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Historias escritas por vicenteplaza
Miembro de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista. Autor del ensayo EL VALOR REAL DEL VOTO. Editorial El Viejo Topo. 2016

Dos Años de resistencia al procés, dos años desangrándonos por las tres heridas

Vicente Serrano ♦Miembro de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista

 

Martes, 1 de octubre de 2019

 

 

Alternativa Ciudadana Progresista consideraba que era necesario recordar y reflexionar sobre los ignominiosos hechos de septiembre y octubre de 2017, y sobre la reacción de la ciudadanía catalana tantos años callada: La mayoría silenciosa habló, y demostró públicamente que en Cataluña el secesionismo es minoría. El pasado miércoles fuimos convocados por ACP algunos de los que en aquellas fechas dijimos algo. Este es mi discurso, ligeramente ampliado, en dicho acto: 

Dos años hace de la intentona golpista. Dos años de llamar a la abstención, a no votar ante el ataque a la democracia… Lo hicimos en el salón de actos de La Sedeta, el 26 de septiembre de 2017, en nombre del Foro de las Izquierdas No Nacionalistas. Dos años también del 8 de octubre, de la mayor manifestación constitucionalista realizada jamás en Barcelona, y convocados por Societat Cívil Catalana.

Llevamos dos años de degeneración de la convivencia en Cataluña. No era algo nuevo, todo venía de atrás: del pujolismo y su proyecto 2000. De aquellos polvos estos lodos.

Hay quien afirma que el independentismo está en retroceso, y, sin decir que eso es falso, hay que afirmar, recalcar, reclamar que la derrota del independentismo es condición necesaria para volver a la normalidad; a no ser que alguno piense que la normalidad es lo que había antes de 2012: hegemonía del Nacional-catalanismo.

Es condición necesaria pero no suficiente. Hay que derrotar al nacionalismo. Es muy peligrosa la deriva que puede tomar nuestra sociedad si se confirman los planes terroristas de los CDR detenidos. Es muy peligroso que haya catalanes dispuestos a exigir que los independentistas tengan libre albedrío para hacer lo que quieran, sea ilegal o criminal. Cualquier día te ponen una bomba… con una sonrisa, eso sí.

Estamos en un momento delicado y nadie puede bajar la guardia. 

Hay gente que añora el oasis y otros que añoramos un vergel que nunca ha existido, parece ser. Tal vez durante la Segunda República, con sus luces y sus sombras, y no sabemos a ciencia cierta si el proyecto hubiera dado sus frutos, pues no les dieron tiempo a ver su evolución. Algunos hablan del dialogo, como si tal cosa fuera posible. ¿Cómo dialogar con quien solo acepta una salida –la suya–, y te exige que renuncies a tus derechos para sentarte a la mesa?

La sociedad catalana siempre ha sido muy clasista. Durante la dictadura, los padres y abuelos de los actuales secesionistas daban vítores a Franco. Y despreciaban a la charnegada a la que explotaban.

El catalanismo, el supremacismo ya estaba en Òmnium Cultural, bajo la protección de franquistas catalanes y el franquismo español… Su evolución hacia un postfranquismo catalanista parece lo natural.

Dialogar, ¿para qué?

Volver a antes de 2012 es mantener la inmersión lingüística, es mantener las multas por rotular en castellano, es mantener la hegemonía política del nacionalismo. Es mantener la segregación social por razón de lengua y de sentido de pertenencia.

En Cataluña hay una relación directa entre clase social y lengua, como la hay en la discriminación en EEUU con el color de la piel y clase social.

Hay que derrotar al nacionalismo. Con el nacionalismo no se puede dialogar ya que no acepta la diversidad; su objetivo es el imponer un único sentimiento de pertenencia, una patria monolítica y totalitaria. Dialogar es darles tiempo a reponerse; volver al catalanismo moderado es tan solo una trampa pujoliana que les permita mantener sus privilegios de clase para rearmarse y volver dentro de 20 o 30 años a lanzar otro órdago, esta vez con más posibilidades de conseguirlo si prosigue el proceso de asimilación identitaria que inicio Pujol.

Nacionalismo

Vean que no pongo adjetivos. Pero tengamos claro que el nacionalismo depredador aquí en Cataluña es el nacional-catalanismo, como en el País Vasco lo es el abertxalismo. Se llame PNV o Bildu. Y en otras partes de España ese nuevo soberanismo/ombliguismo que nos invade.

Indudablemente existe un nacionalismo españolista peligroso –Vox–, retroalimentado por el secesionismo y una izquierda acomplejada y desnortada (PSOE, Podemos y sus confluencias). Conjurémonos contra todo nacionalismo.

Es posible una nueva Cataluña

Intercultural, mixta y mestiza, frente a multiculturalidad que esconde el supremacismo. 

Cooperativa y colaborativa, frente la exclusión y la segregación por identidad o lengua. 

Bilingüe, babélica, frente a la inmersión lingüística y el monolingüismo de TV3 y los medios de comunicación de la Generalitat y los subvencionados por ésta.

Si en 2017 decía que el ilegal referéndum del 1 de octubre dejaría tres heridas (en la libertad, en la igualdad y en la fraternidad), hoy solo puedo confirmar que seguimos desangrándonos. Sigue sin haber ese proyecto ambicioso desde la izquierda para toda España. No habrá cambios en Cataluña, y por tanto en España, mientras no haya una izquierda fuerte, comprometida con la igualdad y que se posicione claramente contra el nacionalismo.

Recordad, no admitamos un lavado de cara del catalanismo. Nada puede ser igual a antes del 2012.

¡No a la hegemonía nacionalista!

Adenda:

La aparición de Más País demuestra, ya solo en su nombre, el complejo de culpa impropia de la izquierda al que siempre aludo. ¿Por qué no Más España? Se puede llamar Más Madrid, Más Región de Murcia, Más Cataluña –perdón, Més Catalunya, ya lo verán–, pero ¿España? España da miedo… ¿No, Errejón?

Es evidente que su función será intentar captar el abstencionismo que el sainete ofrecido por Pedro Sánchez y Pablo Iglesias provocará. 

Es vergonzoso ver los chalaneos que, a cuenta de los votos de los españoles, se montan: “se presentarán donde no resten”, dicen, sin explicar que el sistema es tramposo, sin decir a las gentes que hacen estrategias según el valor de su voto.

¿Qué programa? El mismo de Pablo pero pactando… ¿No?

Y, sobre Cataluña, ¿seguiremos con lo del derecho a decidir? O eso, o nos lo endulzarás con un significante vacío, de esos que tanto te gustan y que no quieren decir nada pero contentan a todos. 

Mal lo tenemos en España con esta situación endiablada, con unos políticos tan mediocres y mezquinos, con sistema electoral tramposo y que no ayuda a encauzar los problemas… Malos tiempos para la lírica.

La vuelta al bipartidismo, sin sorpassos

Vicente Serrano ♦Miembro de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista

 

Sábado, 28 de septiembrre de 2019

Todos preocupados porque se repiten las elecciones. Que si cuesta mucho dinero, que si se podría dedicar a temas sociales, que los españoles están hartos de votar… Lo dice hasta Rufián ese lobo/secesionista con piel de oveja/buenista. En Cataluña, siempre con la matraca de que “votar no es delito” y ahora preocupados en no saturarnos. ¡Valgui em deu!

Los más interesados en que volvamos a votar, digan lo que digan, son el PSOE y el PP. Ambos aspiran a recuperar votos “perdidos” –perdidos por ellos, ganados por otros–, es el fin del cuatripartidismo, es la vuelta al bipartidismo sin sorpassos. 

El problema en España es que el sistema electoral permite hacer política con las convocatorias electorales; digamos que es parte del juego. Es decir, la estabilidad política tan cacareadamente reivindicada por todos, depende, no del sistema, sino de las intenciones o intereses espurios de los partidos… mejor dicho de los dirigentes de turno. Pedro Sánchez siempre fue un líder débil, el peor que los “PSOEistas” pudieran desear, pero el juego de la falsa democracia interna les situó en una situación de dependencia de un ególatra e incompetente dirigente. Y, de paso, a toda España. 

Todo proceso electoral cuesta dinero, otra cosa es que ese gasto se racionalice. Empezando, tal vez, por eliminar el buzoneo electoral y facilitando, por otro lado, la presencia mediática de todas las candidaturas sin cortapisas y en igualdad de condiciones, incrementando los debates televisivos con todas las candidaturas. Ahorraríamos mucho gasto en cartelería. Al fin y al cabo, todos sabemos que las elecciones se deciden en la televisión. 

Para dar estabilidad electoral al país –España, no Estado español– hay que cambiar el sistema electoral. Es decir, garantizando que la elección del poder legislativo no se repita innecesariamente, salvo causa mayor. Si queremos elecciones cada cuatro años:

Lo primero es garantizar la igualdad de todos los españoles a la hora de votar. Puede que me repita: ¡No somos iguales! Mi voto como barcelonés (IPV=0,80) vale casi dos veces menos que el de un leridano (IPV=1,34) antes de votar; luego, una vez votado, la diferencia se incrementa en función de a quien vote. Si un sevillano tiene un IPV de 0,79 antes de votar, un votante de Ávila triplica su valor (IPV=2,31). Realizada la votación, un votante de C’s de Ávila tiene un IPV de 3,89 frente al 0,83 de Unidas Podemos y al 0,54 de VOX, ambos en Sevilla. 

Para garantizar esa igualdad hay que repartir los escaños en circunscripción única. Ya he explicado en otros artículos como garantizar representación en todas las provincias. 

Lo segundo, garantizar el derecho de los ciudadanos a la información de todas las candidaturas que se presentan. Lo que significa eliminar las cuotas de pantalla en función de resultados electorales precedentes.

Lo tercero, instaurar un sistema de elección de gobierno que garantice la gobernabilidad. Acortando los plazos para la formación de gobierno mediante negociación entre grupos parlamentarios e instaurando un sistema que permita la elección directa por los españoles del Presidente de Gobierno de entre los dos que obtengan más votos en el Congreso de los Diputados, en votación única. El gobierno así elegido debería tener ciertas salvaguardas, por ejemplo que una moción de censura necesitaría superar en el Congreso el porcentaje de voto popular obtenido, o que unos presupuesto generales sin aprobación exijan la moción de confianza del gobierno de turno.

La circunscripción única garantiza la igualdad de voto. Sobre todo, si asumimos un sistema sin mínimos para acceder a escaño y un sistema de reparto Hare en sustitución del D’Hondt. Esto llevará a un Congreso de los diputados más plural, con más partidos. Esa es la realidad de Holanda e Israel, pero ciertamente parecen tener más tradición de pactos para gobernar (sin entrar en valoraciones político-ideológicas).

Dada nuestra falta de tradición, bueno es garantizar el sistema con esa tercera vuelta.Digo tercera porque no es una segunda vuelta propiamente dicha al estilo francés donde se juegan la elección de escaños. 

Con el sistema de elección de presidente por los electores incrementamos el papel, en primer lugar, de los ciudadanos ante un bloqueo parlamentario y, en segundo lugar, del mismo Congreso de los Diputados al tener que elegir en votación única y tras presentaciones, ponencias y debates a los dos candidatos para presidente. 

Ciertamente, se podría optar porque dicha elección fuera entre los dirigentes de los partidos más votados, pero ello resta valor al Congreso y devalúa la democracia. Es más, ello permitiría visualizar a los grupos parlamentarios, con pactos o sin pactos, que dan apoyo a un candidato no necesariamente cabeza de lista por Madrid. El juego democrático puede ser mayor y la valorización del Congreso también.

La realidad es que el Congreso en una situación de impás, como la vivida hasta hoy, tiene una utilidad baja y una imagen penosa.

Cesarismo mesianista y miedo escénico

El mesianismo se ha instalado en los grandes partidos nacionales. Los líderes marcan la línea política, los equipos de análisis trabajan para adaptarse a los deseos del “césar” de turno. Eso es evidente en PSOE, Podemos y Ciudadanos. Pedro Sánchez ha marcado con mano de hierro su apuesta por unas nuevas elecciones para machacar a Pablo Iglesias y toda la maquinaria ha trabajado en elaborar ese relato imprescindible: “la culpa es de los otros”. 

Pero, además, el miedo escénico ante las nuevas elecciones que se avecinan nos ha obsequiado con momentos de histriónica y rabiosa egolatría de Pablo Iglesias y con extrañas e imposibles propuestas de última hora, fuera de tiempo, del endiosado Albert Rivera. 

En Vox siguen encantados de conocerse; Abascal se conforma con tener la “verdad”. Tal vez, la debilidad del liderazgo de Pablo Casado ha permitido que su equipo le marque líneas de trabajo, dejarse la barba para dar imagen de seriedad, por ejemplo, y que se nos ponga “positivo” lanzando un órdago para comerse a sus rémoras o parásitos ideológicos (C’s y Vox) con la precampaña electoral de España Suma.

Vuelve el bipartidismo ¿Quién dijo que había muerto?

Echar gasolina al fuego nacionalista.

Vicente Serrano ♦Miembro de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista

 

Jueves, 12 de agosto  de 2019

Parece ser que Vox ha conseguido que la Junta de Andalucía apruebe una partida de 100.000 euros en subvenciones a comunidades andaluzas “en zonas con problemas en materia de inmersión lingüística“.

En esta España de las identidades nada como la interesada diferencia y no es que se quiera matar moscas a cañonazos, no. Es más bien lanzar fuegos artificiales sobre un bosque muy seco. Las autonomías en España parecen más preocupadas de crear identidades diferenciadoras que en fomentar ciudadanía. ¡Terrible!

Los que sufren la inmersión lingüística en Cataluña no solo son los catalanes originarios de Andalucía, no, son todos los catalanes, es decir españoles residentes en Cataluña, más todos los inmigrantes extranjeros, que aquí residimos –nacidos aquí, allí o acullá, da igual–, es decir ciudadanos.

La incidencia de esas subvenciones es cero patatero y solo sirve para alimentar controversias identitarias y ganar votos el Vox de turno, llámese Vox o PDCat o ERC.

La Segunda República Española no quiso definir a España como un estado federal por los desastres de la Primera –en la que se entendía lo federal como confederal y acabo con el desastre del cantonalismo–, se definió como estado integral y marcó unos criterios para la creación de autonomías, del que es heredero nuestro actual sistema autonómico… un poco más laxo, eso sí. 

Las competencias de Cultura y Enseñanza están traspasadas a la Comunidades Autónomas y se han vaciando los ministerios de ámbito estatal de mecanismos de control y gestión, la inhibición de la Alta Inspección del Estado –en los flagrantes casos de adoctrinamiento o asimilacionismo cultural, denunciados recientemente con motivo del proceso independentista en Cataluña, que esconde la mal llamada inmersión lingüística– demuestra, por un lado un error de diseño en la Constitución del 78 y por otro una falta de proyecto para España de los grandes partidos nacionales (estatales)

Así pues el problema no es solo la lengua. 

Está bien que se haga una ley de lenguas para toda España. No pretendo en este artículo entrar en la polémica sobre la propuesta de Ley de Lenguas de Mercè Vilarrubias, que a mi modo de ver, y sin querer echar leña al fuego, peca de buenista. En todo caso habrá que hablar de las líneas maestras de esa ley. En la Constitución están bien definidas en su artículo 3, solo cabe desarrollarlo. 

Por si alguien no se acuerda:

Artículo 3. 

1. El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.

2. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos.

3. La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección.

Si el problema es más que la lengua implica que es necesario replantearse reformar la Constitución –no hablo del art. 3–, no para contentar a los nacionalismos (periféricos o centrales), si no para organizar mejor territorialmente el país definiendo claramente las competencias de las autonomías y eliminando cualquier blindaje. Y eso es algo que puede suponer el retorno de competencias, ahora en las autonomías, a la administración central. Hablo de Educación y Cultura. 

No pueden existir competencias blindadas. Existe la posibilidad de una cogestión jerarquizada mediante una ley de bases que garantice que la enseñaza y la cultura no están al servicio de construcciones nacionales o procesos segregadores.

Dada la experiencia de los últimos 40 años y que las leyes (Constitución y Estatutos) han dado alas a toda una caterva de insolidarios y egoístas –por definir suavemente al nacionalismo– ya es hora de plantear las reformas necesarias que garanticen la igualdad de todos los ciudadanos (españoles o no), vivan donde vivan, en España. La fidelidad constitucional no puede depender de la voluntad de los políticos en el poder, independiente de la administración en la que actúen, han de tener unas leyes muy bien delimitadas de lo que es legal y de lo que no, de lo que les compete y de lo que no. 

Si el gobierno o el parlamento de una comunidad autónoma no tienen competencia para convocar referéndums independentistas o para elaborar leyes contrarias a su estatuto o a la Constitución, habrá que definir más claramente esos delitos y su pena, así como los mecanismos para regularizar políticamente la situación. Si se hubiera elaborado una ley orgánica que regulara la aplicación del artículo 155 de la CE, según cada situación, tal vez nos habríamos ahorrado más de un disgusto.

Reformar la Constitución implica una reforma posterior de los Estatutos para adaptarlos a la nueva ley de leyes. Por ello es importante llegar a grandes consensos que solventen la actual crisis de convivencia y prevea futuras.

Acabando. Ley de lenguas, sí. Pero acompañada de:

  • Desaparición de la mal llamada inmersión lingüística
  • Retorno de competencias, total o parcial, de Educación y Cultura a la administración central.
  • Ley de bases sobre enseñanza para, en todo caso, garantizar el bilingüismo en la enseñanza en las comunidades bilingües.
  • El Estado ha de ser garante del contenido completo del artículo 3 de la Constitución. 

Deberíamos replantearnos la errónea frase “pensar globalmente y actuar localmente” que ha alimentado una visión segmentada y nacionalizadora del mundo, como si lo pequeño fuera más justo, cuando tiende a ser más insolidario e injusto… la realidad es que últimamente se acaba “pensando localmente y actuando globalmente”. El proces es el caso más paradigmático. 

Es hora de pensar globalmente y actuar globalmente. España en tanto que nación política es un ente global, sin dejar de pensar en que lo global es todavía más amplio…

No hay estadistas en España.

Vicente Serrano ♦Miembro de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista

 

Lunes, 5 de agosto  de 2019

El espectáculo/esperpento político español lleva más al llanto que a la carcajada. Si existieran medidores de egos, en la pasada sesión de investidura se habrían roto por sobrecarga. Estadistas no tenemos, pero ególatras podemos exportar.

Aunque en realidad todo pudiera ser teatro. Sobre todo, cuando todos afirman no querer nuevas elecciones y sus actos parecen conducirnos irremisiblemente a ellas. Como siempre, parece que todo es cuestión de controlar el relato, ese invento que pretende la existencia de una única interpretación del devenir político y social. La realidad es que hay tantas, interpretaciones, como partidos o como voceros y que situar la propia como dominante la convertiría en el relato único y autentico. 

Los constructores de relatos a menudo tienden a creerse las propias mentiras que pretenden socializar y expandir. Los PSOEistas –me parece inaceptable decir socialistas como sinónimo de miembros del PSOE, hay socialistas que no son PSOEistas– se hacen los humildes al interpretar la encuesta del CIS-Tezanos y vienen a decir que bueno, solo son tendencias… convenciéndose a sí mismos de que han ganado el relato.

Olvidan que las elecciones las carga el diablo y, como siempre, puede salirles el tiro por la culata… se frotan los del PSOE las manos calculando los miles de votos que quitarán a Podemos. Se creen el relato que les ha montado Tezanos, y que PP, Ciudadanos, Podemos y Vox van todos a bajar…. Qué ingenuidad.

Ya lo explique en mi análisis post-electoral. En votos ganó la derecha… aunque nuestro sistema electoral beneficiara al PSOE mayormente (y en menor medida al PP).

La verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero. En esta ocasión lo dijo Aznar: al ir dividida la derecha en tres partidos el sistema electoral les perjudicó, y así fue.

En las europeas Vox ya sufrió una pérdida de voto, y eso que son en circunscripción única: ¡más justas y proporcionales! Es más que previsible que el PP recupere por la vía del voto útil muchos votantes de Vox. 

Queda por ver en C’s si la actitud beligerante de Rivera durante la investidura no le pasará factura. Por un lado, hay un sector de votantes que hubiesen preferido un pacto con los socialistas y quizá decidan en un futuro dar su voto directamente al PSOE. Y es posible que haya otro que vea más útil el voto al PP.

Podría pues suceder que el PSOE suba en votos, recuperando para sí votos de P’s y votos de C’s, y que a la par el PP vuelva a crecer y nos encontremos de nuevo con ese “bipartidismo imperfecto” –concepto que utilizó en estos días Jesús Maraña en TVE: ¿me leerá, o es que por fin lo han entendido? ¿O ambas?– que algunos creían superado. 

Como siempre, nuestro sistema electoral beneficiará al que más votos tenga o, al menos, al que los concentre en las zonas rurales: en la “España Vacía”. Que es la que da el poder para luego seguir enriqueciendo a la “España Rica y Plena”… Madrid, Cataluña, País Vasco…

Los protas.

Es evidente que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias han actuado por intereses de partido –personalmente pienso que no dan para más–, que es muy posible que seamos incapaces de entender; sobre todo en el caso de Pablo Iglesias, que ha perdido la gran oportunidad de participar en un gobierno de izquierdas con presencia importante en aquellas áreas claves para atajar temas de desigualdad en España. 

El nivel verbal desplegado en la investidura y a posteriori por unos y otros hacen más que inviable un acuerdo de aquí a septiembre. Parece claro que el PSOE juega a que se convoquen unas nuevas elecciones, esperando sacar rédito del famoso relato. En ello está con las reuniones con “agentes sociales seleccionados”. Le invito a que venga a Cataluña a reunirse con asociaciones contrarias al Procés… ¡ACP le hace de anfitrión! 

No queda claro, por otro parte, que el papel de despechado y víctima de P’s rentabilice en votos su actitud de “honestidad” o “exigencia social”. Será difícil vender el relato de la pretendida humillación, que solo creerán los propios… inasequibles al desaliento.

Las malas formas de hacer de Rivera tampoco auguran una rentabilización electoral… más bien un castigo, de un electorado que esperaba cierto constructivismo para sacar al país de una crisis territorial o estructural importante.

Pablo Casado, por su parte, trabaja en la concentración de la derecha alrededor del PP con el argumento aznariano de no ir divididos. De ahí su relato de apertura y conciliación, más dirigido al votante que a Rivera y su cohorte.

El bipartidismo imperfecto.

El camino de retorno que a ese “bipartidismo imperfecto” que daba cierta estabilidad y gobernabilidad al país se ve sin embargo obstaculizado por la falta de Estadistas en España. Los líderes de los distintos partidos se están endiosando, y no solo por los sistemas de primarias que se han impuesto en España y que han dejado a los partidos prisioneros de personajes fatuos y engreídos, sin mecanismos democráticos de control interno, no. 

La partitocracia en España la componían PP y PSOE junto al PNV y CiU. A partir de la crisis económica mundial y del enconamiento del proceso soberanista en Cataluña se abre un proceso de remodelación de la partitocracia animado desde instancias poco claras –no solo el famoso IBEX35; posiblemente intereses internacionales espurios: Soros, etc.–. C’s, inicialmente transversal, se derechiza con vistas a sustituir al PP (ahí sigue) y aparece P’s como elemento para dinamitar IU (eso ya lo ha conseguido) y sorpassear al PSOE. Ambas formaciones, C’s y P’s, llevan en sus genes la impronta de superar la izquierda y la derecha –los primeros desde un cierto pseudo-modernismo “Fukuyama” (aunque hasta el mismo Fukuyama ha renegado de sus teorías) del fin de la historia y de las ideologías, y los segundos desde el neo-peronismo o “laclauismo” lleno de significantes vacíos… como el del “derecho a decidir”–, aunque unos y otros se acusen mutuamente de fachas o comunistas, no son ni lo uno ni lo otro. Hablando en plata: Ambas formaciones son parte del sistema para solventar la crisis del sistema.

El proceso de remodelación de la partitocracia española no ha acabado y todo apunta que los sorpassos no se han dado. La repetición de elecciones, servirá para restaurar al PP y al PSOE como ejes de la partitocracia. Quedará por ver la función de los nuevos actores P’s, C’s y Vox, y cómo se configura la función de los partidos nacionalistas dentro del remodelado “bipartidismo imperfecto”. 

PNV sigue siendo la gran beneficiaria del sistema en Euskadi, mientras en Cataluña es ERC la llamada a convertirse en la prima donnade la política catalana. Evidentemente la debilidad de los partidos nacionales –estatales dice cierta izquierda– y su complejo de culpa impropia con el nacionalismo hace prever que las contrapartidas a entregar al nacional-secesionismo serán muy lesivas para todos los españoles, especialmente para los no secesionistas en Cataluña. El Estado no es débil, pero un estado fuerte dirigido por débiles se resiente.

Jefatura del Estado

El Rey, como Jefe del Estado, tiene unas funciones muy delimitadas en nuestro sistema político. Sus funciones son simbólicas y con una alusión constitucional a su función de árbitro y moderador de las instituciones. Dice el artículo 62.d que corresponde al Rey: Proponer el candidato a Presidente del Gobierno y, en su caso, nombrarlo, así como poner fin a sus funciones en los términos previstos en la Constitución.Es decir, que en principio nada le impide proponer un candidato que no sea cabeza de lista por Madrid en las elecciones generales; sobre todo, porque no hay ningún texto legal que diga que el cabeza de lista por Madrid es candidato a la Presidencia de Gobierno. Hace unos años el Presidente de la República Italiana lo hizo y el gobierno propuesto salió adelante –no entro a valorar el acierto de la elección, ni los condicionantes en los que se dio–.

Es evidente que para proponer un candidato debe haber un compromiso de votos suficientes; así pues, la debilidad del Jefe del Estado a la hora de arbitrar y moderar la situación de inestabilidad política que vivimos en España tiene su origen en el sistema partitocrático que soportamos. Si tuviéramos un Presidente de la República la situación sería idéntica, ¡nos guste o no! 

¿Sería posible que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias aceptaran una propuesta del Rey como candidato de una persona con sentido de Estado (ni Pedro, ni Pablo lo tienen), capaz de llevar adelante una política económica socialdemócrata (eso está a la izquierda del PSOE, Sr. Iglesias) junto a una política firme frente al nacionalismo separatista? Es seguro que más de la mitad de los españoles estaría de acuerdo. La mayoría de los votantes del PSOE, muchos de P’s y bastantes más de C’s. ¡La partitocracia lo impide! Y su ego, el de Pablo Iglesias, Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Casado, no lo permitirán.

Josep Borrell

Se me adelantó Ansón desde la derecha: Borrell cumple los requisitos. Es más: bajo su dirección podría iniciarse una reforma constitucional que resuelva el problema de la representatividad electoral, que arbitre un sistema de elección de Presidente del Gobierno estable, que introduzca el blindaje de derechos sociales, que reforme el sistema autonómico en un sentido federalizante, igualando competencias y retornando otras, o estableciendo leyes de bases de aquellas que garanticen la igualdad entre ciudadanos (sanidad, educación, seguridad), y que defina mejor los delitos de rebelión y sedición.

A Borrell en su día lo hundió su propio partido –es decir: la partitocracia– y, sin embargo, ha sabido mantenerse a flote… 

Recuerdo que en la Feria de Abril de Barcelona del año 1998 estaba yo en la caseta del PSUCviu (militaba por aquel entonces en EUiA), cuando empezó a correr la voz de que Josep Borrell estaba en la Feria… En medio minuto la caseta quedó vacía; se fueron detrás de Borrell incluso los que la atendían. ¡Seguro que tendría consenso social, hoy también! 

Da el perfil de hombre de Estado. Tal vez es su momento… tal vez es el momento de recoser España… es una oportunidad. Pero ¡no lo creo! Este último apartado es política ficción.

¡Disfruten de las vacaciones! Es lo que nos queda.

Gobernabilidad versus representatividad ¿Por qué no ambas?

 
Vicente Serrano|Miembro de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista

 

Lunes, 29 de julio  de 2019

 

 

Grecia, hasta ahora, es un ejemplo de un sistema electoral donde, en aras de la gobernabilidad, se premia al partido más votado con 50 escaños extras.

En principio, es un sistema muy parecido al español con 56 distritos electorales con tamaños muy distintos, de los cuales 8 son uninominales (en España hay 52 circunscripciones provinciales de las cuales 2 son uninominales: Ceuta y Melilla). En dichos distritos o circunscripciones, se eligen 238 escaños. 12 se reparten proporcionalmente en circunscripción única y los 50 restantes, ahí ya difiere mucho de nuestro sistema, se asignan al partido más votado. Esto último garantiza la gobernabilidad a costa de deformar la voluntad popular. Ciertamente, en las próximas elecciones griegas el plus de 50 diputados desaparecerá, por la reforma de 2016, o no.

Es evidente que asegurar la mayoría del parlamento facilita tanto el nombramiento de presidente del gobierno como la estabilidad de dicho gobierno. La contrapartida es, como decía antes, la deformación de la voluntad popular. Con este sistema es difícil que la función de control del parlamento (poder legislativo) sobre el gobierno (poder ejecutivo) sea real.

Nueva Democracia recibe 50 escaños más, es decir que el reparto previo entre distritos y circunscripción única le asignaba 108. A tener en cuenta que esa asignación es entre 250 posibles. La comparativa con el sistema de reparto propuesto en Circunscripción Única es que esta se hace sobre 300, que es el real final.

En la anterior gráfica podemos observar como los porcentajes de voto (línea roja) se alinean con los porcentajes de la Circunscripción Única. La línea azul que representa el porcentaje de escaños con el sistema vigente se separa premiando a los votantes de ND cuyo voto vale más que el de él resto de votantes.

Parlamentarismo europeo

Prácticamente, todos los países europeos priorizan la gobernabilidad sobre la representatividad. Francia, con su sistema de circunscripciones uninominales y a doble vuelta, consigue que el sistema sea mayoritario puro, más aun que el británico que lo hace con una sola vuelta. Italia, con sus numerosos cambios de leyes a medida, persigue lo mismo; huyendo de las experiencias del pentapartido, ha caído en Berlusconi, hace un tiempo, y ahora en un gobierno xenófobo. Incluso Alemania, con su aparente Circunscripción Única –solo para la mitad de la cámara– combinada con un sistema uninominal, al exigir un mínimo del 5% para obtener representación, genera mayorías y deja sin representación a una parte importante del electorado.

Se salva de la criba Holanda, con un sistema proporcional puro.

El otro día el Sr. Pedro Sánchez hablaba en televisión de la posibilidad de reformar la Constitución para facilitar la creación de gobiernos estables. Parecía contemplar algún sistema que reforzase la mayoría del partido más votado, casi en línea con la vieja propuesta del PP de que gobierne el partido más votado.

Es evidente que el bipartidismo tal como hasta ahora lo contemplábamos ha dejado de ser viable ya que las muletas de los partidos gobernantes eran los nacionalistas. Con la irrupción de Podemos y de Ciudadanos, y la última de Vox, el sistema precisa de apoyos más complejos. No quiero decir que el sistema de “bipartidismo imperfecto” que genera nuestro sistema electoral haya acabado, simplemente se ha complicado, mientras no se resuelva el papel de los nuevos partidos. O dan el sorpasso o volverán a minimizarse, aunque es evidente que no desaparecerán, a menos a medio plazo. –

Optar por modificar nuestro sistema electoral a otro que genere mayorías más claras siempre ha sido la tentación de los dos grandes partidos, aunque en sus discursos hablen de mejorar la proporcionalidad. El peligro es que si nuestro sistema actual- autoproclamado como proporcional en la Constitución, aunque en realidad es bastante deformante de la voluntad popular- evoluciona a soluciones como la francesa, británica o griega o incluso italiana, la desidia de la ciudadanía aumentará.

Ya tenemos un sistema partitocrático donde la participación de los ciudadanos es marginal, por mucho sistema de voto electrónico que se inventen.

¿Por qué no caminar a un sistema parlamentario que refleje en el legislativo la pluralidad de la sociedad y asegure un ejecutivo con el refuerzo mayoritario de los votos? ¡No es una quimera!

El pasado 29 de julio, proponía un sistema de nombramiento de Presidente de Gobierno con apoyo social mayoritario como complemento a un sistema de conformación del Congreso de lo Diputados en Circunscripción Única sin mínimos para acceder a representación.

Me temo que los medios de comunicación y la clase política española no está muy interesada en este debate. Con escuchar las tertulias políticas televisivas el alma se te cae a los pies, por el desconocimiento de unos y por la tendenciosidad de otros.

¡Mal vamos!

Del discreto encanto del Pujolismo al supremacismo nacional-secesionista

Vicente Serrano|Miembro de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista

28 de junio de 2019

Pareciera que en 2012 desembarcaron en Cataluña una caterva de malvados secesionistas que empezaron a asustar a los buenos catalanes. Pareciera que hasta ese momento el oasis catalán era real y todos vivíamos flotando y disfrutando del maná que el pujolismo dejaba caer sobre esta tierra tocada con la mano de Dios. Pareciera que estábamos todos los catalanitos encantados con el pujolismo, ese catalanismo dulce y acogedor que nos mecía y enseñaba a nuestros niños aquello de que El lleó no em fa por / pam i pipa, pam i pipa. / El lleó no em fa por / perquè sóc bon caçador. Pero el león secesionista empezó a dar miedo y a muchos se los llevó a su guarida.

 

Recuerdo, sin embargo, que en Cataluña siempre hubo gentes críticas con ese nacionalismo que la izquierda alegremente alentó y alimentó. Cuando en el 87 marcho a Mallorca ya se le veían las orejas al lleó, aunque no todos la vieron: la economía marchaba bien –al menos, la crisis no era como la de ahora–, y, aquí, la Transición se vestía de catalanismo pujoliano. Ya se había pactado (a principio de los ochenta) el reparto del poder en España entre PP y PSOE, por un lado, y el nacionalismo catalán y vasco por otro; era el principio de que en las nacionalidades históricassiempre gobernará un nacionalista a cambio –claro– de dejar gobernar el resto de España al PP y al PSOE según tocara… Muchos, la gran mayoría, estaban encantados, viviendo en los mundos del Yuppi-pujolismo. El manifiesto de los 2.300 –año 81– había sido hábilmente olvidado, a pesar de los más de 14.000 profesores que salieron de Cataluña en aquellos años.

Supongo que cuando te tocan los cataplines es cuando tomas conciencia, y, aunque yo intuitivamente ya marcaba distancias con el nacionalismo, cuando marché no tenía aún construido un relato crítico hacia este. Militancia de izquierdas desde los 14, con dudas pero aún no formuladas, aunque siempre crítico con ciertas actitudes, ya supremacistas, en aquellas épocas.

En los años 70 el catalán era una lengua de distinción y prestigio, por lo que los pocos charneguitos que intentamos acceder a ella encontrábamos burla y rechazo. Eso se notaba mucho en el mundo laboral. Estoy hablando del período que va desde el año 73 hasta finales de esa década. Es decir, en pleno franquismo y hasta algo después de la Transición. Como siempre, el idioma, guste o no, estaba asociado al estatus social. Llegué con 8 años al Carmelo, que, por si a alguien no le suena, fue y es, un barrio obrero de Barcelona.

Es con la llegada a la Generalitat de Jordi Pujol cuando se empieza a ejecutar el proyecto nacional-secesionista –llevaba preparándose desde los Fets de Palau y antes; es recomendable la lectura del libro de mi amigo Antonio Santamaría: “Convergència Democràtica de Catalunya. De los orígenes al giro soberanista”, Ediciones Akal–, y es a partir de entonces –a pesar de las reflexiones racistas de Pujol en su libro: “La inmigración problema y esperanza de Cataluña”, 1958, reeditado en 1976– cuando, consciente de la imposibilidad de ser mayoría social sin incluir a las clases castellano-hablantes, se inicia el proceso de asimilación identitaria con, por un lado, la famosa campaña de la “Norma”, y por otro imponiendo el catalán como lengua única en la escuela.

Aquí la izquierda colabora ampliamente, revendiendo el relato nacionalista como la garantía para la integración de los trabajadores en una sociedad monolingüe, ya que ese es el proyecto: hegemonía de lo identitario como garantía de una sociedad fuertemente estamental. Tras casi 40 años de asimilacionismo, las “castas” las ocupan los mismos… Las 300 familias que desde 1714 y bajo la protección del odiado Felipe V se enriquecieron y que hasta hoy han mantenido el control económico político.

La gran traición o la gran estafa

Dice Cercas en su artículo La gran traición: «El pacto central de la Cataluña democrática lo formuló así su patriarca, Jordi Pujol: “Es catalán todo aquel que vive y trabaja en Cataluña”. Cientos de miles de emigrantes arribados de toda España en la posguerra, gente muy humilde en su inmensa mayoría, se lo creyeron; mis padres también se lo creyeron, y criaron a sus hijos en consecuencia. Es verdad que mi madre, que llegó casi sin estudios, con más de 30 años y cinco niños, no habla catalán, y por tanto es de esas personas a quienes el actual presidente de la Generalitat llamó, en un artículo memorable, “carroñeros, escorpiones, hienas” y “bestias con forma humana”; pero mis hermanas y yo no somos como ella. Nosotros no sólo vivimos y trabajamos en Cataluña, sino que adoptamos las costumbres catalanas, nos sumergimos en la cultura catalana, aprendimos catalán hasta volvernos bilingües, nos casamos con catalanes de pura cepa, educamos a nuestros hijos en catalán e incluso contribuimos con nuestro granito de arena a difundir la cultura catalana. Todo en vano. Aunque hasta el último momento hicimos lo posible por seguir creyendo que éramos catalanes, en septiembre y octubre de 2017, cuando todo estalló, supimos sin posibilidad de duda que no lo éramos.»

Traición, no. Engaño, sí. Es evidente que el emigrante, cuando llega a un nuevo lugar, no pretende poner en cuestión lo que le viene encima: es más, generalmente intenta mimetizarse con el medio. Así, pues, uno está dispuesto a creerse lo que le vendan, sobre todo si podemos, algún día, “atar los perros con longanizas”, cosa que en el pueblo era imposible. Es decir, que no podemos reclamar a nuestros padres por su falta de crítica: tenían una predisposición a creérselo. Está bien aprender catalán y, si les gusta, bailar sardanas y hacer castells… y casarse con catalanes de pura cepa, eso que algunos llaman “catalanes catalanes” (y que nunca he querido entender, porque supura racismo: ¿Se imaginan que hubiera “españoles españoles” y, por otro lado, solo “españoles”?).

No darse cuenta del proceso de asimilación identitaria que se empieza a implantar desde primeros años de los 80 puede tener una cierta disculpa… pero esperar hasta octubre de 2017 para darse cuenta… ¡Vale! Bienvenida sea la caída del caballo, nunca es tarde si la dicha es buena, que no lo es… En fin, que más vale tarde que nunca.

A Cercas, lo que no le perdono, es que sitúe a su madre entre los que Torra denominó “bestias con forma humana” en su ya “memorable” artículo (memorable por lo despreciable–, y no incluirse él en la misma categoría –no somos como ella– porque él había aceptado el catalanismo. Mi madre no habla catalán, y eso no es ni un defecto ni una virtud; es una realidad dada por un momento histórico dado. Cuando Torra nos insultó, nos insultó a todos los que hemos venido de otras partes de España o somos hijos de padres que lo habían hecho, hablemos catalán o no.

Mis hijos pisaron poco los esplais, centros complementarios de asimilación identitaria; aparentemente, un lugar para el esparcimiento y la educación en valores humanos, pero que partían de un hecho indiscutible: la única lengua que se utilizaba era el catalán. Ahí dejo una perla sacada de Som Esplai.

Es decir, que está muy bien que Cercas –con su capacidad de llegar a muchas gentes– se rebele y denuncie la barbarie procesista. Pero le faltan unos golpes de pecho y contrición… La cosa empezó antes, mucho antes, Javier, aunque tú no te enteraste o no te quisiste enterar.

Punto de inflexión. Del pujolismo al Procés

Ni los hechos de septiembre y octubre de 2017, ni la sentencia del Estatut. El cambio de velocidad del nacional-catalanismo se dio a raíz de las manifestaciones de “encercla el Parlament” del 15 de junio de 2011. Palabras de Artur Mas ese día: «…ha lamentado haber tenido que llegar al Parlament en helicóptero este miércoles por la mañana para acceder al pleno que debe debatir los Presupuestos catalanes. Ha deplorado, visiblemente molesto, que en Catalunya haya que “utilizar métodos como estos para llegar (al Parlament), y además con violencia en la calle”.» ¡Ah! ¡Eso sí era violencia! Los presupuestos aprobados eran los más regresivos hasta la fecha y por eso los indignados del 15M se manifestaban. Acelerar el proceso independentista, la huida hacia delante, fue la opción de nacional-catalanismo que creyó que ya estaba preparado para dar el salto hacia la secesión, además de que, con la milonga del “Espanya ens roba”, conseguía desmovilizar a toda la sociedad catalana.

Todos los “aparatos ideológicos del Estado” controlados por la Generalitat habían hecho su trabajo. TV3 y la prensa, la escuela con su asimilación identitaria mediante la cantinela de la cohesión social y la inmersión lingüística como banderín de enganche comprado por la izquierda, los esplais, la rotulación de espacio público creando una ficción social, incluidas multas a comercios. Las cuantiosas subvenciones a todo tipo de asociaciones y fundaciones en defensa de la lengua o de reescribir la historia, el intrusismo o embebimiento en asociaciones de vecinos, de petanca, de bailes folclóricos o de padres de alumnos… miles, millones de euros engordando el Procés

Desmovilizaron a la sociedad y sustituyeron las reivindicaciones sociales por las nacionales. Pero la realidad se impuso: No son mayoría; nunca el 80% de los catalanes han reclamado el derecho a decidir ser independientes. Cierto que, en algún momento álgido, han pasado del 40%; pero el independentismo, los que están por la independencia, nunca ha llegado al 40%. Y otra cosa: el Estado Español (ahora sí hay que llamarlo así) reaccionó tarde y mal, a pesar de la clara ineptitud del sus líderes.

Y ¿dónde está la izquierda? El escrito de Rabell

Lluis Rabell encabezó la lista de Catalunya Si Que Es Pot en aquella fase de metamorfosis entre la vieja izquierda, ICV, EUiA –con sus tics autodeterministas–, y la nueva pseudo-izquierda catalana de Catalunya en Comú –instalada ya en la irracionalidad soberanista–, mantuvo cierta coherencia –junto a Coscubiela– en los aciagos días de septiembre y octubre de 2017, y finalmente fue apartado por los nuevos propietarios del nacional-peronismo catalán. Hoy en día, sus escritos son una llamada a la cordura y a enderezar el errático rumbo de la izquierda.

En su último artículo –Cuando llegue Brumario– critica la reposición del lazo amarillo en la fachada del Ayuntamiento de Barcelona, Rabell afirma sobre el lazo amarillo: «No es la enseña de quienes hemos considerado abusiva la prisión preventiva o desproporcionados los cargos de rebelión y sedición que pesan sobre los líderes independentistas. No. El lazo amarillo, denunciando la supuesta persecución de ideas políticas por parte de un España autoritaria, nos mete de lleno en el imaginario del “Procés”».

Acierta en las consecuencias, pero no desperdicia la ocasión para marcar distancias con el juicio del Supremo… Abusiva prisión preventiva y desproporción de los cargos. Ciertamente, es opinable, pero lo que evidencia es que la izquierda catalana –y, por ende, la española– siguen instaladas –aun siendo críticas con la oficial– en una falsa equidistancia que considera pernicioso o cargado de malignidad todo lo que venga del Estado (Español)

Tal vez es hora, Sr. Rabell, de emparentar a las derechas retrógradas españolas con las derechas retrógradas catalanas… Tienen mucho en común, aunque sus identidades sean contrapuestas. Hablar de “independentistas” les da una pátina de progresismo que no merecen. La equidistancia no es la solución: tomar partido por las clases trabajadoras es empezar por negarle el pan y la sal al secesionismo.

No hay bloques: Hay un solo bloque, nacional-secesionista, que mezcla desde la ultraderecha hasta “supuestos” izquierdistas, pero que no es un bloque legitimado por una causa justa. Y, al otro lado, no hay otro bloque, porque lo que hay, no actúa como tal: es un conjunto de gentes que, por motivos e ideologías diferentes, no comulgan con el nacionalcatalanismo, y entienden que la Constitución es una buena herramienta, mejorable, de convivencia. Los hay nacionalistas españoles, y los hay de izquierda no nacionalista. Y son la mayoría, en Cataluña y en España.

El “no bloque” constitucionalista tiene grandes problemas para configurarse como “frente democrático”. La sombra del franquismo es alargada a derecha e izquierda: algunos por añoranza (Vox), otros por vergüenza (PP), otros por “modernos” (C’s), y la izquierda por complejo, confundiendo España con franquismo.

Insultos y abucheos en el paseíllo del vasallaje ante la Generalitat del nuevo consistorio barcelonés

El poder municipal de Barcelona no proviene ni de la Generalitat ni del Gobierno español: se debe a los ciudadanos, auténticos soberanos municipales: no porque Barcelona sea soberana, que no lo es, sino porque es la Constitución la que articula el poder en España. Hacer un paseíllo hasta la Generalitat es un acto de vasallaje indebido que indica la profundidad del relato nacionalista. No es protocolo obligado, como sí lo es acatar la Constitución en el acto de toma de posesión de los cargos electos, que es un imperativo legal –y decir que lo hacen “por imperativo legal” es redundante, innecesario y, sobre todo, tendencioso, dando a entender su interés en saltarse tal promesa o juramento. Eso sí, inaceptable el comportamiento de la derechona nacionalista, que cree que el Ayuntamiento también es suyo.

Las filigranas de Colau para mantenerse en la poltrona –asumido como mal menor por muchos de nosotros, como medio de impedir que el secesionismo se haga con el Ayuntamiento de Barcelona– denotan ambición personal, con o sin lágrimas –llorar emociona, pero no legitima–, y estrategia política. La debacle de votos de los Comuns siempre es más llevadera y más reversible estando como alcaldesa que como vicealcaldesa del Tete Maragall.

Ciudadanos ha optado por el cuanto peor mejor: prefería a Maragall de alcalde para poder crecer victimizándose. Y no es que no lo hagan con la Colau –y menos con lo de reponer el lazo–, pero hablar a estas alturas de la deriva Rivera/Arrimadas es ya innecesario. Y Valls, independientemente de lo que haga a futuro, ha actuado con una coherencia ética desconocida en España: ha entendido que, aunque Colau sea una secesionista disfrazada, al menos nominalmente con ella el separatismo no gobierna Barcelona, que no es poco.

Acabando

A pesar de lo que Pedro Sánchez parece pergeñar –reforma del Código Penal, pacto con nacionalistas para su nueva investidura; recordad que nada de eso lo dijo en campaña–; a pesar que el juicio conllevará duras penas para los encausados, a pesar del mucho ruido que hagan en Cataluña y fuera los secesionistas, en Cataluña ya no es posible volver a antes de 2012, ya no es posible volver al nacional-pujolismo… Hay muchos “Cercas” que han despertado, que estuvieron el 8 y el 28 de octubre de 2017 en las calles de Barcelona, y no lo permitirán. El futuro es el diálogo; pero en ese diálogo hemos de participar todos, y los partidos actuales no pueden representar a la sociedad catalana. Hay que reformar la ley electoral para que el voto de los de la provincia de Barcelona valga igual que el de los de Lérida, Gerona y Tarragona. Pero, sobre todo, la hegemonía del nacionalismo en las instituciones se tiene que acabar.

Sigue habiendo muchos huérfanos políticos en la izquierda en Cataluña. A ver qué hacemos. ¿Rabell? ¿Cercas? Ni PSC ni Comuns pueden liderar esa alternativa. Perseverar en la espera es desesperar.

Colau. Falsa ambigüedad y equidistancia

Vicente Serrano|Miembro de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista

17 de junio de 2019

Andan empeñados los nacionalismos rampantes en la construcción de bloques. Los nacionalismos catalán y vasco por fin han encontrado el icono necesario: Vox encarna a la perfección la derechona españolista que durante muchos años pretendieron colgarle al PP y luego a C’s… La conclusión consiguiente es hablar del “trifachito”. ¡Parece que nada haya cambiado! Y ¿Qué decir del mismísimo Vox? Mezclan nacionalistas (ellos también lo son) y comunistas con tendenciosa y malsana intencionalidad. Franquismo redivivo. Dos derechas a las que solo separa la bandera.

Y ¿Qué hace la izquierda? Alimentar los bloques desde su pretendida equidistancia. Pero la realidad es que mientra Vox les da arcadas se manifiestan compungidos ante el juicio a los golpistas secesionistas. No parecen distinguir entre la rebeldía de los ricos y la de los oprimidos. Rebelarse contra la ley tiene en la izquierda romántica un aura de heroicidad. El problema es que la rebeldía precisa de causa justa. 

Recuerdo a mi madre cuando me llamaba “rebelde sin causa” en mi adolescencia… Así parece estar, desde la Transición, la izquierda en una interminable inmadurez. ¡En el “procés” no hay causa justa!

La intrínseca maldad del 78

Es terrible tener que repetir a estas alturas lo obvio: La Constitución del 78, con todos sus errores, es hija de la izquierda. Y de la derecha ¡claro! Y es mejorable y perfectible como muchas de nuestro entorno a las que emuló en su día. 

No vamos a hablar hoy del sistema electoral tramposo que antes benefició al PP y ahora al PSOE… Si nos beneficia bien y si nos perjudica mal… ¡Mal vamos!. Tampoco olvidemos que el Estado autonómico actual bebe, directamente, de la Constitución de la II República Española. 

La izquierda española (incluidas la vasca y la catalana) vive acomplejada por su incapacidad de llevar adelante la ruptura con el franquismo. Una suerte de complejo de Edipo que le hace auto-odiarse y renegar de su propia españolidad. Es llamativo como en las conversaciones más coloquiales se escapa la negación de España: En una fiesta privada introduje en una de las muchas conversaciones los conceptos hispano e ibérico, rápidamente una persona aprovechó para reclamar –mejor ibérico–; hube de reivindicar mi hispanidad, esa sin la que no es posible construir lo ibérico. 

Lo español no es fascismo por definición, como lo catalán no es progresismo per se. En los ismos de ambos anida la derechona, pero la miopía de la izquierda adolescente aun no lo ve. Lo más llamativo, la conversión “anguitista” de Pablo Iglesias al “constitucionalismo”. 

Ada Colau y los bloques 

El final del viaje: El Ayuntamiento de Barcelona. Lo primero: es tan falsamente ambigua la Colau que da carta de naturaleza izquierdista a ERC. Es evidente que, por trayectoria histórica, ERC está en la derechona secesionista. Hablar de un tripartito de izquierdas incluyéndolos demuestra el enrocamiento intelectual de la Colau y su entorno, y sobre todo su falsa equidistancia entre los pretendidos bloques. 

Que haya sido elegida como como alcaldesa con los votos de PSC y Valls-C’s no es síntoma de su capacidad para entender la sociología de la ciudad; su discurso no cambia, seguirá instalada en la falsa ambigüedad que durante todo su mandato anterior ha dado soporte al “procés”. Y todo hay que decirlo el PSC no es garantía de freno para los delirios procesistas. Lo de Valls puede ser altruismo o ganas de entrar en un catalanismo moderado presto a retomar las riendas de Cataluña… sin que nada cambie… ¡ya se verá!, no olvidemos que incorporó en sus filas a los de “Lliures”.El proyecto de Colau siempre ha sido la Generalitat –lo tengo dicho hace años Septiembre 2014, minuto 1:02:20– La secesión, y eso lo ha teorizado perfectamente ERC (ahí está el Rufián para confirmarlo), solo será posible si se incorpora a los charnegos al “procés”. Antes ICV y ahora Comúns tienen la función de anular la crítica al nacionalismo supremacista de los trabajadores catalanes. Es por ello imposible que Colau corrija sus posicionamientos ante el secesionismo aunque sea evidente que su perdida de votos sea consecuencia de su falsa ambigüedad y equidistancia. Ada Colau no es muy distinta de Elisenda Alemany: una nacionalista.

Acabando. No hay dos bloques. La dualidad no es Catalanismo frente a Españolismo. El conflicto principal es Izquierda/Derecha, o, dicho de otro modo: conflicto de intereses entre clases sociales, igualdad/desigualdad. 

El nacionalismo distorsiona y difumina el eje sociopolítico principal. Alimentar la dialéctica de bloques beneficia al nacionalismo y eso es lo que hacen Colau e Iglesias. Hecho que beneficia a las oligarquías: “Hay una guerra de clases, de acuerdo, pero es la mía, la de los ricos, la que está haciendo esa guerra, y vamos ganando”. Warren Buffett. 

Les dejo con una epifanía matinal: “En España habrá izquierda cuando la izquierda se crea España”… podría añadirse “España como nación política”, pero tal vez no es necesario…

Europeas y municipales. Circunscripciones Únicas.

Vicente Serrano|Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVO y de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista

6 de junio de 2019

 

Lo más llamativo de las elecciones europeas y municipales es que ambas utilizan la circunscripción única para repartir los escaños/concejales. 

Las europeas además no establecen un porcentaje mínimo para poder acceder al escaño. El sistema de reparto es proporcional: D’Hondt y ello no supone una distorsión tan grave como el que se achaca a este sistema en el resto de elecciones en España. Ciertamente beneficia ligeramente a los grandes partidos concretamente al PSOE le regala 2 eurodiputados y al PP y a Unidas Podemos uno a cada uno. Con un sistema de reparto Hare (Reparto proporcional y a resto mayor) eso se corregiría y entrarían con un eurodiputado cada uno: Compromiso por Europa y PACMA. 

Como siempre que se utiliza Hare los porcentajes entre voto y representación se acercan. Sobre todo en grandes magnitudes, como es el caso que nos ocupa.

El Parlamento Europeo es un sistema de representación federal de los territorios que conforman la UE asignando a cada estado un número de diputados en proporción a su población. Es un modelo a seguir en la reconfiguración del Senado Español (En el análisis de los resultados del Senado, pendiente de publicar, profundizaré). Sustituir el sistema de reparto D’Hondt por Hare lo haría aun más justo, siempre que consideremos más justo facilitar la representación de todos, beneficiando a los minoritarios y ampliando con ello el número de ciudadanos representados. Tal como se puede observar en la anterior gráfica (linea roja)

Generales y Europeas.

La participación ha bajado un 10% en un mes respecto a las generales. Pero vistos los antecedentes es un exitazo ya que supera en 20 puntos la participación de 2014. Algo tiene que ver la coincidencia con las municipales, así como la cercanía de la generales y su rebufo, cual si se tratara de una segunda vuelta.

Si PSOE pierde ligeramente (-1,62%) y PP se recupera (+3,54%), también tenuemente, los grandes descalabrados son Vox (-48%), C’s (-34%) y UP-IU (-28%) respectivamente. 

El bipartidismo, imperfecto ciertamente, no ha muerto a pesar de las necrológicas publicadas. Siempre dije que el sistema se tensiono y había orquestada una sustitución de los beneficiarios del sistema. Los sorpassos previstos fracasaron y el sistema español tiende a estabilizarse y a perpetuarse. Solo con un cambio en el sistema electoral (LOREG y Constitución) se puede romper el bipartidismo.

Municipales.

Si bien en las municipales la circunscripción es única la existencia de un mínimo del 5% para acceder a representación desvirtúa los resultados, al menos en las grandes capitales. Es decir mantiene 2 de los 3 factores deformantes de la voluntad popular: Mínimo y D’hont.

Si tomamos la ciudad de Barcelona observamos que dos candidaturas quedan excluidas al no llegar al 5% de los votos. No parece una solución muy justa teniendo en cuenta que el coste medio por concejal es de 18.390 votos y que estas candidaturas superan con creces dicha media. Además los únicos que superan ese coste medio son los 2 concejales del PP, el resto resultan mucho más baratos.

El actual sistema deja sin representación a casi 80.000 ciudadanos que acudieron a votar, lo que supone un 10,5%. Si eliminamos la exigencia de mínimo se reducirían a algo menos de 22.000, un 2,88%.

La sustitución del sistema D’Hondt por el Hare beneficiaría a las candidaturas minoritarias y aumentaría la pluralidad. Es una solución que no es recomendable hacer en poblaciones medias y pequeñas ya que sobre representa en exceso y de manera injusta a los minoritarios. Véase el siguiente caso de mi pueblo:

Estas distorsiones la crea Hare en grupos pequeños, como sucede en las elecciones sindicales donde habitualmente se usa. Es una paradoja que el mejor sistema para poblaciones pequeñas se use en grandes y al revés.

Como conclusión lo más importante en la posible reforma del sistema electoral en lo que atañe a los municipios es eliminar el mínimo del 5% y valorar la introducción de sistema Hare para los grandes municipios.

Barcelona y el Procés.

Este no es un análisis político sobre las opciones que toman los ciudadanos, si no sobre la justicia del reparto. Ello no quiere decir que no haya que hacerlo, pero no tanto por el método de reparto si no por las opciones y expectativas que unos y otros resultados generen.

Así pues y entrando en esa valoración política podemos afirmar que la ciudad de Barcelona no es secesionista y que el actual sistema electoral puede entregar la alcaldía al secesionismo por el simple hecho que, al no existir pacto suficiente, el alcalde sea el cabeza de lista más votado –Solución que revindicaba el PP como automatismo sin debate o posibilidad de pacto– 

Otra contradicción del sistema electoral es que siendo, como es, el poder municipal más ejecutivo, sea aparentemente más proporcional que en el resto de elecciones de organismos claramente legislativos: parlamentos autónomos, Congreso o Senado. Una segunda vuelta entre los dos o tres cabezas de lista que hayan superado un porcentaje mínimo de votos permitiría cierta estabilidad y gobernabilidad.

Asignando ideología e identidad a cada formación política obtendremos un cuadro agrupado de las preferencias del electorado barcelonés. La derecha como en el resto de España es mayoritaria en Barcelona.

Sin embargo podemos afirmar que el secesionismo no es mayoritario y que es posible un gobierno de la ciudad de perfil progresista y no nacionalista.

De la decisión que tome Ada Colau dependerá el futuro de una ciudad hoy abierta al mundo y que si yerra, caería en las manos de un secesionismo que ansia su ocupación. El propio futuro de los Comúns está en entredicho, avanzar en el apoyo de nacional-secesionismo, parapetados en la ambigüedad, le llevaría irremisiblemente a la marginalidad y con ello a las clases trabajadoras barcelonesas a la desprotección y el desamparo político y social.

Tercer análisis electoral del 28A: la estabilidad del Gobierno de Sánchez, no mejor que la de Rajoy

Vicente Serrano
Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVO y de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista

El lunes pasado cerraba mi segundo análisis aseverando que en las elecciones del 28 de abril hubo casi un millón y medio de votos más a la derecha que a la izquierda con el siguiente cuadro:

Definir si un partido es de derechas o de izquierdas es, en sí mismo, algo subjetivo por lo que mi apreciación es posible que no coincida con otras valoraciones.

Para llegar a dicha conclusión he partido de la autodefinición que cada partido hace de sí mismo y las posiciones que ha mantenido en el pasado. 

Tal vez la más polémica o discutible es la adscripción que hago de ERC en la derecha. Es algo que no solo pienso yo sino muchos de mi entorno. Primero, por sus orígenes (Estat Catalá es uno de sus componentes iniciales) y, después, por su posicionamiento al lado del independentismo aprobando y participando en los gobiernos de la Generalitat que más recortes sociales han realizado en los últimos años. Es evidente que situarlo en un lugar u otro cambia la situación dado que sus votos superan el millón. Tampoco hay que olvidar que el segmento ideológico que ERC disputa es el del nacionalismo del PdCat o CDC.

La identidad

La orientación identitaria o nacional de cada formación nos permite también valorar la posición del electorado respecto un tema tan controvertido como es la organización territorial del Estado y, en concreto, ante el proceso secesionista catalán.

Evidentemente, al asignar una identidad a los votantes de un partido no implica afirmar que son nacionalistas en el sentido excluyente de la palabra. No es lo mismo un votante de Vox, en un extremo claramente españolista, que un votante del PSOE, al que también se le asigna la identidad o sentido de pertenencia española, pero no una ideología nacionalista. Igualmente, dentro de la identidad catalana podríamos diferenciar niveles de sentimiento de pertenencia entre votantes, aunque también podemos afirmar que en los últimos años se han radicalizado bastante las posiciones hacia un nacionalismo rupturista. Algunas identidades son más regionalistas que nacionalistas aunque no estén reflejadas en la gráfica, por su baja incidencia.

A la vista del gráfico, podemos afirmar que los sentimientos nacionalistas vasco y catalán suben muy levemente en términos relativos. En votos 181.740 y 274.321 respectivamente.

El que más crece en términos relativos y absolutos es el sentimiento de pertenencia español: 3 puntos porcentuales y 2.280.461 votos. Y eso a pesar de los 3,5 millones de votos que pierde el PP pero se dirigen a Vox (2,6M.) y C’S (1M.) El que más crece y aporta a la identidad española es el PSOE, que incrementa 2 millones de votantes. 

El abandono del electorado de posiciones ambiguas sobre el debate territorial ha perjudicado claramente a Podemos y sus antiguas confluencias. El soberanismo ha perdido 435.375 votantes y el valencianismo 475.566. Ese millón de votos es insuficiente para entender el crecimiento de la identidad española en las elecciones. El incremento de la participación desde el 66,48% al 75,75% es determinante: son más de 25 millones de españoles (2,1M. nuevos) que han entendido que en las elecciones nos jugamos mucho, que quedarse en casa no es una opción inteligente, que la política no les es ajena.

Izquierda y Soberanismo. El problema de España

La izquierda en España adolece desde la Transición de un “complejo de culpa impropio” que le ha hecho abandonar en manos de la derecha la idea de España. El PSOE se ha dejado arrastrar hacia posiciones de defensa de la plurinacionalidad por un PSC trufado, hasta no hace mucho, de nacionalistas catalanes (no es que Iceta no lo sea, pero lo disimula). Persiste la idea de esa plurinacionalidad que le permite flexibilizar la idea de España en función de intereses partidistas, aunque, durante estas elecciones, Pedro Sánchez y su equipo ha ocultado hábilmente ese tema.

El gran drama está a la izquierda del PSOE. Desde el PSUC y PCE, pasando por ICV, EUiA e IU hasta la actualidad en una concentración dispersa, valga el oxímoron, de Unidas Podemos y ex-confluencias, la defensa a ultranza del derecho de autodeterminación de las comunidades españolas ricas, mantiene a dicha izquierda en un proceso de estancamiento y/o decaimiento continuo (salvo momentos donde lo social se ha impuesto a lo territorial, véase 15M). Además, esa ambigüedad permite que el nacionalismo (siempre conservador y clasista) se haya convertido en el árbitro de toda la política española. 

A la hora de asignar identidades a UP y En Marea les he situado como “soberanistas”, mientras a ECP y a Compromis como “catalán” y “valenciano” dado el cariz más marcado de sus reivindicaciones “nacionales”. El caso de Jaume Assens, líder y declarado independentista de la candidatura de ECP, es paradigmático.

El soberanismo representa más de 3 millones de votantes. El soberanismo es de izquierdas pero es incapaz de plantearse un cambio respecto al proyecto España, es una herencia de un franquismo no superado, que, a su vez, ha alimentado el resurgir de un nacionalismo español que aparentaba ser residual. Si superase el aludido complejo, la izquierda española estaría en paridad de votos con la derecha española. Española, ya que la victoria de la derecha a la que aludo en el primer cuadro incluye a toda la derecha del nacionalismo periférico.

Es evidente que el sistema electoral es otro factor determinante en la crisis de Estado en la que nos encontramos inmersos. Un sistema electoral que le permite a Pedro Sánchez formar gobierno a pesar de ser una mayoría minoritaria. Como en su día se lo permitió a Rajoy.

Los sistemas electorales no pueden ser buenos o malos en función de a quien beneficien coyunturalmente, sino en base a representar fielmente la voluntad de la ciudadanía.

Cataluña

Ciertamente, la participación en estas elecciones generales es la más alta de la serie histórica, como se puede observar en el cuadro que sigue. La abstención se situó en los mismos niveles que en las autonómicas de 2015 que también marcaron un hito en la implicación de los catalanes en la vida política. Cambio de tendencia y desaparición del llamado abstencionismo diferencial que se consolida en las autonómicas de 2017, donde se registra el abstencionismo más bajo de la serie.

De todas formas, echar las campanas al vuelo por el crecimiento del independentismo se me antoja un tanto exagerado por no utilizar otro término. Cierto que es el porcentaje más alto en unas elecciones generales, pero tan solo supera ligeramente el 30% sobre el censo. Si a eso sumamos a los partidarios de realizar una consulta, que no son independentistas, se quedan en un honroso 42%. Muy lejos aún del cacareado y nunca demostrado 80% de la sociedad catalana.

Otra cosa es la representación que el sistema electoral otorga al secesionismo tanto en las generales como en autonómicas.

Es fácilmente observable como el sistema electoral beneficia posiciones independentistas o de partidarios del, mal llamado, “derecho a decidir”, mientras infra-representa al no soberanismo o no independentismo.

Conclusiones

Seguimos instalados en un sistema electoral que no ayuda a la estabilidad de la política española, siempre más pendiente de tensiones territoriales que de solventar los problemas reales: sociales, económicos, laborales. 

Se necesita un compromiso de regeneración democrática que no será posible mientras el sistema actual no cambie. Para ello es preciso que los partidos mayoritarios sean generosos y acuerden un sistema de representación más justo para las cámaras legislativas y se doten de un sistema que permita la estabilidad con arreglo a mayorías sólidas, mediante, si es necesario, la elección directa del Presidente del Gobierno.

Jugar a parlamentarismo cuando las elecciones legislativas se plantean como presidencialistas es una estafa a los ciudadanos. 

En mi primer análisis de las elecciones generales 2019 explico la propuesta de Circunscripción Única y acompaño un cuadro de cómo quedaría repartido el hemiciclo con dicho sistema. La primera conclusión es que sería difícil cerrar pactos para la formación de gobierno; indudablemente, los ciudadanos estaríamos mejor representados. Es importante remarcar en este punto que en un sistema parlamentaristas las elecciones a diputados son para la constitución de la cámara legislativa. Si bien es cierto que el gobierno ha de salir de la negociación entre las partes, no es menos cierto que se podría arbitrar un sistema que completase y garantizase la elección de un ejecutivo fuerte dentro de un sistema parlamentario de representación proporcional. 

Digamos que el pacto progresista sumaria 160 escaños (PSOE, ECP, UP,Compromis, Recortes Cero, PACMA y PACT), frente a los 151 que sumaria un pacto conservador (PP, C’s, VOX) y si les sumamos CC, NA+, PRC llegarían a 156. En esas circunstancias al cabo de máximo 3 meses los ciudadanos deberíamos elegir directamente entre los dos candidatos más votados en la cámara, previsiblemente los líderes de los dos partidos más votados, es decir Pedro Sánchez y Pablo Casado. 

Este sistema incluido en mi propuesta permitiría un gobierno estable no dependiente de pactos espurios con minoritarios (léase secesionistas) a la par que garantiza un poder legislativo que representa fielmente la voluntad popular y controla eficaz, pero no arbitrariamente, al gobierno. Hay matices en mi propuesta.

La estabilidad del próximo gobierno de Pedro Sánchez, en las actuales condiciones, no son mucho mejores que las del derrotado Rajoy…

Y si no… al tiempo.

Primer análisis electoral.- Las perversiones de nuestro sistema electoral y los resultados del 28ª

Segundo análisis electoral

Hay votos y votos. Segundo análisis Generales 2019

Vicente Serrano*||

Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVO y de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista||

En mi anterior artículo ya apuntaba el problema del diferente coste que tienen los escaños en función de la provincia en que se vote y/o de la candidatura elegida.

Si realizamos una simple división entre los votos obtenidos por cada candidatura y los escaños asignados y los comparamos con mi propuesta de asignación en Circunscripción Única nos encontraríamos el siguiente gráfico:

A primera vista, podemos concluir que el sistema actual no es justo, ya que deja a 6 formaciones fuera del Congreso (línea azul a cero) y que a ECP, Vox y Podemos les salen muy caros sus diputados. Además, parece beneficiar a PNV, PSOE, PP, ERC, mientras deja a C’s (aunque le beneficia ligeramente), JxCat, CCa, EH Bildu, NA+ y PRC en su justa retribución. 

Pero esto es una falsa apariencia, ya que la línea azul es una construcción falsa. Falsa en el sentido que hace la división “general”, como si los escaños fueran elegidos por todos los votantes de cada formación. Mientras que la línea roja es muy real ya que los escaños se han distribuido en Circunscripción Única, todos los votos a cada formación han sido coparticipes en la elección de sus diputados (En realidad, habría que decir “serían”).

La verdadera curva de costes de los escaños es la que sigue y que tiene en cuenta la provincia donde ha sido elegido cada diputado y solo los votos que han contribuido a ello:

Se puede comprobar que no están la definiciones de todas la candidaturas, aunque sí sus valores. El más barato, el del PP de Melilla, por 8.082 votos, y el más caro él del PP de Barcelona. 

De los 123 escaños del PSOE 90 le cuestan menos del Coste Medio por escaño. De los 66 del PP son 40. 26 de los 57 de C’s también por debajo del CM. Y ninguno se salva 20/35 Podemos y 12/24 Vox.

Pero veamos cuantos Diputados cuestan más o menos que el Coste Medio:

Prácticamente, el 60% de los diputados son elegidos con menos votos de la media, 209 de 350. De esos 101 no llegan ni a los 50.000 votos y 15 con menos de 25.000.

La Circunscripción Única garantiza que más del 90% de los diputados se eligen por el coste medio (334 en esta ocasión) y tan solo 16 (algo menos del 5% por debajo) y de ellos ninguno por menos de 25.000 votos.

Otro elemento importante a tener en cuenta al analizar nuestro Sistema Actual es la marginación, la nulidad del voto, de más de dos millones y medio de ciudadanos que, yendo a votar, se han quedado sin representación.

Vox, UP y PACMA son los más afectados por este Sistema Electoral. No es un problema de ideología. Es un sistema que, como ya he explicado en reiteradas ocasiones, configura un Bipartidismo Imperfecto, que buscando, supuestamente, facilitar la gobernabilidad en realidad genera un sistema inestable muy dependiente de partidos nacionalistas o de planteamientos extremos.

Sobre la supuesta victoria del PSOE

Es preciso un análisis más minucioso que es imposible desarrollar en este artículo. Lo cierto es que los más de dos millones de nuevos votantes respecto al 2016 se han repartido casi en igualdad entre la izquierda y la derecha:

Y podemos observar que la derecha supera en casi un millón y medio a la izquierda. Dado que, como decía, eso precisa ser desarrollado dejamos el tema para una próxima entrega.

Sigan con salud.

Las perversiones de nuestro sistema electoral y los resultados del 28ª

Vicente Serrano|Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVO y de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista

La mayor perversión de nuestro sistema electoral es tratar las elecciones legislativas como si de unas presidenciales se tratara. No digo que esté mal realizar valoraciones sobre las posibles coaliciones que permitan configurar un gobierno. Pero lo terrible es que tras concretar los escaños que cada candidatura consigue nos olvidamos rápidamente de los votos que hay detrás de esos diputados y diputadas. Y lo más terrible, nos olvidamos de analizar como se ha configurado nuestro parlamento y cuanto a costado cada escaño. Tal vez es debido a que eso es algo que a los partidos mayoritarios no les interesa que sepamos.

España no tiene un sistema presidencialista, es decir que no elegimos directamente al Presidente del Gobierno. Es el Congreso de los Diputados quien lo hace.

La segunda perversión de nuestro sistema electoral es que distorsiona la voluntad popular premiando a unos partidos sobre otros. Veamos esa distorsión en los resultados de 2019 y 2016:

Independiente del coste real en votos de cada diputado, que habrá que analizar en otro momento en el que dispongamos de todos los resultados, ya con los primeros datos provisionales se puede observar que el sistema electoral favorece a unos partidos, perjudicando a otros. Como siempre son los dos partidos con más votos a nivel nacional y el partido nacionalista mayoritario en Cataluña y en el País Vasco.

Si en 2016 el gran beneficiario del sistema electoral fue el PPconsiguiendo una representación del 39,14% de escaños con tan solo el 33,01% de los votos validos, es decir una sobre-representación de un 18,58%(en 2019 la sobre-representación es de un 12,92%) . En estas elecciones de 2019 es el PSOE el gran beneficiarioya que con tan solo el 28,68% obtiene un 35,14% de los escaños del hemiciclo del Congreso, lo que supone una sobre-representación del 22,53%(7,32% en 2016). Como se puede observar en la anterior gráfica, ambos se benefician del sistema, el primero siempre más, en todas las contiendas electorales hasta la fecha. Paradójicamente este año también se ha beneficiado Ciudadanos aunque ligeramente, no así en el año 2016 donde quedo claramente perjudicada.

Los otros grandes beneficiados son los partidos nacionalistas. En Cataluña ERC consigue este año una sobre-representación del 10,17%respecto a los votos obtenidos: 3,89% (mientras en el 2016 quedaba ligeramente Infra-representada) Robándole el primer puesto a su socio independentista JxCat (PDCAT) si comparamos con los resultados de su anterior marca CDC, que si en 2016 obtenía una sobre-representación del 13,72%, este año solo consigue un incremento del 4,71%.

En el lado vasco se benefician con una sobre-representación tanto PNV como EH-Bildu (13,53% y 15,44% respectivamente), mientras en 2016 el beneficiado fue PNV con un 20% más de lo obtenido en las urnas. En aquella ocasión EH-Bildu estuvo Infra-representada un 25%.

El resto de partidos están todos Infra-representados. Veamos:

Podemos, -16,32%. Vox, -33,17%. En Comú-Podem, -15,25%. Compromís, -56,71%.

Pero lo más grave es que partidos que consiguen superar la media de votos: 74.530, como son PACMA, FRONT REPUBLICÀ y BNGestán tan Infra-representados que no obtienen representación, es decir un -100%.

Lo mismo puede decirse de partidos que obteniendo más de 30.000 votos podrían optar a tener representación por restos en un sistema más justo, sobre todo teniendo en cuenta que cuando miremos en el detalle de las circunscripciones provinciales muchos escaños, la mayoría, habrán costado alrededor o menos de 20.000 votos.

Pinceladas sobre los costes de algunos escaños:

El diputado que consigue el PP en Melilla le cuesta 8.082 votos, los 26.045 ciudadanos que fueron a votar por otras opciones se quedaron sin representación. Siendo el caso más “llamativo” no es el único. En Ceuta al PSOE el diputado le sale por 13.766 votos, mientras el resto ceutíes que fueron a votar y que se quedaron a dos velas suman 24.588. En Zamora a Vox le cuesta su diputado 12.809 votos

La realidad es que más de la mitad de los diputados se consiguen con menos de la media general y en cambio otros se disparan los costes. Tal es el caso de los 11 escaños del PSOE en Madridque tienen un coste unitario de 93.132 votos… y eso que son los más económicos de la capital. Los más caros los 5 de Vox a un coste medio de 104.083.

En Barcelonalos más baratos los 6 de ComúPodem al “módico” precio de 84.738 votos seguidos muy de cerca por los 9 del PSC por 85.157 votos la unidad. Pero la palma se la lleva el único que consigue el PP al coste de 155.504 votos.

El problema no es D’Hondt, no. 

El problema son las provincias, las circunscripciones provinciales. Todos lo saben pero nadie se da por enterado… como si el hecho de que el voto de un soriano tenga un valor distinto al de uno de Barcelona o de Madrid. Para aclararlo a los sorianos que se me enfadan: Antes de votar los sorianos tienen más poder de voto (Índice de Poder de Voto=2,84), que el resto de los españoles (IPV=1), pero una vez votado unos valen aun más, mucho más y otros no valen nada. Concretamente los votantes del PSOE tienen un IPV=6,04 y los del PP de 7,19. El resto de votantes sorianos, 22.411, su IPV=0, cero patatero. Son un 42% de los que fueron a votar (56% del censo) . Los sorianos que tienen poder electoral son exactamente el 43,28% del censo.

Y esta sencilla explicación nos dice por que la España Vaciadaes la que da el poder y la que menos se beneficia de él… digamos que no lo controla.

El número de votantes sin representación es altísimo en nuestro sistema electoral, pero no se dejen embaucar por cantos de sirena que les hablan de circunscripciones uninominales, eso de votar a Pepito o de las famosas listas abiertas… ahí tienen el Senado, un sistema de listas abiertas que dio la mayoría absoluta al PP en las elecciones de 2016 y ahora se las da al PSOE. Pero eso habrá que analizarlo otro día.

¿Se imaginan un sistema que asegure que todos los españoles, además de tener un voto, este valga igual vote donde vote y vote a quien vote?

Existir existe y no es complicado aplicarlo, a pesar de los circunloquios de los dirigentes politicos de cualquier signo sobre “…. la necesidad de mejorar la proporcionalidad y bla bla bla….” 

Tan sencillo como aplicar la circunscripción únicay eso sin necesidad de dejar a ninguna provincia sin representación. Ya lo he explicado otras veces… pero si hay que seguir haciéndolo… 

Veamos en este artículo como quedaría el Congreso de los Diputados si se aplicara un sistema de Circunscripción Única con los resultados de ayer domingo 28 de abril de 2019.

Los votos no cambian pero si los escaños asignados y como se puede comprobar si nos fijamos en las columnas verdes donde se reflejan los porcentajes el sistema de Circunscripción Única prácticamente iguala con los porcentajes de voto, mientras el sistema actual lo distorsiona incrementando la representación de unos en perjuicio de la de otros.

Se puede usar un sistema proporcional como el D’hondt o el Hare, que es el que yo he utilizado, para hacer el reparto en la circunscripción única. Lo importante es que el reparto sea en un solo saco y eliminar el 3% de mínimo nacional para acceder a diputado… que algunos quieren imponer…

Hay importantes matices que hacer pero no es labor de este primer análisis del resultado electoral. Para ampliar más sobre el sistema propuesto recomiendo varios artículos sobre el tema publicados en mis blogs y en Crónica PopularPlaza Abierta.

Podemos y debemos mejorar la representatividad, no según quien gane, si no para garantizar que la palabra democracia cobra sentido. Ciertamente ello debe ir acompañado de un incremento de la participación de los ciudadanos en lo publico, en lo que nos atañe.

Frente a la Democracia de las Apariencias, de la imagen, del marketing, del maquillaje, de la demagogia,  necesitamos impulsar la Democracia Ilustrada.

El desgobierno de Cataluña

Vicente Serrano|Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVO y de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista

Desde final de diciembre tan solo una ley ha aprobado el Parlament de Catalunya, una baja actividad frente a las 2 leyes orgánicas, 3 ordinarias y 7 decretos leyes del Congreso de los Diputados. Si a ello unimos la desaparición del Governde sus funciones ya que todo su trabajo es alimentar un procésde enfrentamiento al Estado, podemos concluir que Cataluña se halla sumida en el desgobierno. 

Mi madre, de 90 años, solicitó el mes de julio del pasado año incrementar su nivel de dependencia, cuatro meses más tarde la visitó una doctora y en enero le rechazan la solicitud… parece que le falta un punto… ¡recortes hasta en los puntos! Las políticas sociales del proces.  

Las listas de esperas se alargan, las suplencias médicas no se cubren…. Hablan de conciliar la vida familiar y lo que hacen es recortar el horario de los Centros de Atención Primaria. Tal vez la solución sería contratar más personal. La precarización en los contratos a médicos y enfermeras hace que los formados en Cataluña emigren… no a Alemania, no, a Aragón u otras zonas de España. Atención primaria y pediatría es donde más se sufren los recortes.

Legislan poco pero las pocas propuestas que hacen es para des-regularizar, privatizar, aun más, los servicios públicos. El anteproyecto de Ley “Contratos de servicios a las personas” ha sido denunciado por Marea Blanca como una barbaridad contra los derechos de la ciudadanía. 

Reproduzco aquí unas notas de Toni Barbará de Marea Blanca de Cataluña

Bon día Vicente, Unas líneas apresuradas y algunos materiales…

Paradoja!! Parlamento bajo mínimos mientras se gesta una Ley de «contractes de serveis a les persones» a que hace referencia todo el hilo anterior (no reproducible por la extensión)y donde verás la gravedad del tema y la respuesta frontal que desde Marea Blanca manifestamos en sede parlamentaria…

No se revierte la situación anterior: Listas de espera desesperantes, jubilaciones y bajas sin cobertura, carencia de profesionales y en especial en Atención Primaria y Pediatría (han ido emigrando fuera de Cataluña, a Europa o a otras CCAA por el maltrato contractual de aquí -bajos salarios, alta precariedad-)

Saturación insoportable de Servicios de Urgencias. Recortes de horarios de atención en Atención Primaria para «conciliar vida familiar» sin considerar que  lo que des-concilian es a la población más frágil.

Huelgas de médicos, en Atención Primaria y en el Institut Català de la Salut  primero y en toda la red de Catasalut después. Se consiguen migajas en la negociación.

Atención Primaria la llave de todo el sistema, a la cola de Europa y de España: Del 25% del gasto (inversión!!) sanitario que la OMS recomienda dedicar a Atención Primaria y del 20% promedio en la CE, España dedica menos del 15 % y Cataluña menos del 14% !!! Así no hay quien soluciones nada.

Presupuestos presentados de la Generalitat que NO resuelven, revierten, ni recuperan nada (ni en salud ni en dependencia, ni en enseñanza, ni en Renta Garantizada de Ciudadanía, ni….) 

Las externalizaciones/privatizaciones siguen recibiendo conciertos y recursos públicos (bien escasos per se) y no se «desprivatiza» nada (En Valencia p ej. han revertido a lo público el Hospital de la Alzira y están a punto de lograrlo en el de Denia…)

La mercantilización es la norma.

La Consellera (Alba Vergés) solo atiende a actos con las patronales y de agenda de su partido ERC, no ha recibido todavía (antes del parto, ni del post parto) a la Marea Blanca de Cataluña.  Puro discursito dilatorio y ocultando la realidad que se sigue degradando sobre lo ya recortado. 

…Seguiremos… Salud!!

El Govern incumple resoluciones parlamentarias varias (no venta de terrenos públicos a empresas privadas, etc.) Están muy ocupados asistiendo, ahora, a las vistas del proceso contra lo políticos presos por el golpe del 1 de Octubre. Si es necesario desconvocan comisiones o se ausentan de estas para que no haya quórum y no se celebren, lo mismo con los plenos…

Lo más grave es que el Govern, a día de hoy, todavía no tiene aprobada su propuesta de presupuestos pero acusa a la oposición de boicotearles.

La inacción del Governes palmaria, el Parlament esta secuestrado y parado. Los “adalides de la democracia” no creen en ella. Solo es apariencia.

Tal vez lo más paradigmático sea la relación del nacional-secesionismo con la Ley de Renta Garantizada de Ciudadanía, aprobada el 20 de julio de 2017, poco antes de las famosas leyes de desconexión del 6 y 8 de septiembre. Fue utilizada como elemento de diferenciación respecto al resto de España, cual si la sensibilidad de la Generalitat de Catalunyafuera excepcional y bondadosa frente a la racanería del malvado “Estado Español”. A día de hoy el desarrollo de dicha ley deja mucho que desear y puede decirse que las coberturas sociales en Cataluña han empeorado considerablemente. Su sensibilidad social es teatro, puro teatro.

Descentralización y jerarquía institucional

Cataluña es una de las regiones con mayor autogobierno de España y del mundo. La descentralización política de España es una realidad pese a quien pese y en algunas cuestiones es un despropósito.

Dos son los objetivos de una descentralización: Acercar la administración al ciudadano y garantizar la igualdad de todos. Si la descentralización lo que hace es crear nuevas castas políticas a nivel autonómico y genera discriminaciones entre ciudadanos en función del lugar de residencia… algo falla en el diseño.

El problema es que no hay diseño. Las autonomías se han conformado por la cesión extraparlamentaria de competencias a cambio de apoyos políticos puntuales a los gobiernos centrales. Ello ha sido posible por la ambigüedad y la inconcreción del Capitulo 8 de la actual Constitución Española y la falta de mecanismos que aseguren una autentica jerarquía y fidelidad institucional (En la Constitución de la II República esa jerarquía institucional está mucho más definida)

¿Es aceptable el desgobierno de una parte de España por causas ajenas a su función? Acaso esa dejación de funciones ¿no está teniendo consecuencias en la vida de los ciudadanos de Cataluña? Y finalmente ¿es legítimo que un gobierno autonómico, elegido bajo la legalidad constitucional, actúe contra esta?

Hoy en Cataluña la rebeldía contra la injusticia no está en los procesistasdel lazo amarillo, está en la construcción de una izquierda no nacionalista, constitucionalista. Un constitucionalismo que reclama sin ambages una reforma de la Constitución Española para garantizar esa igualdad que el nacional-secesionismo está rompiendo.

Nou Barris, Barcelona. 08 de marzo de 2019

Vicente Serrano.

Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVOy de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista

Autor del ensayo EL VALOR rEAL DEL VOTO. Editorial El Viejo Topo. 2016

Ens jutgen a tots. Nos juzgan a todos… ¡A mí, no!

Vicente Serrano|Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVO y de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista

 

Viajar en bus tiene el encanto de ver el espectáculo de la ciudad y el inconveniente de una cierta lentitud en el desplazamiento. El metro es más rápido y practico. Esa idílica contemplación en Barcelona últimamente se rompe, no solo por las numerosas e interminables obras como la de Las Glorias, sino por la permanente e impertinente presencia del amarillismo.

Acomodado en el primer asiento del bus, delante a la derecha, ese que te permite ir viendo el paisaje urbano, observé cómo entraba una pasajera que lucía una chapa con el eslogan: “Ens jutgen a tots”. Mi primera reacción fue decirle: ¡A mí, no!, pero entendí que no tenía sentido aclararle lo obvio y que, seguramente, solo conseguiría que me llamará fascista u otra lindeza por el estilo. Desistí de mis intenciones, consciente de que eso alimenta su creencia de que… nos juzgan a todos.

Entre los principios del nacionalismo está la idea de totalidad. El nacionalismo no admite en su concepción la diversidad, a pesar de que lo primero que revindica es su discriminación y su falta de reconocimiento. Pero el nacionalismo o, mejor dicho, los nacionalistas viven esa contradicción con inconsciente naturalidad. Si niegas la totalidad, si te desmarcas del nacionalismo, automáticamente te conviertes en un fascista, cosa que permite relajar la conciencia del nacionalista.

Mientras, la vida transcurre en Barcelona con cierta apática normalidad, donde el juicio a los políticos secesionistas no afecta al día a día, excepto en una molesta y persistente presencia de lazos amarillos en farolas, pintados en la calzada, pegados en los andenes del metro, luciendo en las solapas y en cualquier lugar en la que tu mirada se pose.

Extraña irrealidad en la que vive sumida Cataluña. Esa invasión del espacio público se convierte en insoportable en las zonas rurales. Es una presión en la vida cotidiana que está rompiendo la convivencia. En la gran ciudad es más llevadero: llegas a ignorar la presencia procesista como un mal olor interiorizado.

Una minoría con voluntad totalizadora

El nacionalismo en Cataluña es una minoría con voluntad totalizadora. El discurso nacionalista es una fina y persistente lluvia de ideas simplonas que pervierten la realidad. La imposición del relato secesionista, lejos de ser una aparente reacción del pueblo, es un diseñado y elaborado discurso generado desde equipos muy bien pagados. La “memetización” (extensión y mimetización de ideas falaces, memes)

Del “votar no es delito” al último, “la autodeterminación no es delito”, lo que se pretende, con una afirmación simple y obvia, es deslegitimar la acción del Estado contra los delitos que en estos días se juzgan en el Tribunal Supremo.

Efectivamente, la autodeterminación no es un delito, en todo caso es un derecho, pero Cataluña no lo tiene. Independiente del debate sobre el derecho en sí de autodeterminación, lo que crea ese meme es una duda, una mancha sobre la legitimidad del juicio. Y sobre la legalidad de nuestro Estado de derecho.

Una crisis social muy seria

Caminamos hacia una crisis social muy seria. Son una mayoría minoritaria (poco más de un tercio de la población, ¡no es moco de pavo!) frente a una mayoría simple y descohesionada. Hace años que son los que son y no consiguen crecer, a pesar de las ingentes cantidades de dinero invertidas desde la Generalitat, a pesar de la inmersión lingüística, a pesar del monolingüismo de calle e institucional, a pesar de controlar los medios de comunicación, a pesar de la indolencia, cuando no seguidísimo, de los medios de comunicación no catalanes, a pesar, mucho pesar, de una izquierda desnortada que alimenta esa desigualdad, la de aquí y la del resto de España, a pesar… Pero la huida hacia delante que inicia Mas, agudiza Puigdemont y mantiene el virrey Torra esta generando una patología social que va a ser difícil de paliar.

Es evidente que las tendencias social-fascistas están germinando y que, como en todo movimiento, solo los que mueven los hilos son conscientes de camino emprendido. El aura seudo-democrática de la que se ha dotado el nacionalismo impide a quien se considera victima del “malvado españolismo” entender que su “ser catalán” es tan retrógrado, supremacista y etnicista como el “ser español” de Vox.

La construcción nacional es un proyecto pujolista. Tras cuarenta años, solo los ingenuos se llevan las manos a la cabeza por no haberlo visto venir o piensan, como Pedro Sánchez, que el diálogo, teniendo como pares a los nacionalistas, es la solución. Antes de dialogar hay que establecer unas reglas y definir a los interlocutores. Y, hasta la fecha, nadie parece querer tener en cuenta a la mayoría de Cataluña, la que no es nacionalista. Ciertamente, no ayuda para nada el sistema electoral que impide que la representación de los catalanes sea proporcional al voto emitido.

La inexistencia de representación institucional de una izquierda no nacionalista en Cataluña y la falta de un proyecto español de la izquierda representa un problema para la resolución del conflicto.

¡En ello estamos!

Bilateralidad, teatro y elecciones

Vicente Serrano|Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVO y de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista
 

Hablar de bilateralidad con Cataluña es reconocerle una entidad que no tiene. La bilateralidad se da entre iguales. Cataluña no es un Estado independiente, ni siquiera un Estado confederado a España. Donde tampoco se podría dar la bilateralidad con el todo, solo con los iguales. Es como si es estableciera una bilateralidad España – Unión Europea… Imposible. Cuando la Comisión Europea supervisa los presupuestos de un Estado miembro lo hace desde una posición jerárquica superior, ¡no hay bilateralidad!… y eso que la UE no es ni siquiera una confederación. España tiene un sistema autonómico; por tanto, hay una jerarquía. Es inaceptable hablar de bilateralidad.

Como se preveía el, viernes, Pedro Sánchez ha convocando elecciones. Y eso nos acerca al otro concepto del encabezado: la teatralidad. En diciembre me preguntaba si  en el debate de presupuesto llegaría el regalo de Pedro Sánchez a los secesionistas… y nos sorprendió con lo de la comisión bilateral y el relator. Al final, resulta que todo es “puro teatro”, como cantaba La Lupe (recomiendo escucharla mientras se lee este artículo); luego, “los malos” seremos los trabajadores que dejamos de votar al PSOE o a Podemos…

Sánchez era consciente de que no podría ceder en el tema de referéndum de autodeterminación, pero mareó la perdiz y dilató el tiempo con la política sorayista del dialogo… Vender los presupuestos más sociales de la historia de España para echar la culpa de su frustración a la derechona es una estrategia de marketing brillante… 

Anda todo el mundo pensando que nos han robado la cartera. Que yo sepa, es algo en lo que el PSOE es maestro, aventar el miedo al “que viene la derechona”, para luego hacer políticas derechonas. Más de 21 años en el gobierno y ahora lanza unos presupuesto que sabía que no se aprobarían. Era una oportunidad para dar una imagen de Robin Hood… La culpa de la derechona y luego ya veremos si vuelvo a pactar lo innombrable con los nacionalistas. Siempre hay ingenuos dispuestos a comprar la moto… 

Los últimos presidentes de gobierno de España dejan mucho que desear pero la deriva de Pedro Sánchez lo conduce a ser considerado el peor gobernante en la historia de la democracia española. Solo apariencia física y debilidad mental y mucha, mucha, ambición personal.

La vacuidad ideológica, vacuidad de proyecto, pensamiento débil, debilidad mental… del gobierno de Sánchez nos llevaba, o nos llevará, tras las elecciones – ¡Quién sabe! – a una crisis de Estado gravísima, a una concesión inaceptable ante un nacionalismo insolidario, egoísta, supremacista y etnicista.

Con la teatralidad pretende recuperar un voto cansado, desmotivado. Pero su juego de concesiones al nacionalismo pasará factura y, como decía hace una par de semanas, ha alimentado la bestia de la derecha

Hay mucho trabajo en la izquierda para levantar una nueva alternativa ilusionante, repito nueva… ¡Hay mimbres que están podridos!


Venezuela. Hablemos de democracia. ¿Es menos democrática la elección de Maduro que la de Trump?

La diferencia más destacada con Venezuela es que el presidente de este país se elige por el voto directo de los ciudadanos, mientras que en EE.UU. el vencedor en cada Estado (menos uno) los llamados “votos electorales” se los queda todos el candidato con más votos directos, aunque no lleguen al 50%. Este sistema le permitió a Donald Trump ser presidente de EE.UU. con casi tres millones de votos menos que Hillary Clinton. (304 votos electorales para Trump y 227 para Clinton)

Si obviamos el tema Clinton, para centrarnos en la comparativa con Venezuela, podemos decir que Trump tuvo el respaldo del 45,96% de los votantes pero solo el 27,20% del censo. Yendo a Maduro los datos son 66,52% de los votos emitidos (votantes) y 30,43% del censo. Y conviene recordar que Maduro, digan lo que se diga en algunos medios de comunicación, competía con otros candidatos. Se puede criticar que tenía los medios de comunicación a su lado… pues como en cualquier democracia formal de estas que habitamos, aunque le demos la apariencia de competencia leal…

Ciertamente, el abstencionismo fue alto, cosa que sucede cuando hay una fuerte oposición que pretende deslegitimar el proceso. Pero si, en las legislativas de 2015, la abstención fue del 26% se puede especular que la oposición leal a Guaidó pudo movilizar a un 20% del electorado para que no fuera a votar. No es desdeñable pero sigue siendo menor que el apoyo que recibió Maduro (30%).

Nota llamativa. Rajoy gobernaba con un 22,85% del censo y Sánchez lo hace ahora con el 15,68%, independientemente de los pactos concretos para acceder al poder en ambos casos. Importante recordar que aquí no hay elecciones directas a presidente de gobierno.

En el sistema norteamericano y el venezolano, como en el francés –Macron obtuvo en primera vuelta tan solo el 23,4% de votos emitidos (18,2% sobre censo) y, gracias a la segunda vuelta, subió al 57% de votos que representan un 42,61% del censo–, existe separación de poderes, por lo que el legislativo y el ejecutivo se eligen por separado; es decir, cada poder responde directamente ante el pueblo y el sistema para deponer democráticamente a un presidente es complejo. En España y otros países, el depositario de la voluntad popular es el legislativo (Congreso y Senado), de donde emanan los otros poderes del Estado –existe división de poderes– por lo que el ejecutivo y el judicial son nombrados desde el Congreso y es quien puede deponerlos. 

Si Sánchez acepta que un diputado de la oposición se autonombre presidente de Venezuela ¿Por qué no acepta la secesión de Cataluña? Evidentemente, porque no es democrático… aunque porcentualmente el secesionismo llega al 37% del censo. Parecen tener una doble vara de medir; lo mismo puede decirse del PP y C’s… Bueno, no demos ideas… 

¿Todos los países donde su población pasa miserias deben derrocar a sus gobernantes?

Parece que existen índices de miseria y de pobreza por separado y que cerca de 2.800 millones de seres humanos viven con menos de 2 dólares por día. También parece que, en el índice de miseria, Venezuela tiene un lugar destacado junto a Brasil, Argentina, Sudáfrica, España o Arabia Saudí. No se cuáles son los criterios para entrar en dicho índice, pero parece que no son los mismos que para pertenecer al club de los países pobres, donde el ranking lo encabezan, prácticamente, países africanos. También es llamativo comprobar que en los países pobres suelen existir grandes riquezas nacionales. Es difícil sacar conclusiones pero las causas de la miseria y de la pobreza no siempre son internas de los países que las sufren.

En el caso venezolano, es evidente que la continua hostigación desde EE.UU. y sus satélites ha sido determinante para colapsar su economía. Sin por ello quitar responsabilidades a sus gobiernos. Pero de ahí a derrocar a todo gobernante y desde los criterios marcados por Mister Trump hay mucho trecho.

¿Comparar a Arabia Saudita con Venezuela es correcto?

Hay comparaciones que son odiosas. Ambos países tienen mucho petróleo; el venezolano tiene más costes de refinado, pero es más cercano a la metrópoli, a EE.UU.. 

No me consta que en Arabia Saudita haya un sistema electoral y derechos de ciudadanía, ni nada que se le aproxime ¡Es una monarquía absoluta! Los derechos humanos no están reconocidos. No existen derechos laborales (dicen que hay una pequeña apertura…???) Es un país que ha financiado terrorismo y guerras. Actualmente, sus bombardeos sobre civiles en Yemen son noticia a diario. Pero tiene una gran “virtud”: es fiel aliada de EE.UU.

El “pecado” de Venezuela es su falta de servilismo a los “dueños del mundo”. Con mayor o menor acierto, el chavismo ha pretendido poner la economía al servicio de las clases más desfavorecidas. 

Como decía antes, los resultados de la política interna de un país no siempre dependen de sus gobernantes y de eso sabemos mucho en el sur de Europa (Grecia, Portugal, España,..) Lo que en Europa son los controles de la Troika, en Hispanoamérica se convierten en agresión económica y desestabilización política pura y dura.

A Trump, a Sánchez… a la UE, ¿solo les motiva la democracia?

Hablar de democracia es tan solo un subterfugio para ciudadanos ingenuos que se emocionan cuando repiten hasta la saciedad la maldad de Maduro, cual diablo con cuernos y rabo. Convertir a Maduro en un héroe tampoco es la solución. 

El sistema político venezolano es presidencialista, como el yanqui. Trump tiene cerrada la administración porque el Congreso americano no le aprueba los presupuestos, con miles de empleados públicos en casa y sin cobrar. ¿Puede el Congreso de EE.UU. cesarlo y sustituirlo por alguien más capaz? Puede, pero no es fácil y, sobre todo, no puede hacerlo por autoproclamación nadie. Y, en todo caso, se han de demostrar delitos, como se intentó con Clinton.

El sometimiento de la UE a los intereses de EE.UU. es evidente. Europa está en decadencia y su proyecto es subsidiario del yanqui. Pedro Sánchez tiene poca entidad como político; eso sí, mucha ambición. Que hoy sea el adalid en Europa contra el régimen chavista tiene orígenes en la época de Felipe González y su amistad con el corrupto Carlos Andrés Pérez, y su particular interés de mantenerse en la poltrona; ¿Cómo atreverse a ser un verso suelto en la neoliberal Europa?

¿Dónde queda el principio de la no injerencia? Es la ONU el lugar donde se han de dirimir y solventar los conflictos de derechos humanos, de pobreza y de migraciones. Siempre con criterios colaborativos, no agresivos. Sr. Sánchez ¿Le parece más demócrata Puigdemont y Torra? ¡Preocupante!

¿Que expectativas tiene la sociedad venezolana si triunfa Guaidó? 

Venezuela no tiene buenas expectativas ni con Maduro, porque la presión externa es muy fuerte y el apoyo de Rusia y China no se ha materializado, y menos aún si EE.UU. consiguiera colocar al monigote de Guaidó en la presidencia. La represión que se desataría y la conflictividad social serian enormes. Eso si, mediáticamente nos lo endulzarían. 

Las multinacionales estadounidenses están salivando ante el negocio que pueda suponer entrar a saco en Venezuela, como lo hicieron en Irak y en Libia. 

La amenaza de un Vietnam hispanoamericano es real si EE.UU. persiste en su política de considerar a toda América Central y del Sur como su patio trasero. 

Esto es un problema geopolítico, geoestratégico… y detrás está la lucha de clases en su concepto más mundialista

Las tensiones geopolíticas actuales no tienen tanto que ver con ideologías como con intereses. Rusia y China son actores principales en el concierto internacional y con muchos intereses en todo el mundo, incluidas Centroamérica y Sudamérica. Rusia no puede considerarse hoy un sistema comunista, más bien capitalista. China, en tanto que participa en el mercado mundial con criterios de mercado, no puede tampoco entrar en la categoría de conflicto ideológico. La decadente Europa se mantiene en la órbita norteamericana lo que le impide y limita su propio desarrollo al aceptar esa subsidiariedad.

Las técnicas utilizadas en Siria, financiando incluso al DAESH de forma encubierta, provocó la emigración forzosa de millones de ciudadanos de Siria y países limítrofes. La intención siempre fue invadir Siria con la justificación de que Bashar al-Ásad era un sátrapa, un dictador odiado por su pueblo. Hoy, la verdad, tras la derrota del DAESH y de los grupos terroristas financiados directa o indirectamente por EE.UU., se impone y es deseable que Siria se recupere de esa guerra invasiva.

La realidad es que la lucha de clases sigue siendo el motor del mundo. La acumulación de la riqueza en pocas manos es una realidad ofensiva en un mundo que se considera a sí mismo evolucionado. Los países juegan un papel en esa contienda, incluso más allá de la voluntad de sus gobernantes. Si Venezuela cae en las garras del Tío Sam tendrá razón Warren Buffett cuando afirmó que “la lucha de clases sigue existiendo, pero la mía va ganando“.

¡No al golpe de estado en Venezuela!

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