El trágico precio de la fama

Amy Jade Winehouse

Amy Jade Winehouse cuando era niña

Homenaje de sus fans el día de su fallecimiento

Amy Jade Winehouse

A escasos días de que se cumpla el sexto aniversario del fallecimiento de una de las figuras más grandes del mundo de la música, hoy, quiero rendirle homenaje desde estas páginas evocando su recuerdo.

Pretendo rescatar a la persona, al ser humano que permanecía oculto detrás de la artista, ya que algunos se empeñaron en crear un mito envuelto en la polémica, no sin estar exento de varios y sucesivos escándalos de su vida personal.

Al escuchar su voz, dotada de un poderoso registro, rasgada, de ricos matices y bien modulada, que la confirman como una de las más grandes intérpretes de jazz de todos los tiempos, me siento transportada a un mundo lleno de emociones en el que me invade una profunda tristeza pensando en el absurdo y dramático final que tuvo, algo que se podría y debería haber evitado.

Transcurría el mes de septiembre de 1.983 cuandovino al mundo, no con un pan bajo el brazo, sino con un talento especial para la música. Nació en el seno de una familia judía, que vivía en el norte de Londres (Southgate). Mitchell, el padre, conducía un taxi y Jade, la madre, era farmacéutica. Amy era una niña divertida, impulsiva, a la que le gustaba ser el centro de atención superando a su hermano Alex. Desde muy temprana edad, ambos, se habituaron a compartir los gustos musicales de su padre, Mitch, un amante incondicional del jazz, el soul y los blues, destacando la admiración que prodigaba a Frank Sinatra. La infancia de Amy fue feliz hasta que el equilibrio se rompió con la separación de los padres ocurrida cuando solo tenía 9 años. Para ella debió ser un tremendo trauma ver cómo el reducido y maravilloso mundo en el que vivía se desmoronaba súbitamente, dejándole una huella que arrastraría consigo y que marcaría algunos de sus pasos en el devenir de su vida.

Conocedores del potencial de su hija sus progenitores la inscribieron en la Escuela de Teatro de Susi Earnsh, donde estuvo aprendiendo durante cuatro años, y con apenas 10 años ya había fundado una banda de rap llamada Sweet’n’Sour. Le regalaron su primera guitarra una vez cumplidos los 13 y al siguiente ya componía. A esa edad se matriculó en la prestigiosa Escuela de Teatro de Sylvia Young. Las estrictas normas de la escuela propiciaron la expulsión tres años después; los motivos, no ‘implicarse’ y hacerse un piercing en la nariz.

Se convirtió en una adolescente díscola dejándose llevar de las emociones e impulsos, individualista, vulnerable, algo tímida, de familia disfuncional, detestaba las drogas duras y a la vez, era desprendida y generosa. Disfrutaba desarrollando su creatividad, componiendo canciones, acumulando vídeos, mensajes de voz, derrochando energía al mismo tiempo que generaba ideas y se enamoraba. Era un espíritu libre, Amy en estado puro. Formó una banda femenina de jazz, que más tarde abandonó. En aquella época se presentaba en algunos bares de Londres en los que se ofrecía como cantante. No solo componía o cantaba las canciones, sino que a través de su voz transmitía sentimientos que anidaban en el alma. Los melómanos aficionados que asistían a sus representaciones quedaban de inmediato fascinados. Fue su pareja, el cantante Tyler James, quien entregaría una maqueta de ella a su productor, así dio comienzo la carrera profesional de esta preciosa y joven promesa, con 16 años. El primer contrato lo firmó con Simon Fuller, de quien prescindió en el 2002.

“Se convirtió en una adolescente díscola dejándose llevar de las emociones e impulsos, individualista, vulnerable, algo tímida, de familia disfuncional, detestaba las drogas duras y a la vez, era desprendida y generosa”


Más tarde, unas producciones grabadas por ella en las que era la vocalista principal, le fueron mostradas por el gerente de los hermanos Lewinson al representante Darcus Beese de Island/Universal. Cuando la escuchó cantar se la presentó a Nick Gatfield, su jefe, el cual quedó impresionado por el talento que destilaba y la ofreció un contrato editorial con EMI, su productor Salaam Remi se ocupó desde ese momento de su carrera musical. El primer álbum, Frank, tuvo muy buena crítica, compararon su voz con las de Sarah Vaughan y Macy Grey. Logró alzarse con el premio al Disco de Platino del Reino Unido, también fue nominado a los Premios Mercury Music y a los BRIT Awards.

Entonces llegó la fama y mientras digería las mieles del éxito conocería al hombre que marcaría el antes y el después en su vida. Blake Fielder y Amy se conocieron junto a sus respectivas parejas en 2004 en un pub de Londres, se enamoraron y decidieron estar juntos. Habría podido resultar una bonita historia de amor si no hubiera sido porque el joven Blake era adicto a las drogas duras. Inicialmente la relación fue breve porque a los pocos meses se separaron. El fracaso sentimental tuvo una fuerte repercusión en el ánimo de la joven, llegando a padecer una depresión además de una bulimia que la hizo perder bastante peso. Teniendo siempre cerca a su familia para animarla y apoyarla, especialmente a su padre Mitch, consiguió recuperarse física y emocionalmente. Trabajó en su segundo álbum al que llamó Black to Black inspirado en su relación con Blake. Consiguió un enorme éxito de ventas, llevándose cinco premios Grammy en una sola noche. Amy alcanzaba el cénit de su carrera musical.

Las jóvenes fans de todo el mundo la adoraban, querían emularla, cantar sus canciones, vestirse como ella, tatuarse, hacerse un moño, etc. Cuando realizó la gira por EE.UU, la gente acudió en masa para verla en directo, los que no la conocían se sorprendían al comprobar que la poseedora de aquella impactante e irrepetible voz era una jovencita de raza blanca y de aspecto menudo. No dejó indiferente a nadie, tanto blancos como negros se mezclaban entusiasmados para escucharla. Cumplió con todas las expectativas que había generado aunque estaba deseando regresar junto a su familia a la que extrañaba especialmente.

En aquel momento en que su camino iba bien encauzado apareció nuevamente Fielder y como ella seguía amándole le aceptó. Y empezó la cuenta atrás. Sus veladas se convirtieron en sonoras borracheras acompañadas de tremendos episodios de celos, discusiones, reconciliaciones, marcando el inicio en las drogas como la cocaína, heroína, crack, etc. Consumió todo aquello que pocos años antes detestaba. Si Blake hubiera sido montañero Amy hubiera escalado montañas, diría posteriormente su padre, porque ella era así, se entregaba por completo, convirtiéndose a sí misma en una presa fácil, influenciable, dependiente, voluble. Se casó con Blake, embarcándose en una convivencia tempestuosa que navegaba inexorablemente hacia el camino de la destrucción.

En un concierto en Lisboa apareció medio ebria. Después, en el Reino Unido, en un programa mediocre y sensacionalista se encargaron de despellejarla viva, no se cansaban de parodiarla, de mofarse de su aspecto, del moño que con tanto cariño hizo suyo, en un recuerdo dedicado a las cantantes de jazz y soul de las décadas de los años 50 y 60, sobretodo en memoria de Ella Fitzgerald. Se reían de la persona, sin ningún escrúpulo a la hora de ridiculizar a un ser humano que atravesaba por una situación terrible, consumidora de unas drogas que la anulaban y no la permitían ver los estragos que le estaban ocasionando. Se convirtió en la diana de todos los dardos envenenados de este deplorable y morboso reality show que utilizó su figura en los momentos más dramáticos. Resulta evidente que tuvo que sufrir muchísimo viéndose perseguida constantemente por los paparazzi, despojada de su dignidad y denigrada públicamente. ¿Dónde estaba la compasión o aquello del amor al prójimo?

 “En un concierto en Lisboa apareció medio ebria. Después, en el Reino Unido, en un programa mediocre y sensacionalista se encargaron de despellejarla viva, no se cansaban de parodiarla, de mofarse de su aspecto, del moño que con tanto cariño hizo suyo”



Y Blake que decía no pretender su dinero no dudaba a la hora de pedírselo cada vez que le daba un beso. Se presentó una demanda de divorcio contra él. Posteriormente cumplió cárcel por intento de robo con allanamiento de morada en una propiedad ajena.

Sin duda, fue un tiempo de oscuridad en la vida de la cantante, se mostraba huraña, esquiva, malhumorada y finalmente tocó fondo. No quería subir a ningún escenario, se sentía aterrorizada. La convencieron para desintoxicarse y voluntariamente se marchó a un lugar alejado, tranquilo, una isla llamada Sainte’Lucie. A los pocos días su padre Mitch se le unió presentándose acompañado de una cadena de tv con la que había firmado un contrato, no creía que estar sola le ayudase en su recuperación. La mirada de Amy mostraba la incredulidad, el shock que le provocó este hecho. Consiguió desintoxicarse de las drogas pero en algunos momentos clave el alcohol fue un sustituto, como en el concierto de Belgrado el 18 de junio de 2011, catalogado de desastroso y escandaloso ya que apareció completamente ebria en el escenario. La brutal presión que se ejercía sobre ella la hacía entrar en una espiral de pavor donde necesitaba tomar un estimulante antes del concierto. Todavía no estaba preparada, sin embargo, había que cumplir con los contratos. Un mes después, a la edad de 27 años, a causa de un coma etílico (no había drogas ilegales en su organismo) Amy dejó prematuramente esta vida. Una muerte que se podría haber evitado.

¿La escuchó alguien cuando expresó su terror a aparecer de nuevo en los escenarios? ¿Era más importante empujarla a tomar unas copas de alcohol para poder soportarlo que respetarla, aprender a amar a la persona que llevaba en su interior y esperar a que se recuperase definitivamente? Otras figuras del espectáculo conceden entrevistas a diestro y siniestro, les encanta salir en portadas y les da igual si se las cuestiona o no, da la sensación de que el dinero puede comprarlo todo, en cambio para Amy Winehouse, paradójicamente, no era así.

 

Repasando su vida y su trayectoria he aprendido a admirar a esta brillante y hermosa joven, vendida a una maquinaria como es la industria musical, protagonista de algunas páginas gloriosas de la música escritas por la genialidad de su don innato como compositora y a estimar al ser vulnerable, con una vida demasiado humana, que se ocultaba tras la sombra de la cantante.

Montserrat Prieto
Solo soy alguien que nunca dejará de soñar con un mundo mejor. Que hace del aprendizaje una constante de su vida. Amante y defensora de la salud medioambiental, de los Derechos Humanos y de la Justicia. Escritora de cuentos y relatos

Montserrat Prieto Escrito por el Jul 14 2017. Archivado bajo Actualidad, Música. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

1 Comentario por “El trágico precio de la fama”

  1. Sandra

    Es verdad. Hay un monstruoso mundo poseido por los codiciosos y la codicia es su dueño y soberano, es paralelo al mundo hermoso y luminoso que nos ha entregado Dios y es muy delgada la linea qie los separa. Hay que estar atentos y bien despiertos para evitarlo. Pobre Amy.

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