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Historias escritas por olgaplaza
Busco la verdad para contársela al mundo. No creo en la neutralidad del periodista, casi siempre es de quien le paga. Por el contrario, SÍ CREO y APOYO al periodismo ciudadano, el hecho por gente de la calle, gente que cuenta lo que le pasa.

Mi peor reflexión

Olga Sánchez. Escritora por vocación. Crítica política PLAZABIERTA.COM

Queridas amigas y amigos me está costando reflexionar más que en ninguno de los comicios electorales precedentes. No sé si porque me voy haciendo mayor o porque los líderes políticos que tenemos para elegir me dan todos, sin exclusión, algún tipo de alergia, común en cuanto a lo molestos que resultan, algunos a veces y, otros, siempre. 

¿De qué vamos?. Esta pregunta que, con el #deQueVamos, hace unos días publicó mi compañera, en este medio, Ángela Zapatero, simplificaba en lo que se ha traducido y resumido esta campaña electoral, en el “bi-tema”, porque parece que no hay otro: o la vuelta al franquismo o la inexorable división de España. Lo que antes y durante la dictadura era: ¡cuidado que vienen los rojos!, ahora se ha transformado más de ochenta años después en un: ¡cuidado que vienen los fachas!.

Desde luego que hay que tener cuidado con los extremos, con la radicalización de las ideologías. No suelen ser buenas, porque como radicales son excluyentes de cualquier otro posición más ecléctica que, por integrar ideas opuestas, pueden resultar más enriquecedoras. Y, eso es lo que ha pasado en la campaña electoral que finalizó esta pasada medianoche.

Tengo que reconoce que no me satisface ningún candidato y, en cuanto a sus programas electorales, tampoco, aunque con matices que más adelante diré y, no porque no tuviesen ideas interesantes, sino por la manipulación del mensaje que la hace interesante. Si, observamos, en todas las elecciones se hacen promesas, promesas que atraen votos en la confianza que si el depositario del voto resulta elegido se cumplirán. Pero, todos sabemos que no es así. Dicho de otra manera para que todas y todos nos entandamos, antes del euro -allá por el 2000-,  se decía que “nadie da duros a pesetas”, traducido al momento actual: “nadie da euros a céntimos”. Con ello me estoy refiriendo al hecho que un presupuesto es lo que es, de manera que, más allá de lo presupuestado no se puede gastar, salvo excepciones que no vienen a cuento, de manera que si queremos mejorar “A” es a costa de quitarle a “B”.

Pero, lo que es peor, ya no sólo porque los presupuestos tienen el límite que tienen, sino porque, salvo en los casos de mayoría absoluta, donde el rodillo es la forma de gobernar y legislar en el Congreso, sacar adelante determinados proyectos resulta costoso, máxime en el momento actual donde la representación parlamentaria cada vez es más multicolor, pues se necesita de pactos o acuerdos con otras fuerzas políticas que muchas veces no cuajan o, por la simple des-facha-tez de quiénes han resultado elegidos que, por una inesperada amnesia temporal, olvidan lo prometido.

 Tengo que reconocer, aunque me cueste hacerlo, por el hecho que casi siempre cuando deposito mi confianza en algún político no tardo mucho en tenerme que comer mis propias palabras que, de todos los políticos que se han partido la cara en este campaña electoral, el que más honesto me ha parecido ha sido Pablo Iglesias, tal vez porque ha ido más allá del fácil ataque al contrincante, ha ido en contra de las cloacas del Estado…, y eso me gusta, aunque, también tengo que reconocer, que no veo a Unidas Podemos gobernando, no porque tengan personas capacitadas para ello, el propio Pablo lo ha demostrado, sino por las vicisitudes que ha pasado la cúpula del Partido, que evidencian un excesivo protagonismo de aquel.

¿Qué haré mañana?, ir a votar… eso lo tengo claro, no sólo porque sea un derecho, sino porque también, en el momento actual, es un deber que debe llevarse a cabo con la máxima responsabilidad. Si nos quedamos en casa, nuestra abstención beneficiará al más votado, difícil de discernir en estos comicios, al menos el voto nulo al que se refiere la campaña antes aludida #deQueVamos, evidenciaría un descontento social con lo que tenemos ahora y, si votamos a alguien en concreto, el derecho a exigirles su dimisión si no cumplen que, aunque la puedan ignorar, volverá a evidenciar por enésima vez la poca talla de nuestros políticos.

¿Para qué sirven los viejos?

Salvo los propios abuelos, generalmente el resto, son vistos socialmente, bien como molestos, como cargas, incluso, en muchos casos, con la repulsa de una cara arrugada y un cuerpo consumido, por el transcurso de los años, de toda una vida que, por la profundidad de los surcos de las arrugas, parece que nada cómoda.

Dice el profuso refranero español que “es de buen nacidos ser agradecidos”, en consecuencia serán unos “mal nacidos” quienes repudian a sus progenitores, ni siquiera por causa que lo justifique, si es que algo podría justificar el desarraigo familiar, sobre todo cuando nuestros ascendientes empiezan a dar guerra o a ser dependientes. Si tan despreciables son sus ascendientes para merecer su repudia, habría que preguntar a quienes adoptan tal actitud, qué parte de responsabilidad tienen ellos o qué hicieron por cambiar la situación.

Olvidamos con mucha facilidad lo que somos que, en gran parte, debemos a una herencia tanto genética como educacional, primero de nuestros progenitores, pero también del resto de ancestros, en lo que nos gusta y no nos gusta. Pero, socialmente son el tesoro de la experiencia, de la sabiduría que da toda una vida, de conocimientos de una vida dedicada al estudio o a la investigación pero, también, quienes han contribuida a lo largo de su vida laborar para tener una pensión digna y merecida.

De todas las etiquetas que se suelen poner a nuestros mayores, la que más me saca de mis casillas es la de calificarlos como “carga”, como sinónimo de “molesto”, de alguien que estaría mejor fuera de nuestras vidas, así muchas veces no se duda en dejarlos en esos “almacenes de almas” que son las residencias de ancianos; aunque, sin cuestionar el hecho de llevarlos a ese lugar cuando se precisa de unos cuidados especiales que no se les pueden dispensar en su domicilio o en el de sus hijos o nietos, o por desearlo el propio abuelo o abuela; pero también, cuando los hijos por sus ocupaciones, cargas familiares y, a veces, esclavitud laboral, no disponen de tiempo o espacio suficientes para dispensar unos cuidados a sus mayores. El problema no es éste, sino el del abandono que se hacen de los ancianos en residencias olvidándonos de su existencia, desconectando de ellos.

En cualquier caso, no se trata de demostrar que es mejor, si la asistencia personal en nuestros hogares a los mayores o en centros residenciales públicos o privados.

Son muchas las combinaciones de intereses en juego, bien de los propios abuelos pero también delos familiares, por este motivo nadie debe juzgar sin conocer bien la casuística, de manera que la decisión que tomen unos familiares respecto de sus mayores, de su adecuado cuidado, de las disponibilidades para su cuidado personal, espacio, economía, es una cuestión que cada cual debe decidir y adoptar, bajo su responsabilidad y conciencia, valorando todos los intereses en juego, pero fundamentalmente pesando en el bienestar de los mayores. 

Se trata de demostrar que son muchas las cosas que debemos a nuestros padres y abuelos, entre otras cosas que estemos en este mundo que, sin haberlo pedido, como algunos dicen para justificar su desarraigo, el caso es que lo estamos, con la oportunidad de haber vivido lo que hemos vivido, lo bueno y lo malo, porque hasta de lo malo debemos sacar lo positivo si lo hay y, sino, al menos, la experiencia, esa que a lo largo de los años nos harán tan sabios como son ellos: nuestros mayores.

Pero si tuviéramos que hacer categorías de mal nacidos ocuparían el grado más elevado los que son capaces de hacer daño a los ancianos, gente sin corazón, sin escrúpulos, deshumanizados, que deberían ser rechazados socialmente, incluso ser castigados con penas de cárcel, porque quien atenta contra la integridad física y moral de un anciano o anciana, contra su honor, incluso contra su intimidad, no solamente está actuando contra natura, sino contra toda la sociedad que, moralmente tenemos el deber de guardar estos tesoros de la vida que son nuestros mayores.

Quien trabajando en una residencia carece de la mínima sensibilidad como para maltratar a los residentes, debe ser conocida públicamente para garantizar a la sociedad que nunca más volverá a trabajar en este sector por su manifiesta incapacidad para desarrollar mínimamente ese trabajo que, si bien siendo conscientes de la dureza del mismo, nadie le obliga a desempeñar y menos de esa manera tan ignominiosa y cruel.

Esperemos que el ministerio fiscal, presente cargos contra esa empleada de la residencia de Hortaleza en Madrid «Los Nogales de Hortaleza y contra la propia dirección por no controlar a sus trabajadores y el trabajo desarrollado por estos, en concreto contra Mónica Moya Pérez, Bryan Israel Noboa Calle y María Josefa Trueba López, que ya están siendo investigados por la Justicia para depurar responsabilidades.

Exigimos que se incremente la vigilancia por parte de la Administración para garantizar uno de los derechos proclamados constitucionalmente como es promover el bienestar durante la tercera edad, mediante un sistema de servicios sociales que atenderán sus problemas específicos de salud, vivienda, cultura y ocio (artículo 50 de la Constitución Española), exigiéndola incluso, responsabilidad subsidiaria por no controlar actos tan execrables como el que aquí denunciamos y que esperamos nunca más se vuelvan a repetir.

También hacer un llamamiento a aquellos familiares que “depositan” en estos centros a sus ancianos para quedar limpios de toda carga sin preocuparse de cómo son tratados, de si son felices o no, de cómo se encuentran, denunciando inmediatamente a esos centros privados que lo único que persiguen es ganar dinero, legítimo en cualquier empresa, pero no de la forma que lo hacen algunos tratándolos de cualquier manera, sin sensibilidad y no dando respuestas a sus necesidades más esenciales y básicas, incluso mucho más, por el dinero que algunas cobran que no solo dilapidan la pensión, sino los ahorros de toda una vida.

8 de marzo. La mujer de Adán

Olga Sánchez Rodrigo. Articulista

Eva, su nombre se citada cuatro veces en las Sagradas Escrituras, dos en el Antiguo Testamento (Génesis 3:20; 4:1) y dos más en el Nuevo (2 Corintios 11:3;1 – Timoteo 2:13). La mujer que hizo pecar a Adán, tetándole a comer la manzana del árbol prohibido después de darle ella el primer mordisco.

Mujer que se nos presenta como la madre de todos los seres humanos “Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de todos los vivientes” (Génesis 3:20).

Fue el sexto día de la creación cuando Dios creo la humanidad, primero a Adán del polvo de la tierra y después a Eva. Dios, al verlo solo, decidió que necesitaba una compañera que fue creada partiendo de una costilla de aquel, y tuvieron tres hijos, primero Caín, Abel, y posteriormente Set.

Dios dijo a Adán después de su creación: «Puedes comer de todos los árboles del jardín, menos del que está en medio: el árbol de la Ciencia del bien y del mal. El día que comas de él, morirás».

El pecado original, el primero de todos los pecados fue comer una manzana de aquel árbol sucumbiendo Adán a la tentación de hacerlo por parte de Eva, a quien una serpiente le habló previamente diciéndole: «¿Os ha dicho Dios que no comáis de ningún árbol del jardín?” La mujer le contestó: «Podemos tomar y comer los frutos de todos los árboles del jardín. Sólo del árbol que está en medio nos ha dicho Dios: ¡No toquéis ni comáis sus frutos pues de lo contrario moriréis!”. Entonces la serpiente dijo a la mujer: «De ningún modo; ciertamente no moriréis si coméis de él. Dios sabe perfectamente que apenas comáis, se os abrirán los ojos y seréis inteligentes. Seréis como dioses capaces de distinguir entre el bien y el mal”.

A partir de este momento en el que el  hombre y la mujer sucumbieron al pecado, dicen las Escrituras que el Señor les hizo vestidos de pieles, pues antes andaban desnudos, y los vistió, diciéndoles: : «¿No es ya el hombre como Dios? Él sabe ahora lo que es el bien y el mal.¡Que no vuelva a hacer el mal, ni alargue su mano al árbol de la Vida para comer de sus frutos!».

Finalmente, por tal pecado Dios los arrojó del jardín de Edén y mandó a ángeles con espadas de fuego a la parte oriental del jardín, para que lo custodiasen y cerrasen el paso hacia el árbol de la vida.

Como puede observarse la mujer es presentada en las Sagradas Escrituras como la inductora al pecado, la cual ha trascendido hasta nuestros días dentro de la religión católica, pero también en otras como la musulmana, pues su bello cuerpo es el que seduce al hombre a los más bajos instintos, pero, convirtiéndola también su esclava, hacendosa de su hogar, llamada para dar hijos al mundo, aunque San Pablo intento romper todos los moldes de la época,valorarando el esfuerzo y la responsabilidad de muchas mujeres, necesarias para una efectiva evangelización a favor de la comunidad cristiana.

Pero, lo cierto es que la mujer siempre ha estado en un segundo plano, no tenemos que dar marcha atrás a nuestra memoria más que cuarenta y cuatro años, para comprobar que durante el franquismo la mujer necesitaba el permiso del marido para poder trabajar, abrir una cuenta corriente, además de no tener derecho al vo

Ha sido después de la muerte del dictador, tras la instauración de la democracia en nuestro país cuando las mujeres hemos empezado a ocupar nuestro lugar en cuanto a derechos civiles y políticos se refiere, igualándola al hombre en derecho y obligaciones, aunque todavía no ha alcanzado de facto la plenitud de sus derechos, pues si nos trasladamos al mundo laboral todavía la mujer no es valorada en su justa medida y de acuerdo con sus capacidades, al menos igual que las del hombre, percibiendo salarios por debajo de éste, siendo menos, además, las mujeres que ostentan cargos directivos en las empresas.

Es lamentable en nuestros días la influencia del sistema patriarcal dentro del ámbito familiar que nos atribuye el peso del hogar, no sólo como criadoras de nuestros hijos, sino también en la llevanza de las labores domésticas que, unido a la incorporación al mundo laboral, nos convierte en “superwomans”, por lo que de nosotras la sociedad demanda. Basta con poner como ejemplo muchos anuncios de TV sexistas por los que todavía se vincula a la mujer al trabajo dentro de la casa.

Resulta pues, evidente, que la mujer hoy día no se puede relajar en cuanto a la demanda de la posición que nos merecemos dentro y fuera del ámbito familiar. Dentro porque todavía existen hombres o mejor dicho “machos” que siguen haciendo de la mujer su posesión y, fuera, porque seguimos siendo, salvo excepciones, las más machacadas y peor tratadas en el ámbito laboral. 

Desgraciadamente, todavía siguen existiendo concepciones políticas, ligadas a la derecha, en las que a la mujer se las arrastra a un segundo plano, incluso tratadas con una anormalidad no propia de nuestros días, sobre todo si tenemos en cuenta otros países de nuestro entorno político y social, por las que se intenta negar derechos, dejando al libre arbitrio de una sociedad machista que ocupemos el puesto y lugar que nos merecemos dentro de la sociedad, intentando incluso recular en derechos como el decidir sobre nuestra maternidad.

En definitiva, las mujeres seguimos siendo aquella Eva del origen de la humanidad, un simbolismo que desgraciadamente sigue perdurando hasta nuestros días, no solo por la influencia religiosa del catolicismo en nuestra sociedad que ha fraguado a determinadas mujeres incluso más machistas que algunos hombres, que siguen pensando que la mejor posición para nosotras es con la pata quebrada y atada a la cama, así dejaremos de ser la tentación que permitan a bestias humanas hacer de nosotras lo que quieren.

Así que, para aquellos, que con una mentalidad obtusa y una perniciosa concepción de la mujer, dedicamos un día como el de mañana en el que llenaremos las calles la mujeres y hombres sin perjuicios, porque seguiremos luchando por nuestros derechos hasta la erradicación de esos animales de dos patas y con cabezas sesudas de épocas pasadas que dentro, incluso, del ámbito institucional, como ha resultado el poder judicial con algunas sentencias machistas, pero también en el legislativo por no derogar o modificar leyes obsoletas que arranquen de raíz el trato violento hacia las mujeres; así como, contra determinados políticos que dentro de una “derechona” rancia nos quieren o darnos lecciones de feminismo y moralidad. Límpiense primero ustedes su bragueta con olor a club de alterne a escondidas de sus esposas, antes de decirnos cómo debemos llevar nuestras vidas y gestionar nuestros derechos. He dicho.

El indeseable Arcadi

Olga Sánchez Rodrigo. Opinante y escudriñadora de la realidad. Redactora de Plazabierta.com ||

No rebelo nada si digo que hay periodistas que confunde hacer periodismo con la verborrea, con la polémica y la confrontación, sólo con el único fin de que los medios les presten su atención, aunque sea para criticarlos o hablar mal de ellos, en definitiva para mantenerse en la picota, vender y hacer caja a nuestra costa, importándoles un bledo lo que hablen, porque seguro que su pensamiento es ese que dice: “llámame perro pero tírame pan»

Tal vez, por ello, la mejor solución sería no mencionarlos, pero no se puede obviar hacerlo cuando de lo que se trata es de denunciar y criticar conductas que no se pueden tolerar desde ningún punto de vista.

Claro que, pedir a nuestros lectores que boicoteen los medios en los que participan, no comprándolos o apagando la radio o la televisión cuando aparecen sus voces y caras insufrible, sería algo que atentaría contra la libertad de cada cual de hacer lo que le dé la realísima gana, pero igual que podéis hacer uso de vuestra libertad, también yo la tengo para deciros que flaco favor  hacemos al periodismo sino somos capaces de a quien atenta contra esta digna profesión, dejarlos en vía muerta.

Son varios, muchos, los que investidos de un título universitario, o sin él, presumen de hacer un periodismo real y, aunque es verdad que el periodismo se ha convertido, no en una transmisión neutral de hechos que acontecen y que pueden interesar a la sociedad -algo prácticamente imposible-, sino en una lanzadera de crítica de la noticia, eso sí, constreñida a la línea editorial -yo misma me he visto excluida de ciertos medios, acusándome de radical- , de manera que podríamos hacer uso del paradigma que “la información cuando no es libre es una farsa”; sin embargo, una cosa es hacer una crítica fundada en la razón y otra transmitir la noticia desde una posición ideológica mordaz, con falacias, insultos, incluso con mentiras o medias verdades manipuladas. Un ejemplo muy claro de este tipo de periodismo es el que hacen los televisivos Inda, Marhuenda, María Claver, Jiménez Losantos y un largo etcétera, sin olvidarme del más repugnante, informativamente hablando, Arcadi Espada. Todos ellos periodistas mercenarios o voceros, en este caso de la derechona.

Repugnancia en este caso, tanto física, moral como intelectual. Física por su pose de superioridad, amen de su gesto de ave de rapiña; moral, por defender determinadas posiciones que atentan contra la dignidad de la persona o de un grupo y que, en vez de defender dialécticamente una idea, destruyen a quien va dirigida y, por último, intelectualmente, porque sus razonamientos, como manifestación de la relación entre ideas o conceptos, de los cuales se obtienen conclusiones, parte de unos conceptos turbios y alterados por un filtro ideológicamente cuestionable, sobre todo desde una ética humanista y de respeto al semejante independientemente de sus pensamientos, ideas y filiación política.

Basta leer a este sujeto un par de veces para darse cuenta de qué pie cojea. Me equivoco diciendo esto, porque cojear, cojea de los dos, pero su peor cojera es la intelectual, no se si porque es incapaz de escribir sin falacias ad hominen, o porque tiene algún tipo de desconexión neuronal, o peor aún, una perversión ideológica que le incita a llevarse por delante a quien sea, sólo porque es capaz de rebatir sus ideas o establecer un razonamiento libre sin acoso y derribo, sin confrontación, todo lo contrario a lo que él hace, o simplemente porque supera su intelectualidad.

En los últimos días, aunque algunas y algunos, ya conocíamos el polémico artículo de este “tipejo», publicado en el año 2013 en la columna de opinión de «El Mundo» -no podía ser otro medio-, por el que realizaba un ataque nefasto, o peor aún, ignominioso, contra personas que sufren el síndrome de down, descalificando a sus progenitores por traer a la vida con consciencia al neonato diagnosticado de esta alteración genética, por constituir una carga a la sanidad pública y permitir nacer a un ser que, según él, no puede llevar una vida normal o con la dignidad suficiente; lo que supuso en el último programa de Chester de la cuatro, capitaneado por Risto Mejide, ser invitado por éste a abandonar el plató, tras reiterar el mismo discurso en confrontación a un padre emocionado de un niño con el mencionado síndrome que el calificó de enfermo, no sin antes mostrar su soberbia llamando tramposo al entrevistador, con incontrolable desprecio.

Ésta es la línea normal de este opinante, la descalificación, generar polémica para ser invitado como contertulio a programas televisivos de opinión y debate de actualidad, que deberían, por ética y en defensa de un periodismo limpio, no darle voz, aunque claro está, la polémica genera audiencia y todos salen ganando, menos a los que destruye y se sepulta atentando contra su dignidad, su honor, profesionalidad o contra su imagen personal.

Plaza de Colón. Madrid. Entre el patriotismo y el borreguismo ciudadano.

Nadie puede negar el derecho a manifestarse, venga de donde venga, de la izquierda o de la derecha, porque centro, lo que se dice centro… centro, es decir en el medio, lo que se puede denominar un partido ecléctico no existe en este país, aunque algunos como C´s se esfuercen por estar ahí, pero, cuando se les agita un poquito, como cuando a alguien se le pica con un alfiler, saltan, entran al trapo y sale su verdadera esencia, una esencia que poco difiere de quienes, como en un día, el de ayer, fueron los convocantes de la manifestación en la Plaza de Colón de Madrid, y cuyo numero de asistentes importa más bien poco cuando las cifras que cada uno maneja depende de la tendencia política del medio que la difunde, del partido, de los convocantes y de la propia Delegación del Gobierno que, como todos sabemos, su tendencia es llevar el agua a su molino que  no es otro que el situado en la Calle Ferraz, no muy lejos de la citada Plaza.

Pero, ese derecho a la manifestación constituye, una vez más, el fanatismo de un pueblo, de unos ciudadanos que se consideran más patriotas que otros u otras que no hemos acudido a la convocatoria, y no lo hemos hecho, porque para que se nos entienda bien y claro, estamos hasta las narices, o tal vez deberíamos utilizar otra parte del cuerpo, como la expresión de algunos manifestantes de “Con dos cojones”, en la gráfica expresión con que una señora cogía uno de los miles de carteles verde Vox con la leyenda “Golpistas, a prisión”, de la mediocridad política de este país. Como ven los testículos cuando una mujer es de derechas puede utilizarse aunque se carezca de ellos, no como manifestación de fuerza o violencia, sino por simple anatomía. En cualquier caso  da lo mismo la parte del cuerpo que utilicemos para expresar que nos ha parecido una magna tontería no sólo la manifestación sino el motivo por el cual se ha realizado. Dicho de otra manera para que se me entienda mejor, la pretensión de Pedro Sánchez de la mesa en Cataluña con un relator y la manifestación por la unidad de España, que luego abandonó con el intento que nadie le humillara.

Y, como ya veo la intención de algunos de tacharme de sus redes sociales por roja, pues bien, háganlo, porque roja soy, pero también española, con mis propias ideas de estado y constitucionalista y, por lo tanto a favor de la unidad de nuestro país, y porque desde una lógica funcional y democrática no van a ser ni los catalanes, ni los vascos exaltados los que terminen con esta unidad, porque para ello no solamente habría que derribar todo un orden constitucional establecido, sino también cargarse toda una estructura consolidada de instituciones democráticas que cuatro gatos independentistas, y me da lo mismo que sean un millón que cinco, pueden superar las expectativas del resto de españoles y españolas, más de cuarenta millones que lo  único que  queremos es vivir en paz, tener trabajo, un sueldo, unas pensiones y una vivienda digna, que los servicios básicos estén cubiertos y con una prestación gratuita, universal y de calidad…, pero sobre todo, tener unos representantes políticos de altura, y no me refiero a su estatura sino simplemente de saber estar a la altura de las circunstancias, merecedores del cargo que despeñan y, desde luego, ni los convocantes de la manifestación, ni el gobierno, ni el resto de partidos que pululan por ahí, lo están.

“… no van a ser ni los catalanes, ni los vascos exaltados los que terminen con esta unidad, porque para ello no solamente habría que derribar todo un orden constitucional establecido, sino también cargarse toda una estructura consolidada de instituciones democráticas que cuatro gatos independentistas, y me da lo mismo que sean un millón que cinco, pueden superar las expectativas del resto de españoles y españolas, más de cuarenta millones que lo  único que  queremos es vivir en paz…»

Pedro Sánchez porque es igual que una veleta, moviéndose entre dos aguas, entre el constitucionalismo y el independentismo, en este último por las ccesiones debidas por el apoyo recibido en la moción de censura que le llevo a la presidencia del gobierno y, en el otro lado, porque los varones de su partido y, me temo que también la mayoría de sus votantes, le obligan a acatar la constitución, pero el caso es marear la perdiz, y mientras tanto sigo en la Moncloa.

Los convocantes porque en su tendencia radicalizada hacia la derecha, los del PP con su vuelta al aznarismo al que es fiel Pablo Casado, los de C´s porque arrastraron en su momento a los populares decepcionados por D. Mariano Rajoy, y los de Vox, porque se mueven dentro de una filosofía muy aproximada al falangismo, con un discurso político revolucionario y una concepción totalitaria y fascistizante de la organización del Estado y de la sociedad, aunque dice acatar la constitución para poder moverse a sus anchas; lo único que pretenden es agitar las aguas y hacer ruido, unos para atraer los votantes perdidos y los otros para ganar en seguidores.

En fin, lo que me parece penoso y patético es que todavía tengamos la des-facha-tez de enarbolar la bandera española para intereses partidistas, y no para pedir a todos los partidos  una políticas que devuelvan o se aproximen al estado de bienestar que teníamos antes de la crisis o atraco a los pobres desgraciados debido a una política política neoliberal a nivel mundial donde el capitalismo ha hecho caja a costa de los derechos de las más débiles dentro del sistema. Se fabrico dinero por el Banco Central Europeo para rescatar a los bancos, pero no se fabrican políticas para que todos veamos colmadas nuestras expectativas cuando vamos a votar y, todo porque quienes nos representan son unos políticos mediocres que se mueven entre pugnas partidistas para basar su política en el fracaso de los demás partidos. 

Pero, si hay algo más patético, aún, es esos pobres ciudadanos a los que les ponen una zanahoria y la siguen en nombre de un patriotismo que hoy por hoy sólo necesitan exponer los que quieren imponer sus ideas totalitarias.

¿Se podría haber evitado la muerte del pequeño Julen?

Ahora que el pequeño Julen descansa en paz, aunque su familia arrastrará el penar por esta desgracia toda su vida,  y con el sentimiento de tristeza que todos sentimos porque el milagro que esperábamos no se haya realizado, es necesario que hablemos de la responsabilidad por tan lamentable accidente, por tan lamentable perdida, responsabilidad que, evidentemente debe recaer en aquellos que realizaron el pozo y presuntamente no tomaron las medidas oportunas para sellarlo ante el desuso, por su ejecución ilegal, pero también de las Administraciones competentes por la falta de control, empezando por el Ayuntamiento de Totalán -localidad donde se ubica el pozo- y terminando por la Administración autonómica, que tengan transferidas las competencias en materia de aguas, en este caso la Junta de Andalucía.

Debe quedar claro que cualquier ciudadano que pretenda ejecutar obras tiene el deber de solicitar la correspondiente licencia de obras en el Ayuntamiento donde éstas se ejecuten y, en caso de incumplimiento es esta Administración la que debe ejercer las competencias que le corresponden en materia urbanística a tenor de lo dispuesto en el artículo 25.2.d) de la Ley 7/1985, de 2 de abril, reguladora de las Bases del Régimen Local, como son la de ordenación. gestión, ejecución y disciplina urbanística y, por lo tanto, autorizar las obras que se ejecutan en su término municipal y restablecer la legalidad urbanística en caso de ejecución de obras ilegales, sin licencia o sin adecuarse a las condiciones establecidas en aquella, para ello deben llevar a cabo la inspección de todas las obras que ejecuten el municipio, arbitrando para ello los medios necesarios, incluso, en caso de no disponer de servicios propios recurrir a los Servicios Técnicos de las correspondientes Diputaciones Provinciales.

Por otra parte, las competencias de los Ayuntamientos en materia de aguas subterráneas viene determinada por sus regulaciones específicas, dentro del marco de la Ley de aguas y, generalmente, se limitan, como se ha indicado a las concesiones de permisos por obras menores y control de los vertidos de los residuos originados, sin daños para el medio ambiente.

 En cuanto a las Comunidades Autónomas que tengan transferidas las competencias en materia de aguas, podrán regular el derecho de los ciudadanos a utilizar las aguas pluviales y subterráneas, siendo en concreto el artículo 54 del Real Decreto Legislativo 1/2001 de 20 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Aguas el que determina las condiciones en que se utilizar las citadas aguas cuando el volumen total no sobrepase los 7.000 m3/año,  cantidad que puede ser suficiente, por ejemplo para abastecer una finca pequeña, fábrica, chalet con huerto y jardín, etc. Siendo a través del Organismo de Cuenca (Agencia del Agua, Confederación Hidrográfica, etc.) a través del cual se ejercita esta competencia en base al sistema de explotación o la sobreexplotación declarada de los acuíferos que les afecten.

Evidentemente, en caso de aquellas Comunidades Autónomas que no tengan transferidas dichas competencias, será la Administración del Estado quien la ejercitará.

Por tanto, está bien que los tribunales de justicia centren de momento su investigación en el presunto incumplimiento del deber de dueño de la finca y del pocero que ejecuto el pozo de disponer de la correspondiente licencia municipal y de la autorización de uso de las aguas subterráneas en este caso por el Organismo de Cuenca correspondientes al haber podido incurrir en un delito de homicidio imprudente tipificado en el artículo 142 del Código Penal, pero tampoco pueden dejar de examinar la omisión del deber que corresponde a dichas Administraciones en cuanto a la ejecución de sus competencias que, en este caso, parece brillar por su ausencia y, por lo tanto su responsabilidad patrimonial y civil subsidiaria.

También es el momento de que por parte de los agentes de la Guardia Civil adscritos al Servicio de SEPRONA apliquen con todo el rigor y dureza que les permita la Ley las sanciones que correspondan a todos aquellos que tengan en su propiedad pozos ilegales, dentro de su función de velar por el cumplimientode las disposiciones que tiendan a la conservación de la naturaleza y al medio ambiente, de los recursos hidráulicos, así como de la riqueza cinegética, piscícola, forestal y cualquier otra relacionada con la naturaleza.

Finalmente, también los ciudadanos en general debemos concienciarnos que actuar de manera clandestina en la construcción de pozos, puede acarrear desgracias como la que ha costado la vida al pequeño Julen, además de otras que no han sido tan mediáticas, pero que han existido y seguirán existiendo ante actitudes tan irresponsables; concienciación que exige el deber de denunciar cuando tengamos noticias o conozcamos de primera mano la existencia de este tipo de pozos ilegales y la falta de sellado de los que están en desuso. Omitir estos deberes es ser cómplices de accidentes y muertes que se podrían evitar, además de que los seguros de Responsabilidad Civil que puedan tener contratado sus autores devendrán ineficaces por actuar contra la Ley.

Errejón. ¿Ángel o demonio?

El mesías se siente traicionado por su judas particular, Íñigo Errejón. Y los podemitas como no, han invadido las redes sociales con las habituales críticas in misericorde, muchos insultando como único argumento, donde el término traidor es el más suave, eso sí, sin ningún tipo de autocrítica ni por lo resulados obtenidos en Andalucía, ni por el retroceso en intención de voto, lo que se traduce en una perdida de personas que confiaban en este partido como único salvador de la situación de una España cada vez más sumida en una crisis social y política y, lo que es peor, de valores, donde todo vale en nombre de dogmas prefabricados por grupos de presión social, muchos de ellos urdidos por este partido morado, despreciando cualquier otro posicionamiento que no sea el que ellos defiende.

A todos ellos habría que formularles la pregunta de ¿quién ha traicionado a quién?, y no en referencia a la relación Pablo-Errejón, que también, sino a la relación de Unidos Podemos con algunos de sus iniciales seguidores que, por pensar diferentes, por hacer autocrítica y ajustarse a los postulados iniciales de esta formación, donde las asambleas pretendían ser el principal motor de sus políticas, fueron rechazados e incluso, vilmente, despreciados. Pero, también, con ese sector de la sociedad que confiaron en sus políticas sociales cuyo fin era modificar un sistema desde dentro y de forma pacífica un democrático corrupto y anclado en una transición que ya no da respuesta a las demandas de la sociedad actual, y no aplaudiendo, como ahora hacen en el circo que sesión tras sesión monta en el Congreso de los Diputados el Sr. Rufian and company, con la única finalidad de romper la unidad de España con actitudes secesionistas.

Resulta patético los aplausos del Sr. Iglesias e Irene Montero a las intervenciones de ERC, con actitudes encaminadas a la confrontación social promovidas por los independentistas, en vez de fomentar una negociación encaminada a la reforma constitucional que pudiera reforzar las competencias de las Comunidades Autónomas, en aras a una mayor independencia económica y de gestión, sin perder el espíritu de solidaridad entre todas ellas para corregir las desigualdades sociales o satisfacer las necesidades más perentorias, encaminadas a mejorar el bienestar de sus ciudadanos al fin de conseguir un Estado Nacional prospero y sin desigualdes territoriales. Pero, lo peor, aún, es que dichos aplausos no se verbalizan cuando se trata de definirse como constitucionalistas o independentistas, moviéndose en esa aguas tibias que les permiten balancearse hacia uno u otro lado según donde venga el viento.

«Resulta patético los aplausos del Sr. Iglesias e Irene Montero a las intervenciones de ERC, con actitudes encaminadas a la confrontación social promovidas por los independentistas, en vez de fomentar una negociación encaminada a la reforma constitucional que pudiera reforzar las competencias de las Comunidades Autónomas, en aras a una mayor independencia…»

No es traición el que un dirigente de un partido político critique las políticas propias cuando considera que no están dando la respuesta a lo que la sociedad demanda de él. No es traición el aportar ideas no basadas en ideologías leninistas trasnochadas. No es traición el querer buscar soluciones políticas basadas en el encuentro y no en la confrontación. No es traición el no sentirse a gusto cuando tu líder hace de su partido un cortijo en el que únicamente caben sus palmeros. 

Debería ser un ejemplo para todos los partidos políticos lo que ha hecho el Sr. Errejón, quién, como el mismo ha manifestado su finalidad no estar en la política sino hacer política, habiendo dejado su escaño renunciando a su acta de diputado que, como todos deberían saber es personal, pudiendo haber pasado el grupo mixto viviendo de su sueldo de Diputado y, sin embargo, no lo ha hecho, cerrando así las bocas de dirigentes de Podemos, como Echenique e Irene Montero quienes se apresuraron a afirmar que no lo haría, aferrándose a su sillón para vivir de la politica. Será por aquello de que “se cree el ladrón que todos son de su misma condición”.

Es comprensible que el Sr. Errejón se haya acercado al proyecto de Carmena respecto al futuro de Madrid, como plataforma en la que caben cualquier partido, movimientos sociales, vecinales u organizaciones cuya única intención es mejorar la ciudad, sin divisiones ideológicas, y de la que no ha querido formar parte Unidos Podemos, porque su sacrosanto Secretario General no quiere que nadie le haga sombra.

Ahora, el futuro político de Errejón es incierto, habiendo apostado por una forma de hacer política basada en la unión de ideas y no en la división y la confrontación ideológica, habiéndose descolgado de ese modus vivendi que muchos hacen de la política, sin saber cual será el resultado electoral que, esperemos, sea favorable por el bien de los madrileños  y como ejemplo para el resto del país, para terminar con la oligarquía de partidos imperante donde sus políticas únicamente van encaminadas a los resultados electorales para conservar sus privilegios.

Señores y señoras de Unidos Podemos, antes de atacar hagan ustedes un poquito de autocrítica y piensen que cada uno es libre para estar o apostar por lo que le de la realísima gana y que no por eso hay que hablar de traición, sino piensen que tal vez hayan sido ustedes los que hayan traicionado a los que creyeron en un proyecto inicial de podemos que para nada se parece al que ustedes al final están poniendo en marcha y que no difiere absolutamente nada de los partidos tradicionales, donde la sumisión hace que quien se mueva un poquito de los postulados de su Secretario General y el grupo servidores incondicionales que dicen continuamente amen cuando abre la boca, no salga en la foto.

Como dicen en mi pueblo: con dos bemoles Sr. Errejón.

El carnaval se ha adelantado

Se esta diciendo por ciertos medios de comunicacion que el PP está virando a la derecha con el pacto con Vox en Andalucía, afirmación que, con todos mis respetos, me parece una gran idiotez, pues giro no ha habido ninguno, sino la demostración de lo que realmente son y donde realmente están PP y C´s. En la derecha, pero muy hacia derecha.

La aparición de Vox en el mapa político no es más que una huida de ciertos personajes del PP para los que los derechos humanos no son más que un recurrente para cuando les interesa ir o presumir de demócratas. De todos es sabido que hay determinados individuos e individuas que a pesar de comerse hostias consagradas como panes sólo están a favor de la vida cuando se habla del aborto, pero no cuando se habla de éxodos de emigrantes que huyendo de una muerte segura se refugian en países como el nuestro, o cuando cientos de mujeres mueren cada año a manos de sus parejas o ex parejas, consecuencia de una educación patriarcal que ellos potencian sin rubor alguno, o también embarcándose en guerras en busca de armas de destrucción masiva inexistentes, para vanagloriarse en pro de la paz mundial.

«De todos es sabido que hay determinados individuos e individuas que a pesar de comerse hostias consagradas como panes sólo están a favor de la vida cuando se habla del aborto, pero no cuando se habla de éxodos de emigrantes que huyendo de una muerte segura se refugian en países como el nuestro»

El pacto con Vox no ha sido más que quitarse una careta tras la que se escondían para situarse en un centro derecha el PP y en un centro izquierda C´S, ficticios,  con el fin de atraer a aquellos electores indecisos que les cuesta situarse en los extremos, máxime cuando la careta utiliza ciertos adornos rojigualdas como marca propia, cuando tales colores pertenecen a todos los españoles independientemente de su ideología política, y que no necesitan hacer ostentación de ellos en cinturones, pulseras o llevando unos pines en la solapa para demostrar a los demás que son más españoles que nadie. En definitiva, amparándose en un patriotismo de pandereta y reconquista, rechazando a todos aquellos que no piensan como ellos o que no llevan en sus venas la sangre de Don Pelayo.

Otros medios informativos, o mejor dicho, los que participan en ellos en calidad de periodistas, cuando en realidad parecen más pregoneros asalariados de los “partidos patriotas”, justifican este pacto de vergüenza como equilibrio al previo resurgimiento de la extrema izquierda, defendiendo su legitimidad en que Vox es un partido democrático. 

Si, por extrema izquierda, se refieren a un partido como Podemos que defiende por encima de todo los derechos humanos y, por consiguiente, de los más débiles, aunque a algunas y algunos no nos guste del todo, es a todas luces más legítimo cualquier pacto con ellos que con quienes van en contra de la propia Constitución, manifestando abiertamente su oposición a organización territorial del Estado en Comunidades Autónomas, o propugnan políticas soslayando ciertos derechos humanos.

El pacto con Vox no ha hecho más que adelantar el carnaval, no sólo en Andalucía sino en el resto de España, cuyos pregoneros mayores, Pablo Casado y Albert Rivera, son la mayor caricatura de la política de la derecha rancia y apestosa de tiempos no muy lejanos que algunas y algunos nos hemos hartado de denunciar su presencia ante la ceguera de quienes no querían ver que España no era una sola España, sino la dos Españas enfrentadas de siempre, gracias a la democracia hecha en despachos sin ventanas y con fardos de billetes en las mesas, una democracia de complejos, de ideologías en vez de ideas.

El pacto con Vox no ha hecho más que adelantar el carnaval, no sólo en Andalucía sino en el resto de España, cuyos pregoneros mayores, Pablo Casado y Albert Rivera, son la mayor caricatura de la política de la derecha rancia y apestosa de tiempos no muy lejanos

Ya se han visto las verdaderas caras devotas del fascismo del PP y de C´s, aunque estos últimos se escondan detrás de lo que dice ser un pacto en el que ellos dicen no han sido parte pero que han secundado a cambio de unas cuantas consejerías en Andalucía. Ya sabemos cuál es la tendencia, hacia donde van las aguas; hacia pozos fecales que sin duda llenarán de aguas negras el país no tardando mucho.

La distopía catalana

 

 

Después de un año y pico de aquel referéndum por la independencia catalana, el mayor engaño a los ciudadanos de esta Comunidad Autónoma que soñaban con clavarle la daga al Estado español  basándose en una colonización ilegítima por parte de Franco, aunque otros se remontan a los Reyes Católicos, y seguro que alguno o alguna saldrá a la palestra remontándose al periodo Cuaternario; todo sigue igual o incluso peor.

 

Puede entenderse que, en tiempos en lo que todo se cuestiona basándonos en no sé qué puritanismo ideológico, es el momento, por qué no, de echar más leña al fuego y montarla con lo del catalanismo. Tren al que se han montado intelectuales de aquellos que les gusta hacer artificios con dos o tres datos que, como si de dados se tratase, meten en un cubilete dándoles todas las vueltas posibles. Unos filosofan basándose en no se qué derecho natural a la autodeterminación, otros manejan la historia a su antojo, y los más inútiles, los políticos, se suben al carro del oportunismo para pasar a la historia como héroes o patriotas de una patria que nunca ha existido como tal y que, por esta misma razón tampoco debe existir.

 

Puede entenderse que, en tiempos en lo que todo se cuestiona basándonos en no sé qué puritanismo ideológico, es el momento, por qué no, de echar más leña al fuego y montarla con lo del catalanismo.

Nadie puede negar el sentimiento catalanista, igual que no se puede negar al vasco, el gallego, el valenciano, etc, etc., hasta pasar por todas las Comunidades Autónomas, de hecho, en este sentimiento y raíces históricas se basó la división territorial del Estado en dichas Comunidades que, intentando una división o reparto  competencial entre el Estado central y aquellas, no fue más que una versión descafeinada de un Estado federal que, seguramente se hizo de esta manera para mantener contentos a los más ortodoxos respecto a la unidad territorial de España, herederos del franquismo, dispuestos a dar guerra, como así hicieron, tras la muerte del dictador para no perder sus privilegios. Por lo tanto, no puede decirse que fue un error. Todo tiene lugar en un contexto histórico y por una razón de ser. Aunque ya ha llegado el momento para que de forma sosegada se debata si este modelo territorial  puede o debe continuar, basándonos en el principal eje de cualquier tipo de política económica y social que no puede y debe ser otro que dar satisfacción a los intereses generales.

 

Pero, mantener de forma indefinida el contencioso catalán, como antes se hizo con el vasco, como moneda de cambio para sustentar las políticas estatales, no sólo es un fracaso de otros tipo de políticas que debería imperar como es precisamente la señalada, consistente en definir una estructura territorial en la que se termine con los ambages, con la cacicadas y con la dualidad competencial, y que cuando se trate de hablar se hable dentro del contexto del interés general y no del oportunismo y el chantaje, tanto por la parte independentista como también desde el gobierno central aveces con fuerza y otra sin ella, con el 155 y otras sin él y, en la mayoría de las ocasiones con la amenaza y la confrontación, porque lo único que se consigue es lo tenemos, odio, desconfianza, inmovilismo; pero lo que es peor una fractura de las políticas territoriales, económicas y sociales que, como siempre, quienes las pagamos somos los ciudadanos.

 

Hablar del catalanismo es lo mismo que hablar de ese españolismo en el que tan interesado estuvo el Partido Popular, aunque más se asemeja a la posición radicalizada que ahora pretende imponer la ultraderecha de Vox. Dos caras de una misma moneda, pero sobre todo la estupidez elevada a la enésima potencia que, como siempre, tendrán adeptos a los que les valdría más sosegarse un poco y empezar a pensar por ellos mismos que, la imposición y el totalitarismo solamente nos lleva destruir en vez de a construir, a retroceder a épocas pasadas en vez de avanzar. Pero cortos de miras siempre lo hay y los habrá, al igual que falsos patriotas y políticos de pacotilla. Pero sobre todo, de los que hay es a los que les gusta la gresca porque no saben hablar de otra manera sino mediante la violencia.

El mensaje del rey florero


Como si  de un acontecimiento dentro las fiestas navideñas más se tratase, el rey aparece en nuestros hogares el día de Noche Buena, no para traernos regalos, como hacen Santa Claus en esa noche o los reyes magos, no. Un paripé institucional que si le presto atención es para ver si algún año dice algo nuevo, pero no es así. Como siempre los problemas sociales forman parte de su discurso y algún que otro problema político que esta vez como el del año pasado se ha centrado en el problema de Cataluña.

Bien es cierto que un Jefe de Estado, como no puede ser de otra manera, debe defender la unidad del país al que representa, máxime en el nuestro en el que, a pesar de la organización territorial en Comunidades Autónomas, es la propia Constitución la proclama dicha unidad. Pero una simple alusión, llena de buenas intenciones,  no es suficiente sino va acompañada de una reprimenda a quienes son los principales responsables de esta situación, primero el gobierno catalán y después el gobierno español. El primero instigador y el segundo por su complacencia.

Tener un rey florero no es una afirmación gratuita de una republicana con el único deseo de evidenciar la inutilidad de esta institución, ya que es evidente, mire como se mire, que este señor no cumple con su papel constitucional que, como marca el artículo 56 de la Constitución a la que se repliega en sus intervenciones, señala que: “El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes”.

«Tener un rey florero no es una afirmación gratuita de una republicana con el único deseo de evidenciar la inutilidad de esta institución, ya que es evidente, mire como se mire, que este señor no cumple con su papel constitucional…»

Modera y arbitra el funcionamiento de las instituciones” es el eje o debería serlo, de las competencias que posteriormente regula el artículo 62 del Texto Constitucional, entren las cuales se encuentra la de presidir el Consejo de Ministros. Pues bien, arbitrar es algo más que una resolución o juicio en relación a algo, sino que, además, constituye o debe constituir un sistema de solución de conflictos en que la voluntad de las partes, se somete a la voluntad de un tercero. Función que el rey de todos los españoles, aunque para algunos más, no cumple, limitándose a decir buenas palabras y manifestar buenas intenciones, no siendo que, saliendo de esta cómoda función, deje de recibir los mimos y parabienes de los políticos, excepto de algunos manifiestamente en contra de esta institución, y la pongan en peligro o debate políticos, que no estaría de más, si tuviésemos la madurez democrática que deberíamos tener a estas alturas de la película.

Sí, el rey debería abiertamente tirar de la orejas a los políticos en general, no sólo por su mala gestión de los intereses públicos, limitada a buscar únicamente su rentabilidad política cara a su relección y plagada de acusaciones e insultos entre ellos, sin que, para nada, se oiga o tenga en cuenta las verdaderas necesidades de los ciudadanos a los que representan. Pero, desgraciadamente no es así, nuestro rey, mejor dicho, el de algunos, sólo se limita a discursitos generalizados, sin implicación en su función de arbitraje.

Los políticos que hacen la pelota al rey y, ciertos periodistas que se autodenominan expertos en la casa real, también pelotas, no pierdan su acreditación, dicen que el rey no debe hacer política, aspecto con el que estoy totalmente de acuerdo, pero, con lo que no lo estoy es que no se pueda exigir al rey una mayor implicación en los asuntos de Estado si con ello no está encauzando el agua que pudiese emanar de su arbitraje a un determinado o ideario político.

El rey tiene la obligación constitucional de arbitrar en el tema de Cataluña de una manera real que, debería pasar por convocar a las partes en litigio para encontrar una solución pacífica y duradera, no vinculada como en el caso del gobierno español a obtener el beneplácito de los independentistas para sacar ciertos proyectos políticos adelante; dicho de otra manera, a poner parches a lo que necesita una reparación a fondo. También, presidiendo el Consejo de Ministros para exigir soluciones reales o incluso instando, ante la actitud beligerante del gobierno catalán con su presidente a la cabeza y la pasividad del gobierno español, la intervención de éste a través del artículo 155 de la Constitución.

Así es el rey de los españoles, un simple florero al igual que toda la casa real,  llena de privilegios por el mero y simple ejercicio de una función representativa impuesta, como si de relaciones públicas se tratase. Para eso, no hace falta una Jefatura de Estado al margen del propio gobierno, que tanto nos cuesta a los españoles, pues prolíficos son y a toda su prole pagamos solamente por ser de sangre azul.

 

La verdadera cara de Vox

 

Es una auténtica pena, además que una vergüenza,  que un partido de ultraderecha como Vox haya obenido 12 escaños en el parlamento andaluz y, más pena aún y más vergüenza  que los hayan obtenido con un mensaje negativo aceptado por sus electores, en el que su principal elemento son las fobias contra avances democráticos por los que durante cuarenta años hemos estado luchando, por los que, durante la dictadura que ahora ellos niegan que lo fuera, murieron y derramaron su sangre héroes anónimos, demócratas, mujeres y hombres libres  que no dudaron en dar la cara contra ese fascismo que ahora retorna de nuevo de manos de estos impresentables fascistas que se han disfrazado de partido político.

Su xenofobia contra quienes buscan en nuestro país su supervivencia, la homofia contra quienes manifiestan en uso de su libertad sexual su amor y deseo por personas del mismo sexo, pretendiendo derogar la ley que permite el matrimonio homosexual;  defensa de una defensa por unidad territorial del país donde no existan Comunidades Autónoma, pero que no dudan en formar parte del parlamento de una de ellas; su rechazo más absoluto a la Unión Europea y otros organismos supranacionales que han dado un lugar a España en sus relaciones internacionales, incluso comerciales,  que antes no tenía, despertando viejos conflictos que parecía ya teníamos superados, como la memoria histórica que lo único que persigue es reafirmar la libertad democrática de nuestro país y saldar viejas deudas y cerrar heridas, de las que quizá su antepasados sean responsables; su lucha contra el feminismo relegando de nuevo a la mujer a un segundo plano, volviendo al viejo concepto de “la pata quebrá y atada a la cama”, amén de negar su derecho al aborto; la utilización de signos o sentimientos patrios de épocas pasadas; han conseguido aglutinar dentro de sus filas a esos franquistas que  no han superado la muerte del dictador que tanto veneran, protagonizando procesiones de camisas azules al Valle de los Caídos.

Resulta incomprensible que una organización de esta índole haya sido admitida en el registro de Partidos Políticos del Ministerio de Interior, como un partido democrático, utilizando unos estatutos que en apariencia lo son, a modo de cortina  de humo que tapa su auténtica cara que, se me antoja de la misma forma y color que aquella Fuerza Nueva, que azotaba, en el sentido literal de la palabra, a quienes no comulgaban con sus ideas fascistas y retrogradas.

Así ha sido el recorrido de estos camisas azules con boina roja, de ese partido de nostálgicos franquistas liderado por Blas Piñar, pasando a continuación al Partido Popular que los cobijó y todavía sigue cobijando a algunos en su seno, agrupándose finalmente los insatisfechos de éste último y más radicales en el  pseudo partido del que estamos hablando.

Pero, si bien han engañado con su disfraz de partido a insensatos votantes, lo que no es permisible es que continúen con este disfraz sin que el resto de partidos no asuman la iniciativa de promover su ilegalización, una vez que han dado su verdadera cara  hasta el punto de decir públicamente que “si quieres franquismo vota Vox”

A esos votantes, hombres y mujeres insatisfechos que se han dejado engañar por los colores de la bandera rojigualda, como ellos dicen, que se ponen pulseras de los mismos colores, intentando apropiarse de una insignia que lo es de todos los españoles y, que en algunos casos la han enarbolado con el “aguilucho” en su centro, con voces de “Gibraltar Español”, “España, una, grande y libre”, “fuera rojos, maricones y postitutas”, esas mismas a las que ellos acuden en su calidad de “machitos” pero que les molestan en la calle; “fuera inmigrantes”, esos mismos que los empresarios que votan a esta derecha fastoide no dudan en cogerlos aún sin  papeles,  con un sueldo mísero porque así son mayores sus beneficios; decidles que su irresponsabilidad les convierte en tan indeseables como a las personas que han votado, no porque se me antoje atribuirles este calificativo sino porque es la mejor forma de definir a todo aquel que actúa en contra de los derechos humanos, que dividen la sociedad a base de la confrontación y el odio contra quienes no son o piensan como ellos, aunque luego se santigüen en las iglesias, comulguen con ostias como panes, se den golpes en el pecho, para beneplácito también de algunos alzacuellos y disfrazados de color púrpura con olor a naftalina que todavía cantan el “cara al sol” y que utilizan a Dios para azotar a una sociedad lasa en sus valores, cuando ellos son los primeros que carecen de ellos al abrazar a esta gentuza.

Ahora, queda por ver la verdadera cara del PP y de C´s, ya que, a muchos, no nos extrañaría que llegasen a pactos de gobernabilidad con estos fascistas recalcitrantes para hacerse con el poder en una Andalucia engañada y maltratada, tanto por rojos como por azules, como el resto del país; de ahí la subida de este partido de ultraderecha que se ha sabido vender como redentores de la patria, cuando ellos mismos son sus enemigos, donde los señoritos andaluces de gomina en el pelo y la ignorancia, además de la falta de madurez democrático de algunos de sus ciudadanos, han sido la principal causa para que la ultraderecha empiece a acampar a sus ancha en España, al igual que en otros países de la vieja Europa.

Viva la Anarquía

 

 

Nunca me han gustado mucho las normas. Recuerdo que en mi juventud siempre decía que aquellas estaban hechas para incumplirlas, con el tiempo de das cuentas que las normas son necesarias y, no sólo estas, sino, por desgracia el castigo por incumplirlas.

El «contrato social» de Thomas Hobbes  como un convenio o pacto social necesario para que los derechos naturales pervivan en nuestra relación con el resto de seres humanos, sacrificando parte de los mismos para hacer posible la convivencia social, es una manifestación de que  “El hombre es el lobo del hombre”, Homo homini lupus, a diferencia del lobo que es gregario protegiendo a su manada, el hombre es segregario, tiende a romper, a imponer sus normas, sólo hay que ver  los horrores de los que ha sido capaz la humanidad para consigo misma, de ahí la necesidad de las Normas.

La imagen de la justicia siempre se ha presentado como una mujer, más reflexiva que el hombre, que tiene los ojos tapados con una venda, en su brazo izquierdo la balanza y en el derecho una espada, cuya lectura para los que nunca se hayan percatado de esta imagen, reflexionado o leído sobre ella, es porque, por una parte que la justicia debe ser imparcial en sus juicios de ahí sus ojos tapados, la balanza representa la medida de la justicia inclinándose a favor de quien cumple las normas y, la espada, como representación de la fuerza coercitiva de la Norma, por aquello que “la norma sin espada no es más que palabra”.

Muchas veces, creo que al igual que la mayoría de los mortales, nos hemos preguntado por el sistema político perfecto y, la respuesta, según la experiencia social a los largo de la historia es, ninguno, ni siquiera la tan ensalzada y reverenciada democracia. Bueno, sí, hay uno que, por utópico, no es materializable porque supone una progresión del ser humano imposible como es el autogobierno, la anarquía, que representa la ausencia total de estructura gubernamental en un Estado, imposible por el carácter segregario del hombre al que he hecho mención antes.

Si tuviese que definirme como ser político, diría que en mis principios soy una anarquista o una ácrata recalcitrante, sin color e ideario político, con pensamientos contradictorios que torturan mi existencia, creo que un poco esquizofrénica como lo es la sociedad en general, imperfecta sobre todo, aunque intentando ser lo más coherente posible con mis ideas, que no ideologías. Esto hace que no entiendo a aquellos de mis semejantes que se mantienen siempre en el mismo sitió, como petrificados, porque creo en la evolución del ser humano, de sus pensamientos, de sus creencias, fruto de la reflexión y el estudio continuo.

«… en mis principios soy un anarquista recalcitrante, sin color e ideario político, con pensamientos contradictorios que torturan mi existencia, creo que un poco esquizofrénico como lo es la sociedad en general, imperfecto sobre todo….»

Las normas se hacen necesarias al igual que quienes aplican esas normas, los que someten a juicio a quienes no las cumplen como forma de mantener el orden social. Desde la policía que detiene a los infractores hasta los jueces que los juzgan, elementos imprescindibles en cualquier sociedad, continuamente cuestionados por conductas aisladas que suponen, en ocasiones, un abuso de autoridad, motivo por el cual también deben ser controlados, juzgados y castigados, pero sin entrar en el histerismo que se entra cuando son ellos los infractores de la norma, descalificando a todo un gremio o profesión, dentro de los cuales hay excelentes profesionales y servidores públicos y, sin olvidarnos, que ellos aplican las normas, que no las hacen.

Necesitamos sosiego social, necesitamos calmar nuestros ánimos, evitando la confrontación, el querer quedar por encima de los demás. Es difícil, máxime cuando son nuestros representes políticos los que en vez de dar ejemplo fomentan el enfrentamiento, el insulto, la descalificación de su opositor, convirtiéndolo en su enemigo en vez de verlo como una persona que piensa de forma diferente.

Pongamos todo nuestro esfuerzo para quitar la careta a todos esos elementos sociales que poco a poco van sembrando cizaña, lobos con piel de cordero, tontos útiles cuyo único fin es medrar al lado de los que ejercen el poder. Seres muy peligrosos porque nunca dan la cara, actúan por detrás, con buenas palabras, para imponer el criterio que su «amo» quiere. No son capaces de pensar por ellos mismos, juzgan continuamente en la sombra para no ser cazados, estando más pendientes de la conducta negativa de los demás que de las suya propia, nunca hacen autocrítica, son fanáticos y totalitaristas porque se creen en la posesión de la verdad.

Cuidémonos también de aquellos que ejercen el “buenismo”, los que quieren quedar bien con todo el mundo, porque son seres turbios, cobardes que retroceden cuando ven un problema en su entorno para no implicarse en él. Son seres insolidarios, egoístas que sólo buscan en los demás la alabanza en vez de la crítica. Son retorcidos en sus manifestaciones diciendo o haciendo las cosas a medias, confundiendo la no implicación social con la buena educación. Suelen ser mentirosos profesionales para no ser cazados en su debilidad humana o en aquellas conductas que saben son reprobables socialmente.

Seamos equilibrados y reflexivos en nuestros juicios, juzguémonos primero a nosotros mismos antes de juzgar a los demás, intentemos progresar como seres sociales, aunque esto es imposible si no evolucionamos interiormente, sino intentamos buscar en nuestro fuero interno todo aquello que nos impide evolucionar o nos mantiene presos de ese primitivismo inicial de quien no quiere pulirse como persona, actuando por impulsos, por imitación de otras conductas, porque están vacíos de razón, de personalidad.

Quizá así poco a poco vayamos evolucionando y consiguiendo que las norma externas no sean tan necesarias ni tan represivas. Mientras tanto no nos quejemos de ellas, blandiendo banderas de libertad a las que se les ponen nombre reivindicativos, siendo agitadas la mayoría de las veces por personas con ideas totalitarias, radicales, no porque ataquen el problema desde la raíz, sino porque atacan a quienes  no piensan como ellos sin ni siquiera escucharlos.

Mientras llegue ese momento, sólo gritaré VIVA LA ANARQUÍA, como un sueño que nunca se hará realidad, porque la perfección humana no existe, aunque sí podemos luchar por ella, aunque nada más sea porque las utopías hacen feliz al ser humano.

Una política de pasquín

Es tanto el ruido que temo volverme loca. Franco, Gibraltar, Cataluña y la madre que los parió a todos. Pero, ¿esto qué es?. Cada día un tema de esos que calientan la sangre a los españolitos y españolitas que parecen no tener otra cosa que hacer que discutir de política, aparte del hablar del tiempo, de fútbol y del Sálvame.

No es que esté mal hablar de todas esas cosas, el problema es cuando nos encasquillamos en lo mismo, en las cosas superfluas, cuando el ruido no nos deja oír o nos distrae de lo realmente importante. Y, no es que diga yo que los temas antes citados no tengan importancia…, coño, pero ya está bien, erre que erre… machaconamente, un día y otro… Pero, no se discute, acaso de vez en cuando, y cuando los medios tienen a bien porque salte la liebre de lo que realmente nos afecta a los ciudadanos, que es el trabajo, el salario, la vivienda y los servicios públicos asistenciales y sociales.

Antes teníamos que soportar al barbas del tic del ojo y el seseo, diciendo de vez en cuando frases inconexas como «España es una gran nación y los españoles muy españoles y mucho españoles» y, ahora a un fantoche de mucha prestancia, verbo fácil y sonrisa con hoyitos incluidos en sus mejillas que, vende humo y se vende al primer postor político para mantenerse en la Moncloa, da lo mismo que sean independentistas catalanes o vascos que estén dando “por saco” al resto del país…, y no es que diga yo que estos no tengan derecho a reivindicar su independencia, como si quieren reivindicar el arca de la alianza o el santo grial, pero un poco de por favor… que se ajusten a las normas del juego, a lo que una democracia real y formal exige, que no es otra cosa que el respeto a la Norma Suprema a la Constitución, pero sobre todo a la inteligencia y a la tranquilidad de los ciudadanos, contribuyendo al sosiego democrático, actuando como verdaderos políticos y no como instigadores de la violencia y la confrontación.

«Antes teníamos que soportar al barbas del tic del ojo y el seseo, diciendo de vez en cuando frases inconexas como «España es una gran nación y los españoles muy españoles y mucho españoles» y, ahora a un fantoche de mucha prestancia, verbo fácil y sonrisa con hoyitos incluidos que, vende humo y se vende al primer postor político para mantenerse en la Moncloa»


¿Dónde esta el incremento del sueldo mínimo interprofesional?, ¿por qué se oponen a él los partidos de la derecha como PP y C´s?. El citado fantoche que va de romería en romería, o lo que es lo mismo, de país en país sin poner el culo en el sillón de su despacho, vendiendo el mismo humo que nos vende a nosotros y huyendo de los problemas reales que acechan a los ciudadanos normales y no los privilegiados, sabía que no contaba con el apoyo para sacar adelante unos presupuestos en los que se plantea el aumento del referido salario, sin hacer ningún esfuerzo en la negociación con sus oponentes, lo que convierte esta medida en un instrumento de marketing político de una pseudo-izquierda que ya huele a rancio, del que es especialista. ¿Cómo va a jorobar a las empresas del IBEX, con las que tan buena relación siempre han mantenido los socialistas y la derecha de este país?.

Del empleo no hablemos y de la situación económica menos aún, nada a cambiado, tal vez a peor pues cada vez son más las noticias de grandes empresas que abandonan España y los pequeños negocios que cierran a diario, de autónomos que se les reajusta su cotización para pagar más a la larga. Ni se fomenta la economía desde una política de reajuste que beneficie a productores, consumidores y, por supuesto, a los trabajadores, ni se fomenta la creación de empleo, y no hablemos de los servicios públicos que si merecen algún elogio es el del esfuerzo de los servidores públicos que con escasos medios intentan dar el mejor servicio que pueden, y no todos. Claro, que no hay dinero para hacer políticas más sociales y, no lo hay por el derroche político en un pasado no muy lejano, pero también en el presente, con duplicidades de competencias entre administraciones públicas, inversiones en infraestructuras mal planificadas, en sueldazos de políticos, dietas, aparte del dinero robado por corruptos profesionales de distintos colores y tendencias.

Da lo mismo que nos pongamos gafas tridimensionales o del color que ustedes deseen, azules, rojas, moradas… la película sigue siendo la misma… política de pasquín… de distracción…

Discúlpenme, que he dejado el café a la mitad en la barra del bar, me he apoderado de todos los periódicos que había y los demás clientes, casi amigos con los que coincido todos los días se están cabreando porque les he privado de su pasquín favorito,  y es que quiero enterarme de lo de Gibraltar y por más que leo no me entero de nada.

Buenos días y al tajo… que tenemos que subir el país que esos deslenguados e ineficaces políticos expertos en mítines, que no en gestión, se están cargando día a día.

Y si alguno o alguna se ha cabreado porque se sienten aludidos o porque todavía siguen apoyando a esos botarates, pues que se rasquen que yo todos los días me tengo que rascar el bolsillo para poder llegar, no a final de mes, sino a mediados. Y, ya saben, cada loco con su tema, los franquistas al Valle de los Caídos, los azules, rojos y naranjas a seguir haciendo el juego a los del IBEX, los de las barras rojas y amarillas con estrella de cinco puntas sobre un fondo azul, junto a los de Bildu, a su secesionismo violento, y los morados a sus primarias manipuladas que llegan las locales… a montarla en las redes con su sacrosanto Pablo Iglesias llamando fascista a quien no piense como ellos, ese mismo que vive con su Irene en un Chalet de la Sierra Madrileña, el mismo que dijo que él era de barrio, claro no entendimos bien, no nos dimos cuenta del tiempo verbal.

Miren ustedes… yo con esta gente no comulgo ni comulgaré.

Epílogo: Hay dos tipos de personas: los que tienen y los que no tienen, y estos sólo están al lado de los que no tienen para mantenerse en el poder y medrar al lado de los que tienen. Nada más saben sacar palabras que la gente quiere oír de sus chisteras de payasos.

 

 

Los esperpentos televisivos

No estoy de acuerdo con mi anónimo y homónimo compañero Descartes, sobre un artículo publicado en este medio Los monigotes de tele 5, el 9 del pasado mes de octubre y, que a pesar del tiempo transcurrido aún conserva su actualidad por referirse a un programa concurso de los más vistos en este culto país y, me atrevería a afirmar  que también en algunos de nuestra hermana Hispano América, especialmente en uno que empieza por P y termina por U, por su representación en el susodicho espacio televiso, cuyo nombre ya todos habrán averiguado.

 

 

Me complace decirles que yo veo y sigo fielmente el programa de Gran Hermano Vip, tanto sus galas, directos, como el debate y «redebates» en otros programas del mismo canal televisivo, que no entiendo el porqué de llamarlo frívolo, telebasura, falto de nivel cultural, y un largo etcétera, dejando rienda suelta a la imaginación de quien se atreva a leer esto, en la honorable y despiadada tarea de criticar todo lo criticable, y más allá, si la cosa interesa.

Para no perder el hilo, les decía que yo veo ese programa y no me avergüenzo de hacerlo, como puedo hacer otras cosas en mi vida privada, de las que si me apetece compartiría con ustedes si el momento lo merece; no tengo ningún problema. Lo veo porque en tal programa se describe a la perfección la involución del ser humano cuando se les encierra en una casa y el objetivo es conseguir un premio que se traduce creo en cien mil euros, aparte de lo embolsado  ya en  su pecunio personal según el caché de los participantes, valorado al alza en función de lo más “choni” sea el personaje o más mierdas de su vida haya vendido en otro programa comodín, también con altos niveles de audiencia por compartir presentador y reavivar a las fieras telespectadoras, con sus amenos debates que llenan nuestros hogares  todas las tardes de lunes a viernes y la noche del sábado cuyo calificativo en este último caso es Deluxe; con sus sabios y sabias, y también despiadados y despiadadas  colaboradores y colaboradoras, o tal vez deba decir juzgadores y juzgadoras, y sabias y sabios entrevistados o entrevistadas. Vaya rollo esto del género.

Y, lo veo porque me da la realísima gana, aunque la gente me tache de simple, maruja, aburrida, de barrio, incluso inculta si haciéndolo son felices por un rato y, porque lo veo puedo opinar de su contenido, intervinientes, presentadores y satélites de éstos en distintos programas y franja horaria, de sus dignos directores, de sus jefes, patrocinadores, etc, etc. Etc..

En definitiva, si los programas referidos se convierten en amenos entretenimientos para ocupar el tiempo de quienes los vean, allá cada cual con lo que se entretiene. Cuestión diferente es la crítica de su contenido y de los personajes que intervienen en este tipo de programas y cómo actúan en ellos, en lo cual si estoy de acuerdo con mi compañero en este medio que, salvo excepciones, son personas que se ganan la vida a base de vender su vida privada, la mayoría de los casos, sus miserias, sin ningún tipo de rubor, sino con el único fin de hacer caja en los distintos programas televisivos mal denominados “del corazón”, por asemejarse más a lo que puede ser una prensa amarilla que una prensa informativa, sea de la naturaleza que sea.

«Y, lo veo porque me da la realísima gana, aunque la gente me tache de simple, maruja, aburrida, incluso inculta , si haciéndolo son felices por un rato…»


Es cierto que en este tipo de programas sus protagonistas son manipulados por sus directores y por un presentador, estrella de Tele 5, que se convierte en el mayor mete mierdas y censor de los comentarios de los concursantes y de sus defensores, así como de los colaboradores cuando pretenden hablar de esta manipulación programada con el único ánimo de sacar lo peor de ellos, lo cual no resulta muy complicado ante personas que, en la mayoría de los casos, carecen de valores como el respeto, la tolerancia y mesura en sus comentarios y que se amparan en que «yo digo la verdad»… ¿qué verdad?. Pero, debe entenderse que el fin último de tales programas es premiar con un buen premio de carácter económico a su vencedor por votación popular de quienes lo vemos y, es aquí, donde radica el problema, pues para ganar es lógico que sus concursantes utilicen la estrategia que estimen conveniente, no respondiendo éstas, la mayoría de las veces, a una estrategia que podríamos llamar deportiva, sino de descalificación y anulación del contrincante, sacando lo peor que hay en ellos mediante la provocación continua, valorando más esto el público que ve el programa que la calidad humana de los concursantes.

Dicho de otra manera, en GH VIP la casa donde conviven los concursantes se convierte en una trampa manipulada creando corrientes de opinión que hacen que la balanza se incline hacia uno u otro lado, es decir, a favor o en contra de quienes en él participan, lo que les convierten en monigotes manejados a su antojo. «En esto también estamos de acuerdo Descartes».

Pero, así es el programa y quienes lo vemos nos entretenemos, estando convencida que no sólo lo ven personas con bajo nivel cultural, sino de todos los niveles sociales, culturales o educativos o, acaso, ¿podemos calificar de inculto a una personas que va a ver una mala película?, obviamente no. Cada uno tiene sus gustos y sus preferencias. Cuestión diferente, es que lo que vemos en tales programas pueda convertirse en un ejemplo para el telespectador, pero aquí está el filtro que cada uno quiera o pueda darle, filtro que, obviamente, será diferente en virtud de la educación y formación que cada uno tenga, que al parecer es demasiado lasa, si tenemos en cuenta que no siempre los mejores concursantes desde el punto de vista humano, educativo o cultural son los que ganan.

«Cuestión diferente, es que lo que vemos en tales programas pueda convertirse en un ejemplo para el telespectador, pero aquí está el filtro que cada uno quiera o pueda darle, filtro que, obviamente, será diferente en virtud de la educación  y formación, que cada uno tenga, que al parecer es demasiado laso»

 

 

Creo, que es hora de que respetemos los gustos de cada uno, sus preferencias televisivas, sin tener que llegar a calificar a aquellos que no coinciden con nuestros gustos de estúpidos, incultos o encasillarlos en un determinado nivel cultural, sin conocer cómo realmente somos. La crítica es buena, en el sentido que sea, pero el respeto a las opiniones y gustos de los demás, creo que no deben ser objeto de discusión y menos de juicio, aunque el programa en si, como en caso que estamos comentando se convierta o se traduzca en determinados momentos en un esperpento televisivo, o, acaso, ¿quienes leen el género literario calificado con el mismo nombre son también unos incultos?.

Basta ya de convertirnos en la vieja del visillo o censor oficial de los gustos de los demás, criticando conductas en cuanto al entretenimiento se refiere,  porque la opción de cómo pasar el tiempo, forma parte de la libertad e incluso posibilidades de cada uno. Tal vez alguien no pueda ir al cine todas las semanas a ver una buena película porque su economía no se lo permite, o leer un libro porque no tiene tiempo para ello, o hacer deporte o cualquier otra actividad. No todo el mundo tiene esta opción, y no voy a ser yo quienes los encasille por ello.

La profanación de la tumba

El artículo 526 del Código Penal establece que: ”El que, faltando al respeto debido a la memoria de los muertos, violare los sepulcros o sepulturas, profanare un cadáver o sus cenizas o, con ánimo de ultraje, destruyere, alterare o dañare las urnas funerarias, panteones, lápidas o nichos será castigado con la pena de prisión de tres a cinco meses o multa de seis a 10 meses”.

El pasado miércoles, todos vimos en los medios de comunicación y redes sociales como una persona profanó la tumba del dictador Francisco Franco en el Valle de los Caídos, lo que para algunos fue un motivo de alborozo, ante el deseo que los restos de aquel sean exhumados de este lugar que se ha convertido en un templo de peregrinación para la exaltación de la persona que allí se encuentra y de su obra.

Esa persona que llevó a cabo el acto de profanación, indudablemente ha cometido un delito que no se puede justificar desde ningún punto de vista. Los muertos son los muertos, y la falta de respeto ante la violación de un panteón, sea de quien sea, no encuentra  ninguna eximente en el hecho de que quién allí está haya sido una mala personas, como indudablemente lo es quien ha mantenido a todo un país sumido en la represión con una violación de derechos humanos continúa, encarcelando y matando a quienes se opusiesen a su régimen, o en venganza de unos enemigos en una guerra en la que resultó vencedor. Quizá el atenuante del estado de necesidad, ante el deseo de una justicia o reconocimiento que nunca ha existido en relación con los asesinados y represalias por el dictador.

El ruido y las pocas nueces en el traslado de los restos del dictador a otro lugar, indudablemente ha animado a aquellos que piensan que es la única forma de saldar la injusticia y salvar la memoria histórica de aquellos que fueron asesinados y represalidados por este personajel durante la dictadura franquista, es decir, zanjando una deuda histórica que en un estado democrático como el nuestro no se puede permitir, porque, aunque una auténtica conciliación debería haber pasado por juzgar a los responsables de la opresión franquista supervivientes, o al menos, por una declaración de condena institucional en el momento de aprobarse la Constitución e instaurarse el régimen democrático. Bien es cierto, que tal vez aquel no fuese el momento por no instigar a todos aquellos herederos del franquismo, que eran muchos, incluso a un ejercito cuyos altos mandos en aquel momento habían sido unos férreos defensores de la dictadura, además de ciertos sectores o poderes fácticos del momento.

«El ruido y las pocas nueces en el traslado de los restos del dictador a otro lugar, indudablemente ha animado a aquellos que piensan que es la única forma de saldar la injusticia y salvar la memoria histórica de aquellos que fueron asesinados y represalidados por este personaje  durante la dictadura franquista»

Pero, también es cierto, que la exhumación pretendida del dictador ha servido para animar a algunos exaltados a emprender una guerra contra los todavía aduladores de esa régimen que sumió al país en una historia que sólo puede ser narrada en blanco y negro, predominando más el negro que el blanco, si es que este último tiene cabida.

Resulta evidente que igual que se condena la profanación de cualquier tumba, como en este caso la del dictador, también el código penal debería condenar la exaltación de la dictadura, cosa que no es así, lo cual no impide que los ciudadanos de bien, entendiendo por tales, aquellos que no viven en el rencor y en el deseo de venganza, lo condenemos y pidamos a nuestras autoridades que ponga fin a esta situación de exaltación pública de una parte de nuestra historia que, aunque no se puede olvidar, debe, al menos ponerse en su sitio, que no puede ser otro que el de la condena social.

Es evidente que la madurez democrática de nuestro país está a años luz de otros de nuestro entorno más próximo, donde tales muestras de exaltación no sólo están condenadas por la justicia, habiéndose juzgado por delitos de lesa humanidad a los responsables supervivientes, no permitiendo o propiciando, como sucede en España, muestras públicas como las que vergonzosamente se han permitido y se siguen permitiendo en el Valle de los Caídos, erigido como mausoleo del dictador, con la connivencia de la Iglesia católica.

Es hora de zanjar esta parte de la historia, de poner cada cosa en su sitió, y lo que resulta evidente es que mientras al dictador no se le ponga en un lugar que impida tal exaltación de un régimen que nunca debió de existir, no se habrá saldado. De esta manera, tal vez se eviten profanaciones como la que ha tenido lugar, de personas que están cansadas de ver como en este país todavía se permite la adulación de asesinos y torturadores, no sólo del dictador, sino de muchos de sus herederos integrados en nuestra sociedad, como si se tratase de mirlos blancos, cuando no son más que aves de rapiña.

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