creen en ella. Solo es apariencia.

Tal vez lo más paradigmático sea la relación del nacional-secesionismo con la Ley de Renta Garantizada de Ciudadanía, aprobada el 20 de julio de 2017, poco antes de las famosas leyes de desconexión del 6 y 8 de septiembre. Fue utilizada como elemento de diferenciación respecto al resto de España, cual si la sensibilidad de la Generalitat de Catalunyafuera excepcional y bondadosa frente a la racanería del malvado “Estado Español”. A día de hoy el desarrollo de dicha ley deja mucho que desear y puede decirse que las coberturas sociales en Cataluña han empeorado considerablemente. Su sensibilidad social es teatro, puro teatro.

Descentralización y jerarquía institucional

Cataluña es una de las regiones con mayor autogobierno de España y del mundo. La descentralización política de España es una realidad pese a quien pese y en algunas cuestiones es un despropósito.

Dos son los objetivos de una descentralización: Acercar la administración al ciudadano y garantizar la igualdad de todos. Si la descentralización lo que hace es crear nuevas castas políticas a nivel autonómico y genera discriminaciones entre ciudadanos en función del lugar de residencia… algo falla en el diseño.

El problema es que no hay diseño. Las autonomías se han conformado por la cesión extraparlamentaria de competencias a cambio de apoyos políticos puntuales a los gobiernos centrales. Ello ha sido posible por la ambigüedad y la inconcreción del Capitulo 8 de la actual Constitución Española y la falta de mecanismos que aseguren una autentica jerarquía y fidelidad institucional (En la Constitución de la II República esa jerarquía institucional está mucho más definida)

¿Es aceptable el desgobierno de una parte de España por causas ajenas a su función? Acaso esa dejación de funciones ¿no está teniendo consecuencias en la vida de los ciudadanos de Cataluña? Y finalmente ¿es legítimo que un gobierno autonómico, elegido bajo la legalidad constitucional, actúe contra esta?

Hoy en Cataluña la rebeldía contra la injusticia no está en los procesistasdel lazo amarillo, está en la construcción de una izquierda no nacionalista, constitucionalista. Un constitucionalismo que reclama sin ambages una reforma de la Constitución Española para garantizar esa igualdad que el nacional-secesionismo está rompiendo.

Nou Barris, Barcelona. 08 de marzo de 2019

Vicente Serrano.

Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVOy de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista

Autor del ensayo EL VALOR rEAL DEL VOTO. Editorial El Viejo Topo. 2016

Ens jutgen a tots. Nos juzgan a todos… ¡A mí, no!

Vicente Serrano|Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVO y de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista

 

Viajar en bus tiene el encanto de ver el espectáculo de la ciudad y el inconveniente de una cierta lentitud en el desplazamiento. El metro es más rápido y practico. Esa idílica contemplación en Barcelona últimamente se rompe, no solo por las numerosas e interminables obras como la de Las Glorias, sino por la permanente e impertinente presencia del amarillismo.

Acomodado en el primer asiento del bus, delante a la derecha, ese que te permite ir viendo el paisaje urbano, observé cómo entraba una pasajera que lucía una chapa con el eslogan: “Ens jutgen a tots”. Mi primera reacción fue decirle: ¡A mí, no!, pero entendí que no tenía sentido aclararle lo obvio y que, seguramente, solo conseguiría que me llamará fascista u otra lindeza por el estilo. Desistí de mis intenciones, consciente de que eso alimenta su creencia de que… nos juzgan a todos.

Entre los principios del nacionalismo está la idea de totalidad. El nacionalismo no admite en su concepción la diversidad, a pesar de que lo primero que revindica es su discriminación y su falta de reconocimiento. Pero el nacionalismo o, mejor dicho, los nacionalistas viven esa contradicción con inconsciente naturalidad. Si niegas la totalidad, si te desmarcas del nacionalismo, automáticamente te conviertes en un fascista, cosa que permite relajar la conciencia del nacionalista.

Mientras, la vida transcurre en Barcelona con cierta apática normalidad, donde el juicio a los políticos secesionistas no afecta al día a día, excepto en una molesta y persistente presencia de lazos amarillos en farolas, pintados en la calzada, pegados en los andenes del metro, luciendo en las solapas y en cualquier lugar en la que tu mirada se pose.

Extraña irrealidad en la que vive sumida Cataluña. Esa invasión del espacio público se convierte en insoportable en las zonas rurales. Es una presión en la vida cotidiana que está rompiendo la convivencia. En la gran ciudad es más llevadero: llegas a ignorar la presencia procesista como un mal olor interiorizado.

Una minoría con voluntad totalizadora

El nacionalismo en Cataluña es una minoría con voluntad totalizadora. El discurso nacionalista es una fina y persistente lluvia de ideas simplonas que pervierten la realidad. La imposición del relato secesionista, lejos de ser una aparente reacción del pueblo, es un diseñado y elaborado discurso generado desde equipos muy bien pagados. La “memetización” (extensión y mimetización de ideas falaces, memes)

Del “votar no es delito” al último, “la autodeterminación no es delito”, lo que se pretende, con una afirmación simple y obvia, es deslegitimar la acción del Estado contra los delitos que en estos días se juzgan en el Tribunal Supremo.

Efectivamente, la autodeterminación no es un delito, en todo caso es un derecho, pero Cataluña no lo tiene. Independiente del debate sobre el derecho en sí de autodeterminación, lo que crea ese meme es una duda, una mancha sobre la legitimidad del juicio. Y sobre la legalidad de nuestro Estado de derecho.

Una crisis social muy seria

Caminamos hacia una crisis social muy seria. Son una mayoría minoritaria (poco más de un tercio de la población, ¡no es moco de pavo!) frente a una mayoría simple y descohesionada. Hace años que son los que son y no consiguen crecer, a pesar de las ingentes cantidades de dinero invertidas desde la Generalitat, a pesar de la inmersión lingüística, a pesar del monolingüismo de calle e institucional, a pesar de controlar los medios de comunicación, a pesar de la indolencia, cuando no seguidísimo, de los medios de comunicación no catalanes, a pesar, mucho pesar, de una izquierda desnortada que alimenta esa desigualdad, la de aquí y la del resto de España, a pesar… Pero la huida hacia delante que inicia Mas, agudiza Puigdemont y mantiene el virrey Torra esta generando una patología social que va a ser difícil de paliar.

Es evidente que las tendencias social-fascistas están germinando y que, como en todo movimiento, solo los que mueven los hilos son conscientes de camino emprendido. El aura seudo-democrática de la que se ha dotado el nacionalismo impide a quien se considera victima del “malvado españolismo” entender que su “ser catalán” es tan retrógrado, supremacista y etnicista como el “ser español” de Vox.

La construcción nacional es un proyecto pujolista. Tras cuarenta años, solo los ingenuos se llevan las manos a la cabeza por no haberlo visto venir o piensan, como Pedro Sánchez, que el diálogo, teniendo como pares a los nacionalistas, es la solución. Antes de dialogar hay que establecer unas reglas y definir a los interlocutores. Y, hasta la fecha, nadie parece querer tener en cuenta a la mayoría de Cataluña, la que no es nacionalista. Ciertamente, no ayuda para nada el sistema electoral que impide que la representación de los catalanes sea proporcional al voto emitido.

La inexistencia de representación institucional de una izquierda no nacionalista en Cataluña y la falta de un proyecto español de la izquierda representa un problema para la resolución del conflicto.

¡En ello estamos!

Bilateralidad, teatro y elecciones

Vicente Serrano|Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVO y de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista
 

Hablar de bilateralidad con Cataluña es reconocerle una entidad que no tiene. La bilateralidad se da entre iguales. Cataluña no es un Estado independiente, ni siquiera un Estado confederado a España. Donde tampoco se podría dar la bilateralidad con el todo, solo con los iguales. Es como si es estableciera una bilateralidad España – Unión Europea… Imposible. Cuando la Comisión Europea supervisa los presupuestos de un Estado miembro lo hace desde una posición jerárquica superior, ¡no hay bilateralidad!… y eso que la UE no es ni siquiera una confederación. España tiene un sistema autonómico; por tanto, hay una jerarquía. Es inaceptable hablar de bilateralidad.

Como se preveía el, viernes, Pedro Sánchez ha convocando elecciones. Y eso nos acerca al otro concepto del encabezado: la teatralidad. En diciembre me preguntaba si  en el debate de presupuesto llegaría el regalo de Pedro Sánchez a los secesionistas… y nos sorprendió con lo de la comisión bilateral y el relator. Al final, resulta que todo es “puro teatro”, como cantaba La Lupe (recomiendo escucharla mientras se lee este artículo); luego, “los malos” seremos los trabajadores que dejamos de votar al PSOE o a Podemos…

Sánchez era consciente de que no podría ceder en el tema de referéndum de autodeterminación, pero mareó la perdiz y dilató el tiempo con la política sorayista del dialogo… Vender los presupuestos más sociales de la historia de España para echar la culpa de su frustración a la derechona es una estrategia de marketing brillante… 

Anda todo el mundo pensando que nos han robado la cartera. Que yo sepa, es algo en lo que el PSOE es maestro, aventar el miedo al “que viene la derechona”, para luego hacer políticas derechonas. Más de 21 años en el gobierno y ahora lanza unos presupuesto que sabía que no se aprobarían. Era una oportunidad para dar una imagen de Robin Hood… La culpa de la derechona y luego ya veremos si vuelvo a pactar lo innombrable con los nacionalistas. Siempre hay ingenuos dispuestos a comprar la moto… 

Los últimos presidentes de gobierno de España dejan mucho que desear pero la deriva de Pedro Sánchez lo conduce a ser considerado el peor gobernante en la historia de la democracia española. Solo apariencia física y debilidad mental y mucha, mucha, ambición personal.

La vacuidad ideológica, vacuidad de proyecto, pensamiento débil, debilidad mental… del gobierno de Sánchez nos llevaba, o nos llevará, tras las elecciones – ¡Quién sabe! – a una crisis de Estado gravísima, a una concesión inaceptable ante un nacionalismo insolidario, egoísta, supremacista y etnicista.

Con la teatralidad pretende recuperar un voto cansado, desmotivado. Pero su juego de concesiones al nacionalismo pasará factura y, como decía hace una par de semanas, ha alimentado la bestia de la derecha

Hay mucho trabajo en la izquierda para levantar una nueva alternativa ilusionante, repito nueva… ¡Hay mimbres que están podridos!


Venezuela. Hablemos de democracia. ¿Es menos democrática la elección de Maduro que la de Trump?

La diferencia más destacada con Venezuela es que el presidente de este país se elige por el voto directo de los ciudadanos, mientras que en EE.UU. el vencedor en cada Estado (menos uno) los llamados “votos electorales” se los queda todos el candidato con más votos directos, aunque no lleguen al 50%. Este sistema le permitió a Donald Trump ser presidente de EE.UU. con casi tres millones de votos menos que Hillary Clinton. (304 votos electorales para Trump y 227 para Clinton)

Si obviamos el tema Clinton, para centrarnos en la comparativa con Venezuela, podemos decir que Trump tuvo el respaldo del 45,96% de los votantes pero solo el 27,20% del censo. Yendo a Maduro los datos son 66,52% de los votos emitidos (votantes) y 30,43% del censo. Y conviene recordar que Maduro, digan lo que se diga en algunos medios de comunicación, competía con otros candidatos. Se puede criticar que tenía los medios de comunicación a su lado… pues como en cualquier democracia formal de estas que habitamos, aunque le demos la apariencia de competencia leal…

Ciertamente, el abstencionismo fue alto, cosa que sucede cuando hay una fuerte oposición que pretende deslegitimar el proceso. Pero si, en las legislativas de 2015, la abstención fue del 26% se puede especular que la oposición leal a Guaidó pudo movilizar a un 20% del electorado para que no fuera a votar. No es desdeñable pero sigue siendo menor que el apoyo que recibió Maduro (30%).

Nota llamativa. Rajoy gobernaba con un 22,85% del censo y Sánchez lo hace ahora con el 15,68%, independientemente de los pactos concretos para acceder al poder en ambos casos. Importante recordar que aquí no hay elecciones directas a presidente de gobierno.

En el sistema norteamericano y el venezolano, como en el francés –Macron obtuvo en primera vuelta tan solo el 23,4% de votos emitidos (18,2% sobre censo) y, gracias a la segunda vuelta, subió al 57% de votos que representan un 42,61% del censo–, existe separación de poderes, por lo que el legislativo y el ejecutivo se eligen por separado; es decir, cada poder responde directamente ante el pueblo y el sistema para deponer democráticamente a un presidente es complejo. En España y otros países, el depositario de la voluntad popular es el legislativo (Congreso y Senado), de donde emanan los otros poderes del Estado –existe división de poderes– por lo que el ejecutivo y el judicial son nombrados desde el Congreso y es quien puede deponerlos. 

Si Sánchez acepta que un diputado de la oposición se autonombre presidente de Venezuela ¿Por qué no acepta la secesión de Cataluña? Evidentemente, porque no es democrático… aunque porcentualmente el secesionismo llega al 37% del censo. Parecen tener una doble vara de medir; lo mismo puede decirse del PP y C’s… Bueno, no demos ideas… 

¿Todos los países donde su población pasa miserias deben derrocar a sus gobernantes?

Parece que existen índices de miseria y de pobreza por separado y que cerca de 2.800 millones de seres humanos viven con menos de 2 dólares por día. También parece que, en el índice de miseria, Venezuela tiene un lugar destacado junto a Brasil, Argentina, Sudáfrica, España o Arabia Saudí. No se cuáles son los criterios para entrar en dicho índice, pero parece que no son los mismos que para pertenecer al club de los países pobres, donde el ranking lo encabezan, prácticamente, países africanos. También es llamativo comprobar que en los países pobres suelen existir grandes riquezas nacionales. Es difícil sacar conclusiones pero las causas de la miseria y de la pobreza no siempre son internas de los países que las sufren.

En el caso venezolano, es evidente que la continua hostigación desde EE.UU. y sus satélites ha sido determinante para colapsar su economía. Sin por ello quitar responsabilidades a sus gobiernos. Pero de ahí a derrocar a todo gobernante y desde los criterios marcados por Mister Trump hay mucho trecho.

¿Comparar a Arabia Saudita con Venezuela es correcto?

Hay comparaciones que son odiosas. Ambos países tienen mucho petróleo; el venezolano tiene más costes de refinado, pero es más cercano a la metrópoli, a EE.UU.. 

No me consta que en Arabia Saudita haya un sistema electoral y derechos de ciudadanía, ni nada que se le aproxime ¡Es una monarquía absoluta! Los derechos humanos no están reconocidos. No existen derechos laborales (dicen que hay una pequeña apertura…???) Es un país que ha financiado terrorismo y guerras. Actualmente, sus bombardeos sobre civiles en Yemen son noticia a diario. Pero tiene una gran “virtud”: es fiel aliada de EE.UU.

El “pecado” de Venezuela es su falta de servilismo a los “dueños del mundo”. Con mayor o menor acierto, el chavismo ha pretendido poner la economía al servicio de las clases más desfavorecidas. 

Como decía antes, los resultados de la política interna de un país no siempre dependen de sus gobernantes y de eso sabemos mucho en el sur de Europa (Grecia, Portugal, España,..) Lo que en Europa son los controles de la Troika, en Hispanoamérica se convierten en agresión económica y desestabilización política pura y dura.

A Trump, a Sánchez… a la UE, ¿solo les motiva la democracia?

Hablar de democracia es tan solo un subterfugio para ciudadanos ingenuos que se emocionan cuando repiten hasta la saciedad la maldad de Maduro, cual diablo con cuernos y rabo. Convertir a Maduro en un héroe tampoco es la solución. 

El sistema político venezolano es presidencialista, como el yanqui. Trump tiene cerrada la administración porque el Congreso americano no le aprueba los presupuestos, con miles de empleados públicos en casa y sin cobrar. ¿Puede el Congreso de EE.UU. cesarlo y sustituirlo por alguien más capaz? Puede, pero no es fácil y, sobre todo, no puede hacerlo por autoproclamación nadie. Y, en todo caso, se han de demostrar delitos, como se intentó con Clinton.

El sometimiento de la UE a los intereses de EE.UU. es evidente. Europa está en decadencia y su proyecto es subsidiario del yanqui. Pedro Sánchez tiene poca entidad como político; eso sí, mucha ambición. Que hoy sea el adalid en Europa contra el régimen chavista tiene orígenes en la época de Felipe González y su amistad con el corrupto Carlos Andrés Pérez, y su particular interés de mantenerse en la poltrona; ¿Cómo atreverse a ser un verso suelto en la neoliberal Europa?

¿Dónde queda el principio de la no injerencia? Es la ONU el lugar donde se han de dirimir y solventar los conflictos de derechos humanos, de pobreza y de migraciones. Siempre con criterios colaborativos, no agresivos. Sr. Sánchez ¿Le parece más demócrata Puigdemont y Torra? ¡Preocupante!

¿Que expectativas tiene la sociedad venezolana si triunfa Guaidó? 

Venezuela no tiene buenas expectativas ni con Maduro, porque la presión externa es muy fuerte y el apoyo de Rusia y China no se ha materializado, y menos aún si EE.UU. consiguiera colocar al monigote de Guaidó en la presidencia. La represión que se desataría y la conflictividad social serian enormes. Eso si, mediáticamente nos lo endulzarían. 

Las multinacionales estadounidenses están salivando ante el negocio que pueda suponer entrar a saco en Venezuela, como lo hicieron en Irak y en Libia. 

La amenaza de un Vietnam hispanoamericano es real si EE.UU. persiste en su política de considerar a toda América Central y del Sur como su patio trasero. 

Esto es un problema geopolítico, geoestratégico… y detrás está la lucha de clases en su concepto más mundialista

Las tensiones geopolíticas actuales no tienen tanto que ver con ideologías como con intereses. Rusia y China son actores principales en el concierto internacional y con muchos intereses en todo el mundo, incluidas Centroamérica y Sudamérica. Rusia no puede considerarse hoy un sistema comunista, más bien capitalista. China, en tanto que participa en el mercado mundial con criterios de mercado, no puede tampoco entrar en la categoría de conflicto ideológico. La decadente Europa se mantiene en la órbita norteamericana lo que le impide y limita su propio desarrollo al aceptar esa subsidiariedad.

Las técnicas utilizadas en Siria, financiando incluso al DAESH de forma encubierta, provocó la emigración forzosa de millones de ciudadanos de Siria y países limítrofes. La intención siempre fue invadir Siria con la justificación de que Bashar al-Ásad era un sátrapa, un dictador odiado por su pueblo. Hoy, la verdad, tras la derrota del DAESH y de los grupos terroristas financiados directa o indirectamente por EE.UU., se impone y es deseable que Siria se recupere de esa guerra invasiva.

La realidad es que la lucha de clases sigue siendo el motor del mundo. La acumulación de la riqueza en pocas manos es una realidad ofensiva en un mundo que se considera a sí mismo evolucionado. Los países juegan un papel en esa contienda, incluso más allá de la voluntad de sus gobernantes. Si Venezuela cae en las garras del Tío Sam tendrá razón Warren Buffett cuando afirmó que “la lucha de clases sigue existiendo, pero la mía va ganando“.

¡No al golpe de estado en Venezuela!

21D-2018 Un año ya del 155 secesionista.

 

Humillación de la izquierda ante la derecha nacionalista.

 No, no se confunden, el viernes hace un año de la aplicación de un 155 por el secesionismo que tiene secuestrado al Parlamenty a la Generalitat. Desde que se formo el nuevo Parlament de Catalunyael 17 de enero de 2018 se han realizado 22 sesiones y se han aprobado 3 leyes, las tres son modificaciones de otras anteriores. Esta es una información disponible en la Web del mismo Parlament. https://www.parlament.cat/web/index.html.  En 339 días ha habido 22 sesiones, puede que alguna haya durado más de un día, vale, pero si de 339 acudimos a trabajar 30 o 40 días al común de los mortales nos despiden. Me dirán que hago demagogia…

Desde el 1 de septiembre el Congreso de los Diputados lleva 33 días de plenos –y no es que sean muy trabajadores, hacen plenos de martes a jueves–. El Parlament desde el 2 de octubre –fecha en la que hizo dos sesiones, una de mañana y otra de tarde– hasta el 17 de este mes se hicieron 8 sesiones. Durante 2018 el Congreso de los Diputados han aprobado 3 Leyes Orgánicas, 10 Leyes Ordinarias y 22 Decretos-Leyes (poco frente al año 2015 con 16 Leyes Orgánicas, 48 Ordinarias, solo 12 Decretos-Leyes y 8 Decretos Legislativos) http://www.congreso.es/portal/page/portal/Congreso/Congreso/Iniciativas/LeyesAprob?_piref73_1335447_73_1335446_1335446.next_page=/wc/busquedasLeyesAprobadas&anoLey=2018

Evidentemente que aparte de leyes los parlamentarios, autonómicos o nacionales,  hacen otras cosas, pero como índice comparativo creo que es bastante valido. De las otras cosas que han hecho últimamente nuestros diputados autonómicos hay una, especialmente deleznable, que es aprobar una moción que declara a la Constitución española antisocial y antidemocrática. Siguiendo la lógica de tal declaración lo primero que deberían hacer los que la han votado es dimitir de sus escaños ya que es esa Constitución la que le garantiza el derecho a representar a la ciudadanía catalana.

Que esa moción la apoye el nacional-secesionismo va de suyo, pero que lo hagan los Comúns ofende a quienes los votaron. Increíble que algunos despierten ahora de la pesadilla como Coscubielao Lluís Rabell, pero más vale tarde que nunca y más vale que tomen la determinación pronto. Solo si hay una izquierda no nacionalista sin concesiones a falsos derechos históricos hará posible retomar, no ya la senda de la legalidad, no, la lucha por la igualdad en toda España.

Solo si hay una izquierda no nacionalista sin concesiones a falsos derechos históricos hará posible retomar, no ya la senda de la legalidad, no, la lucha por la igualdad en toda España.

 

Cumbre, encuentro o paripé.

Me preguntaba la pasada semana sobre lo que Sánchez ofrecería a Torra. No se ha celebrado aun el Consejo de Ministros (a la hora que escribo este artículo) y el comunicado del Gobierno, corrido por Torra, ha eliminado cualquier referencia a la Constitución, que es un concepto contundente, sustituyéndola por “en el marco de la seguridad jurídica”, una idea evanescente.

Nueva concesión del PSOE al nacionalismo para conseguir el voto positivo en el Congreso al tope de gasto. Es una vieja dinámica de los gobiernos españoles, tanto del PSOE como del PP. No hay cita literal pero se intuye la concesión del reclamado referéndum, ¿cuando llegará el regalo? Tal vez en enero cuando se debatan los presupuestos… Claro que será difícil que se lleguen a debatir pues el tope lo devolverá el Senado, donde cuenta con mayoría el PP. Si ese sistema electoral que tanto beneficia al PP y al PSOE en las generales y al nacionalismo en las autonómicas.

Parece ser que ayer Pedro Sánchez vino a repetir, la frase de Zapatero, de que apoyaría lo que salga de ese “espacio de dialogo” que no es otro que la comisión creada por el nacional-secesionismo.

La izquierda institucional –PSOE y P’s (Comúns en Cat.)– se enroca en su incompetencia y vuelve a traicionar a las clases populares que dice defender. Pedro Sánchez es la degeración final de una elite política obsesionada en amarrarse al sillón como sea, aun a costa de desmontar el estado. Uno puede simpatizar con la idea de derribar un estado totalitariopero lo que tenemos en España no puede definirse como tal. A no ser que al final uno acabe creyendo los memes del nacional-secesionismo.

La conclusión final es que de todo este conflicto las beneficiadas serán las derechas: la derecha catalanista alimentada por esta izquierda desnortada y como reacción la derecha españolista. Uno no quisiera parecer conspiranoico pero da la sensación de que algunos lideres de esa izquierda oficial trabajan para el enemigo.

Malos tiempos para la lírica! Si lo lírico es la lucha por la igualdad.

 

Castigo, prevención y reinserción: la prisión permanente revisable, desde una óptica progresista, antidogmática y de izquierdas

 

 

Castigo, prevención y reinserción:

 

 

Cuando se habla de la politización (y la despolitización) de la Justicia, casi nunca se tiene en cuenta que pocas cosas hay más impregnadas de consideraciones políticas que el concepto mismo de la Justicia. Así, se puede decir que hay un concepto conservador y de derechas, heredado de la moral judeocristiana, que podemos caracterizar como justicia retributiva, cuya idea fundamental sería la de dar a cada cual lo que se merece; y otro progresista y de izquierdas, heredado de las ideas de la Ilustración y del movimiento obrero, cuyo objetivo sería el de dar a cada cual lo que necesita.

Ambos conceptos contrapuestos de la Justicia son fácilmente reconocibles en el ámbito de las políticas socioeconómicas: una idea neoliberal y conservadora de las políticas fiscales nos dirá que es injusto que el Estado me arrebate con elevados impuestos el fruto de mi iniciativa y de mi trabajo –o que las regiones más productivas y ricas hayan de contribuir a la cohesión social de las más deprimidas o atrasadas–, mientras que una más progresista y socializante nos dirá que lo injusto es desatender las necesidades básicas de los individuos –o los territorios– más necesitados. Pero también influyen decisivamente en otros ámbitos, como el del Derecho Penal.

Así, podemos fácilmente comprobar que, en materia de orden público y seguridad ciudadana, la derecha siempre ha jugado con los sentimientos de miedo y de ira para aumentar su influencia entre las clases populares, que no en vano son las más desprotegidas y las que viven entre más riesgos: el miedo a la delincuencia común o al terrorismo (pero también el miedo a perder la identidad cultural o el trabajo); la ira y los deseos de venganza, ante los casos más alarmantes de delitos contra la vida o la integridad de las personas.

Y las respuestas que la derecha da al miedo y a la ira son, invariablemente, las del endurecimiento de las leyes penales (o el de las leyes migratorias, asociando peligrosamente también los conceptos de inmigración y delincuencia) y el fortalecimiento de las medidas represoras.

Mientras que la izquierda (y el progresismo político en sentido amplio) ha puesto siempre más el acento en las garantías procesales de las personas encausadas, la protección de los derechos y libertades públicas frente a la intervención represora del Estado, y la adopción de medidas rehabilitadoras que posibiliten la reinserción en la sociedad del delincuente. Sin embargo, en esa dialéctica entre un derecho penal humanista, beccariano (basado en la rehabilitación y la reinserción social), y otro represivo, prebeccariano (basado en el castigo ejemplarizante del delincuente), la gran olvidada por unos y otros (pero mucho más gravemente por la izquierda) ha sido la víctima del delito, tal como indicaba en una entrevista reciente el abogado y activista político Pedro Mercado, coportavoz de IZQUIERDA EN POSITIVO.

Así, en la Constitución Española de 1978 –que algunos pretenden deslegitimar ahora como tardofranquista y reaccionaria, pero que sigue siendo una de las más progresistas del mundo–, la única función legalmente reconocida para el Derecho Penal es la de la reinserción del delincuente: “Las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social y no podrán consistir en trabajos forzados” (Art. 25), matizado únicamente por el principio de proporcionalidad de las penas, definido en el Código Penal en su artículo 33: “En función de su naturaleza y duración, las penas se clasifican en graves, menos graves y leves”, ya que, según su artículo 13, “Son delitos graves las infracciones que la Ley castiga con pena grave”, y así sucesivamente con los menos graves y los leves.

Y no tan solo se omite del texto de la Constitución cualquier referencia a la posible función retributiva o punitiva de la pena, sino que –lo que resulta mucho más grave– también se soslayan de la misma sus funciones reparativa y preventiva del delito. Y si bien la función punitiva puede ser asociada a un concepto conservador, judeocristiano y de derechas de la Justicia y de la pena, las funciones preventiva y reparativa de la pena deberían entrar plenamente dentro de una óptica del Derecho Penal progresista y de izquierdas, pues responden a necesidades básicas de la sociedad.

Y en este contexto es en donde debemos fijar el debate: ¿Consiguen realmente las penas de cárcel la reinserción social en España? Y, yendo más al grano: ¿La pena de prisión permanente revisable puede ser compatible con un concepto progresista de la Justicia?

La respuesta a la primera pregunta (más allá de demagogias oportunistas y reacciones en caliente) es que, en un número no despreciable de casos, el principio constitucional no funciona: hay reincidencia –es decir, no se produce la reinserción– en una parte de los que han pasado por penas privativas de libertad. Y ello puede ser porque el sistema penitenciario no haya funcionado bien (por falta de medios, por errores administrativos, por fatalidad), o puede ser, sencillamente, porque algunos delincuentes no sean reinsertables, o no se quieran reinsertar. Bernardo Montoya había cumplido su condena; sin embargo, violó y asesinó a Laura Luelmo tras poco más de un mes de quedar en libertad. Es evidente que, aunque aparentemente su comportamiento en prisión era bueno, no estaba ni reeducado ni reinsertado.

Pero, quizá, la respuesta a la segunda pregunta sea la más complicada. Y, a la espera de que el Tribunal Constitucional se pronuncie sobre la constitucionalidad de la prisión permanente revisable (es decir: sobre si el carácter de revisable de esa pena abre la puerta a esa reinserción que su carácter de permanente parece excluir), lo que deberíamos considerar es que la protección a las víctimas potenciales de un delincuente no reinsertado es también una necesidad que el Estado debería garantizar. Sin negar, nunca, a nadie, la posibilidad de una verdadera reinserción, que es una exigencia constitucional.

Esta colisión entre derechos (el derecho a la reinserción del delincuente, los derechos vulnerados de la víctima) se hace especialmente visible –y pone llamativamente de manifiesto las contradicciones de la izquierda– cuando entran en juego, por ejemplo, las consideraciones de género: es entonces cuando, el mismo progresismo que tan beccarianamente ha antepuesto siempre las garantías procesales y el derecho a la reinserción frente a los deseos de venganza y las estridencias de la alarma social, muta súbitamente en multitud airada para exigir penas más duras, y una más laxa valoración de la presunción de inocencia del acusado, si las víctimas son mujeres o si ha mediado un delito sexual.

 

La paradoja es que fue el PSOE quien eliminó el término violación de Código Penal (por considerarlo estigmatizador), y subdividió en abuso y agresión sexual los delitos que antes tenían dicha consideración. La comisión que estudia la reforma en este tema –nueva paradoja–, quiere reintroducir el término violación, defendido por la derecha antes y ahora, y a la vez reducir las penas de prisión por dicho delito ya que actualmente está tipificado con la misma pena que el homicidio, en contra del endurecimiento que algunos sectores pedían.

Concluyendo: el progresismo, y la izquierda, tienen en la protección del débil frente al fuerte uno de sus principales axiomas morales (frente al darwinismo social y la apología de la desigualdad intrínsecas a la derecha), y de ello se han derivado principios jurídicos tan importantes como el de la presunción de inocencia, la irretroactividad de la leyes penales desfavorables, o la reinserción social. Pero, en el caso de delitos especialmente graves (contra la vida, contra la integridad física o moral, contra la libertad sexual), nadie debería nunca olvidar que la parte más débil es siempre la víctima, por legítimos y defendibles que sean los derechos humanos del agresor.

Por ello, el pensamiento progresista y de izquierdas debería ser capaz de hacer un análisis antidogmático sobre cuestiones como la de la prisión permanente revisable, sopesar bien los diferentes bienes jurídicos en conflicto, y no dejar que los clichés bienintencionados se antepongan a la realidad de los hechos. Y no dejar que la necesaria defensa del individuo frente al Estado nos haga ceder, paradójicamente, a la derecha la defensa de los intereses generales de la sociedad.

© Jordi Cuevas Gemar || Licenciado en Derecho e Historia
Vicente Serrano Lobato || Autor de “El valor real del voto”. Miembros de la Junta de Alternativa Ciudadana Progresista, y del Grupo Promotor de IZQUIERDA EN POSITIVO.

 

¿Quien dice que Andalucía se ha hecho de derechas?

VOX en Andalucía, una reacción al secesionismo y al sanchismo

La opción ganadora entre los andaluces ha sido sin duda la abstención. Concretamente 336.442 ciudadanos más que en 2015 se decantaron por ella (un 14,85%) En la Gráfica 1 se pueden ver los totales. Se puede especular que la mayoría vienen de la izquierda, pero es que la izquierda ha perdido 620.976 votos. Si se acepta esa premisa de que el abstencionismo es de izquierda esta claro que los votos a Vox vienen de ahí, aunque sea por desplazamiento. Digamos que se fueron hacia la derecha mientras que de la derecha si iban hacia la ultraderecha. Lo cierto es que la derecha se queda como estaba y el nacionalismo en Andalucía, al menos formalmente, es residual. El andaluz ¡claro! 

Tal vez la reflexión que se debería hacer es por que la mayoría de andaluces no fueron a votar y la izquierda especialmente debería preguntarse que responsabilidad tiene en ello. Echar la culpa a los demás o a los votantes no parece la más inteligente de las actitudes.

Es evidente que el crecimiento de la ultraderecha españolista de Vox es una reacción a la ultraderecha nacionalista que gobierna en Cataluña y tensa la cuerda identitaria. La reacción entre nacionalismos se retroalimenta. El nacional-secesionismo catalán se frota las manos con el avance de Vox ¡están encantados! Pero las culpas no son únicamente de estos. El “sanchismo” se apoya en esa ultraderecha catalana, mientras la izquierda española les da alas. Tarde o temprano la presión produciría una grieta en sistema partitocrático español tan ensimismado en contentar al nacionalismo disgregador. Que apareciera un nacionalismo español estaba cantado. Ahora sobran plañideras.

Abstencionismo y valor del voto.

Muchas son las causas del abstencionismo pero el sistema electoral es uno de los grandes gestores de dicha opción ciudadana. No será la primera vez que defiendo la abstención como una opción tan legitima como la de votar, independiente de que lo que en realidad refleja es desconfianza en el sistema. 

En 2015 ya analicélas elecciones andaluzas y me sirvieron para desmenuzar las deformaciones del sistema electoral español. En estas de 2018 se repiten las mismas trampas. En la gráfica 2 podemos ver que la asignación de escaños por provincias genera desigualdad entre los ciudadanos antes de votar. Si el valor del cada voto debiera ser 1, la realidad es que los sevillanos son los que menos poder tienen frente a los onubenses que casi triplican el poder de su voto. 

Esa diferencia en el Índice de Poder de Voto (IPV) viene determinada por la comentada asignación desigual de escaños, lo que a su vez implica que para obtener un diputado se necesitan más votos en Sevilla o Málaga que en Almería o Huelva.

Tras las elecciones las diferencias se agrandan. La abstención hace que los costes medios por escaño bajen en todas las circunscripciones. Si los 11 escaños de Huelva costaban inicialmente sobre 35.000 votos finalmente cuestan menos de 18.000 votos. La realidad es que de los 109 escaños del parlamento andaluz, 70 valen menos de la media de votos (32.603), un 64% del total. De ellos 

Si consideramos que lo ideal es que el IPV de los votantes fluctúe entre el 0,95 y el 1,05 la verdad es que solo 609.486 cumplen la regla y eligen a 19 diputados. 

Por el lado de los sobre-representados tenemos a 30 diputados elegidos por 614.556 electores que tienen entre un 1,29 y un 2,05 de IPV. Frente a ellos los Infra-representados, con un IPV menor a 0,86, 1.073.707 electores eligen, tan solo a 24 diputados.

El voto fantasma.

Aparte del abstencionismo existen otros ciudadanos cuyo IPV es igual a cero patatero. Son ciudadanos cuyo voto no tiene representación. Son en estas elecciones, exactamente, 155.643 y representan un 4,38% del voto emitido. A tener en cuenta que la media del voto valido y emitido es el 0,92% de dicho voto.

Propuesta de un sistema electoral justo.

Evidentemente no existen sistemas perfectos pero si perfeccionables. La obsesión de los sistemas electorales occidentales por facilitar la gobernabilidad conllevan deformaciones de la voluntad popular tendiendo a crear mayorías parlamentarias que faciliten la creación de gobiernos estables. Por el contrario esos sistemas generan mayorías indeseables como es el caso del nacionalismo en Cataluña. 

El sistema español no es el más deformante ya que mantiene una proporcionalidad, discutible ciertamente, en las provincias, pero al convertirlas en circunscripción deforma igualmente la voluntad popular. La solución funcionó durante más de treinta años pero también trajo el resurgimiento de las reivindicaciones identitarias. Pasamos del bipartidismo imperfecto al cuatripartidismo ingobernable en el que estamos actualmente.

La solución pasa por asegurar la mayor proporcionalidad en la asignación del legislativo, lo que implica una circunscripción única, y asegurar un sistema de elección del ejecutivo que garantice estabilidad.

Sobre lo primero. Si aplicamos a los resultados del 2 de diciembre en Andalucía un reparto en circunscripción única usando el método Hare (reparto proporcional y a resto mayor) obtendríamos la asignación reflejada en la gráfica 4. Vemos que los dos partidos más votados, en este caso PSOE-A y PP perderían los escaños extras que el sistema les asigna, 2 y 3 respectivamente y que los reasignaria debidamente: 1 para Adelante Andalucía, 2 para PACMA, 1 para AxSí y otro para EQUO-INICIATIVA. Los tres últimos partidos entrarían en el parlamento y tan solo 2 escaños habrían costado menos de la media de votos general.

En la gráfica 5 podemos comparar el coste medio por escaño con el sistema actual y con el propuesto teniendo en cuenta que el reflejado para el sistema actual no es el real, es decir que los costes medios reales son los reflejados en la gráfica 3, también hemos de tener en cuenta que los datos en las columnas del sistema actual correspondientes a PACMA, AXSí y EQUO reflejan los votos sin representación que el sistema actual genera. Aplicado este sistema el número de votos sin representación se reduciría al 1,38%, es decir 48.957. 

El sistema propuesto, Circunscripción Única + Hare, genera unos costes medios bastante equilibrados, entre 31.000 y 34.800 (saliéndose de esas medias los dos escaños señalados anteriormente) Lo mismo ocurre con los IPV de los votantes que se mantienen en un intervalo desde el 0,94 de PACMA y el 1,04 de C’s (Con las excepciones indicadas)

Concluyendo.

La tentación de algunos puede ser proponer sistemas mayoritarios, como circunscripciones uninominales al estilo francésbritánico, que minimicen la presencia de partidos extremos como Vox o los nacionalistas. Lo que a la larga generaría más desafecto a la democracia y el crecimiento de estos y a la vez asegurarles mayorías.

Una reflexión sosegada y el valor de afrontar incluso la propia perdida de poder nos pondría en el camino correctoque no es otro que hacer participe a los ciudadanos de la toma de decisiones, otra cosa no es la democracia.

Cataluña despertó y el Procés seguía ahí

 

Hay voces que afirman el final de la pesadilla. Voces autorizadas entre el constitucionalismo, que empiezan a dar por finiquitado el proceso secesionista. No les falta razón. La independencia de Cataluña se confirma como un imposible.

Pero parece que se quieran arropar los ¿buenos? resultados de la política sanchista del “dialogo”. Quien dice sanchista dice sorayista… pues otra cosa no fue el 155 de opereta, trufado de “diálogo” y la misma propuesta de salida: Jonqueras y el tripartito… como ahora.

Como diría Sun Tzu hay derrotas que se convierten en victoria. El poder del secesionismo sigue intacto, no como el Ejército Rojo al final de la Larga Marcha −una derrota que Mao convirtió en victoria−. Siguen controlando todos los resortes del poder en una Cataluña donde el Estado, como garante de la legalidad, no existe.

Entre las voces que certifican la muerte del Procés destaca la divertidísima entrevista a Albert Soler

En grupo de whatsapp contesto: “Yo creo que el proceso no está muerto ni enterrado y que nos van a dar la murga durante mucho tiempo, está muy bien la entrevista, es divertida, pero nos van a seguir jodiendo por años”.

Mi amigo D.B. replica: “Estoy de acuerdo contigo en que nos van a seguir jodiendo mucho tiempo pero también comparto la opinión de que el “prusés”, entendido como esto, un proceso con un principio y un final, la independencia de Cataluña, está acabado. No creo que nadie crea posible que a corto o medio plazo se pueda producir esta independencia, por lo que el “prusés” en si mismo habría acabado el 27/10/17. Como bien dices, otra cosa es que los separatistas no han salido derrotados y que, aunque no puedan culminar su guerra, nos sigan dando la murga. A mi modo de ver, la diferencia es importante porqué entiendo que esta situación comporta un cambio de estrategia, de la resistencia al “golpe de estado” se debería pasar a echarlos del poder, que es lo que ahora les une y quieren mantener por obvias razones. Otra cosa es como se puede conseguir…”

Es decir de bajar la guardia, nada de nada. Las espadas siguen en alto. Cierto que las huelgas de estos días han dado una sensación de despertar de la sociedad catalana, tan atona durante los últimos años. Falta comprobar si esa capacidad de movilización se mantiene en el tiempo y si es un elemento de demolición del procés.A mi particularmente, sin que eso no quiera decir que los motivos laborales no fueran ciertos, me preocupa que algunos de los convocantes sean elementos muy proprocés, como es el caso de la USTEC o de los Bombers.Cierto que, por fin, en una manifestación reivindicativa no ondearon masivamente esteladas.

“Es decir de bajar la guardia, nada de nada. Las espadas siguen en alto. Cierto que las huelgas de estos días han dado una sensación de despertar de la sociedad catalana, tan atona durante los últimos años.”

La respuesta del  Sr. Eduard Pujol sobre lo esencial −evidentemente la independencia−no parece apuntar a que la derrota de paso a una rendición. Tampoco parece que los partidos de ámbito español tengan claro el camino para resolver el conflicto, excepto ceder ante las demandas nacionalistas. Hoy ya podemos afirmar que en Madrid no se enteran de lo que pasa en Cataluña. Hubo un tiempo en que creíamos que era un problema de información, hoy sabemos que los nacionalismos han ganado la batalla y nuestros políticos se mueven con las orejeras que el nacionalismo les ha diseñado. ¡Perded toda esperanza! Ni socialistas, ni peperos, ni podemitas nos auxiliaran y me temo que los ciudadanistas tampoco, sobre todo cuando vean lo cómodo que es el poder.

Es hora de reivindicar la reforma de la Constitución por los constitucionalistas.

Sobre todo por los constitucionalistas de izquierda. Se acerca el 6 de diciembre y entre los que no quieren tocarla y entre los que quieren derribarla, hay una opción constructiva y revolucionaria: mejorarla.

Son muchos los puntos de mejora, desde la organización territorial del estado, con asignación concreta de las competencia de cada administración (estatal, autonómica y municipal) que permita solventar de una vez las derivas nacionalistas; hasta el reconocimiento de los derechos sociales, al trabajo, a la vivienda, a la sanidad, a la educación como derechos ejecutivos; sin olvidar reforzar la función social de la propiedad.

Pero sobre todas esas consideraciones se hace preciso redefinir la forma en que se conforman los poderes del Estado, del sistema de control entre los mismos y de los mecanismos que impidan el mercadeo de competencias y corruptelas a cuenta del reparto del poder y de los dineros públicos. Para ello se hace imprescindible profundizar en el sistema de toma de decisiones políticas, es decir la democracia.

En España y en Europa la democracia formal, representativa, es el sistema elegido. Pero dentro de ese sistema es evidente que los mecanismos de reparto de dicha representatividad son diferentes en función de si se prima la gobernabilidad o la representatividad. Casi todos tienden a facilitar la gobernabilidad. En el caso español el ejecutivo, el gobierno, lo elige el Congreso de los Diputados, no es elegido directamente por la ciudadanía. Los ciudadanos elegimos el Congreso de los Diputados mediante un sistema de circunscripciones provinciales que deforman la voluntad del conjunto, generando por un lado un bipartidismo imperfecto y una desigualdad en el poder del voto entre ciudadanos, dependiendo de donde se vota y a quien se vota; además de un alto número de votantes cuyo voto no vale nada, cero.

 

“En España y en Europa la democracia formal, representativa, es el sistema elegido. Pero dentro de ese sistema es evidente que los mecanismos de reparto de dicha representatividad son diferentes en función de si se prima la gobernabilidad o la representatividad”

El problema es que la obsesión por la gobernabilidad, que podría ser aceptable siempre y cuando se garantice la representación proporcional en el legislativo, conlleva la deformación de este y lo que es más grave un sistema partitocrático donde lo prioritario no es el bien común, sino perpetuarse o alcanzar el poder. Ello ha conllevado un incremento de la corrupción que hemos sufrido en las últimas tres décadas.

La reforma del sistema electoral.

Se precisa reformar la Constitución para cambiar el sistema electoral. Hay que consagrar en ella la Circunscripción Única para elegir el Congreso de los Diputados y los parlamentos autonómicos y la circunscripción autonómica para la elección de senadores, asignando proporcionalmente al censo el número de senadores de cada Comunidad Autónoma. Es preciso eliminar el sistema de lista abierta para el Senado que como se ha comprobado en estos 40 años genera mayorías absolutas inexistentes en la sociedad. Todo ello combinado, con la presentación en listas cerradas y desbloqueadas por distrito/provincia, aseguraría proporcionalidad en el reparto, igualdad en el voto de todos, minimización de votantes sin valor de su voto y representación territorial equilibrada.

La gobernabilidad, es decir la necesidad de garantizar gobiernos estables, debe venir, por un lado de una cultura política de negociación y pacto y por otro de un mecanismo que garantice la constitución de gobiernos con suficiente respaldo popular, es decir abriendo la posibilidad a que los ciudadanos sean llamados a elegir entre los dos candidatos a Presidente de Gobierno que tienen más apoyos en el Congreso, pero no cuentan con la mayoría absoluta de los diputados. Todo ello con mecanismos de estabilidad y control parlamentario novedosos.

No se me escapa la falta de interés de los actuales partidos mayoritarios en una reforma de ese calado. Ni de los que actualmente se benefician, PP y PSOE, ni de los que aspiran a sustituirlos, C’s y P’s. Solo un proceso de reforma participativo, con una sociedad politizada y consciente, y activa, podría forzar estos cambios. Si los cambios se diseñan desde la tele es seguro que caminaremos a otro sistema más deformador, si cabe, como el británico, el francés, el italiano o el alemán, que aunque habla de circunscripción única contiene elementos de distorsión importantes. Algo podríamos aprender del sistema holandés.

“No se me escapa la falta de interés de los actuales partidos mayoritarios en una reforma de ese calado. Ni de los que actualmente se benefician, PP y PSOE, ni de los que aspiran a sustituirlos, C’s y P’s. “

Otro de los importantes beneficios que nos traería esta reforma para Cataluña sería ajustar la representación del nacionalismo a su base social. Sería muy difícil configurar mayorías secesionistas. Sería un beneficio pero no la solución. Como se dice en matemáticas una condición necesaria pero no suficiente. Y ahí entra otro de los puntos mencionados la reforma de la estructura territorial de España y de la fijación de competencias. Si no hay fidelidad constitucional tal vez es momento de que la administración central recupere sus competencias en educación… por poner un ejemplo. Ya no podemos contentarnos con volver a la hegemonía del nacionalismo pujolista, como dice DB ¡hay que echarlos del poder! Democráticamente claro.

De todas estas cosas hablaremos el lunes, 3 de diciembre, en el acto que IZQUIERDA EN POSITIVO organiza en Barcelona. Será en el Centro Cultural Teresa Pàmies a las 19:00 y contaremos con amigos de entidades de izquierda y de dos ponentes de altura: Teresa Freixes y Miguel Candel. ¿Qué Constitución queremos?

Las encuestas las carga el que paga.

 

“ERC ganaría las elecciones catalanas y JxCat perdería 10 diputados”.

Con este titulo publica El Periódico hoy los resultados del Baròmetre d’Opinió Política. 3a onada 2018,la encuesta del Centre d’Estudis d’Opinó de la Generalitat de Catalunya. Esta claro que como casi todas las encuestas esta bien cocinada. No voy a ser yo quien corrija los resultados pero si señalar algunas cosas llamativas de la citada encuesta.

Lo primero el margen de error, que reconocen en su dossier de prensa, de un ±2,53 lo que supone un intervalo de 5,06 puntos sobre los valores resultantes. Llamativos que esos márgenes de error en las provincias más sobre representantazas y por tanto determinantes en la configuración final del parlamento, Gerona y Lérida, son de ±8,28 y ±10,69 respectivamente, se disparen. Intervalos de 16 a 21 puntos, porcentuales.

Por otro lado no parece tener en cuenta la lengua de los entrevistados, siendo como es en Cataluña un elemento determinante a la hora de ponderar los datos obtenidos. Si pondera edad, sexo y, evidentemente, localidad. También el lugar de nacimiento pero no es tan determinante como la lengua familiar. No es la primera vez que se acusa al CEO (CIS catalán) de sobre-representar a los catalanohablantes en sus encuestas.

 

Este gráfico nos ofrece El Periódico destacando la victoria de ERC y las bajadas de JxCat y Ciudadanos. Si hubiera ahora elecciones comprobaríamos que de nuevo se vuelven a equivocar… como siempre. Otra cosa es que sea un equivoco inocente. La pretensión no puede ser otra que desanimar al constitucionalismo de posibles salidas al embrollo. La verdad es que fácil no está a tenor de la ineptitud y falta de ideas de los lideres constitucionalistas.

El independentismo sumo en 2017 un 37,44% del voto referente al censo y el no independentismo el 41%. Y estos no son encuestas de 1500 personas, no, es el resultado electoral. Muy poco creíble este barómetro. Muy tendencioso.

Sin embargo lo que nos demuestra es que el sistema electoral sigue siendo tramposo. Incluso cuando de encuestas se trata. Veamos:

 

Todo el mundo da por descontado un traspaso de votos de JxCat a ERC, pero teniendo en cuenta que tal cosa también se daba por descontado a pocos días de las elecciones de 2017, habría que ser muy prudentes. De todas formas, aun con cocina, se observa un abandono de votantes de la antigua coalición de Junts pel Sí (suma de ERC y JxCat) que pierden 3 puntos en beneficio de la CUP que incrementa prácticamente 4. Ese punto extra no parece venir de CECP que también parece mejorar… todos mejoran, hasta el PP y PSC… menos C’s que parece empeorar sus expectativas… Sigo sin creérmelo, no veo votantes de C’s votando a la CUP o a CECP.

En fin. En la asignación de escaños en 2017 se puede observar que tres son los partidos beneficiados a salir sobre representados JxCat, ERC y C’s (5, 3 y 2 diputados extra respectivamente) Los mismos que saldrían beneficiados con la encuesta, si esta se cumpliera. Obsérvese la línea verde de los votos y la de los posibles diputados; como siempre los dos primeros al obtener la sobre-representación en las dos provincias más pequeñas son los más beneficiados. C’s obtiene su sobre-representación gracias a la que le genera ley D’Hondt en Barcelona y Tarragona.

La línea verde cambia el sesgo y se sitúa por encima de las líneas de que reflejan el porcentaje de escaños, lo que significa que el resto de partidos están Infra-representados en el Parlament.

No sabemos cuando serán las próximas elecciones autonómicas pero parece evidente que mientras no cambiemos las reglas del juego la solución estará lejos. Mientras tanto, aquellos que creemos que ser de izquierdas imposibilita ser nacionalista, debemos trabajar para construir una alternativa de izquierdas que no regale continuamente su voto al nacional-secesionismo… ¡En eso estamos!

Prisioneros de un referéndum.

 

Hay quienes afirman que “votar es democracia” y por tanto a los que criticamos cualquier petición de un referéndum nos consideran antidemocráticos, fachas. Tal argumento maniqueo ha trufado todo el discurso del nacionalismo catalán, vasco, escocés, español o británico. La realidad es que la democracia siempre es algo más que votar, mucho más. Pero votar es imprescindible para la democracia.

El problema es que se puede votar aquello para lo que tienes competencia para votar. Veamos. Se afirma, por parte del nacional-catalanismo, que Cataluña tiene derecho a decidir si quiere ser un estado independiente. Es como si los españoles menos los catalanes pudieran votar si expulsan a Cataluña de España. La noticia paródicad e esto la hicieron los de Charnego Newsy todavía hoy llegan comentarios ácidos sobre la misma. Digamos que no se puede marginar a los extremeños  de una decisión que les afecta (su expulsión de España), como no se puede marginar a los españoles no catalanes de la decisión de segregar una parte de España. En ambos casos es una segregación, de la pobreza ¿no?

Referéndums catalanes.

En Cataluña desde la transición ha habido cuatro referéndums circunscritos a la autonomía. Dos legales y dos ilegales.

De los legales el primero se realizó en 1979 para aprobar el Estatuto, en el participo casi un 60% del censo –digamos que tampoco es que generara grandes entusiasmos, imagínense que se hubiera exigido, como determinaba la constitución de la segunda República, los dos tercios del censo para su aprobación–. El segundo referéndum se convoco en 2006 para aprobar la reforma del Estatuto; la participación no llego al 49% del censo. Parece que el tema no le interesaba a algo más de la mitad de la población.

De los dos referéndums ilegales no hay datos oficiales en la web de la Generalitat ¡hasta quien los convocaba los considera ilegales!. El primero, el famoso 9N de 2014, la participación, no certificada, fue de poco más del 36%. Los resultados del segundo, el referéndum del 1 de octubre de 2017 son más que discutibles y aunque Wikipedia hable del 43% como dato no verificado, es evidente que tales datos son falseados (se podría hablar de la movilización de hasta 400.000 personas pero incluso ese dato puede estar inflado)

Otros referéndums catalanes.

Los catalanes hemos participado en cuatro referéndums más que afectaban a todos los españoles, todos legales. En el primero el de la reforma política de 1976 participó el 74% del censo catalán, superando el 93% de síes. El siguiente, el de la Constitución, en 1978 tuvo una participación de casi el 70%, mayor en 8 décimas que en el conjunto de España y un 90,5% de síes, superando en dos puntos y medio la media nacional.

El tercer referéndum fue en 1986 sobre la permanencia de España en la OTAN. La participación a nivel nacional supero el 59% del censo –los síes fueron casi el 57% de los votantes–.  En Cataluña la participación fue de casi un 63% y gano el nocon casi un 54%

Y el cuarto sobre la Constitución Europea que supero algo el 42% de participación y casi un 82% de votos emitidos favorables. En Cataluña la participación bajo al 41% y los votos afirmativos al 64%

¿Para que sirve un referéndum?

Esa pregunta deberíamos hacernos antes de lanzarnos a pedirlo como posesos ya que en ocasiones sus resultados no son tan determinantes como para que la decisión de su resultado sea la más democrática. A tenor de los resultados de las 8 convocatorias se puede decir que hay dos en que claramente se pudo ver el interés de los catalanes en participar: El de la reforma política y el de la constitución con participaciones superiores o iguales al 70%. Podríamos aceptar cierta legitimidad al referéndum para el Estatuto de 1979 con el 60% de participación y, eso, si no nos ponemos muy republicanos. Pero el resto podemos decir que sirvieron de bien poco, al menos para discernir la voluntad de los catalanes/españoles. Eso si sirvieron para las políticas partidistas de quienes los convocaron.

“Esa pregunta deberíamos hacernos antes de lanzarnos a pedirlo como posesos ya que en ocasiones sus resultados no son tan determinantes como para que la decisiónE de su resultado sea la más democrática.”

Sobre los referéndums propiamente catalanes se puede afirmar que el de reforma del estatuto (2006) no resolvió el problema que nos creo el señor Maragall dada su bajísima participación. De los dos ilegales solo podemos extraer que han sido una herramienta de división social y que restañar las heridas requiere de mucho tiempo y voluntad.

El uso del referéndum como herramienta de toma de decisiones políticas debe realizarse tras un sosegado debate social y con la participación de todos los implicados, todos. Es decir no se pueden hacer referéndums en Cataluña o Extremadura que afecten a la vida de todos los españoles y además debemos definir previamente que porcentajes de participación son exigibles y que porcentajes sobre el censo debe alcanzar la opción elegida mayoritariamente. Es decir lo de la mitad más uno para según qué, no sirve, ni siquiera del censo.

“El uso del referéndum como herramienta de toma de decisiones políticas debe realizarse tras un sosegado debate social y con la participación de todos los implicados, todos.”


El brexit.

En realidad el titulo de este artículo lo inspira el problema que se ha generado en Reino Unido con el resultado del referéndum para salir de la UE.

Es posible que un nuevo referéndum arrojase resultados diametralmente opuestos al primero. Hoy los británicos son más conscientes de lo que implica separarse de la UE. Con una participación del 72%, casi el 52% se mostraron en 2016 a favor de dejar la Unión Europea y el 48% de permanecer en ella. Imagínense que un pequeño incremento o decremento en la participación junto a un mayor conocimiento podría suponer y cambio en una decisión política de enorme calado, no solo para los británicos, para todos los europeos. A tener en cuenta que ese 52% favorables a la salida representan tan solo al 37,5% de la población británica. ¿Cómo se puede tomar una decisión de esa envergadura sin, al menos, la mitad del censo?

Pero están prisioneros de un referéndum donde las mentiras, como luego reconocieron, forzaron una decisión que está lastrando toda la política europea, es decir no solo les afecta a los británicos.

El CatExit.

Ciertamente los porcentajes 48/52 (secesionismo/no secesionismo) electorales, invertidos por birlibirloque del sistema electoral en 53/47 parlamentarios, son muy parecidos al del Brexit y nos plantean grandes problemas de difícil solución en España y no parece que un referéndum vaya a resolverlo. Sobre todo si no se tiene en cuenta a todos los españoles y no se establecen unas reglas del juego limpias… Cosas harto improbables.

Democratizar la vida política y fortalecer el Estado. Es más un deseo que una posibilidad. Rescatar la ética e imponer un sistema de democracia real donde el voto de nadie valga más que el de cualquiera. Y donde todas las opciones políticas tengan la misma presencia en los medios de comunicación y se limiten los gastos electorales de las grandes maquinarias partidistas engrasadas con dinero de la corrupción.

Es un deseo. ¡No es fácil!

 

 

 

 

La izquierda, ante su abismo

El somero equilibrio que practican Pedro Sánchez y su vice in pectore Pablo Iglesias, planteando unos presupuestos más progresistas, con una muy alta probabilidad de que finalmente no sean aprobados (dado que el chantaje nacionalista alcanza cotas que pondrían al limite el Estado de derecho), hace dudar de la bondad de su propuesta.

 

 

El vice aprovecha para pasearse por los virreinatos, ofreciendo a los caudillos su intermediación con el poder de la pérfida España, y el presi se ofende por unas palabrillas de nada –a tenor de lo que se oye en el hemiciclo– que dejan al borde del llanto al líder de la derecha española.

Parece que asistimos a una nueva sesión teatral de la que saldremos con unos presupuestos prorrogados. Esos que elaboró el PP y que ya parecen servir, a tenor de lo que el Gobierno dice, para hacer las políticas sociales del PSOE. La realidad es que entre los presupuestos de los peperos y los psoeros no hay tantas diferencias. Ambos respetan lo que diga la Comisión Europea; para eso hicieron juntos la reforma del 135 de la Constitución.

La cosa es que, con los presupuestos prorrogados, se podrá subir igualmente el salario mínimo interprofesional, financiar la educación de 0 a 3 años, actualizar las pensiones con el IPC, eliminar el impuesto al sol, gravar a las grandes fortunas, etc. etc. etc. Porque todo eso se podrá hacer desde otras leyes que no sean las de los Presupuestos Generales del Estado, o desde decretos leyes…

“La cosa es que, con los presupuestos prorrogados, se podrá subir igualmente el salario mínimo interprofesional, financiar la educación de 0 a 3 años, actualizar las pensiones con el IPC, eliminar el impuesto al sol, gravar a las grandes fortunas, etc. etc. etc”

Entonces, uno se pregunta ¿A que estamos jugando?

Parece que la cuestión es cambiar los cromos de apoyo al gobierno a cambio de los cromos de no tocar el poder de los nacionalismos catalán o vasco. Es un juego tan viejo que cansa. Sobre todo, porque los que salen ganando siempre son los mismos: los nacionalismos (léase oligarquías patrias, catalana, vasca o castellana… españolas, vamos). Y los que salen perdiendo, también: los currantitos, los ciudadanos de a pie. En Cataluña se les llama charnegos.

Todo es ir preparando el terreno para unas condenas suaves a los “políticos presos” –lo que facilitaría un posible indulto posterior–, un dejarles seguir controlando sus reinos de taifas –Educación (=asimilación identitaria), medios de comunicación, blindaje de la Justicia, monopolio de la violencia, etc.–, y ¿por qué no?- un referéndum, a priori no vinculante, excepto si sale secesión, que llenaría de gozo a Torras y a Torrents…

Este cuento de la lechera que encanta a los nacionalistas –que son pocos pero joden mucho–, y que no desagrada a esta izquierda que gobierna en una minoría más que inestable, se quedará con el cántaro hecho añicos en las próximas elecciones, donde es más que probable que la derecha española tenga mayoría absoluta. Digan lo que digan las cocinadas encuestas del CIS.

Entonces volveremos a escuchar las típicas críticas a los trabajadores: que no votan lo que toca, que son tontos, que no entienden a sus líderes… Y, la realidad, es que esto último es verdad. Porque no es entendible que la izquierda haya perdido el norte y que esté más empeñada en defender los privilegios de las minorías secesionistas que los derechos de las mayorías trabajadoras.

Y volverán a dar paso a la derechona que gobierna para las oligarquías patrias y para las multinacionales sin tanto aspaviento. Y se instalarán en el victimismo y de su análisis no saldrá una autocrítica, ni una reflexión sobre los millones de votos perdidos en la abstención y en el voto a esa derecha que desprecian. Porque ni quieren ni pueden entender la inteligencia de los trabajadores ante la disyuntiva entre que les dividan en reinos de taifas que auguran un futuro más que negro –repúblicas bananeras inestables y conflictivas donde la igualdad estará en entredicho– y la de mantener una España unida que, al menos, les asegura un Estado democrático de Derecho. Con sus defectos, sí: pero estable, y con posibilidades de mejora. Porque es una izquierda esclerótica y en bucle que, a pesar de aparentar modernidad en las formas, está instalada en la frustración de su propia incapacidad para entender la superación del franquismo.

“… es una izquierda esclerótica y en bucle que, a pesar de aparentar modernidad en las formas, está instalada en la frustración de su propia incapacidad para entender la superación del franquismo.”


Es preciso una izquierda sin complejos, que aprenda historia críticamente y mire hacia delante. Que tenga un proyecto para todos, un proyecto centrado en la igualdad y no en la diferencia. Porque la diversidad no puede usarse como coartada para atentar contra la igualdad de derechos básicos. La diferencia, la identidad, sea la que sea -religiosa, de pertenencia o sexual-, no puede generar privilegios ni desigualdades.

Adendas

Surgen noticias sobre cambios en el sistema de inmersión lingüística en Cataluña. Esperar una reflexión crítica por parte del nacionalismo que nos conduzca a una escuela bilingüe es ingenuo. En mi artículo anterior ya dejaba claro que la mal llamada inmersión lingüísticaes una herramienta al servicio de un proyecto al que los nacionalistas no piensan renunciar: el de la construcción nacional.

Tales noticias pretenden servir para desactivar la fuerte contestación que se inició el pasado 8 de octubre de 2017 frente al órdago secesionista. Hora es que los no nacionalistas aspiremos, de una vez, a la hegemonía política en Cataluña.

Corolario

Es la izquierda no nacionalista la que tiene que enarbolar la bandera del cambio en Cataluña, la que tiene que romper el statu quo.

Adoctrinamiento, asimilación y socialización

 

El pasado miércoles nuestro Defensor del Pueblo, Francisco Fernández Marugán, admitía y denunciaba que en Cataluña ha existido adoctrinamiento aunque, matizaba, que el número de casos denunciado es bajo.

Es terrible que las instituciones españolas que han de garantizar la igualdad de los ciudadanos pasen continuamente de puntillas sobre la barbaridad social que se practica en Cataluña: La asimilación identitaria.

No es menos cierto que la pretensión de hacer que, por fin, el Defensor del Pueblo se haya hecho eco del problema, siquiera sobre los actos de adoctrinamiento sucedidos durante los terribles días de septiembre y octubre del pasado año, es un relativo éxito dada la consuetudinaria sordera del Estado.

Sin embargo, que, a estas alturas, el Defensor del Pueblo, el Gobierno actual y los gobiernos anteriores soslayen la realidad de la función asimilacionista de la escola catalana es un acto de hipocresía que raya en la prevaricación política.

Tal vez es preciso aclarar los conceptos. La socializaciónes un proceso de adaptación e incorporación de los niños a la sociedad en la que están insertos. La familia, la escuela y los medios de comunicación son los principales agentes de socialización. La lengua o lenguas es un elemento clave en la socialización.

En Cataluña, la lengua familiar entra en confrontación con la lengua de la escuela en más de la mitad de los alumnos. Esto es así ya que el español o castellano es lengua familiar de más de la mitad de las familias catalanas.Y ello es así porque, contrariamente a lo que cabría esperar, en Cataluña se practica una, mal llamada, inmersión lingüística que deja al castellano con la categoría de lengua extranjera, reduciendo su enseñanza a dos horas semanales.

“En Cataluña, la lengua familiar entra en confrontación con la lengua de la escuela en más de la mitad de los alumnos. Esto es así ya que el español o castellano es lengua familiar de más de la mitad de las familias catalanas.”


No pretendo entrar a debatir sobre si es necesaria una discriminación positiva del catalán respecto al castellano. Primero, porque las discriminaciones positivas tienen un límite en el tiempo y porque se aplican a personas que sufren discriminación, no a lenguas. En todo caso, quien sufre discriminación por razón de lengua son los niños con lengua materna castellana. Y, segundo, porque no es el tema de derechos lingüísticos el tema principal de este artículo, independientemente de que es la lengua catalana la herramienta y justificación principal del proceso de asimilación identitaria. La sociedad en la que están insertos los niños catalanes es bilingüe; un proceso de socialización correcto debería tener en cuenta esa realidad.

El asimilacionismo identitario es un proceso de integración forzosa de un grupo etno-cultural, minoritario o no, a la cultura de la oligarquía dominante en un territorio concreto. Este proceso, en Cataluña, pretende, no solo el abandono de la lengua castellana y de tradiciones particulares, sino la asunción de valores identitarios propios del nacionalismo-secesionista. Detrás, hay un proyecto de secesión, de construcción nacional.

El grupo etno-cultural que el nacional-catalanismo pretende asimilar tiene dos características principales: Es mayoritario en la sociedad catalana y mayoritariamente lo forman las clases menos pudientes, las clases trabajadoras.

Ciertamente, el asimilacionismo ha conseguido que haya una juventud que ha roto con sus orígenes y asume discursos supremacistas, pero no es mayoría. No lo es, ni entre los jóvenes ni entre los adultos.

No son de fiar las encuestas realizadas por el CEO (Centre d’Estudis d’Opinió) dependiente de la Generalitat. Aún así, sus propias encuestas no se desmarcan demasiado de lo que ya he dicho en alguna ocasión: que el independentismo roza el 37% del censo (ver pregunta 30 en su resumen del barómetro). Cocinadas están, solo hay que ver la pregunta 31. Queda la duda de si las muestras son debidamente representativas de una sociedad tan plural como la catalana (porcentajes de lengua, de voto previo, etc.), aparte de la tendenciosidad de alguna de las preguntas; ya saben, aquello de la influencia del diseño en el resultado.

Digamos que el adoctrinamientoes la punta de iceberg del asimilacionismo, es la expresión del descontrol que algunos maestros sufrieron los pasados meses de septiembre y octubre de 2017. La rabia e impotencia les llevó a ejercer su labor sin bridas.

“Digamos que el adoctrinamiento es la punta de iceberg del asimilacionismo, es la expresión del descontrol que algunos maestros sufrieron los pasados meses de septiembre y octubre de 2017.”

Es grave que el Defensor del Pueblo se haga el inocente con un pequeño rapapolvo, que lo haga el Gobierno (este y el anterior), escondiendo el informe sobre libros escolares, ignorándolo. Es grave porque el nacionalismo no tiene más límite que la independencia y podrá durante un tiempo aparentar moderación, siempre y cuando se le deje seguir haciendo su labor asimilacionista. Llegará Junqueras y el tripartito y cuando vuelvan a sentirse fuertes, cuando su labor asimilacionista haya conseguido que en Cataluña nadie se sienta parte de España, cuando la sustitución lingüística e identitaria sea una realidad, tendremos otro órdago a la democracia, a la igualad, a la libertad y a la fraternidad. El bien común estará en peligro.

Sigan alimentando a la bestia.

Adendas.

  • No le falta razón a José Manuel de Prada cuando afirma que “tras la aparente democracia las oligarquías se reconocen y se apoyan”. El nombramiento de Soraya Sáenz de Santamaría confirma esto y lo que afirmaba en mi artículo de la semana pasada, Pedro Sánchez se lleva al Consejo de Estado a la gran experta en el “diálogo” con el secesionismo al que él está dando continuidad.
  • Iglesias visita hoy, viernes, a Junqueras. Pues lo dicho… Preparando el tripartito.

Reeditar el tripartito, no, gracias

La estrategia de diálogo qué lanzó Soraya Sáenz de Santamaría desde el Gobierno de Rajoy tenía a ERC como elemento clave para desmontar el frente independentista. La de Pedro Sánchez, igual. En realidad, la precipitada convocatoria de elecciones después de la imposición del 155 parece ser que pretendía facilitar el sorpassode ERC al PDECAT. Estrategia que fallo con la huida de Puigdemont, cosa que este supo manejar para convertirse en el centro de toda la política catalana.

Es evidente que la oligarquía española y la catalana están muy interesadas en reeditar un tripartito. La visita del presidente de la CEOE a Junqueras en la cárcel lo confirma. También la de José María Álvarez, secretario general de la UGT, siempre muy… muy cercano a las tesis nacionalistas.

Fue el tripartito dirigido por Pasqual Maragall el que abrió el camino para que nos encontremos dónde estamos. Quiso ser más papista que el Papa, más nacionalista que los nacionalistas y, cuando nadie revindicaba un nuevo estatuto, él se lo sacó de la chistera y se tragó sus palabras sobre la corrupción convergente del 3% para poder pasar a la historia, a la historia torcida de Cataluña. Viendo donde está hoy su hermano, se confirma la ocupación del nacionalismo trasversal de todos los partidos en Cataluña. En una cena, hace muchos años, del colectivo Mogambo, donde el invitado era Ernest Maragall ya me quedó claro que lo importante para él era el poder, no su ideología socialista, si es que la hubo, que no la hay.

“Fue el tripartito dirigido por Pasqual Maragall el que abrió el camino para que nos encontremos dónde estamos. Quiso ser más papista que el Papa, más nacionalista que los nacionalistas y, cuando nadie revindicaba un nuevo estatuto, él se lo sacó de la chistera y se tragó sus palabras sobre la corrupción convergente del 3%”



También recuerdo una comida con los intelectuales del Foro Babel en un restaurante, ya desaparecido, de la calle Viladomat, donde la euforia por la próxima llegada de Maragall a la Generalitat les hacia albergar esperanzas de superación del proceso nacionalista; la realidad frustró toda esperanza.

Aquel tripartito lo gobernaba el PSC; el que nos puede venir lo gobernará ERC. Si en aquellos años ya apunté mis reservas, las que ahora tengo, ante un tripartito con Junqueras al frente, un PSC jibarizado y un Cat-Comú Podem más soberanista que nunca, se multiplican y auguran tiempos de matraca reclamando un referéndum de autodeterminación. Con Maragall, el Estatut que nadie pedía, y, con Junqueras, el referéndum que la mayoría no quiere.

Elecciones en Cataluña antes de mayo

Si la estrategia Santamaría/Sánchez da su fruto, manteniendo la fricción entre el independentismo, todo hace preveer que a principios de año tendremos elecciones autonómicas en Cataluña.

Por otro lado, el adelanto de dichas elecciones tendrá otro importante componente: desarmar la candidatura de Valls al Ayuntamiento de Barcelona que hace peligrar, no ya la alcaldía de Colau, la hegemonía del secesionismo en la capital de Cataluña, ¡no es moco de pavo! (recomendable el artículo de Pascual Esbrí en este mismo número). Y Tabarnia a la vuelta de la esquina…

Las elecciones en España son una herramienta más al servicio del poder y se adelantan o no en función de intereses espurios del partido gobernante o de la oligarquía correspondiente. Se ha visto recientemente en Andalucía y se verá en breve en Cataluña. A ninguno de los partidos gobernantes, o de los que aspiran a gobernar, bien sea en el ámbito autonómico o en el general, les interesa cambiar un sistema electoral tan útil a sus intereses. Sus propuestas de reforma las hacen con la boca pequeña y son simples retoques que nada cambian.

La mayoría no nacionalista y su imposible gobernabilidad

Lo cierto es que la sociedad catalana está tan tensionada que es improbable que los resultados varíen mucho respecto a los del 21D de 2017. Mientras el sistema electoral infravalore los votos de los ciudadanos de Barcelona (provincia) no habrá cambios y volveremos a vivir el día de la marmota, muy a mi pesar. Será, de nuevo, la repetición de unas elecciones que no sirvieron para resolver nada, tal vez empeorarlo. No habrá cambiado mucho respecto a las opciones que se presentaban aquel día. Ciertamente, la participación subió hasta el, tan cacareado, 80%.

El 40,50% del censo no es nacionalista (en votos, más del 52%) y el 38,77% independentistas (menos del 48% en votos). A pesar del empecinamiento de amigos socialistas que argumentan que el eje izquierda/derecha no es determinante en Cataluña y que la polarización se da entre nacionalismo versus constitucionalismo, lo cierto es que ambos subsisten y se entrecruzan. Para mí, la confrontación principal es la confrontación de clases que deriva en la confrontación izquierda/derecha. El nacionalismo crea una polarización que sirve a sus intereses que no son otros que los de las clases dominantes. Solo desde esa perspectiva entiendo posible el análisis del procéso, mejor, del nacionalismo.

Así, pues, si en la calle lo más visible y mediático es la dualidad nacionalismo/constitucionalismo, lo cierto es que hoy es imposible que se dé el pacto de los constitucionalistas marcados internamente por diferencias ideológicas. Y eso es así debido al sistema de partidos existente en Cataluña, y también en el resto de España. Una cosa son los votantes y otra las direcciones de los partidos. Seguramente, los votantes de los partidos constitucionalistas estarían de acuerdo en superar las diferencias ideológicas en aras de acabar con el procés, a modo de gobierno por la democracia. La realidad es endiabladamente compleja y más con el sistema electoral actual.

“… si en la calle lo más visible y mediático es la dualidad nacionalismo/constitucionalismo, lo cierto es que hoy es imposible que se dé el pacto de los constitucionalistas marcados internamente por diferencias ideológicas.” 

Veamos. Si sumamos los diputados de PP, C’s y PSC suman 57, exactamente los mismos que suman el ansiado tripartito: ERC, PSC y CatCP. Aún sumando a los de CatCP a los constitucionalistas para hacer un frente no nacionalista se quedarían en 65. En todo caso, no son suficientes para la formación de un gobierno tripartito o no nacionalista, salvo que persistiera la no sustitución de los diputados suspendidos. Cosa esta última que quedará resuelta con nuevas elecciones.

Lo que no quedará resuelto es la ingobernabilidad desde posiciones no nacionalistas por dos causas:

La primera ya la apuntaba, la falta de voluntad de las direcciones de los partidos marcados por la ideología. A este problema hay que añadir otro, si cabe más importante, la inexistencia institucional (con diputados) de una izquierda no nacionalista y que ya he comentado en otros artículos. La actual izquierda esta prisionera de una hispanofobia resultado de una mala digestión del antifranquismo y la Transición.

La segunda, el desamparo del Estado ante esta situación. Y no hablo tan solo de la estrategia de diálogo Santamaría/Sánchez, no. Me refiero a la nula voluntad política para poner las bases legales de ese cambio: La reforma electoral con la circunscripción única como principio rector. En Cataluña no hay ley electoral, ya les va bien la española. Se podía haber cambiado la distribución de escaños por provincias en las elecciones del 21D de 2017, pero el miedo escénico era evidente, las prisas…. También se podía haber hecho una reforma de la LOREG, entre el tiempo transcurrido entre las generales de 2015 y 2016.

Estamos en 2018 y llegaremos a las elecciones generales anticipadas o en su tiempo en 2020 y nada se habrá hecho… Todos aspiran a beneficiarse de la ley actual… En elacuerdo presupuestario de Sánchez e Iglesias se reduce a lo que indica el punto 11.2

“Modificación de la Ley Electoral

Se impulsará la reforma de la Ley Electoral con el objetivo de acabar con las trabas del voto rogado de las españolas y españoles en el exterior, y se establecerán listas cremallera. Además, se acuerda realizar un mailing electoral único.

Igualmente, se trabajará para conseguir un amplio consenso que permita modificar la fórmula electoral para mejorar la proporcionalidad del sistema.”

Esta bien lo de acabar con el voto rogado y el mailing electoral único siempre que incluya a todas las candidaturas. Veo más problemático y poco creíble el segundo párrafo que no deja de ser una cantinela que, de repetida, nadie se cree. Solo hay que ver que ningún periódico la destaca.

Malos tiempos para la lírica” cantaba Golpes Bajos;malos tiempos para la Política, con mayúsculas, en esta España que nos duele, tanto como a Unamuno o a Jaime Gil de Biedma:

Quiero creer que nuestro mal gobierno
es un vulgar negocio de los hombres
y no una metafísica, que España
puede y debe salir de la pobreza,
que es tiempo aún para cambiar su historia
antes que se la lleven los demonios.

Apología y petición. 1961

El Parlament no es la Bastilla

El pasado sábado especulaba yo en el Ateneo de Madrid sobre la balcanización de Cataluña. El domingo y el lunes parecían los cachorros independentistas confirmar mis temores. La violencia se instala en la política de Cataluña.

Dentro del mundo secesionista existe una mitificación de su “lucha”,  es el mejor elemento para qué los que participan de ese proceso se consideren a sí mismos imbuidos de un mandato superior, mandato cuasi divino ya que el “pueblo” se convierte en una divinidad, en un elemento superior, al cual todo buen catalán se somete. Es la nación esencialista el elemento central, la justificación del todo, frente a la otra nación: la Nación política, la que nos hace ciudadanos libres e iguales.

Es la nación esencialista, herderiana, “milenaria”, neofeudal, racista y violenta la que pugna por imponerse a la mayoría.

La muchachada que asaltó el Parlamentde Cataluña creía estar realizando un acto revolucionario y en realidad estaban asaltando la democracia. La Bastilla de París era una prisión y el símbolo del antiguo régimen, de la opresión. El Parlament de Cataluña, independiente a cómo se configura la representación ciudadana en él, es el símbolo de una democracia recobrada, es la representación de los catalanes en el ámbito autonómico.

No hay épica en ese asalto, no hay toma de la Bastilla, es el “vivan las cadenas” de Buñuel  al final de la película “El fantasma de la libertad”. Es el continuo absurdo nacionalista disfrazado de progresismo.

En Nou Barris, Barcelona. 05 de octubre de 2018

El Senado. ¿Qué hacemos con el Senado?

El problema que tenemos en España es que no sabemos que hacer con el Senado. O tirarlo a río o comprarle un piso y así vamos: lo tenemos realquilado. Nos acordamos de él cuando truena como de Santa Bárbara. Lo tenemos igual para un cosido (155) que para un fregado (limite presupuestario). Unas veces nos salva y otra nos jode…

El sistema electoral español no es proporcional, por mucho que lo ponga en la Constitución y en la LOREG. Genera diferencias en el valor del voto de los ciudadanos antes de que voten, tanto en las elecciones al Congreso de los Diputados como en las del Senado.

Lo primero que hay que aclarar es que esas diferencias no son culpa del Sr. D’Hondt, no. Son culpa de la consagración de la provincia, en la Constitución, como circunscripción electoral. Eso y algunos detalles más.

Si en las elecciones al Congreso se deforma la voluntad popular (ver Gráfica 1) beneficiando a los dos partidos mayoritarios en el ámbito estatal (PP incrementa su representación un 18% respecto al voto real obtenido y el PSOE un 7%) y también en el ámbito autonómico (CDC queda sobre-representado casi un 14% y PNV un 19%) El resto de formaciones pierden entre el -2,23% de ERC y el -3,85% de U-P, hasta el -25,79% de EH Bildu o el -29,94% de C’s. Siendo lo más sangrante el -100% de PACMA con un porcentaje de voto similar al PNV.

Lo del Senado ya no tiene nombre. Genera una mayoría absoluta en el Senado a favor del PP incrementando su representación más de 88% (del 33% del voto al 62% de senadores) También “sufren” un incremento de representación ERC (casi 48%), Coalición Canaria (33%) y PNV (casi 85%). De todas maneras se lleva la palma, el mayor premio, la Agrupación  Socialista Gomera que incrementa su representación un 2.491%, menos mal que solo le da para un senador sus 4.340 votos.

 

 

En estos momentos Pedro Sánchez parece deseoso de jibarizar la función del Senado para resolver los problemas de su gobierno en minoría. No pareció preocuparle al PSOE  cuando ese sistema tan espurio le dio la mayoría absoluta en el pasado. Ver evolución histórica de las mayorías del Senado en Gráfica 2.

Si el problema es la sobre-representación de la candidatura más votada la solución no es vaciar al Senado de competencias –y no entro a valorar si el Senado ha de poder vetar el techo de gasto–. Al menos no parece muy ético si antes se llenaron la boca habando de la necesidad de que el Senado sea una autentica cámara territorial.

 

“En estos momentos Pedro Sánchez parece deseoso de jibarizar la función del Senado para resolver los problemas de su gobierno en minoría. No pareció preocuparle al PSOE  cuando ese sistema tan espurio le dio la mayoría absoluta en el pasado.”



 

Si el problema es la sobre-representación de la candidatura más votada la solución no es vaciar al Senado de competencias –y no entro a valorar si el Senado ha de poder vetar el techo de gasto–. Al menos no parece muy ético si antes se llenaron la boca habando de la necesidad de que el Senado sea una autentica cámara territorial.

Ciertamente el hecho de que la circunscripción para elegir los senadores sea la provincia, unido a la asignación del mismo número de senadores por provincia −4 en las peninsulares, 3 en las islas mayores, 2 a las ciudades autónomas (Ceuta y Melilla) y 1 a las islas menores−y al sistema de listas abiertas con voto limitado a 3, 2, 2 y 1 respectivamente, genera un sistema mayoritario puro como ya se ve en la Gráfica 1 y se ha comentado antes. Pero lo que es más grave, no cumple la función de representación territorial que la Constitución le asigna y deforma la voluntad popular en grado sumo.

Como podemos ver en la Gráfica 3 (línea verde), Madrid es la gran perjudicada en el reparto de senadores, junto a Cataluña y la Comunidad Valenciana.

Estamos hablando de censo electoral, la discriminación es previa al actode votar. No cabe en una cámara territorial una representación igual por territorio. El hecho que se haga por provincia beneficia a las comunidades que tienen muchas provincias aunque tengan menos población, mientras que perjudica a las comunidades uniprovinciales o con pocas provincias y mucha población. Entre las perjudicadas las tres antes indicadas y entre las beneficiadas Castilla y León, Castilla La Mancha y Aragón. Observen la línea verde de la Gráfica 3 o los costes medios en la Gráfica 4 (barras azules). Recuerden que no hablamos de votos todavía.

¿Reformar del Senado?

Si el Senado arrastra un problema de representatividad por un lado y de falta de funcionalidad institucional –no responde a los parámetros de cámara de representación territorial y como cámara de segunda lectura tiene un papel dilatante más que corrector– por otro, habrá que plantearse si lo reformamos o lo eliminamos.

La idea de eliminarlo es un argumento bastante extendido a partir de la visión como cámara inútil y costosa donde retirar a los elefantes de la política. Argumentativamente es facilona y populachera dicha propuesta y aunque arrastra algo de verdad, su aplicación, la eliminación del Senado, no resuelve los problemas; sobre todo si creemos que el sistema autonómico ha de perdurar. Otra cosa es que perduré con la situación distrófica actual. Pero esa cuestión corresponde a otro momento, si bien es cierto que la propuesta que hago tiene como objetivo un sistema autonómico en sentido federal, nada relacionado con las ideas nacionalistas de “soberanías originarias”, ni de “derechos a decidir”. Sino con la idea de una simetría donde la igualdad entre ciudadanos sea la máxima y a ella se someta la igualdad entre territorios. Evidentemente la diversidad, la pluralidad de España es indiscutible, como lo es la pluralidad interna de sus comunidades.

Es decir necesitamos un Senado que represente correctamente a los ciudadanos de las Comunidades Autónomas. No es aceptable una representación igualitaria por territorios dado que ni siquiera la Unión Europea en su parlamento la acepta y eso que la UE no puede considerarse, ni siquiera, una confederación, paso previo a una federación y a una posterior unificación –donde ya está España hace siglos– , y donde el número de eurodiputados por cada país está relacionado con su población.

 

“… necesitamos un Senado que represente correctamente a los ciudadanos de las Comunidades Autónomas. No es aceptable una representación igualitaria por territorios dado que ni siquiera la Unión Europea en su parlamento la acepta…”

La propuesta

La propuesta para el Senado contempla reducir los actuales 266 senadores(208 por elección provincial directa y 58 nombrados por las comunidades autónomas) a 150 de elección directa, en circunscripciones autonómicas, distribuidos proporcionalmente al censo de cada autonomía, manteniendo como mínimo 1 senador por cada Ciudad Autónoma o Comunidad.

El resultado de esa asignación de senadores por Comunidades, aplicado a las elecciones de 2016, se puede ver en la Gráfica 3 representado por la línea rosa, que como se puede observar se solapa casi milimétricamente a la línea del censo. Evidentemente para poder comparar ambos sistemas se utilizan los porcentajes tanto de censo como de senadores dado que el número de estos últimos es distinto en los dos sistemas comparados. En el cuadro inferior de la gráfica se pueden ver tanto lo porcentajes como los valores absolutos de censo y senadores de ambos sistemas.

 

 

La gráfica 4 nos permite comparar los costes medios por senador en ambos sistemas. Como ya se comentó al inicio el sistema actual genera desigualdades (barras azules) mientras el sistema propuesto (barras rosas) iguala los costes medios por senador.

El grafico nos permite comparar el IPVC (Índice de Poder de Voto Censal) de los ciudadanos de cada comunidad. Las comunidades están ordenadas por censo de izquierda a derecha. Como se puede el ver en el actual sistema el poder del voto de los ciudadanos de las comunidades más pobladas es el menor mientras en las restantes es dispar y mayor respecto a índice nacional = 1. El sistema propuesto mantiene el IPVC cercano al 1, como se puede observar en la línea rosa que lo representa.

Ciertamente en ambos sistemas el poder de voto de los ciudadanos de Ceuta y Melilla es superior dada la escasa población de ambas. Es una distorsión menor en aras de mantener una representación mínima de todos los territorios, distorsión algo matizada al asignar un solo senador a cada ciudad autónoma.

Finalmente y a modo didáctico he calculado los senadores que con el sistema propuesto resultarían elegidos con los resultados de 2016. Dado que el voto se realizaba en lista abierta en las provincias peninsulares cada partido tenia tres valores de votación ya que se votaban a tres candidatos, en islas mayores y Ceuta y Melilla a dos y en menores a uno. Para tratarlos de forma homogénea he usado el valor máximo a cada candidatura/provincia y he realizado las sumas de cada candidatura/autonomía. Posteriormente he asignado proporcionalmente los senadores por candidaturas en cada autonomía. El resultado lo podemos ver en la Gráfica 5.

Para todas las propuestas de reparto proporcional he utilizado el sistema Hare, también conocido de “reparto proporcional y a resto mayor”. Se utiliza el valor medio (entero) resultante de dividir el total de votos validos de cada circunscripción por el número de senadores de la misma. Se realiza una primera asignación directa de senadores al hallar el entero de la división del total de votos de la candidatura en la circunscripción por la citada media, se calculan los restos, se ordenan de mayor a menor y se asignan la plazas de senadores pendientes (n) a las (n) primeras candidaturas. Ver cuadros de cálculos en el siguiente enlace.

 

Como ya indicaba al principio el actual sistema genera una mayoría absoluta en el Senado al sobre-representar al partido más votado en el ámbito estatal (no necesariamente mayoritario) y beneficia a los partidos nacionalistas en el ámbito autonómico. En la Gráfica 5 la línea azul refleja el porcentaje de senadores que cada candidatura obtiene con el sistema actual y la línea rosa/roja el porcentaje que obtendría con la propuesta realizada. La conclusión es que las candidaturas mayoritarias (más del 10% de votos) y medianas (entre el 1% y el 10% de votos), −cuadro izquierda y centro−dicha línea se solapa con la de los votos (línea verde), igual que en el reparto por autonomías. El cuadro de la derecha donde se agrupan las candidaturas que obtienen menos de un 1% de los votos totales no hay solapamiento ya que para obtener un senador se precisa concentrar los votos en una autonomía. Tres son los que lo consiguen, en este caso, EH-Bildu con el 14,84% de votos en el País Vasco y en asignación directa (0,91% del total), Coalición Canaria con el 8,85% del voto en Canarias y asignación por restos (0,36% del voto total) y BNG en Galicia con un 5,31% del voto en la comunidad y asignado por restos (0,34% del total). Otras candidaturas como UPyD y Recortes Cero aun con más porcentaje no obtienen senador por la dispersión de su voto. Aun así el sistema es más justo que el actual donde el único que mantendría senador sería CC (que lo consigue en la isla de Hierro y por 2.149 votos, mientras los 82.343 que obtiene en el resto de islas no le sirven para absolutamente nada), con menos votos que los 4.340 que le cuesta a ASG, en Gomera, que representa tan solo el 0,02% del voto total. Tendrían representación los más marginados del sistema actual: C’s con 17 senadores y PACMA con 4 senadores, además de los antes comentados EH-Bildu y BNG.

Votantes sin representación.

El sistema propuesto garantiza igualdad a los territorios y a los ciudadanos asegurando un IPV (Índice de Poder de Voto) muy centrado en torno al 1, tanto censal (antes de votar) como tras haber votado, y reduce a 1.265.580 votantes sin representación en el Senado, muy lejos de los 9.958.577 de votantes queel actual sistema electoral deja sin representación. Evidentemente los valores cambiaran de una elección a otra pero los porcentajes serían muy similares: El 5,41% con el sistema propuesto y el 42,57% con el actual sistema electoral. Los valores para las elecciones de 2015 son muy similares.

 

“El sistema propuesto garantiza igualdad a los territorios y a los ciudadanos asegurando un IPV (Índice de Poder de Voto) muy centrado en torno al 1, tanto censal (antes de votar) como tras haber votado.”

Y dado que estamos hablando de porcentajes sobre voto valido 23.393161, lo que supone un 64,5% del censo (no contamos ni la abstención ni los votos nulos), podemos afirmar que los senadores los elige menos del 37% del censo. Con los mismos datos del 2016 los senadores habrían sido elegidos por casi el 61% de ese mismo censo.

Conclusiones.

Con la actual correlación de fuerzas no es previsible que los dos partidos que se han beneficiado hasta la fecha, PP y PSOE, afronten un cambio constitucional en la línea que aquí propongo, completado con un cambio en el sistema para el Congreso con la Circunscripción Única como eje. Tampoco es de esperar que por parte de los dos partidos emergentes, C’s y P’s, las propuestas vayan más allá de un cambio de D’Hondt por Sainte Laguë, algo cosmético para salvar las formas.

Digamos que es un pez que se muerde la cola. Mientras no cambien los actores el cambio es imposible. Solo movilización y rebeldía, en su concepción más positiva, puede forzar cambios de calado en la sociedad española. Y aclaró para ciertas izquierdas, esos cambios no los trae el secesionismo. ¡Para nada!

Nou Barris. Barcelona. 06 de septiembre de 2018

Vicente Serrano

Presidente de Alternativa Ciudadana Progresista y miembro del Grupo Promotor de IZQUIERDA EN POSITIVO

Nota. Para más información sobre el análisis y la propuesta consultar “EL VALOR rEAL DEL VOTO”. Páginas 41 a 54 y 113 a 129. y el capitulo 6 de la obra, visible en la web  del libro.

 

 

 

 

 

 

 

 

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