El paciente sin paciencia

Entre las  múltiples y ostensibles virtudes que singularmente me identifican, la Paciencia no figura en la inconmensurable letanía de méritos que poseo.  Eso según lo que me cotorrean  largo, tendido  y de guisa tediosamente repetitiva, los congéneres más íntimos. Y , de tener una poca, debe figurar en la letra minúscula de tal lista.

A pesar de que siempre he rebatido tan perversas aseveraciones en contra  de mi inestimable valía con los argumentos más hacendosos e irrebatibles. Aunque sin resultado positivo alguno a mis réplicas.

Tal vez, en algún despiste, haya podido dar esa remota impresión de impaciencia. Sería posible, pero improbable y -desde luego -remota.

Salvo que quede altamente demostrado lo contrario, por supuesto. Que en esto de demostraciones fiables, reproductibles  y , per ende- honradas, andamos colmadamente desangelados. De cacareo plumbeo y charlatanería baratijera sobrados vamos…y a tutiplén.

¡No sé!… igual llevan una adarme de cacumen los que, de tal manera intentan baldonar  mi frágil y sensiblero espíritu, algo remilgado y mojigato quizá.

A pesar de que ,tengo entendido que, cuando más de dos homólogos arguyen  similares (cuando no idénticos) pareceres en contra de los tuyos, lo más constante  es que la razón y veracidad esté de  parte de los parejos; cosa que no me queda muy clara todavía, pero bueno…: «algo llevará el río cuando se oye».

Un servidor, si bien es cierto que cuando “culo ve, culo desea”, tampoco exije que el deseo se cumpla inmediatamente, no. No soy como el de la leyenda esa en que alguien ruega encarecidamente a Dios  que le conceda Paciencia pero ¡ya!  ¡No..ni de lejos! Si lo sabré yo.

Un tiempo prudencial no sólo es juicioso, sino necesario.

Mas hay veces -muchas/muchas- que tal prudencial tiempo se convierte , sin hechizos que lo trasteen , en todo lo contrario: desolador, insensato e impertinentemente intolerable.

¿Verbigracia? – Dirá usted, bienquisto lector que tiene a bien leerme, y sin escasearle un ápice de caletre-.  Voy a ello.

Uno (quizá usted también) anda ya  harto  amoscado  con aquello de las « Listas de espera, con parca esperanza ».  Sobadas , criticadas y despellejadas hasta la arcada. Y sin enmienda aparente que las apacigüe. En función del partido político reinante, ni decir tiene.

Ni decir tiene tampoco que el escribiente se refiere a las Listas de espera sanitarias”, y no a otras  “colas” diversas (cine, mercadonas, itéuves y demás fanfarrias que también sufrimos los apostillados impacientes -me sé un truco aprendido en uno de esos supermercados que ya les contaré, ya -)  ya que todo podría  ser tergiversado, o lo que es peor…”sacado de contexto”.  Al menos en  las Listas a las que un servidor pretende referirse.

            El otro día sin ir más lejos ( en realidad ciento setenta y cinco días sin exageración) , un familiar  fue citado por las «autoridades expertas» para ser sometido a un “pre-operatorio” , sugerente de intervención quirúrgica inminente, consistente en una determinación analítica   y un electrocardiograma  más o menos artefactado, a fin de valorar si era o no susceptible de una intervención de “cataratas”. ¡Cataratas…ahí es ná!

Dado que un servidor no es muy proclive a enchufismos, prebendas a devolver, ( boleto de ida y vuelta), encajes de bolillos, babosos largoterismos -altamente apreciados por el politicastro de turno -. ni otras veleidades al paño,  pues…”burla burlando” queda uno a la espera – nunca mejor escrito- de la “llamada prometida”. O del  WhatsApp , E-mail o carta certificada. Uno siempre ha sido más del “When in Rome, do as the Romans do”. Sin criterios a  imponer, ni  socorridos ‘usted no sabe con quién habla’. Pero..ni flores marchitas siquiera, mire usted. ¡ Ochenta y un  días desde estudio pre-operatorio y ni una llamada de caridad cristiana!

Dado que un servidor no es muy proclive a enchufismos, prebendas a devolver, ( boleto de ida y vuelta), encajes de bolillos, babosos largoterismos -altamente apreciados por el politicastro de turno -. ni otras veleidades al paño,  pues…”burla burlando” queda uno a la espera – nunca mejor escrito- de la “llamada prometida”

Total  que me arrimo a las ocho treinta y cinco horas aeme a firmar un contrato titiriteíco de 24 pavos/hora al lugar correspondiente, que no es otro una zona funcionariamente superpoblada de un Hospital  Universitario  y …de paso…a brote pronto, bajando las escaleras de un primer piso y sin intencionalidad alguna, veo un letrero que dice “Atención al Paciente” (no Atención al Público…¡qué va!…solo al paciente… los sanitarios no tienen Paciencia, ( esa cosa de la  cual  cojea un servidor según las lenguas vipéreas) y allí que que me planto. Un buenos días obligatorio, una  retirada de gorra y gafas solares, y me coloco en el pupitre más a mano de una oficina diminuta  y petada:

– Señorita, por favor – digo a la funcionaria: (pelirroja de bote, gafas  ‘culovaso’ en armadura de pasta negra con dibujos en tonos grises a juego,   pinganillo a modo de diadema  y medio amable), ¿cuándo debería “tocarle” la intervención quirúrgica programada de unas catataras “oculo-cristalinas” a fulano de tal y cual que resulta ser  mi familiar más amado y cuyo estudio “pre-operatorio” fue realizado hace  exactamente ochenta y  un día?

– Espere que lo consulte me dice…(sic) .

Tras saber cómo estaba la cuñada del suegro de su sobrino político que tenía fiebre  alta : 37 º C. vespertinos, termometrados en axila izquierda, a causa de  una más que probable  Gripe ; también supe  a su través – de la señorita, digo – que las cosas   pintaban  “mu chungas” y que  antes  era otra cosa ,  por fin me comenta que ‘dicen que le acaban de decir’ que la lista de espera va por julio, o sea que, hasta dentro de dos o tres meses…ni me ilusione ni me haga cábalas ni comeduras de tarro porque puedo coger ansiedad, además de una Gripe muy mala que es la verdadera responsable de tanto desaguisado salarial y colapso  sanitario (¿?).

– ¡ Ozú! Le contesté con mucho tronío. Maldita Gripe ¿verdad? — Pero, señorita, si tengo entendido por los incuestionablemente veraces medios comunicativos que los políticos en funcionamiento han reducido las “Listas de Espera” hasta límites insospechados con respecto a los regidores previos.

— ¡Ja, ja! Me grita ella sin reír y con un “atchuuus” salpicante y francamente desagradable antes de coger su bolsa de clines. — ¡Qué ingenuo! Prosigue.

— Pero, las pruebas pre-operatorias de hace ochenta y un día ¿no podrían tener valores diferentes? Me atrevo a preguntarle.

— ¡Ah, eso preguntáselo al médico!

— Vale. Deme cita con él. Respondo.

— ¿Cita? Pero ¿no le acabo de decir que hay interminables “Listas de Espera”? ¡Ay señor, parece usted tonto. Tenga paciencia…tenga paciencia por dios.

Un servidor se limita a decirle “gracias”, tomo buena nota (total para nada).

Ahora voy con los que rigen en estas lides.

Partido Popular. Partido Socialista Obrero Español ( con sus compinches al tanto-… ¡del resto de politicofílicos, ni escribo!-  : ¿Otra vez cual cuento de acabar jamás cual ‘gallo  pelao’, y el abominable pues anda que tú “ o  el aborrecible “ Y  tú más?

¡Anden ya y váyanse con mal  pie dónde quiera que el español de a pie les permita largarse! « ¡Mala peste a Capuletos y Montescos! Me hirieron y no los herí». , que dijo Mercuccio, en pluma de Guillermo Shakespeare, mientras esperaba una operación  de la puñalada trapera que le endiñaron.

¿De veras tienen un “Protocolo” de prioridades? ¿Va por número? ¿Quién da la vez?

¿Va la cosa de gravedad? ¿de edad? ¿de lameculismo? ¿de todo a la vez ‘agitado, no mezclado’? ¿Para qué un preoperatorio con meses de antelación a la posible intervención? O ¿ es que- realmente-no sirve para nada? (un servidor podría hablar largo sobre el tema)

¡Ni ustedes (Psoe), ni los  anteriores (PP)… ni el que tenga a bien ponerse delante de este mostrenco son capaces de dar una respuesta medianamente creíble de cómo va la cosa. ¡La Gripe dicen…!

Para más colmo atiborrante, van y se basan en pura palabrería redundantemente  zafia, sin indicadores veraces de aumento/disminución de “Listas de Espera” que corrobore y coteje datos actuales y precedentes. ¡Así, como si fuéramos gilipollas! Que va a ser que lo somos.

¿Que no tengo Paciencia? ¡Anda ya! … La reboso… junto con la celebérrima  honestidad infructífera.

¡Que es por la Gripe…dicen!

Francisco R Breijo-Márquez
Doctor en Medicina, Profesor de Cardiología, Periodista (Boston. MA (USA). Redactor de Plazabierta.com
Titular Professor of Clinical & Experimental Cardiology.
Research Director at East Boston University (on voluntary leave), Hartford University (on voluntary leave) and Murcia University. C.S. Abanilla (currently).

Francisco R Breijo-Márquez Escrito por el Ene 30 2017. Archivado bajo Actualidad, Nacional. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

1 Comentario por “El paciente sin paciencia”

  1. FR. Breijo-Marquez

    ¡Eureka! ¡Albricias! Vuelve la gripe…pero ¡tengo hora!

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