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Historias escritas por vicenteplaza
Miembro de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista. Autor del ensayo EL VALOR REAL DEL VOTO. Editorial El Viejo Topo. 2016

No hay estadistas en España.

Vicente Serrano ♦Miembro de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista

 

Lunes, 5 de agosto  de 2019

El espectáculo/esperpento político español lleva más al llanto que a la carcajada. Si existieran medidores de egos, en la pasada sesión de investidura se habrían roto por sobrecarga. Estadistas no tenemos, pero ególatras podemos exportar.

Aunque en realidad todo pudiera ser teatro. Sobre todo, cuando todos afirman no querer nuevas elecciones y sus actos parecen conducirnos irremisiblemente a ellas. Como siempre, parece que todo es cuestión de controlar el relato, ese invento que pretende la existencia de una única interpretación del devenir político y social. La realidad es que hay tantas, interpretaciones, como partidos o como voceros y que situar la propia como dominante la convertiría en el relato único y autentico. 

Los constructores de relatos a menudo tienden a creerse las propias mentiras que pretenden socializar y expandir. Los PSOEistas –me parece inaceptable decir socialistas como sinónimo de miembros del PSOE, hay socialistas que no son PSOEistas– se hacen los humildes al interpretar la encuesta del CIS-Tezanos y vienen a decir que bueno, solo son tendencias… convenciéndose a sí mismos de que han ganado el relato.

Olvidan que las elecciones las carga el diablo y, como siempre, puede salirles el tiro por la culata… se frotan los del PSOE las manos calculando los miles de votos que quitarán a Podemos. Se creen el relato que les ha montado Tezanos, y que PP, Ciudadanos, Podemos y Vox van todos a bajar…. Qué ingenuidad.

Ya lo explique en mi análisis post-electoral. En votos ganó la derecha… aunque nuestro sistema electoral beneficiara al PSOE mayormente (y en menor medida al PP).

La verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero. En esta ocasión lo dijo Aznar: al ir dividida la derecha en tres partidos el sistema electoral les perjudicó, y así fue.

En las europeas Vox ya sufrió una pérdida de voto, y eso que son en circunscripción única: ¡más justas y proporcionales! Es más que previsible que el PP recupere por la vía del voto útil muchos votantes de Vox. 

Queda por ver en C’s si la actitud beligerante de Rivera durante la investidura no le pasará factura. Por un lado, hay un sector de votantes que hubiesen preferido un pacto con los socialistas y quizá decidan en un futuro dar su voto directamente al PSOE. Y es posible que haya otro que vea más útil el voto al PP.

Podría pues suceder que el PSOE suba en votos, recuperando para sí votos de P’s y votos de C’s, y que a la par el PP vuelva a crecer y nos encontremos de nuevo con ese “bipartidismo imperfecto” –concepto que utilizó en estos días Jesús Maraña en TVE: ¿me leerá, o es que por fin lo han entendido? ¿O ambas?– que algunos creían superado. 

Como siempre, nuestro sistema electoral beneficiará al que más votos tenga o, al menos, al que los concentre en las zonas rurales: en la “España Vacía”. Que es la que da el poder para luego seguir enriqueciendo a la “España Rica y Plena”… Madrid, Cataluña, País Vasco…

Los protas.

Es evidente que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias han actuado por intereses de partido –personalmente pienso que no dan para más–, que es muy posible que seamos incapaces de entender; sobre todo en el caso de Pablo Iglesias, que ha perdido la gran oportunidad de participar en un gobierno de izquierdas con presencia importante en aquellas áreas claves para atajar temas de desigualdad en España. 

El nivel verbal desplegado en la investidura y a posteriori por unos y otros hacen más que inviable un acuerdo de aquí a septiembre. Parece claro que el PSOE juega a que se convoquen unas nuevas elecciones, esperando sacar rédito del famoso relato. En ello está con las reuniones con “agentes sociales seleccionados”. Le invito a que venga a Cataluña a reunirse con asociaciones contrarias al Procés… ¡ACP le hace de anfitrión! 

No queda claro, por otro parte, que el papel de despechado y víctima de P’s rentabilice en votos su actitud de “honestidad” o “exigencia social”. Será difícil vender el relato de la pretendida humillación, que solo creerán los propios… inasequibles al desaliento.

Las malas formas de hacer de Rivera tampoco auguran una rentabilización electoral… más bien un castigo, de un electorado que esperaba cierto constructivismo para sacar al país de una crisis territorial o estructural importante.

Pablo Casado, por su parte, trabaja en la concentración de la derecha alrededor del PP con el argumento aznariano de no ir divididos. De ahí su relato de apertura y conciliación, más dirigido al votante que a Rivera y su cohorte.

El bipartidismo imperfecto.

El camino de retorno que a ese “bipartidismo imperfecto” que daba cierta estabilidad y gobernabilidad al país se ve sin embargo obstaculizado por la falta de Estadistas en España. Los líderes de los distintos partidos se están endiosando, y no solo por los sistemas de primarias que se han impuesto en España y que han dejado a los partidos prisioneros de personajes fatuos y engreídos, sin mecanismos democráticos de control interno, no. 

La partitocracia en España la componían PP y PSOE junto al PNV y CiU. A partir de la crisis económica mundial y del enconamiento del proceso soberanista en Cataluña se abre un proceso de remodelación de la partitocracia animado desde instancias poco claras –no solo el famoso IBEX35; posiblemente intereses internacionales espurios: Soros, etc.–. C’s, inicialmente transversal, se derechiza con vistas a sustituir al PP (ahí sigue) y aparece P’s como elemento para dinamitar IU (eso ya lo ha conseguido) y sorpassear al PSOE. Ambas formaciones, C’s y P’s, llevan en sus genes la impronta de superar la izquierda y la derecha –los primeros desde un cierto pseudo-modernismo “Fukuyama” (aunque hasta el mismo Fukuyama ha renegado de sus teorías) del fin de la historia y de las ideologías, y los segundos desde el neo-peronismo o “laclauismo” lleno de significantes vacíos… como el del “derecho a decidir”–, aunque unos y otros se acusen mutuamente de fachas o comunistas, no son ni lo uno ni lo otro. Hablando en plata: Ambas formaciones son parte del sistema para solventar la crisis del sistema.

El proceso de remodelación de la partitocracia española no ha acabado y todo apunta que los sorpassos no se han dado. La repetición de elecciones, servirá para restaurar al PP y al PSOE como ejes de la partitocracia. Quedará por ver la función de los nuevos actores P’s, C’s y Vox, y cómo se configura la función de los partidos nacionalistas dentro del remodelado “bipartidismo imperfecto”. 

PNV sigue siendo la gran beneficiaria del sistema en Euskadi, mientras en Cataluña es ERC la llamada a convertirse en la prima donnade la política catalana. Evidentemente la debilidad de los partidos nacionales –estatales dice cierta izquierda– y su complejo de culpa impropia con el nacionalismo hace prever que las contrapartidas a entregar al nacional-secesionismo serán muy lesivas para todos los españoles, especialmente para los no secesionistas en Cataluña. El Estado no es débil, pero un estado fuerte dirigido por débiles se resiente.

Jefatura del Estado

El Rey, como Jefe del Estado, tiene unas funciones muy delimitadas en nuestro sistema político. Sus funciones son simbólicas y con una alusión constitucional a su función de árbitro y moderador de las instituciones. Dice el artículo 62.d que corresponde al Rey: Proponer el candidato a Presidente del Gobierno y, en su caso, nombrarlo, así como poner fin a sus funciones en los términos previstos en la Constitución.Es decir, que en principio nada le impide proponer un candidato que no sea cabeza de lista por Madrid en las elecciones generales; sobre todo, porque no hay ningún texto legal que diga que el cabeza de lista por Madrid es candidato a la Presidencia de Gobierno. Hace unos años el Presidente de la República Italiana lo hizo y el gobierno propuesto salió adelante –no entro a valorar el acierto de la elección, ni los condicionantes en los que se dio–.

Es evidente que para proponer un candidato debe haber un compromiso de votos suficientes; así pues, la debilidad del Jefe del Estado a la hora de arbitrar y moderar la situación de inestabilidad política que vivimos en España tiene su origen en el sistema partitocrático que soportamos. Si tuviéramos un Presidente de la República la situación sería idéntica, ¡nos guste o no! 

¿Sería posible que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias aceptaran una propuesta del Rey como candidato de una persona con sentido de Estado (ni Pedro, ni Pablo lo tienen), capaz de llevar adelante una política económica socialdemócrata (eso está a la izquierda del PSOE, Sr. Iglesias) junto a una política firme frente al nacionalismo separatista? Es seguro que más de la mitad de los españoles estaría de acuerdo. La mayoría de los votantes del PSOE, muchos de P’s y bastantes más de C’s. ¡La partitocracia lo impide! Y su ego, el de Pablo Iglesias, Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Casado, no lo permitirán.

Josep Borrell

Se me adelantó Ansón desde la derecha: Borrell cumple los requisitos. Es más: bajo su dirección podría iniciarse una reforma constitucional que resuelva el problema de la representatividad electoral, que arbitre un sistema de elección de Presidente del Gobierno estable, que introduzca el blindaje de derechos sociales, que reforme el sistema autonómico en un sentido federalizante, igualando competencias y retornando otras, o estableciendo leyes de bases de aquellas que garanticen la igualdad entre ciudadanos (sanidad, educación, seguridad), y que defina mejor los delitos de rebelión y sedición.

A Borrell en su día lo hundió su propio partido –es decir: la partitocracia– y, sin embargo, ha sabido mantenerse a flote… 

Recuerdo que en la Feria de Abril de Barcelona del año 1998 estaba yo en la caseta del PSUCviu (militaba por aquel entonces en EUiA), cuando empezó a correr la voz de que Josep Borrell estaba en la Feria… En medio minuto la caseta quedó vacía; se fueron detrás de Borrell incluso los que la atendían. ¡Seguro que tendría consenso social, hoy también! 

Da el perfil de hombre de Estado. Tal vez es su momento… tal vez es el momento de recoser España… es una oportunidad. Pero ¡no lo creo! Este último apartado es política ficción.

¡Disfruten de las vacaciones! Es lo que nos queda.

Gobernabilidad versus representatividad ¿Por qué no ambas?

 
Vicente Serrano|Miembro de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista

 

Lunes, 29 de julio  de 2019

 

 

Grecia, hasta ahora, es un ejemplo de un sistema electoral donde, en aras de la gobernabilidad, se premia al partido más votado con 50 escaños extras.

En principio, es un sistema muy parecido al español con 56 distritos electorales con tamaños muy distintos, de los cuales 8 son uninominales (en España hay 52 circunscripciones provinciales de las cuales 2 son uninominales: Ceuta y Melilla). En dichos distritos o circunscripciones, se eligen 238 escaños. 12 se reparten proporcionalmente en circunscripción única y los 50 restantes, ahí ya difiere mucho de nuestro sistema, se asignan al partido más votado. Esto último garantiza la gobernabilidad a costa de deformar la voluntad popular. Ciertamente, en las próximas elecciones griegas el plus de 50 diputados desaparecerá, por la reforma de 2016, o no.

Es evidente que asegurar la mayoría del parlamento facilita tanto el nombramiento de presidente del gobierno como la estabilidad de dicho gobierno. La contrapartida es, como decía antes, la deformación de la voluntad popular. Con este sistema es difícil que la función de control del parlamento (poder legislativo) sobre el gobierno (poder ejecutivo) sea real.

Nueva Democracia recibe 50 escaños más, es decir que el reparto previo entre distritos y circunscripción única le asignaba 108. A tener en cuenta que esa asignación es entre 250 posibles. La comparativa con el sistema de reparto propuesto en Circunscripción Única es que esta se hace sobre 300, que es el real final.

En la anterior gráfica podemos observar como los porcentajes de voto (línea roja) se alinean con los porcentajes de la Circunscripción Única. La línea azul que representa el porcentaje de escaños con el sistema vigente se separa premiando a los votantes de ND cuyo voto vale más que el de él resto de votantes.

Parlamentarismo europeo

Prácticamente, todos los países europeos priorizan la gobernabilidad sobre la representatividad. Francia, con su sistema de circunscripciones uninominales y a doble vuelta, consigue que el sistema sea mayoritario puro, más aun que el británico que lo hace con una sola vuelta. Italia, con sus numerosos cambios de leyes a medida, persigue lo mismo; huyendo de las experiencias del pentapartido, ha caído en Berlusconi, hace un tiempo, y ahora en un gobierno xenófobo. Incluso Alemania, con su aparente Circunscripción Única –solo para la mitad de la cámara– combinada con un sistema uninominal, al exigir un mínimo del 5% para obtener representación, genera mayorías y deja sin representación a una parte importante del electorado.

Se salva de la criba Holanda, con un sistema proporcional puro.

El otro día el Sr. Pedro Sánchez hablaba en televisión de la posibilidad de reformar la Constitución para facilitar la creación de gobiernos estables. Parecía contemplar algún sistema que reforzase la mayoría del partido más votado, casi en línea con la vieja propuesta del PP de que gobierne el partido más votado.

Es evidente que el bipartidismo tal como hasta ahora lo contemplábamos ha dejado de ser viable ya que las muletas de los partidos gobernantes eran los nacionalistas. Con la irrupción de Podemos y de Ciudadanos, y la última de Vox, el sistema precisa de apoyos más complejos. No quiero decir que el sistema de “bipartidismo imperfecto” que genera nuestro sistema electoral haya acabado, simplemente se ha complicado, mientras no se resuelva el papel de los nuevos partidos. O dan el sorpasso o volverán a minimizarse, aunque es evidente que no desaparecerán, a menos a medio plazo. –

Optar por modificar nuestro sistema electoral a otro que genere mayorías más claras siempre ha sido la tentación de los dos grandes partidos, aunque en sus discursos hablen de mejorar la proporcionalidad. El peligro es que si nuestro sistema actual- autoproclamado como proporcional en la Constitución, aunque en realidad es bastante deformante de la voluntad popular- evoluciona a soluciones como la francesa, británica o griega o incluso italiana, la desidia de la ciudadanía aumentará.

Ya tenemos un sistema partitocrático donde la participación de los ciudadanos es marginal, por mucho sistema de voto electrónico que se inventen.

¿Por qué no caminar a un sistema parlamentario que refleje en el legislativo la pluralidad de la sociedad y asegure un ejecutivo con el refuerzo mayoritario de los votos? ¡No es una quimera!

El pasado 29 de julio, proponía un sistema de nombramiento de Presidente de Gobierno con apoyo social mayoritario como complemento a un sistema de conformación del Congreso de lo Diputados en Circunscripción Única sin mínimos para acceder a representación.

Me temo que los medios de comunicación y la clase política española no está muy interesada en este debate. Con escuchar las tertulias políticas televisivas el alma se te cae a los pies, por el desconocimiento de unos y por la tendenciosidad de otros.

¡Mal vamos!

Del discreto encanto del Pujolismo al supremacismo nacional-secesionista

Vicente Serrano|Miembro de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista

28 de junio de 2019

Pareciera que en 2012 desembarcaron en Cataluña una caterva de malvados secesionistas que empezaron a asustar a los buenos catalanes. Pareciera que hasta ese momento el oasis catalán era real y todos vivíamos flotando y disfrutando del maná que el pujolismo dejaba caer sobre esta tierra tocada con la mano de Dios. Pareciera que estábamos todos los catalanitos encantados con el pujolismo, ese catalanismo dulce y acogedor que nos mecía y enseñaba a nuestros niños aquello de que El lleó no em fa por / pam i pipa, pam i pipa. / El lleó no em fa por / perquè sóc bon caçador. Pero el león secesionista empezó a dar miedo y a muchos se los llevó a su guarida.

 

Recuerdo, sin embargo, que en Cataluña siempre hubo gentes críticas con ese nacionalismo que la izquierda alegremente alentó y alimentó. Cuando en el 87 marcho a Mallorca ya se le veían las orejas al lleó, aunque no todos la vieron: la economía marchaba bien –al menos, la crisis no era como la de ahora–, y, aquí, la Transición se vestía de catalanismo pujoliano. Ya se había pactado (a principio de los ochenta) el reparto del poder en España entre PP y PSOE, por un lado, y el nacionalismo catalán y vasco por otro; era el principio de que en las nacionalidades históricassiempre gobernará un nacionalista a cambio –claro– de dejar gobernar el resto de España al PP y al PSOE según tocara… Muchos, la gran mayoría, estaban encantados, viviendo en los mundos del Yuppi-pujolismo. El manifiesto de los 2.300 –año 81– había sido hábilmente olvidado, a pesar de los más de 14.000 profesores que salieron de Cataluña en aquellos años.

Supongo que cuando te tocan los cataplines es cuando tomas conciencia, y, aunque yo intuitivamente ya marcaba distancias con el nacionalismo, cuando marché no tenía aún construido un relato crítico hacia este. Militancia de izquierdas desde los 14, con dudas pero aún no formuladas, aunque siempre crítico con ciertas actitudes, ya supremacistas, en aquellas épocas.

En los años 70 el catalán era una lengua de distinción y prestigio, por lo que los pocos charneguitos que intentamos acceder a ella encontrábamos burla y rechazo. Eso se notaba mucho en el mundo laboral. Estoy hablando del período que va desde el año 73 hasta finales de esa década. Es decir, en pleno franquismo y hasta algo después de la Transición. Como siempre, el idioma, guste o no, estaba asociado al estatus social. Llegué con 8 años al Carmelo, que, por si a alguien no le suena, fue y es, un barrio obrero de Barcelona.

Es con la llegada a la Generalitat de Jordi Pujol cuando se empieza a ejecutar el proyecto nacional-secesionista –llevaba preparándose desde los Fets de Palau y antes; es recomendable la lectura del libro de mi amigo Antonio Santamaría: “Convergència Democràtica de Catalunya. De los orígenes al giro soberanista”, Ediciones Akal–, y es a partir de entonces –a pesar de las reflexiones racistas de Pujol en su libro: “La inmigración problema y esperanza de Cataluña”, 1958, reeditado en 1976– cuando, consciente de la imposibilidad de ser mayoría social sin incluir a las clases castellano-hablantes, se inicia el proceso de asimilación identitaria con, por un lado, la famosa campaña de la “Norma”, y por otro imponiendo el catalán como lengua única en la escuela.

Aquí la izquierda colabora ampliamente, revendiendo el relato nacionalista como la garantía para la integración de los trabajadores en una sociedad monolingüe, ya que ese es el proyecto: hegemonía de lo identitario como garantía de una sociedad fuertemente estamental. Tras casi 40 años de asimilacionismo, las “castas” las ocupan los mismos… Las 300 familias que desde 1714 y bajo la protección del odiado Felipe V se enriquecieron y que hasta hoy han mantenido el control económico político.

La gran traición o la gran estafa

Dice Cercas en su artículo La gran traición: «El pacto central de la Cataluña democrática lo formuló así su patriarca, Jordi Pujol: “Es catalán todo aquel que vive y trabaja en Cataluña”. Cientos de miles de emigrantes arribados de toda España en la posguerra, gente muy humilde en su inmensa mayoría, se lo creyeron; mis padres también se lo creyeron, y criaron a sus hijos en consecuencia. Es verdad que mi madre, que llegó casi sin estudios, con más de 30 años y cinco niños, no habla catalán, y por tanto es de esas personas a quienes el actual presidente de la Generalitat llamó, en un artículo memorable, “carroñeros, escorpiones, hienas” y “bestias con forma humana”; pero mis hermanas y yo no somos como ella. Nosotros no sólo vivimos y trabajamos en Cataluña, sino que adoptamos las costumbres catalanas, nos sumergimos en la cultura catalana, aprendimos catalán hasta volvernos bilingües, nos casamos con catalanes de pura cepa, educamos a nuestros hijos en catalán e incluso contribuimos con nuestro granito de arena a difundir la cultura catalana. Todo en vano. Aunque hasta el último momento hicimos lo posible por seguir creyendo que éramos catalanes, en septiembre y octubre de 2017, cuando todo estalló, supimos sin posibilidad de duda que no lo éramos.»

Traición, no. Engaño, sí. Es evidente que el emigrante, cuando llega a un nuevo lugar, no pretende poner en cuestión lo que le viene encima: es más, generalmente intenta mimetizarse con el medio. Así, pues, uno está dispuesto a creerse lo que le vendan, sobre todo si podemos, algún día, “atar los perros con longanizas”, cosa que en el pueblo era imposible. Es decir, que no podemos reclamar a nuestros padres por su falta de crítica: tenían una predisposición a creérselo. Está bien aprender catalán y, si les gusta, bailar sardanas y hacer castells… y casarse con catalanes de pura cepa, eso que algunos llaman “catalanes catalanes” (y que nunca he querido entender, porque supura racismo: ¿Se imaginan que hubiera “españoles españoles” y, por otro lado, solo “españoles”?).

No darse cuenta del proceso de asimilación identitaria que se empieza a implantar desde primeros años de los 80 puede tener una cierta disculpa… pero esperar hasta octubre de 2017 para darse cuenta… ¡Vale! Bienvenida sea la caída del caballo, nunca es tarde si la dicha es buena, que no lo es… En fin, que más vale tarde que nunca.

A Cercas, lo que no le perdono, es que sitúe a su madre entre los que Torra denominó “bestias con forma humana” en su ya “memorable” artículo (memorable por lo despreciable–, y no incluirse él en la misma categoría –no somos como ella– porque él había aceptado el catalanismo. Mi madre no habla catalán, y eso no es ni un defecto ni una virtud; es una realidad dada por un momento histórico dado. Cuando Torra nos insultó, nos insultó a todos los que hemos venido de otras partes de España o somos hijos de padres que lo habían hecho, hablemos catalán o no.

Mis hijos pisaron poco los esplais, centros complementarios de asimilación identitaria; aparentemente, un lugar para el esparcimiento y la educación en valores humanos, pero que partían de un hecho indiscutible: la única lengua que se utilizaba era el catalán. Ahí dejo una perla sacada de Som Esplai.

Es decir, que está muy bien que Cercas –con su capacidad de llegar a muchas gentes– se rebele y denuncie la barbarie procesista. Pero le faltan unos golpes de pecho y contrición… La cosa empezó antes, mucho antes, Javier, aunque tú no te enteraste o no te quisiste enterar.

Punto de inflexión. Del pujolismo al Procés

Ni los hechos de septiembre y octubre de 2017, ni la sentencia del Estatut. El cambio de velocidad del nacional-catalanismo se dio a raíz de las manifestaciones de “encercla el Parlament” del 15 de junio de 2011. Palabras de Artur Mas ese día: «…ha lamentado haber tenido que llegar al Parlament en helicóptero este miércoles por la mañana para acceder al pleno que debe debatir los Presupuestos catalanes. Ha deplorado, visiblemente molesto, que en Catalunya haya que “utilizar métodos como estos para llegar (al Parlament), y además con violencia en la calle”.» ¡Ah! ¡Eso sí era violencia! Los presupuestos aprobados eran los más regresivos hasta la fecha y por eso los indignados del 15M se manifestaban. Acelerar el proceso independentista, la huida hacia delante, fue la opción de nacional-catalanismo que creyó que ya estaba preparado para dar el salto hacia la secesión, además de que, con la milonga del “Espanya ens roba”, conseguía desmovilizar a toda la sociedad catalana.

Todos los “aparatos ideológicos del Estado” controlados por la Generalitat habían hecho su trabajo. TV3 y la prensa, la escuela con su asimilación identitaria mediante la cantinela de la cohesión social y la inmersión lingüística como banderín de enganche comprado por la izquierda, los esplais, la rotulación de espacio público creando una ficción social, incluidas multas a comercios. Las cuantiosas subvenciones a todo tipo de asociaciones y fundaciones en defensa de la lengua o de reescribir la historia, el intrusismo o embebimiento en asociaciones de vecinos, de petanca, de bailes folclóricos o de padres de alumnos… miles, millones de euros engordando el Procés

Desmovilizaron a la sociedad y sustituyeron las reivindicaciones sociales por las nacionales. Pero la realidad se impuso: No son mayoría; nunca el 80% de los catalanes han reclamado el derecho a decidir ser independientes. Cierto que, en algún momento álgido, han pasado del 40%; pero el independentismo, los que están por la independencia, nunca ha llegado al 40%. Y otra cosa: el Estado Español (ahora sí hay que llamarlo así) reaccionó tarde y mal, a pesar de la clara ineptitud del sus líderes.

Y ¿dónde está la izquierda? El escrito de Rabell

Lluis Rabell encabezó la lista de Catalunya Si Que Es Pot en aquella fase de metamorfosis entre la vieja izquierda, ICV, EUiA –con sus tics autodeterministas–, y la nueva pseudo-izquierda catalana de Catalunya en Comú –instalada ya en la irracionalidad soberanista–, mantuvo cierta coherencia –junto a Coscubiela– en los aciagos días de septiembre y octubre de 2017, y finalmente fue apartado por los nuevos propietarios del nacional-peronismo catalán. Hoy en día, sus escritos son una llamada a la cordura y a enderezar el errático rumbo de la izquierda.

En su último artículo –Cuando llegue Brumario– critica la reposición del lazo amarillo en la fachada del Ayuntamiento de Barcelona, Rabell afirma sobre el lazo amarillo: «No es la enseña de quienes hemos considerado abusiva la prisión preventiva o desproporcionados los cargos de rebelión y sedición que pesan sobre los líderes independentistas. No. El lazo amarillo, denunciando la supuesta persecución de ideas políticas por parte de un España autoritaria, nos mete de lleno en el imaginario del “Procés”».

Acierta en las consecuencias, pero no desperdicia la ocasión para marcar distancias con el juicio del Supremo… Abusiva prisión preventiva y desproporción de los cargos. Ciertamente, es opinable, pero lo que evidencia es que la izquierda catalana –y, por ende, la española– siguen instaladas –aun siendo críticas con la oficial– en una falsa equidistancia que considera pernicioso o cargado de malignidad todo lo que venga del Estado (Español)

Tal vez es hora, Sr. Rabell, de emparentar a las derechas retrógradas españolas con las derechas retrógradas catalanas… Tienen mucho en común, aunque sus identidades sean contrapuestas. Hablar de “independentistas” les da una pátina de progresismo que no merecen. La equidistancia no es la solución: tomar partido por las clases trabajadoras es empezar por negarle el pan y la sal al secesionismo.

No hay bloques: Hay un solo bloque, nacional-secesionista, que mezcla desde la ultraderecha hasta “supuestos” izquierdistas, pero que no es un bloque legitimado por una causa justa. Y, al otro lado, no hay otro bloque, porque lo que hay, no actúa como tal: es un conjunto de gentes que, por motivos e ideologías diferentes, no comulgan con el nacionalcatalanismo, y entienden que la Constitución es una buena herramienta, mejorable, de convivencia. Los hay nacionalistas españoles, y los hay de izquierda no nacionalista. Y son la mayoría, en Cataluña y en España.

El “no bloque” constitucionalista tiene grandes problemas para configurarse como “frente democrático”. La sombra del franquismo es alargada a derecha e izquierda: algunos por añoranza (Vox), otros por vergüenza (PP), otros por “modernos” (C’s), y la izquierda por complejo, confundiendo España con franquismo.

Insultos y abucheos en el paseíllo del vasallaje ante la Generalitat del nuevo consistorio barcelonés

El poder municipal de Barcelona no proviene ni de la Generalitat ni del Gobierno español: se debe a los ciudadanos, auténticos soberanos municipales: no porque Barcelona sea soberana, que no lo es, sino porque es la Constitución la que articula el poder en España. Hacer un paseíllo hasta la Generalitat es un acto de vasallaje indebido que indica la profundidad del relato nacionalista. No es protocolo obligado, como sí lo es acatar la Constitución en el acto de toma de posesión de los cargos electos, que es un imperativo legal –y decir que lo hacen “por imperativo legal” es redundante, innecesario y, sobre todo, tendencioso, dando a entender su interés en saltarse tal promesa o juramento. Eso sí, inaceptable el comportamiento de la derechona nacionalista, que cree que el Ayuntamiento también es suyo.

Las filigranas de Colau para mantenerse en la poltrona –asumido como mal menor por muchos de nosotros, como medio de impedir que el secesionismo se haga con el Ayuntamiento de Barcelona– denotan ambición personal, con o sin lágrimas –llorar emociona, pero no legitima–, y estrategia política. La debacle de votos de los Comuns siempre es más llevadera y más reversible estando como alcaldesa que como vicealcaldesa del Tete Maragall.

Ciudadanos ha optado por el cuanto peor mejor: prefería a Maragall de alcalde para poder crecer victimizándose. Y no es que no lo hagan con la Colau –y menos con lo de reponer el lazo–, pero hablar a estas alturas de la deriva Rivera/Arrimadas es ya innecesario. Y Valls, independientemente de lo que haga a futuro, ha actuado con una coherencia ética desconocida en España: ha entendido que, aunque Colau sea una secesionista disfrazada, al menos nominalmente con ella el separatismo no gobierna Barcelona, que no es poco.

Acabando

A pesar de lo que Pedro Sánchez parece pergeñar –reforma del Código Penal, pacto con nacionalistas para su nueva investidura; recordad que nada de eso lo dijo en campaña–; a pesar que el juicio conllevará duras penas para los encausados, a pesar del mucho ruido que hagan en Cataluña y fuera los secesionistas, en Cataluña ya no es posible volver a antes de 2012, ya no es posible volver al nacional-pujolismo… Hay muchos “Cercas” que han despertado, que estuvieron el 8 y el 28 de octubre de 2017 en las calles de Barcelona, y no lo permitirán. El futuro es el diálogo; pero en ese diálogo hemos de participar todos, y los partidos actuales no pueden representar a la sociedad catalana. Hay que reformar la ley electoral para que el voto de los de la provincia de Barcelona valga igual que el de los de Lérida, Gerona y Tarragona. Pero, sobre todo, la hegemonía del nacionalismo en las instituciones se tiene que acabar.

Sigue habiendo muchos huérfanos políticos en la izquierda en Cataluña. A ver qué hacemos. ¿Rabell? ¿Cercas? Ni PSC ni Comuns pueden liderar esa alternativa. Perseverar en la espera es desesperar.

Colau. Falsa ambigüedad y equidistancia

Vicente Serrano|Miembro de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista

17 de junio de 2019

Andan empeñados los nacionalismos rampantes en la construcción de bloques. Los nacionalismos catalán y vasco por fin han encontrado el icono necesario: Vox encarna a la perfección la derechona españolista que durante muchos años pretendieron colgarle al PP y luego a C’s… La conclusión consiguiente es hablar del “trifachito”. ¡Parece que nada haya cambiado! Y ¿Qué decir del mismísimo Vox? Mezclan nacionalistas (ellos también lo son) y comunistas con tendenciosa y malsana intencionalidad. Franquismo redivivo. Dos derechas a las que solo separa la bandera.

Y ¿Qué hace la izquierda? Alimentar los bloques desde su pretendida equidistancia. Pero la realidad es que mientra Vox les da arcadas se manifiestan compungidos ante el juicio a los golpistas secesionistas. No parecen distinguir entre la rebeldía de los ricos y la de los oprimidos. Rebelarse contra la ley tiene en la izquierda romántica un aura de heroicidad. El problema es que la rebeldía precisa de causa justa. 

Recuerdo a mi madre cuando me llamaba “rebelde sin causa” en mi adolescencia… Así parece estar, desde la Transición, la izquierda en una interminable inmadurez. ¡En el “procés” no hay causa justa!

La intrínseca maldad del 78

Es terrible tener que repetir a estas alturas lo obvio: La Constitución del 78, con todos sus errores, es hija de la izquierda. Y de la derecha ¡claro! Y es mejorable y perfectible como muchas de nuestro entorno a las que emuló en su día. 

No vamos a hablar hoy del sistema electoral tramposo que antes benefició al PP y ahora al PSOE… Si nos beneficia bien y si nos perjudica mal… ¡Mal vamos!. Tampoco olvidemos que el Estado autonómico actual bebe, directamente, de la Constitución de la II República Española. 

La izquierda española (incluidas la vasca y la catalana) vive acomplejada por su incapacidad de llevar adelante la ruptura con el franquismo. Una suerte de complejo de Edipo que le hace auto-odiarse y renegar de su propia españolidad. Es llamativo como en las conversaciones más coloquiales se escapa la negación de España: En una fiesta privada introduje en una de las muchas conversaciones los conceptos hispano e ibérico, rápidamente una persona aprovechó para reclamar –mejor ibérico–; hube de reivindicar mi hispanidad, esa sin la que no es posible construir lo ibérico. 

Lo español no es fascismo por definición, como lo catalán no es progresismo per se. En los ismos de ambos anida la derechona, pero la miopía de la izquierda adolescente aun no lo ve. Lo más llamativo, la conversión “anguitista” de Pablo Iglesias al “constitucionalismo”. 

Ada Colau y los bloques 

El final del viaje: El Ayuntamiento de Barcelona. Lo primero: es tan falsamente ambigua la Colau que da carta de naturaleza izquierdista a ERC. Es evidente que, por trayectoria histórica, ERC está en la derechona secesionista. Hablar de un tripartito de izquierdas incluyéndolos demuestra el enrocamiento intelectual de la Colau y su entorno, y sobre todo su falsa equidistancia entre los pretendidos bloques. 

Que haya sido elegida como como alcaldesa con los votos de PSC y Valls-C’s no es síntoma de su capacidad para entender la sociología de la ciudad; su discurso no cambia, seguirá instalada en la falsa ambigüedad que durante todo su mandato anterior ha dado soporte al “procés”. Y todo hay que decirlo el PSC no es garantía de freno para los delirios procesistas. Lo de Valls puede ser altruismo o ganas de entrar en un catalanismo moderado presto a retomar las riendas de Cataluña… sin que nada cambie… ¡ya se verá!, no olvidemos que incorporó en sus filas a los de “Lliures”.El proyecto de Colau siempre ha sido la Generalitat –lo tengo dicho hace años Septiembre 2014, minuto 1:02:20– La secesión, y eso lo ha teorizado perfectamente ERC (ahí está el Rufián para confirmarlo), solo será posible si se incorpora a los charnegos al “procés”. Antes ICV y ahora Comúns tienen la función de anular la crítica al nacionalismo supremacista de los trabajadores catalanes. Es por ello imposible que Colau corrija sus posicionamientos ante el secesionismo aunque sea evidente que su perdida de votos sea consecuencia de su falsa ambigüedad y equidistancia. Ada Colau no es muy distinta de Elisenda Alemany: una nacionalista.

Acabando. No hay dos bloques. La dualidad no es Catalanismo frente a Españolismo. El conflicto principal es Izquierda/Derecha, o, dicho de otro modo: conflicto de intereses entre clases sociales, igualdad/desigualdad. 

El nacionalismo distorsiona y difumina el eje sociopolítico principal. Alimentar la dialéctica de bloques beneficia al nacionalismo y eso es lo que hacen Colau e Iglesias. Hecho que beneficia a las oligarquías: “Hay una guerra de clases, de acuerdo, pero es la mía, la de los ricos, la que está haciendo esa guerra, y vamos ganando”. Warren Buffett. 

Les dejo con una epifanía matinal: “En España habrá izquierda cuando la izquierda se crea España”… podría añadirse “España como nación política”, pero tal vez no es necesario…

Europeas y municipales. Circunscripciones Únicas.

Vicente Serrano|Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVO y de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista

6 de junio de 2019

 

Lo más llamativo de las elecciones europeas y municipales es que ambas utilizan la circunscripción única para repartir los escaños/concejales. 

Las europeas además no establecen un porcentaje mínimo para poder acceder al escaño. El sistema de reparto es proporcional: D’Hondt y ello no supone una distorsión tan grave como el que se achaca a este sistema en el resto de elecciones en España. Ciertamente beneficia ligeramente a los grandes partidos concretamente al PSOE le regala 2 eurodiputados y al PP y a Unidas Podemos uno a cada uno. Con un sistema de reparto Hare (Reparto proporcional y a resto mayor) eso se corregiría y entrarían con un eurodiputado cada uno: Compromiso por Europa y PACMA. 

Como siempre que se utiliza Hare los porcentajes entre voto y representación se acercan. Sobre todo en grandes magnitudes, como es el caso que nos ocupa.

El Parlamento Europeo es un sistema de representación federal de los territorios que conforman la UE asignando a cada estado un número de diputados en proporción a su población. Es un modelo a seguir en la reconfiguración del Senado Español (En el análisis de los resultados del Senado, pendiente de publicar, profundizaré). Sustituir el sistema de reparto D’Hondt por Hare lo haría aun más justo, siempre que consideremos más justo facilitar la representación de todos, beneficiando a los minoritarios y ampliando con ello el número de ciudadanos representados. Tal como se puede observar en la anterior gráfica (linea roja)

Generales y Europeas.

La participación ha bajado un 10% en un mes respecto a las generales. Pero vistos los antecedentes es un exitazo ya que supera en 20 puntos la participación de 2014. Algo tiene que ver la coincidencia con las municipales, así como la cercanía de la generales y su rebufo, cual si se tratara de una segunda vuelta.

Si PSOE pierde ligeramente (-1,62%) y PP se recupera (+3,54%), también tenuemente, los grandes descalabrados son Vox (-48%), C’s (-34%) y UP-IU (-28%) respectivamente. 

El bipartidismo, imperfecto ciertamente, no ha muerto a pesar de las necrológicas publicadas. Siempre dije que el sistema se tensiono y había orquestada una sustitución de los beneficiarios del sistema. Los sorpassos previstos fracasaron y el sistema español tiende a estabilizarse y a perpetuarse. Solo con un cambio en el sistema electoral (LOREG y Constitución) se puede romper el bipartidismo.

Municipales.

Si bien en las municipales la circunscripción es única la existencia de un mínimo del 5% para acceder a representación desvirtúa los resultados, al menos en las grandes capitales. Es decir mantiene 2 de los 3 factores deformantes de la voluntad popular: Mínimo y D’hont.

Si tomamos la ciudad de Barcelona observamos que dos candidaturas quedan excluidas al no llegar al 5% de los votos. No parece una solución muy justa teniendo en cuenta que el coste medio por concejal es de 18.390 votos y que estas candidaturas superan con creces dicha media. Además los únicos que superan ese coste medio son los 2 concejales del PP, el resto resultan mucho más baratos.

El actual sistema deja sin representación a casi 80.000 ciudadanos que acudieron a votar, lo que supone un 10,5%. Si eliminamos la exigencia de mínimo se reducirían a algo menos de 22.000, un 2,88%.

La sustitución del sistema D’Hondt por el Hare beneficiaría a las candidaturas minoritarias y aumentaría la pluralidad. Es una solución que no es recomendable hacer en poblaciones medias y pequeñas ya que sobre representa en exceso y de manera injusta a los minoritarios. Véase el siguiente caso de mi pueblo:

Estas distorsiones la crea Hare en grupos pequeños, como sucede en las elecciones sindicales donde habitualmente se usa. Es una paradoja que el mejor sistema para poblaciones pequeñas se use en grandes y al revés.

Como conclusión lo más importante en la posible reforma del sistema electoral en lo que atañe a los municipios es eliminar el mínimo del 5% y valorar la introducción de sistema Hare para los grandes municipios.

Barcelona y el Procés.

Este no es un análisis político sobre las opciones que toman los ciudadanos, si no sobre la justicia del reparto. Ello no quiere decir que no haya que hacerlo, pero no tanto por el método de reparto si no por las opciones y expectativas que unos y otros resultados generen.

Así pues y entrando en esa valoración política podemos afirmar que la ciudad de Barcelona no es secesionista y que el actual sistema electoral puede entregar la alcaldía al secesionismo por el simple hecho que, al no existir pacto suficiente, el alcalde sea el cabeza de lista más votado –Solución que revindicaba el PP como automatismo sin debate o posibilidad de pacto– 

Otra contradicción del sistema electoral es que siendo, como es, el poder municipal más ejecutivo, sea aparentemente más proporcional que en el resto de elecciones de organismos claramente legislativos: parlamentos autónomos, Congreso o Senado. Una segunda vuelta entre los dos o tres cabezas de lista que hayan superado un porcentaje mínimo de votos permitiría cierta estabilidad y gobernabilidad.

Asignando ideología e identidad a cada formación política obtendremos un cuadro agrupado de las preferencias del electorado barcelonés. La derecha como en el resto de España es mayoritaria en Barcelona.

Sin embargo podemos afirmar que el secesionismo no es mayoritario y que es posible un gobierno de la ciudad de perfil progresista y no nacionalista.

De la decisión que tome Ada Colau dependerá el futuro de una ciudad hoy abierta al mundo y que si yerra, caería en las manos de un secesionismo que ansia su ocupación. El propio futuro de los Comúns está en entredicho, avanzar en el apoyo de nacional-secesionismo, parapetados en la ambigüedad, le llevaría irremisiblemente a la marginalidad y con ello a las clases trabajadoras barcelonesas a la desprotección y el desamparo político y social.

Tercer análisis electoral del 28A: la estabilidad del Gobierno de Sánchez, no mejor que la de Rajoy

Vicente Serrano
Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVO y de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista

El lunes pasado cerraba mi segundo análisis aseverando que en las elecciones del 28 de abril hubo casi un millón y medio de votos más a la derecha que a la izquierda con el siguiente cuadro:

Definir si un partido es de derechas o de izquierdas es, en sí mismo, algo subjetivo por lo que mi apreciación es posible que no coincida con otras valoraciones.

Para llegar a dicha conclusión he partido de la autodefinición que cada partido hace de sí mismo y las posiciones que ha mantenido en el pasado. 

Tal vez la más polémica o discutible es la adscripción que hago de ERC en la derecha. Es algo que no solo pienso yo sino muchos de mi entorno. Primero, por sus orígenes (Estat Catalá es uno de sus componentes iniciales) y, después, por su posicionamiento al lado del independentismo aprobando y participando en los gobiernos de la Generalitat que más recortes sociales han realizado en los últimos años. Es evidente que situarlo en un lugar u otro cambia la situación dado que sus votos superan el millón. Tampoco hay que olvidar que el segmento ideológico que ERC disputa es el del nacionalismo del PdCat o CDC.

La identidad

La orientación identitaria o nacional de cada formación nos permite también valorar la posición del electorado respecto un tema tan controvertido como es la organización territorial del Estado y, en concreto, ante el proceso secesionista catalán.

Evidentemente, al asignar una identidad a los votantes de un partido no implica afirmar que son nacionalistas en el sentido excluyente de la palabra. No es lo mismo un votante de Vox, en un extremo claramente españolista, que un votante del PSOE, al que también se le asigna la identidad o sentido de pertenencia española, pero no una ideología nacionalista. Igualmente, dentro de la identidad catalana podríamos diferenciar niveles de sentimiento de pertenencia entre votantes, aunque también podemos afirmar que en los últimos años se han radicalizado bastante las posiciones hacia un nacionalismo rupturista. Algunas identidades son más regionalistas que nacionalistas aunque no estén reflejadas en la gráfica, por su baja incidencia.

A la vista del gráfico, podemos afirmar que los sentimientos nacionalistas vasco y catalán suben muy levemente en términos relativos. En votos 181.740 y 274.321 respectivamente.

El que más crece en términos relativos y absolutos es el sentimiento de pertenencia español: 3 puntos porcentuales y 2.280.461 votos. Y eso a pesar de los 3,5 millones de votos que pierde el PP pero se dirigen a Vox (2,6M.) y C’S (1M.) El que más crece y aporta a la identidad española es el PSOE, que incrementa 2 millones de votantes. 

El abandono del electorado de posiciones ambiguas sobre el debate territorial ha perjudicado claramente a Podemos y sus antiguas confluencias. El soberanismo ha perdido 435.375 votantes y el valencianismo 475.566. Ese millón de votos es insuficiente para entender el crecimiento de la identidad española en las elecciones. El incremento de la participación desde el 66,48% al 75,75% es determinante: son más de 25 millones de españoles (2,1M. nuevos) que han entendido que en las elecciones nos jugamos mucho, que quedarse en casa no es una opción inteligente, que la política no les es ajena.

Izquierda y Soberanismo. El problema de España

La izquierda en España adolece desde la Transición de un “complejo de culpa impropio” que le ha hecho abandonar en manos de la derecha la idea de España. El PSOE se ha dejado arrastrar hacia posiciones de defensa de la plurinacionalidad por un PSC trufado, hasta no hace mucho, de nacionalistas catalanes (no es que Iceta no lo sea, pero lo disimula). Persiste la idea de esa plurinacionalidad que le permite flexibilizar la idea de España en función de intereses partidistas, aunque, durante estas elecciones, Pedro Sánchez y su equipo ha ocultado hábilmente ese tema.

El gran drama está a la izquierda del PSOE. Desde el PSUC y PCE, pasando por ICV, EUiA e IU hasta la actualidad en una concentración dispersa, valga el oxímoron, de Unidas Podemos y ex-confluencias, la defensa a ultranza del derecho de autodeterminación de las comunidades españolas ricas, mantiene a dicha izquierda en un proceso de estancamiento y/o decaimiento continuo (salvo momentos donde lo social se ha impuesto a lo territorial, véase 15M). Además, esa ambigüedad permite que el nacionalismo (siempre conservador y clasista) se haya convertido en el árbitro de toda la política española. 

A la hora de asignar identidades a UP y En Marea les he situado como “soberanistas”, mientras a ECP y a Compromis como “catalán” y “valenciano” dado el cariz más marcado de sus reivindicaciones “nacionales”. El caso de Jaume Assens, líder y declarado independentista de la candidatura de ECP, es paradigmático.

El soberanismo representa más de 3 millones de votantes. El soberanismo es de izquierdas pero es incapaz de plantearse un cambio respecto al proyecto España, es una herencia de un franquismo no superado, que, a su vez, ha alimentado el resurgir de un nacionalismo español que aparentaba ser residual. Si superase el aludido complejo, la izquierda española estaría en paridad de votos con la derecha española. Española, ya que la victoria de la derecha a la que aludo en el primer cuadro incluye a toda la derecha del nacionalismo periférico.

Es evidente que el sistema electoral es otro factor determinante en la crisis de Estado en la que nos encontramos inmersos. Un sistema electoral que le permite a Pedro Sánchez formar gobierno a pesar de ser una mayoría minoritaria. Como en su día se lo permitió a Rajoy.

Los sistemas electorales no pueden ser buenos o malos en función de a quien beneficien coyunturalmente, sino en base a representar fielmente la voluntad de la ciudadanía.

Cataluña

Ciertamente, la participación en estas elecciones generales es la más alta de la serie histórica, como se puede observar en el cuadro que sigue. La abstención se situó en los mismos niveles que en las autonómicas de 2015 que también marcaron un hito en la implicación de los catalanes en la vida política. Cambio de tendencia y desaparición del llamado abstencionismo diferencial que se consolida en las autonómicas de 2017, donde se registra el abstencionismo más bajo de la serie.

De todas formas, echar las campanas al vuelo por el crecimiento del independentismo se me antoja un tanto exagerado por no utilizar otro término. Cierto que es el porcentaje más alto en unas elecciones generales, pero tan solo supera ligeramente el 30% sobre el censo. Si a eso sumamos a los partidarios de realizar una consulta, que no son independentistas, se quedan en un honroso 42%. Muy lejos aún del cacareado y nunca demostrado 80% de la sociedad catalana.

Otra cosa es la representación que el sistema electoral otorga al secesionismo tanto en las generales como en autonómicas.

Es fácilmente observable como el sistema electoral beneficia posiciones independentistas o de partidarios del, mal llamado, “derecho a decidir”, mientras infra-representa al no soberanismo o no independentismo.

Conclusiones

Seguimos instalados en un sistema electoral que no ayuda a la estabilidad de la política española, siempre más pendiente de tensiones territoriales que de solventar los problemas reales: sociales, económicos, laborales. 

Se necesita un compromiso de regeneración democrática que no será posible mientras el sistema actual no cambie. Para ello es preciso que los partidos mayoritarios sean generosos y acuerden un sistema de representación más justo para las cámaras legislativas y se doten de un sistema que permita la estabilidad con arreglo a mayorías sólidas, mediante, si es necesario, la elección directa del Presidente del Gobierno.

Jugar a parlamentarismo cuando las elecciones legislativas se plantean como presidencialistas es una estafa a los ciudadanos. 

En mi primer análisis de las elecciones generales 2019 explico la propuesta de Circunscripción Única y acompaño un cuadro de cómo quedaría repartido el hemiciclo con dicho sistema. La primera conclusión es que sería difícil cerrar pactos para la formación de gobierno; indudablemente, los ciudadanos estaríamos mejor representados. Es importante remarcar en este punto que en un sistema parlamentaristas las elecciones a diputados son para la constitución de la cámara legislativa. Si bien es cierto que el gobierno ha de salir de la negociación entre las partes, no es menos cierto que se podría arbitrar un sistema que completase y garantizase la elección de un ejecutivo fuerte dentro de un sistema parlamentario de representación proporcional. 

Digamos que el pacto progresista sumaria 160 escaños (PSOE, ECP, UP,Compromis, Recortes Cero, PACMA y PACT), frente a los 151 que sumaria un pacto conservador (PP, C’s, VOX) y si les sumamos CC, NA+, PRC llegarían a 156. En esas circunstancias al cabo de máximo 3 meses los ciudadanos deberíamos elegir directamente entre los dos candidatos más votados en la cámara, previsiblemente los líderes de los dos partidos más votados, es decir Pedro Sánchez y Pablo Casado. 

Este sistema incluido en mi propuesta permitiría un gobierno estable no dependiente de pactos espurios con minoritarios (léase secesionistas) a la par que garantiza un poder legislativo que representa fielmente la voluntad popular y controla eficaz, pero no arbitrariamente, al gobierno. Hay matices en mi propuesta.

La estabilidad del próximo gobierno de Pedro Sánchez, en las actuales condiciones, no son mucho mejores que las del derrotado Rajoy…

Y si no… al tiempo.

Primer análisis electoral.- Las perversiones de nuestro sistema electoral y los resultados del 28ª

Segundo análisis electoral

Hay votos y votos. Segundo análisis Generales 2019

Vicente Serrano*||

Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVO y de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista||

En mi anterior artículo ya apuntaba el problema del diferente coste que tienen los escaños en función de la provincia en que se vote y/o de la candidatura elegida.

Si realizamos una simple división entre los votos obtenidos por cada candidatura y los escaños asignados y los comparamos con mi propuesta de asignación en Circunscripción Única nos encontraríamos el siguiente gráfico:

A primera vista, podemos concluir que el sistema actual no es justo, ya que deja a 6 formaciones fuera del Congreso (línea azul a cero) y que a ECP, Vox y Podemos les salen muy caros sus diputados. Además, parece beneficiar a PNV, PSOE, PP, ERC, mientras deja a C’s (aunque le beneficia ligeramente), JxCat, CCa, EH Bildu, NA+ y PRC en su justa retribución. 

Pero esto es una falsa apariencia, ya que la línea azul es una construcción falsa. Falsa en el sentido que hace la división “general”, como si los escaños fueran elegidos por todos los votantes de cada formación. Mientras que la línea roja es muy real ya que los escaños se han distribuido en Circunscripción Única, todos los votos a cada formación han sido coparticipes en la elección de sus diputados (En realidad, habría que decir “serían”).

La verdadera curva de costes de los escaños es la que sigue y que tiene en cuenta la provincia donde ha sido elegido cada diputado y solo los votos que han contribuido a ello:

Se puede comprobar que no están la definiciones de todas la candidaturas, aunque sí sus valores. El más barato, el del PP de Melilla, por 8.082 votos, y el más caro él del PP de Barcelona. 

De los 123 escaños del PSOE 90 le cuestan menos del Coste Medio por escaño. De los 66 del PP son 40. 26 de los 57 de C’s también por debajo del CM. Y ninguno se salva 20/35 Podemos y 12/24 Vox.

Pero veamos cuantos Diputados cuestan más o menos que el Coste Medio:

Prácticamente, el 60% de los diputados son elegidos con menos votos de la media, 209 de 350. De esos 101 no llegan ni a los 50.000 votos y 15 con menos de 25.000.

La Circunscripción Única garantiza que más del 90% de los diputados se eligen por el coste medio (334 en esta ocasión) y tan solo 16 (algo menos del 5% por debajo) y de ellos ninguno por menos de 25.000 votos.

Otro elemento importante a tener en cuenta al analizar nuestro Sistema Actual es la marginación, la nulidad del voto, de más de dos millones y medio de ciudadanos que, yendo a votar, se han quedado sin representación.

Vox, UP y PACMA son los más afectados por este Sistema Electoral. No es un problema de ideología. Es un sistema que, como ya he explicado en reiteradas ocasiones, configura un Bipartidismo Imperfecto, que buscando, supuestamente, facilitar la gobernabilidad en realidad genera un sistema inestable muy dependiente de partidos nacionalistas o de planteamientos extremos.

Sobre la supuesta victoria del PSOE

Es preciso un análisis más minucioso que es imposible desarrollar en este artículo. Lo cierto es que los más de dos millones de nuevos votantes respecto al 2016 se han repartido casi en igualdad entre la izquierda y la derecha:

Y podemos observar que la derecha supera en casi un millón y medio a la izquierda. Dado que, como decía, eso precisa ser desarrollado dejamos el tema para una próxima entrega.

Sigan con salud.

Las perversiones de nuestro sistema electoral y los resultados del 28ª

Vicente Serrano|Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVO y de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista

La mayor perversión de nuestro sistema electoral es tratar las elecciones legislativas como si de unas presidenciales se tratara. No digo que esté mal realizar valoraciones sobre las posibles coaliciones que permitan configurar un gobierno. Pero lo terrible es que tras concretar los escaños que cada candidatura consigue nos olvidamos rápidamente de los votos que hay detrás de esos diputados y diputadas. Y lo más terrible, nos olvidamos de analizar como se ha configurado nuestro parlamento y cuanto a costado cada escaño. Tal vez es debido a que eso es algo que a los partidos mayoritarios no les interesa que sepamos.

España no tiene un sistema presidencialista, es decir que no elegimos directamente al Presidente del Gobierno. Es el Congreso de los Diputados quien lo hace.

La segunda perversión de nuestro sistema electoral es que distorsiona la voluntad popular premiando a unos partidos sobre otros. Veamos esa distorsión en los resultados de 2019 y 2016:

Independiente del coste real en votos de cada diputado, que habrá que analizar en otro momento en el que dispongamos de todos los resultados, ya con los primeros datos provisionales se puede observar que el sistema electoral favorece a unos partidos, perjudicando a otros. Como siempre son los dos partidos con más votos a nivel nacional y el partido nacionalista mayoritario en Cataluña y en el País Vasco.

Si en 2016 el gran beneficiario del sistema electoral fue el PPconsiguiendo una representación del 39,14% de escaños con tan solo el 33,01% de los votos validos, es decir una sobre-representación de un 18,58%(en 2019 la sobre-representación es de un 12,92%) . En estas elecciones de 2019 es el PSOE el gran beneficiarioya que con tan solo el 28,68% obtiene un 35,14% de los escaños del hemiciclo del Congreso, lo que supone una sobre-representación del 22,53%(7,32% en 2016). Como se puede observar en la anterior gráfica, ambos se benefician del sistema, el primero siempre más, en todas las contiendas electorales hasta la fecha. Paradójicamente este año también se ha beneficiado Ciudadanos aunque ligeramente, no así en el año 2016 donde quedo claramente perjudicada.

Los otros grandes beneficiados son los partidos nacionalistas. En Cataluña ERC consigue este año una sobre-representación del 10,17%respecto a los votos obtenidos: 3,89% (mientras en el 2016 quedaba ligeramente Infra-representada) Robándole el primer puesto a su socio independentista JxCat (PDCAT) si comparamos con los resultados de su anterior marca CDC, que si en 2016 obtenía una sobre-representación del 13,72%, este año solo consigue un incremento del 4,71%.

En el lado vasco se benefician con una sobre-representación tanto PNV como EH-Bildu (13,53% y 15,44% respectivamente), mientras en 2016 el beneficiado fue PNV con un 20% más de lo obtenido en las urnas. En aquella ocasión EH-Bildu estuvo Infra-representada un 25%.

El resto de partidos están todos Infra-representados. Veamos:

Podemos, -16,32%. Vox, -33,17%. En Comú-Podem, -15,25%. Compromís, -56,71%.

Pero lo más grave es que partidos que consiguen superar la media de votos: 74.530, como son PACMA, FRONT REPUBLICÀ y BNGestán tan Infra-representados que no obtienen representación, es decir un -100%.

Lo mismo puede decirse de partidos que obteniendo más de 30.000 votos podrían optar a tener representación por restos en un sistema más justo, sobre todo teniendo en cuenta que cuando miremos en el detalle de las circunscripciones provinciales muchos escaños, la mayoría, habrán costado alrededor o menos de 20.000 votos.

Pinceladas sobre los costes de algunos escaños:

El diputado que consigue el PP en Melilla le cuesta 8.082 votos, los 26.045 ciudadanos que fueron a votar por otras opciones se quedaron sin representación. Siendo el caso más “llamativo” no es el único. En Ceuta al PSOE el diputado le sale por 13.766 votos, mientras el resto ceutíes que fueron a votar y que se quedaron a dos velas suman 24.588. En Zamora a Vox le cuesta su diputado 12.809 votos

La realidad es que más de la mitad de los diputados se consiguen con menos de la media general y en cambio otros se disparan los costes. Tal es el caso de los 11 escaños del PSOE en Madridque tienen un coste unitario de 93.132 votos… y eso que son los más económicos de la capital. Los más caros los 5 de Vox a un coste medio de 104.083.

En Barcelonalos más baratos los 6 de ComúPodem al “módico” precio de 84.738 votos seguidos muy de cerca por los 9 del PSC por 85.157 votos la unidad. Pero la palma se la lleva el único que consigue el PP al coste de 155.504 votos.

El problema no es D’Hondt, no. 

El problema son las provincias, las circunscripciones provinciales. Todos lo saben pero nadie se da por enterado… como si el hecho de que el voto de un soriano tenga un valor distinto al de uno de Barcelona o de Madrid. Para aclararlo a los sorianos que se me enfadan: Antes de votar los sorianos tienen más poder de voto (Índice de Poder de Voto=2,84), que el resto de los españoles (IPV=1), pero una vez votado unos valen aun más, mucho más y otros no valen nada. Concretamente los votantes del PSOE tienen un IPV=6,04 y los del PP de 7,19. El resto de votantes sorianos, 22.411, su IPV=0, cero patatero. Son un 42% de los que fueron a votar (56% del censo) . Los sorianos que tienen poder electoral son exactamente el 43,28% del censo.

Y esta sencilla explicación nos dice por que la España Vaciadaes la que da el poder y la que menos se beneficia de él… digamos que no lo controla.

El número de votantes sin representación es altísimo en nuestro sistema electoral, pero no se dejen embaucar por cantos de sirena que les hablan de circunscripciones uninominales, eso de votar a Pepito o de las famosas listas abiertas… ahí tienen el Senado, un sistema de listas abiertas que dio la mayoría absoluta al PP en las elecciones de 2016 y ahora se las da al PSOE. Pero eso habrá que analizarlo otro día.

¿Se imaginan un sistema que asegure que todos los españoles, además de tener un voto, este valga igual vote donde vote y vote a quien vote?

Existir existe y no es complicado aplicarlo, a pesar de los circunloquios de los dirigentes politicos de cualquier signo sobre “…. la necesidad de mejorar la proporcionalidad y bla bla bla….” 

Tan sencillo como aplicar la circunscripción únicay eso sin necesidad de dejar a ninguna provincia sin representación. Ya lo he explicado otras veces… pero si hay que seguir haciéndolo… 

Veamos en este artículo como quedaría el Congreso de los Diputados si se aplicara un sistema de Circunscripción Única con los resultados de ayer domingo 28 de abril de 2019.

Los votos no cambian pero si los escaños asignados y como se puede comprobar si nos fijamos en las columnas verdes donde se reflejan los porcentajes el sistema de Circunscripción Única prácticamente iguala con los porcentajes de voto, mientras el sistema actual lo distorsiona incrementando la representación de unos en perjuicio de la de otros.

Se puede usar un sistema proporcional como el D’hondt o el Hare, que es el que yo he utilizado, para hacer el reparto en la circunscripción única. Lo importante es que el reparto sea en un solo saco y eliminar el 3% de mínimo nacional para acceder a diputado… que algunos quieren imponer…

Hay importantes matices que hacer pero no es labor de este primer análisis del resultado electoral. Para ampliar más sobre el sistema propuesto recomiendo varios artículos sobre el tema publicados en mis blogs y en Crónica PopularPlaza Abierta.

Podemos y debemos mejorar la representatividad, no según quien gane, si no para garantizar que la palabra democracia cobra sentido. Ciertamente ello debe ir acompañado de un incremento de la participación de los ciudadanos en lo publico, en lo que nos atañe.

Frente a la Democracia de las Apariencias, de la imagen, del marketing, del maquillaje, de la demagogia,  necesitamos impulsar la Democracia Ilustrada.

El desgobierno de Cataluña

Vicente Serrano|Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVO y de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista

Desde final de diciembre tan solo una ley ha aprobado el Parlament de Catalunya, una baja actividad frente a las 2 leyes orgánicas, 3 ordinarias y 7 decretos leyes del Congreso de los Diputados. Si a ello unimos la desaparición del Governde sus funciones ya que todo su trabajo es alimentar un procésde enfrentamiento al Estado, podemos concluir que Cataluña se halla sumida en el desgobierno. 

Mi madre, de 90 años, solicitó el mes de julio del pasado año incrementar su nivel de dependencia, cuatro meses más tarde la visitó una doctora y en enero le rechazan la solicitud… parece que le falta un punto… ¡recortes hasta en los puntos! Las políticas sociales del proces.  

Las listas de esperas se alargan, las suplencias médicas no se cubren…. Hablan de conciliar la vida familiar y lo que hacen es recortar el horario de los Centros de Atención Primaria. Tal vez la solución sería contratar más personal. La precarización en los contratos a médicos y enfermeras hace que los formados en Cataluña emigren… no a Alemania, no, a Aragón u otras zonas de España. Atención primaria y pediatría es donde más se sufren los recortes.

Legislan poco pero las pocas propuestas que hacen es para des-regularizar, privatizar, aun más, los servicios públicos. El anteproyecto de Ley “Contratos de servicios a las personas” ha sido denunciado por Marea Blanca como una barbaridad contra los derechos de la ciudadanía. 

Reproduzco aquí unas notas de Toni Barbará de Marea Blanca de Cataluña

Bon día Vicente, Unas líneas apresuradas y algunos materiales…

Paradoja!! Parlamento bajo mínimos mientras se gesta una Ley de «contractes de serveis a les persones» a que hace referencia todo el hilo anterior (no reproducible por la extensión)y donde verás la gravedad del tema y la respuesta frontal que desde Marea Blanca manifestamos en sede parlamentaria…

No se revierte la situación anterior: Listas de espera desesperantes, jubilaciones y bajas sin cobertura, carencia de profesionales y en especial en Atención Primaria y Pediatría (han ido emigrando fuera de Cataluña, a Europa o a otras CCAA por el maltrato contractual de aquí -bajos salarios, alta precariedad-)

Saturación insoportable de Servicios de Urgencias. Recortes de horarios de atención en Atención Primaria para «conciliar vida familiar» sin considerar que  lo que des-concilian es a la población más frágil.

Huelgas de médicos, en Atención Primaria y en el Institut Català de la Salut  primero y en toda la red de Catasalut después. Se consiguen migajas en la negociación.

Atención Primaria la llave de todo el sistema, a la cola de Europa y de España: Del 25% del gasto (inversión!!) sanitario que la OMS recomienda dedicar a Atención Primaria y del 20% promedio en la CE, España dedica menos del 15 % y Cataluña menos del 14% !!! Así no hay quien soluciones nada.

Presupuestos presentados de la Generalitat que NO resuelven, revierten, ni recuperan nada (ni en salud ni en dependencia, ni en enseñanza, ni en Renta Garantizada de Ciudadanía, ni….) 

Las externalizaciones/privatizaciones siguen recibiendo conciertos y recursos públicos (bien escasos per se) y no se «desprivatiza» nada (En Valencia p ej. han revertido a lo público el Hospital de la Alzira y están a punto de lograrlo en el de Denia…)

La mercantilización es la norma.

La Consellera (Alba Vergés) solo atiende a actos con las patronales y de agenda de su partido ERC, no ha recibido todavía (antes del parto, ni del post parto) a la Marea Blanca de Cataluña.  Puro discursito dilatorio y ocultando la realidad que se sigue degradando sobre lo ya recortado. 

…Seguiremos… Salud!!

El Govern incumple resoluciones parlamentarias varias (no venta de terrenos públicos a empresas privadas, etc.) Están muy ocupados asistiendo, ahora, a las vistas del proceso contra lo políticos presos por el golpe del 1 de Octubre. Si es necesario desconvocan comisiones o se ausentan de estas para que no haya quórum y no se celebren, lo mismo con los plenos…

Lo más grave es que el Govern, a día de hoy, todavía no tiene aprobada su propuesta de presupuestos pero acusa a la oposición de boicotearles.

La inacción del Governes palmaria, el Parlament esta secuestrado y parado. Los “adalides de la democracia” no creen en ella. Solo es apariencia.

Tal vez lo más paradigmático sea la relación del nacional-secesionismo con la Ley de Renta Garantizada de Ciudadanía, aprobada el 20 de julio de 2017, poco antes de las famosas leyes de desconexión del 6 y 8 de septiembre. Fue utilizada como elemento de diferenciación respecto al resto de España, cual si la sensibilidad de la Generalitat de Catalunyafuera excepcional y bondadosa frente a la racanería del malvado “Estado Español”. A día de hoy el desarrollo de dicha ley deja mucho que desear y puede decirse que las coberturas sociales en Cataluña han empeorado considerablemente. Su sensibilidad social es teatro, puro teatro.

Descentralización y jerarquía institucional

Cataluña es una de las regiones con mayor autogobierno de España y del mundo. La descentralización política de España es una realidad pese a quien pese y en algunas cuestiones es un despropósito.

Dos son los objetivos de una descentralización: Acercar la administración al ciudadano y garantizar la igualdad de todos. Si la descentralización lo que hace es crear nuevas castas políticas a nivel autonómico y genera discriminaciones entre ciudadanos en función del lugar de residencia… algo falla en el diseño.

El problema es que no hay diseño. Las autonomías se han conformado por la cesión extraparlamentaria de competencias a cambio de apoyos políticos puntuales a los gobiernos centrales. Ello ha sido posible por la ambigüedad y la inconcreción del Capitulo 8 de la actual Constitución Española y la falta de mecanismos que aseguren una autentica jerarquía y fidelidad institucional (En la Constitución de la II República esa jerarquía institucional está mucho más definida)

¿Es aceptable el desgobierno de una parte de España por causas ajenas a su función? Acaso esa dejación de funciones ¿no está teniendo consecuencias en la vida de los ciudadanos de Cataluña? Y finalmente ¿es legítimo que un gobierno autonómico, elegido bajo la legalidad constitucional, actúe contra esta?

Hoy en Cataluña la rebeldía contra la injusticia no está en los procesistasdel lazo amarillo, está en la construcción de una izquierda no nacionalista, constitucionalista. Un constitucionalismo que reclama sin ambages una reforma de la Constitución Española para garantizar esa igualdad que el nacional-secesionismo está rompiendo.

Nou Barris, Barcelona. 08 de marzo de 2019

Vicente Serrano.

Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVOy de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista

Autor del ensayo EL VALOR rEAL DEL VOTO. Editorial El Viejo Topo. 2016

Ens jutgen a tots. Nos juzgan a todos… ¡A mí, no!

Vicente Serrano|Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVO y de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista

 

Viajar en bus tiene el encanto de ver el espectáculo de la ciudad y el inconveniente de una cierta lentitud en el desplazamiento. El metro es más rápido y practico. Esa idílica contemplación en Barcelona últimamente se rompe, no solo por las numerosas e interminables obras como la de Las Glorias, sino por la permanente e impertinente presencia del amarillismo.

Acomodado en el primer asiento del bus, delante a la derecha, ese que te permite ir viendo el paisaje urbano, observé cómo entraba una pasajera que lucía una chapa con el eslogan: “Ens jutgen a tots”. Mi primera reacción fue decirle: ¡A mí, no!, pero entendí que no tenía sentido aclararle lo obvio y que, seguramente, solo conseguiría que me llamará fascista u otra lindeza por el estilo. Desistí de mis intenciones, consciente de que eso alimenta su creencia de que… nos juzgan a todos.

Entre los principios del nacionalismo está la idea de totalidad. El nacionalismo no admite en su concepción la diversidad, a pesar de que lo primero que revindica es su discriminación y su falta de reconocimiento. Pero el nacionalismo o, mejor dicho, los nacionalistas viven esa contradicción con inconsciente naturalidad. Si niegas la totalidad, si te desmarcas del nacionalismo, automáticamente te conviertes en un fascista, cosa que permite relajar la conciencia del nacionalista.

Mientras, la vida transcurre en Barcelona con cierta apática normalidad, donde el juicio a los políticos secesionistas no afecta al día a día, excepto en una molesta y persistente presencia de lazos amarillos en farolas, pintados en la calzada, pegados en los andenes del metro, luciendo en las solapas y en cualquier lugar en la que tu mirada se pose.

Extraña irrealidad en la que vive sumida Cataluña. Esa invasión del espacio público se convierte en insoportable en las zonas rurales. Es una presión en la vida cotidiana que está rompiendo la convivencia. En la gran ciudad es más llevadero: llegas a ignorar la presencia procesista como un mal olor interiorizado.

Una minoría con voluntad totalizadora

El nacionalismo en Cataluña es una minoría con voluntad totalizadora. El discurso nacionalista es una fina y persistente lluvia de ideas simplonas que pervierten la realidad. La imposición del relato secesionista, lejos de ser una aparente reacción del pueblo, es un diseñado y elaborado discurso generado desde equipos muy bien pagados. La “memetización” (extensión y mimetización de ideas falaces, memes)

Del “votar no es delito” al último, “la autodeterminación no es delito”, lo que se pretende, con una afirmación simple y obvia, es deslegitimar la acción del Estado contra los delitos que en estos días se juzgan en el Tribunal Supremo.

Efectivamente, la autodeterminación no es un delito, en todo caso es un derecho, pero Cataluña no lo tiene. Independiente del debate sobre el derecho en sí de autodeterminación, lo que crea ese meme es una duda, una mancha sobre la legitimidad del juicio. Y sobre la legalidad de nuestro Estado de derecho.

Una crisis social muy seria

Caminamos hacia una crisis social muy seria. Son una mayoría minoritaria (poco más de un tercio de la población, ¡no es moco de pavo!) frente a una mayoría simple y descohesionada. Hace años que son los que son y no consiguen crecer, a pesar de las ingentes cantidades de dinero invertidas desde la Generalitat, a pesar de la inmersión lingüística, a pesar del monolingüismo de calle e institucional, a pesar de controlar los medios de comunicación, a pesar de la indolencia, cuando no seguidísimo, de los medios de comunicación no catalanes, a pesar, mucho pesar, de una izquierda desnortada que alimenta esa desigualdad, la de aquí y la del resto de España, a pesar… Pero la huida hacia delante que inicia Mas, agudiza Puigdemont y mantiene el virrey Torra esta generando una patología social que va a ser difícil de paliar.

Es evidente que las tendencias social-fascistas están germinando y que, como en todo movimiento, solo los que mueven los hilos son conscientes de camino emprendido. El aura seudo-democrática de la que se ha dotado el nacionalismo impide a quien se considera victima del “malvado españolismo” entender que su “ser catalán” es tan retrógrado, supremacista y etnicista como el “ser español” de Vox.

La construcción nacional es un proyecto pujolista. Tras cuarenta años, solo los ingenuos se llevan las manos a la cabeza por no haberlo visto venir o piensan, como Pedro Sánchez, que el diálogo, teniendo como pares a los nacionalistas, es la solución. Antes de dialogar hay que establecer unas reglas y definir a los interlocutores. Y, hasta la fecha, nadie parece querer tener en cuenta a la mayoría de Cataluña, la que no es nacionalista. Ciertamente, no ayuda para nada el sistema electoral que impide que la representación de los catalanes sea proporcional al voto emitido.

La inexistencia de representación institucional de una izquierda no nacionalista en Cataluña y la falta de un proyecto español de la izquierda representa un problema para la resolución del conflicto.

¡En ello estamos!

Bilateralidad, teatro y elecciones

Vicente Serrano|Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVO y de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista
 

Hablar de bilateralidad con Cataluña es reconocerle una entidad que no tiene. La bilateralidad se da entre iguales. Cataluña no es un Estado independiente, ni siquiera un Estado confederado a España. Donde tampoco se podría dar la bilateralidad con el todo, solo con los iguales. Es como si es estableciera una bilateralidad España – Unión Europea… Imposible. Cuando la Comisión Europea supervisa los presupuestos de un Estado miembro lo hace desde una posición jerárquica superior, ¡no hay bilateralidad!… y eso que la UE no es ni siquiera una confederación. España tiene un sistema autonómico; por tanto, hay una jerarquía. Es inaceptable hablar de bilateralidad.

Como se preveía el, viernes, Pedro Sánchez ha convocando elecciones. Y eso nos acerca al otro concepto del encabezado: la teatralidad. En diciembre me preguntaba si  en el debate de presupuesto llegaría el regalo de Pedro Sánchez a los secesionistas… y nos sorprendió con lo de la comisión bilateral y el relator. Al final, resulta que todo es “puro teatro”, como cantaba La Lupe (recomiendo escucharla mientras se lee este artículo); luego, “los malos” seremos los trabajadores que dejamos de votar al PSOE o a Podemos…

Sánchez era consciente de que no podría ceder en el tema de referéndum de autodeterminación, pero mareó la perdiz y dilató el tiempo con la política sorayista del dialogo… Vender los presupuestos más sociales de la historia de España para echar la culpa de su frustración a la derechona es una estrategia de marketing brillante… 

Anda todo el mundo pensando que nos han robado la cartera. Que yo sepa, es algo en lo que el PSOE es maestro, aventar el miedo al “que viene la derechona”, para luego hacer políticas derechonas. Más de 21 años en el gobierno y ahora lanza unos presupuesto que sabía que no se aprobarían. Era una oportunidad para dar una imagen de Robin Hood… La culpa de la derechona y luego ya veremos si vuelvo a pactar lo innombrable con los nacionalistas. Siempre hay ingenuos dispuestos a comprar la moto… 

Los últimos presidentes de gobierno de España dejan mucho que desear pero la deriva de Pedro Sánchez lo conduce a ser considerado el peor gobernante en la historia de la democracia española. Solo apariencia física y debilidad mental y mucha, mucha, ambición personal.

La vacuidad ideológica, vacuidad de proyecto, pensamiento débil, debilidad mental… del gobierno de Sánchez nos llevaba, o nos llevará, tras las elecciones – ¡Quién sabe! – a una crisis de Estado gravísima, a una concesión inaceptable ante un nacionalismo insolidario, egoísta, supremacista y etnicista.

Con la teatralidad pretende recuperar un voto cansado, desmotivado. Pero su juego de concesiones al nacionalismo pasará factura y, como decía hace una par de semanas, ha alimentado la bestia de la derecha

Hay mucho trabajo en la izquierda para levantar una nueva alternativa ilusionante, repito nueva… ¡Hay mimbres que están podridos!


Venezuela. Hablemos de democracia. ¿Es menos democrática la elección de Maduro que la de Trump?

La diferencia más destacada con Venezuela es que el presidente de este país se elige por el voto directo de los ciudadanos, mientras que en EE.UU. el vencedor en cada Estado (menos uno) los llamados “votos electorales” se los queda todos el candidato con más votos directos, aunque no lleguen al 50%. Este sistema le permitió a Donald Trump ser presidente de EE.UU. con casi tres millones de votos menos que Hillary Clinton. (304 votos electorales para Trump y 227 para Clinton)

Si obviamos el tema Clinton, para centrarnos en la comparativa con Venezuela, podemos decir que Trump tuvo el respaldo del 45,96% de los votantes pero solo el 27,20% del censo. Yendo a Maduro los datos son 66,52% de los votos emitidos (votantes) y 30,43% del censo. Y conviene recordar que Maduro, digan lo que se diga en algunos medios de comunicación, competía con otros candidatos. Se puede criticar que tenía los medios de comunicación a su lado… pues como en cualquier democracia formal de estas que habitamos, aunque le demos la apariencia de competencia leal…

Ciertamente, el abstencionismo fue alto, cosa que sucede cuando hay una fuerte oposición que pretende deslegitimar el proceso. Pero si, en las legislativas de 2015, la abstención fue del 26% se puede especular que la oposición leal a Guaidó pudo movilizar a un 20% del electorado para que no fuera a votar. No es desdeñable pero sigue siendo menor que el apoyo que recibió Maduro (30%).

Nota llamativa. Rajoy gobernaba con un 22,85% del censo y Sánchez lo hace ahora con el 15,68%, independientemente de los pactos concretos para acceder al poder en ambos casos. Importante recordar que aquí no hay elecciones directas a presidente de gobierno.

En el sistema norteamericano y el venezolano, como en el francés –Macron obtuvo en primera vuelta tan solo el 23,4% de votos emitidos (18,2% sobre censo) y, gracias a la segunda vuelta, subió al 57% de votos que representan un 42,61% del censo–, existe separación de poderes, por lo que el legislativo y el ejecutivo se eligen por separado; es decir, cada poder responde directamente ante el pueblo y el sistema para deponer democráticamente a un presidente es complejo. En España y otros países, el depositario de la voluntad popular es el legislativo (Congreso y Senado), de donde emanan los otros poderes del Estado –existe división de poderes– por lo que el ejecutivo y el judicial son nombrados desde el Congreso y es quien puede deponerlos. 

Si Sánchez acepta que un diputado de la oposición se autonombre presidente de Venezuela ¿Por qué no acepta la secesión de Cataluña? Evidentemente, porque no es democrático… aunque porcentualmente el secesionismo llega al 37% del censo. Parecen tener una doble vara de medir; lo mismo puede decirse del PP y C’s… Bueno, no demos ideas… 

¿Todos los países donde su población pasa miserias deben derrocar a sus gobernantes?

Parece que existen índices de miseria y de pobreza por separado y que cerca de 2.800 millones de seres humanos viven con menos de 2 dólares por día. También parece que, en el índice de miseria, Venezuela tiene un lugar destacado junto a Brasil, Argentina, Sudáfrica, España o Arabia Saudí. No se cuáles son los criterios para entrar en dicho índice, pero parece que no son los mismos que para pertenecer al club de los países pobres, donde el ranking lo encabezan, prácticamente, países africanos. También es llamativo comprobar que en los países pobres suelen existir grandes riquezas nacionales. Es difícil sacar conclusiones pero las causas de la miseria y de la pobreza no siempre son internas de los países que las sufren.

En el caso venezolano, es evidente que la continua hostigación desde EE.UU. y sus satélites ha sido determinante para colapsar su economía. Sin por ello quitar responsabilidades a sus gobiernos. Pero de ahí a derrocar a todo gobernante y desde los criterios marcados por Mister Trump hay mucho trecho.

¿Comparar a Arabia Saudita con Venezuela es correcto?

Hay comparaciones que son odiosas. Ambos países tienen mucho petróleo; el venezolano tiene más costes de refinado, pero es más cercano a la metrópoli, a EE.UU.. 

No me consta que en Arabia Saudita haya un sistema electoral y derechos de ciudadanía, ni nada que se le aproxime ¡Es una monarquía absoluta! Los derechos humanos no están reconocidos. No existen derechos laborales (dicen que hay una pequeña apertura…???) Es un país que ha financiado terrorismo y guerras. Actualmente, sus bombardeos sobre civiles en Yemen son noticia a diario. Pero tiene una gran “virtud”: es fiel aliada de EE.UU.

El “pecado” de Venezuela es su falta de servilismo a los “dueños del mundo”. Con mayor o menor acierto, el chavismo ha pretendido poner la economía al servicio de las clases más desfavorecidas. 

Como decía antes, los resultados de la política interna de un país no siempre dependen de sus gobernantes y de eso sabemos mucho en el sur de Europa (Grecia, Portugal, España,..) Lo que en Europa son los controles de la Troika, en Hispanoamérica se convierten en agresión económica y desestabilización política pura y dura.

A Trump, a Sánchez… a la UE, ¿solo les motiva la democracia?

Hablar de democracia es tan solo un subterfugio para ciudadanos ingenuos que se emocionan cuando repiten hasta la saciedad la maldad de Maduro, cual diablo con cuernos y rabo. Convertir a Maduro en un héroe tampoco es la solución. 

El sistema político venezolano es presidencialista, como el yanqui. Trump tiene cerrada la administración porque el Congreso americano no le aprueba los presupuestos, con miles de empleados públicos en casa y sin cobrar. ¿Puede el Congreso de EE.UU. cesarlo y sustituirlo por alguien más capaz? Puede, pero no es fácil y, sobre todo, no puede hacerlo por autoproclamación nadie. Y, en todo caso, se han de demostrar delitos, como se intentó con Clinton.

El sometimiento de la UE a los intereses de EE.UU. es evidente. Europa está en decadencia y su proyecto es subsidiario del yanqui. Pedro Sánchez tiene poca entidad como político; eso sí, mucha ambición. Que hoy sea el adalid en Europa contra el régimen chavista tiene orígenes en la época de Felipe González y su amistad con el corrupto Carlos Andrés Pérez, y su particular interés de mantenerse en la poltrona; ¿Cómo atreverse a ser un verso suelto en la neoliberal Europa?

¿Dónde queda el principio de la no injerencia? Es la ONU el lugar donde se han de dirimir y solventar los conflictos de derechos humanos, de pobreza y de migraciones. Siempre con criterios colaborativos, no agresivos. Sr. Sánchez ¿Le parece más demócrata Puigdemont y Torra? ¡Preocupante!

¿Que expectativas tiene la sociedad venezolana si triunfa Guaidó? 

Venezuela no tiene buenas expectativas ni con Maduro, porque la presión externa es muy fuerte y el apoyo de Rusia y China no se ha materializado, y menos aún si EE.UU. consiguiera colocar al monigote de Guaidó en la presidencia. La represión que se desataría y la conflictividad social serian enormes. Eso si, mediáticamente nos lo endulzarían. 

Las multinacionales estadounidenses están salivando ante el negocio que pueda suponer entrar a saco en Venezuela, como lo hicieron en Irak y en Libia. 

La amenaza de un Vietnam hispanoamericano es real si EE.UU. persiste en su política de considerar a toda América Central y del Sur como su patio trasero. 

Esto es un problema geopolítico, geoestratégico… y detrás está la lucha de clases en su concepto más mundialista

Las tensiones geopolíticas actuales no tienen tanto que ver con ideologías como con intereses. Rusia y China son actores principales en el concierto internacional y con muchos intereses en todo el mundo, incluidas Centroamérica y Sudamérica. Rusia no puede considerarse hoy un sistema comunista, más bien capitalista. China, en tanto que participa en el mercado mundial con criterios de mercado, no puede tampoco entrar en la categoría de conflicto ideológico. La decadente Europa se mantiene en la órbita norteamericana lo que le impide y limita su propio desarrollo al aceptar esa subsidiariedad.

Las técnicas utilizadas en Siria, financiando incluso al DAESH de forma encubierta, provocó la emigración forzosa de millones de ciudadanos de Siria y países limítrofes. La intención siempre fue invadir Siria con la justificación de que Bashar al-Ásad era un sátrapa, un dictador odiado por su pueblo. Hoy, la verdad, tras la derrota del DAESH y de los grupos terroristas financiados directa o indirectamente por EE.UU., se impone y es deseable que Siria se recupere de esa guerra invasiva.

La realidad es que la lucha de clases sigue siendo el motor del mundo. La acumulación de la riqueza en pocas manos es una realidad ofensiva en un mundo que se considera a sí mismo evolucionado. Los países juegan un papel en esa contienda, incluso más allá de la voluntad de sus gobernantes. Si Venezuela cae en las garras del Tío Sam tendrá razón Warren Buffett cuando afirmó que “la lucha de clases sigue existiendo, pero la mía va ganando“.

¡No al golpe de estado en Venezuela!

21D-2018 Un año ya del 155 secesionista.

 

Humillación de la izquierda ante la derecha nacionalista.

 No, no se confunden, el viernes hace un año de la aplicación de un 155 por el secesionismo que tiene secuestrado al Parlamenty a la Generalitat. Desde que se formo el nuevo Parlament de Catalunyael 17 de enero de 2018 se han realizado 22 sesiones y se han aprobado 3 leyes, las tres son modificaciones de otras anteriores. Esta es una información disponible en la Web del mismo Parlament. https://www.parlament.cat/web/index.html.  En 339 días ha habido 22 sesiones, puede que alguna haya durado más de un día, vale, pero si de 339 acudimos a trabajar 30 o 40 días al común de los mortales nos despiden. Me dirán que hago demagogia…

Desde el 1 de septiembre el Congreso de los Diputados lleva 33 días de plenos –y no es que sean muy trabajadores, hacen plenos de martes a jueves–. El Parlament desde el 2 de octubre –fecha en la que hizo dos sesiones, una de mañana y otra de tarde– hasta el 17 de este mes se hicieron 8 sesiones. Durante 2018 el Congreso de los Diputados han aprobado 3 Leyes Orgánicas, 10 Leyes Ordinarias y 22 Decretos-Leyes (poco frente al año 2015 con 16 Leyes Orgánicas, 48 Ordinarias, solo 12 Decretos-Leyes y 8 Decretos Legislativos) http://www.congreso.es/portal/page/portal/Congreso/Congreso/Iniciativas/LeyesAprob?_piref73_1335447_73_1335446_1335446.next_page=/wc/busquedasLeyesAprobadas&anoLey=2018

Evidentemente que aparte de leyes los parlamentarios, autonómicos o nacionales,  hacen otras cosas, pero como índice comparativo creo que es bastante valido. De las otras cosas que han hecho últimamente nuestros diputados autonómicos hay una, especialmente deleznable, que es aprobar una moción que declara a la Constitución española antisocial y antidemocrática. Siguiendo la lógica de tal declaración lo primero que deberían hacer los que la han votado es dimitir de sus escaños ya que es esa Constitución la que le garantiza el derecho a representar a la ciudadanía catalana.

Que esa moción la apoye el nacional-secesionismo va de suyo, pero que lo hagan los Comúns ofende a quienes los votaron. Increíble que algunos despierten ahora de la pesadilla como Coscubielao Lluís Rabell, pero más vale tarde que nunca y más vale que tomen la determinación pronto. Solo si hay una izquierda no nacionalista sin concesiones a falsos derechos históricos hará posible retomar, no ya la senda de la legalidad, no, la lucha por la igualdad en toda España.

Solo si hay una izquierda no nacionalista sin concesiones a falsos derechos históricos hará posible retomar, no ya la senda de la legalidad, no, la lucha por la igualdad en toda España.

 

Cumbre, encuentro o paripé.

Me preguntaba la pasada semana sobre lo que Sánchez ofrecería a Torra. No se ha celebrado aun el Consejo de Ministros (a la hora que escribo este artículo) y el comunicado del Gobierno, corrido por Torra, ha eliminado cualquier referencia a la Constitución, que es un concepto contundente, sustituyéndola por “en el marco de la seguridad jurídica”, una idea evanescente.

Nueva concesión del PSOE al nacionalismo para conseguir el voto positivo en el Congreso al tope de gasto. Es una vieja dinámica de los gobiernos españoles, tanto del PSOE como del PP. No hay cita literal pero se intuye la concesión del reclamado referéndum, ¿cuando llegará el regalo? Tal vez en enero cuando se debatan los presupuestos… Claro que será difícil que se lleguen a debatir pues el tope lo devolverá el Senado, donde cuenta con mayoría el PP. Si ese sistema electoral que tanto beneficia al PP y al PSOE en las generales y al nacionalismo en las autonómicas.

Parece ser que ayer Pedro Sánchez vino a repetir, la frase de Zapatero, de que apoyaría lo que salga de ese “espacio de dialogo” que no es otro que la comisión creada por el nacional-secesionismo.

La izquierda institucional –PSOE y P’s (Comúns en Cat.)– se enroca en su incompetencia y vuelve a traicionar a las clases populares que dice defender. Pedro Sánchez es la degeración final de una elite política obsesionada en amarrarse al sillón como sea, aun a costa de desmontar el estado. Uno puede simpatizar con la idea de derribar un estado totalitariopero lo que tenemos en España no puede definirse como tal. A no ser que al final uno acabe creyendo los memes del nacional-secesionismo.

La conclusión final es que de todo este conflicto las beneficiadas serán las derechas: la derecha catalanista alimentada por esta izquierda desnortada y como reacción la derecha españolista. Uno no quisiera parecer conspiranoico pero da la sensación de que algunos lideres de esa izquierda oficial trabajan para el enemigo.

Malos tiempos para la lírica! Si lo lírico es la lucha por la igualdad.

 

Castigo, prevención y reinserción: la prisión permanente revisable, desde una óptica progresista, antidogmática y de izquierdas

 

 

Castigo, prevención y reinserción:

 

 

Cuando se habla de la politización (y la despolitización) de la Justicia, casi nunca se tiene en cuenta que pocas cosas hay más impregnadas de consideraciones políticas que el concepto mismo de la Justicia. Así, se puede decir que hay un concepto conservador y de derechas, heredado de la moral judeocristiana, que podemos caracterizar como justicia retributiva, cuya idea fundamental sería la de dar a cada cual lo que se merece; y otro progresista y de izquierdas, heredado de las ideas de la Ilustración y del movimiento obrero, cuyo objetivo sería el de dar a cada cual lo que necesita.

Ambos conceptos contrapuestos de la Justicia son fácilmente reconocibles en el ámbito de las políticas socioeconómicas: una idea neoliberal y conservadora de las políticas fiscales nos dirá que es injusto que el Estado me arrebate con elevados impuestos el fruto de mi iniciativa y de mi trabajo –o que las regiones más productivas y ricas hayan de contribuir a la cohesión social de las más deprimidas o atrasadas–, mientras que una más progresista y socializante nos dirá que lo injusto es desatender las necesidades básicas de los individuos –o los territorios– más necesitados. Pero también influyen decisivamente en otros ámbitos, como el del Derecho Penal.

Así, podemos fácilmente comprobar que, en materia de orden público y seguridad ciudadana, la derecha siempre ha jugado con los sentimientos de miedo y de ira para aumentar su influencia entre las clases populares, que no en vano son las más desprotegidas y las que viven entre más riesgos: el miedo a la delincuencia común o al terrorismo (pero también el miedo a perder la identidad cultural o el trabajo); la ira y los deseos de venganza, ante los casos más alarmantes de delitos contra la vida o la integridad de las personas.

Y las respuestas que la derecha da al miedo y a la ira son, invariablemente, las del endurecimiento de las leyes penales (o el de las leyes migratorias, asociando peligrosamente también los conceptos de inmigración y delincuencia) y el fortalecimiento de las medidas represoras.

Mientras que la izquierda (y el progresismo político en sentido amplio) ha puesto siempre más el acento en las garantías procesales de las personas encausadas, la protección de los derechos y libertades públicas frente a la intervención represora del Estado, y la adopción de medidas rehabilitadoras que posibiliten la reinserción en la sociedad del delincuente. Sin embargo, en esa dialéctica entre un derecho penal humanista, beccariano (basado en la rehabilitación y la reinserción social), y otro represivo, prebeccariano (basado en el castigo ejemplarizante del delincuente), la gran olvidada por unos y otros (pero mucho más gravemente por la izquierda) ha sido la víctima del delito, tal como indicaba en una entrevista reciente el abogado y activista político Pedro Mercado, coportavoz de IZQUIERDA EN POSITIVO.

Así, en la Constitución Española de 1978 –que algunos pretenden deslegitimar ahora como tardofranquista y reaccionaria, pero que sigue siendo una de las más progresistas del mundo–, la única función legalmente reconocida para el Derecho Penal es la de la reinserción del delincuente: “Las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social y no podrán consistir en trabajos forzados” (Art. 25), matizado únicamente por el principio de proporcionalidad de las penas, definido en el Código Penal en su artículo 33: “En función de su naturaleza y duración, las penas se clasifican en graves, menos graves y leves”, ya que, según su artículo 13, “Son delitos graves las infracciones que la Ley castiga con pena grave”, y así sucesivamente con los menos graves y los leves.

Y no tan solo se omite del texto de la Constitución cualquier referencia a la posible función retributiva o punitiva de la pena, sino que –lo que resulta mucho más grave– también se soslayan de la misma sus funciones reparativa y preventiva del delito. Y si bien la función punitiva puede ser asociada a un concepto conservador, judeocristiano y de derechas de la Justicia y de la pena, las funciones preventiva y reparativa de la pena deberían entrar plenamente dentro de una óptica del Derecho Penal progresista y de izquierdas, pues responden a necesidades básicas de la sociedad.

Y en este contexto es en donde debemos fijar el debate: ¿Consiguen realmente las penas de cárcel la reinserción social en España? Y, yendo más al grano: ¿La pena de prisión permanente revisable puede ser compatible con un concepto progresista de la Justicia?

La respuesta a la primera pregunta (más allá de demagogias oportunistas y reacciones en caliente) es que, en un número no despreciable de casos, el principio constitucional no funciona: hay reincidencia –es decir, no se produce la reinserción– en una parte de los que han pasado por penas privativas de libertad. Y ello puede ser porque el sistema penitenciario no haya funcionado bien (por falta de medios, por errores administrativos, por fatalidad), o puede ser, sencillamente, porque algunos delincuentes no sean reinsertables, o no se quieran reinsertar. Bernardo Montoya había cumplido su condena; sin embargo, violó y asesinó a Laura Luelmo tras poco más de un mes de quedar en libertad. Es evidente que, aunque aparentemente su comportamiento en prisión era bueno, no estaba ni reeducado ni reinsertado.

Pero, quizá, la respuesta a la segunda pregunta sea la más complicada. Y, a la espera de que el Tribunal Constitucional se pronuncie sobre la constitucionalidad de la prisión permanente revisable (es decir: sobre si el carácter de revisable de esa pena abre la puerta a esa reinserción que su carácter de permanente parece excluir), lo que deberíamos considerar es que la protección a las víctimas potenciales de un delincuente no reinsertado es también una necesidad que el Estado debería garantizar. Sin negar, nunca, a nadie, la posibilidad de una verdadera reinserción, que es una exigencia constitucional.

Esta colisión entre derechos (el derecho a la reinserción del delincuente, los derechos vulnerados de la víctima) se hace especialmente visible –y pone llamativamente de manifiesto las contradicciones de la izquierda– cuando entran en juego, por ejemplo, las consideraciones de género: es entonces cuando, el mismo progresismo que tan beccarianamente ha antepuesto siempre las garantías procesales y el derecho a la reinserción frente a los deseos de venganza y las estridencias de la alarma social, muta súbitamente en multitud airada para exigir penas más duras, y una más laxa valoración de la presunción de inocencia del acusado, si las víctimas son mujeres o si ha mediado un delito sexual.

 

La paradoja es que fue el PSOE quien eliminó el término violación de Código Penal (por considerarlo estigmatizador), y subdividió en abuso y agresión sexual los delitos que antes tenían dicha consideración. La comisión que estudia la reforma en este tema –nueva paradoja–, quiere reintroducir el término violación, defendido por la derecha antes y ahora, y a la vez reducir las penas de prisión por dicho delito ya que actualmente está tipificado con la misma pena que el homicidio, en contra del endurecimiento que algunos sectores pedían.

Concluyendo: el progresismo, y la izquierda, tienen en la protección del débil frente al fuerte uno de sus principales axiomas morales (frente al darwinismo social y la apología de la desigualdad intrínsecas a la derecha), y de ello se han derivado principios jurídicos tan importantes como el de la presunción de inocencia, la irretroactividad de la leyes penales desfavorables, o la reinserción social. Pero, en el caso de delitos especialmente graves (contra la vida, contra la integridad física o moral, contra la libertad sexual), nadie debería nunca olvidar que la parte más débil es siempre la víctima, por legítimos y defendibles que sean los derechos humanos del agresor.

Por ello, el pensamiento progresista y de izquierdas debería ser capaz de hacer un análisis antidogmático sobre cuestiones como la de la prisión permanente revisable, sopesar bien los diferentes bienes jurídicos en conflicto, y no dejar que los clichés bienintencionados se antepongan a la realidad de los hechos. Y no dejar que la necesaria defensa del individuo frente al Estado nos haga ceder, paradójicamente, a la derecha la defensa de los intereses generales de la sociedad.

© Jordi Cuevas Gemar || Licenciado en Derecho e Historia
Vicente Serrano Lobato || Autor de “El valor real del voto”. Miembros de la Junta de Alternativa Ciudadana Progresista, y del Grupo Promotor de IZQUIERDA EN POSITIVO.

 

¿Quien dice que Andalucía se ha hecho de derechas?

VOX en Andalucía, una reacción al secesionismo y al sanchismo

La opción ganadora entre los andaluces ha sido sin duda la abstención. Concretamente 336.442 ciudadanos más que en 2015 se decantaron por ella (un 14,85%) En la Gráfica 1 se pueden ver los totales. Se puede especular que la mayoría vienen de la izquierda, pero es que la izquierda ha perdido 620.976 votos. Si se acepta esa premisa de que el abstencionismo es de izquierda esta claro que los votos a Vox vienen de ahí, aunque sea por desplazamiento. Digamos que se fueron hacia la derecha mientras que de la derecha si iban hacia la ultraderecha. Lo cierto es que la derecha se queda como estaba y el nacionalismo en Andalucía, al menos formalmente, es residual. El andaluz ¡claro! 

Tal vez la reflexión que se debería hacer es por que la mayoría de andaluces no fueron a votar y la izquierda especialmente debería preguntarse que responsabilidad tiene en ello. Echar la culpa a los demás o a los votantes no parece la más inteligente de las actitudes.

Es evidente que el crecimiento de la ultraderecha españolista de Vox es una reacción a la ultraderecha nacionalista que gobierna en Cataluña y tensa la cuerda identitaria. La reacción entre nacionalismos se retroalimenta. El nacional-secesionismo catalán se frota las manos con el avance de Vox ¡están encantados! Pero las culpas no son únicamente de estos. El “sanchismo” se apoya en esa ultraderecha catalana, mientras la izquierda española les da alas. Tarde o temprano la presión produciría una grieta en sistema partitocrático español tan ensimismado en contentar al nacionalismo disgregador. Que apareciera un nacionalismo español estaba cantado. Ahora sobran plañideras.

Abstencionismo y valor del voto.

Muchas son las causas del abstencionismo pero el sistema electoral es uno de los grandes gestores de dicha opción ciudadana. No será la primera vez que defiendo la abstención como una opción tan legitima como la de votar, independiente de que lo que en realidad refleja es desconfianza en el sistema. 

En 2015 ya analicélas elecciones andaluzas y me sirvieron para desmenuzar las deformaciones del sistema electoral español. En estas de 2018 se repiten las mismas trampas. En la gráfica 2 podemos ver que la asignación de escaños por provincias genera desigualdad entre los ciudadanos antes de votar. Si el valor del cada voto debiera ser 1, la realidad es que los sevillanos son los que menos poder tienen frente a los onubenses que casi triplican el poder de su voto. 

Esa diferencia en el Índice de Poder de Voto (IPV) viene determinada por la comentada asignación desigual de escaños, lo que a su vez implica que para obtener un diputado se necesitan más votos en Sevilla o Málaga que en Almería o Huelva.

Tras las elecciones las diferencias se agrandan. La abstención hace que los costes medios por escaño bajen en todas las circunscripciones. Si los 11 escaños de Huelva costaban inicialmente sobre 35.000 votos finalmente cuestan menos de 18.000 votos. La realidad es que de los 109 escaños del parlamento andaluz, 70 valen menos de la media de votos (32.603), un 64% del total. De ellos 

Si consideramos que lo ideal es que el IPV de los votantes fluctúe entre el 0,95 y el 1,05 la verdad es que solo 609.486 cumplen la regla y eligen a 19 diputados. 

Por el lado de los sobre-representados tenemos a 30 diputados elegidos por 614.556 electores que tienen entre un 1,29 y un 2,05 de IPV. Frente a ellos los Infra-representados, con un IPV menor a 0,86, 1.073.707 electores eligen, tan solo a 24 diputados.

El voto fantasma.

Aparte del abstencionismo existen otros ciudadanos cuyo IPV es igual a cero patatero. Son ciudadanos cuyo voto no tiene representación. Son en estas elecciones, exactamente, 155.643 y representan un 4,38% del voto emitido. A tener en cuenta que la media del voto valido y emitido es el 0,92% de dicho voto.

Propuesta de un sistema electoral justo.

Evidentemente no existen sistemas perfectos pero si perfeccionables. La obsesión de los sistemas electorales occidentales por facilitar la gobernabilidad conllevan deformaciones de la voluntad popular tendiendo a crear mayorías parlamentarias que faciliten la creación de gobiernos estables. Por el contrario esos sistemas generan mayorías indeseables como es el caso del nacionalismo en Cataluña. 

El sistema español no es el más deformante ya que mantiene una proporcionalidad, discutible ciertamente, en las provincias, pero al convertirlas en circunscripción deforma igualmente la voluntad popular. La solución funcionó durante más de treinta años pero también trajo el resurgimiento de las reivindicaciones identitarias. Pasamos del bipartidismo imperfecto al cuatripartidismo ingobernable en el que estamos actualmente.

La solución pasa por asegurar la mayor proporcionalidad en la asignación del legislativo, lo que implica una circunscripción única, y asegurar un sistema de elección del ejecutivo que garantice estabilidad.

Sobre lo primero. Si aplicamos a los resultados del 2 de diciembre en Andalucía un reparto en circunscripción única usando el método Hare (reparto proporcional y a resto mayor) obtendríamos la asignación reflejada en la gráfica 4. Vemos que los dos partidos más votados, en este caso PSOE-A y PP perderían los escaños extras que el sistema les asigna, 2 y 3 respectivamente y que los reasignaria debidamente: 1 para Adelante Andalucía, 2 para PACMA, 1 para AxSí y otro para EQUO-INICIATIVA. Los tres últimos partidos entrarían en el parlamento y tan solo 2 escaños habrían costado menos de la media de votos general.

En la gráfica 5 podemos comparar el coste medio por escaño con el sistema actual y con el propuesto teniendo en cuenta que el reflejado para el sistema actual no es el real, es decir que los costes medios reales son los reflejados en la gráfica 3, también hemos de tener en cuenta que los datos en las columnas del sistema actual correspondientes a PACMA, AXSí y EQUO reflejan los votos sin representación que el sistema actual genera. Aplicado este sistema el número de votos sin representación se reduciría al 1,38%, es decir 48.957. 

El sistema propuesto, Circunscripción Única + Hare, genera unos costes medios bastante equilibrados, entre 31.000 y 34.800 (saliéndose de esas medias los dos escaños señalados anteriormente) Lo mismo ocurre con los IPV de los votantes que se mantienen en un intervalo desde el 0,94 de PACMA y el 1,04 de C’s (Con las excepciones indicadas)

Concluyendo.

La tentación de algunos puede ser proponer sistemas mayoritarios, como circunscripciones uninominales al estilo francésbritánico, que minimicen la presencia de partidos extremos como Vox o los nacionalistas. Lo que a la larga generaría más desafecto a la democracia y el crecimiento de estos y a la vez asegurarles mayorías.

Una reflexión sosegada y el valor de afrontar incluso la propia perdida de poder nos pondría en el camino correctoque no es otro que hacer participe a los ciudadanos de la toma de decisiones, otra cosa no es la democracia.

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